El Acuerdo
Capitulo 2
Ino bajo la mirada hacia su cuerpo y se removió incomoda frente al espejo de medio cuerpo en el pequeño cuarto que se conectaba al baño innaturalmente limpio de Gaara. Si ella iba a vivir ahí por un mes, tendría que pedirle a Temari un espejo de cuerpo completo y una iluminación mas decente. El pequeño y desnudo bulbo de luz amarilla que estaba sujeto al techo hacia que su piel se viera muy pálida y poco atractiva. ¿Cómo esperaba Gaara que ella impresionara a los ancianos cuando ni siquiera podía peinarse y maquillarse adecuadamente?
Un suave golpe proveniente de la puerta se escucho.
-Si, ya voy- dijo Ino mientras a toda prisa recogia su cabello en una cola de caballo baja antes de enrollarlo en un moño despeinado a la altura de su nuca. Se dio un ultimo vistazo y se pregundo por que Gaara no queria que se pudiera uno de los vestidos formales que Temari había traído anteriormente y en su lugar, insistió en que usara uno de los vestidos sencillos que había traído de Konoha. Desde el momento en que ella no había estado enterada de que ocasión era, ella no podía empacar específicamente ropa y zapatos formales.
Mierda ...
Ino no estaba nerviosa de tener que hablar con los dignatarios. Debido al instinto de su clan que tenia la habilidad de leer a las personas con naturalidad sin tener que usar su kekke genkai, ella había sido enviada a muchas reuniones formales y a presenciar tratados de paz antes. Por supuesto, debido a el malísimo sentido de Naruto para dar rango a las misiones, algunas de esas reuniones formales terminaban con alguien siendo secuestrado y correspondia a Ino salvarlos. Por suerte, nadie había sido asesinado en ninguna de sus misiones para presenciar tratados de paz. Gracias a Dios.
Si, hablar con los dignatarios era algo a lo que estaba acostumbrada, pero ser presentada como la prometida de un hombre que apenas conocía…? Naruto iba a tener que pagar eso, iba a pagar mucho por ello.
Frunció el ceño cuando a su mente vino la imagen de Naruto sentado detrás de su escritorio mientras ella abría la puerta.
Gaara se aparto inmediatamente de la puerta cuando ella salio. –Estas enojada- dijo.
Ino recobro su compostura inmediatamente. –No. Lo siento. Estaba pensando en otra cosa.- Miro a Gaara de arriba abajo y asintió apreciativamente. –Te arreglaste bien.
El Kazekage usaba unos pantalones anchos y oscuros cuyo final se escondía bajo sus sandalias shinobi. Habia dejado de usar la vieja camisa color gris oscuro que llevaba anteriormente y ahora usaba un abrigo blanquecino que llegaba hasta sus caderas. Las fajas que usaban las personas en el país del viento estuvieron ausentes de sus hombros, y esta era la primera vez que Ino lo veía…descubierto. Y a Ino le gusto lo que vio; después de todo, ella sabia apreciar cualquier cosa que no era atractiva para los demás.
A Gaara parecía no gustarle estar siendo observado y le hizo una seña para que se sentara en el sofá.
Ino lo miro mientras se abría camino hasta la habitación vacía. Se sentó obedientemente y se volteo hacia su lado cuando Gaara se sentó a un lado de ella. Ella sabia que le iba a dar información sobre los ancianos ahora. La expresión en su rostro prometía que esa no iba a ser una buena conversación. Sus hombros estaban rígidos y las manos apretaban sus rodillas con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blanquecinos.
-Van a hacerte muchas preguntas acerca de nosotros. Seria mejor si preparamos una historia en caso de que quieran detalles- dijo Gaara en voz baja. Mantuvo su mirada baja en dirección a la fea alfombra. Parecía estar realmente incomodo con esa conversación, e Ino sabia que no podía culparlo, era la primera vez que ella estaba en una situación así, al igual que el.
-Oh, esta bien entonces. Asi que…¿Por donde empezamos?- Ino acomodo un mechón de su cabello que colgaba detrás de su oreja. –Tal vez la forma en la que nos comenzamos a interesar el uno en el otro?
-Hace cuatro años, en el ascenso de Naruto- dijo Gaara rápidamente.
Ino parpadeo incrédulamente. –Wow, eso fue rápido. Debes haber pensado mucho en esto.
-No realmente- dijo Gaara rotundamente. –Todos estaban allí ese día. Todos estuvieron ebrios en esa ocasión. Nadie podría negarlo.
-Buen punto- dijo ella, riendo al recordar ese día. -¿La pasaste bien? Yo no fui capaz de mezclarme mucho con los representantes durante la fiesta.
-Fue una noche interesante. Me gustaron los arreglos de flores.
Ino se ilumino. -¿En serio? Yo los hize!
-Lo se. Temari me lo conto- Gaara asintió y luego pregunto. -¿Cuál es tu flor favorita?
Ino fue sorprendida con la guardia baja. -¿Mi flor favorita? Supongo que los tulipanes. Tulipanes amarillos. Y cosmos. Deberías ver los campos de Konoha en el verano. Hay cosmos en todas partes.
Gaara asintió de nuevo, como si estuviera tratando de asimilar todo lo que estaba diciendo.
Recordo que el estaba recibiendo mucha información de ella para los ancianos, ella hizo una pregunta, también. –Odias los tomates, eso ya lo se, pero cual es tu comida favorita?
-Higado- dijo Gaara, y luego añadió en voz baja –No me gusta la jalea de frijol dulce, tampoco. Me desagrada mas que los tomates.
Ino lo miro tristemente – A mi me gustan los tomates cereza, para que lo sepas.
-Aun así podemos comprometernos.- dijo el.
-¿Cuándo empezamos a salir? – pregunto Ino con curiosidad.
-Hace dos años, cuando visite la Hoja y tu me ayudaste en mi búsqueda de hierbas medicinales en el desierto- respondió Gaara sin ninguna pausa.
Una vez mas, Ino se sorprendió hacia el extremo. –Tomas muy enserio esto, no es así?
Esta vez, Gaara se volteo para mirarla. Ella involuntariamente retrocedió cuando esto ocurrió, los ojos verdes delineados de negro se encontrarían con los suyos azules. –Lo soy. Los miembros del consejo no ríen mucho.
Ino trago saliva y bajo la mirada hacia su regazo. Gaara tenia razón. Esta era la misión. Su misión. Ella asintió con determinación, y luego volvió su mirada hacia el Kazekage. –No te voy a fallar. Voy a ser la mejor prometida que hayas tenido.
Por supuesto, ella lamento el momento en que esas palabras salieron de su boca. Gaara se levanto bruscamente del sofá y la miro, con aquellos ojos planos y carentes de emoción. Para una persona que no se veía tan ansiosa por casarse, Ino era probablemente la única prometida que el pudiera tener en su vida.
-Lamento que tengas que hacer algo tan molesto- dijo Gaara.
Ino negó con la cabeza rápidamente. – No digas eso. Es mi trabajo.
-Hmm- murmuro Gaara tranquilamente. Despues de un rato, se dirigió hacia la puerta cerrada que Ino nunca había visto ser abierta. Ella supuso que era el dormitorio. Cuando Gaara volvió a salir, la calabaza que ella estaba tan acostumbrada a ver en el ahora se encontraba firmemente atada a su espalda. Ino no entendía como el podía mantener su postura rígida con eso encima.
-¿Ya nos vamos?- le pregunto Ino, y se levanto del sofá. Una vez mas, ella miro su ropa. En comparación con el material fino de el abrigo de Gaara, ella sintió que su vestido era demasiado simple para la ocasión de ir a ver a los asesores de Gaara. Frunció el seño. -¿Debería mejor ponerme uno de los vestidos que trajo Temari? Me siento un poco debajo de la medida.
Gaara lentamente se dirigio hacia ella y rozo su tirante –Quiero presentarse a ellos como tu misma, y no como algo que puedan hacer de ti. Tu vestido es perfecto.- La mano sobre su tirante ahora estaba en su cabello, cepillando el flequillo largo, para alejarlo de su cara y después dejar caer su brazo derecho hacia su lado.
Ino le sonrió, sintiéndose un poco nerviosa por alguna razón inexplicable. El hecho de que el hubiese iniciado un contacto corporal con ella influía. –Voy a tratar de ser yo misma frente a ellos, aunque honestamente debo decirte que no tengo idea de que vaya a suceder.
-Estaré aquí. Justo aquí.- fue lo que le dijo y tendido la mano hacia ella. –Todavía es muy temprano, y quiero llevarte a la oficina de administración en la torre antes de que los conozcas.
Ino bajo la mirada hacia su mano. Lo vio temblar un poco, cediendo al nerviosismo que no se evidenciaba en su rostro. Ella coloco su mano encima de la suya, y vio el diamante azul en su mano izquierda sobre el anillo brillando con la luz de la habitación. De repente estuvo muy consiente del peso que este tenia. Lo siguiente que noto fue la suavidad inimaginable de la mano de Gaara. Con el estilo de pelea de Gaara el nunca necesitaba empuñar un arma, a menos que fuera necesario, y se protegía a si mismo en un segundo naturalmente con su arena. Los únicos puntos ásperos eran las puntas de sus dedos, que Ino suponía eran producto de numerosos cortes con el papel ya habita tinta debajo de las uñas de su mano derecha. Eso se debía probablemente a que tenia que escribir pergaminos sin fin en su oficina que se referían a asuntos de la Arena.
Gaara había bajado la mirada hacia sus manos con curiosidad. Tal vez el no esperaba que ella le tomara la mano. Nuevamente, el se veía totalmente perdido en su propia casa, e Ino se pregunto como una persona tan alta podía verse tan pequeña ahí de pie.
-Me gustaría ver tu oficina. De esa forma, me dare cuenta de si eres un vago o no. No puedo saber tu personalidad con solo mirar tu casa. Aquí no hay nada.- dijo Ino en tono de broma.
Gaara asintió sin decir ni una palabra mas y la condujo fuera de la casa vacía.
La temperatura había bajado considerablemente, e Ino estaba agradecida por eso. Había pasado muchas noches en la aldea de la arena, y ella sabia que el desierto era terriblemente caluroso en el día, pero se volvía terriblemente frio cuando el sol se ponía. Esta noche, el viento helado era un verdadero regalo celestial; hizo que ella se alertara en cuando observo los oscuros callejones iluminados. Era la primera vez que había salido en la aldea oculta entre la Arena a esa hora, y las pequeñas ventanas de las casas con forma de cúpula tenían luces que se derramaban desde el interior, era una vista tan hermosa que sentía que lo que observaba había salido de una postal. Levanto la mirada y vio la amplia extensión de cielo al atardecer del desierto, y se echo a reír cuando vio las numerosas estrellas salpicadas sobre toda su extensión.
Gaara volteo a verla. -¿Qué es tan gracioso?
Ino apunto hacia arriba. –Eso es increíble! Por las noches Konoha esta tan bien iluminada que se tiene que ir a las colinas para poder tener una buena vista de las estrellas.
Gaara se detuvo y subió la mirada al cielo también. –No lo había notado antes.
-Eso es por que siempre estas trabajando. Ya sabes, adentro.
-Tengo que hacerlo- dijo Gaara, y comenzó a caminar de nuevo, tirando suavemente de la mano de Ino.
Ino apresuro el paso con el y miro hacia su perfil. Con las luces de la calle echando sombras sobre su rostro, se veía mas cansado que nunca. Temari y Kankuro habían dicho que el pasaba mas tiempo en su oficina que en casa, y que dormía sobre su documentos, si es que dormía… Les creía, porque la casa en la que el llevaba viviendo diez años apenas se notaba que era habitada por alguien.
-¿Quieres regresar a casa conmigo después de la reunión? –pregunto Ino en voz baja.
-Tengo papelería por terminar antes de que vengan los representantes mañana por la noche.- dijo Gaara, sin responder su pregunta, lo que significaba que no podía regresar esa noche a la casa.
Ino estiro el cuello un poco para ver su rostro con claridad. -¿Cuánto te va a tomar terminarlo?
Gaara se encogió de hombros. –No estoy seguro. ¿Por qué?
Ino imito su encogimiento de hombros. –Por nada. Solo preguntaba.
Gaara se detuvo un poco antes de aclararse la garganta, luego pregunto –¿Te gustaría que regresara a casa esta noche?
Ino le dedico su mejor sonrisa. -¡Claro que si! Este es el primer día que vamos a vivir juntos y seria demasiado sospechoso si permaneces en tu oficina como si todavía vivieras solo y no tienes nada mejor que hacer que trabajar tantas horas solo por la noche cuando realmente puedes simplemente estar con tu querida prometida que puede darte masajes y baños con esponja!
Gaara perdió el paso. Le lanzo una larga mirada de soslayo. –Me vas a bañar con una esponja? – pregunto.
-Yo estaba hablando en sentido figurado- dijo Ino rotundamente. –Pero no, realmente. Tienes que hacer un habito de volver a casa por mi cada noche, especialmente los fines de semana.
-La aldea oculta entre la Arena no tiene fines de semana- dijo Gaara seriamente.
-Tampoco Konoha, pero no ves a Naruto encerrado en su oficina toda la noche y que nunca regrese a su casa solo por que es el Hokage.- Ino le insistió para que siguiera caminando. –El tiempo no es algo que alguien tenga normalmente. Es algo que alguien tiene que hacer. Tienes que hacer tiempo para ti de ahora en adelante. Bueno, por lo menos durante todo un mes.
-Hacer…tiempo?...-Gaara precia estar reflexionando sobre ese pensamiento. Después de un minuto, asintió. –Voy a intentarlo.
Sintiendose muy satisfecha consigue misma, los dos se dirigieron a la torre del Kazekage en silencio. Atravesaron los pasillos serpenteantes, nuevamente saludando a las personas que se encontraban en el camino, algunas de las mujeres jóvenes que se topaban los miraban dos veces al percatarse de que su Kazekage-sama estaba teniendo un paseo nocturno con una rubia que tenia una muy, muy bonita piedra en un muy, muy importante dedo. Algunos incluso tenían el valor de tirar de las mangas de otros y susurrar ruidosamente mientras señalaban eso.
Ino, encontrando la oportunidad perfecta, soltó la mano de Gaara y lo rodeo con su brazo. Gaara bajo la mirada hacia ella inquisitivamente. Ella apoyo la cabeza en su hombro y susurro –Solo estoy usando la situación a nuestro favor.
Gaara miro por encima de su hombro y vio a las mujeres que los miraban. Ellas rápidamente bajaron sus cabezas y siguieron con su camino cuando se dieron cuenta de que habían sido atrapadas mirando. –Ya veo a lo que te refieres.- El continuo sus constantes pasos poco a poco hasta que doblo en una esquina.
Ino suspiro con alivio al ver ese corredor vacío. –De todas formas ¿Hay algo mas que tengo que saber acerca de los ancianos?
Gaara sacudió la cabeza. –Solo recuerda, ellos te van a inspeccionar como si fueras ganado. No lo tomes como algo personal.
Ino se estremeció. –Como ganado. Ya lo tengo.
Eventualmente llegaron a la oficina de Gaara en el piso mas alto de la torre. El no se detuvo cuando abrió la puerta y entro rápidamente, dejando a Ino seguirle. A Ino le hizo gracia la vista de la espaciosa sala circular. Lo primero que llamo su atención fue el escritorio puesto en el lado opuesto de la habitación. Por un lado, no tenia mas que dos pilas de papeles con aspecto importante sobre el, muy diferente a la oficina de Naruto en casa, donde los documentos estaban prácticamente tirados en el suelo. Era obvio, Gaara trabajaba y trabajaba bien. De echo, el ya había depositado su calabaza cerca de la ventana y había tomado asiento detrás del escritorio y sin perder el ritmo comenzó a hojear los papeles, de vez en cuando deteniéndose para leer cualquier cosa que el pensaba requería prioridad.
Mientras tanto, Ino exploto la oficina. Como era de esperar, la personalidad que no había en la casa de Gaara la encontró en su lugar de trabajo.
Para gran alivio de Ino, Gaara no se veía como si fuera un vago. En todo caso, el era muy organizado. Ella paso uno de sus dedos sobre los libros alineados en el enorme estante que ocupada toda una pared. Los libros estaban colocados en orden alfabetico, contenían cosas como la historia de Suna hasta diversos libros sobre la cultura de muchas colonias del país del Viento.
Un sofá cama desecho estaba contra la esquina opuesta a esos estantes, y por la forma en que sus sabanas estaban arrugadas, Ino podía decir que alguien había dormido ahí. Se dio cuenta de que las fundas de las almohadas y las sabanas eran amarillas. Sonrió al pensar que Gaara podía tener cierta atracción hacia el color.
Al lado derecho de esas ventanas había un mostrador alto, con unas cuantas cosas personales en el. Ino echo un vistazo a Gaara para corroborar que el no estuviera viéndola, luego camino rápido hacia el mostrador para dar una rápida inspección. Ella jadeo con deleite al ver varios marcos de fotos situados en una fila ordenada a demás de una maquina de afeitar desechable y un cepillo de dientes en una taza amarilla.
Habia una foto de los tres hermanos cuando eran niños. Ino supuso que la foto fue tomada antes o durante los exámenes Chunnin, por la evidente tensión alrededor de los hombros de Gaara y sus ojos . Y además, Gaara era bajito. Otra fotografía mostraba a Gaara y Naruto. Como de costumbre, Naruto estaba sonriendo de oreja a oreja, haciendo un signo de paz con su mano mientras Gaara sonreía torpemente a la cámara. Ino la reconoció de el ascenso de Naruto hace cuatro años. Ino distraídamente limpio un poco del polvo en la imagen de Gaara en la foto antes de voltear su mirada al resto de las fotografías junto a esta. El las otras había gente que no conocía. La mayoría eran niños, recibiendo sus hitai-ate, asaltando a la cámara, practicando sus katas. Eran muchos, muchos niños. ¿Podrian ser viejos estudiantes de Gaara? En otra foto estaba Gaara con su brazos cruzados sobre su pecho y una niña con cabello café corto que le llegaba a los hombros, sus manos estaban escondidas delicadamente tras ella mientras sonreía tímidamente, no a la cámara, si no a Gaara. Esta foto debió haber sido tomada cuando Gaara tenia diecisiete o dieciocho años. La calabaza sobre su espalda estaba ahí, por supuesto. Pero el parecía… cómodo en esa foto. La chica le precio muy familiar a Ino.
A continuación la atención de Ino fue atrapada por un pequeño refrigerador integrado justo debajo del estante. Una vez mas miro encima de su hombro para comprobar si Gaara seguía ocupado. El hombre estaba arrugando algunos papeles y colocándolos en un bote de basura que posiblemente esperaba a sus pies. Cuando ella se aseguro de que su atención seguía en su trabajo, desvergonzadamente abrió el refrigerador.
El contenido la sorprendió. El estante superior estaba completamente lleno de vevidas energéticas. El estante inferior tenia una pequeña lata de atún, un recipiente de plástico que Ino no supo lo que contenía y… sorpresa, sorpresa! Toallas húmedas apiladas en un plato. Cerro la puerta con resignación. No entendía como un hombre tan trabajador podía sobrevivir con bebidas energéticas y suplementos de comida únicamente.
Un golpe en la puerta trajo a Ino de vuelta a la realidad.
-Adelante- ordeno Gaara.
Las cejas de Ino instantáneamente se alzaron en su fuente. Mientras que la voz de Gaara le había parecido muy profunda y un poco intimidante, sonaba mas así incluso ahora. En realidad, ahora que lo veía, el Gaara de su casa y el Gaara de su oficina se veían como dos personas completamente distintas. De vuelta en la casa, se sentía como… como si Gaara estuviera fuera de lugar. El casi no hablaba, casi no se movía, pero Ino tuvo la sensación que el tenia curiosidad por todo, como si fuera la primera vez en todo lo que hizo hace unas horas en el dia.
Como si estuviera ansioso por aprender cosas que no fueran de su trabajo….
Recordo que Gaara se habia estado asomando de puesto en puesto para examinar frutas, vegetales y otras cosas coloridas en el mercado. Entonces Ino recodo como todo lo que ella le enseñaba a el le parecía sospechoso.
Ahora… entendía el por que. Y eso era debido a que debía ser su primera vez al hacer todas esas cosas.
Pero ahora, al verlo moverse a través de su oficina como i simplemente estuviera respirando, hizo que Ino entendiera que aquel era su elemento. Esto era lo que el hacia. Esto era lo que el era.
La puerta se abrió y entro un chico de unos quince o dieciséis años e edad. Llevaba su hitai-ate alrededor de su brazo izquierdo. Ino asumió que era un chunnin, por la forma en la que actuaba, todavía un poco distante, supuso que no era un jounin aun.
-Disculpe, Kazekage-sama- dijo el muchacho que dio un formal saludo y se poso rígidamente delante de Gaara. Miro rápidamente a Ino, la confusión desfiguro su rostro por el hecho de el Kazekage-sama tenia una amiga femenina con el en su oficina. El regreso su atención a Gaara. –He oído que usted había regresado a la torre así que vine a entregar el informe del trafico de hoy.
Gaara se volteo hacia el muchacho con atención mientras extendía su mano y tomaba el informe que el muchacho tenia bajo su brazo. –Gracias por trabajar arduamente, Iwate-kun.- Hizo una pausa, y luego -¿Cómo estuvo tu día hoy?
El muchacho, Iwate, al instante se ilumino, y olvidando completamente la presencia de Ino, se lanzo en un muy feliz y detallada cuenta sobre cada cosa en su primer día de deber. Gaara escucho pacientemente, asintiendo de vez en cuando, sonriendo un poco en las partes en las que Iwate reía y hacia una broma.
-Me alegra que hayas tenido un día interesante – dijo Gaara cuando el muchacho termino con su historia. –Tienes una misión mañana como guardia de un grupo comercial que se dirige al país del fuego, verdad?
Iwate asintió con entusiasmo –Si, señor. Estate de vuelta en una semana, señor.
-Cuento contigo, entonces. –Gaara saco un pedazo de pergamino del cajón inferior de su escritorio y comenzó a anotar algo en el. –En el camino de vuelta, me gustaría que recogieras varias cosas para mi. No son pesadas, y tampoco son raras, así que no creo que tengas ningún problema trayéndolas de vuelta. – El salpico algo de arena en el pergamino para secar la tinta rápidamente, lo doblo cuidadosamente a la mitad y luego se lo entrego al muchacho.
-Entendido, señor. Puede contar conmigo, señor- dijo Iwate, deslizando en papel dentro de su bolsillo sin molestarse en leerlo.
-Gracias. Puedes retirarte. Se cuidadoso mañana.
-Señor- el muchacho dio otro saludo formal, luego se movió hacia la puerta para salirse.
-Oh, y una cosa mas- dijo Gaara.
Iwate se volvió hacia Gaara, confundido. -¿Señor?
-Esta es Ino Yamanaka de la aldea oculta entre las hoja. – Gaara hizo un gesto hacia Ino de la nada. – Mi futura esposa.
Ino casi salto cuando Iwate se volvió hacia ella con los ojos abiertos como platos.
-Su…su futura esposa, Kazekage-sama? – tartamudeo Iwate, con la cara colorada.
Ino hizo señales hacia el débil muchacho y lentamente se abrió paso hacia Gaara, parada detrás de el en su silla. ¿Podria haber situaciones mas incomodas que esta?. El joven se la estaba comiendo con la mirada ahora.
-Es un placer conocerla, Yamanaka-san!- solto repentinamente Iwate, como si se hubiera roto su hechizo de torpeza, e hizo un gesto hacia ella con entusiasmo. – He oído hablar mucho de ti por Temari-Sensei. Ella dice que tu eres una de las responsables de la abundancia de hierbas medicinales en los invernaderos de Suna. – El muchacho comenzó a sonrojarse. –Yo no sabia que estabas comprometida con el Kazekage-sama.
Ino se rio sin alegría. Yo tampoco. Puso su manos sobre los hombros de Gaara. –No hablamos mucho al respecto.
-Eres muy bonita! –dijo de pronto Iwate en voz alta. Su rostro se convirtió en una sombra de rojo violentamente al momento en que las palabras salieron.
Gaara hizo un gesto con la mano hacia el, y dijo suavemente –Es suficiente. El único que puede comerse con los ojos su belleza soy yo. Para ti esta prohibido.
Iwate tímidamente inclino la cabeza. –Discúlpeme, señor. Buenas noches, señor. Buenas noches, Yamanaka-san.- Y el muchacho se fue.
-Wow- dijo Ino, un poco impresionada.
-Iwate es un muchacho muy trabajador. Es joven y se emociona con las cosas mas imples, pero es inteligente y sigue las ordenes muy bien. Su único problema es que el es demasiado honesto con todo y no se avergüenza de decirlo a la cara- dijo Gaara, con sus manos ocupadas en el informe de trafico que había recibido del muchacho.
-No. Cuando dije 'wow', me refería a ti.- Ella dio una palmadita sobre sus hombros antes de dirigirse al sofá-cama y sentarse cómodamente.
Gaara aparto la vista del informe y dio un vistazo a Ino. -¿Qué pasa conmigo?
Ino agito las manos frente a el –¡Todo! Cuando estuvimos en tu casa, apenas hablabas. Te verias como si ni siquiera supieras que hacer contigo mismo, y entonces te veo aquí. Te vi relacionándote con tus subordinados. Te vi a si. Es increíble.
A Gaara le tomo un tiempo procesar lo que Ino habia señalado. –He sido el Kazekage durante mas de una década. Esto es lo que soy. Cuando no estoy aquí, que mas hay para hacer? – Cerro el informe y lo sello, luego lo puso cuidadosamente en el borde del escritorio.
-Podrias, ya sabes, dormir en tu casa de vez en cuando – ofreció Ino.
-Lo que Temari y Kankuro dijeron no era una mentira. Estoy aquí mas tiempo que en casa. Es mas fácil estar aquí, por si alguien me necesita. Si algo llegara a pasar, yo seria el primero en enterarme. He tenido esa casa el tiempo que e sido Kaze, pero me siento perdido cuando estoy allí. No puedo dormir allí.
-Bueno, parece que no puedes dormir aquí, tampoco – señalo Ino al sofá-cama sobre en que estaba sentada.
Gaara abrió la boca y volvió a cerrarla cuando se encontró con que no tenia nada para responder frente a lo que ella había dicho. –El sueño me odia- dijo a cambio.
-¿Sabes que? Eres un adicto al trabajo. Solo eres el Kazekage. No eres Dios.- Ino se encogió de hombros. –Apuesto a que esa es la verdadera razón por la que los ancianos insisten en que te cases. Probablemente piensan que un día te mataras si ni una mujer se interpone en tu camino.
Gara no encontró eso gracioso. –Ellos quieren que me case para que finalmente engendre un heredero. Este matrimonio es para asegurar el futuro de la Arena. Pero yo no voy a sacrificar la felicidad de una mujer por lo que ellos piensan. Ha habido muchos así en la historia de la arena. - Gaara cerró los ojos y se echó hacia atrás en su silla. –Yo no creo que pueda hacer feliz a cualquier mujer que se case conmigo. Ella tendrá una vida miserable, y me maldecirá para siempre por su infelicidad.
Ino sabia lo que estaba tratando de decir, pero aun asi… -Todavía no puedes negar el hecho de que los ancianos están en lo cierto acerca de un heredero. Tu sabes que la sangre del shinobi importa en la sucesión de un Kage.
-Yo no quiero tener un hijo que tenga que nacer por la necesidad de la villa y no por amor.- Los ojos de Gaara se abrieron y se quedaron mirando hacia el techo. Parecía agotado de repente, como si se hubiera retirado a su caparazón al igual que lo había hecho anteriormente
Podia ver por donde venia Gaara, era la primera vez que lo oía hablar como un ninja que había hecho un gran trato. Por otra parte, entre los dos, Gaara era el que estaba siendo forzado a casarse y no Ino, por lo que supuso que no podía entender completamente sus sentimientos.
Ino decidió cambiar de tema. -Te ves genial, por cierto.
Los ojos verdes de Gaara viajaron lentamente de regreso a la cara de ella. –Genial?
-Tu sabes, sentado aquí, haciendo tu trabajo. Te queda bien. Te ves… cómodo. Lo mas cómodo que te he visto en el día.
Gaara se enderezó en su silla. -Me siento cómodo. Me gusta lo que hago.
-Eso es algo bueno, supongo.- añadió Ino, y luego como en un post-pensamiento -Pero por supuesto, tu prometida esta aquí desde Konoha y estará contigo durante un mes, por lo que vamos a tratar de equilibrar tus prioridades, de acuerdo?
-Mis prioridades ... - Gaara asintió con seriedad. -Voy a intentar hacer mi mejor esfuerzo.
Tratas de hacer su mejor esfuerzo no era suficiente ahora. Ino era una perfeccionista cuando de trataba de misiones, y ella no tenia ninguna intención de fracasar esta por ni una razón.
-Vamos a hacer nuestro mejor esfuerzo.
Gaara paso un poco mas de tiempo en su trabajo, mientras que Ino estaba ocupada con un libro que encontró en el estante sobre unas plantas raras del desierto. Cuando Gaara finalmente dejo el pincel y dijo que ya era hora de ir a conocer a los ancianos, Ino regreso el libro a la estantería y lo siguió fuera de su oficina. Resulto que ellos estabas esperando en la sala de reuniones justo al final del pasillo.
Ino noto el marco rigido de Gaara y le toco el hombro suavemente. – Relajate. ¿Qué es lo peor que podría pasar?
-Mucho- dijo Gaara con tristeza, pero relajo sus hombros y tomo un respido hondo cuando Ino deslizo la mano por su brazo. Estaba de nuevo dentro de su caparazón, inseguro sobre lo que debía hacer. Las huellas de confianza que había mostrado en su propio ambiente se habían ido. –Ellos pueden ver a través de mi. Siempre ven a través de mi.
Ino le apretó el brazo suavemente. –Solo se tu mismo.- Aunque 'Gaara' era un fluido concepto en aquel momento, ya que cambiaba su personalidad a otra en función a su entorno, también el estado de animo. –Solo piensa en esto como parte de tu trabajo que se refiere a Suna. Por que lo es, verdad?
-Lo se- dijo Gaara vacilante, pero no dio mas detalles.
Al momento de que estuvieron de pie frente a la puerta de dicha sala de reuniones, Gaara había recuperado su compostura y había compuesto sus rasgos faciales. Otra primicia para Ino. La mandibula del hombre se encuadro y puso su barbilla en alto. Esos ojos se veía placidos, no como el momento en el que se encontraba su casa donde el se veía perdido, y no como cuando estaban en su oficina mirándose agusto. Esta vez, el estaba… placido, como en la profundidad de un lago en un dia claro. Esa era su mirada de 'yo-fuera-de-batalla'. Ino pareció encontrar divertido que pusiera una expresión seria cuando iba a tocar la puerta.
Ino estaba esperando encontrar una habitación llena de ancianos de aspecto maligno, listos para desollarla viva en el momento en que ella entro en la habitación. Y estaba preparada para ello emocionalmente, en realidad. Tenia que agradecerle a Naruto por acostumbrarla a estar preparada para cualquier cosa.
Por eso honestamente se decepciono al encontrar cinco personas en la habitación.
-Yo- saludo Kankuro, a ambos. El traía puesto su traje normal de Suna compuesto por una amplia túnica oscura, y una especie de poncho blanco encima.
Temari estaba sentada en una de las sillas puestas alrededor de la mesa en forma de U, vestida con un kimono negro. Ella inclinó la cabeza hacia Ino y Gaara al reconocerlos, pero no dijo nada.
Sentados frente al hermano mayor de la arena había dos hombres. Uno de ellos era muy viejo, con un turbante en la cabeza y las cejas blancas tan largas que casi rozaban sus mejillas. Sonreía a Ino, o por lo menos ella creía que lo hacia; sus ojos encapuchados eran apenas visibles para ella.
Justo al lado del anciano estaba Baki, quien Ino conocía desde antes por sus visitas a la arena con Shikamaru. Como siempre, tenía el lado izquierdo de su rostro cubierto con una sábana blanca. Su único ojo expuesto la observaba. Ino no sabia si el la había reconocido, pero en la esquina de su labio apareció una sonrisa leve.
La ultima persona que Ino noto fue una muchacha de su edad, con cabello color castaño a la altura de los hombros y ojos oscuros. Estaba apoyada contra la pared, con los brazos cruzados sobre el pecho. Estaba mirando a Ino con insistencia, examinándola. Ino pensó que le parecía algo familiar, y luego la recordó de la foto que vio en la oficina de Gaara. Ç
-¿Dónde estan los demás miembros del consejo? – pregunto Gaara mientras examinaba la habitación. Ino vio a la chica de pelo castaño dejar caer sus brazos a sus costados cuando Gaara hablo.
-Ellos estan demasiado ocupados con los preparativos para la bienvenida de las jóvenes que vendrán mañana, Gaara. – dijo Baki como si mencionara a los dos que se sentaban a lado de Temari.
-¿No deberíamos ser honestos con ellos y decir que los otros miembros del consejo no están realmente interesados en conocer a tu prometida por que ellos piensan que mientes? – dijo Kankuro sin rodeos.
Temari entrecerró los ojos mirando a su hermano – Kankuro!.
-Bueno, es cierto!- Kankuro se volvió a Gaara que lo sabia muy bien. –Tu los conoces.
Gaara dio una mirada venenosa al maestro de las marionetas mientras movía una silla para que se sentara Ino. –Cuida tu boca.
-Pero…
-¿Por qué no empezamos con las presentaciones, entonces? – interrumpió Baki rápidamente. –Matsuri, debes tomar asiento ya.
La chica de cabellos castaños (Matsuri) asintió con la cabeza y se sentó junto al anciano, que seguía observando a Ino por debajo de esas cejas.
Kankuro también tomo asiento a un lado de Temari. –Joder! ¿Por qué todos están tan duros aquí?
-Es por que tu humor esta demasiado fuera de lugar – murmuro Temari.
Gaara se sento a la derecha de Ino después de dejar su calabaza detrás de el apoyada en la pared. -¿Y por que estas tu aquí? – pregunto el repentinamente, mirando a la chica llamada Matsuri, quien estaba convenientemente sentada al otro lado de la mesa frente a el.
Ino alzo una de sus cejas al ver a la chica adquirir una tonalidad rosa brillante en sus mejillas antes de desviar la mirada. Ella definitivamente se estaba perdiendo algo ahí.
-Yo necesitaba ver… si era verdad… - dijo Matsuri en voz baja, y comenzó a cruzar y mover sus pulgares. –Usted realmente se va a casar, Gaara-sama?
Ino vio como la expresión de Gaara se suavizo mientras miraba a la chica frente a el. Sus manos, apretadas en puños, se relajaron sobre la mesa y se veían como si necesitaran llegar a la chica. De inmediato puso las manos en su regazo. El asintió con la cabeza. – Si.
Matsuri se estremeció ante su respuesta, pero se recuperó rápidamente. Ella le sonrió y asintió con la cabeza. -Estoy feliz por ti - Se volvió hacia Ino e inclinó la cabeza un poco -Me alegro por los dos, Yamanaka-san
Ino miro a la chica que tenia la cabeza inclinada y gimió para sus adentros. Ella no había puesto en consideración la posibilidad de que hubiera mujeres en la arena que tuvieran verdaderos sentimientos por Gaara. Se pregunto como podía haber calculado mal eso. Gaara era, después de todo, un hombre muy apuesto. Y el era además el mas fuerte en la villa, lo cual era una ventaja extra.
Tal vez había subestimado esta misión. Mientras que ella la había clasificado como un simple complot para engañar, resulta que se había encontrado en contra de la ola que atravesaba el complicado mar de políticas de Suna, y había aprendido justo en ese momento que podría haber sentimientos de otras personas que podrían terminar aplastados en el proceso.
-Es un placer conocerte, Matsuri. – dijo Ino mientras también inclinaba la cabeza solemnemente. –Espero que nos convirtamos en buenas amigas- Aunque realmente lo dudaba.
Matsuri le dedico una sonrisa estrecha -Yo también – Y ella se quedo mirando su regazo.
-Este es nuestro honorable abuelo, Ebizo-sama – dijo Baki después de un silencio muy, muy incomodo. El estaba señalando al hombre viejo de largas y pobladas cejas. –El no es parte del consejo, pero valoramos su opinión como el oro aquí en Suna.
Ino inclino la cabeza ante el hombre, Ebizo. –Es un placer conocerlo, Ebizo-sama. Mi nombre es Yamanaka Ino, de la aldea oculta entre las hojas. Nuestro Hokage le envía sus mejores saludos.
Ebizo continuo mirándola en silencio. Ino miro a los invisibles ojos de frente. La mayoría de las personas importantes con las que tenia que lidiar Ino eran como el: calculadores, cuidadosos. Y si Ebizo-sama era de ese tipo, luego seria común que el hiciera, muy fuera del tema, una pregunta muy distraída.
-Dime, niña ¿Te gusta la pesca? – pregunto Ebizo, apoyando los codos sobre la mesa.
¿Lo ven? Una pregunta muy fuera de lugar. Ino sonrió afablemente. –Es un requisito para el entrenamiento de supervivencia en la hoja, así que soy una muy buena pescadora. Pero no, yo no lo considero como algo que haría por diversión, Ebizo-sama.
Temari sonrió con aprobación y Kankuro se reclino en su silla, finalmente relajándose.
Era el turno de Gaara para hablar, e Ino nuevamente se quedo extasiada ante la fuerte presencia que el emitía cuando se volteo hacia Baki y dijo –Creo que deje muy claro al consejo que les iba a presentar a Ino esta misma noche.
Baki se aclaro la garganta, evidentemente molesto –Debido a que Kankuro hizo muchos rodeos para decirlo antes, ellos no te creen, Gaara. Estan convencidos de que tu estas tratando de… a… evadir esta responsabilidad con la historia de que hace unos meses estas comprometido con una kunoichi de Konoha. Por supuesto, Ebizo-sama y yo nunca nos atreveríamos a tal falta de respeto hacia un aliado de la arena…
-Diles que van a reunirse conmigo mañana a primera hora. Esta falta de respeto no será justificada. – dijo Gaara en voz baja, con tinte amenazante. La calabaza que había colocado apoyada a la pared detrás de el se sacudió violentamente.
-Lo tengo – dijo Kankuro al tiempo en que abría una pequeña libreta que había sacado de su túnica y se apresuraba a anotar algo en esta.
Ino rápidamente tomo el hombro de Gaara, apretándolo suavemente. La calabaza de detuvo inmediatamente. –Gaara, todo esta bien. En realidad, estoy un poco contenta de que no estén aquí. Tu no sabes cuan aliviada me sentí cuando solo vi cinco personas aquí.- Ella le dedico una débil sonrisa. – No me molesta. De verdad
Gaara todavía no se veía convencido, pero asintió con la cabeza de todos modos. – Siento esto.
Ebizo rio. – Si, ser interrogado por muchos extraños puede incomodar a cualquiera. Deja que los del consejo piensen lo que quieran pensar, Ino-chan. Yo, por mi parte, pienso que serás una maravillosa esposa para nuestro Kazekage-sama.
Ino se cubrió la cara con recato, pretendiendo estar un poco halagada. – Estoy feliz de oírlo decir eso, Ebizo-sama. – Si el consejo de la arena valoraba la opinión de ese hombre como oro, ella los tenia prácticamente en su bolsillo.
Ebizo asintió pensativo. –Si, si. Tienes muy buenas caderas para procrear. Me di cuenta desde el momento en el que entraste.
Ino casi se atraganto con su propia saliva.
Kankuro dejo escapar una risa ahogada, que corto inmediatamente cuando Temari le lanzo una mirada asesina que pudo haber sido mas convincente si su rostro no estuviera enrojecido por el esfuerzo que hacia para no reírse también.
Ino le lanzo una mirada a Gaara con los ojos bien abiertos, pidiendo ayuda.
Gaara la ignoro mientras bajaba la mirada con su rostro ligeramente sonrojado .
Traidor! Pensó Ino y se rio estridentemente. Si alguien decía que tenia ''unas caderas muy buenas para procrear'', ¿se debería considerar como un cumplido? ¿No significaba eso que tenia las caderas anchas? Ella ciertamente no tenia caderas anchas!
-La esta avergonzando. A ella no le agrada cuando hablamos de su figura.- dijo Gaara de repente, tomando la mano de Ino.
Matsuri se sacudió un poco en su asiento mientras observaba a Gaara frotar suavemente la muñeca de Ino con su pulgar.
De toda la gente que ella tenia que preocuparse en esa habitación, sabia muy bien que debían ser Ebizo y Baki. Pero por alguna razón, ella estaba mas preocupara por Matsuri.
-Ninguna chica quiere hablar de su figura en público- dijo Ino a Gaara.
La mano de Gaara se detuvo y se volteo en su silla para encarar a Ino mejor. – Tampoco quieres hablar de eso en privado. Y todavía chillas cuando me acerco a ti desnudo.
Temari casi se cae de la silla. La mandíbula de Baki cayo al suelo. Matsuri dejo escapar un gemido. Kankuro estaba burlándose cubriendo su boca con su mano. Ebizo lucia como si estuviera disfrutándolo, asintiendo con entusiasmo.
Ino no podía creer que Gaara fuera capaz de hacer semejante escena tan embarazosa. La única cosa que la había sorprendido mas que nada era que había estado cerca de hacerla perder su concentración. Gaara nunca había se habia acercado a ella desnudo, y si el lo hiciera, ella dudaba que el pudiese escapar con ella solo chillando frente a el. Si Gaara iba a jugar así para convencer a cualquiera, entonces que así sea.
Ella rápidamente agarro la mano de Gaara y entrelazo sus dedos con los largos y delgados de el. –Eres muy travieso. Siempre lo haces a propósito, te acercas a mi cuando yo estoy intentando vestirme. O cuando estoy tomando un baño…
Gaara parpadeo ante ella, no dando mas, pero Ino noto que sus mejillas se sonrojaban débilmente. El agarro su mano con fuerza. –Lo siento. Siempre me pides que apague las luces cuando estamos en la cama, aun cuando sabes que prefiero las luces encendidas.
Era el turno de Temari de gemir en voz alta. Kankuro estaba asintiendo con aprecio. Baki no sabía que hacer. Ebizo reía a sus anchas ahora.
Matsuri, por otro lado, había saltado de su silla para pararse, causando que esta cayera hacia atrás con un estruendo. El sonido hizo que Ino y Gaara saltaran en sus asientos.
-L-L-Lo siento… acabo de recordar que tengo que estar en otro lugar en este momento. Kazekage-sama. Ebizo-sama. – dijo Matsuri débilmente y se inclino ante Gaara y el viejo hombre antes de prácticamente salir corriendo de la sala de reuniones.
Saliendo del desafío silencioso que ella y Gaara tenían, ella instantáneamente se sintió culpable mientras miraba la puerta cerrada tras la chica.
Baki se aclaro la garganta una vez mas, limpiándose el lado expuesto de su cara con la palma de su mano. – Oh… bueno.. no sabíamos que tu estabas… ah… No sabíamos que tu estabas tan…cerca
La seria expresión de Gaara volvió a su rostro cuando volteo hacia Baki. – No es esta la razón por la que nos llamaste a Ino y a mi? Tu necesitabas ver si yo estaba diciendo la verdad.
Ebizo dio una amplia sonrisa, enseñando sus dientes. – Si mi hermana estuviera con vida, ella seguramente te amaría. Tu tienes agallas. Y se ve que puedes cuidar del Kazekage muy bien. No queremos damitas sumisas que harían cualquier cosa que se les dijera.
Baki negó con la cabeza. –Desafortunadamente, Gaara, los delegados y sus hijas aun vendrán mañana por la noche.
La mano de Gaara se apretó aun mas en torno a la mano se Ino, tanto que casi dolía. – Diles que no es necesario. Te dije que yo ya estoy hablando de eso.
Baki suspiro. –Mira, Gaara. Tu sabes tan bien como yo que no podemos hacer eso.. La mayoría de los delegados han dejado sus pueblos y colonias hace dos días solo para llegar a tiempo.
Los ojos de Gaara brillaron con enojo; era el primer destello de emoción que Ino veía en el hoy. –Bueno, tal vez si me hubieras creído hace tres meses que ya tenia mi corazón puesto en una mujer soltera, esto no estaría pasando.- dijo lentamente. La ira Ino la podía detectar de esos ojos aunque no alzara la voz. Después de todo, el se mantuvo monótono hasta que continuo. – Les mostraremos nuestra hospitalidad durante su estancia, pero eso era todo. Aquellos que deseen dejar la aldea antes del mes podrán hacerlo, pero ninguno se quedara mas tiempo.
Ebizo comenzó a acariciar su arrugada barbilla con su mano igualmente arrugada. –Bueno, por supuesto, incluso con una docena de pequeñas señoritas aquí por la oportunidad de arrebatar tu corazón, realmente no significara un problema, puesto que ya pertenece a alguien mas, verdad Kazekage-sama?
Gaara entrecerró los ojos ante el anciano.
Ino repentinamente sintió que sus defensas subían involuntariamente. La pronta risa del anciano que estaba ahora inclinándose hacia atrás en su silla, esos labios delgados moviéndose como si murmurasen para si.
-Así es, Ebizo-ojii- dijo Gaara sin emoción alguna.
Esos delgados labios estirados a cada lado mientras el sonreía suavemente –Esto es, por supuesto, si tu realmente no estas mintiendo. Cosa que no estas haciendo, estoy en lo corresto?
Ino sintió que los pelos de la nuca se le erizaban, y ni siquiera se dio cuenta de que habia empezado a aferrarse con mas fuerza a la mano de Gaara como si su vida dependiera de ello. Se sacudió rápidamente, luego puso su mejor sonrisa –Yo no pienso que la gente normal pueda mentir sobre algo tan serio, señor. Con el debido respeto. – Ella estaba tan asustada, realmente asustada.
Gaara estaba repentinamente de pie, la mano que Ino sostenía ahora estaba plantada en frente de el sobre la mesa. –He ofrecido todo a este pueblo incondicionalmente durante catorce años. - comenzó Gaara, con su voz tan baja que Ino tuvo que esforzarse para asegurarse de escuchar. –He tomado cada insulto, cada mirada de desconfianza, cada mirada asustada hasta que finalmente me gane la confianza por la que he trabajado duro. Nunca me queje ni una sola vez, por que me prometí a mi mismo que iba a ser la persona que se necesitaba, y no solo una arma a la que todos temían.
La sonrisa de Kankuro se desvaneció inmediatamente y miro a Gaara, como si lo viera por primera vez en su vida.
-Gaara ...- susurró Temari.
Los ojos de Gaara iban de Baki hasta Ebizo. –Pero solo por esta vez en mi vida, quiero ser amado, mas de lo necesario. Y yo necesito ofrecer mi amor, mas que mis servicios para una persona, no por obligación, si no por el deseo de hacerlo de buena gana. – Con ello, el había empujado su silla lejos gentilmente y se dispuso a recoger la calabaza que había dejado apoyada en la pared. Se ocupo de ajustarla a su espalda.
Y en ese momento, Ino supo que lo que Gaara dijo no había sido un acto. En todo caso, aquella confesión sentimental de como se sentía realmente el era tan dolorosamente sincera que ella se encontró levantándose de su asiento y siguiendo a Gaara mientras se abría camino hacia la puerta. Ella rápidamente tomo su mano. Ni siquiera sabia si Gaara encontraría eso reconfortante o no, pero el volvió a apretar su mano.
El tenia la otra mano sobre el pomo de la puerta, pero antes de abrir la puerta para ella, se volvió hacia la habitación y dirigió una ultimas palabras a Ebizo y Baki – El casarme con la mujer que yo escoja para amar por siempre es algo que me debo a mi mismo. Y esa será mi decisión. Por una vez. Que pasen buenas noches. – Y el abrió la puerta y estuvo fuera en un santiamén. Ino se permitió ser arrastrada por el.
No hablaron en todo el camino de regreso a su casa. A Ino no le importo. En ese momento, solo quería dejar todo como estaba hasta que Gaara sintiera ganas de hablar con ella.
Desafortunadamente, Gaara no parecía tener ganas de hablar con ella en absoluto.
Ino acababa de tomar un bien merecido baño y estaba cepillándose su cabello en frente del espejo en el baño cuando Gaara finalmente sintió ganas de socializar con ella. Ella había dejado la puerta abierta y el había aparecido tras ella. Sus ojos se encontraron en el espejo. El lucia aun pálido con la pobre luz en el pequeño espacio, y esos ojos muertos se veían tan cansados como siempre.
-Hola- comenzó Ino.
-Hola - respondio Gaara.
Ino esperó a que el le dijera lo que quería. Entonces recordó que el estaba prácticamente desarmado en ese preciso ambiente. Dejó el cepillo en el lavabo y se volvió hacia él. -¿Cómo te sientes?
Gaara cambio su peso de un pie a otro. –Me siento como si volviera al trabajo… Todavía tengo una pila de papeles por terminar.
Ino no sabía si debía reír o llorar. -Eso no es lo que quise decir. Me refería a la charla de hoy con Baki-san y Ebizo-sama.
-Yo no siento nada- dijo Gaara, pero Ino sabía que estaba mintiendo. Después de haber derramado su corazón de esa manera probablemente por primera vez en su vida, ella dudaba que sintiera "nada". Sabía que no debía presionarlo, sin embargo.
Tomo el cepillo de nuevo y dijo -¿Por qué no tomamos una taza de té? De repente me acordé de que traje un poco de té de manzanilla. ¿Sabías que el té de manzanilla relaja los músculos y alivia la ansiedad? Tal vez pueda ayudarte a dormir mejor .
-Yo no duermo- señaló Gaara.
-Tal vez puedas dormir esta noche?
Gaara simplemente le lanzó una mirada con un solo ojo.
Ino se encamino a la sala donde había dejado su mochila justo a un lado de las cajas que Kankuro había traído. Gaara la siguió y ahora la estaba mirando mientras buscaba la lata de su té favorito que había traído de casa. Fue entonces cuando ella miro a través del pergamino que Naruto le había encargado que entregara a Gaara,
-Oh, oh! Casi lo olvido!- ella se enderezó y le entregó el pergamino a él.
El hombre relativamente se iluminó (lo cual no fue mucho que decir) al recibir dicho pergamino. -Naruto
Ino miró Gaara traer el pergamino con él y seguirla nuevamente a la cocina. De inmediato se sentó en la mesa del comedor, el pergamino era una distracción perfecta del territorio alienígena que era su propia cocina. Ino tenia que sacar la olla para hervir un poco de agua, y luego procedió a preparar dos tazas de arcilla y un colador de té. Apoyó la cadera en el lavabo y observó Gaara leer su pergamino a la esquina de su ojo.
Cuanto mas trataba de analizar lo de hoy, lo situación le parecía mas complicada de lo que había creído en un principio. Aparte del hecho de que todavía no se había dado la oportunidad de que ella evaluara al consejo (por que los idiotas habían decidido zafarse de ella, esos malditos viejos!) (NT: Aquí se les insultaba como ''old farts''… insulto al que no le halle sentido en español… no les iba a decir los ''viejos pedos'' jajaja, se que seria gracioso, ok… pero resultaría bizarro xD!) . Ella se quedo una vez mas en la oscuridad. Hubiera sido mas cómodo si supiera a lo que se iba a enfrentar. Seguramente tendrían mejores cosas que hacer que presionar a Gaara para que se casara. La arena tenia mas cosas que hacer además de convencer al Kazekage para que quedase enganchado, ¿verdad?
Ino miro los ojos de Gaara moviéndose lentamente de arriba hacia abajo sobre el pergamino, como si estuviera hundido en concentración. Era extraño tener que verlo tan serio mientras leía un pergamino de un amigo como si este se tratara de uno de los documentos de su oficina.
Gaara suspiro y cerro el pergamino tímidamente.
-¿Qué dijo?- preguntó Ino con curiosidad. Ella esperaba una mejor reacción de él.
El hombre la miro, e Ino podía notar que el estaba pensando si debía contarle o no.
Ino entrecerró sus ojos, mirándole –Fue algo acerca de mi, verdad?
Gaara continuo mirándola. Luego, después de un momento respondió -Naruto dijo que eres mandona, competitiva y muy, muy vanidosa. El dijo que debía tener cuidado contigo.
Ino sintió un musculo en su mejilla izquierda contraerse. Ella no sabia a ciencia cierta que era lo que Naruto intentaba hacer, haciendo que la chica que había elegido luciera mal, pero ella iba a asegurarse de que el pagara por sus servicios antes de que el mes terminara. Por supuesto, no había nada que ella pudiese hacer para defenderse a si misma, por que ella conocía sus rasgos negativos mejor que nadie, y Naruto había resumido estos perfectamente en una oración. Ella se paso la mano por la frente, sin saber que responderle.
Gaara había vuelto a examinar su pergamino -Estoy confundido.
-¿Con qué?- Preguntó Ino.
-Tu no eres para nada como el te describió.
Ino se detuvo y dejo que el comentario de Gaara quedase en el aire. El acababa de elogiarla, verdad? Eso fue sin duda un cumplido. Demonios, Ino no era muy buena con elogios personales provenientes de personas tan importantes. Para aceptarlos simplemente hacia ver que ella adoraba aquellas adulaciones (lo cual si hacia) pero considerando la posición que tenia en esos momentos, lo ultimo que quería era que el Kazekage pensara que ella estaba hambrienta por adulaciones. En circunstancias normales, a ella no le habría importado. Pero se trataba del Kazekage, y su misión era la de convencer a todos que ella y Gaara estaban locamente enamorados y estaban planeando su boda. Tener a Gaara pensando en ella de una mala forma, no iba a servirle para nada en su misión.
Ella se encogió de hombros –Lo que Naruto dijo era cierto. Tengo la tendencia de mandar a la gente a mi alrededor, especialmente cuando solía estar en la academia.
Gaara estaba interesado –Tienes el derecho de ser mandona?
Ino se volvió a encoger de hombros –Yo era la chica con las mejores calificaciones en la clase. Supongo que eso me hizo pensar que podía hacerlo. Era competitiva cuando me sentía amenazada. Pero eso no me avergüenza. Eso me volvió la kunoichi que soy ahora. Odio cuando Sakura me deja atrás en cualquier cosa, la cual fue la razón por la que me inicie en el ninjutsu medico en primer lugar. – Y fue entonces cuando repentinamente recordó algo –Gaara?
La cabeza del Kazekage estaba ligeramente inclinada hacia un lado, metida en sus pensamientos.
-He estado parloteando toda la noche. Esta chica, Matsuri, era la estudiante que tu rescataste en nuestros días de genin, cierto? Recuerdo ese día claramente. Nosotros estábamos allí. – Ella sonrió ante el recuerdo. Nunca olvidaría ese día. Fue un día que marco su vida, y experimento una de las experiencias mas humillantes para ella. Fue el día en que ella se trago su orgullo y rogo a Sakura para que le preguntara a Tsunade-sama si podía tomarla como aprendiz en el ninjutsu medico también.
Gaara asintió. -Fue mi primer alumno.
Ino cruzo ligeramente los brazos sobre su abdomen –Ella lucia muy afectada por este asunto del matrimonio.
-Siento su comportamiento de antes – dijo Gaara frunciendo el ceño –Generalmente ella es amable y alegre.
Las cejas de Ino se alzaron involuntariamente. Gaara no estaba captando su punto. –Se veía como si no se sintiera cómoda con esta opción en absoluto. Ella sabia que, tu sabes, nosotros estábamos… - pregunto Ino, apuntándose con su dedo, luego Gaara la hizo volver a la realidad.
-Nunca se lo dije. No veo la necesidad de tener que hacerlo – dijo Gaara, ni un poco consciente acerca de lo que Ino trataba de decir.
Bueno, si todo se reducía a eso, entonces ella podía decir que también estaba intentando sacar lo que pensaba –Creo que ella puede tener sentimientos hacia ti.
Gaara parpadeó. Ino frunció el ceño. Esperaba mas de el que un simple movimiento de pestañas. El se levanto, aparto su mirada de ella y se dirigió al fregadero. Ino hizo un poco de espacio para el cuando el extendió su mano y tomo la lata de manzanilla de la despensa justo a la derecha de las tazas de barro que habia preparado. Ino no pensó que Gaara fuera bueno esquivando temas incomodos en una conversación, pero allí estaba el, sacudiendo la lata con curiosidad en su mano y haciendo caso omiso de lo que ella había dicho.
Matsuri debía ser un tema que el no quería discutir, y en aras de diplomacia, Ino no quería presionarlo. Ella vio como Gaara abrió la lata de flores y hojas secas y tentativamente las olía. Parecía que le agradaba lo que olía, por que nuevamente, metió la nariz profundamente en la lata, justo como lo hizo antes en el mercado con el hibiscus. El se sentó en el comedor nuevamente, aun con la nariz en la lata.
Ino solo pudo ver como el continuo oliendo el contenido de la lata por todo un minuto antes de retirarla y atornillar la tapa nuevamente. Se pregunto si Gaara se comportaría así cada vez que volviera a casa. Tenia que haber alguna maneta en la que ella pudiera hacerlo sentir tan a gusto como el lo estaba en su oficina. Haría maravillas con su salud mental también.
La tetera silbo felizmente e Ino prácticamente salto, asustada. No se dio cuenta de que había estado mirando a Gaara como una idiota. Fue una ventaja que el hombre fuera tan ajeno como una roca. Apagando el fuego, ella preparo la tetera. Dándose la vuelta para recoger la taza de manzanilla que tenia Gaara, se sorprendió cuando se encontró con su nariz a centímetros de distancia del pecho del hombre. Ella rápidamente retrocedió hasta topar con el fregadero y subió la mirada para encontrarlo mirándola fijamente, con aquellos ojos verdes, delineados de negro tan muertos como siempre.
-Aquí- dijo Gaara, sosteniendo la lata frente a ella.
Ino parpadeo varias veces y tomo la lata, después lo apunto con su dedo – Gracias. Y por favor procura no acercarte sigilosamente a mi de esa manera. – Por supuesto, Ino sabia que el no había tenido la intención de hacerlo. Pero si, fue… hipnotizante. Especialmente cuando el tenia los primeros tres botones de su camisa desabrochados. Ino se pregunto por que ese hombre no podía ceder a lo que dictaba su linaje y casarse con una muchacha. Cualquier chica lo querría, obviamente. Claro, el podía ser algo extraño, y probablemente trabajaba excesivamente seis días de los siete de la semana. Pero el no parecía capaz de engañar a alguien, e hizo lo que ella le pidió.
Bebieron el te cómodamente en silencio, con Gaara e Ino perdidos cada uno en sus propios pensamientos. Solo Dios sabia lo que el Kazekage estaba pensando. El hombre estaba entretenido con su te, siempre asegurándose de inhalar el cálido aroma antes de tomar un sobro. Terminaron sus tazas y Gaara ya se había metido y salido de la ducha en diez minutos, en lo que Ino limpiaba la cocina.
-Debes estar cansada. Debes dormir- le dijo Gaara cuando los dos tuvieron un encuentro embarazoso en medio de la sala. El hecho de que Gaara estuviera en ese par de pantalones oscuros ligeros y con solo una toalla alrededor de sus hombros no estaba ayudando. Su cabello rojo sangre aun estaba húmedo, y se veía mas oscuro con la luz colgando justo encima de el en el techo. Los anchos hombros que tenia ahora el descubierto, excepto por esa toalla húmeda, estaban encuadrados rígidamente, los firmes músculos de su bien marcado y definido abdomen estaban muy, muy convenientemente expuestos. Y a pesar de que ella estaba intentando no mirar (no, podría ser algo grosero) no podía superar el hecho de que el tuviera todo eso debajo de las pesadas ropas que usaba siempre durante el dia.
Hizo un gesto a la derecha de Ino, hacia la puerta tras la que no había entrado ella aun.
No sabia por que se sintió tan incomoda repentinamente con eso, especialmente cuando Gaara se dirigió a dicha puerta y volteo a mirarla expectante, como preguntando ''Vas a venir, verdad?''
No era como si ella temiera que Gaara le hiciera algo malo. De hecho, ella no creía que el hombre fuera, de modo alguno, capaz de comportarse inapropiadamente con ella. Lo único que le incomodaba de esa situación fue el evidente esfuerzo que hizo para que ella durmiera cuando sabia que Gaara no podía hacerlo. Él le había dicho anteriormente que preferiría estar en su oficina, terminando su trabajo. Pero ella le había dicho que sería mejor si pasaban las noches juntos durante ese mes, y se alegro de que el estuviera cooperando.
Estaba a punto de decirle cuanto apreciaba eso, pero inmediatamente todo pensamiento se esfumo cuando Gaara abrió la puerta de la habitación y presento a Ino el dormitorio para que observara todo su esplendor.
Fue horrible.
Habia una enorme cama matrimonial, y por la forma en la que se movía perezosamente, Ino se dio cuenta de que se trataba de una cama de agua. Las sabanas eran de seda roja. ¡Seda Roja! Las almohadas eran abundantes y de muchas formas y tamaños distintos. Todas estaban cubiertas de seda color roja y amarilla. Habia mesitas redondas idénticas a los costados de la monstruosa cama y sobre estas velas cortas ya encendidas. Las cortinas de las ventanas también eran rojas. Y si, eran de seda. El resto del amueblado estaba compuesto por un sofá doble a un lado de la cama, y gabinetes que lucían vacíos. En la esquina estaba la calabaza de arena de Gaara.
Aparte de la calabaza, Gaara no podía haber elegido esas… cosas.
-Déjame adivinar. Regalos de los ancianos? – pregunto Ino secamente.
Gaara se balanceo incomodo de un pie a otro – Idea de Kankuro…
Por supuesto ...
Gaara tuvo la decencia de lucir avergonzado.
Ino se volvió sobre sus tacones –Pido el sofá – y señalo la sala.
-Pero yo quiero el sofá… - dijo Gaara con tristeza.
Ino se detuvo, cerro los ojos y se obligo a si misma a comportarse como un adulto. Dado que el Kazakage tenia un hermano mayor con un desagradable sentido del humor. Ella sintió una repentina molestia en su estomago al recordar algo sucedido mas temprano ese día. Algo tan claro y tan obvio ahora, y se pregunto por que no se dio cuenta antes.
-El único que puede comerse con los ojos su belleza soy yo.
-Tampoco quieres hablar de eso en privado. Y todavía chillas cuando me acerco a ti desnudo.
-Siempre me pides que apague las luces cuando estamos en la cama, aun cuando sabes que prefiero las luces encendidas.
Se volvió hacia Gaara lentamente. –De casualidad, Kankuro no ha estado enseñándote.. que cosas debes decir, verdad?
Gaara asintió sin dudarlo.
Maldicion...
Eso fue todo lo que necesito Ino. Entro en el dormitorio terriblemente amueblando, finalmente comprendiendo que había mas enemigos que la acechaban de los que ella creía. Tendría que asegurarse de que Kankuro (o cualquier persona que lo intentase) no arruinara su misión.
Le regalo a Gaara una sonrisa nerviosa – Buenas noches- y le cerro la puerta en la cara a un muy confundido Kazekage
Ella dio a Gaara una sonrisa nerviosa. "Buenas noches." Y se cerró la puerta en la cara muy confusa del Kazekage.
Nota de la autora: Ya saben, siempre me ha gustado Ino. En la primera temporada de Naruto, ella fue descrita como la segunda mejor alumna de la clase, siendo solo superada por Sasuke. No solo era inteligente, hermosa y popular, parecía como la defensora de los oprimidos, como cuando Sakura estaba siendo acosada por los otros niños cuando todavía estaban en la Academia.
Y luego Kishi la convirtió en ... otra cosa ... fue decepcionante.
En mis otras historias de Naruto (si las han leído, aunque la mayoría de ellas son SaiSaku) Siempre escribo sobre una Ino algo diferente, por que pienso que el canon no le esta haciendo justicia. Ella solo se convirtió en esa débil, coqueta que viste ropa reveladora. Siempre me he imaginado que ella es más sensible con los sentimientos de las personas, teniendo en cuenta la especialidad de su clan, como una clase de psicóloga. Dado que estoy escribiendo desde la perspectiva de Ino, tal vez se hallan dado cuenta en el primer capitulo que yo estoy siendo algo exigente con ese detalle, por que Ino es fuerte cuando se trata de ello (como cuando pudo saber cual era la ocupación de una persona con solo mirar sus manos y esas cosas por el estilo)
Tonterías random. No me presten atención.
Dejenme un review si gustan.
