Perdonen por la demora. Aca esta el 3º capitulo como le habia prometido, y esta un poco mas largo que los anteriores. Debo decirles que me gusto mucho escribirlo. En fin, quiero agradecerles a todos por los comentarios que me dejaron! Es realmente magnifico saber que les va gustando la historia. Entiendanme que jamas habia escrito para que otras personas lo lean, ni siquiera mi familia jaja
Muchisimas gracias por todo!
Espero les guste este cap!
Lamento comunicarles que tengo que estudiar para los parciales, asi que quizas tarde un poco en actualizar, pero les prometo que la historia se va poniendo mejor!
Los dejo leer, un saludo enorme para todos y QUE LO DISFRUTEN!
CAPITULO 3: El secreto mejor guardado.
-Ginny, ¿Por qué Ron ya no viene a verme?- Preguntó Hermione con dejo de tristeza en su voz.
- Bueno, el ha estado algo ocupado con los entrenamientos de Quidditch, las tareas, ya sabes ahora que tu estas aquí, él y Harry tienen que arreglárselas ellos solos- Contesto la pelirroja tratando de evadir el tema.
- Vamos Ginevra no nací ayer, ¿sucede algo? Y por favor no me mientas- Rogo insistentemente.
Hacía ya una semana desde que había despertado y aun permanecía en la enfermería, estaba muy débil para abandonarla, y a pesar de los intensivos cuidados de Madam Pomfrey, Hermione aun necesitaba descansar. Todas las tardes desde el incidente Harry y Ginny habían ido a verla y charlar con ella por varias horas, incluso Harry estaba tomando apuntes y llevando todo lo que veían en clase a la castaña para que no se atrasara. Pero no había señales de Ron, solo lo había visto cuando despertó, y al día siguiente y luego nada. Le dolía pensar que quizás ya no era importante para él, bueno en realidad, siempre supo que para Ron solo era una amiga, y eso sí, ella venia en la cadena debajo de Harry, su mejor amigo. Había notado que tanto Harry como Ginny trataban de evitar hablar de Ron, y cuando ella preguntaba, solo oía excusas algo torpes por la ausencia del chico.
Ginny se revolvía inquieta en su asiento. No podía mentirle a ella. A pesar de ser mas grande, Hermione era algo así como su mejor amiga puesto que las chicas se contaban todos sus secretos, además ella le había dado muy buenos consejos para lograr que Harry se enamorara de ella, aun no lo habían logrado, pero bueno. Debía reconocer, que la chica que ahora la miraba con esos ojos suplicantes queriendo saber la verdad, merecía saber que pasaba con su hermano ahora, y no enterarse por cualquier otra persona que no sean sus amigos.
- Veraz Herms… - Comenzó Ginny, aun dudando. – El ha cambiado bastante desde el día que ganaron el partido de Quidditch. Ese día se celebro una fiesta en la sala común y bueno… Todos estaban allí, muy eufóricos a decir verdad… Una cosa llevo a la otra y el… Supongo que no era consciente, había tomado bastante y bueno… Ya sabes cómo es Ron, si no le decimos que pare el solo engulle comida y bebida sin importarle las consecuencias y…
- Ginny ya deja de dar vueltas, ¿Qué es lo que le pasa?- Pregunto, ya muy impaciente, Hermione.
- Bien, aquí va… ElestasaliendoconLavenderBro wn- Soltó lo más rápido que pudo con los ojos cerrados y conteniendo la respiración.
- ¿Qué has dicho?- Pregunto desconcertada la castaña.
- Maldición… El está saliendo con Lavender Brown… Y lo lamento mucho por mi hermano porque ella no es más que una idiota superficial, que no tiene ni un gramo de cerebro y se divierto burlándose de las demás personas, y por supuesto no olvidemos que piensa que el mundo gira a su alrededor… Personalmente creo que Ron debería habérselo pensado mejor… ¿Piensas como seria tenerla a ella en la familia? Mamá va a enloquecer…
Pero Hermione ya no escuchaba el monologo de su amiga. Cada trozo de su corazón estaba cayendo, pedazo a pedazo. Ya nada importaba. Había pasado seis años, seis malditos años enamorada del pelirrojo. ¿Y para qué? De nada valía todo lo que había hecho por él. Era consciente de que no era la chica más guapa ni más popular del colegio, pero aun así, ella creía en la belleza de alma, belleza de la que Lavender carecía. Ella ni siquiera era tan linda. Solo era una maldita zorra que se arrastraba con cuanto hombre se cruzara por su camino. ¿Cómo podía Ron sentir algo por ella?
Ginny interrumpió su monólogo cuando observo que el rostro de la castaña estaba comenzando a ser invadido por sus lágrimas. Lamentaba que su amiga tuviera que sufrir así, no lo merecía en lo absoluto. Y menos después de lo que le había ocurrido. Quería matar a Ronald por no ver lo que tenía en frente suyo. Estaba segura de que prefería mil veces a Hermione como cuñada, que a la inadaptada de Lavender que lo único que hacía era pasarse el día entero frente al espejo comentando lo linda que se veía, y lo feas que eran sus compañeras de curso. Pero ella no podía hacer nada más que decirle que todo mejoraría, que lo importante ahora era que ella saliera de la enfermería.
Aunque Hermione no estaba segura de querer volver a la sala común, en la cual, según Ginny, Won-won y Lavender se pasaban todo el día como dos guepardos en celo.
Una vez que Ginny hubo abandonado la enfermería, Hermione comenzó a sentirse sola. Harry y ella eran muy buenos amigos, los únicos que aun recordaban que ella estaba allí, y por supuesto, los únicos que se preocupaban. Todo estaba mal en su vida. Su único amor, el chico al cual ella le había entregado su corazón desde el momento que lo conoció, estaba ahora con otra persona. Y ella que alguna vez llego a pensar que el podría quererla como algo mas. Pero esas cosas no le pasaban a Hermione Granger. No. Su vida siempre había sido así. Nadie la había querido en verdad. Todo era tan doloroso. Hacia solo dos años que había logrado superar su pasado. Y es que, cuando uno aguanta solo cosas de semejante magnitud, se vuelve muy difícil sobrellevarlo bien. Pero, aun se preguntaba qué dirían sus amigos si se enteraban. Sabía que Harry mejor que nadie iba a entenderla, pero, los demás, ¿seguirían siendo buenos con ella, o la discriminarían aun peor? Tenía tanto miedo al respecto, que no podía permitirse contar la verdad. No podía permitirse ser aun más humillada de lo que ya era. Todavía recordaba lo que le habían dicho las estúpidas serpientes luego del ataque. Claro que sí, lo había recordado. Le bastaron dos días de remover recuerdos para saber lo que había ocurrido. Pero para acusarlos, ella debía contar el porqué se encontraba allí, y no había duda de que los malditos Slytherins no dudarían en relatar cómo tan fácilmente la habían engañado. Ese, definitivamente, era un secreto que prefería llevarse a la tumba. Por supuesto ella no contaba con un pequeño detalle. Pequeño porque cuando hablamos de él, hablamos de las cosas simples y fáciles, ¿o no?
No. Ni lo sueñen. Ni en un millón de años, el nombre de Severus Snape seria seguido de los adjetivos "simple" y "fácil".
- Maldita sea la hora en que tuve que haber nacido. Maldita sea mi madre y maldito sea el ebrio de mi padre que espero que se esté pudriendo en el infierno. Bah, a quien engañaba, MALDITO SEA EL MUNDO QUE RODEABA A SEVERUS SNAPE…- Si, ahí estaba mejor.
¿Qué demonios había hecho él para merecer eso? ¿Por qué el mundo se empeñaba en hacerle la vida más difícil de lo que ya le resultaba? ¿Qué nada de lo que el hiciera para remediar su pasado conseguiría brindarle un mejor futuro? No, seamos honestos. Todo en su vida siempre seria así, miserable, cruel, oscuro.
Y allí estaba él, caminando por los sombríos corredores. Ya faltaba poco para que el reloj marcara las 8. Todos se dirigían a comer al Gran Salón. El ya lo había hecho, no quería morirse de hambre esa noche tan complicada. ¿Y porque iba a ser complicada? Muy sencillo. Para responder esa pregunta, bastaba con una sola palabra. Granger. Esa maldita sabelotodo acabaría arruinando lo poco que quedaba de su miserable vida.
Estaba a unos pocos pasos de la enfermería, cuando escucho unos sollozos cerca de allí. Miro alrededor para ver si había alguien pero no, al parecer el ruido provenía de adentro. ¿Quién estaría llorando? Tal vez ella se había enterado de que Severus Snape le daría una especie de "clase" de oclumancia y no tenia mejor forma de expresar lo que sentía que llorando, porque, ¿Quién podría aguantarlo a él fuera de clases? Quizás Dumbledore fuera el único, Voldemort solo lo utilizaba como un sirviente mas, uno que contaba con mas privilegios que los demás, pero sirviente aun.
Abrió la puerta y allí la vio. Estaba cubierta por una gran cantidad de pañuelitos de papel, tenía los ojos rojos e hinchados y su cuerpo era invadido por espasmos provocados por tanto llanto. Y una vez más se pregunto, ¿Qué carajos había hecho él para merecer eso? Ah sí, recordó después de que vagas imágenes se abarrotaran en su mente. Rodo los ojos, debía focalizarse en que esa castaña dejara su mente en sus manos para acabar ya con eso.
- Granger, ¿Qué le sucede?- Trato de no sonar tan serio, pero le resulto imposible, ¡por Merlín! Severus Snape tratando de ser amable, eso ni en los más descabellados sueños.
-Pro…Pro…Profesor ¡hip!, que hace aquí, ¡hip!, no sabía que vendría sino podría haberme ¡hip! Arreglado un poco ¡hip!...-
- Ya deje de hablar Granger- La interrumpió Snape. – Esta noche el director me ha encomendado una tarea muy especial, supongo que no le han avisado… ¿Verdad?-
Hermione comenzó a temblar… ¡Mierda! Pensó, ¿qué rayos había pasado ahora?
- Lo… Lo siento pro… Profesor- Comenzó a responder un poco más calmada- Nadie me ha informado nada… ¿Cuál es esa tarea que tiene que realizar?-
-Me temo señorita Granger que esa tarea la involucra a usted- Contesto suavemente.
La castaña no pudo evitar sonrojarse. Nunca había escuchado a Snape hablar de esa forma tan calmada y sedosa, no sin su habitual sarcasmo.
-¿A mí? No comprendo señor… ¿He hecho algo malo?- Pregunto temerosa.
-Iré al grano señorita Granger… Usted no está en condiciones de recordar lo que le ocurrió, por tal, el director me ha pedido que lo averigüe para dar con el/los responsables de semejante descaro.
No podía sorprenderse, así era Snape, tan directo y frio, tan él.
- No es necesario señor… Vera, ya recordé lo que me sucedió. Como usted sabrá, la guerra es inminente. En cualquier momento podríamos ser atacados, y yo no quiero ser una carga para mis amigos. Quería aprender a defenderme tan bien como Harry. Por ese motivo había ido a la sala de menesteres, las cosas se complicaron y me esforcé demasiado. Eso sumado al stress de los exámenes que están cada vez más cerca y bueno, ya me conoce, abarco demasiadas cosas y…- Pero dejo de hablar al instante ya que la expresión de Snape no le auguraba nada bueno.
- Granger, ¿usted me toma por idiota? Esa excusa puede dársela al inútil de Potter o al descerebrado de su amigo Weasley, pero a mí no me engaña. Al menos, me esperaba una mejor excusa siendo usted la sabelotodo de Hogwarts. Déjeme recordarle que de haber un premio al más ratón de biblioteca, ese seria para usted, y créame seria la primera en siglos- Contesto con una sonrisa macabra en su rostro.
Sonrió aun más cuando vio que de los ojos de la Gryffindor comenzaban a brotar lágrimas silenciosas.
- ES USTED MUY CRUEL… PORQUE NO DEJA DE HABLAR Y LO VE POR USTED MISMO ENTONCES, YA DEJE DE PERDER MAS TIEMPO Y HUMÍLLEME DE UNA VEZ… ¿QUE ESPERA?... BASTARDO…- Gritó la castaña a pleno pulmón.
Snape se quedo atónito. Jamás la había visto así. Reaccionó a tiempo para sacar su varita y pronunciar el hechizo que dejaría la mente de su alumna a su completa y total merced.
-Legeremens-
Y allí lo vio todo. Como la Gryffindor era engañada para ir a un supuesto encuentro con Weasley. También podía sentir las emociones que ella vivía. Vio como sus queridas serpientes la torturaban. Escucho sus insultos. Podía sentir como su corazón se destrozaba lentamente. Luego los recuerdos continuaron, estaba ella en la enfermería mientras la menor de los Weasley le contaba del romance entre su hermano y la inútil de Brown. Y allí se percato de como Granger se hundía en un abismo sin salida y en ese momento sintió pena por ella.
Creyó que los recuerdos al fin cesarían, cuando de repente vio algo que le llamo la atención. Una pequeña niña sola en la entrada de lo que parecía un orfanato. Se acerco a ella y la vio. Era Granger, pero ¿Qué hacia ella allí? La puerta se abrió y una señora de aspecto lúgubre la recibió con cara de pocos amigos. Era plenamente consciente de las emociones de su alumna en ese momento. Sintió lastima por ella. No lo sabía. Siempre pensó que Granger había sido una niña mimada y consentida por sus padres. Pero ver a esa niña sola y abandonada le rompió lo poco que quedaba de su destrozado corazón. Vio como le explicaban a esa pequeña de seis años que sus padres ya no podrían cuidar más de ella. Que de ahora en adelante viviría en el orfanato hasta que pudieran adoptarla. Pero que era muy complicado porque ya era demasiado grande y las familias buscaban niños pequeños. Vio sus ojos llenarse de lágrimas. Esos hermosos ojos color miel que tanto brillaban, en ese momento estaban anegados en ellas y con la expresión más triste que jamás le había visto. El recuerdo cambio y ahora veía a una niña torturada por sus compañeros de cuarto. Vio como se burlaban de ella. Como la golpeaban e insultaban. Pero nadie allí los detenía, ellos estaban fuera de sí. La estaban lastimando tanto que pensó que la niña no aguantaría más… Ahora ya veía a una jovencita de unos nueve años, pero a diferencia de antes, ahora tenía una sonrisa en su rostro. Estaba feliz, después de todo esa niña había vuelto a sonreír. Y se veía tan linda cuando lo hacía. Había dos personas sentadas a su lado. Estaban en una especie de local de comidas muggle, por supuesto. –Mami, Papi, ayúdenme no puedo sola- Susurro la pequeña mientras tenía dificultades para utilizar sus cubiertos. –Descuida tesoro, Papi se encargara de eso en un momento, ya aprenderás a hacerlo por ti misma- decía la madre mientras la pequeña observaba como su padre cortaba su comida. –Papi te quiero- Susurro la castaña…
- Papi mira, mira Papi… Dibuje a la familia- Exclamo mientras le mostraba un dibujo con tres personas.
- Excelente mi pequeña, eres la mejor dibujante, creo que me voy a llevar este para la colección de la pared de mi trabajo-
- Hermione mi amor, ¿hiciste los deberes?, sabes bien que no habrá postre hasta que termines tus tareas de la escuela-.
- Claro Mami, ya los termine, Papi me ayudo… ¿Quieres verlos?-
- Debería, tengo la sensación de que ambos me están mintiendo-
- Papi noooo, Mami nos descubrió nos va a regañar…-
- Ya verán ustedes dos…- Grito la mujer desde la cocina, mientras se abalanzaba sobre su marido y su hija.
- Mami nooo, cosquillas no- Resoplo la castaña mientras sus padres la llenaban de cosquillas.
Y así seguían los recuerdos, una pequeña niña en una plaza hamacada por sus padres. Su primer cumpleaños en familia. La navidad más hermosa de su vida.
Cada recuerdo era más y más hermoso, tan puros. Pudo sentir que la niña había logrado alcanzar la felicidad después de tanto tiempo. Algo que a él jamás le ocurriría. Estuvo a punto de ver otro recuerdo cuando sintió un tirón y fue arrancado de su mente.
La castaña había puesto todo su empeño en sacarlo, pero por desgracia, se encontraba muy débil aun y le había costado trabajo.
- Maldito murciélago de las mazmorras, como se ha atrevido a ver eso- Susurró tan amenazante como el lograba serlo la mayoría del tiempo.- VÁYASE DE UNA VEZ Y DÍGALE A TODO EL MUNDO LO QUE VIO, CUÉNTELES QUE NO SOLO SOY UNA INMUNDA SANGRE SUCIA SINO QUE TAMBIÉN SOY UNA MALDITA BASTARDA A LA QUE SU FAMILIA NUNCA QUISO, DE LA CUAL SUS COMPAÑEROS DE ORFANATO SIEMPRE SE BURLARON… Y QUE SIEMPRE SERÁ ASÍ… CREÍ QUE AL ENTRAR EN HOGWARTS TODO CAMBIARIA PERO ME EQUIVOQUE. NO SÉ QUÉ HAGO AQUÍ, DEBERÍA HABERME QUEDADO CON MI FAMILIA, LOS ÚNICOS QUE ME HAN QUERIDO. YA NI A MIS AMIGOS LES IMPORTO, Y TODOS DE SEGURO ESTARÍAN MEJOR SIN MÍ… SOLO VÁYASE DE AQUÍ Y DÉJEME EN PAZ, DÉJEME HUNDIRME SOLA EN ESTA HUMILLACIÓN QUE ES MI VIDA… LÁRGUESE, ¿NO ME OYE?
Pero Snape no podía irse, veía en esos ojos un terrible sufrimiento. Jamás se habría imaginado que alguien como ella había pasado por todo eso. Y encima sin que nadie lo supiera nunca. Se pregunto si Dumbledore estaría al tanto de su situación. Imagino que si, incluso escuchó en su mente lo que le podría haber respondido el director en caso de que se lo hubiera preguntado, "Si ella está preparada para contarlo entonces, lo hará". ¿Qué es lo que le estaba pasando? Porque no podía irse de allí y dejarla sola como le estaba pidiendo. Pero no podía tan solo irse después de ver todos esos recuerdos. No podía dejarla allí sola, triste, pensando que no servía para nada. No, no podía permitirlo. Ella tenía que saber lo importante que era y cuanto valía, y si sus amigos no podían verlo al demonio. Esos no eran verdaderos amigos entonces. Ya no pudo resistirlo más. No supo porque tuvo ese impulso, pero lo hizo. Corto la distancia entre la cama de la muchacha y el lugar en donde estaba parado. Y sin miramientos, la abrazó. La sostuvo en sus brazos fuertemente. Trato de expresarle en el abrazo todo lo que no podía mediante palabras.
Y ella simplemente se dejo abrazar. Se sintió protegida, segura. Como hacía mucho no se sentía. Apretó sus manos alrededor de su espalda, mientras sentía como sus brazos se empeñaban en sostenerla como si no hubiera mañana. Y así se quedaron un largo rato. Sumidos en un silencio total. Abrazados. Como dos almas en pena que al fin habían encontrado la libertad. En ese momento no eran Hermione Granger y Severus Snape. Solo eran dos personas cansadas de tanto sufrimiento. Cansadas de que la vida se riera de ellos. Solo eran dos personas con ganas de sentirse queridas, y sobre todo, con ganas de alejar ese horrible pasado, y tal vez, encontrar un mejor futuro. ¿Quién sabe? A lo mejor, juntos, todo sería más fácil.
Pero como se dijo un momento atrás, a veces hay personas que nacen solo para pasar malos ratos sabiendo que la vida los ilusiona por momentos, haciéndoles creer que todo puede mejorar.
Lo que ellos no sabían era que esa noche dos personas, desde distintos lugares, observaban esa extraña situación en la que el profesor de pociones y jefe de la casa Slytherin, sostenía en sus brazos a una pequeña e indefensa Gryffindor.
Por un lado, unos ojos azules como el cielo, se abrían aparentemente sorprendidos y asqueados por la escena que veían, mientras que los ojos grises desde el otro extremo, sonreían en una mueca que parecía de ¿Triunfo?
Bueno, imagino que se daran una idea de a quien pertenecen esos ojos. Personalmente me quedo con los grises laksjksdk XD jajaja En fin, les deseo unas muy felices pascuas y que disfruten estas mini vacaciones a ful!
Gracias por seguir mi historia!
Nos vemos en el proximo capitulo!
AliSnape77
