Disclaimer: Los personajes son de Hiro Mashima, la trama es mía.

Capítulo dedicado a Scarlet War, Liz y vrcps.

Disculpen el OCC.


.

Sabor a alcohol.

.

Paredes blancas, no podía tocarlas ya que estaba muy alejado de ellas pero podía asegurar… no, podía apostar que estaban realmente frías, tanto, que con solo recargar tu espalda a estas te diera un escalofrío. Bien, paredes blancas, piso pulido, un olor a limpio, un escritorio en frente de mi y una camilla blanca al lado. Y por ultimo una mujer de mayor edad con cabello rosa con una bata blanca de doctor puesta. Su nombre era Porlyusica

— Realmente los humanos son tontos, mojandose en la lluvia si saben que se pueden enfermar. —Dijo la mujer mayor con un deje de molestia. ¿Por qué era doctora si le molestaban los humanos? Lo más raro es que ella también era una de nosotros. Ah, pero en verdad no tenía ganas de discutir o estar de curiososo con las demás personas.

— ¿Me recuperade pronto? —Pregunte fatigado despues de varios examanes y revisiones para diagnosticar mi estado.

— Por supuesto —Chasqueo la lengua— Solo te recetare unos cuantos médicamentos y tienes que guardar reposo y tomar muchos líquidos.

— ¿En serio tengo que guardar tanto reposo? —Pregunte.

— Si, tus defensas necesitan recuperarse. —No apartaba la vista de mis rostro, esto me empezaba a poner nervioso— Y deja de pelearte en las calles, mira ese gran moretón.

— Eh si… —Lo cierto era que ya casi iba a desaparecer el moretón.

— Como sea, le daré todas las indicaciones a tu novia por si tu no quieres hacer caso. —Me dijo de mala gana.

— No es mi novia —Murmure avergonzado.

— ¿Esposa?

— ¡No!

— ¿Amante?

— ¿Qué? Es solo una amiga.

.

Erza me esperaba a fuera, en la sala de espera, leía una revista. Cuando se dio cuenta de mi presencia fue conmigo de inmediato. Le explique todo lo que me había dicho Porlyusica, omitiendo lo último porque creo que no vendría al caso diciendole eso.

Suspire. Tengo que reconocer que Erza es de esas personas que se preocupan mucho, cuando termino de llover, fuimos directo al hospital porque me insistió demaciado y casi se enoja conmigo por no querer ir.

— ¿Entonces guardaras todo el día reposo? —Me pregunto con curiosidad.

— Eso dijo. Aunque lo veo innecesario, me siento genial —Trate de sonreír, por la expresión de Erza creo que no lo hice muy bien que digamos.

— Te quedaras en tu casa y guardaras todo el día reposo. —Me dice con autoridad.

— Ah Erza, estas exagerando. Además, es sabado. —Le dije. Aunque de cierta forma lo único que podía pensar ahora es estar en mi cama, la cabeza me mataba y no podía estar mucho tiempo con los ojos abiertos.

— Si te miradas a ti mismo me harias mucho más caso Gerard. —Suspire y al final termine aceptando.

El camino a mi apartamente fue realmente rápido, tomamos un taxi para poder llegar mucho más rápido, no se si el señor que conducía en verdad aceleraba o yo me dormía entre tiempos. Cuando menos lo espere ya estaba en mi casa, justamente en mi cuarto, no sabía donde estaba Erza, pero escuchaba sonidos en la cocina, tal vez este cocianando algo. La verdad no me importaba que Erza no era tan buena cocinando, ella era perfecta en muchas más cosas.

La cabeza me seguía matando.

¿Realmente estaré todo el día en cama?

Erza PoV.

Esta era la primera vez que conocía el departamente de Gerard y, de cierta forma, era casí parecido al mío, no hablo de los muebles, si no, del tamaño del lugar, era simple y ordenado. Muy apropiado para una persona que vive sola. ¿Por qué Gerard vivía solo? ¿No? Bueno, eso no debé de importarme mucho que digamos, porque en estos momento la salud de él era lo más importante para mí.

Estaba a punto de acabar de preparar una sopa, creo que en estos momento le caería muy bien. Solo espero que no se haya quedado dormido.

Me sobresalte cuando el telefono de la cocina de Gerard empezó a sonar, rápiramente lo tome ya que no quería que él se levantara por ningún motivo.

¿Hola? ¿Gerard? —Era la voz de una mujer. Su tono de voz estaba algo molesto. ¿Quién era ella?— Idiota, contesta.

— Disculpa, no soy Gerard —Le dije. Ella que se quedo callada al otro lado de la línea.

Oh —Se escucho una risa nerviosa proveniente de la chica. Se quedo callada— Adivinare, ¿Erza?

— Si, ¿con quién hablo?

Ultear, Ultear Milkovic —Sentí que sonreía.

— Entonces, hola Ultear, ¿cómo es que sabías que mi nombre? —Demande saber con algo de confunsión.

¿Cómo es que Gerard no se cansa de hablar tanto de ti? —Ultear rió. Me dejo algo confundida aquel comentario.

— ¿Ah?

Olvidalo Erza. —Parecía amable por el tono de voz con el cual me hablaba— ¿No se encuentra Gerard por ahí?

— Si, pero esta enfermo y en cama. ¿Es algo importante?

¿Está enfermo?

— Le dio una fuerte gripe y tiene fiebre. La doctora le recomendo que estuviera todo el día en cama, es muy neció. —Suspire.

Te acostumbraras a sus necedes. ¿Le dices que le llame?

— ¡Por supuesto! —Le dije con una pequeña sonrisa.

Espero y un día nos conoscamos en persona Erza.

— Verás que si. —Asegure sonriendo aunque ella no me podía ver.

Que tengas lindo día, adios. Cuida a Gerard. —Dijo para finalizar la llamada.

Con lo ultimo me dio a entender que era una persona muy maternal. Ahora que recuerdo, Gerard ya la había mencionado un día antes y me había dicho celosa. Es un tonto. Pero de igual manera me alegraba saber que tenía amigos que lo cuidaban a pesar de todo. Porque si no tienes amigos es casi igual si estuvieras solo en el mundo.

Tome el plato de sopa, un cubierto y camine a dirección a Gerard.

Nunca lo había visto así, en realidad, desde que lo conocí siempre me ah parecido una persona muy fuerte y alguién en verdad valiente, siempre tratando de sacarme una sonrísa, si, ese era Gerard Fernades para mí. Y ahora, viendolo ahí en la cama, con una mirada cansada, dormilada, con la naríz un poco roja por el resfriado, la única sensación que me daba era cuidarlo. Cuidarlo y no dejar que se rompa.

— ¿Quién llamo por telefono? —Preguntó. El tono de su voz era muy ronco. Cuando lo escuche sentí una corriente electrica por todo mi cuerpo. Me sentí extraña.

— Eh… si. —Conteste, tratando de olvidar lo anterior que sentí.

Gerard se rio.

— ¿D-e que te ríes? —Pregunte.

— Te pregunte quién llamo, no; llamarón por telefono.

Sentí mis mejillas arder.

— Ultear, ella llamo por telefono. —Me acerque a él, con el plato en manos. Se quedo pensativo— Me agrado.

— ¿Te agradó? ¿En serio? —Me dice sorprendido.

— En realidad no hablamos tanto, pero parece una persona amable.

Gerard murmuro algo y luego bufo.

Él se sorprendió cuando se dio cuenta que estaba muy cercas de él, yo me encontraba sentada a un lado y recargara en la cabecera de la cama.

— Te daré de comer. —Le dije autoritaria.

— ¿Qué? Erza, puedo hacerlo solo —Me dice, sus mejillas estaban algo rojas, debe de ser porque esta enfermo.

— Si, pero yo te quiero cuidar. —Tome la cucharada de sopa, y con cuidado la acerque a la boca de Gerard.

— ¿Cómo se que no morire intoxicado? —Hizo una sonrisa burlona, puse los ojos en blanco.

— Si mueres intoxicado, ten por seguro que yo me encargare de tu funeral.

— ¿Gracias? —Le sonreí divertida.

No lo había notado antes, pero ahora, ayudandolo a comer, y estando tan cercas de él, podía observarlo con mayor detalle su rostro.

¿Desde que momento se hizo tan… hermoso?

¿Es en serio lo que estoy pensando?

Vamos Erza, deja de verlo. Me digo mentalmente y es que Gerard parece igual tan nervioso por mi mirada que en estos momentos anda de curiosa.

Sus ojos eran de color verde esmeralda, un verde vivo, aunque ahora aquel verde se encontraba algo apagado por el estado de salud de él. Su extraño y llamativo tatuaje de color rojo. ¿Qué significaba aquella marca extraña en su rostro? O, ¿desde cuando lo ah tenído?

En estos momentos mi cabeza tenía muchas dudas. Tenía ganas de conocerlo más.

— Erza… ¿tengo acaso monos en la cara? No apartas la mirada —Sursurró. Me sobresalte y rápiramente aparte mi vista y la concentre en el tazón de sopa que tenía en manos.

— L-o siento. —No tenía que mirarme a un espejo para saber que estaba algo roja de la cara.

Terminó de comer. Y se acomodo mejor en la cama.

— Si duermo una hora, tal vez este mucho mejor y pueda ir a la fiesta. —Me sonrió.

¿Fiesta?

¿Cuál…?

¡Es verdad! Hoy es la fiesta de Natsu. No puedo creer que lo haya olvidado, y también ahora que recuerdo, le prometí a Lucy ayudarla a preparar y decorar la casa para está noche. Y si que Gerard es un neció, claramente no le permitire ir, en ese estado nunca, lo único que hara es que se enferme y se agraven las cosas.

— ¡Por supuesto que no iras! —Le dije con el tono de voz algo alto.

— Anda Erza, no creo que sea para tanto. Además, te lo prometí. ¿Crees que un caballero falte a su palabra? —Me miro burlón. ¿Por qué no dejaba de bromear a pesar de que estuviera enfermo? Es un idiota.

— Gerard, es por tu bien. Además, puedes hacer una excepción en esta ocación. —Él nego con la cabeza. Bufe algo molesta.

— ¿Y dejar que vayas sola? —Lo mire desafiante— Yo seré tu pareja… digo, tú acompañante está noche. —Se rió nervioso al decir lo último.

— Te quedaras aquí.

— Pero…

— Gerard, me hubiera encantado que me acompañaras, pero mirate por un momento. Estas todo decaído. —El frunció el ceño— Además, si vas en ese estado, claramente no me haras reir. —El me sonrió.

— Vale. Por esta vez ganas. —Sursurró lo dicho.

Me acerque a él, mis labios tuvieron contacto con su mejilla izquierda. No pude evitar sonreír por la cara de sorpresa que puso. Me aparte un poco y nos quedamos viendo a los ojos sin decir ninguna palabra.

Mi corazón empezó a latir de una manera muy aceledara. Juraría que Gerard podía escuchar los latidos de mi corazón. O tal vez yo era muy dramatica.

¿Qué me pasaba?

¿Por que a pesar de esta cercanía no me sentía incomoda como cuando estuve así con Simon?

Y la respuesta me vino de golpe. Aquel jueves lluvioso, la imagen de Lucy en mi casa, sus palabras sonaban en mi cabeza en estos momentos como un eco que nunca acabaría.

Las palabras venían, una y otra vez.

"¿Y no crees que ya estas enamorada de él?"

¿En qué momento me había enamorado de él?

Solo era una persona que llego un día no tan oportuno. En un momento no indicado para mí. Porque yo tenía miedo. Y tal vez, si Gerard hubiera llegado a mi vida cinco años atrás, todo sería mucho más fácil para mí.

Me aleje de él como si su contacto me causara quemaduras. Él se sorprendió por mi cambió de actitud tan drástica. Pero tenía que acostumbrarse a este comportamiento mío porque en estos momentos yo me consideraba la más miedosa del mundo a pesar de que me podía enfrentar a unos delincuentes de noche. Ahora, me sentía muy frágil.

— Me ten-go que ir… Tengo que ayudarle a Lucy, pero vendré cuando la fiesta se acabe —Trate de sonreírle.

— No vengas Erza. Será tarde y no quiero que nada te pase.

Deja de preocuparte tanto. Dijo una pequeña vocecita en mi cabeza. Y es que esa actitud me causaba quererlo.

— Estaré bien. —Hice un pequeño ademan con las manos— Tengo que asegurarme que seguirás vivo.

Gerard bufo.

— Cuídate Erza.

.

— Solo espero que no hagan mucho desorden o que tan siquiera no rompan nada. —Lucy tenía una cara de miedo al pensar en lo último.

— Eh, tranquila Lucy. Verás que será algo calmado. Además, no creo que vengan muchas personas.

— Erza, es Natsu, ni siquiera se a cuantas personas invito. ¡Qué frustrante!

— Tienes razón. Pero yo te ayudare a poner orden. —Le sonreí y Lucy se tranquilizó un poco.

La casa de Lucy era realmente bonita, un poco más grande que mi departamento pero siempre se la pasaba algo presionada por pagar la renta. Eso era lo único malo. Nos encontrábamos limpiando y alejando algunas cosas de valor que tenía ella.

— Además, ¿ni siquiera vino ayudarme? ¡Es un gran tonto! —La rubia inflo los mofletes haciendo un puchero, sonreí con ternura.

— ¿Querías pasar tiempo con él?

— ¡¿Qué?! No digas tonterías Erza —Se puso completamente roja.

Mira entro a la casa, no me sorprendió porque ella ya estaba antes de que yo llegara, solo que se tuvo que ir para poder comprar comida y refrescos para esta noche. Tenía en su rostro una hermosa y muy típica sonrisa suya.

— ¡Chicas! ¿Adivinen que compre? —Nos dijo muy entusiasmada la albina.

— ¿Las cosas que te pedí que compraras?

— Además de eso Lucy.

— ¿Pastel de fresas?

— No Erza, yo no soy Gerard que te compra pastel de fresas. —Me sonroje de inmediato, Lucy se rio.

— ¿Qué compraste Mira? —Preguntó Lucy, yo por el momento no podía decir nada, tenía que dejar que el color de mi rostro volviera a ser el mismo.

— ¡Un tamagochi! —Mirajane nos mostró el pequeño aparato electrónico mientras que sonreía. Era de color amarillo.

— ¿Por qué… compraste eso? —Pregunté— ¿No crees que eso es de niños de cinco años?

— Para nada Erza, en su caja dice: De cinco años en adelante.

— ¿Y cómo se llama? —Preguntó Lucy.

— Laxu.

— ¡Es Laxus! solo le quitaste una "s" —Dijimos al mismo tiempo yo y Lucy.

— Vaya, creí que nadie lo notaría. —Mira hizo una pose pensativa para luego sonreír al ver a su aparato tecnológico pequeño y amarillo.

.

La casa de Lucy seguía siendo la misma, solo se había hecho de noche, la música electronica se apodero de toda la casa gracias a Visitar que no paraba de bailar y claramente se adueño de la pequeña pista de baile que habíamos creado moviendo unos cuantos muebles. No molestaba mucho la música pero los extraños pasos de baile del único que bailaba podían sacarle un ojo a alguién.

Habían demaciadas personas, de las cuales el cincuenta por ciento conocía y el otro cincuenta eran personas extrañas que ni siquiera sabía si Natsu conocía. Era una fiesta de disfraces, algunos simplemente llevaban unos lentes de sol o un bigote mostizo. Y yo bueno…

— ¡Erza! Tú dizfraz de conejito esta hermoso. —Me dijo Lucy observandome, le sonreí. Ella tenía un dizfraz de una gatita, al igual que Gray, aun no llego a comprender como es que Lucy convenció al malumorado de Gray a vestirse igual que ella, tengo que admitir que se ve algo gracioso, aunque ahora solo tiene la orejas de gato ya que se ah quitado la ropa como acostumbra hacerlo.

— Gracias Lucy, tu no te quedas atrás.

— Erza, ¿Por qué un conejo? De los tantos disfraces que tienes te los hubieras puestos todo —Me dice una Cana ya ebria pero aun en juicio.

— Me gustan las orejas. —Le digo con algo de emoción— Um, ¿de que vienes vestida?

— ¿No ven? Soy una borracha sin remedio. —Nos dice con un enorme barril de licor que comunmente suele estar así.

— No lo habíamos notado Cana. —Le dijo Lucy.

— Por cierto Erza, ¿Dónde esta tu novio? Escuche en la oficina que es muy apuesto, ¿cortaron? Me lo podrías presentar. —Al terminar de decir esto tomo de su enorme barril, la sangre se me subió a la cabeza, no se si por vergüenza o porque me encontraba algo furiosa. Aunque no debía enojarme con Cana, ya debería de estar acostumbrada a sus comentarios muy atrevidos o a veces muy necesitados.

— Cana, no es mi novio, es solo un amigo. Se enfermo y no pudo venir —Hice una pequeña mueca de tristeza, en realidad si me hubiera gustado que Gerard viniera. Lucy y Cana notaron algo de mi tristeza.

— El alcohol hace que olvidemos todo —Cana me paso una pequeña jarra llena de cerveza— ¡Hasta el fondo! —No me gustaba mucho tomar, prefería lo dulce de un pastel, pero tal vez está noche haga la excepción. Tome gustosa la jarra y bebí hasta que no quedo ningúna sola gota, sentí mi gargata raspar despues de unos segundos y me sentía mucho mejor.

— Eh chicas, ¿no quieres cantar karaoke? —Gray intervino en la conversación, con sus orejas de gato, sin camisa, demos gracias al señor que tenía puesto sus pantalones.

— Gray-sama, Juvia también quiere cantar karaoke —Oh esperen, ¿Qué hacía aquí Juvia Loxar? En fin, Juvia estaba vestida igual que Gray, pero claro que ella no se quita la ropa.

— ¿Quién eres? —Le contesto Gray algo confundido.

De pronto una Juvia depresiva se fue al rincón con una aura oscura.

— Tonto Gray, pero la hermosa de Juvia tiene suerte que yo esté aquí para hacerla sonreír —Lyon aparece al igual que Juvia de la nada. Soy yo o a donde quiera que va Gray lo siguen ellos dos.

— ¡Ah es Juvia! —Gray fue con ella.

— Vamos a cantar —Nos dijo Lucy, Cana paso, estaba muy ocupada bebiendo como para hacer otra cosa más importante.

Apenas me di cuenta del disfraz de Natsu… una botarga de dragón. Lucy casi se muere de risa cuando lo ve aunque de principio de quedo con una cara de confunción ante lo ocurrente que puede ser Natsu. Me di cuenta que vino solo, al parece discutió con Lissana, o eso fue lo que nos dijo Mirajane cuando llego.

Elfman Strauss era dueño del karaoke, así que esperabamos hasta que terminara de cantar una canción: Drunk. De Sheeran.

— Idiota, deja que otras persona canten. —Le dijo una enfada Evergreen, le dio un golpe, aunque por lo musculoso que era Elfman juraría que ni sintió el golpe.

— Es de hombres cantar. —Dijo con sus típicas frases.

— Como digas, solo deja ese microfono a un lado. —Evergreen parecía fastidiada, aunque lo admitó hacían una bonita pareja.

— Es de hombres seguir despues de mí.

— ¡No soy hombre! —Le contesto Lucy molesta y con una venita en la frente.

Lucy cantó una canción muy dulce y relajada, todos le pusimos atención, hasta Vsisitor tuvo la gentilesa de apagar la música electronica para poder escuchar a Lucy mucho mejor. No me di cuenta, pero tenía en mis manos otro vaso de cerveza y me encontraba sentada en un sofá.

— ¿Erza Scarlet tomando? —Me voltee para ver la persona quién me dijo lo anterior.

— Simon, vaya, no te había visto en toda la noche.

— Apenas son las diez Erza. —Me manda una sonrisa. Simon venía vestido con ropa algo, ¿árabe? Bueno, en realidad no sabía como iba vestido, pero tan siquiera venía con una ropa diferente.

— Si, se me está pasando algo lento todo esto.

— Es porque solo te la has estado sentada y tomando. —Me dice un poco molesto, luego suspira.

— Una vez que tome creo que no tiene nada de malo —Le sonrió y vuelvo a tomar un sorbo de mi benida, sentía que mis musculoso a cada minuto se aflojaban un poco más, que mi boca podía decir lo que sea sin vergüenza y que podía hacer cualquier cosa sin miedo.

Efectos del alcohol supongo.

— Te queda muy bien tu dizfras —Por el comentario de Simon, no se, me dieron ganas de golpearlo, el tono de voz que uso, no me gusto en lo absoluto, o tal vez… este dramatizando mucho.

— Gracias, no es la gran cosa —Alce los hombros.

— ¿Vinistes sola? —Preguntó.

— Si, aunque estando aquí no estoy sola de todas formas. —Le dije.

— Si bueno, te queria invitar yo, pero se me ah olvido preguntarte cuando te veía, además Natsu me dijo un día antes de todo eso.

Reí.

— Así es Natsu.

Desde que llegue a casa de Lucy no me eh dado tiempo de hablar tan siquiera una vez con él. Es mejor que lo busque, me resulta algo incomodo estar a solas con Simon, además, se me acaba de acabar mi vaso de alcohol y tengo que ir por mas.

Rayos Erza, estas tomando mucho.

La pequeña parte de cordura que me quedaba en mi cabeza me repetía que estaba mal lo que hacía pero que más daba, quería disfrutar de todo eso aunque no hacía absolutamente nada que quedarme sentada y beber.

Llegue con Cana que se encontraba sentada en la mesa con su barril de alcohol.

— Vaya Erza no imagine que te gustará tanto tomar, un día de estos ay que ver quién a guanta más —Me dice Cana entre risas por el efecto del alcohol. Yo simplemente me servi más de beber antes de iniciar mi busqueda de Natsu.

Me sorprendiera el hecho de que había mucho gente. Mirajane asustaba con su traje de una demonió ella se tomo muy bien su papel. Aunque Laxus parecía algo enfado por el echo de que enseñara mucho Mira. Pero no decía nada, su mirada asesina lo decía todo.

Juvia estaba rodeada de los dos exibicionistas, se estaban matando con las miradas y Juvia estaba en medio. Ah, en realidad no entendía como es que se estaban peleando y como es que Juvia no los apartaba. Había alguién disfrazado de un pequeño conejo rosa, y yo que pensaba que era la única disfrazada de conejo, que fastidioso. El que estaba disfrazado de conejo estaba haciendo un tipo de baile que todos lo seguián y hacían una rueda.

Decidí ir despues ahí, primero, tenía que encontrar a Natsu.

Fui a la cocina. Y al fin lo encontre, pero no me atreví hablarle ya que estaba con alguién más, especificamente con Lucy.

— Lucy, estas un poco borracha ¿no crees? —Natsu se reía nervioso mientras que sujetaba a Lucy por los hombros.

— Ah Natsu, yo estoy bien —Lucy se reía de la nada. Oh, si estaba borracha. Se acercaba cada vez más a Natsu— Me gustaría que no me lastimaras tanto. —El semblante de Lucy se puso algo serio y nostalgico.

— ¿Eh? —El de cabello rosa la veía algo preocupado por todo lo que decía.

— ¡Eres un tonto Natsu! —De estar tristes, Lucy cambió a enojada y le dio un golpe en la cabeza.

— ¡¿Por qué me has dado un golpe Lucy?! —Le dijo molesto.

Más no recibió despuesta de Lucy.

Me puse completamente roja al presenciar esta escena. Lucy había besado a Natsu de una manera muy descarada porque él tenía novia, pero estaba borracha y es que sus sentidos estaban completamente fuera de su lugar y su mente no razonaba.

Lo que más me sorprendio no fue el echo que haya besado a Natsu, si no que él le correspondió cuando sus manos rodearon la cintura de mi amiga.

¿Qué debía ser ahora?

La mejor opción era irme rápido de ese lugar.

Recibí ciertos comentarios acerca de mi rostro ya que estaba igual que mi cabello escarlata.

Estaba nerviosa y no me daba cuenta para donde iba, pero me tropece con algo, o mejor dicho, con alguién, era pequeño y no lo podía reconocer por el traje de conejo que portaba.

— Lo si-ento, estoy muy distraida. —Me disculpe. Y el alcohol también tiene mucho que ver.

— Pero que hermoso perfume porta usted. Men.

Un fuerte escalofrio recorrió todo cuerpo.

¿Qué estaba siendo él aquí?

Estúpido Natsu.

— ¡Ichiya! —Dije sorprendida.

— Esto debe ser el destino, tu y yo, con disfraces de conejo.

— Un destino final supongo. —Dije con algo de horror.

— Men.

— ¿Qué haces con un disfraz de conejo?

— Soy el que guía el baile del conejito, men.

— Vaya —Decidí irme rápiramente antes de que empezara hacer o decir cosas extrañas.

— Tu perfume huele de maravilla. —Lo tenía demaciado cercas. Era aterrador.

— ¡Alejate! —Le di una fuerte patada que lo dejo lejos de mi vista, cuando voltee a verlo Hibiky, Ren y Eve estan al lado de él diciendole algo así que es el mejor.

Suspire.

— ¡Erza! —Mire a Juvia que fue la que me hablo.

— ¿Qué pasa Juvia?

— En la entrada hay un hombre que pregunta por usted, Juvia esta confundida, él dice que esta disfrazado de un pirata pero la verdad Juvia piensa que es un dizfras de un principe, Juvia no le ve él sombrero de pirata, Juvia piensa que Gray-sama se vería muy apuesto de principe —No tardo en irse a su mundo imaginativo pensando quién sabe que cosas— ¡Oh Gray-sama en publico no!

— Juvia, por favor no seas tan pervetida en tu imaginación con Gray.

— Juvia lo siente. —Dice un poco sonrojada.

— Y gracias por la información, ire a ver quién es. —Le sonrió.

La curiosidad me mataba, quién era el que me estaba buscando, me lamento por no pedirle más información a Juvia de quién se trataba. Al llegar a la entrada de la casa de Lucy lo pude reconocer de inmediato.

Me sorprendí al verlo.

Su cabello azul electrico, sus ojos verdes, vestido con una traje parecido a la epoca victoriana, que le quedaba perfecto para esta ocación. No parecía estar enfermo o es que estaba finguiendo de maravilla. O puede ser que mis sentidos no esten del todo bien.

¡Por Dios Gerard!

¿Qué hacías aquí?


En verdad lamento por no actualizar, si, es bastante tiempo, pero entre de nuevo a estudiar y los primero días se me hacian faciles para actualizar, pero luego montones de tareas y proyectos salvajes aparecen! D:! Ok no, pero, si eh estado muy ocupada y cuando no estoy ocupada no quiero hacer nada. Pero ya extrañaba escribir, y eh aquí el capitulo 8. Este iba hacer un solo capítulo, pero decídi dividirlo en dos. La segunda parte será mucho mejor, ya tengo todo planeado.

Muchas gracias por sus reviews!

Y awww bienvenidas a las nuevas lectoras y sus reviews y a los que solo leen :3

Bueno, sin nada más que decir. Les mando un abrazo de oso.

Saludos~