Disclaimer: Los personajes son del gran Hiro Mashima yo solo creo la trama.
Disculpen el OCC.
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"Paraíso"
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Una luz empezaba a molestarme, pestañe un poco. Abrí los ojos y me di cuenta que ya era de día, me sentí realmente cansada y adormilada, no tenía ganas de levantarme y por supuesto la desvelada de anoche está pagando los precios en estos momentos. Me cubrí completamente con los cobertores —Como hacía frío me dormía con dos— no quería levantarme y cubriéndome del sol me daba mucho más sueño. Saque una mano y buscaba en mi pequeño mueble de madera que estaba al lado de la cama mi celular. Cuando lo encontré me descobije por completo.
No tenía mensajes nuevos pero de todas formas fui a la carpeta de recibidos y empecé a leer los mensajes de ayer. Sonreí como tonta al leer cada uno de los mensajes de Gerard.
Gracias a ese buen comienzo me levante con una sonrisa de labios. Estaba feliz a pesar de tener un maldito y molesto sueño. Decidí asearme por completo y vestirme. Me puse de ropa una falda escocesa, una camisa de cuello de tortuga y unas mallas de color negro. De calzado unas botas. Me sentía muy a gusto aunque hacía frío.
Revise mi celular para checar la hora… ¡Se me hacía tarde!
Por mi nuevo ascenso ahora entraba más temprano, no sé si eso fue bueno o malo, pero ahora lo veo como un castigo. Solo faltaba cuarenta minutos para las nueve de la mañana.
Opte por solo tomar una taza de café mientras prestaba atención a las noticias. El clima, más bien.
— ¿Una fuerte tormenta? —Murmure para mí. La mujer del clima, mejor conocida como Juvia Loxar indicaba que hoy, más tardar en la tarde se avecinaba una gran tormenta, se decía que no salgamos si acaso no era necesario. Me dio un escalofrío al solo imaginarme mojarme en la lluvia.
Después de tomarme todo el café, tome mi bolso con algunos papeles que ocuparía en la oficina el día de hoy. Por ultimo tome mi celular.
¿Y si le mando un mensaje a Gerard?
Mire mi celular por algunos minutos, apreté mis puños.
¿Y si está ocupado?
Debe de estar trabajando ya. Es mejor que no lo moleste, además, ayer platicamos mucho, no me sorprendería si se cansará de hablar conmigo, lo mejor sería no molestarle.
Guarde completamente todo y tome las llaves de mi apartamento y me dispuse a salir. Suspire. Anda Erza, será un buen día, no importa que tenga un maldito sueño. Me di ánimos mentalmente.
Y cuando iba a dar un paso para dirigirme a mi trabajo, ahí estaba él. Sentado en el primer escalón de los tres que había antes de llegar a la puerta. Me mostraba su espalda. Sus mechones azules se movían por la fuerza del viento, se veía realmente relajado, tenía un saco negro y podía observar una bufanda y guantes negros. Se veía cálido… ¿se sentiría cálido?
Sonreí tiernamente.
¿Qué hacía él aquí? Tan temprano y en el frío.
Aun no se había dado cuenta de mi presencia y eso hacía que lo contemplara por más tiempo, y es que aquel hombre era realmente una caja de sorpresas. No entendía el motivo de su presencia a estas horas, pero no me molesta, es más, me siento absolutamente feliz.
— Gerard… ¿Qué haces aquí? —Solté una pequeña risa al ver que se sobresaltó al escuchar mi voz, y es que ni siquiera se había dado cuenta de mi presencia. Se volteó para verme y me disparo una sonrisa de labios. Se puse de pie y se quitó los guantes.
No me decía nada. Solo se acercó a mí con pasas normales y me rodeo con sus brazos. Sentí sorpresa y me tense, me estaba abrazando, su respiración la sentía en mi cuello a lo que me hacía algo de cosquillas. Y si era cálido. Deje de estar tensa por esta situación y empecé a relajarme poco a poco, mi cabeza se acomodó en su pecho, y lo rodeo con mis brazos. Respire su colonia: olía realmente deliciosa y sonreí de lado, estaba a gusto de esta forma con él. Me deje un poco llevar por esta situación y lo abrace fuertemente ya que Gerard no me abrazaba fuerte, pensaba que lo hacía porque tenía miedo a espantarme y que yo tomara la decisión de deshacer este abrazo. Lo escuche suspirar, sentía que olía mi cabello y luego el me abrazo con fuerza, como si no quisiera que me alejara de él.
Un gran golpe de viento helado nos golpeó de un momento a otro. Me protegí con Gerard, él soltó risa.
— Debó de estar aún dormida, y esto es un sueño —Murmure, más para mí que para mi alrededor.
— Um… ¿Dijiste algo? —Sentí que mis mejillas ardieron, su voz y su respiración la sentía tan cercas de mi oreja.
¡No es un sueño!
— ¿Qué haces aquí? —Le dije algo desconcentrada— No me molesta, pero es realmente temprano. —Me aleje un poco de él para verlo a los ojos, él me miraba con ¿ternura? Y una sonrisa de lado. Me abrazó nuevamente, apoyando su cabeza en mi hombro.
— Te dije que te daría tu abrazo. —Me susurró en mi oído. Me dio un gran escalofrío al sentir su voz tan cercas y tan profunda. Y al comprender lo que me dijo en ese momento… ¿Cómo no podía morir de ternura en este momento?
Nadie había hecho este tipo de cosas por mí.
— Tonto —Se rio.
— Algo así. Te lo prometí.
— Oh espera… ¿desde cuándo estás aquí? Tú no sabes a qué horas entro a trabajar. —Lo mire curiosa.
— Digamos que tuve que madrugar —El evitó la mirada conmigo, se reía nervioso y sus mejillas tomaron un color carmesí. Era la primera vez que lo encontraba sonrojado y avergonzado, él suele ser muy ¿tranquilo? O ¿sabe muy bien cómo manejar la situación siempre?
Bufe y puse los ojos en blanco. —¿Desde cuándo estas aquí? —Volví a preguntar.
— Um… desde las seis. —Susurró. Me sentía realmente culpable e incómoda. Por Dios, yo quejándome de despertarme a las siete y media y él tal vez se había levantado mucho más temprano.
— ¡¿Y por qué no me mandaste un mensaje o me llamaste?! ¡Por Dios Gerard! Estuviste mucho tiempo aquí afuera. —Le regañe y cuando me di cuenta que le había alzado la voz me sonroje.
— No te quería despertar —Me acomodo un mechón rebelde que me cubría mi cara y lo puso atrás de mi oreja.
Me separe de él, con las mejillas que me ardían de la vergüenza.
— Supongo que llegaras tarde a tu trabajo. —Le dije en voz baja.
— Si, pero, le dije a Ultear que me cubriera mientras llego. —Me guiño el ojo. Un momento. ¿Quién era Ultear? Ah Erza, por favor, eso a ti no te interesa. El mi miro curioso ya que no decía nada— Ultear es una amiga, algo así como una hermana.
— Ah, Gerard, no me tienes que explicar —Le sonreí de labios.
— Tus ojos dicen otra cosa. —Me miro burlonamente y luego se rio.
— No dicen nada. Creo que te afecto levantarte muy temprano. —Evite que me viera al rostro ya que sabía perfectamente que me encontraba roja.
— Erza pero ¿por qué no te pones una chamarra? —Me miro algo molesto. ¿Me estaba regañando? Lo mire divertida.
— Estoy bien así.
— Boberías. —Me dijo y se quitó su saco y me lo extendió.
— N-o-o Ge-ge-rard —Me aleje de él negando con las manos. El soltó una pequeña risa por mi actitud.
— Anda —Me dijo. Al final acepte aquel saco que tenía toda su fragancia. El me ayudo a ponérmelo, estaba en frente de mí, se quitó su bufanda.
— ¡No! Tú vas a tener frío.
— Calla —Me puso la bufanda con un ágil movimiento— Y no te preocupes, tengo guantes. —Alzó los hombros, puse los ojos en blanco.
Ah, ¿por qué yo le preocupaba tanto?
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Él me miraba de una forma muy juguetona y se reía a cada rato que caminaba yo lo único que hacía era ignorarlo. Gerard insistió en acompañarme hasta mi trabajo poniendo la tonta excusa que de todas formas ya se le hizo tarde después de todo.
— Te vez muy bien abrigada —Me dijo por quinta vez. Su saco me quedaba grande y hacía como si tuviera como tres chamarras. ¿Por qué a él le quedaba tan perfecto y a mí no?
— Y tú no te sorprendas si te corren del trabajo otra vez. —Solté. Gerard se quedó callado— Sabes que bromeo.
— Bromeas muy cruelmente.
— No suelo bromear mucho. Entiéndeme —Le sonreí de lado.
Llegamos al edificó donde trabajaba, nos quedamos parados cuando llegamos a la entrada de la recepción.
— ¿Paso por ti cuando salgas?
— Gerard no quiero molestarte y mucho menos quiero que te aburras de mí. —Dije realmente con el tono de voz bajo.
— No me molestas. Nunca pienses eso.
— Bueno —Me sonroje al aceptar la propuesta— Toma tu saco.
Iba a quitármelo pero el negó con las manos, puse los ojos en blanco, solo llevaba un suéter negro que parecía realmente caliente pero de todas formas no quería que se muriera de frío.
— Te veo en la tarde —Se acercó a mí y me dio un beso en la frente.
Desde que lo conocí suele despedirse de esa forma, con un beso en la frente y no falta que mis mejillas me ardieran de la vergüenza, sentía miradas atrás de mí eso hacía que me pusiera más nerviosa y mis manos empezaron a temblar. Él, aun con sus labios en mi frente me tomo de las manos, tenía los guantes puestos y hacía que mis manos entraran en calor.
— Ya vete, se te ara tarde —Sentí que se rio y se separó de mí.
— ¿Tus amigos son siempre muy chismosos? —Su mirada estaba divertida mientras miraba al frente.
— Si —Alcé los hombros.
Tontos. En verdad, tenía que hablar seriamente con ellos, solo era un amigo, no sé porque hacían tanto escándalo y dejaban de trabajar por saber qué hacía yo con Gerard. Eso era frustrante.
— Bueno, ya me voy. Buen día Erza. —Me sonrió.
— Trata de llegar lo más rápido a tu trabajo —Le mire seria.
— Sí, sí. Lo are. Tú tranquila.
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Había muchas cámaras, y algunas lonas de plástico para cubrirlas de la lluvia. Me preguntaba porque la recepción estaba lleno de esto, y había muchas personas extrañas que hablaban con Makarov —El jefe de la empresa— Pude reconocer algunas personas que salían en la TV; eran los del noticiero. ¿Qué estaban haciendo aquí?
— Juvia se siente incómoda —Mire a la persona que dijo lo anterior. Me sorprendí. Era Juvia Loxar, la del clima, y ella era una de las mujeres más lindas según una encuesta que hicieron por internet, por qué a pesar de que solo diera el clima, tenían fans. A veces me pregunto si ven el clima para mantenerse informados o solo lo ven por ella.
¿Y por qué hablaba en tercera persona?
— Hola Juvia. Soy Erza Scarlet, trabajo aquí —Le sonreí amable. La pobre chica estaba algo abrumada ya que algunas personas no sabían cómo comportarse y se le lanzaban encima, metafóricamente. Juvia me sonrío con timidez.
— Juvia está encantada de conocer a Erza, piensa que es la única que le ha dado una buena bienvenida.
— ¿Qué es lo que están haciendo aquí? —Pregunte curiosa.
— Oh, News' Mangolia decidió que está vez la sección del clima sería en aire libre, estamos aquí preparando todo lo necesario. —Frunció el ceño— Juvia piensa que en medio del reportaje empezara a llover.
— ¿Cómo lo sabes?
— Juvia simplemente lo sabe. —Bien…
— ¡Erza! —Gray grito mi nombre. ¿Por qué siempre gritaba mi nombre? De un momento a otro Gray se acercó a mí— Esto es fastidioso, no hay ningún lado que no haya gente, hasta en los sanitarios es molesto estar. —Bufo.
— Solo tranquilízate Gray —Le dije algo despreocupada— Gray, ella es Juvia. ¿La conoces no? Es la del clima. —Señale a Juvia, Gray la miro como mira a todas las personas: desinteresado. Juvia se puso realmente nerviosa.
— Que hay —Saludo Gray, aunque pensándolo bien, eso no parecía un saludo, más bien parecía un saludo de vagabundos.
— Juvia no sabe que hay. ¿Por qué Juvia esta tan nerviosa? —Empezaba a decir cosas realmente incoherentes mientras tenía las manos en sus mejillas.
— ¿Eh? —Dijimos yo y Gray al mismo tiempo.
— Juvia nunca había conocido a alguien como Gray-sama. —Loxar empezaba a hablar sin parar, Gray quedó más confundido de lo normal— Oh Gray-sama, acepto casarme con usted.
— ¡¿QUÉ?! —Dijo Gray— ¿¡Qué carajos pasa en tu cabeza!?
— Gray no sabía que le pediste matrimonio. —Le dije confundida.
— Ni siquiera lo eh echo Erza. Esta imaginando todo.
Juvia tenía una mirada soñadora. En verdad, estaba imaginando todo.
— Pequeño Gray, ¿cómo le puedes hablar de esa manera a Juvia Loxar?
Y en este instante apareció Lyon, hermano de Gray.
— ¿¡De dónde diablos saliste Lyon!? —Le pregunto Gray a Lyon, pero él estaba tan ocupado diciéndole muchas cosas a Juvia.
— Juvia no quiere la atención de Lyon, quiere la atención de Gray-sama. —Empezó a llorar dramáticamente Juvia.
— ¡Están locos! —Les dijo Gray, luego miro a Lyon— ¿Qué haces aquí?
— Olvidaste tu almuerzo —Mostro una bolsa de papel— Ur me pidió de favor que te lo llevara a tu trabajo —Le entrego.
— Yo le dije a Ur que comería en la cafetería del trabajo. —Le dijo Gray avergonzado.
— Ur pensó que dirías eso, así que te preparó tu comida favorita. —Gray puso los ojos en blanco.
— Está vez no caeré —Gray se negó con las manos.
— Ur también pensó que te harías del rogar, así que me dijo que te digiera: Si no aceptas mi comida, ya no permitiré que compres más helado. Y no podrás quitarte la ropa en casa.
¡¿Eh?! Bueno, Gray era un exhibicionista pero no sabía que se la pasaba en su casa sin ropa.
— Juvia quiere vivir en la casa de Gray-sama —Dice Juvia sonrojada. Me pregunto si se habrá imaginado a Gray… bueno, sin ropa.
— Deja de fantasear —Le dice Gray a Juvia.
— Mejor fantasea conmigo Juvia. —Le dice Lyon.
— Está bien, dame la comida que me preparo Ur —Gray la toma de mala forma y poniendo los ojos en blanco.
— Bueno, te dejo en buenas manos Gray, esto parece algo familiar —Le dije a Gray, me mando una mirada amenazante— Juvia no te violara Gray, tranquilo —Puso los ojos en blanco.
Me aleje de cierto trío y tome el ascensor para dirigirme a mi oficina. Me sentía algo extraña por estar usando el saco de Gerard, antes de llegar, me encontré a cierto chico de cabello rosa viendo a distancia a cierta rubia que estaba con el mujeriego de la empresa. Me situé al lado de él sin que se diera cuenta.
— Hola Erza. —Me dijo despreocupado. ¿Cómo se había dado cuenta de mi presencia? Ni siquiera hice ningún ruido, y para colmo el muy descarado ni le importa que lo haya descubierto espiando a Lucy.
— ¿Eh? Cómo te diste cuenta de mi presencia.
— Shhh. Baja la voz Erza, o nos descubrirán, un gran ninja tiene que ser sigiloso.
— Oh, lo siento. —Murmure.
— Y es fácil darme cuenta de tu presencia. Hueles a Erza y —Me volteo a ver y me olfateó un poco— Hueles también a otra persona, un hombre. ¿Por qué? —Me miro curioso— El saco no es tuyo.
— E-s-s de Ge-gerard.
Natsu me regalo una gran sonrisa.
— Ya veo. —Dejo de prestarme atención y su vista se centró en Lucy— Los dos huelen muy bien juntos —Fruncí el ceño. Es cierto Natsu Dragneel tiene un gran sentido del olfato y del oído— Hay algunas personas que cuando están juntos no lo hacen, es raro que se complementen bien.
¿Natsu estaba hablando en serio?
Él siempre parece tan alejado en el tema del amor. Además, ¿por qué me decía todo aquello? En verdad no se parecía a nada a Natsu, el que se cree dragón y cuando se enoja en realidad lo parece.
— ¿Qué haces espiando a Lucy? —Quise saber. Claro, hable en voz realmente baja, la verdad ni yo misma sabía el por qué le seguía el juego a esto.
— No me agrada que Lucy este con Loki. —Soltó como si nada, él era tan directo— Loki es un buen sujeto, pero… no quiero que lastime a Lucy por ningún motivo.
— ¿Por qué te preocupas tanto por ella?
— Es mi amiga, Erza.
Fruncí el ceño y bufe.
— Lissana está rodeada de hombres haya en la recepción. —Dije algo "casual".
— Lissana sabe defenderse muy bien. —Me dijo despreocupado. ¿Ah? Pero si Lissana era su novia.
— Natsu no te comprendo…
— Erza, ¿sabes lo fuerte que me pega Lissana y aun así no creer que se pueda defender sola? —Puse los ojos en blanco. Era tan tonto.
— Lucy también te pega. ¿No crees también que se pueda defender sola? —Natsu dejo de mirar a Lucy y me miro confundido.
— Lucy es… alguien mucho más amable. —Confesó.
Y me rindo. Nunca podre entrar en razón a Natsu, tal vez él solo se debe de dar cuenta. Ahora que lo pienso, ya lo está haciendo en estos momentos, comparando a Lucy y Lissana es como si se pusiera a dudar de los dos años de noviazgo que han tenido.
— Esto da miedo. —Murmuro.
— ¿Qué da miedo? Tú nunca tienes miedo Natsu —Le sonreí.
— Tengo miedo Erza… de… enamorarme de Lucy y herir a Lissana. —Sonrió, pero su mirada estaba triste, él era alguien fuerte por el simple hecho de sonreír en una situación como está— No creas que soy tonto, desde que Lucy llego a mi vida todo cambió. Solo que quise ignorarlo.
— Natsu… entonces, ¿estás enamorado de Lucy? —Pregunte.
— No.
Bueno… está situación estaba siendo demasiado buena para ser verdad.
— La quiero demasiado. A tal punto de pelearme por Lissana por ella, pero trato de ver en ella una gran amiga, aunque a veces siento que es algo más, que ella siempre me está apoyando y nunca se enoja cuando la meto en problemas, pero…
— ¿Pero? Natsu, quita ese maldito "pero". —Le dije molesta.
— No es fácil Erza. Le prometí a Lissana que algún día me casaría con ella. Se lo prometí.
— Eso fueron promesas de niños, y tú lo sabes, no razonas en esos momentos.
— Pero dices los sueños que tienes para un futuro o la verdad de tus sentimientos. —Me dice.
— Si, pero sabes que siempre cambian con el tiempo. No te tortures. —Natsu me sonrió.
— No le digas nada a Lucy, si se llega a enterar, me gustaría que fuera por parte mía.
— Vale.
Natsu quitó esa cara seria y madura que tenía y puso una divertida y de burla.
— Erza y Gerard se quieren y no son novios —Canturreo.
— ¡NATSU!
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Bebí mi tercera taza del café y me lleve a la boca un bocado de mi quinto pastel de este día. Estaba realmente desesperada y por consiguiente comía demasiado pastel de fresas, más de lo debido. Natsu y Gray aun no acaban el trabajo que les pedí para el día de hoy y sabían perfectamente que eso significaría un funeral para ellos. Suspire, tenía que relajarme y comprenderlos, Natsu estaba realmente confundido y Gray… oh Gray morirá, no tiene escusa.
Me levante de mi asiento y me dirigí hacia la ventana. Mi mano se recargo en el vidrio y ahí fue cuando callo la primera gota de agua para después le siguiera varias, y varias. No tardo mucho cuando empezó a llover mucho más fuerte y el vidrió se sintió helado, por inercia aparte la mano.
Juvia tenía razón.
Me preocupe por Juvia pensándolo bien, debe de estar afuera en la tormenta que se estaba generando. Ella parecía una buena persona a pesar de que parecía algo paranoica y muy imaginativa.
Mirajane entro a la oficina sin tocar. Muy típico de ella, claro solo conmigo y se disculpaba con una sonrisa, o bueno, siempre porta esa sonrisa, es como si se pusiera ropa, siempre la trae puesta.
— ¿Eh Mira? ¿Qué pasa?
— Abajo está hecho un campo de batalla. —Me dice aun con la sonrisa.
— ¿Quién se está peleando? ¿Natsu? —Dije, Natsu era el primero quien iniciaba una pelea, no me sorprendida si en realidad fuera él.
— En realidad es el jefe y Laxus —A Mirajane se le borro la sonrisa al nombrar al último.
— Laxus es un patán, no te pongas mal por él Mira —Le sonreí para que ella estuviera feliz como siempre lo era.
— Tienes razón Erza, pero de todas formas me preocupa.
Laxus, nieto del jefe Makarov debería de ser el jefe en estos momentos. Pero es realmente egoísta y solo piensa en él, solo por eso Makarov decidió que no estaba listo para ese gran puesto, había pensado una vez en mí, pero me negué rotundamente, yo no estaba capacitada para aquello y me gustaba lo que hacía de todas formas. Mirajane sentía cierta atracción hacía Laxus, se conocían ya desde pequeños y Laxus siempre decía que sería una excelente administradora —Eh de agregar que Laxus nunca le decía eso a cualquiera, bueno, nunca se lo decía a nadie— y Mirajane le empezó a quererle desde ese momento. Aunque últimamente Laxus se está comportando muy mal, Mira le sigue apoyando.
— Debería de bajar y poner orden.
— No te preocupes Erza, ya estaban a punto de acabar —Me dijo Mira sonriendo.
Suspire.
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Gerard se encontraba esperándome afuera del edificio en un espacio donde no se mojara por las gotas de agua, pero de igual forma tenía un paraguas negro sostenido con la mano derecha, su expresión estaba neutral, parecía distraído. Hoy estaba demasiado distraído, ¿debería preocuparme? O ¿es normal en él? Bueno, en realidad, me preocupaba, parecía triste con esa expresión en el rostro.
— Hey —Pase una mano en frente de él, agitándola para sacarlo del trance. Gerard sonrió de lado.
— ¿Cómo te fue hoy Erza?
— Bien —Alcé los hombros— ¿Y a ti?
— Bien —Alzó los hombros y emitiendo mi expresión, puse los ojos en blanco y él se rio— ¿Nos vamos?
— ¿A dónde? —Pregunte curiosa.
— A un banco, a robar dinero y matar gente.
— ¡¿En serio?!
— Claro que no Erza —Se rio— ¿A dónde más? Te llevare a casa.
— Um, está bien —Me sonroje por ser tan ilusa.
— Por cierto, me alegro que no te hayas quitando mi saco —Me regalo una sonrisa.
¿Cómo me lo iba a quitar? Si tenerlo puesto me recordaba que Gerard era una persona que se preocupaba demasiado por mí.
— Me gusta.
— No lo eh lavado.
— …
— Mentira —Se volvió a reír ligero.
— Ya vámonos —Dije algo molesta.
Me separe de él y empecé a caminar, claramente al separarme de él yo era más vulnerable a quedar empapada en diez segundos. Sentí los pasos de Gerard atrás de mí demasiado rápidos para alcanzarme. Empezó a caminar al lado mío, muy cercas para cubrirnos a los dos con el paraguas. Gerard se mojaba mucho más que yo, algo que me empezaba a molestar es que se preocupara más por mí que por él.
El recorrido se pasó rápido, le conté lo que paso en el trabajo y él me conto que tuvo algunos problemas con su amiga Ultear. Llegamos a mi apartamento.
Destornude al apenas dar un paso al entrar al departamento.
— Cámbiate de ropa, te resfriaras. —Me dice, me puso la mano en la frente.
— Estoy bien. —Le dije.
— De todas formas.
— ¿Y tú?
— Estoy bien.
— Deja de decir lo mismo que yo. —Él sonrió.
— Solo cámbiate Erza.
— Bien, espera. Estás en tu casa. —Le sonreí de labios.
Fui rápido a mi habitación. No sabía que ponerme.
¿Qué diablos te pasa? es solo un cambio de ropa, deja de ponerte nerviosa.
Y después de cinco cambios de ropa, al fin me decidí, era algo simple, algo parecido o casi igual como lo que traía ayer. Deje el saco de Gerard extendido en la cama para que lograra secarse aunque sea un poco, tal vez se lo dé luego, primero quiero lavarlo. Me di cuenta que empezó a oler delicioso, ¿de dónde provenía el olor? Salí de mi habitación y mire la sala, no se encontraba Gerard, ¿entonces el muy sin vergüenza estaba en la cocina cocinando?
Bueno, en cierto, yo le dije: Estás en tu casa.
Creo que yo soy la culpable después de todo. No pensé que Gerard se lo tomaba muy en serio.
— ¿Qué haces? Yo debería de hacer de comer —Le reclame indignada.
— Recuerdo que me dijiste que no sabes cocinar. —Me miro con burla.
— Ah, bueno, no se cocinar mucho, pero… um, se lo básico. —Murmure.
— Dime que es lo básico. —Me dijo sin verme ya que se encontraba ocupando picando no sé qué cosa. Me quede en silenció, pensando— A básico te refiere con: ¿Hacer un sándwich? ¿Pan tostado? ¿Preparar café? ¿Poner sal?... Um, ¡ya se! ¿Hervir agua? —Volteo el rostro para mirarme burlonamente.
— ¡Gerard! Claramente si se cocinar algo.
— Te creo porque sigues viva.
— Estas con muy buen humor hoy —Le dije. Me recargue a un lado de él mirando lo que hacía.
— Algo —Alzó los hombros.
— ¿Pasa algo? —Pregunte.
— Nada de que te debas preocupar Erza —Me regalo una sonrisa, pero esta sonrisa parecía muy diferentes a las que siempre hacía.
— Está bien. —Murmure.
Si Gerard no quería decirme lo que en verdad le pasaba no me iba a oponer o le iba a reclamar, si Gerard me contaba es que yo me había ganado su confianza, entonces, cuando llegue ese día, presiento que seré feliz.
Seguía lloviendo. De hecho, mucho más fuerte que antes.
Gerard había terminado de cocinar. Lo admito, la comida estuvo muy deliciosa, bueno, exquisita mejor dicho. Ahora estábamos viendo la televisión, yo comiendo mi pastel de fresas y Gerard tomando café. Esto era extraño, o bueno, no extraño si no que, estábamos los dos viendo TV como si nada en silencio, y no me sentía incomoda, en realidad me sentía bien. Soltábamos una pequeña risa cuando algo nos causaba risa y lo comentábamos.
Realmente agradable el ambiente.
Pero tenía mucha curiosidad. Tal vez no eran mis asuntos, pero tenía que saber porque Gerard cocinaba muy bien. Si, Erza Scarlet tiene dudas tontas.
— ¿Cómo sabes cocinar tan bien? —Pregunte "casualmente".
— Historia larga. —Me dice.
— ¿Me la puedes contar? Eso es si tú quieres.
Gerard miro hacía la ventana y frunció el ceño.
— Parece que no dejara de llover por mucho tiempo. —Dijo y dejo su taza de café a un lado— Te contare, espero y no duermas de aburrimiento.
— Oh, no, para nada —Le asegure con una sonrisa. El suspiro y miro al frente. ¿Qué le pasaba?
Hubo un gran silenció. Y Gerard soltó un gran suspiro.
— Soy huérfano —Soltó. Me sentí incomoda y triste, ahora sabía porque estaba de esta forma, pero de todas formas sabía que había algo más que lo frustraba. Su mirada la sentía vacía cuando me miro a los ojos después de decir lo anterior, sonrió como si en verdad no lo hiciera, ya que su sonrisa no mostraba nada, solo una expresión en el rostro. Solo eso.
— Gerard… no tienes que contarme si te resulta incomodó —Le dije con un tono dulce.
— Estoy bien —Se recargo para estar más cómodo. Se distrajo jugando con mi mano que estaba apoyada en el sofá, me daba palmadas suaves o hacía un ritmo con sus dedos— Se llamaba Paraíso el lugar donde pase muchos años de mi vida, los peores, te lo aseguro y te diré que de "Paraíso" no tiene nada. —Se rio sarcástico— Nos trataban como si no valiéramos. Como si no le importáramos a nadie, ni a una mierda. Aún recuerdo, nos decían: Están aquí porque no les interesan a nadie. Sus padres se los dieron a entender cuando los abandonaron. Ni siquiera debieron nacer.
La mandíbula de Gerard se tensó. Baje la mirada, y observe su mano que estaba a un lado de la mía, la tome y entrelace nuestras manos. El miro aquel gesto mío inesperado y muy apenas sonrió.
Quería aquel Gerard burlón en estos momentos. Pensé.
— A veces nos dejaban sin comer por días o semanas depende de como nos comportabamos. Yo, bueno, no me gustaba la forma en que eran, así que a veces a altas horas de la noche, iba a la cocina y preparaba algo simple pero mucho para los demás. —Sonrió nostalgico— Me sentía realmente bien cuando llegaba con comida y sonreían de una forma como si estuvieran en precensia de una especie de Dios, era algo, que tal vez nunca puedo olvidar.
— Realmente eres muy valiente al hacer eso. —Me atreví a hablar— Haces que te admire.
— Creo que solo fui un idiota tratando de sobrevivir. —Se encogió de hombros y nos quedamos callados— De igual forma, las personas que administraban aquel lugar se daban cuenta de eso y bueno… tenían una forma de castigarnos. A veces nos dejaban en una habítación en donde no teníamos contacto con nadie y ahí si no podiamos comer absolutamente nada, a veces nos dejaban en el frío, una o dos semanas pasabamos las noches ahí… y la ultima nos golpeban.
Gerard… no sabía que habías sufrido tanto.
— Sabes Erza —Sus orves verdes me miraron— A pesar de todo, prefería los golpes que sufrir por mucho tiempo. Los golpes pasarían rápido, de cierta forma, ni te dabas cuenta del dolor porque sufrías más por estar en ese maldito infierno.
— ¿Te castigaron alguna vez? —Pregunte.
— Si. No me acuerdo cuantas veces fueron. Pero yo era al que más castigaban —Sonrió amargo— Bueno, desde ahí empece a cocinar, era algo básico¸ pero me decían que sabía bien, no lo se, supongo que cuando preparaba la comida pensaba en que eso nos ayudaría a sobrevivir. Supongo que es eso…
Le abrace.
Gerard se tardo en reaccionar. Este hombre en verdad había sufrido y verlo a veces tan despreocupado, con una sonrisa, haciendome reir me daba cuenta que lo hacía porque no quería ver nunca más tristeza en su vida. Me tomo fuerte de la cintura, en realidad, sentía que lo hacía para que no me alejara de él, aunque resultaba incomodo porque estabamos aun sentandos en el sofá. Pero eso era lo de menos.
Me sentí caliente. ¿Será por el abrazo?
Me separe un poco de Gerard y le toque la frente. ¡Estaba caliente!
— Tienes fiebre —Le sursurre mirandolo a los ojos. Realmente estabamos cercas…
— Se me pasara. —Me dijo sin apartar la vista de mí y del mismo tono al cual le hable.
— Dejame curarte —Le dije.
— Lo estas haciendo ya.
No dejo que me alejara y me acercó a él, fundiendonos de nuevo en el abrazó. Cerré los ojos. Me senstí cansanda de un momento a otro o Gerard hacía que me sintiera comoda y relajada. Mi cabeza estaba apoyada en su pecho y sus brazos me rodeaban.
Empezó a tararear una canción, no sabía exactamente cual, pero sentía que lo hacía para que me durmiera.
Funcionaba.
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No podía ver nada, estaba atrapada en un inmenso vació y la oscuridad me tenía atrapada. Todo era negro, un negro espeso que no dejaba que respiraba de buena forma, me sentía consumida por la oscuridad, trate de caminar pero no podía moverme, solo podía verme a mí misma, como si yo fuera una especie de luz a mi alrededor. No podía hablar, mi voz no se escuchaba a pesar de que mis labios se movian. De pronto, dos caminos aparecieron en frente de mí, exactamente a un paso. Force mi vista para poder ver que había en esos caminos de luz y pude notar dos siluetas, no podía distinguir a la perfección quienes eran exactamente pero sabía que los conocía. Cada vez me sentía mucho más cerca de ellos, como si se acercaran si caminar, como una especie de ilución. Y al fin pude saber quienes eran.
Gerard y Simon.
¿Qué hacía ellos aquí?
Simon se encontraba en el camino izquierdo y Gerard en el derecho. Ambos tenían su propia luz. ¿Qué significaba esto? Quise dar un paso al frente pero todavía no podía, me di cuenta que tenía que caminar por aquellos dos caminos, pero, ¿a cuál debería de ir?.
Di un paso hacía la derecha. Y entonces todo se volvió blanco y ahora yo no me podía ver. Observe el camino izquierdo, se tiño de un color rojo y Simon ya no estaba, todo era rojo. Miro hacia Gerard, el seguía ahí, pero se volvía gris. Empecé a camianr mucho más rápido hacia Gerard antes de que aquel color lo consumiera. Cuando llegue, sus ojos eran los únicos que tenía color, ese color verde esmeralda.
Y entonces Gerard se fue desvaneciendo poco a poco, como el polvo despues de que el viento choco con él.
Esta vez no tarde tanto haha, en fin, esté capitulo iba a estar ayer pero me enferme y realmente no tenía ánimos, hoy estoy un poco mejor, y dije: Como yo estoy enferma, enfermare a uno de mis personajes D: Bien no, pero de todas formas, espero que les haya agradado o entretenido el capítulo. Como verán aparecieron o se nombraron nuevos personajes wii(?
Les agradezco de corazón sus reviews hacen que sonría y me inspire(:
Tal vez, la fiesta de Natsu esté en el siguiente capítulo o el que sigue.
Saludos y un abrazote :3
