¡Hello! :3
Bueno aquí la continuación, lo siento por tardar, la verdad no pensé seguirle, pero se me vinieron muchas ideas a la cabeza y todo eso, además que cuando ando sentimental me pongo a escribir.
Disclaimer: Lo personajes son de Hiro Mashima, la historia es mía.
Advertencia: OCC D:
Enchanted.
Noviembre.
Diciembre.
Enero…
No lo había visto en tres meses. ¿Por qué me importaba? ¿Por qué me sentía decepcionada al no verlo en la esquina donde siempre nos encontrábamos? ¿Por qué tenía unas malditas ganas de verlo?
Quería ver de nuevo esos ojos color esmeralda, esa sonrisa torcida que me había fascinado, que me había encantado y me estresaba al no saber porque.
No me había dado cuenta que todas las mañanas que me despertaba tenía aquella ilusión de verlo, de saber que está vivo y lo de aquel día no fue un sueño. Eso es lo que siento que simplemente ver aquel joven fue… un sueño.
Como un ángel que apareció de repente.
Mi ángel.
Un ángel que bajo del cielo para darme un mensaje:
¡Hey! Tu corazón sigue latiendo, no lo des por muerto.
Ese día. Cuando se fue de aquella cafetería me di cuenta de eso. Yo en verdad lo estaba dando por muerto, no me permitía: sentir. Sentir aquellos sentimientos que son hermosos cuando se hacen presentes, pero más hermosos se hacen cuando los aceptas.
Aún tengo gravadas sus palabras de aquel día.
"Solo quiero decirte que yo nunca te lastimaría, primero muerto antes de hacerte algún daño. Yo me esforzaría por hacerte sonreír, reparando los pedazos rotos de ti."
¿Qué me pasaba?
¿Porque sentía… algo cuando lo recordaba? Me hacía sonreír como tonta. Estaba ilusionada por verlo tan si quiera una vez más. Quería oír su voz, que de sus labios saliera mi nombre, que…
¡Basta Erza!
Me pare en seco cuando me di cuenta lo que estaba pensando. ¡Por Dios! ¿Estaba…?
No, no podía estarlo. No podía, no debía, no quería. No quiero sufrir.
Mire el lugar donde me encontraba. Y no estaba él.
Maldición, maldición, maldición.
Detestaba esta parte del día. Cuando eran las 13 horas del día. Donde siempre me lo encontraba hace tres meses. ¿Por qué? Porque un torbellino de sentimientos se hacían presentes: Tristeza, dolor, decepción y si, enojo.
Me sentía algo bipolar. Como cambiaba constantemente de humor a cada rato, me ponía triste el que no estuviera ahí presente, me dolía porque sentía que lo de aquel día no se iba a volver a repetir, me decepcionaba porque siempre estaba esperanzada y me enojaba conmigo misma por estar ilusionada.
¡Maldito Gerard!
Si, era un idiota, no podía creerlo que con solo verlo, hablar con él en un día allá causado este efecto en mí.
Gerard había hecho en un día lo que él se tardó 8 meses. Me transmitió confianza y cariño. Mientras que él… solo confusión.
Él era apuesto, demasiado apuesto y por ende, el más popular entre las chicas. Ni se cómo se fijó en mí, ya que éramos completamente diferentes. Él era irresponsable, un patán, no le importaban los sentimientos de las demás. Mientras que yo, alguien responsable, estricta. Bueno… teníamos 17.
Me enamoró. Aun me sigo preguntando ¿Cómo lo hizo?. Pero a fin de cuentas, lo hizo. Y por un momento yo también creí que él estaba enamorado de mí. Que él también sonreía al escuchar mi nombre y cuando me pensaba, que cuando me abraza sentía calor, que cuando me besaba solo éramos nosotros dos y cuando me decía "Te amo" lo decía con amor, no con mentiras.
Pero fui ilusa, tonta y torpe.
Porque cuando te enamoras todo parece perfecto.
Parece una historia que nunca tendrá fin. Y sí acaso llegará su fin, que sea el de los dos, cuando estemos arrugados, nuestros cabellos estén grises por la edad y rodeados de nietos tomados de la mano. Eso sí sería "felices para siempre."
Pero seamos realistas. Eso no existe. O, solo hay pocos finales así. Los finales verdaderos son que uno de los dos termina con él corazón hecho pedazos, termina roto, destrozado y sin nadie que lo ayude.
.
— ¿Erza?
Salí de mis pensamientos cuando escuche mi nombre.
— ¿Qué sucede Lucy? —Mire a mi amiga la rubia.
— Has estado muy pensativa desde hace 3 meses. ¿Sigues pensando en… amm Gerard?
Sentí una leve punzada en mi estómago cuando escuche aquel nombre. Cosquillas quizás.
Le había contado a Lucy de Gerard. Se había emocionado, no entendí el por qué, solo era un amigo… o bueno un conocido. Pero me sentía cómoda al hablar del asunto con alguien, más si era Lucy. Ella era comprensiva, daba buenos consejos y siempre se preocupaba por uno, aunque era un poco irresponsable en su trabajo por juntarse con Natsu y llegar tarde.
— A veces pienso que ese tipo te ha enamorado, todo el día piensas en él.
— ¡Pa pa para nada! —¿Por qué me puse tan nerviosa que hasta tartamudee?
Lucy me sonrió con ternura.
— Erza… sabes que no ganas nada ocultando tus sentimientos. No tengas miedo. A veces pienso como si tuvieras puesta una armadura y no dejaras que ningún sentimiento la traspasé. —Tal vez por esto me gustaba hablar con ella. Ella sabía mucho de esto, más que yo.
— Lucy, tu más que nadie sabe que sin esa "armadura" como tú la llamas me hubiera desplomado hace mucho tiempo. —Le sonreí de lado y nostálgicamente.
— Eso lo sé. ¿Pero sabes? Pienso que con Gerard deberías no se… dejarla a un lado. Quien sabe, tal vez él sea…
— No lo eh visto Lucy, no sé nada de él, a veces pienso que se lo trago la tierra. Solo me estoy ilusionando yo misma. ¿Debería dejar de hacerlo, no crees? —Pregunté algo pensativa. No quería, aunque me contradijera demasiado me gustaba pensar en aquel día con Gerard.
— Nunca pierdas las esperanzas de verlo —Me sonrío le sonreí de vuelta.
Después de aquella platica, Lucy se retiró de mi oficina. Tenía un buen puesto, mi propia oficina. Estar en esta oficina me recordaba a Gerard, gracias a él la conseguí, bueno si él no me hubiera ofrecido su sombrilla aquel día mis documentos se habrían empapado por completo y no hubiera tenido un ascenso.
¡Maldito Gerard te ordeno que salgas de mis pensamientos ahora!
No podía ser posible que esté hombre cada cuando puede se meta en mis pensamientos.
Claro Erza, él tiene la culpa. Pensé irónicamente. Era tonto echarle la culpa a él. Y aunque yo misma pensaba que era tonto, sonreía.
— Erza, ¿me permites pasar? —Una voz masculina que yo conocía a la perfección se hizo presente al otro lado de la puerta.
— Um, claro.
En pocos segundo un hombre alto, musculoso, de cabello oscuro y ojos del mismo color entro a mi oficina. Sonreí con simpleza al verlo.
— Hola Simon —Lo salude. Me pare de mi silla y me acerque a él. En unos instante fui rodeada por sus grandes brazos, a veces pensaba que podía romperme si hacía mucha fuerza.
Me separe incomoda de él.
— ¿Cómo has estado Erza? Ya casi no te veo tanto en el trabajo y eso que trabajamos en el mismo lugar. Solo te la pasas en tu oficina y te vas a tu casa. Deberías de salir, has estado muy anti-social últimamente —Solté una pequeña risita. Eso era algo cierto, pero me daba un poco de gracia que él me lo digiera, él también era un anti-social.
— Mira quién habla —Dije. Rió nervioso.
— ¿Qué tal si salimos está noche? —Lo mire, la verdad sería algo incómodo salir solo nosotros dos. Lucy me ha metido en la cabeza que Simon me ve de una forma que no es amistad. Y eso bueno… me incomoda un poco ahora.
— No lose Simon…
— Vamos, es viernes. Además, hay un nuevo bar. Irán unos amigos más, te agradaran.
Eso ponía la situación más fácil. No iba a estar a sola con Simon. Además, creo que la idea de salir un poco me agradaba, podía ponerme aquel vestido negro que compre la semana pasada. Ahora que lo pienso, si tenía mucho tiempo de no salir con amigos y creo que está salida será agradable, me olvidare un poco de todo.
Le sonreí.- Está bien.
.
Me sorprendió lo rápido que se pasó el día. Demasiado para mi gusto. Aunque acepté la invitación de Simon, la verdad se me habían quitado las ganas de ir cuando me di cuenta que él se había ilusionado y esto lo tomo como "una cita." Me maldije, una, dos, tres, cuatro… muchas veces por ilusionar a un hombre que valía mucho, pero no podía corresponderle. No podía.
El timbre de la puerta sonó, debía ser Simon.
No tarde nada en llegar en la puerta y abrirle. Lucía con una blusa de botones gris y un pantalón de vestir negro.
— Que hermosa te vez Erza —Me sonrió amablemente. Yo tenía puesto el vestido negro que compre la semana pasada que fui de compras con Lucy. Mi cabello me lo arregle como siempre, suelto.
— Gracias, tú también te vez bien Simon —Le agradecí segura. Aunque esto incomodara, pero al final de cuentas era mi amigo.
Conocía a Simon desde hace dos años, trabaja en el mismo lugar que yo, siempre nos la pasábamos juntos en hora de trabajo, pero desde que me ascendieron de puesto ya no nos vemos muy seguido. Me enteré que estaba enamorado de mi hace como 4 meses atrás, eso me incomodó e hizo que viera rara nuestra relación. Pero claro, tuvieron que decirme para darme cuenta, no prestaba mucha atención al asunto, y bueno Simon de todas formas no hacía nada, a veces en la mente le agradecía aquel comportamiento, que no se atreviera a confesar sus sentimientos, no me gustaría lastimarlo y me sentiría de lo peor. Porque él era bueno, se merecía a alguien que le quisiera y no a alguien que tiene miedo a querer.
Si, era una cobarde. Yo antes no era de esta forma, pero la vida te va cambiando y a veces no te das cuenta. No te das cuenta cuando te vas cerrando poco a poco para no ser tan frágil con los demás, como te aíslas, como finges estar bien pero por dentro tienes todo hecho pedazos y de esos pedazos causan más heridas.
Basta Erza. Me di cuenta que solo me torturaba. Vine aquí para distraerme ¿Por qué pienso en aquello? Siento que soy masoquista. O tal vez, lo sea…
El bar, Blue Pegasus como dijo Simon, era nuevo. Estaba bastante bien, tenía buen ambiente con una música algo tranquila pero los clientes podían cambiarla si ellos gustaban, pero estaba bien así y parecía que a todos les agradaba. Tenía la barra de bebidas con la plataforma de madera y distintas formas de vasos de cristal, había distintos tipo de bebidas alcohólicas. Las sillas parecían cómodas, eran de madera y el cojín color chocolate. Había muchas mesitas de madera y sillones de piel color caoba.
Para ser nuevo el Blue Pegasus había mucha gente. ¡No podía creer que este lugar ya se esté haciendo famoso en tan poco tiempo!
— ¿Dónde se supone que encontraremos a tus amigos si hay mucha gente? —Le pregunté alzando un poco la voz y mirando un poco asía arriba, él era un poco alto que yo. El busco con la mirada y parece que no encontró nada.
Avanzamos un poco, y solo encontramos; personas, personas y más personas. Nos detuvimos en una mesa vacía, nos sentamos en las sillas. ¡Eran cómodas!
Mientras esperábamos a los amigos de Simon, él me estaba contando lo que había hecho últimamente, pasatiempos, contando algunos chistes para hacerme reír porque la verdad tenía una cara de pocos amigos, no sabía porque me aguantaba tanto.
No evite sentirme incomoda. Me sentía que no encajaba, no encajaba en esté lugar, con Simon. ¿Por qué vine si todo el tiempo me eh evitado tener contacto de este tipo con los demás? ¿Por qué pensé que esto sería diferente?
Tenía que fingir sonrisas, risas. Fingir que estaba bien con Simon, que su compañía me hacía bien, que él me hacía bien. No podía arruinar la noche aunque yo sea la más falsa del mundo. Él se veía feliz, hablando, estando conmigo.
— Ahora vuelvo Erza —Me aseguro con una sonrisa.
Suspire. Pegué mi cabeza a la mesa de madera y volví a suspirar relajándome.
Quería irme…
¡No, no puedo irme!
No le puedo hacer esto a Simon, no me lo perdonaría, yo no sería capaz, era mi amigo. Tal vez las cosas mejoren. Si, piensa en eso Erza.
— Lo sentimos, Simon, pero había demasiado tráfico —Se disculpaba una chica. ¿Ya llegaron los amigos de Simon? Esto era perfecto.
Levante la vista para verlos y saludarlos. Y en ese instante… lo vi.
Entonces, todo se detuvo. Mi corazón palpito de emoción y de nervios.
Boomp, boomp, boomp.
Como de pequeños tambores se trataba. Mis ojos fueron directo a los suyos, sus orbes esmeralda estaban completamente asombrados, yo estaba emocionada. Él era real, no era un sueño; Gerard era real. Y aquí lo tenía, en frente de mí, a unos cuantos pasos de distancia. Tan simple y cómodo. Con una camisa blanca, unos jeans azulados y un saco negro.
¿Qué estaba haciendo aquí?
¿Acaso él era… amigo de Simon?
¿De dónde se conocían?
Me levante tontamente de mi asiento. Y me acerque a él.
— ¡Gerard! —Lo abracé.
No sé porque lo hice. No sé porque mi cuerpo reacciono de esa manera al verlo. Me sentía avergonzada, muy avergonzada que mis mejillas no tardaron en ponerse color carmesí.
Me separe de él al darme cuenta que Simon, y sus tres amigos más nos miraron sorprendidos. Gerard simplemente soltó una risa ligera. Parecía muy despreocupado.
— Erza —Me llamo por mi nombre, lo mire. Y me abrazó.
Boomp, boomp, boomp.
¡Calla corazón!
Le ordene en vano. Mi corazón seguía latiendo. Latiendo de una manera que ya había olvidado, había olvidado como se siente, como se siente que pienses que todos los demás lo pueden escuchar. Me sentía a gusto en los brazos de Gerard, su fragancia me llenó por completo.
— Parece que ya se conocen —Carraspeo Simon algo molesto.
Nos separamos, ahora presentía que estaba completamente roja.
— Si, ya nos conocíamos —Afirmo Gerard tranquilo.
— ¡Que lindos se veían! —Exclamo la chica que venía con los demás, su aspecto era algo gatuno, además que portaba unas orejas de gato, que extraña, pero parecía agradable.- Mi nombre es Miliana.
— Mucho gusto, soy Erza —Me sonrió.
— Erza suena tan dandy —Dijo otro amigo de Simon, esté tenía la cabeza un poco cuadrada y vestía con un traje azul con una corbata roja y un sombrero.- Yo me llamo Wally Buchanan, es un placer.
— Y yo soy Sho. ¡Un gusto Erza! —Esté ultimo parecía muy agradable y se veía muy amable. Era moreno, y ¿cabello güero? Tenía una blusa blanca con un chaleco azul marino y unos pantalones de vestir negro.
Les sonreí amistosamente a ambos.
Después de la presentación nos sentamos en la mesa donde anteriormente estábamos yo y Simon. Miliana se sentó a mi lado izquierdo, era alguien muy cariñosa, le tomaría afecto rápidamente. Simon estaba al otro lado mío, estaba algo callado desde que llegaron sus amigos, estaba siendo muy reservado. Gerard, él estaba en frente de mí. Sho al lado de Gerard y Wally de Miliana.
Sho termino de decir una pequeña anécdota graciosa acerca de su trabajo y nos reímos.
Mis ojos hicieron contacto con los de Gerard, me sonrió. Yo trate de sonreírle, estaba tan nerviosa que creo que mi sonrisa salió completamente torcida ya que él soltó una risa, lo fulmine con la mirada. Con sus ojos me señalo la barra de bebidas.
¿Quería estar a solas conmigo?
Yo también quería. ¡Tenía tantas cosas que preguntarle!
Gerard se levantó de su asiento.
— ¿A dónde vas Gerard? —Demando Simon.
¿Por qué Simon se comportaba de esa forma? Me sentía frustrada.
— Voy a la barra de bebidas con Erza, tenemos que hablar de algunas cosas — ¡Con que simpleza lo decía!
— ¿No lo pueden hablar aquí? —Volvió a preguntar Simon.
Esto se está poniendo muy molesto. —Simon, a mí me encantaría hablar a solas con Gerard.
— Si, deja que Er y Gerard hablen —Apoyo Miliana abreviando mi nombre, era extraño, no era tan largo. Simon suspiro, parecía más molesto.
No me importo, solo seguí a Gerard.
Me senté en una de las sillas, estas estaban un poco altas.
— ¿Y bien? ¿Cómo has estado…? —Cerré mi mano haciéndola un puño, y lo golpee en la cabeza no tan fuerte.
No sé cómo diablos me atreví a golpearlo, pero se lo merecía.
— ¿Por qué hiciste eso? —Demando con su mano en donde lo golpee.
— ¿Por qué te desapareces así de pronto? ¡Estaba preocupada! ¡Me imagine que te trago la tierra! —Conteste algo molesta.
— ¡Lo siento! Ese día me despidieron de mi trabajo. No lose, llegue tarde y otra vez completamente empapado, ¿Qué querías? —Me dijo. Me avergoncé.
— ¡Lo siento! Ha sido mi culpa —Me mordí el labio inferior. ¡Lo había golpeado!- Lo siento también por el golpe, si quieres, puedes golpearme. —Dije tratando de no sentirme tan culpable.
— ¿¡Qué!? —Me miro sorprendido— No te golpeare, nunca lo haría Erza y no te andes ofreciendo a que te golpeen. —Me tomo de los hombros agitándome un poco.
— ¡Basta! No me agites —Le dije un poco molesta.
— ¡Lo siento! —Se disculpó avergonzado.
Nos miramos a los ojos y nos empezamos a reír.
No podía creer que solo nos estemos disculpando desde que llegamos a la barra de bebidas. Tampoco me di cuenta de la poca discreción que usaban las personas para vernos.
— Entonces… —Gerard se quedó pensativo— ¿Estabas preocupada por mí?
Mis mejillas ardieron. Y afirme con la cabeza.
— Pensé que no eras real aquella vez que hablamos —Sonreí con nostalgia.
— ¿Has estado triste? —Preguntó repentinamente tomándome por sorpresa.
— ¿Qué?
— Tus ojos, se ven… cansados, tristes. ¿Es por mí? —Se veía preocupado.
¿Era por él?
Había pensado mucho en él últimamente.
¿Por qué me engañaba?
Claramente si era por él.
¿Debía decirle?
¿Y si me lastimaba?
Quise ignorar su pregunta mirando hacia el frente, observando las distintas bebidas. Pero sentía su mirada en mí, estaba preocupado, yo lo preocupaba también. ¿Por qué no se lo decía y ya?
Debería decirle que sí, que ha sido por él.
— Claro que no, el trabajo… el trabajo me tiene muy cansada. —Y mentí sabiendo que él nunca sospechara.
— A mí me dicen siempre que nunca se mentir. Y creo que tú tampoco lo haces muy bien, es más, creo que tú eres de esas personas que no suelen mentir —Lo mire sorprendida.
¿Cómo se dio cuenta?
¿Cómo lo hacía?
Me abrumaba como se percataba de las cosas. Pero me ponía ¿feliz? De que alguien se dé cuenta como en verdad estoy.
Me sonrió cálidamente.
— Lo siento por hacerte sufrir. No era mi intención desaparecer así como así.
— No tienes que disculparte, no debemos depender de alguien… —Le dije.
Si dependías de alguien era muy duro cuando esa persona se alejara, porque te deja sin armadura y te quedas completamente expuesta.
— Es mejor que me valla —Me levante de mi asiento. Él se sobresaltó e hizo lo mismo.
— ¿Por qué? —Preguntó.
— Es tarde. Estoy demasiada cansada —Mentí.
— Te acompaño. —Se ofreció.
— No gracias, no te molestes —Dije cortante.
— Erza…
Y me aleje de él.
¿Por qué lo hacía?
Él no me haría daño.
¿Por qué tenía miedo?
… Y la respuesta vino cuando no me quería alejar de él, porque estaba haciendo un esfuerzo en irme. Porque en sus brazos encontré calma, y eso me asustaba. Tenía miedo Gerard Fernandes, miedo de enamorarme de ti.
Sonreí mientras caminaba a pasos lentos a la salida. Me maldecía yo misma por irme así de pronto, así después de que mucho tiempo quería verlo, pero era lo mejor Gerard. Lo que no te dije cuando te conocí, es que yo estaba encantada de conocerte.
Y lo sigo estando.
Pero tenía miedo…
Miedo a que salgamos lastimaros ambos.
¿Les gusto?
Tenemos a una Erza con miedo a querer. Después eso pasara :3
Y bueno, quería hacer el reencuentro como en el anime cuando Erza conoció a Gerard por primera vez, con todos los de la Torre del Cielo.
Gracias por sus reviews(: Según yo se los conteste, pero no entiendo FF D: xD!
Saludos! :)
