¡Hello! .3.
Lo siento demasiado por tardar en hacer esté capitulo. La verdad ahora si espero no tardarme en actualizar.
Disclaimer: Los personajes son del gran Hiro Mashima yo solo creo la trama.
Disculpen el OCC.
Chapter 3: Starligth
Observe como de pronto se levantó de la silla. Me levante por inercia y angustia. ¿Ya se iba? No quería.
Fue tan cortante.
¿Acaso se molestó conmigo?
No losé.
Su silueta ya estaba por desaparecer, ella estaba tan cercas de la salida. Yo como imbécil seguía en la barra de bebidas.
¡No dejes que se valla!
Me pedía, me gritaba, me exigía algo dentro de mí que no dejara que se fuera.
Fui tras ella como si mi vida dependiera de ella. Estaba preocupado por ella. Soy un imbécil, no puedo creer que no haya hecho nada para volverla a ver todos estos tres meses. Un gran imbécil, darse cuenta que alguien tan amable estaba preocupada por mí y yo sin hacer nada.
Es impresionante como hay tantas personas alrededor tuyo, más tu solo piensa en una persona, solo sigues a una persona… solo te importa una persona. Mientras que las demás solo son nada comparado con ella.
Podía observar ya la salida, no falta mucho. No la iba a dejar ir tan fácilmente después de mucho tiempo sin verla.
Tanto tiempo…
Tres meses sin saber de mi pelirroja, de la cual estoy estúpidamente enamorado. Había pasado todo este tiempo soñando en poder verla, hablar nuevamente y perder la noción del tiempo juntos. Pero nada.
El asunto de mi despido, buscar un nuevo trabajo, mi horario no me permitía verla.
Pero aquello nunca me prohibió pensar en ella.
Diablos que todos estos últimos días ella ah estado muy presente en mi cabeza, rondando como si le encantara verme distraído y con una sonrisa de enamorado o ¿de idiota?
¡Que importaba!
Me gustaba pensar en ella, en su sonrisa, sus mejillas cuando se apena, su mirada seria y profesional.
Salí de mi pequeña burbuja personal. Me di cuenta que ya faltaba poco para que llegar a la puerta de salida.
— ¿A dónde vas Gerard? —La voz de mi amigo Simon hizo que me detuviera en seco. ¡Diablos! Justamente tenía que ser él, él que no dejaba de lanzarme miradas fulminantes cuando estoy o veo a Erza.
— Saldré un poco a tomar aire fresco.
— Genial. Te acompaño.
¿¡Qué!?
— Me encantaría un poco de privacidad, en serio. —Dije. Salí del bar con un maldito mal humor que me invadió en segundos.
— Siempre es bueno un poco de compañía. —Me siguió.
¿¡Qué le pasaba!?
Me senté en una pequeña banca que se encontraba en frente de Blue Pegasus, mire a mis lados esperanzado a ver a Erza. Simon, se sentó al lado mío.
— Y… ¿De donde conoces a Erza? —Pregunto, tratando de hacer aquella pregunta "casual".
— Nos conocimos un día por casualidad, ciertas circunstancias hicieron que habláramos. —Si, no le iba a contar toda la historia.
— Parece que se tienen confianza —Me dijo con un hilo de voz.
— Supongo. —Finalice de decir, lo cierto era que Erza no quería depender de nadie, tal vez por eso se fue de repente.
Otra cosa que parecía muy obvia es que Simon no iba a dejarme solo, tal vez porque pensara que iré tras Erza. Algo que tenía razón.
Miliana, Sho y Wally salieron del bar preguntándose el por que no estábamos con ellos.
— ¿Er, se ha ido? ¡¿Por qué?! —Preguntó la chica gatuna algo triste.
— Estaba cansada. —Respondí algo aburrido por la situación de no poder librarme de Simon.
— Erza parece una persona muy amable —Comentó Sho para todos, frase que era muy cierta.
— Es mejor que nos vallamos también. —Nos dijo Simon.
Caminamos, ya que el Blue Pegasus quedaba a unas cuantas cuadras de nuestras casas. Me preguntaba si Erza podía seguir por aquí o ya llego a su casa, me gustaría encontrármela pero también quería que ya estuviera en su casa, ya era tarde de todos modos, sería algo peligroso para ella sola.
Miliana apresuró el paso y se situó en frente de nosotros, caminando de espaldas con cuidado.
— Creo que Gerard y Erza formarían una bonita pareja ¿no lo creen? —Me miro de una forma picarona, solo sonreí a medias algo avergonzado por aquel planteamiento.
Simon refunfuño.
— Valla, ¿es mi imaginación o Simon está algo celoso? —Interrogó Sho.
— Dos hombres pelearse por una mujer, eso suena tan dandy —Dijo Wally, desde que lo conocí suele agregar ese "dandy" que significa "genial" aunque él suele decirlo de esa forma.
— ¡Suena tan romántico! —Continuó Miliana emocionada.
— Basta, suena ridículo, Erza no se fijaría en Gerard de esa forma, se conocen poco —Simon apago aquella emoción en los ojos de Miliana, su forma de decirlo sonó muy molesta, en verdad se lo debió de tomar mal.
— ¿Y se fijaría en ti? —Le pregunté tranquilo. No quería comenzar una pelea con él, pero su forma de expresar sus celos es muy notoria, además… ¿No se fijaría en mí? ¿Por qué no lo haría? ¿Se fijaría en Simon? Parecía mucho más agradarle mi compañía que la de él.
— La conozco desde hace mucho tiempo, no se fijaría en personas irresponsables como tú. —Valla creo que no fue buena idea contarle de mi despido, no pensé que lo tomaría de mala forma y tendría una pésima imagen de mí.
— No fue mi culpa que me despidieran —Empezaba a perder mi gran paciencia que tenía.
Simon iba agregar algo a esta "tranquila" conversación, pero de repente un grito femenino se escucho a unas cuantas cuadras de donde nos encontrábamos y en seguida otro grito de auxilio.
Y un miedo inundo todo mi cuerpo y pensamientos.
No lo pensé, corrí a dirección de aquel grito. Los demás me gritaron que a donde iba. Escuche sus pisadas que me seguían.
¿Acaso será…?
No puede ser ella, ella se fue hace tiempo, ella debe de estar ya en su casa, ella no es tan desafortunada. Ella no… por favor, Erza no.
Ya casi llegaba y se escucho un fuerte sonido; un disparó. Más no gritos.
Que silencio…
¡Jodido silencio!
Recordé lo hermosa que se veía hoy con su vestido negro, aquel cabello escarlata suelto que tanto me gustaba, sus ojos, sus sonrojos. La pequeña platica que tuvimos confesando que estaba preocupada por mí. Por Dios, daría todo por estar en ese momento de nuevo. Sabiendo que ella estaba bien, que estaba conmigo, porque me encantaba estar con Erza y saber mas de ella.
Porque el día en que ella cruzo mi vida fue tan rápido y deslumbrante. Como la luz de una estrella nueva en una noche triste con miles de estrellas que no aluzan tanto. Porque habían tantas personas alrededor mío, pero ella era única. Ella tenía su forma personal de sobresalir entre tantas personas en poco tiempo. Erza era mi estrella que brillaba en mi noche.
Erza era mi luz, y no quería que se apagara.
Y ahora, la deseaba tanto a mi lado, en mis brazos, a salvo.
— ¡Gerard no tan rápido! —Grito Miliana agitada. No me iba a detener, no iba hacerlo hasta saber que la persona que pedía auxilio no era Erza.
Doble la esquina de la cuadra y mi corazón empezó a latir de la forma que comúnmente lo hace. Mi mirada se relajo y sentí como el diablo me devolvía mi alma… metafóricamente hablando claro.
Erza estaba bien, eso hizo que la preocupación se fuera completamente de mí, ella estaba hablando con dos chicas que estaban asustadas, una estaba herida, y bueno al lado de ellas estaba un señor completamente noqueado.
¿Acaso Erza…? ¿Las había salvado?
Me acerque a ella con pasos perezosos, ella estaba bien después de todo. No noto mi presencia a pesar de que estaba muy cercas. Erza seguía hablando con tal vez, las afectadas de un posible robo, parece que la herida de una de ellas no era tan grave pero de todas formas hablarían a los paramédicos y la policía.
— Erza… —Susurré su nombre.
Se sobresalto al escuchar su nombre y se dio la vuelta algo cohibida por encontrarme aquí.
— ¡Gerard! ¿Qué haces…?
La abrace.
Me aferre a ella como un niño pequeño. No quería que aquellos pensamientos que tuve antes de perderla se hicieran de nuevo presentes. Me di cuenta que era casi media cabeza mas alto que ella, que su cabello olía muy bien y… estar a su lado me hacia sumamente feliz.
Erza, tontamente me abrazo, tal vez porque no esperaba este tipo de afecto de mi parte.
— Tonta… me hiciste pasar un mal rato. —Susurré en su oído. La mire y ella también lo hacía, tenía una sonrisa difícil de descifrar, ¿ternura acaso?
— Tonto.
— ¿Por qué? —Pregunte.
— Por preocuparte tanto —Me sonrió de una manera calidad y se aferro a mí. Me hundí en el abrazo descanso mi cabeza en su hombro.
— ¡Erza! —Se escuchaban a lo lejos las voces de nuestros amigos y el abrazo se desborono por completo.
— ¿Qué hacen por aquí? —Preguntó mirándome ya que antes no la deje terminar.
— Bueno, escuchamos un grito y…
— Y Gerard fue el primero en ir a ver quien era, ¡tenía miedo que fueras tu Er!
Vamos que me encantaría que Miliana cerrada su boca tan siquiera por una vez, está noche si que ah causado algo de problemas.
Erza me miro curiosa. Sé que debe de tener muchas preguntas en estos momentos. Voltee la mirada algo avergonzado.
— ¿Te encuentras bien Erza? ¿Qué fue lo que sucedió? —Interrogó Simon con el tono de voz de preocupación.
— Me encuentro bien, siento que se hallan preocupado —Dice con un tono de culpa— Y lo que sucedió fue que iba camino a mi casa, me detuve porque este hombre iba a asaltar a estas chicas, entonces intervine.
Decía todo aquello de lo más tranquila, en verdad me había hecho pasar un gran susto y estaba como si nada. Valla… parece que Erza es realmente fuerte física y mentalmente.
Me aleje de todo ese asunto, me senté en una banca que se encontraba cercas donde ocurrió el casi robo. Simon y los demás no dejaban en paz a Erza, aun sabiendo que estaba bien seguían con ella. No tardo en llegar la policía y los paramédicos. No era tan grave después de todo.
Erza les conto lo que paso a la policía antes de arrestar al hombre.
Me quede pensativo. Hace un momento pensé que la perdería, que se alejaría de mí a pesar que yo no era nada en su vida.
¿Y si Simon tenía razón? ¿Si Erza nunca se fijaría en mí? ¿Entonces que era yo para ella?
Tal vez no era nada. Pensar en todo esto me daban ganas de irme, de dejar todo, de dejar a Erza con Simon, de no luchar, de ignorar mi felicidad que me llamaba a gritos que no la dejara.
— Hey —Dice Erza sentándose al lado mío sin que me diera cuenta. Estaba demasiado distraído.
— Hey, hola —Susurro para los dos.- ¿No deberías de estar allá? —Señale con la mirada la multitud de personas que se había generado por el casi robo, la policía, los paramédicos y aquel color de rojo y azul que generaba el ambiente gracias a las sirenas de las patrullas.
— Creo que Miliana controla muy bien el asunto, dice una mejor versión que yo —Soltó una pequeña risa. La más tierna que le eh escuchado…
Nos quedamos en silenció. Observando todo aquel alboroto.
— Cuando se escucho aquel disparó, no se… creí que podría perderte —Confesé. Tenía la mirada por los suelos, observando mis manos que estaban entrelazadas entre sí.
Se quedo en silenció.
— Ocho años de mi vida los había pasado con Rob, yo solía decirle "Abuelo Rob". Yo no era en realidad su nieta, no nos unía aquel lazo de sangre, pero él me quería como si fuera parte de su familia. Él era mi padre, madre, hermano, amigo, abuelo, él era mi todo. Un día como cualquiera desperté y él no lo hizo. Me sentí sola, la más sola del mundo, me tuve que valer por mi misma trabajando y estudiando. Tuve que enfrentarme al mundo, el miedo era mi enemigo, tenía que ser fuerte y seguir adelante. Lo de hoy no fue nada.
Sonrió nostálgicamente.
— Tengo unos grandes amigos, ellos me dan fortaleza para seguir adelante y por ellos no tengo miedo ni me siento sola. —Nuestros ojos hicieron contacto y en su rostro se dibujo una sonrisa— Gracias Gerard.
— ¿Por?
— Por preocuparte de la manera que lo haces —Se sonrojo y empezó a balbucear— T-u bu-bueno me… —Guardó un gran silencio y suspiro— Eres un gran amigo.
Una gran desilusión calló sobre mí, y podía asegurar que ella también se desilusionaba de sus palabras.
— ¿No estas cansada?
— Un poco.
— Te acompaño a casa —Me levante— Y está vez, no te estoy preguntando —Sonreí de lado, ella bufo.
— Espera, debemos de despedirnos —Dice Erza con algo de reproche. Solté una risa.- ¿De que te ríes? —Demande saber.
— Bueno, cuando te fuiste del bar no te despediste de nadie —Un gran rubor apareció en sus mejillas.- ¿Cuál es la diferencia ahora?
— En el bar tenía algo de prisa, había demasiado ruido y apuesto que si me despedía se iban a preocupar y me iban acompañar —Buen punto— Y la diferencia… es que ahora tú estas conmigo.
— Qué buena diferencia.
— Presumido.
Y nos reímos.
— ¿Ya te vas Erza? ¿Quieres que te acompañe a casa? —Preguntó el Simon.
— No gracias Simon, Gerard me acompañara —Dice Erza. Simon me miro y frunció el ceño. En estos momentos tal vez estará pensado: No lo vuelvo a invitar. Él la abrazo en forma de despedida, verlos es como pensar que Simon la destrozara, valla que era musculoso y Erza muy frágil si lo ves de esa forma.
— Súper fuerte cuídate, ¡tenemos que salir más! —Miliana siempre de buen humor.
— Cuídate Erza, o mejor dicho cuida a Gerard, porque nos demostraste que tu te puedes cuidar sola. —Rieron por el comentario de Sho a excepción mía.
— Nos veremos Erza. —Y así el ultimo en despedirse fue Wally.
.
En menos de treinta minutos nos encontrábamos en frente del departamento de Erza. No era tan grande pero tampoco tan pequeño. Era simplemente lo necesario.
— ¿Por qué no pasas? ¡Vamos! —Dice entusiasmada.
— ¿En serio? Ya es tarde y se vería algo mal.
— No seas mal pensado y pasa.
— Esta bien —Evite que Erza viera mi cara de vergüenza por poner aquel comentario.
Su departamento era en verdad acogedor, las paredes de color blanco y en medio con una línea roja escarlata. La sala tenía lo normal, muebles de color caoba, una mesita de vidrió en medio, un pequeño televisor.
— Ponte cómodo, iré a preparar algo de café. —Asentí con la mirada, observándola como se dirigía a la cocina.
Me acerque a un pequeño mueble donde había algunas medallas y distintos trofeos.
Esgrima, baile, atletismo, triatlón… O le gustan mucho los deportes o competir.
Me llamarón la atención unas fotos que estaban arriba del mueble. Estaba Erza con una sonrisa de labios, su mirada seria estaba presente, pero eso no significaba que no disfrutara el momento, al lado izquierdo de ella se encontraba una chica rubia que estaba abrazada amistosamente con un chico de cabello color rosa, esté tenía el pulgar señalando a la cámara con una enorme sonrisa y al lado derecho de Erza se encontraba un azabache con los brazos cruzados e igualmente con la sonrisa de labios.
¿Ellos serán aquellos amigos que Erza me hablo?
Sonreí. Parecían agradables.
Erza me invitó al comedor, venía con un plato de pastel de fresas.
— Erza Scarlet en verdad eres una adicta al pastel —Dije con una sonrisa.
— Suelen decirme —Contesto con una sonrisa de lado. Se quedo un poco pensativa.
— ¿Qué pasa?
— No es nada, simplemente me sorprende que aun recuerdes mi nombre completo, eso es todo. —Me sonrío.
— Es fácil de recordar… es por es color de tu cabello, escarlata, nunca lo olvidaría. —Le sonreí.
Ella se tomo un mechón de su cabello y lo observo con una sonrisa, levanto su mirada y se dio cuenta que la observaba, un rubor amenazó su cara. Reí.
— Deberías dejar de reírte y ayudarme con las tazas.
Fui hacia ella.
— Dame el pastel, tú ve por las tazas.
Me miro con el ceño fruncido. —Está bien.
Al momento de entregarme el pastel, Erza tropezó al caminar.
Sonó fuertemente cuando el plato de vidrio se rompió haciendo un poco de eco en el silencio. De un segundo a otro nos encontrábamos en el suelo, ella arriba de mí, con el pequeño detalle que estábamos completamente embarrados con el betún de aquel postre. Erza levanto la mirada para encontrarse con mi ojos, sentía su respiración más cercana de lo usual al igual que su rostro. ¿Tan hermosa es?
Restos de betún esparcidos en su rostro, levante mi mano y con delicadeza los limpie, ella hizo lo mismo conmigo. Sus mejillas tenían ese color carmesí que salía a flote cuando estaba avergonzada, tal vez, yo estaba igual.
— Gerard… —Sus ojos empezaron a aguadarse amenazando en cualquier instante en derramar lágrimas— … Mi pastel.
Bajo su rostro, escondiéndose en mi pecho, sollozando.
¡¿Qué?! ¿Lloraba por un pastel?... Infantilmente tierna.
— Eh, tra-tranquila Erza, deja de llorar, es solo un pastel.
— No era solo un pastel, era un pastel de fresas, el doble de fresas. Y… —Dejo de sollozar— Lo iba a compartir contigo, nuestro primer pastel.
¿Nuestro primer pastel?
Erza Scarlet, si me preguntaran el porque me enamore de ella, les contestaría: Porque es la persona más amable, fuerte y especial que eh conocido. Y porque hacía cualquier actividad especial.
Oshu, ¿Qué les pareció? Quise hacer el capitulo un poco más "feliz" por haci decirlo, también un gran acercamiento entre Gerard y Erza, ¿ah que es romántico que te caigas y te embarres de pastel con la persona que te gusta? :3 Por cierto, en este capitulo me inspire por la canción de "Starligth de Muse" Muy buena la canción. :)
Bueno gracias por sus comentarios! Se los agradezco de corazón.
Saludos~
