Holas! Yo de nuevo trayendo un capítulo traducido después de como dos meses. Como dije en otro de mis fics, reaparecí de debajo de la tierra (o más bien de pilas de tareas y trabajos de la universidad) y aproveché un par de días de feriado que hubo en mi país y aquí está la actualización.

El fic es "Auf wiedersehen, sweetheart" de George DeValier. Aquí el link: ( ) (www.) ( ) (/s/6565449/1/) (Auf_Wiedersehen) (_bSweetheart_b) La autora encargada de la traducción de los primeros capítulos es shoujolovesUSUK. Aquí el link: ( ) (www.) ( ) (/s/7156596/1/) (Auf_wiedersehen) (_bsweetheart_b).

Advertencias: Universo Alterno, nombres humanos y demasiadas emociones…

Disclaimer: Hetalia le pertenece a su respectivo autor que es Himayura Hidekaz sensei y el fic a su autor George DeValier.

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Feliciano se sentó recostándose contra el roble bajo el cielo oscuro y tormentoso. Un ligero y helado viento arremeció las hojas y las ramas sobre su cabeza y ruidosos truenos retumbaban amenazadoramente entre las montañas. Feliciano jaló su chaqueta contra su cuerpo y miró ansiosamente por sobre el campo en lo que él pensó sería la centésima vez. Casi no había dormido la noche anterior, demasiados pensamientos y recuerdos y miedos asaltaban su mente. Se rehusaba a admitir la verdad –que no esperaba que Ludwig estuviera allí ese día. Que no había manera de encontrarse con él. Aquél pensamiento le aterrorizó, pero rápidamente se decidió: si Ludwig no aparecía, Feliciano buscaría la base aérea y lo encontraría allí. No podía ser lejos – Ludwig iba y regresaba todos los días. Habían alemanes entrando y saliendo constantemente de la villa. Él la encontraría si tuviera que hacerlo. Porque tenía que ver a Ludwig otra vez – aunque fuera la última vez. Feliciano tomó la decisión y pronto se quedó dormido.

Feliciano fue levantado por una mano fría en su mejilla. Abrió los ojos, parpadeando, para ver a Ludwig al frente de él: esos brillantes ojos azules y rubio cabello y fuerte, atractivo y amable rostro enmarcado por nubes negros detrás de él. El pecho de Feliciano se llenó con una brillante, intensa y apabullante dicha. Él sonrió lento, adormitado, feliz. "Estoy soñando".

Los labios de Ludwig se curvaron hacia arriba en una pequeña sonrisa. "¿Era un buen sueño?"

Feliciano asintió, perdido entre su sueño en los profundos ojos de Ludwig, una cálida y repentina sensación se extendió por su columna. "Sí. Tú estabas en él". Una luz se prendió en su cabeza, un recuerdo. Feliciano parpadeó afuera la somnolencia, la dicha desapareció y cayó en Ludwig, cayó en su seguro y sobrecogedor abrazo. "Dime que no estoy soñando, Ludwig." susurró forma algo perdida. Se preguntaba por cuánto tiempo había dormido. El cielo estaba demasiado oscuro para ser de mañana. "Dime que estás aquí."

"Estoy aquí, Feliciano. Estoy aquí contigo." Ludwig lo besó tiernamente y Feliciano se derritió en él. Los labios y la respiración de Ludwig eran cálidos a diferencia del viento helado. Feliciano tembló al sentir los dedos de Ludwig correr suavemente por su cabello. "¿No te asusté?" Ludwig susurró contra sus labios. "Una vez me dijiste que te despertara despacio si te encontraba durmiendo aquí. ¿Recuerdas?"

Su garganta se atragantó con la emoción, Feliciano sólo pudo asentir con la cabeza. Sus manos corrieron sobre los brazos, entre sus dedos; olió su chaqueta, lo sintió, los sostuvo, respiró en él. "Qué gusto que hayas venido". Rió nervioso. "Pensé que no te volvería ver". Ayer, me asustaste demasiado…¡Pensé que no regresarías!"

"Nada podrá alejarme de tí ¿Recuerdas?" Ludwig sonrió y besó el cabello de Feliciano. Él suspiró, casi feliz. "Lo siento, te asusté. No pasó lo que creí. Los americanos no atacaron".

Feliciano se estremeció. La mención de los americanos fue como un baldazo de agua helada. "Entonces ¿Ellos no han aterrizado?" Trató de hacerlo sonar como si ya no lo supiera".

"No. Sólo fue una misión de reconocimiento."

El pecho de Feliciano se disparó de esperanza. Ludwig sabía que era una misión de reconocimiento. Quizás él ya sabía sobre el aterrizaje. "Entonces, ellos no han aterrizado todavía, pero…" Feliciano paró, sabía que estaba hablando peligrosamente. Pero tenía que saber qué tanto Ludwig sabía.

"Era una táctica de distraimiento". Dijo Ludwig. Feliciano comenzó a respirar en un cauto alivio. Él sabía que era distracción…los alemanes lo habían intuido, debían saber sobre el aterrizaje… "Los americano están demasiado ocupados en Francia como para lanzar un ataque aquí. Están tratando de confundirnos". Ludwig apretó la mano de Feliciano en un gesto tranquilizador, pero el corazón de Feliciano se congeló y una agonía demoledora le golpeó el pecho. Ludwig al fin y al cabo no lo sabía. Los alemanes no estarían preparados. Pasaría tal y como el abuelo Roma dijo, justo como había sido planeado, justo como Feliciano había ayudado a planearlo. Los americanos aterrizarían. Ellos atacarían. Atacarían la base aérea alemana y destruirían el lugar, destruirían a Ludwig, destruirían a Feliciano. Y Feliciano no podría hacer nada para pararlo, ni si quiera podía advertir a Ludwig, no sin cometer una traición.

Feliciano podía sentirse como si estuviera rompiéndose. Entonces esta era…era la última vez. Dejó las lágrimas brotar y escondió su cara contra el pecho de Ludwig. Comenzó a pensar en si había tomado la mejor decisión al venir aquí esta mañana. Esta era una tortura peor que cualquier cosa que la Gestapo podría hacerle. Ludwig apresuró su mano sobre la espalda de Feliciano, peinó el cabello de la base de su cuello. Tomó un hondo respiro contra el oído de Feliciano.

"No puedo quedarme hoy día."

Feliciano jadeó, el dolor en su pecho se convertía en pánico. Se enderezó, rígido del miedo. "¿Qué? ¡No!"

En los ojos de Ludwig se sentía el dolor. "Lo siento. Ni siquiera debería estar aquí. Sólo tengo unos momentos…" Él miró al piso, sus mejillas se enrojecieron levemente. "Sólo unos momentos, pero tenía que estar contigo. Pero debo estar en la base hoy día."

Feliciano se quedó sin habla. Parpadeó rápidamente en incredulidad. Era el único día que faltaba, y Ludwig se iba inmediatamente. Era demasiado cruel.

"Lo siento." Ludwig tocó las lágrimas de Feliciano con los dedos fríos y gentiles. Él frunció el ceño. "Estás diferente hoy, Feliciano. ¿Está todo bien?"

Feliciano parpadeó en pos de alejar su sorpresa y negó con la cabeza. Estaba mintiendo de nuevo. ¿Por qué siempre tenía que mentir? …"Es solo que…no quiero que te vayas."

"Lo sé." Ludwig apresuró su mano hasta la mejilla de Feliciano, secándole las lágrimas. Feliciano cerró los ojos fuertemente mientras se concentraba en lo que estaba sintiendo.

"Mañana, Ludwig. Encontrémonos mañana, temprano."

"Tomorrow, Ludwig. Meet me tomorrow, early."

"No puedo mañana."

"No, está bien." Feliciano escuchaba su voz saliendo de otro lugar. "Mañana tienes una reunión." Ludwig se congeló brevemente, una expression flotante de sorpresa se cruzó en su rostro. "¿no es así?" Feliciano continuó rápidamente. "Yo sólo lo asumí."

"Sí. Mañana tengo una reunión."

"Oh." Feliciano se sintió mareado. Como si nada fuera real. Como si estuviera observando todo esto desde lejos.

"Pero quizás el día después de mañana."

"Sí, Sí, puede ser." Feliciano sonrió a pesar sentía como si estuviera muriéndose. "Es tan injusto. ¿ No?"

Ludwig negó suavemente. "Es injusto."

Feliciano agarró fuertemente las manos de Ludwig, mirando intensamente sus ojos azules. Hoy día estaban más oscuros, como el cielo. "Quédate conmigo, Ludwig. Quédate conmigo hoy día yesta noche y mañana. Seguramente tu reunión no es tan importante. Quédate aquí conmigo, de esta manera, toda la noche." Quédate conmigo para siempre…

Ludwig levantó una ceja y sonrió levemente. "¿En este clima? La tormenta empezará en cualquier momento."

"No me importa."

Ludwig suspiró, con su sonrisa deshaciéndose. "Realmente lo siento. Quisiera no tener que ir, pero debo hacerlo. Y tú debes ir adentro."

La sangre de Feliciano era como hielo dentro de sus venas. Él no podría detenerlo. ¿Qué podría decirle? Se tragó el dolor, atragantando su garganta pero tratando de sonreír." "Entonces…entonces…küss mich*, Ludwig."

Feliciano no podía creer lo diferente que un beso podría ser. Apenas ayer, su primer beso, y él nunca se había sentido tan feliz en toda su vida. Ahora sería el último y se sentía como si estuviera muriéndose. Como si estuviera perdiendo lo único que alguna vez ha significado algo para él. Ludwig se iría y Feliciano se alejaría y nada nunca sería capaz de unirlos de nuevo. Mientras sus labios presionaban los de Ludwig, sus manos se agarraban fuertemente, Feliciano trataba de traer todo a su memoria. La forma en que Ludwig olía a hierba y cuero y a una delicada pista que él nunca podía adivinar; la forma en que su piel se sentía tan cálida, más suave de lo que esperaba; la forma en que agarraba a Feliciano tan fuertemente, pero sin llegar nunca a lastimarlo. Feliciano lo agarraba tan fuerte como si eso pudiera detenerlo de irse, tan fuerte como si nunca pudiera dejarlo y pudieran permanecer de esa manera para siempre. Pero luego acabaría y Feliciano se preguntaba cómo esas memorias fugaces podrían durar toda una vida. Cuando el beso se rompió, el corazón se quebró con él. Ludwig paró y colocó a Feliciano sobre sus pies.

"No va ser tan largo, Feliciano. Tú dijiste que podrías esperar para siempre. Estoy seguro que puedes esperar un día más." Ludwig sonrió y eso fue como una daga.

"Sí." Un día más. Por siempre. ¿Cuál era la diferencia? Feliciano sintió los dedos de Ludwig deslizarse entre los suyos y él casi se desmayaba. "Auf wiedersehen, sweetheart.*"

"Ciao, mein bello* Feliciano."

En ese momento, en esa extraña mezcla de palabras, en esa pequeña sonrisa que le paraba el corazón, que Feliciano lo supo. Más allá de cualquier duda que pudiera existir alguna vez, él no volvería a mar de una forma más hermosa, agonizante y que cambiara su mundo como la forma en que amaba a Ludwig.

Luego Ludwig se volteó y comenzó a alejarse. El aire no se podía respirar. Feliciano se encorvó, jadeando, su cuerpo se quebró por tanto dolor físico, su vida entera y todo se partía en pedazos alrededor suyo. Había sido destrozado, destruido. El mundo giraba alrededor de su cabeza y él no podía pararlo, no podía detener a Ludwig, no podía traicionar a la resistencia, él no podía respirar, no podía…oh, por Dios, no podía dejarlo ir.

"¡PARA!"

El mundo dejó de girar. El viento dejó de soplar. El sol se detuvo en el cielo. Ludwig se dio la vuelta lentamente.

"No te vayas." Feliciano lo susurró. Con los ojos clavados en el suelo, asustado de las palabras que salían de su boca.

"Por favor, no hagas esto." Ludwig se oía molesto, casi frustrado. "Es también difícil para mí, pero sabes que no tengo otra opción."

Feliciano trató de pensar en algo. Cualquier cosa. No podía dejar que Ludwig volviera a su base. Qué podría hacer…qué podría decir...qué quería…Feliciano lentamente elevó su mirada. "Fuguémonos."

"Yo…¿Qué?"

Feliciano se movió. Corrió hasta Ludwig, lo cogió de los brazos, tratando de hacerlo entender. "Por favor. Sólo vayámonos, ahora. Podríamos, tú sabes. No tendríamos que decírselo a nadie, solo podríamos…" Feliciano raramente se daba cuenta lo que estaba diciendo y Ludwig probablemente pensaba que era ridículo, pero seguiría, porque no tenía otra opción, porque era su única oportunidad, porque por sobre todo lo que él significaba. "Tiene que ser en algún lado…" Se detuvo y miró a las montañas.

Ludwig colocó su mano suavemente sobre su mejilla. "Feliciano…"

"Suiza, Ludwig." Feliciano se tragó un sollozo y se inclinó hacia adelante hasta que su frente toco el pecho de Ludwig. "Por favor, por favor vámonos a Suiza y déjemos todo esto detrás, y entonces podremos estar juntos, no tendremos que preocuparnos sobre los americanos o sobre la Luftwaffe* o…o…o de quien sea, lo que sea…" Feliciano se agarró de Ludwig como si él fuera lo único en el mundo que importara. Ahora, lo era. "¡Lo podemos hacer Ludwig, ahora mismo, solo tú y yo!"

Ludwig miró a las montañas, se detuvo un momento, luego cerró sus ojos con pesar. "¿Y qué haríamos cuando llegáramos allí? ¿Alguna vez siquiera has dejado este pueblo, Feliciano?"

Feliciano no podia soportar esto. Ludwig tenía que escucharlo. No podia permitir que Ludwig se fuera. "No, pero sería capaz. Lo haría por ti. Tiene que haber un lugar, algún lugar donde podamos estar, algún lugar donde sólo seamos tú y yo…"

"Lugar como aquél no existe. No hay lugar para nosotros." Ludwig miró directo al roble. "Sólo aquí." Puso su mano sobre el pecho de Feliciano. "Sólo aquí."

Dolía tanto porque Feliciano sabía que eso era cierto. Movió su cabeza de todas formas. "No digas eso, Ludwig, por favor. Tiene que haber…"

Ludwig besó su mejilla suavemente y Feliciano se inclinó en él. "Te encontraré pasado mañana, y hablaremos sobre esto. ¿Sí?" Luego soltó el agarre de Feliciano y dio un paso atrás. Feliciano inmediatamente lo cogió del brazo, afligido por el pánico.

"¡No puedes regresar a tu base!" lloró, su tono rondaba el terror. Ludwig hizo una pausa y su postura cambió inmediatamente. Sus hombros se pusieron rígidos y sus ojos se estrecharon. Se puso inmediatamente en guardia.

"¿Mi base? ¿Qué quieres decir con eso?"

Feliciano se congeló. Esta era. Esta era la decisión. Este era el momento en que traicionaría todo por lo que había trabajado, luchado y creído. Feliciano cerró sus ojos brevemente. Nada más daría resultado. Tenía que decírselo a Ludwig. Feliciano pensó en el abuelo Roma, en Lovino, en Italia. E hizo la decision. "Los americanos van a aterrizar mañana por la mañana." Lo dijo suave, lentamente. La voz no sonaba como si fuera suya. "Están planeando un ataque sorpresa en tu campo de aviación, coincidiendo con tu reunión. Ellos planean acabar con los pilotos antes de que puedan arribar a los aviones y destruir todas las aeronaves que puedan. Su objetivo es eliminar toda la presencia aérea alemana en esta área." Feliciano paró y tomó un hondo respiro. "Esta es la razón por la que no puedes regresar a tu base."

El silencio duró más de lo normal. Ludwig finalmente le preguntó calmado. "¿Eso es verdad?"

Feliciano asintió sintiéndose miserable. "Sí. Sí, te lo juro, te estoy diciendo la verdad. Pero no le puedes decir a nadie, por favor."

La sorpresa de Ludwig era evidente, pero rápidamente se calmó. "Debo irme inmediatamente."

Tan pronto como Ludwig habló, Feliciano el error que había cometido. Era obvio que Ludwig le contaría todo a su unidad en su base. Era obvio que no se quedaría aparte y dejar que sean atacados por sorpresa. Pero Feliciano seguía aferrado desesperadamente al brazo de Ludwig. "¡No! ¡Por favor!"

"No puedes pretender que me guarde esta información en silencio, tú no te das cuenta, ¡Estaría cometiendo traición!"

"Oh por Dios, no lo pensé, no lo sabía…"

Ludwig de repente se quedó muy quieto. Frunció el ceño en un silencio pensativo, luego miró despacio, aprensivamente a Feliciano. La piel de Feliciano se tornó helada. ¿Cómo te enteraste de esto?"

Feliciano parpadeó mientras miraba a Ludwig con ojos llenos de pánico. "No me preguntes eso."

Los ojos de Ludwig se estrecharon en sospecha, su expresión se volvió perpleja y preocupada. Retiró su brazo del agarre de Feliciano. "Y tú sabías sobre la reunión. ¿Cómo es possible que supieras de nuestra reunion mañana? ¿Cómo obtuviste esta información?" La respiración de Feliciano se aceleró. Trató de pensar frenéticamente en la forma de salir de aquella situación. No podía. "Dije, ¿Cómo obtuviste esta información?" La voz de Ludwig elevó su volumen y Feliciano tragó aumentando su miedo.

"Yo…yo no puedo decírtelo." Feliciano respondió en una voz muy baja.

"Tú tienes que decirme, Feliciano." Ludwig sonaba inquieto, casi asustado.

"¡Por favor! ¡No me hagas decírtelo! Sólo te lo conté porque no quería que te lastimaran, pero si supieran que yo te lo dije, si le dices a alguien más, arrunaría mi misión por completo…" Feliciano paró, oyendo las palabras como si alguien más fuera el que las dijera. Él ahogó un grito y se encogió de nuevo.

"¿Tu mission? Pero que…" Ludwig se heló or un momento. Algo parecía encajar en su mente. Se puso pálido con una mirada de incredulidad y horror. "¡Tú, tú debes ser, tú eres Resistenza!"

Feliciano exhale lentamente. No tenía remedio mentir. Él no quería mentir. Él asintió con la cabeza, sin poder hacer nada.

"Es obvio. El otro día, tu reacción ante esos hombres en la plaza…" Los ojos de Ludwig se iluminaron mientras parecía recorrer sus memorias. "Y es por eso que tú estabas en el café alemán. Y tu cámara, tu bandera blanca." La expresión de Ludwig era de desconcierto y aturdimiento "Tú eres parte de la resistencia".

"Sí." Feliciano podía sentir las primeras gotas de lluvia caer. Cerró sus ojos, con el pecho apretujado de dolor.

"Todo este tiempo. Todo este…nunca significó nada para ti." La voz de Ludwig era fría y amarga.

Feliciano abrió los ojos. Una helada sensación corrió por su columna. "¿Qué? Ludwig, no…"

"Cómo pude ser tan estúpido. Esto era lo que estabas hacienda. Todo cobra sentido ahora. Todas las preguntas que me hacías. Mein Gott*, ¡Todas las cosas que te conté! Acercándote a mí, ganándote mi confianza…"

Esto no estaba pasando. Esto no podia estar pasando de estar forma. "¡No! Tienes que creerme…"

"Todo el tiempo recolectando información…"

"¡No! Lo juro…por favor, ¡Nunca fue así!" Pesadas lágrimas de lluvia cayeron por las mejillas de Feliciano y se mezclaron con las lágrimas que ya no podía contener.

"¡Todo para traicionarme!" Ludwig casi gritaba las palabras. Feliciano se estremeció.

" Pero, pero ¡No! No lo estás entendiendo, Ludwig, estoy tratando de prevenirte, por favor escúchame…"

"¿Prevenirme? ¡Estás tratando de engañarme! ¡Conozco cómo trabaja tu resistencia, italiano!" La forma en que Ludwig espetó la palabra fue como una daga que le atravesaba el corazón. Feliciano casi se tambaléa hacia atrás. "Tú harías lo que fuera necesario para engañarme." Ludwig jadeó para respirar mientras un espasmo de dolor profundo cruzó su rostro. "Lo que sea."

La mente de Feliciano se nubló de incredulidad. Nara era real. Era su peor miedo hecho realidad: que Ludwig pensará que era su enemigo. Aunque estuviera trabajando contra él. Y si Ludwig no le creía sobre el ataque…"Ludwig, escúchame, ellos van a atacar mañana, por favor, tienes que creerme…"

"¿Por qué tendría que creerte? Me has estado mintiendo todo este tiempo. Incluso esto…claro…me estás dando información incorrecta, tratando de hacerme creer."

Feliciano rápidamente se recompuso, apretó los puños y se obligó a decir sus siguientes palabras de manera uniforme. "Ludwig, por favor escúchame. Ódiame, nunca vuelvas a verme, cuéntale o no a tus superiores sobre el ataque, no me importa. Pero por favor, Ludwig. Te estoy rogando. POR FAVOR, ¡No estes en tu base mañana por la mañana!"

Ludwig sacudió la lluvia de sus ojos con rabia, levantó una desorientada mano a la cabeza.. Su rostro se retorció de furia y angustia. Casi tropezó hacia atrás mientras escupía sus siguientes palabras. "¡Deja de mentir, italiano! Pude haberte disparado. ¿Entiendes?"

Feliciano jadeó adolorido y agarrándose el pecho, sorprendido más allá de cualquier razón por aquellas palabras. Sólo pudo susurrar en respuesta. "¿Por qué dices eso?"

Ludwig no estaba escuchando. Sus ojos estaban enfurecidos de la rabia y el dolor. "Tú, y tu hermano y tu abuelo…yo podría hacerlos marchar hasta la plaza del pueblo y dispararles por traición!"

Feliciano sintió su respiración como si lo golpeara, una ola de terror puro todavía lo conmocionaba. "No dañes a Lovino y al abuelo." Feliciano trató de sonar amenazante pero sabía que su nerviosa voz solo se oía terrificada. Y por sobre todo estaba devastado porque Ludwig pudiera decir tales cosas.

Loso ojos de Ludwig se suavizaron. Parecían de pronto huecos. Dio un paso hacia atrás, dejando caer su mirada desenfocada, sin ver, hasta el suelo. "Debí de haberlo adivinado. Debí haberlo sabido. ¿Por qué otra razón pasarías tus días conmigo? ¿Por qué otra razón un italiano perdería su tiempo con un alemán?"

Feliciano quería gritar que era porque amaba a Ludwig. Porque nunca había amado a nadie como a él antes, porque todo lo que siempre había querido desde el primer momento en que había visto a Ludwig parado bajo el sol y mirándolo con esos penetrantes ojos azules era tocarlo, estar con él, nunca dejarlo ir. Pero Feliciano no podía responder la pregunta. No podía encontrar las palabras. Difícilmente podía respirar a través de sus lágrimas. No. Eso era todo lo que podía pensar, demasiado perturbado como para sentirse avergonzado de los sollozos que lo sacudían. No. No, no pienses eso…no, no me dejes…no, no, no…Finalmente pudo suspirarlo. "No."

La incertidumbre parpadeó en los ojos de Ludwig. Se mostró brevemente inseguro, conflictuado. Pero luego cerró sus ojos y volteó su cabeza. Todos los restos de su ira se borraron de su rostro. Sólo se veía devastado. Dio otro paso hacia atrás. "Vete, italiano. Inmediatamente. Tú eres un traidor y un enemigo. Nunca te me vuelvas a acercar." Luego doi media vuelta y se fue.

Feliciano se sintió enfermo por el dolor. No podía dirigir el suficiente aire a sus pulmones, no podía pensar a través del terror que llenaba su mente, no podía oír la sangre corriendo en sus orejas. Y Ludwig siguió caminando.

Feliciano se sintió despedazarse. Agitó su cabeza, jadeó por aire, no sabía qué hacer. El miedo amenazaba como devorarlo. El pánico comenzó a arraigarse. No como esto, su mente seguía gritando. No como esto. Trató de alcanzar a Ludwig desesperadamente, forzándose a hablar. "¡Ludwig por favor!" Gritó. "¡POR FAVOR!"

Pero esta vez, Ludwig no volteó El dolor en su pecho forzó a Feliciano a arrodillarse.

Los truenos estallaban sobre su cabeza. La lluvia caía a torrentes mientras el negro cielo se abría.

Feliciano no lo notó.

Continuará

*Bésame

*Adiós, cariño.

*Adiós, mi bello.

*Mi Dios

*Fuerza aérea en la Alemania Nazi.

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Espero que les haya gustado…no me responsabilizo por las lágrimas vertidas, desmayos y otras cosas ocasionadas por el fic…cualquier error me avisan, me he preocupado en hacerlo lo más exacto posible…..me gustaría saberlo así que espero sus reviews…–realmente los espero…aunque sea una palabra…..además de que así me hacen saber lo que les gusta y lo que no…Siemp[re serán bienvenidos!..Gracias por leer…!

Se acepta de todo: críticas, consejos, opiniones, maleteadas, dinero (de preferencia en dólare$), confesiones de amor (o de odio)..lo que sea menos insultos y amenazas de bomba o parecidos….

Saludos!...