Nota de la autora: Saben que? Mentí al decir que actualizaría este primero xD
El Acuerdo
Capitulo Cuatro
No se podía decir que la semana no había transcurrido sin incidentes para Ino. Por una parte, no podía ir al mercado para comprar las verduras en oferta y la carne sin tener que ser apuñalada con miradas de puro desprecio de las hijas de los delegados de las colonias del desierto del país del viento. Que raro era verla en sus caminatas diarias con los shinobis designados como escoltas justo cuando era la hora de que Ino hiciera sus deberes como la ama de casa responsable del Kazekage. Por supuesto, no estaban solo 'en el mercado'. Ellos estaban en todas partes.
Ellos estaban en los invernaderos cuando Ino debía hacer una visita al medico residente y a preguntarle acerca de sus hierbas medicinales luego de terminar sus tareas. Ellos estaban en aviario cuando ella enviaba su informe diario a Naruto y algunas cartas a sus amigos. Ellos estaban ahí cuando ella había comprado unas cortinas y sabanas para remplazar las ideas de decoración de Kankuro (por supuesto, había decidido comprar sabanas amarillas y fundas de almohadas moradas). Y ellos estaban allí justo afuera de la oficina de Gaara cuando ella lo visitaba para llevarle el almuerzo.
Ino suspiro cansinamente mientras se sentaba en el comedor, sintiendo como si hubiese envejecido veinte años. Hasta ahora, los únicos lugares donde ella se podia relajar eran la casa de Gaara y la oficina de Gaara. O en cualquier lugar donde estuviese Gaara, por que nadie se atrevía a entrar dentro de un radio de veinte pies alrededor del hombre. Debe haber sido a causa de lo que sucedió con la hija del delegado que deslizo algo en la bebida de Ino la semana pasado. Al menos tenían la decencia de saber que si decidían hacerle daño a Yamanaka Ino, Gaara no estaba dispuesto a dejarlos ir fácilmente.
Ino miro hacia la cocina donde habia lavado varias cebollas, pepinos y lechuga para poner en una ensalada mas tarde, cuando Gaara viniera a casa para cenar. Durante los últimos días, se habia estado encontrando a si misma tratando arduamente de hacer platillos sanos y sabrosos para Gaara. Una parte de ella le decía que era por que sabia que el hombre necesitaba el alimento que se había estado privando durante diez o mas años desde que se convirtió en el Kazekage. Otra parte de ella lo hacia por el placer egoísta de mirar a Gaara comer sus platillos como un niño comiéndose un helado. Nunca dijo mucho acerca de su forma de cocinar, a excepción de los ocasionales ''estuvo rico'' o ''delicioso'', pero cada vez que le gustaba lo que comía, el siempre cerraba los ojos con cada cucharada o bocado y masticaba muy lentamente, como si estuviera tratando de saborear todo lo puesto dentro de su boca.
Anoche antes de que ella se retirara al cuarto de Gaara (ahora libre de la seda roja y las estúpidas velas), el hombre la llamo desde el sofá y pregunto, -Que hay de cenar mañana?.- Cuando Ino dijo que aun no había pensado en eso, Gaara se quedo en silencio un momento y luego dijo –Me gustaría un poco de estofado de pollo.
Por eso, en ese momento había un pollo descongelándose en el mostrador, puesto detrás de las ya peladas papas y zanahorias esperando. Ni siquiera era consciente de que había empezado a hacer la cena muy temprano, Gaara no venia a casa en tres horas…
Por ellos se sorprendió cuando escucho a alguien llamar a la puerta. Corrió a la sala de estar y se asomo por una de las ventanas para ver quien era. Ella parpadeo asombrada al ver al chico de cabello rubio cenizo de pie en su jardín. Se trataba de Iwate, el joven chunnin que había estado en la oficina de Gaara la semana pasada presentando el reporte de trafico. Ahora que lo pensaba, ya había pasado una semana. Iwate debía de haber regresado apenas de su misión en el país del Fuego. Tenia un pequeño carretón a su lado, que contenía dos cajas medianas de algo que Ino no podía ver desde donde estaba ahora.
-Yamanaka-san! – saludo Iwate tímidamente cuando Ino abrió la puerta. –No te estoy molestando, verdad?
Ino le sonrió al muchacho –No, Iwate-kun. No estaba haciendo nada en particular. Que tal estuvo tu misión?
-Fue una misión de escolta, así que no paso nada interesante. Muchas gracias por preguntar, ma'am (nota de la traductora: madame, o en otras palabras señora… aunque ciertamente no encuentro muy adecuado ponerle señora, siento que en español toma otro significado del que tiene en Ingles) . Ni siquiera estaba seguro de que me recordarías- dijo, y se paso una mano por el pelo automáticamente, con una sonrisa boba en la cara.
Ino hizo a un lado su comentario –No seas tontito. Gaara habla muy bien de ti. Yo no podría olvidarte…
Iwate se ilumino. Después de un momento, como si recordara a lo que había ido en primer lugar, hizo un gesto hacia el carretón a su lado. – El Kazekage-sama me pidió que te trajera esto, ma'am.
Ino miro las cajas curiosa –Que son?
-Solo algunas cosas que me pidió que recogiera mientras yo estaba en el país del viento. Algunas semillas. Varias macetas con flores coloridas – dijo Iwate mientras abría orgullosamente una de las cajas para que ella viera.
Ino se rio feliz y se arrodillo para recoger una de las macetas de flores decoradas con caras sonrientes y arcoíris y mariposas. – El te pidió cargar todas estas cosas en el camino de regreso a la arena?- saco una pequeña bolsa de semillas – Que son estas?
-Cosmos y semillas de tulipán, ma'am – explico Iwate –El Kazekage en realidad quería que le consiguiera semillas de tulipanes amarillos, pero solo tenían estos surtidos.
Ino no pudo evitar alzar sus cejas ante la bolsa de semillas, meditando como Gaara había podido ser tan romántico como por recordar sus flores favoritas. O es Kankuro otravez? Alejando ese pensamiento, regreso a la bolsa y al bote que había dentro de la caja –Que hay de esa otra caja? Que hay adentro de ella?
Iwate sonrió mientras se apresuraba a abrir la otra caja – Estos son algunos de los cactus que Gaara-sama ha estado cultivando en uno de los invernaderos afuera de la torre. Cuando me pidió que te trajera tus semillas y macetas, el me pidió que escogiera algunos cactos al azar y los trajera aquí. Dijo que sabrías que hacer con ellos.
Ino tuvo que sacudir su cabeza tristemente, pero se rio de todos modos. –Si, supongo que se que hacer con esto.
-Te gustaría que metiera las cosas?
-Me gustaría que metieras los cactus, pero puedes dejar la otra caja aquí.
Iwate asintió y tomo la caja de cactus entre sus brazos, cargándola sin esfuerzo a través de la puerta – Donde quieres que lo ponga?
Ino señalo las ventanas que daban al patio delantero. –Ahí mismo. Esta bien.
Iwate coloco suavemente la caja contra la pared y luego inspecciono la sala de estar con sus enormes ojos grises. –Este lugar esta…tan vacío…
Ino se encogió de hombros. Durante la semana pasada ya había preparado su historia a la perfección –Gaara no es muy aficionado a comprar sus cosas. Estamos planeando conseguir muebles juntos cuando nos casemos.
Iwate se sonrojo alegremente, y ella se acordó de que Gaara le había dicho que el muchacho era demasiado honesto para su propio bien –Estoy muy emocionado por la boda. Apuesto a que harán hermosos hijos juntos.
Ino casi perdió un paso. Se cubrió la cara tosiendo. – Bueno, ya que estas aquí, te gustaría un poco de te y postre?
Iwate parpadeo hacia Ino como si la viera por primera vez – P-puedo?
-No puedes? - pregunto Ino, pensando en que tal vez el muchacho tendría otras cosas que hacer.
El asintió con la cabeza impacientemente – Me encantaría! Muchas gracias, Yamanaka-san!
-Llámame Ino. Yamanaka-san me hace sentir como si fuera tu maestra de Ninjitsu o algo por el estilo – dijo ella mientras se abría camino hacia la cocina. Ella había hecho un poco de pudin con la leche extra y los huevos de ayer, y estaba realmente contenta de que alguien hubiese venido a comerlo. Gaara no parecía ser muy aficionado a los dulces
-I-Ino-san ...- dijo Iwate tímidamente.
Ino se rio ante el muchacho. –Si, asi esta mejor. Estas seguro de que no tienes otras cosas esperando? Lo ultimo que quiero es meterte en problemas.
Iwate negó con la cabeza mientras se sentaba en una de las sillas alrededor del comedor, con sus ojos vagando curiosamente por la cocina como si fuera un niño –Acabo de regresar de mi misión, y Gaara-sama ya fui librado por Gaara-sama. Me dijo que podía tener el día libre después de traerte tus cosas.- El le sonrió mostrando su dentadura –El siempre nos deja libres después de largas misiones fuera de casa.
Las cejas de Ino se alzaron involuntariamente mientras se encargaba del agua caliente, dejando a un lado los vegetales y el pollo que había preparado hace rato. –Ah, por lo menos trata a sus subordinados como humanos. Nuestro Hokage nos trata como animales de carga. Quieres te verde?. Tenemos hibiscus y manzanilla. A Gaara le encantan.
-Me encantaría algo del te que a Gaara-sama le gusta – Iwate apoyo los codos sobre la mesa mientras miraba a Ino moverse en la cocina. –Aunque admito que, nunca cruzo mi mente que Gaara bebiera algo que no fuera… uhm… té.
Ino levanto la vista de la tetera –Y eso por que?
Iwate arrugo la nariz – No lo se. Supongo que el siempre proyecta esa aura.
-Cuál aura?
-Aura de té verde – dijo el muchacho seriamente.
Ino lo miro fijamente durante unos segundos antes de estallar en una carcajada –No tengo idea de lo que eso significa, pero esta bien.
-No, lo digo enserio! Quiero decir, cuando conoces a Gaara-sama, el no parece ese tipo de muchacho?- Iwate agito sus manos a su alrededor, como buscando las palabras correctas para expresarse –Fue como si el fuera todo un té amargo e… e hígado.
-A Gaara le gusta el hígado, para tu información – dijo Ino, riendo mas antes la observación del niño. Una vez que hubo encendido el juego para el agua caliente, apoyo su cadera contra el mostrados y se volvió al muchacho. Iwate había traído un interesante tema. –En realidad, cuando conocí a Gaara, el se veía como un asesino sediento de sangre que me podía aplastar con su arena cuando quisiera. – Esa era la verdad. La primera vez que ella había estado cerca de Gaara fue cuando tuvieron su primer examen chunnin. Por supuesto, Iwate no tenia que saber eso.
-Así que… le tenias miedo? – pregunto Iwate curiosamente. Pareció que se dio cuenta de que estaba preguntando algo personal por que inmediatamente se echo hacia atrás en su asiento y dijo –Lo siento. Es que rara vez tengo ese tipo de oportunidades de averiguar cosas de Gaara-sama. Y no solo soy yo, de verdad. Toda nuestra generación tiene curiosidad acerca de el – se paso una mano por el pelo nuevamente, nervioso. – Despues de que el se convirtiera en Kazekae, el era uno de los mejores maestros en la academia, y tenia una gran cantidad de fans entre los genin. Yo fui uno de los afortunados en estar en el equipo de Gaara. El era genial, un jounin guapo que solo hablaba con unas cuantas personas. A parte de, por supuesto, Temari-sensei y Kankuro-sensei, la única con la que hablaba normalmente era Matsuri-sensei. Y todo el mundo que ella tenia los ojos puestos sobre Gaara-sama cuando eran jóvenes.
La mano de Ino se congelo mientras media el hibiscus con una cuchara. Sabia que tarde o temprano, el nombre de Matsuri iba a surgir en una conversación acerca de Gaara. Y que mejor fuente que un Iwate tan honesto que le decía de todo cuando estaba emocionado. Ella asintió con la cabeza, pretendiendo saber acerca de lo que hablaba.
Iwate repentinamente palideció –Oh, dios… Olvide que estaba hablando con la prometida del Kazekage…! Lo siento mucho, Ino-san! No quería mencionar a Matsuri-sensei!
Ino sacudió la cabeza rápidamente –Oh, no seas estúpido. Ella fue su primera estudiante, no? Gaara parece tener un punto débil en el corazón por la niña. Y ella parece agradable- sonrió Ino y tomo la oportunidad para decir - Yo había pensado que en realidad que se veían bien juntos.
Iwate arrugo la nariz. Debía ser un habito que hacia cuando no le gustaba algo –Enserio? Realmente nosotros nunca pensamos que fueran tan cercanos como para convertirse en una pareja. Gaara-sama es tan silencioso y Matsuri-sensei es tan… no se… aniñada. (nota de la traductora: la palabra era fangirly… supuse que el termino de ''aniñada'' ajustaba bien.)
Ino alzo una ceja hacia el muchacho.
Iwate puso un dedo sobre sus propios labios –Pero no le digas a Matsuri-sensei que yo dije eso.
La tetera silbo cuando el agua caliente estuvo lista, e Ino realmente estaba feliz por aquella distracción. Estaba vaciando el agua caliente en una taza cuando escucho a alguien tocar la puerta.
-Wow, quien podría ser esta vez? – Miro el reloj. Eran solo las cinco de la tarde. No podía ser Gaara.
Iwate se levanto de sus silla –Te gustaría que fuera a ver quien es?
-Gracias. Pero si es una de las chicas que quiere matarme, dile que no estoy en casa.
Iwate lucia absolutamente confundido, pero asintió de todos modos –Ok.- Desapareció a través de la puerta de la sala de estar. Cuando regreso, Temari y Masami venían tras el.
-Buenas tardes, Ino-san! – saludo Masami, luciendo tan animada como siempre. Durante la semana pasada, Ino habia encontrado una nueva amiga en la mujer de Pippu. Ella estaba siempre siendo escoltada por Kankuro o Temari, dependiendo de la hora en la que ella quisiera ir a la casa de Ino. Lo extraño era que la chica siempre la había visitado totalmente al azar durante el día. Pero la muchacha era alguien interesante con quien estar, ella tenia muchas historias para contar sobre su casa. A parte de eso, de vez en cuando le daba algo de información importante sobre las otras hijas del infierno. Ella había considerado a la mujer una buena fuente de información desde entonces.
Ino levanto la vista de la tetera cuando Temari señalo al chunin quien estaba furiosamente sonrojado mirando a Masami, luciendo absolutamente embobado. –Que hace el aquí?
-Gaara le pidió que trajera varias cosas, y ya que tiene el resto del dia libre, le pregunte si quería quedarse para tomar algo de té. Ya tengo agua caliente, así que podemos tomar el té, todos juntos.
Masami junto las manos –Me encanta el te!
Iwate se veía como si se hubiera tragado un melón. Aparto una silla para la delegada de Pippu sin decir nada.
-Vaya, gracias – dijo Masami, inclinando la cabeza hacia un lado mientras tomaba asiento. –Por que no te había visto por aquí antes?
Iwate comenzó a ponerse azul. Se veía como si estuviera buscando las palabras correctas para hablar, pero ninguna de ellas salía. Teniéndolo en cuenta, Masami era una chica muy atractiva, pero por que este muchacho se veía tan desconcertado por el sexo opuesto? O tal vez era por que Temari estaba allí?. La rubia mujer mayor estaba mirando al chunnin con desaprobación.
Ino colocó las tazas de té delante de todos e invitó a Temari y a Iwate a sentarse. -Iwate acabo de regresar de una misión, Masami. Y Temari, fui yo quien lo invitó.
Temari entrecerró los ojos ante el chico mientras tomaba su propio asiento. – He oído hablar cosas sobre su generación. Esa no es la razón por la que estas aquí, verdad?
Iwate parecía asustado –N-no ma'am! Ni siquiera se nada de esas conversaciones! Acabo de regresar de una misión, ma'am!
Ino sacó la leche del refrigerador y se volvió para mirar a Temari, sonriendo.
-Bueno, he oído hablar de unos cuantos tipos que están enamorados de Ino aquí. La mayoría de ellos son inofensivos, pero espero que sepas lo celoso que el Kazekage puede ser con su prometida – dijo Temari, mientras tomaba un sorbo de su té. Este también estaba en sus planes. Habían habido varios chicos jóvenes que pensaban que Ino era guapa e intentaron hablar con ella de un montón de cosas los días pasados. Ino ni siquiera pensaba en eso, pero Temari estaba convencida de que la gente que se estaba intentando acercar demasiado podrían ser un problema en el gutudo, por lo que ella estaba tratando de limitar la red de Ino seleccionando a solo unos cuantos pocos elegiros para difundir el rumor de que Gaara se puso celoso inmediatamente cuando Ino comenzó a llamar la atención.
Iwate agachó la cabeza. -Gaara-sama fue un poco posesivo cuando conocí a Ino-san.
Temari miro al chico con molestia – Como siempre, eres un fanático de las muchachas bonitas.
-No lo son todos los chicos?- pregunto Masami a nadie en particular.
-Gaara no- señalo Temari.
-Buen punto- dijo Masami, esclarecida. Se ocupo de su te, completamente inconsciente de las miradas penetrantes que Iwate le daba sobre su propia taza.
Ino coloco el pudin en el centro de la mesa, junto con tres pequeños platos y cucharas –Coman todo. No dejen nada. A Gaara no le gustan las cosas dulces, y yo acabo de hacer esto por capricho. Salvo Masami. Alérgica, verdad? Por que no comes algo de ciruela? Tengo todo un lote de eso en la nevera.
Masami declino cortésmente –Estoy bien, gracias. Tuve un pesado aperitivo antes con las otras chicas.- Ella se animo inmediatamente –Cual es la razón por la que le pedi a Temari que me escoltara hoy a verte! Oh, querida! Casi olvido la razón principal por la que estoy aquí! – Ella había comenzado a emocionarse, y Masami era algo incoherente cuando estaba nerviosa.
-Debes de tomar un profundo respiro primero- dijo Temari mientras ponía una cucharada generosa del pudin de Ino en su boca. Sus ojos se abrieron con aprecio. –Que rico.
-Si? – dijo Ino felizmente, contenta de que por lo menos alguien apreciara sus postres.
Temari se rio un poco –Bueno, no me extraña que Gaara haya estado deseando venir a casa cada noche durante la semana pasada. El viene a casa para cenar increíblemente bien. Aunque normalmente no dejaría de trabajar hasta firmar cada documento, te sorprendería, por que su oficina esta inundada de papeles que aun no ha leído que se acumularon durante los últimos seis días.
La curiosidad de Ino llego al máximo. No sabia que Gaara había estado esperando volver a casa por su comida. Pero mas que nada, estaba un poco preocupada. El había estado fallando en su trabajo de oficina. Por supuesto, sabia que era algo que no podían evitar por que habían acordado que Gaara regresara a casa todas las noches para evitar sospechas. Luchando contra ella misma por preguntar mas acerca de Gaara, se volteo hacia Masami, quien esperaba a que terminaran de hablas. –Perdón, Masami. Estabas a punto de decir algo importante?
Para entonces, Masami ya estaba calmada y serena. Asintió entusiasta. –Si, si! Recuerdas nuestra conversación de ayer? Cuando dijiste que aun no habías conocido a una de las hijas? Después de describirme como eran las catorce que tu habías conocido en la fiesta de bienvenida (menos yo, por supuesto) encontré a la que aun no se ha presentado ante ti.
Ino se inclino hacia adelante en su silla –Enserio? Como se llama?
Masami se limito a inclinarse hacia adelante. –Se llama Kaia y es de la colonia del desierto Ainonai. Tiene veintiséis años. Es aterradora.
Iwate levanto la vista de su bebida – Kaia-san? Yo la conozco.
Ino y Temari voltearon a ver al joven chunnin –Como es que tu la conoces? – pregunto Temari.
Iwate se contrajo bajo la mirada de Temari –Ella estaba supervisando a los niños de Ainonai que querían enlistarse en la academia hace un año. Estuvo aquí por una semana mas o menos para la orientación- Asintió ante Masami – Y tienes razón. Ella es aterradora.
-Ella es la que lleva el paraguas negro a todos lados, verdad? – inyecto Temari, olvidando el pudin delante de ella. – La he visto por ahí. Es muy pálida, verdad? Con el cabello castaño recogido en una trenza larga?
Ino escuchó en silencio mientras bebía su té.
Iwate volteo hacia Temari –Yo estaba ahí cuando ella estaba paseando por la academia. Ella puede blandir ese paraguas alrededor como una espada.
-Lo se- dijo Masami –Al principio, ella dice que la razón por la que tiene ese paraguas con ella es por que se quema fácilmente, pero todo el mundo sabe que es su arma.
-Así que todavía están permitidas las armas- reflexionó Ino.
-Se les permite tener un arma mientras están en la Arena – explico Temari – Cuando esculcamos sus pertenencias, fueron confiscados todos losvenenos y objetos explosivos. Y creé en mi, confiscamos bastantes.
-Ella parece ser una mujer bastante dócil, ese Kaia – continuo Masami – Realmente cortes. Nunca habla con nosotros a menos de que comencemos una conversación con ella. Pero… - ella bajo la voz a un susurro. Todo el mundo se inclino para escuchar lo que tenia que decir. –Ella realmente mira a Gaara-sama. La forma en la que lo mira cuando pasa por los pasillos de la torre. Es como si ella lo estuviera despojando con sus ojos.
-¿Por qué no me sorprende? pensó Ino. Se echo hacia atrás en su silla. - Ella se echó hacia atrás en su silla. –Y yo que pensaba que Gaara había asustado a la mayoría inmediato.
Masami asintió con la cabeza rápidamente. -Oh, no me malinterpreten. El lo hizo. Pero Kaia-san no se asusta. Ella es una de los pocos que quedan que piensa que tu y Gaara-sama no están realmente enamorados.
Los ojos de Temari e Ino se encontrarion. No hacia falta ser un genio para saber que esa tal Kaia iba a causarles problemas. Era extraño que aun no se había enfrentado a Ino cara a cara.
Iwate dejo escapar un jadeo ahogado –No enamorados? Solo un ciego podría omitir el hecho de que Gaara-sama e Ino-san estan locamente enamorados en uno del otros!
Temari se cubrió la tos con su taza de te.
Ino rio nerciosamente, lanzándole a la mujer mayor una mirada amenazadora.
-Estan definitivamente locos el uno por el otro! – secundo Masami después de asentir. –Quiero decir, Gaara-sama no podia mantener sus manos fuera de Ino-san!
"Son definitivamente locos el uno al otro!" Masami secundada después de más la cabeza-meneo. "Quiero decir, Gaara-sama no podía mantener sus manos fuera de Ino-san! "
Eso es por que nos estábamos asegurando de que el mantuviera sus manos sobre mi. El musculo del interior de la mejilla de Ino tembló violentamente.
-Gaara-sama esta de acuerdo con las exhibiciones publicas de afecto? –grazno Iwate con incedulidad.
-Deberías haberlos visto en la fiesta de bienvenida. Estaba prácticamente pegado a su lado.- Masami se rió como una colegiala. –La beso en la sien justo delante de mi. Yo no sabia que hacer, así que los deje solos y me fui corriendo a la barra de bebidas!
-Increíble,- dijo Iwate, sacudiendo la cabeza.
-De hecho, es increíble – murmuro Temari –Yo no sabia eso de los besos en la sien. Dime, que mas hizo mi hermanito bebe? – estaba mirando a Ino como si viera en ella una nueva luz.
Ino intentó patear Temari por debajo de la mesa, manteniendo su sonrisa plasmada en su rostro. -Vamos, vamos. No queremos hablar de esas cosas delante de un menor. Verdad, Iwate-kun? - Iba a tener una larga conversación con Temari más tarde.
Temari se encogió de hombros. -Bueno, yo no soy la única que tiene curiosidad acerca de lo que paso con el incidente de la droga en tu té- La rubia parecía estar divirtiéndose.
-Que droga? – exigió Iwate, mirando a Masami, a Temari, a Ino –Alguien intento de envenenar a Ino-san?
Ino miro tanto a Masami como a Temari con advertencia. Ninguna de las chicas parecía darse cuenta.
-Si. Fue la hija de la colonia del desierto Tiei. Cosita bonita. Ella deslizo algo en la bebida de Ino – Temari decidio dar a Ino un descanso, o tal vez era por que sabia que Gaara debió de haber tenido el momento mas difícil de la noche. –Pero no entrare en los detalles picantes frente a ti, subordinado– le sonrió dulcemente a Iwate.
Iwate quedó estupefacto, casi a punto de estallar por la curiosidad.
-Pero en serio, - dijo Masami repentinamente luciendo preocupada –Estén atentos a Kaia-san. No soy muy buena juzgando carácter, pero las otras hijas también se sienten incomodas cuando se trata de ella.
Ino le sonrió Masami a gentilmente -Gracias. Lo tendré en cuenta.
Temari vacio su taza y la coloco suavemente sobre la mesa –Le informare de Kaia a la escolta shinobi también. No queremos mas problemas con les chicas. Y Ainonai produce grandes talentos en lo que respecta a las armas y combate cuerpo a cuerpo. No creo que debamos violentar mas vínculos por esto.
Masami empujo su silla hacia atrás –Bueno, supongo que esto es todo lo que tenia que decir. No quiero quedarme mucho, especialmente si aun tienes que hacer la cena de Gaara-sama
Iwate miro el pollo en el mostrador –Gaara-sama es tan afortunado… - gimió mientras también se ponía de pie, apilando el plato y la taza de te.
Temari se unió a ellos poniéndose de pie –Si bueno, ya sabes que debes elegir a una esposa que sea tan buena cocinando como peleando.
Iwate sonrió. –Si. – Lanzo una mirada a Masami, que ahora estaba ocupada quitando una pelusa de su capa –Masami-chan. Tu cocinas?
Masami rió nerviosamente, todavía recogiendo sus ropas. –Yo quemo las cosas, si eso es lo que preguntas.
Temari extendió una mano y pesco al muchacho por la oreja –No te acerques a las hijas de los delegados, idiota.
Iwate hizo una mueca de dolor. -Temari-sensei! Lo siento! Eso duele ... ¡Ay!
Temari tiro de el para que la siguiera. Se dio vuelta sobre su hombro y le regalo a Ino una mirada de complicidad. –Gracias por el té, Ino. Ten cuidado cuando salgas de la casa.- Con esto, siguió halando de un protestante Iwate fuera de la cocina.
Ino se despidió de los dos –Lo intentare. Gracias por traerme la macetas y semillas, Iwate-kun.
Iwate rió débilmente y le devolvió la despedida. Temari no le dio la oportunidad de decir nada más.
Masami corrió hacia Ino y le dio un fuerte abrazo, e Ino no podía dejar de pensar en lo dulce que era esa chica. –Te veré otra vez cuando Temari-san este disponible para acompañarme, esta bien? Me encanta visitarte. Eres tan buena conmigo. –Y la niña le beso la mejilla a Ino antes de rebotar lejos tras Temari e Iwate.
Ella corrió tras ellos y se despidió antes de desaparecer por la puerta, Masami riendo, Iwate quejándose y Temari riendo feliz por la desgracia de su estudiante.
Ino suspiro, mientras rondaba por su cabeza las cosas que Masami le habia dicho acerca de la tal Kaia mientras limpiaba la cocina y luego comenzaba con el guiso. Una niña con un paraguas?. Para alguien que se supone que siempre cargaba consigo un objeto tan notorio, ella se preguntaba por que no la había visto antes. Podría ser que la chica la estaba evitando?. Si lo hacia, Cuales eran sus razones?. Por la forma en la que Masami, Iwate y Temari hablaron de ella, dudaba que la chica le tuviera miedo; que ella era evidentemente capaz de tener una pelea.
Frunció el ceño. Esperaba que la chica no le estuviera dando a Gaara un mal rato.
Después de la conversación con Kankuro la semana pasada antes de que comenzara la fiesta, el problema mas grande era que ella estaba preocupada por si alguna de las hijas tenia el valor de abordar a Gaara repentinamente muy fuerte. Ella sabia que Gaara podía cuidarse solo si es que nada de eso pasaba, pero tal vez solo estaba en su sangre preocuparse por las personas. Ella había crecido preocupándose por Chouji y Shikamaru simplemente por que eran muchachos. Y aquí llego otro muchacho, que fue era aun mas emocionalmente débil que sus compañeros de equipo. Durante el ultimo par de días estaba realmente comenzando a preguntarse si ella estaba pensando demasiado en eso. Si ella estaba poniendo cosas en su propia perspectiva, la única cosa de la que tenia que preocuparte en su misión, consistía en convencer a todos de que Gaara estaba comprometido con ella. Ella no estaba haciendo un mal trabajo, y el tampoco.
Pero se suponía que solo era su naturaleza preocuparse por la gente a su alrededor. Ella no pudo evitar encontrarse queriendo proteger al Kazekage. De quien o de que, realmente no lo sabia. Diablos, ni siquiera sabia si Gaara necesitaba protección. Pero cada vez que lo veía fuera de su oficina o sin trabajar en su oficina, ella siempre veía a ese perdido e inseguro niño quien realmente necesitaba guía y asegurarse que no faltaba nada a su alrededor.
Ino pincho el pollo ausente mientras su mirada se posaba en una de las ventanas del jardín y el espacio vacío allí. Sonrió. Tal vez la colección de cactus de Gaara estarían felices de estar junto a las ventanas. Tendría que preguntarle eso a Gaara mas tarde cuando llegara a casa. Alejando los pensamientos de Gaara de su cabeza, comenzó a cortar el pollo en trozos pequeños, sin ni siquiera darse cuenta de que había empezado a sonreír para sus adentros pensando en lo dicho por Temari antes.
–Bueno, no me extraña que Gaara haya estado deseando venir a casa cada noche durante la semana pasada. El viene a casa para cenar increíblemente bien.
Por lo tanto, el había estado esperando todos los días por volver a casa. En realidad no había pasado por su cabeza la posibilidad de que Gaara realmente disfrutara de su comida. Ella le había pedido que volviera a cara por que sabia que era lo que haría que su misión fuera un éxito. Pero al descubrir que el estaba genuinamente feliz de regresar a casa después del trabajo de alguna manera hizo a Ino sentirse contenta. Era lo menos que podía hacer para facilitarle las cosas al hombre que lo tenía todo tan difícil desde que nació.
Se arrodillo para agarrar una olla lo suficientemente grande debajo del fregadero, la lleno de agua y lo coloco en la parte superior de la estufa. Con una canción en los labios, se imagino como Gaara podría verse después de probar el guido, como cerraría sus ojos tan pronto como colocara una cucharada de su comida, y como el podría asentir con la cabeza y decir –Esta bueno- y no decir nada mas. Pero eso seria mas que suficiente.
A cuarto para las siete, el guiso hervía alegremente en la estufa, y la cocina estaba repleta de olores que Ino sabia que a Gaara le parecerían maravillosos. A las siete, ella habia puesto la mesa, coloco la ensalada y preparo una tetera para el té después de la comida. Gaara estaría en casa en un minuto o menos.
A las siete con quince, Ino estaba sentada en el sofá, lista para darle a Gaara la usual palmadita en el hombro por trabajar muy duro ese día. A las siete y media ya estaba mirando por la ventana, preguntándose por que Gaara aun no estaba en casa. Pensando que tal vez el se había entretenido con el trabajo, apago la estufa y puso la tapa sobre la olla. Temari habia dicho que se le había acumulado trabajo los últimos días. Quizás estaba tratando de ponerse al día? Aceptando el hecho de que el iba a llegar tarde, cubrió la ensalada con un paño y decidió ocuparse mirando la colección de cactus de Gaara. El tenia una gran variedad. Había pequeñas tunas de diferentes tamaños y formas, y biznagas con pequeñas flores rosa en la cabeza como pequeños sombreros. Mientras Ino siempre había apreciado lo verde, nunca se había planteado la idea de cultivar cactus en Konoha. Pero ahora que veía la colección de Gaara, se estaba comenzando a preguntar el por que.
Cuando vuelva a casa, me traeré un poco de estos conmigo. Estoy segura de que a Gaara no le importara. Sonrió feliz ante la idea de comenzar con una tendencia en Konoha. Si las envolvemos con listones alrededor de las macetas, serian muy buenos regalos.
Por aburrimiento, o algo mas, Ino se encontró a si misma poniendo los cactus en las ventanas con vista al jardín, incluso cuando ella había pensado antes en consultar a Gaara antes de hacerlo. Al cabo de unos minutos cuando estuvo satisfecha con que todo estaba en su lugar, miro el reloj. Ya eran las ocho de la noche. Gaara todavía no estaba en casa…
Frunció el ceño. Esperaba que por Dios las hijas no hubiesen hecho algo…
La idea salió de su mente inmediatamente, seguro que nadie en su sano juicio molestaría a Gaara mientras trabajaba. Volvió a la cocina y se quedo mirando la olla, mordiéndose el labio inferior y cruzando los brazos sobre su cintura al tiempo en que comenzaba a pensar. Gaara podría estar muy ocupado con el trabajo, pero esa no era una excusa para perder la cena. Estaba ya estaba convencida de que el hombre había estado abusando de su cuerpo demasiado desde que se había convertido en Kage, y la ultima cosa que necesitaba era tener personas que pensaran que su prometida no se preocupaba por su salud.
Decidiendo que era el deber de toda esposa amorosa llevar a su marido la cena, Ino fue por unos contenedores de plástico por encima de los gabinetes superiores. Puso una generosa ración del guisado en el recipiente mas grande que tenían. El arroz en otro recipiente, y la ensalada en otro. Los apilo todos, uno encima de otro y utilizo uno de sus pañuelos color morado para amarrarlos. Sin olvidar deslizar los palillos favoritos de Gaara, se aseguro de que todo estaba en orden antes de ponerse su anillo de compromiso, se puso encima su túnica y salió a la fría noche hacia la torre del Kazekage.
Había unos pocos shinobis a los que Ino saludo a lo largo del camino. Algunos de los tímidos chunin jóvenes la saludaban tímidamente en los pasillos a su paso, y ella les daba una de sus reservadas sonrisas. Algunos habían intentado detenerla y hablar con ella, y ella les respondía cortésmente que tenia prisa, que Gaara todavía no había comido, y que había venido a traerle la cena. Ellos ponían sus ojos sobre el paquete en sus manos con nostalgia, bromeando acerca de desear saborear su comida casera antes de inclinarse ante ella y seguir su camino
Ino suspiro aliviada cuando por fin llego a la planta de la oficina de Gaara sin chocar con (o ser emboscara por) las hijas que estaban residiendo en la misma torre.
Sosteniendo el paquete de comida con un brazo, se acerco y toco la puerta de Gaara dos veces. Espero un rato a que Gaara respondiera, como siempre lo hacia cuando le llevaba su almuerzo. Solo pudo levantar las cejas cuando la respuesta no llego. Toco nuevamente, esta vez mas fuerte. Aun sin respuesta.
-Gaara? – llamo – Voy a entrar, esta bien?
Lentamente, giró el pomo y empujo la puerta.
Lo primero que llamo su atención fueron las altas pilas de documentos encima del escritorio de Gaara cuando este estaba siempre normalmente limpio y organizado. Así que Temari no había estado bromeando cuando dijo que Gaara se había atrasado en su trabajo. Entro en su oficina y suavemente cerro la puerta detrás de ella, se acerco de puntitas al escritorio, asegurándose de no hacer ruido.
Y gimió ante lo que vio.
Gaara estaba…
Gaara estaba muerto.
No lo habia visto la primera vez a causa de los documentos, pero a medida que se acercaba, vio a Gaara quieto, con la cara presionada contra un pergamino desenrollado sobre su mesa de trabajo, con los brazos tendidos alrededor de su cabeza sin cuidado, en su mano derecha tenia su pluma aun apretada entre sus largos y sucios dedos. Sus instintos médicos la patearon en u segundo. Ella se apresuro a colocar la comida que había traído en el suelo frente al escritorio y estaba a punto de tomar los hombros de Gaara y gritar buscando ayuda cuando el lo escucho.
Gaara estaba roncando suavemente.
Ino miro la mata de pelo rojo con los ojos llorosos. Gaara estaba… durmiendo? No. No, eso no podía estar bien.
Ino lentamente, muy, muy, silenciosamente camino alrededor del escritorio a al lado al que tenia volteada la cara. Temiendo hacer ruido y conteniendo el aliento como si su vida dependiera de ello, se agacho, mirando su rostro que estaba medio enterrado en papeles.
Sus ojos rojos estaban cerrados entre círculos negros contra su rostro pálido, y un poco del cabello rojo sangre se desparramaba sobre su frente, dejando al descubierto esa sobresaliente marca roja. Respiraba por la bosa, que tenia entreabierta, y podía ver un poco los dientes que siempre estaban escondidos tras esos tensos labios que tenia. Era extraño; nunca lo había visto tan animado cuando estaba despierto.
Ino fruncio las ceja pensando, dividida entre despertarlo por que tenia que comer, o simplemente dejarlo por que el necesitaba descansar. Decidiendo que el podría terminar con dolor de cuello y espalda si ella lo dejaba dormir en sus papeles, y que necesitaba alimentarse, corrió tentativamente una mano sobre su cabello, con la esperanza de despertarlo tan gentilmente como fuese posible.
En el momento en que su mano toco las hebras de su cabello, el se catapultó a sentarse y golpeo su espalda contra la silla. El pergamino sobre el que estaba dormido estaba convenientemente pegado en su mejilla derecha como si estuviese adherido con pegamento. Lo arranco rápidamente con una mano, y sus ojos amplios-de-sorpresa verdes y dilatados se posaron en los azules igualmente amplios de Ino. Respiraba con dificultar, como si hubiese estado corriendo. La mano que sostenía la pluma temblaba. Con la otra mano con la que había arrancado el pergamino de su cara agarraba el pergamino con fuerza, enojado, como si hubiese hecho algo malo.
Ino se río débilmente mientras apartaba el flequillo de su cara. –Uhm… buenos días? Noches? – dijo vacilantemente.
Tomo un tiempo antes de que Gaara se diera cuenta de lo que había pasado allí. Se quedo mirando el pergamino en una mano, la pluma en la otra. Entonces sus ojos se deslizaron sobre las pequeñas torres de documentos frente a el. Luego a Ino, quien estaba esperando a que el dijera algo.
-Que… que hora es? – gruño Gaara, luciendo absolutamente confundido mientras dejaba caer la pluma en su escritorio e intentando (y fallando) desarrugar el pergamino extendido frente a el.
-Ah, bueno… las ocho y media. Tenias que estar en casa hace una hora y media- explico Ino cuando finalmente recupero su propia compostura y se rasco la cabeza –Pensé que tal vez tenias hambre, así que prepare la comida y la traje. Querías guisado de pollo, no? Incluso traje una ensalada.
Gaara aun lucia un poco agitado; era obvio que el no estaba acostumbrado a quedarse dormido mientras trabajaba. O peor, tener a alguien viniendo mientras el había caído dormido mientras trabajaba. Decido que el pergamino era un causa perdida y lo tiro al suelo. Sacudió su cabeza – Perdón. Debiste de haberte preocupado.
-Por supuesto que estaba preocupada. Comencé a preguntarme si las hijas te habían tendido una emboscada camino a casa- dijo Ino mientras se acercaba y trato de borrar un poco de tinta que se había secado sobre la mejilla de Gaara. –Tienes un poco de… si, ya esta.
Gaara se toco la mejilla que ella había limpiado usando su dedo, luego bajo la mirada a sus manos manchadas de tinta. -Yo… me quede dormido…
-Dormiste mucho? – pregunto Ino.
Negó con la cabeza. –No lo recuerdo.- Sus manos pálidas estaban sobre los papeles que tenia en frente. –Estoy atrasado con mi trabajo.-
-No me digas? – Ino vio que Gaara trato de darle sentido al caos que era su escritorio.
Después de un tiempo de arar a través de los papeles y no conseguir nada, Gaara se sentó en su silla, miro a Ino y dijo, -Tengo hambre.
Ino no pudo evitar sonreir por muchas razones diferentes. Una, por que era la primera vez que ella veía el rostro soñoliento de Gaara. Y dos, por que era la primera vez que había visto a Gaara buscar algo perdido en su propia oficina. Fue un buen cambio, realmente. Cada vez que el se sentaba tras su escritorio, se convertía en un Super Gaara que podía terminar de firmar documentos y informes de misiones por millones. Y allí estaba, luciendo absolutamente muy humano y muy hambriento en el desastre de la oficina.
-Vamos a cenar, entonces – dijo Ino, y ella comenzó a transferir las pilas de documentos de su escritorio al suelo –No te importa que deje esto aquí?
Gaara asintió distraídamente mientras le ayudaba a despejar su escritorio. –No importa. Voy a terminar tan pronto como pueda despejar mi cabeza.- El arrojo unos trozos de papel arrugado en el ceso de basura a sus pies.
-Por que no te limpias las manos con una de esas toallas mojadas que tienes dentro de tu refrigerados, mientras yo saco tu cena? – sugirió Ino. Y como buen chico que era, Gaara hizo lo que le dijo.
-Huele bien- murmuro Gaara mientras rápidamente se limpiaba los dedos, y luego depositaba la toalla ahora manchada de tinta sobre el mostrador.
-Gracias. El guiso esta un poco frio. Te molesta? – pregunto Ino mientras abria las tapas de los contenedores y los alineaba frente a Gaara.
Gaara sacudió la cabeza y tenia el recipiente con el guiso en la mano izquierda, con sus palillos en la derecha. Ino se sentó en el sofá-cama y vio como Gaara tomo las cosas en el guisado antes de sorber hacia arriba contento. Cerro los ojos después de cada bocado, e Ino se recostó feliz a verlo comer.
-Como estuvo tu día?- pregunto Ino. –Te ves mas presionado de lo normal.
Gaara levantó la vista de su ensalada, se detuvo a medio masticar y luego bajo sus palillos. Parecía que estaba buscando que decir. Después de un momento, el levanto los ojos de vuelta a ella –Una carta de disculpas vino de Yiei.
Ino inclino la cabeza hacia un lado. –De esa mujer que intento envenenarme?
Gaara asintió. –Ella dice que fue un malentendido, aunque me resulta difícil de creer. Estoy pidiendo a alguien del consejo responder por mi, después de todo fue su idea invitar a esa gente, para empezar.
Ino se rio. –Bien dicho. No sabría que decir, si fuera yo, para ser honesta. Quiero decir, como puedes decir diplomáticamente, 'Si, bueno, Yo no te perdono por deslizar veneno en mi bebida, perra', sin perjudicar a las relaciones con las colonias?
La esquina de los labios de Gaara se movió un poco, pero no dijo nada y en su lugar se ocupo de terminar su comida. Mientras tanto, Ino tomo el libro sobre la Historia de la Arena de la estantería, regreso al sofá-cama y se tendió en el cómodamente, abrazando una de las almohadas amarillas contra su pecho y abriendo el libro en una pagina al azar. Ese era uno de los hábitos que había aprendido durante la semana cuando ella esperaba a que Gaara terminara de comer. Ella acababa de acostarse con un libro en el que no estaba realmente interesada y solo veía las imágenes de ellos. Desafortunadamente para ella, había elegido un libro sin ninguna foto. Cerro el libro, se metió la almohada bajo la cabeza y miro a Gaara.
Parpadeo cuando descubrió que el también la estaba mirando.
-Que? – pregunto Ino.
-Nada- dijo Gaara mientras colocaba sus palillos en la parte superior de la tapa de uno de los contenedores. Se levanto de la silla y se puso de canclillas frente a los montones de papeles. Tomo uno, lo leyó por un segundo, luego lo tiro de vuelta a la pila. –Nada tiene sentido para mi- gruño.
Ino se movió un poco en el sofá-cama. – Y eso por que?
Gaara movió la cabeza –Se siguen acumulando mientras no estoy. He estado viniendo a casa desde la semana pasada, y siempre se acumulan mientras yo no estoy observando.
Ino se río entre dientes. –Deberías ver la oficina de Naruto. Es cincuenta veces peor que esto.
Gaara la miro por encima de su hombro. –Como se las arregla?
Ino se detuvo, y luego se empujo a si misma con un codo –El no lo hace. Pero, sabes que? El mundo continua girando, incluso si el esta haciendo un mal trabajo con sus papeles. –Alargo la mano hacia el. –Puedes seguir trabajando, y trabajando, y trabajando, pero aun así no será suficiente. Descansa por una noche. Aunque sea solo por esta noche.
Gaara miro la mano que había extendido, y luego volteo a la pila frente a el. Suspiro. –Tal vez tengas razón.
-Por supuesto que tengo razón. Mirante. Estas casi cayéndote a pedazos. No te puedes concentrar y estas muy cerca de una rabieta.
Gaara se puso de pie, luego paso una mano sobre su cabello. Volteo su rostro hacia ella, luciendo un moco molesto –Esta es una de las razones por las que no quiero casarme.
Ino parpadeo ante el. Una de las razones? –Y eso por que?
-Por que yo no soy bueno juzgando prioridades. Llego a casa contigo cada noche, y mi trabajo sufre. Y esta noche trato de ponerme al corriente con el trabajo, y tu estas esperándome preocupándote por mi.- los hombros de Gaara se marchitaron evidentemente. –No quiero comprometer ninguna de las dos. Pero no soy lo suficientemente bueno como para manejar ambos.
Ino arqueo una ceja hacia el hombre alto que se elevaba sobre ella, y apoyo la cabeza de vuelta en la almohada. Ahí estaba otra vez, tratando de sobre-analizar cosas que no necesitaban mas análisis. –Sabes lo que pienso?
Gaara miró la con reproche, incómodo.
-Creo que deberías venir aquí.- Ella esponjo la almohada que había apretado contra su pecho, la coloco a un lado de su cabeza. –Deberías venir aquí, acostarte olvidar el trabajo durante unos tres segundos y tratar de tranquilizarte. Vamos a platicar.
Los dedos de Gaara se retorcieron antes de que rápidamente cruzara estos sobre su pecho. Ino le había visto hacer esto muchas veces al tratar de proyectar autoridad. Esta noche, el estaba usando los brazos como para protegerse. Interesante. –Tu… quieres que me acueste? –le pregunto el voz baja.
Ino asintió, palmeando la almohada junto a su cabeza. -Aquí.
-A tu lado? -preguntó de nuevo.
Ino parpadeo, se detuvo y se apoyo nuevamente sobre su codo. –Tu sabes, yo deje de creer que los niños no tenían piojos cuando cumplí nueve años – dijo en tono de broma.
Gaara parecía confundido. - ….Pio…..jos…?
(nota de la traductora: no estoy segura si se me escapo un juego de palabras, no entendí mucho esto… Ino dice ''cooties'' que en ingles es piojos. Pero por separado adquiere otro significado, así como lo dice Gaara ''coo…ties'' vendría siendo ''arrullo y lazos/atadura/etc''. Sinceramente, no desconozco si sea juego de palabras o no, así que para no hacer el cuento mas largo solo les explico la inconformidad con la que quede aquí xD!)
Ino se trago una carcajada. Debería de hacer sabido que Gaara no reacciona bien con el humor, cuando sus nervios están tan revueltos como ahora. –Olvídalo. Aquí. Ten tu cama. – Ella se movió para levantarse.
Ino se tragó una carcajada. Debería haber sabido que Gaara no reacciona bien con el humor, cuando sus nervios estaban a nudosa como este. "Olvídalo. Aquí. Pídale a su cama." Ella se movió para levantarse.
-Espera- dijo Gaara repentinamente, con esos brazos cruzados llegando a medio camino como si intentara detenerla. –Puedes… puedes quedarte. Por favor quédate.- Aparto la mirada vacilante, con sus inexistentes cejas frunciéndose como si estuviese sumido en sus pensamientos
Ino cayo sentada en el sofá-sama, mirándolo pensar. Parecía que se debatía entre muchas cosas diferentes mientras sus ojos se clavaban en los documentos en el piso, en la puerta de su oficina, en su calabaza recargada sobre una pared al fondo. Entonces sus ojos se posaron en Ino misma, e Ino se sentó recta y le ofreció una pequeña sonrisa.
Gaara tragó.
Ino le palmeo la esquina del sofá tentadoramente. –Descansa. Aunque sea solo una hora.
Gaara finalmente se rindió. Dos pasos y medio lo llevaron al sofá-sama y se dejo caer sentado en este con cautela, de espaldas a Ino. –Solo una hora, entonces.
Ino vio la ancha espalda de el mientras que este aspiro y exhalo. Ino se recostó al lado de su cabeza contra la pared y lo miro por el rabillo del ojo. –Gaara? – empezó.
El hombre la miro por encima de su hombro tímidamente.
Ino suspiro. –Tu sabes, no tienes por que ser un el marido perfecto si te casas. Supongo que cualquier mujer que acceda a casarse contigo entendería en lo que se esta metiendo. Un Kage tiene muchas responsabilidades, y todo el mundo lo sabe. Incluso las hijas de las colonias del desierto saben a que se enfrentan. Dudo que cualquier persona que elijas como tu esposa sea infeliz por tus prioridades.
Le dirigió una sola mirada con un solo ojo, clavándola en su rostro, sin pestañear. Después de un rato, dijo –Lo se. Yo se eso.
-Entonces… cual es el problema?
-Ella puede estar bien con esperarme, o tener que entenderme cuando tengo que darle prioridad al trabajo sobre ella. Ella puede estar bien con todo. Pero yo n.
Ino resoplo, llevándose hacia atrás el flequillo. –Esta es una cosa de hombres?
Gaara se retorció para mirarla fijamente a la cara. -Una cosa de hombres?
-Tu sabes, cuando ustedes piensan que las mujeres no pueden ser capaces de ser felices en una relación si el hombre no se entrega? Porque te hago saber que podemos manejarlo. – Dejo su flequillo y le sonrió ampliamente a Gaara. –No vamos a desfallecer del dolor si tu no puedes venir a casa a tiempo, o elegir el trabajo en vez de nosotras de vez en cuando. Y en tu caso, si yo fuera tu esposa, yo entendería que a veces elijas al pueblo antes que a mi en ocasiones.
Gaara ahora estaba realmente interesado, esos ojos verdes de el estaban mas alerta que nunca desde que Ino se había acercado a el mientras dormía. –Tu… lo entenderías?
Ino rodo los ojos y se dejo caer en la cama, acurrucando su mejilla en la almohada amarilla de Gaara. –Gaara, diecisiete mujeres se tomaron la molestia de venir hasta acá para tener la oportunidad de casarse contigo. Créeme, no solo soy yo. Para de intentar de cumplir una fantasía que Kankuro probablemente esta atornillando en tu cerebro de que las mujeres somos pegajosas y necesitadas, y tenemos hambre de un romance los trescientos-sesenta-y-cinco-días del año. No todas somos asi, así que pienso que tu deberías relajarte. Ahora ven aquí. –Palmeo la otra almohada tentadoramente.
Gaara se detuvo durante unos segundos antes de enganchar su almohada en el sofá-sama y cautelosamente arrastrarse hacia arriba en el espacio indicado por Ino, enterrando su mejilla sobre la almohada tan profundo que lo único visible de su cara era su nariz y uno de sus vidriosos ojos. Lucia incomodo, inseguro de donde poner sus brazos. Al final se decidió por encresparlos alrededor de la almohada en su cabeza mientras dejaba que sus largas piernas se extendieran a través de la cama, con los pies calzados de sandalias negras colgando fuera del almohadón
-Mira, cuando estas cansado, incluso si no tienes ganas de dormir, acostarte puede hacer maravillas para tu cuerpo – dijo Ino mientras se movía a su lado y volvió la cabeza para imitar a Gaara, ocultando la mitad de su cara en su propia almohada.
-Estas… cómoda acostada conmigo de esta manera?- pregunto Gaara repentinamente en voz baja, su cuerpo inmóvil.
Ino puso una pequeña sonrisa. –No me molesta. Y a ti?
Gaara pensó una vez mas. Después de un momento, dijo –No.- Cerro uno de sus parpados ligeramente. –Yo había pensado que podría incomodarte.
Ino bufo. –He crecido con los miembros masculinos de mi equipo por toda mi vida. Dormir en la misma tienda de campaña con chicos era normal para mi.
-Nara Shikamaru y Akimichi Chouji – murmuro Gaara.
-Me sorprende que conozcas a Chouji.- Otro compañero de Ino que en realidad no había tenido comunicación directa con cualquier persona de la Arena.
-Hm…. – fue lo único que dijo Gaara con su ojo expuesto totalmente cerrado.
-Debiste de haber llorado durante la boda- dijo Gaara en voz baja.
Ino asintió a si misma, recordando ese día. Shikamaru estaba feliz por su mejor amigo. Ella había estado feliz. Tan feliz que había llorado cubos. –Después de la ceremonia, Shikamaru se fue para el campo. Algunas personas pensaban que el no quería involucrarse con la limpieza después de la ceremonia. Supongo que tenia una idea de lo que el estaba sintiendo. Lo encontré en el campo, mirando nubes. El estaba solo tendido de espaldas, fumando su estúpido cigarrillo. Me acosté a su lado y el me abrazo, y hablamos de Chouji y su esposa, Nana. Luego hablamos de como solían ser las cosas cuando éramos ser jóvenes. – Arrugo la nariz. –El olía como un cenicero. Dios, espero que deje de fumar.
-Temari dice lo mismo.
Los ojos de Ino se abrieron. Ella vio la expresión de Gaara relajarse relativamente. Sus ojos seguían cerrados. Podría haber estado hablando en sueños. Ella sonrió. –Ellos se ven bien juntos. Ellos deberían casarse.
-Eso podría traer mucha felicidad a la Arena. Matrimonio entre Konoha y Suna reforzaría aun mas nuestra alianza. – Gaara arrastro las palabras, y luego abrió su ojo una fracción. –Dile al Nara que si el un día decide casarse con mi hermana, lo apoyo totalmente.- Cerro los ojos nuevamente, luego suspiro.
Ino hundió mas la nariz en la almohada. –El probablemente diría algo estúpido, como, ''El matrimonio es una lata'', mientras se sonroja, por que es un idiota de esa manera. Dime, usas algunos suavizantes en estas fundas? Huelen muy bien.
-Pongo algo de manzanilla seca en una bolsa de té. Lo deslizo dentro de la funda de la almohada. – Explico Gaara.
Ino levanto la cabeza ligeramente y miro a Gaara con sorpresa. –Te gusta la manzanilla ahora?
Gaara finalmente abrió sus ojos y levanto su cabeza de la almohada, también. –Me recuerda a nuestra cocina. Me recuerda al hogar
Al… hogar?
Ino dejo que sus parpados pestañearan antes de cerrarse mientras dejaba una difusa sensación tomar control de su interior. Gaara había llamado a su casa un hogar. No sabía por que esta pequeña revelación la hizo feliz, pero lo hizo. –Deberías haberlo dicho antes. Voy a hacer ambientadores de manzanilla para el sofá de la sala de estar cuando vuelva a casa esta noche.
Pudo sentir como Gaara cambio su lugar lentamente, como si estuviera buscando un lugar lo suficientemente cómodo. Sus ojos se abrieron por la sorpresa cuando sintió al hombre voltearse a su lado del sofá-cama, con sus brazos deslizándose alrededor de su torso, su cabeza invadiendo su almohada justo bajo su barbilla. Ella pudo sentir la punta de su nariz tocando su cuello, su aliento cálido chocando contra su piel.
-Gaara? –Comenzó Ino, sin saber si debía corresponder el abrazo. Sus brazos estaban posicionados a pocos centímetros del cuadro de Gaara.
-No te vayas a casa. Quédate –murmuro, su aliento haciendo cosquillas en su clavícula. –Hablar contigo… me relaja.
Ino no sabia que decir. Los brazos de Gaara alrededor de su cintura no estaban apretados, como si le estuviera dando suficiente espacio para alejarse si quería. Esta fue la primera vez en un lapso de una semana que compartían un momento intimo, casi personal cuando realmente no era necesario. Se habían asegurado de caminar brazo con brazo en publico, peinar el cabello de cada uno, susurrar en la oreja del otro como si compartieran secretos, solo para convencer –para engañar- a todos de que realmente estaban comprometidos. Pero ninguno de ellos se produjo mientras estaban solos. Era extraño; Ino sentía como si Gaara se aferrara a ella por desesperación mas que cualquier cosa.
-Estas bien? – pregunto Ino mientras colgaba sus brazos alrededor de los hombros de Gaara. El hombre afianzo su contacto.
El asintió, diciendo, -Solo estoy muy cansado.
Cansado. Gaara estaba siempre cansado.
-El trabajo puede ser un dolor,- comentó Ino.
-No, quiero decir que estoy cansado de todo. – El sonaba completamente gastado. Ino se pregunto por que todavía seguía tratando tan fuerte.
-Naruto me dio todo lo que necesitaba para empezar, y yo hice mi mejor esfuerzo para ganar la confianza de todos, y yo tengo lo que quería, pero nunca será suficiente. El pueblo exige mas de mi, cosas que no puedo ofrecer. Tener una espoca, concebir un hijo. Es la villa razón suficiente para sacrificar la felicidad de alguien? Siempre he pensado que tanto la historia de Suna como de Konoha ha tenido suficiente de eso. Y ahora que estamos en paz, sigue siendo realmente necesario pensar de esa manera?
Ino se quedo sin habla por un momento. Por que Gaara le acababa de decir una evidente confesión de sus inseguridades que le concernían a las demandas de la villa a la que el había estado sirviendo desde los últimos catorce años como Kazekage, y la confusión que el experimentaba era respecto a las relaciones románticas, matrimonio y procreación. Habría sido mas fácil si acabara de llegar con un jutsu para averiguar lo que realmente estaba pasando por su cabeza y Dios sabia que ella quería hacer todo funcionara con el. Ella sabia que este hombre quien se ferraba a ella como un niño confundido merecía, algo, algo mucho mejor
-No quiero que pienses en eso ahora. Solo… solo duerme. Esta bien? – dijo Ino, con sus dedos recorriendo el cabello rojo alborotado, masajeando el cuero cabelludo con la esperanza de calmarlo.
Gaara gruño ante la presión, sonando completamente intoxicado con fatiga, y enterró su rostro mas profundo en el cuello de ella. Ino podía sentir los labios de el presionándose suavemente contra su pie, que si no fuera por la situación, habría pensado que el la estaba besando.
-Esta bien pensar en la felicidad de los demás, y realmente creo que eres un muy noble Kage por poner a otros antes que a ti mismo. Pero…bueno.. quien va a pensar en tu felicidad? – Ino le pregunto suavemente, con sus dedos ahora ágilmente jugando con su cabello.
-Nadie- murmuro Gaara e Ino no pudo evitar sentir una sensación de hormigueo donde esos labios rozaban contra su cuello.
-No nadie. Tu. Tu tienes que pensar en las cosas que a ti te hacen feliz de vez en cuando, sabes?
Gaara se quedo en silencio durante un largo rato, respirando constantemente. Ino pensó que se había quedado dormido, hasta que sus brazos se apretaron alrededor de ella aun mas, apretándola contra el como si se tratase de una almohada.
-Tu comida- comenzó –Me hace feliz…
E Ino no pudo evitar sonrojarse.
Nota de la autora: Yo no quería postear esto antes de que escribiera la actualización de mi otra historia, pero creo que esperar a que el otro capitulo estuviera terminado seria injusto para quienes se toman del tiempo de leer y dejar reviews en esta historia, especialmente desde que ''El Acuerdo'' y ''Proteger'' tiene dos bases de fans completamente diferentes. Supongo que la razón por la que las actualizaciones siguen apareciendo mas rápidas en esta historia que mi SaiSaku es por que ya he tenido el esquela de este escrito en una libreta días antes mientras estaba esperando por mi turno en el oftalmólogo. xD De todas formas, aquí esta la actualización.
Ah, y en cuanto a mi ultimo capitulo, donde recibí reviews acerca de la clasificación M y sexo, siento decepcionarlos, pero Yuuriri puede y probablemente no escribirá porno. No es por que tenga lada en contra de ello, soy tan caliente como la vecina y disfruto ocasionalmente los fanfics clasificación M (si la escritura es buena, eso es) de vez en cuando, pero nunca fui realmente dotada en la escritura de escenas de sexo gráficamente detalladas por que estoy segura de que acabaría haciendo el ridículo si una vez intento uno. Yo escribo acerca de personajes ''Hanky Panky'', desde que soy fan del tipo de shojo romántico dulce, pero siempre lo mantengo vago. Tal vez un día encuentre el coraje de intentar retarme a mi misma, pero ese es un gran TAL VEZ. ^^
Dicho esto, ''El Acuerdo'' se mantendrá en su clasificación T.
Gracias a los que leen, dejan review y marcan como favorito esta historia!
Hasta la próxima actualización!
Nota de la Traductora: No mentí, tuve listo el capitulo a tiempo para el Sábado. Y para mi aun es Sábado, a pesar de que sean casi las 2 de la madrugada (hora en Mexico) jajaja. Bueno, el caso es que no actualice mas temprano por andar buscando el vestido ideal para mi graduación. Dios, fue... una tortura y no encontré nada lindo!.
En fin, no entrando en detalles y en cosas que no son relevantes solo me resta decir que el capitulo 5 tentativamente este listo para la próxima semana, tal vez.
En cuanto a Lisianthus y Cactus posiblemente tenga el capitulo 12 listo para el viernes. Si no a mas tardar el sábado: :D
Saludos, besos y abrazos!
