Capitulo dedicado a Scarlet War, por convertirte en alguien que quiero y apreció en poco tiempo. Espero que te guste~

Disclaimer: Los personajes son del gran Hiro Mashima yo solo creo la trama y amo a está pareja.

Disculpen el OCC.


Cuenta Regresiva.

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Febrero era esa clase de meses donde el clima aun no estaba muy bien definido, donde podía hacer mucho calor en algunos días y luego nos sorprende con un clima extremadamente helado. Febrero era esa clase de mes, un mes loco.

Hacía frío.

Me levante con frío.

Estaba lloviendo.

Me había empapado la ropa.

¿Importaba?

No.

Me sentía bien. Cálido… con una extraña sensación en mi pecho que me decía: "Todo está bien, estás bien, estas donde debes de estar."

Erza me trasmitía esa clase de sentimiento, esa clase de sensación de… la verdad no sabía que me transmitía ella, pero me gustaba, era algo inexplicable. Me gustaba tenerla cercas, sentir el aroma de su cabello mientras suspiraba y llenaba mis pulmones de esa fragancia. Haría una cuenta regresiva de las diez cosas o actitudes que me gustaban de Erza. Esa sería la número diez.

Ella se separo de mí. Sus mejillas ardieron por aquel abrazo.

— Pe-perdón —Se disculpo. ¿Por qué lo hacía?

Sonreí. Me gusta verla sonrojada, si, esa sería la novena. Sus mejillas estaban rojas, me le quede viendo, ella se percato de eso, y ahora su cara estaba casi de su color de su cabello. Reí~.

— Te ríes de todo lo que hago.

Le tome la barbilla acercando mi rostro al de ella. —Solo cuando haces algo y te sonrojas.

Lo siguiente fue que ella nuevamente se puso roja y bajo la vista. Me di cuenta de lo que hice, era la segunda vez que tenía así de cercas a Erza. Me sentí realmente avergonzado, esta era la primera vez que era algo espontaneo con ella.

Carraspee mirando lo bien decorado que estaba la recepción.

— ¿Qui-quieres comer pastel? —Me ofreció bajando la tensión que por mi culpa se había generado.

— Claro, pero, ¿no tienes que trabajar?

— Oh no, se podría decir que estoy "como-en-mi-descanso" —Me sonrió— Vamos al comedor, sígueme.

Tome el pastel. Era uno completo, porque me había dado cuenta que Erza se podía comer uno sola. Me di cuenta que ciertas personas nos estaban observando desde hace rato, se podría decir, desde el momento en que Erza me abrazó pero no le quise poner mucha atención. Pero ahora que lo razono mejor, esas personas no se han ido, siguen ahí y se murmuran cosas, para colmo no son para nada despistados y nos señalan. Una rubia, una albina y un chico de cabello rosado.

— Erza.

— ¿Dime? —Se paro y me observo.

— Em, ¿quieres son ellos? —Señale con la mirada algo discreto a la dirección de aquellos "espías"

Su rostro fue algo memorable.

Primero observo de quién se trataba, susurró algo, creo que malas palabras. Diablos que puso una mirada realmente aterradora.

— Ya vuelvo. —Dice y camina a pasos lentos hacía ellos.

Los pobres apenas se dieron cuenta que Erza se dirigía hacia ellos.

— ¡Corran! —Grito el chico de cabello rosado cuando se dio cuenta de Erza. El tomo de la muñeca a la chica rubia ya que esta no se disponía a correr tenía una cara de cansancio y de fastidio.

— ¿Cómo es que llegue aquí? Yo estaba en los sanitarios. —No evite reírme por el comentario de la rubia.

— Podemos pegarle con una botella, así nos deja de perseguir —Dijo algo dudosa la albina y con una sonrisilla.

— ¡Mira! —Gritaron la rubia y el chico al mismo tiempo.

Eso claramente fue extraño.

— Aunque corran, Erza los atrapara, no por nada le dicen "Titania" —La persona que dijo eso era una chica, se parecía mucho a la llamada "Mira" tenía ojos azules, y su cabello blanco corto.

— ¿Titania? —Pregunte curioso.

— ¡Si! Es verdaderamente una película de terror cuando se enoja —Soltó una risita, me miro detenidamente— Soy Lissana.

— Gerard. —Sonreí.

— Gerard, mucho gusto, ¿trabajas aquí?

— Oh no, solo vine… a ver a Erza —Conteste. No sabía muy bien, mis planes eran simplemente entregarle el pastel y tal vez platicar un poco no esperaba a que me invitara a que lo comiera con ella.

Lissana se sorprendió.

— ¿Eres su novio? —Pregunto con una sonrisa muy parecida a la de su hermana.

— N-o —Me fallo la voz al contestar, debó admitir que esa pregunta me puso nervioso.

Se rio. Luego de eso se fue a sentar a un escritorio que se encontraba en frente, debe de trabajar de recepcionista. En su mesa tenía unas cuantas revistas, note rápidamente que se repetía en unas el tema de "Novias" "Vestidos de Novia" "Accesorios para Bodas".

— ¿Habrá boda? —Pregunto.

Lissana bufo. — Si él me lo propone pronto, si.

— Entonces suerte —Me regala una sonrisa.

— Erza no suele recibir muchas visitas, suele trabajar demasiado —Me lo imagino— Sale siempre con sus amigos si es el caso. Una que otra vez Simon tiene suerte y la saca de su oficina.

… ¡Recuerdo! Él y Erza trabajan en el mismo lugar. Estúpido Simon.

Suspire y mire a la ventana de cristal y las pequeñas gotas de lluvia que golpeaban el vidrio. No traje paraguas. Fue lo primero que se me vino a la mente ante tal situación. Esto me recordaba cuando al fin de mucho tiempo conseguir hablarle a Erza.

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El comedor era un lugar enorme, había unas cuantas personas, unas hacían más escandalo que las otras. ¿Esto en verdad era un trabajo?. Que importaba, lo único que en verdad me preocupaba era toparme a Simon, eso si iba a ser un problema, no se despegaría de nosotros hasta que yo me fuera, si, seguramente haría eso. Nos sentamos en una mesa. Ella estaba feliz, no sabía si era por el pastel o por el echo de que este con ella… ¡Oh que pregunta Gerard!... Claramente es por el pastel.

— Bueno, espero que te guste.

— Por supuesto —Se rio— Además, lo compraste donde suelo comprarlos.

Idiota…

— ¡Oh claro! —Quitamos la envoltura, ella lo partió y deposito una rebana en el pequeño plato que nos habían dado y unos cubiertos— Provecho Titania.

Ella se atraganto cuando escucho lo último.

— ¿Quién te ah dicho eso? —Pregunto algo amenazante.

— La recepcionista, Lissana —Dije— No le veo de malo. Creo que es genial tener un apodo.

— ¿En serio crees eso?

Me tomo por sorpresa su pregunta. Su mirada era algo así como la de una niña pequeña preguntándole a alguien que si su dibujo en verdad es hermoso. Aquello me hizo sonreír.

Me gustaba su inocencia, su forma de ser, seria la número ocho.

— ¡Por supuesto! En mi antiguo trabajo tenía uno, es realmente raro y no se de donde salió.

— ¿Así? ¿Cuál? —Pidió saber con una sonrisa mientras sostenía el cubierto esperando a que yo hablara antes de llevarse otro pedazo de pastel a la boca.

— Siegrain. —Dije algo avergonzado.

— ¿Siegrain? ¿De donde salió? —Pregunto ella divertida.

— No lo se, un día llegue a la oficina y todos me saludaban con ese nombre y bueno uno se acostumbra —Rara historia pero cierta. Ella soltó una pequeña risa.

— ¿Sabes Gerard? Esté día me recuerda mucho él día que te conocí.

— ¿Recuerdas? Fuiste una testaruda al no aceptar mi paraguas. —Dije. Le di un pequeño sorbo al café.

— ¿Qué querías? ¿Que lo aceptara?, en primera eras un completo desconocido, y te ibas a empapar. —Se mordió el labio inferior— Pero al final de cuentas te mojaste y te fue mucho peor en tu empleo.

— Olvídalo. Además, me gusta mi nuevo empleo. Estoy más cercas de personas que quiero.

— Así… ¿Cómo quienes? Si se puede saber claro. —Preguntó con una mirada que no la pude descifrar a simple vista, era como de curiosidad o ¿tristeza? Debó de estar equivocado.

— Oh bueno… —¿Y ahora que debía responderle? ¿De ella? ¡Por supuesto! Era de ella más que nada, pero no quería abrumarla con mis estúpidos sentimientos.

— Perdón por preguntar, debe ser algo personal. De igual forma Gerard, me alegra que estés más cercas de la persona que quieres.

Fruncí el ceño. ¿Estaba evitando el tema? ¿Por qué lo hacia? ¡Era ella joder!

Erza se concentro en comer mejor su pastel de una forma silenciosa y con la mirada baja. Eso hizo que mi ánimo cambiara de feliz a un poco deprimente, pensaba que tenía… ¿novia? O me gustaba alguien, vamos, no había tal cosa. No tenía novia, yo la quería a ella.

Guarde silencio y la imite en comer.

Díselo.

Díselo.

Díselo imbécil.

Abre la maldita boca y habla.

Habla, dile que es hermosa, que la quieres a ella. Que te enamoraste la primera vez que la viste. Que estas estúpidamente enamorado de ella.

¡Díselo!

— Hace frío.

No puedo.

— Um… Si, febrero es así. —Me contesto distraída.

Ahora, tenía frío.

Si, en estos momentos me encantaría tener una maquina del tiempo y retroceder cinco minutos de mi vida, cuando Erza estaba feliz y no con un aura algo deprimida por el simple echo de pensar que yo tenía a alguien especial, aunque me dijera que estaba feliz, sabía que era todo lo contrario. Bufe, y un humo salió de mi boca. ¿En serio hacia demasiado frío?

Era claro que ninguno de los dos iba hablar. ¿Qué podía decir? Nada. Empecé a tararear la primera canción que se me vino a la mente que se me ocurrió por este frío. Ella levanto la vista y sonrío un poco.

— Hace mucho frío como para que lo ángeles vuelen. —Dijo una parte de la canción. La que más me gustaba.

— ¿La conoces?

— The A Team, Ed Sheeran. Es genial.

Sonreí.

La platica ahora se torno en música. Ahora se veía mucho más animada, cuando a ambos nos gustaba alguna banda o artista sus ojos tenían ese brillo de emoción y empezaba hablar sin parar o se profundizaba mucho en el tema.

La número siete, aquel brillo en sus ojos cuando se emociona por algo.

— El pastel estuvo delicioso, gracias de nuevo.

— De nada —Ella casi se comió todo por completo, yo solo tome tres rebañadas, era sorprendente como no se empalagaba o algo por el estilo.- Me sorprende que no subas de peso por comer tanto pastel. —Le dije divertido.

— Es por mi nuevo asenso. —Me dijo muy segura.

No evite soltar una gran risa.

— ¿Dije algo gracioso? —Pregunto confundida.

— Nada, nada. —Tome otro sorbo algo divertido, Erza frunció el ceño tratando de adivinar el asunto de mi gracia.

Seis… su extraño sentido del humor.

— ¿No te molesta que te visite cuando yo quiera a tu trabajo? —Pregunte.

— Para nada, aunque eso te quitara tiempo con las personas que te importan.

— Tú me importas —Susurré. Sus ojos se abrieron demasiado, estaba completamente sorprendida.

— Yo…

— ¿Te eh dicho que tu cabello es muy llamativo y muy bonito? —Dije de repente interrumpiéndola. Acerque mi mano hasta su cabello y le tome un mechón observándolo muy detalladamente.

Erza bufo.

Aunque no sabía si la respuesta iba a ser positiva o negativa no me gustaría saberla. Me gustaban las cosas como estaban ahora, no quería presionarla ni nada por el estilo, sabía que ella había sufrido, o tal vez, aun sufre. Lo único que me gustaría por ahora es, como había pensando hace unos meses es curarla, que ella ya no este rota, que recupere esa parte que perdió por culpa de alguien más, que recuperada la seguridad de ella, de sus sentimientos, que no sea una persona que esta perdida en el camino. Tal vez por eso no podía decirle aun lo que sentía por ella, porque no quería que se alejara de mí, se alejaría para no salir lastimada, y otros de los motivos es que… bueno, era un cobarde.

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Nos fuimos del comedor cuando nos dimos cuenta que estábamos más platicando en vez de comer o tomar algo. Fuimos de nuevo a al recepción, Erza no me permitía irme ya que empezó a llover mucho más fuerte, Lissana seguía ahí, en cuando nos vio ingresar juntos me guiño un ojo, no evite ponerme nervioso y evitar la mirada con ella. Claro, Erza no se dio cuenta de mi pequeño nerviosismo. Fuimos hacia unos sillones para esperar y seguir conversando de una forma más cómoda.

— Tengo demasiado frío, mejor, hubiéramos traído café. —Se lamentaba, junto las manos y se las frotaba para generar un poco de calor— ¿Estoy helada no crees? —Se acercó y puso su mano en mi mejilla, la verdad no estaba tan fría. En cambio yo, parecía que no tenía manos, las tenía demasiado heladas, las yemas de los dedos las tenía algo rojas.

— Un poco, checa —Ahora, fui yo el que me acerque y le puse mi mano en su mejilla, rápidamente la quite por la cara que puso.

— Dios, ¡estas helado! —Alzo un poco la voz, haciendo que los pocos presentes que habían nos pusieran mucha atención.

Me sorprendió lo que hizo a continuación, tomo mis dos manos y las puso entre las suyas, apretó un poco, tratando de proporcionarme algo de su calor. Acto que hizo, acto que me saco la mejor sonrisa de toda mi vida. Erza mirada nuestras manos juntas, como si mirándolas ayudara a que no estuvieran frías. Me quite un poco de su agarre obsesivo de mantenerme caliente, mejor, tome sus manos y las entrelace.

— Suelen calentarse más rápido así. —Aquello sonó muy pícaro. Decidí no darle mucha importancia y disfrutar el momento con ella.

— S-i s-i, cr-e-o que m-as ra-pido —Tartamudeo todas palabras, me reí.

Cinco, cuando tartamudea. Algo realmente tierno.

— Sa-sab-es, el f-in d-e… —Solté otra risa, Erza se sonrojo.

— Erza, respira. —Tomó un gran bocado de aire, otro y otro.

— El sábado un amigo ara una fiesta —Trago saliva— y pu-pu-es, me gus-ta-taria que fu-fueras, es de disfraces. —Cuando dijo todo, dio un gran suspiro, debió de ser muy difícil decir todo aquello.

— ¿Disfraces? —Pregunte algo curioso, valla.

— S-si, bueno, entiendo si no quieres ir.

— Erza, no malinterpretes, me encantaría ir. —Le sonreí, me sonrió.

Le acaricie la mano, ella hizo lo mismo. Nos mirábamos directamente a los ojos, no lo se, si hablaran, sé que se estarían comunicando en este momento, diciéndose no sé que tantas cosas que serían interesante escuchar, me encantaría, tal vez dirían lo que uno no se atreve a decir. Si, seguramente sería eso.

— ¡Erza!

Pero aquel momento entre nosotros, entre nuestras miradas, acabo. Como el fuego de un cerillo cuando se apaga de pronto, por culpa del viento, así, de la nada, todo se oscurece.

Erza se separo de mí, tal vez por inercia lo hizo.

— Gray, ¿hoy no te toca descansar?

Gray, aquel joven de cabello azabache, ojos color carbón y una mirada realmente sería. ¿Quién era? Y porque se sorprendió al ver a Erza de esta forma. Hacia frío, el no parecía tener, estaba vestido tan casual y con la camisa un poco desbotonada.

— ¿Podías venir unos momentos? —Le pidió. Me miro unos segundos y luego su mirada fue hacia Erza.

— Claro —Contesto seria— Ahora vuelo Gerard —Me sonrió amigable.

Erza fue hacia aquel joven. Diablos, ahora más que nada me gustaría saber de que estarán hablando, Erza no parece alterarse o algo por el estilo, por el contrario habla de lo más normal con él, y le da un pequeño golpe en el pecho.

Fruncí el ceño.

— Anda Gerard, no te pongas celoso, no cualquiera pone tan nerviosa a Erza —Me comento Lissana desde su escritorio. Bufe.

— Me alegra que tengamos audiencia —Dije algo irónico.

— No es que me guste incomodar, pero… es raro ver a Erza de esa forma.

— Vale.

Erza no tardo en regresar conmigo, el chico se fue hacia el ascensor y se perdió de vista.

— Es Gray, un poco mal educado —Me dice. Puse lo ojos en blanco, vaya, ¿en serio?- De igual forma, ya lo regañe.

— ¿Por qué actuó de esa forma? —Demande saber.

— Es un poco protector, aunque nunca se da cuenta cuando lo hace —Río un poco.

— ¿Y que es él para ti? —Quise saber, si lo se, lo se, ahora soy un chismoso.

— Buenos, nos conocemos desde hace mucho tiempo, es un gran amigo mío.

— ¿Solo amigo?

Diablos, no actúes tan celoso.

Erza frunció el ceño.

— Quiero decir, es solo que actuó algo muy celoso, ¿cuando nos vio no crees? Bueno eso es lo que yo creo —Empecé a reírme nerviosamente.

— Gray siempre me ah dado su amistad, nunca eh visto que quiera algo más —Eres algo despistada Erza, también tienes que darte cuenta de eso. Se quedo un poco pensativa— Además, él por ahora no esta interesado en tener una relación.

¿A quién me recordaba eso? ¿A Erza? Por supuesto.

¿Y porque carajo me enfada tanto que sepa tanto de él?

Me gustaría que ella supiera cada cosa de mí. Que cuando me pregunten algo, ella conteste sin saber que lo hizo, sería un buen detalle. Ya deja de soñar Gerard.

— Te ves algo tenso —Me dice, miraba mis manos, que sin darme cuenta las había hecho puños. Me relaje un poco.

— Estoy bien. —Dije eh hice una sonrisa de labios.

— Bien. —Sin darme cuenta de nuevo me tomo las manos, entrelazándolas. Guarde silencio. Por ahora, no tenía nada que decir.- ¿Sabes? A pesar de que conozco por mucho tiempo a ciertas personas, tú eres la primera con la que me siento más a gusto.

Erza miraba nuestras manos juntas, su flequillo tapaba por completo sus ojos, un pequeño rubor se le fue formando en sus mejillas a los pocos segundos de terminar de hablar. Sin que ella se diera cuenta sonreír de lado, ladee un poco la cabeza para poder ver sus ojos, pero era inútil, aquel flequillo color escarlata hacía muy bien su trabajo. Si aquello me lo hubiera dicho mirándome a los ojos sabía perfectamente que en primer lugar su cara se hubiera vuelto un tomate humano y empezaría a tartamudear.

— Solo quería que lo supieras.

— No sabes cuando me alegra saberlo.

Libere una de mis manos, la acerque a su rostro y le acomode aquel flequillo que en este momento me resultaba realmente incomodo. Lo acomode de tal forma que se pudieran observar sus ojos. Erza me miro y me dedico una pequeña sonrisa tímida.

— Me alegra que aquel día lluvioso nos uniera de esta forma. —Solté. Ella asintió con la cabeza.

Su timidez en ciertas cosas, su sinceridad, su calidez, tres cosas que me gustaban eh iban directamente a mi lista.

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Me di cuenta que dejo de llover. Que mis manos ya no estaban frías. Y que había salido el sol. Iluminaba un poco, las nubes aun eran dueñas del cielo y lo dejaban brillar poco.

— ¿Entonces si iras? —Me pregunto con una pequeña sonrisilla.

— ¡Claro! Aunque no sabré de que disfrazarme —Ese era el gran problema, me pregunto que edad tendrá la persona que organizo la dicha fiesta— ¿Tú ya pensaste en algo? —Pregunte divertido.

— ¡Por supuesto! De echo, no se entre tantos cual llevarme —Sus ojos le brillaban de la emoción. Reí ligero.

— ¿Ya te iras? —Me pregunto.

— Supongo, llevo dos horas aquí molestándote. Tengo que advertirte que cuando conozco a alguien que me agrada suelo pasar mucho tiempo con dicha persona —Le guiñe un ojo. Ella río.

— Lo soportare —Me siguió el juego así que reí.

— Entonces, adiós Erza, la Titania. —Ella puso los ojos en blanco.

— Adiós Gerard.

Me acerque a Erza, tal vez demasiado que ella dio un paso para atrás, la tome de la cintura con una mano, me agache un poco y le di un beso en la frente. Me quede así, no se, por un minuto aproximadamente, la verdad era que no me quería separar de ella.

Pero al final de cuentas lo hice.

— Gracias por este día. —Le susurre. Erza asintió un poco cohibida— ¿No te iras sola, verdad?

— No, esperare a Lucy, una amiga, para irnos juntas —Me dijo distraída— Cuídate.

Me preguntaba si Erza era esa clase de chicas que le contaba todo lo que hacia o los momentos más emocionantes a una de sus amigas. Bueno, supongo que si, después de todo… era una mujer. Antes de irme, me gire para verla, ella se dio cuenta de esto y me sonrió abiertamente, con sus mejillas ruborizadas.

Y la número uno… cuando sonríe.

Su sonrisa era un paraíso, que me daba cada vez que sonreía. Y yo era un gran afortunado en poder contemplarla.


Bueno, pues aquí el capitulo 5, espero que les allá gustado. Si, tenía frío mientras escribía el capitulo HAHA! xD

También como se habrán dado cuenta, pues aquí en el Fic estamos en Febrero:3 Espero no tener inconvenientes por eso e.e

Gracias por los que leen, eso me hace feliz!

Otra cosita, espero y no les moleste las actitudes o personalidad de los personajes. Es AU, resulta un poco difícil para mí ponerles las actitudes sin todo eso de su pasado verdadero como en el anime/manga. Hago mi mayor esfuerzo, y, tengo mucho material para este fic, pasaran muchas cosas, con decir que la actitud de Gerard cambiara, parecida como la de anime así de… "No meresco a Erza" sadasad xD Bueno, espero pasara con el tiempo.

Saludos~