Disclaimer: Los personas son de Hiro Mashima, la trama es completamente mía.

Agradesco a mi hermana Liz, por ayudarme en algunas partes de esté capitulo. O bueno, su opinión, siempre me ah ayudado y a que me anima siempre ah escribir un nuevo capitulo :3


.

El tigre vestido de dama.

.

Quería morirme. Estaba asfixiada todo me molestaba, no estaba a gusto conmigo misma, todo estaba mal. El día de hoy era uno de esos días donde te motivas que será un buen día, y claramente ese es un mal comienzo, porque presientes un mal día desde que abriste los ojos. En realidad, toda la semana me han tocado pésimos días. Como si todo en mi alrededor estuviera en contra mía.

No se, estaba harta.

O tal vez, solo exageraba las cosas.

— Erza, relájate, no vas a terminar ese informe si estas con ese carácter.

Lucy trató de tranquilizarme con su comentario. Pero era en vano. Tenía que terminar este informe por segunda ves y es que la primera no lo hice del todo bien, estaba algo decepcionada conmigo misma por eso. No lo entendía, pero no estaba del todo consentrada.

Nadie lo estaba.

Todos en la empresa estaban del mismo modo que yo, o tal ves menos. Una empresaria de la zona hotelera muy importante vendría a la empresa según dicho el jefe Makarov, lo veía realmente nervioso cuando recibió la noticia en la junta que se hace cada inicio de semana, donde yo estoy presente, además de Laxus, Mirajane y Macao. Ellos al igual que yo, tienen puestos muy importantes en la empresa, a causa de eso, la información llega muy rápido a nosotros.

Se que estó es mucho para ustedes, pero quiero que todo esté perfecto para cuando llegue ella. La empresa necesita el voto de aprobación de esa mujer si queremos mantenernos en pie como lo hemos estado haciendo todos estos años.

Las palabras del jefé Makarov resonaban en mi mente como si estuviera en una gran montaña y el eco fuera lo único que escuchara en ese lugar.

Yo me encargaría de hacer una breve presentación que daré personalmente en el auditorio cuando ella llegué. Me tarde como un día en hacer la presentación. Ahora, me enfocaba en hacer un informe de los logros que hemos tenido en este ultimo año, si la empresa ah avanzado o si ah tenido problemas.

Era frustran te.

No podía equivocarme.

Lo cierto, es que le agradecía a Lucy de corazón, aunque ella no tiene derecho ayudarme, se ofreció a redactarlo lo mejor que pueda, porque lo que si se, es que Lucy Hearthfilia es una gran escritora.

— Lucy, alguna ves te has preguntado: ¿El por qué haces las cosas?

— ¿Ah? ¿A que te refieres Erza? —Me miró confundida.

— Nada —Negué con la cabeza con una sonrisa— Es solo que… a veces no siento que yo merezca esté puesto. No me siento capas de hacer lo que me ah encargaro el jefe. Eso es todo.

— No digas eso. Si estas aquí, es por tu propio esfuerzo y trabajo, creo que nadie más que tu se merece el puesto que tienes.

— Gracias Lucy. —Le sonreí. Me volví a concentrar en el escrito que estaba haciendo, prefería hacerlo a mano y lápiz antes de teclear lo me inspiraba un poco hacerlo de esta manera, porque lo que no me gustaba podía tacharlo, y eso de cierta forma me recordaba que no debía poner o porque lo borre. Lo se, sonaba algo raro. Después de eso, le enseñe a Lucy lo que había escrito.

No tardo en corregir me en ciertas partes, realmente no sabía que haría sin ella.

Ahora, tenía que pasarlo al ordenador.

Tener que voltear al cuaderno donde escribí el borrador y luego voltear a la computadora, me resultaba realmente tedioso y escribía lento al voltear a cada rato.

Suspire y decidí darme un pequeño descanso.

Junto con Lucy, fuimos al comedor de la empresa, eran las trece horas del día y en todo el rato de la jornada nos la hemos pasado enfocadas en ese maldito informe. Ahora tenía en frente de mi un plato que portaba un delicioso pastel de fresas. Lucy estaba distraída comiendo un sadwich que ella misma había preparado.

— ¿En qué tanto piensas? —Pregunté.

— Es extraño —Dijo pensativa— Siento que hice algo indebido en la fiesta.

Empecé a tocer en un mal momento. Lucy me miró extrañada y con una mirada acusadora.

— ¿Tu sabes que ocurrió Erza? No recuerdo absolutamente nada, no debí tomar tanto —Se dijo a si misma disgustada.

— Na-nada de que preocuparte. —Fue lo único que pude decir. Pero Lucy estaba convencida de que había echo algo atroz, ya que mi comportamiento no era el más normal y claro, yo no era esa clase de personas que mentían. Sabía que estaba mal y, tarde o temprano Lucy se iba a dar cuenta de la verdad.

— ¿Nada de que preocuparme? —Lucy bufó— Erza… Natsu se comporta muy extraño conmigo, como si hubiera echo algo que le molestara.

Baje la mirada.

Estaba acorralada y aunque no era asunto mío, prefería que Lucy se enterada de lo que en verdad paso, o lo que recuerdo, ya que, yo también estoy algo confundida con lo que paso esa noche.

— Lucy tú… —Trague saliva.

— ¿Yo…?

— Besaste a Natsu.

Solté de repente.

Lucy se quedo con la boca abierta y es que estaba a punto de darle un pequeño mordisco a su sadwich. Luego negó con una sonrisa y empezó a reírse.

— ¿Estas jugando no? —Volteó a los lados— ¿Te has puesto de acuerdo con Gray para hacerme una mala broma no es así? —Lucy empezó a reírse. Pero al ver mi cara seria se puso de los más nerviosa.

— Lucy, yo no te haría una broma, ni mucho menos la planearía con Gray.

— ¡Bese a Natsu! —Exclamó con terror en sus ojos— ¿¡Pero como paso eso!? ¿¡Se enojo cuando lo bese!? ¿¡Me apartó!? ¿¡Le gustó!? Ah, Lucy, no digas tonterías —Se empezó a dar pequeños golpes en la cabeza al decir lo ultimo, su cara era un tomate humano.

— En realidad no recuerdo muy bien. —Puse una pose pensativa— Lo único que recuerdo es que después de besarlo el te tomo por la cintura.

— Ah —Fue lo único que escuche salir de los labios de Lucy tras la cara que puso.

Una cabellera rosada me llamo la atención, ya que estaba entrando al comedor.

— Eh Lucy, ahí viene Natsu. —Lucy se puso un poco más seria y dio un gran bocado de aire.

Natsu pasó al lado de nosotras, a su lado estaba Gray, estaban discutiendo de algo que no sabía, pero podía asegurar que era algo muy tonto. Gray nos saludo con una señal muy floja de mano, mientras que Natsu solo nos dijo "hola" y se fueron a comprar algo del comedor. Era extraño, Natsu siempre cuando veía a Lucy tenía que sacar algo de plática.

— No se por que me preocupo por Natsu… a decir verdad, me ah estado ignorando todo esté tiempo —Dio un gran suspiro— Me ignora de buena manera, sin ser grosero claro.

— Es por lo que paso Lucy. Tal ves no quiere complicar las cosas.

— Si, puede ser Erza, pero no se porque me ignora de esa manera, es decir, todos se están dando cuenta de esa actitud, y puede que hasta Lissana se haya dado cuenta también de ese cambio.

— Si, la actitud de Natsu lo único que da a entender es que paso algo grave entre ustedes. —Dije pensativa.

— Me siento mal estando de esta forma. Creo que debería de disculparme, ¿no crees Erza?

— Es una buena idea —Le sonreí.

— Aunque… dices que me correspondió el beso, ¿no es así? —Yo asentí— ¿Eso quiere decir algo no? —Ella negó con la cabeza— No se porque me ilusionó yo misma.

— No te tortures tampoco. —Lucy me sonrió al decir lo último.

Los hermanos Strauss entraron al comedor, Mirajane sonreí como siempre, Lissana estaba riendo por algo que les contaba su hermano Elfman. Cuando notaron nuestra presencia fueron directamente con nosotras.

— ¡Hola chicas! —Saludo Lissana con su buen humor que tenía el día de hoy.

— Hola —Yo y Lucy saludamos con una pequeña sonrisa.

— ¡Esta mesa es de hombres!

Tras el comentario de Elfman se sentaron, Lissana saco tres bentōs, los repartió a sus hermanos y ellos lo abrieron, se pudo observar la ración de arroz, vegetales, algo de pescado y carne que portaban estos recipientes de madera.

— ¡Lucy! —Lissana llamó la atención de la nombrada— ¿Qué tal si saliendo vamos de compras? Eh, necesito un vestido nuevo para la conferencia de este domingo y quién mejor tu como compañera de compras.

Lucy murmuró algo apenada.

— M-e encantaría Lissana. —Contestó con una sonrisa.

Mirajane alzo una ceja por todo esto.

— Vaya, vaya.

— Mira, ¿puedo probar de tu bentō. —Pregunté con curiosidad ya que en verdad se veía muy delicioso. Mira solo asintió con una sonrisa.

Al sentir el sabor al momento de probarlo, fue realmente exquisito. Sentía un cosquilleo en mi boca.

— ¡Oh! Realmente esta delicioso —Dije emocionada.

— Es porque lo preparo Lissana —Dijo Elfman orgulloso— ¡Ella es todo un hombre!

— ¡Te eh dicho que no me cambies el sexo! —Le dijo una Lissana algo enojada.

Reímos.

.

Eran las quince horas del día. Estaba arreglando todo para irme y terminar el informe en la casa, tome mis cosas y en la entrada de mi oficina me encontré con Simon.

— ¿Te acompaño a casa? —Preguntó con una pequeña sonrisa.

— Claro. —Le devolví la sonrisa.

Siempre me eh preguntado porque las piernas de Simon son algo delgadas en comparación con sus brazos que son fuertes y grandes. Nunca me eh atrevido a preguntarle y a decir verdad no tenía la intención de hacerlo.

— No te eh preguntado —Empezó a sacar platica mientras caminábamos por las calles de la ciudad de Magnolia— ¿Cómo te la pasaste en la fiesta? Solo te vi una vez y te desapareciste.

— Oh bien —Mentí. En realidad no recordaba muy bien ese día.

— ¿Así? —Cuestiono no muy convencido— Podía jurar que estabas algo pasada de copas.

Bufe.

— En realidad no recuerdo muy bien, pero creo que si la pase bien —Reí nerviosa.

— Si, ya me parecía muy extraña tu actitud. Por cierto, ¿Gerard si te llevo a tu casa?

¿Gerard?

— ¿Él… me llevó a mi casa? —Pregunte confundida.

Mirajane me había dicho que ella junto con Elfman me acompañó a casa.

¿Acaso me mintieron?

¿Gerard hizo que mintieran?

— Si —Me miró confundido— Los vi cuando estaban a punto de marcharse ustedes dos.

— No recuerdo muy bien —Reí nerviosa— ¿En serio Gerard me llevó a casa?

Simon rio.

— ¿Por qué preguntas mucho? ¿Acaso Gerard te llevó a otro lugar? ¿Te hizo algo malo?

Negué rápidamente con las manos.

— ¡No pienses eso Simon! —Le dije rápidamente— Él, me llevó a casa y no hizo nada extraño.

Por el momento eso era lo único que podía decir, no tenía ni idea, pero no quería que hubiera un conflicto entre ellos dos, tenía que saber lo que en verdad ocurrió esa noche.

— Um, bueno… ¿no has sabido nada de él? —Preguntó de lo más normal.

— No —Musité.

Simon no dijo más.

Empezó a contarme algo de Sho, Wally y Miliana.

Pero yo no podía ponerle atención en lo más mínimo. Aún estaba algo confundida por lo que me acabo de enterar, entonces Gerard fue el que me llevó a la casa, porque mentiría de esa manera.

¿Qué fue lo que ocurrió?

Porque de algo si estaba segura, tuvo que ocurrir algo para que Gerard mintiera de esa manera y Mirajane le siguiera el juego. Además, ni siquiera lo eh visto y ya va a pasar una semana de lo ocurrido. Solo por mensajes que nos enviamos eh sabido de él.

Detestaba esta situación.

En el trascurso del camino me llamo la atención un hombre que estaba en un parque a lo lejos, se encontraba inclinado y me daba la espalda, no era nada nuevo, su color de cabello era lo que más me intereso.

Azul eléctrico.

Murmure para mí.

El hombre se encontraba con una pequeña niña, podía calcularle unos doce años, no sabía exactamente, la niña estaba sonriendo, parecía feliz, como cuando le sonríes a tu padre cuando te compra algo que quieres o a tu hermano cuando eres consentida. El hombre le alboroto el cabello azul a la niña y ella inflo sus mofletes, él rio.

El hombre se paró y pude verlo con mayor claridad.

¡Era Gerard!

Y que es nadie tiene ese extraño tatuaje en el rostro.

¿Gerard tenía una hermana… o una hija?

— ¿Erza? ¿Qué sucede? —Me llamó Simon. Vi como Gerard y la pequeña niña tomaban una dirección opuesta a la de nosotros.

— Na-nada —Dije tratando de sonar normal.

— Sabes que puedes preguntarme lo que quieras. —Simon me miro de una forma amable.

— Simon… ¿Gerard tiene familia? —Sabía que vivía solo, entonces, ¿de dónde salió la niña de cabello color azul?

— Es huérfano Erza. —Me dice de lo más simple— Pensé que eso ya te lo había dicho.

— S-i, sé que es huérfano —Di un gran bocado de aire y empecé a pensar una manera algo sutil de decirle lo siguiente— ¿Y… no tendrá una hija por ahí?

Simon río un poco.

— La verdad es que se ha casado dos veces, pero vive divorciado.

— ¡¿Qué?! —Exclamé sorprendida.

— Bromeo Erza —Simon me había pegado un gran susto— Vive solo, no tiene hermanos, padre, madre, ni tampoco esposa ni mucho menos hijos —Hizo una pausa— ¿Por qué preguntas esté tipo de cosas?

— Ah, no es nada, curiosidad.

El fuerte de mi amigo frunció el ceño no muy convencido de mis palabras.

.

El parque era un lugar muy tranquilo, donde escuchaba el millar de las aves y las risas de los niños jugando entre ellos. No quise quedarme en casa después de que Simon me acompaño, cuando se fue, decidí salir un poco al parque antes de centrarme en el informe que debía ya acabar. Pero si me quedaba sola y en casa, sabía perfectamente que solo pensaría en el asunto de Gerard y me torturaría yo misma.

Di un gran suspiro mientras que me sentaba en una silla de madera que tenía el parque.

Un señor con ropa sucia paso caminando en frente de mí, un fuerte golpe de olor a alcohol vino de pronto al momento que pasaba algo borracho aquel extraño.

Los recuerdos vinieron a mi mente cuando el olor a alcohol era algo insoportable. Algunas escenas borrosas empezaron a trasmitirse en mi mente de forma muy repentina. Podía escuchar su respiración muy cercas de mí, sentir su tacto al momento de acariciar mis mejillas.

Erza… estas borracha. —Apenas podía escuchar aquello, su voz estaba ronca y la imagen diciéndome aquello era algo borrosa.

Eso lo se —Dije, tal ves sin pensar en ese momento— O eso creo.

Y una imagen de como Gerard me besaba en aquella noche fue lo que más me sorprendió.

Gerard me había besado… o bueno, yo había iniciado.

Podía sentir mis mejillas arder de vergüenza. Ahora entendía varias cosas, entendía su comportamiento y pensé rápidamente en Natsu, él al igual que Gerard se comportaban de la misma manera, algo distantes.

— ¿Erza?

Sentí un tremendo escalofrió cuando escuche su voz atrás de mí. Me levante rápidamente y voltee a verlo.

— Ge-ge-gerard —Dije, no quería parecer sorprendida y más por lo que me acabo de dar cuenta pero en verdad no esperaba encontrármelo Él me sonreía de la manera más amable. El problema es que sentía mis mejillas arder y no podía verlo a los ojos por más que quería.

— ¿Qué haces aquí? —Preguntó sorprendido.

— Me que-queda a cin-cinco minutos el par-parque —Respondí o mejor dicho respondí tartamudeando. Gerard rió ligero.

— Ya veo —Podía sentir su mirada clavada en mí. Yo tenía la mirada por los suelos.

— ¿Y tú? ¿Qué ha-haces aquí? —Cuestione. ¡Y para de una vez de tartamudear Erza! Me reclame mentalmente enfada.

— Vine a visitarte —Sentí que sonreía— No me gusta estar solo comunicados por mensajes de texto.

— Ni a mi —Conteste. Tan siquiera estas tres palabras no tartamudee en pronunciarlas.

— Oye Erza, me pelee hace unos días, ¿crees que el moretón que ahora tengo cercas del ojo se nota mucho?

Levante rápidamente la vista para verlo.

¡No tenía nada!

Gerard sonrió burlón.

— Anda, que al fin me volteas a ver. —Me sonroje, lo había echo apropósito para que lo viera.

— Si-i —¿Pero que diablos estoy contestando?

— Estas muy rara —Soltó de repente— ¿Pasa algo?

¿Qué podía decirle?

¿Qué ya se la verdad de lo ocurrido aquel domingo en la madrugada?

¿Por qué él estaba tan tranquilo si me estaba evitando desde el principió?

¿Y quién era la niña con la que estaba hace unas horas?

¡Arg! ¡Estúpido Gerard!

— No me pasa nada. Estoy algo frustrada por el trabajo —Le dije calmando mis nervios un poco.

— Si, te comprendo. —Lo mire curiosa— Hoy salio en el periódico que Fairy Law tendrá una gran conferencia dándole la bienvenida a una de las mejores empresarias en la zona hotelera.

— No sabía que Gadzille escribió ese articulo. En Fairy Law solemos ser algo discretos cuando viene alguien importante.

— Publicidad tal vez. —Dijo Gerard. Él tenía razón. Gadzille nunca hablaría o escribiría un articulo si no queríamos publicidad para la empresa. Ni siquiera lo había pensado de esa forma.

— Creo que tienes razón. —Él me sonrió.

— Te ves realmente frustrada o molesta. —Me dice y se agacha a mi altura— Mira, no has dormido nada bien.

Aparte la mirada de él.

— ¿Vamos a mi casa? —Ofrecí— Tengo algo de postres, te gustaran.

Lo vi y en un momento me pareció ver un sonrojo en su rostro, me pregunto que habrá pasado por su cabeza en estos momentos.

— Me parece genial. —Me di media vuelta y estaba dispuesta a caminar hacia mi casa pero el tomo de mi muñeca y me giro para verlo— Toma.

Me alzo una rosa. Mis ojos mostraron sorpresa.

— Es… um, bueno —Empezó a decir nervioso— Un vendedor no dejaba de molestar y de perseguirme para que le comprara algo, y bueno, es lo primero que tome.

— Gerard…

— Si no la quieres puedo… —Lo interrumpí al tomar la rosa.

— Gracias. —Sonreí de labios— Es muy linda.

— No hay de que. —Lo escuche susurrar, sus ojos decían algo, algo que no podía descifrar, algo que quería saber y algo que me parecía realmente hermoso.

.

Mientras cortaba una rebana de pastel, Gerard traía algo de café de la cocina. Nos sentamos en el sofá de la sala. Observaba la rosa que ahora se encontraba en un jarrón de vidrio lleno de agua para que no se marchitara tan pronto.

Me contó de su semana, me di cuenta que al igual que yo, que él también tuvo una semana muy difícil. Podía asegurar que el también vivió con frustración y muy apenas se acordó, de tal vez, ignorarme.

— Hoy pedí el día libre por completo. —Me dice y al terminar de hablar le da un sorbo al café.

— ¿Así, por qué? —Pregunté, tal ves mi tono de voz fue algo muy inocente, pero yo quería saber que había hecho esté día, porque lo vi con una niña pequeña y con el mismo color de cabello que él. Tenía demasiadas dudas y mis pensamientos me hacían pensar mal de Gerard.

— Um bueno… —Se quedo pensativo— No se como empezar a contarte. —Rió nervioso.

— ¿Qué cosa?

— Yo hace siete años, conocí a una niña.

¿Será la misma con la que estaba esta tarde?

— ¿Una niña? —Gerard asintió con la cabeza.

— En ese entonces yo tenía diecisiete años y ella cinco —Hizo una pausa y sus ojos parecían viajar en el tiempo, recordando tal vez, el momento que la conocío— Había una fuerte tormenta esa noche, yo salí tarde de los estudios y me refugié en un puente para no pescar un resfriado.

Gerard empezó a contarme cual mínimo detalle de ese día. Yo podía imaginármelo en mi cabeza, como aquella niña de cinco años vivía, dormía bajo el puente peatonal de aquella calle llamada Anima, sola, con una gatita pequeña de color blanco, que la protegía de extraños, ya que Gerard se quiso acercar a la niña y la gatita llamada Charle le rasguño la cara.

— Cuando me tomo confianza me dijo su nombre, se llama Wendy Marvell, es huérfana —Gerard frunció el ceño. Sentí tristeza, porque sabía que Wendy le recordaba mucho a él de pequeño.

— ¿Y que paso con ella?

— Ese día le ofrecí mi casa para que pasara la noche. Hacía frío y no quería que se enfermada de algo grave.

Sonreí, aunque sabía que Gerard no lo había notado, el estaba absorbido en los recuerdos.

Él soltó una pequeña risa.

— Ultear me dijo que lo mejor era llevarla a una casa hogar, en eso temí por ella, por bueno… —Me miró.

— Si, lo se, no querías que pasará lo mismo que tú. —El me sonrió un poco— Pero… ¿Por qué no se quedo con ustedes?

— Por qué nosotros muy apenas estábamos en casa, los estudios y el trabajo al mismo tiempo nos quitaban todo nuestro día, nadie podía cuidarla de la forma que deberíamos hacerlo. Además, Ultear me decía que muy apenas me podía cuidar yo —Me reí por el último comentario, al igual que él.

— ¿Entonce si se fue a una casa hogar?

— Si, pero buscamos un buen lugar recomendado por otras personas —Guardamos silenció— Le prometí que cuando cumpliera la mayoría de edad la adoptaría.

Me sorprendí por aquello.

— Wendy no aceptó, no quería ser una molestia, aunque sabía, que muy en el fondo, estaba feliz por lo dicho.

Ahora, en este momento, me arrepentía por pensar todo aquello de Gerard. No podía creer que había dudado de él. En todo esto, no se, me hubiera encantado conocer a Gerard cuando yo era una niña, se, que hubiéramos sido buenos amigos.

— Yo, bueno…—Trague saliva— Te vi en el parque con Wendy.

— ¿En serio? —Me dice sorprendido— Me hubiera encantado presentártela.

— Si, se que debé de ser una lindura. Es solo que pensé muchas cosas. —Mis mejillas ardieron en un momento a otro.

Ahora no Erza, ponte seria. Me repetía a mi misma.

— ¿Así? ¿Qué pensaste?

— Que Wendy er-a-a tu hija —Solté. La cara de poker de Gerard me hizo sentir más vergüenza, luego, su risa me tranquilizo.

— ¿Qué haré contigo Erza? —Me dice sonriendo burlón.

Recordé a Juvia y su imaginación muy extremista, ahora, podía comprender la un poco.

— ¿Y? —Gerard me miró curioso— ¿Adoptaras Wendy? —Él sonrió por mi pregunta.

— Me hubiera encantado. ¿Pero sabes? —Lo observe curiosa— La doctora que me atendió aquel día que me enferme Porlyusica, está en proceso en adoptar a Wendy. Estoy feliz por ella.

— Vaya, eso si es una buena noticia.

— Si, por eso nos vimos el día de hoy, ella me lo quería decir personalmente.

Aunque no conocía a Wendy, sabía que aquella niña debía de ser muy importante para Gerard, y ahora viéndolo sonreír de una manera que se podía decir tierna, me daba una alegría que inundaba todo mi ser.

— Erza, ¿Qué es esto? —Mire a Gerard, y tenía en manos mi informe que se supone que debería de terminar ya.

— ¿Recuerdas la conferencia? —Él asintió, aunque estaba más ocupado leyéndolo Bueno, yo tengo que hacer una bienvenida y dar algún estatus de como ah ido la empresa en estos últimos años.

— Vaya. — Susurró— ¿No crees que algo estricta la persona que vendrá?

— Si, eso parece. —Me quede pensativa— Makarov no ah dado mucha información al respecto, creo que se llama Minerva.

Gerard se quedo sorprendido.

— ¿Minerva? —Repitió para él.

— Si, ¿pasa algo? —Cuestione algo confusa por la expresión que puso al momento de nombrarla.

— Si es la misma Minerva que yo conozco, es realmente alguien de cuidado. —Me dijo serio.

— ¿De donde la conoces? —Pregunté confundida.

— Trabaje con ella, en un tiempo atrás.

No sabía si estar sorprendida porque Gerard había trabajo con Minerva o porque ella era alguien de cuidado.

— ¿Recuerdas cuando te conocí? —Asentí sonriendo un poco— Bueno, en ese entonces yo trabajaba con ella, tenía un buen puesto, estábamos en un proyecto muy importante. Pero al final, tuve unos problemas con ella, realmente cosas tontas que puedo decir que ella inventaba solo para que me corrieran y las llegadas tardes no ayudaban mucho —Soltó una risa ligera— No me importo ser despedido, lo que me molesto es que tomo la mayoría de mi trabajo y se llevó todo el crédito.

— Una persona que no debe sentirse bien consigo misma al hacer ese tipo de cosas.

— No creo que tengas remordimientos de todas formas. —Dijo con un tono de voz más serio— Ten cuidado, solo eso.

Asentí con la cabeza.

Como ya se nos había acabado el café, me levante dispuesta a traer más. Pero mis pies estaban algo torpes y más con la presencia de Gerard, termine enredara con sus pies y el siguiente resultado es que tropecé y caí arriba de él.

Sus ojos penetraban los míos.

Y es que era extraño, ahora, ambos nos encontrábamos sonrojados.

Sentí una punzada muy grande en mi estomago. Por estar en esta situación, porque Gerard no decía nada o se burlaba, tal ves debería de ser por aquella noche, ambos estábamos realmente nerviosos, y los recuerdos de ese día se hicieron presentes en mi cabeza, poniéndome si era posible, aun más nerviosa de lo que ya estaba.

— Mentiroso.

Gerard me miraba confuso.

— Tú… —Trague saliva— Tú me trajiste a mi departamento el día de la fiesta.

— ¿Recuerdas lo que paso? —Preguntó nervioso.

— Algo. —Aparte la mirada de él.

— ¿Qué algo recuerdas? —Lo observe y él tenía la mirada en mi. Me acarició una de mis mejillas y la verdad es que no sabía como reaccionar, solo sabía que tal vez, mi expresión era tonta.

— ¿Para que quieres saber? Supongo que tu recuerdas todo lo que paso —El rió nervioso.

— Si, lo recuerdo. —Confesó.

No esperaba eso.

— Te quiero pedir disculpas. —Abrí mis ojos sorprendida.

— ¿P-or qué?

— No debí sobrepasarme tanto. —Desvió la mirada sonrojado— Y-o bu-ueno…

Solté una risa. Gerard alzó una ceja.

— ¿De que te ríes Me estoy disculpando. —Me dijo entre molesto y divertido, con una de sus manos puso uno de mis mechones de cabello detrás de mi oreja ya que tapaban mi vista.

Oh si, yo aun seguía arriba de él.

— Es solo que, da ternura verte tartamudear. —Le dije.

— Mira quién habla. —Mis mejillas ardieron.

Me separe de él y me incorpore sentándome nuevamente al lado de él.

— Um, no te preocupes de lo sucedido de esa noche Gerard. —Comente algo apenada.

— ¿No?

— N-o fue tu culpa.

Nos quedamos callados.

— Esta bien —Suspiró— Aunque, pude a ver salido violado.

Me miro burlón y yo lo fulmine con al mirada.

.

Antes de que Gerard diera un paso a la salida de mi departamento lo tome de la muñeca, me miro confuso.

— ¿Estas ocupado el domingo? —Pregunté algo nerviosa.

— No. ¿Por qué? —Pidió saber curioso.

— El domingo será la conferencia. —Hice una pausa— ¿Te g-ustaría ser mi pareja esa noche? —Sabía que estaba completamente roja, pero ya me estaba acostumbrando a ponerme de esta manera.

— Será un placer Señorita Scarlet. —Me sonrió.

— Será de etiqueta. —Le advertí.

— Tranquila, no te haré pasar vergüenza. —Sonreí un poco.

— Se que nunca lo harías. —Le dije tranquila.

— No —Se acercó a mi, me tomo de la cintura y me acercó a él, plantándome un beso en la frente— Nunca lo haría.

Gerard era esa clase de personas que podías querer de inmediato Yo aun me preguntaba cuando lo empecé a querer, y la pregunta que más ronda en mi cabeza, es que si esta bien quererlo.

No lo sabía.

O tal vez si, pero no quería aceptarlo.

.

Era domingo. Nunca me habían gustado esté día de la semana, los encuentro como el final de algo, o estoy exagerando demasiado pero desde que recuerdo, nunca me han agradado. Tenía malos recuerdos en esté día. Y, esperaba que el día de hoy no ocurriera nada malo.

Era un día importante.

Me di cuenta que este día había llegado, el momento en que me vi al espejo, tenía un vestido color azul marino largo. Mi cabello escarlata recogido en una coleta, con el flequillo en la frente Y al ver a Gerard ahí, parado en la puerta, con un traje negro, abotonan doce las mangas, puedo decir que tengo la mejor compañía esta noche.

— ¿Nos vamos? —Me dijo y le sonreí.

— Claro, no quiero llegar tarde.

— Te ves linda Erza —Me miro a los ojos al decir esto.

— Tú también Gerard. —Contesté apenada.

El atardecer no podía ser más hermoso el día de hoy, Gerard me había dicho que en especial este día, el cielo estaba algo escarlata y que yo solo se le venía a la mente de inmediato, sus comentarios me ruborizaban, y es que el ambiente era de un color entre naranja y rojo.

Al llegar a la empresa, que era ahí mismo donde será la conferencia y una pequeña reunión para convivir un poco con la tal Minerva y algunos de sus empleados que de igual manera se puede decir que son personas importantes, pude notar muchos cambios, como su decoración, todo daba un toque elegante, hasta el tipo de luces, las bebidas que ofrecían era muy importante para que la empresa diera buena imagen.

La conferencia sería en el auditorio, donde hay un gran escenario de madera y en medio un micrófono en unos momentos más, me podía observar ahí en frente de todos hablando, no estaba nerviosa, contaba con el apoyo de mis amigos y eso, de cierto modo, me tranquilizaba y me daba confianza. En frente del escenario, estaban los asientos, eran de piel y de color negro. Se podía decir que había una zona VIP, donde ahí, se sentaran los invitados, que son las razón de está bienvenida. Luego, un poco atrás, los asientos normales como en una sala de teatro.

Después de la bienvenida, tenía entendido que Mirajane se ocuparía de una pequeña reunión en el salón principal, ahí, habría de tomar: vino tinto, que era muy buena para está ocasión, y algunos bocadillos. Luego, una pequeña cena. Solo era para los empleados de altos rangos en la empresa.

Pude distinguir a Lucy, que llevaba su cabello suelto, estaba sentada al lado de Loki en una de los asientos del auditorio, podía distinguirla fácilmente desde el escenario, por si acaso, me pongo nerviosa. Nos acercamos a ella yo y Gerard. Lucy tenía un vestido rojo color vino y accesorios del mismo color, Loki iba de traje también, al momento de verme iba a ser uno de sus comentarios alagadores, pero vio a Gerard y solo sonrió.

— ¡Erza! Te ves hermosa —Me dice mi amiga feliz.

— Gracias Lucy, tu no te quedas atrás. —Ella se sonrojo por mi comentario.

— ¿Estas listas? —Preguntó.

— Si, estoy más que lista. Cuento con el apoyo de ustedes. —Le sonrió a ella y luego a Gerard.

Lucy saludo a Gerard de la manera más atenta. Se sonrojo un poco.

— Gerard, lo siento por mi comportamiento la noche que nos presentaron. —Él soltó una risa.

— No te preocupes, no fuiste la única a la que se le pasaron las copas —Dijo burlón, pero a la ves educado. ¿Eso era posible? Rápidamente le di un codazo.

Lucy no entendió el comentario de Gerard, pero al ver nuestra complicidad, sonrió feliz.

Nos quedamos conversando con ellos mientras que llegaban los demás, no faltaría mucho tiempo para que el auditorio este completamente lleno. Observe como Gray entro junto con Juvia, eso me sorprendió mucho, pero parece que la Loxar había seguido a Gray y él no se había dado cuenta de nada. Natsu llego junto con Lissana, rápidamente fue a buscar pelea con Gray porque se había sentado en su lugar. Mirajane llegó con Laxus Dreyar, no sabía a la perfección si estos dos habían venido juntos, o tal ves se encontraron en la entrada, cualquiera de las dos opciones no importaba, ya que la mayor de los Strauss se veía realmente feliz y me alegraba verla de esa manera, portaba un lindo vestido color negro. Mientras que Lissana uno celeste y Juvia al igual que yo, azul marino.

El jefe Makarov entro, junto a él una mujer de cabello negro suelto, un vestido color entre azul y celeste, su mirada tan decidida y fría me decía que esto no iba a ser facil, porque ya estaba advertida, esta mujer era alguien de cuidado. Paso al lado mío, mirándome cuando nuestros ojos se encontraron, me di cuenta que ella era ese tipo de mujeres que veían a todos como sus presas, alguien que se cree superior y no tiene compasión con nadie, en este momento, me di cuenta que yo entraba en aquel rango. Atrás de ella, venía un chico rubio, portaba una sonrisa divertida, él era todo lo contrario al chico que venía al lado de él, era de cabello negro largo y su mirada era seria y calmada. Y entraron más personas que eran importantes, como un hombre rubio de cabello largo que portaba un sombrero y otro musculoso. Entro una chica, ella, a comparación de los otros, parecía un poco más amable, su cabello era blanco, portaba una rosa color azul oscuro en el lado izquierdo de su cabeza, con un vestido blanco. Ella a comparación de los cinco que acabaron de entrar se sentó en uno de los asientos normales, no como los otros que se sentaron en VIP, se podría decir de esa forma. Se me hizo muy extraño eso, aunque me dio un poco de tristeza.

El jefé Makarov carraspeo, haciendo que mi atención fuera hacía él, cuando lo vi, me vio y luego vio al escenario. Era tiempo de la bienvenida, y yo estaba des concentrada completamente.

Al momento de pararme del asiento, Gerard me tomo de la mano. Lo mire algo nerviosa por toda está situación.

— Suerte Erza —Me dice sonriendo. Aquella sonrisa logró tranquilizarme.

— Gracias Gerard. —Le agradecí.

— Por cierto —Me mira serio— No dejes que el tigre te coma.

Me advirtió.

Tal vez esté no era momento para hablar metafóricamente, pero podía entender aquello. Y se lo agradecía, por toda su preocupación y sus consejos.

Al momento de estar en el escenario, en frente de todos, ves todo completamente distinto. Te da una sensación de nervios, y esperas a que todo esto termine y que acabe con un buen resultado, pero tenía que tener en cuenta, que todo esto apenas estaba comenzando.

Tragué saliva y di pequeños y suaves golpes al micrófono.

— Buenas noches…

Y empecé mi discurso dándoles la bienvenida como el tiempo sigue su curso hasta que se acabé el día.

Cada palabra que decía, que salía de mis labios eran firmes, tenía confianza en mi misma, porque esto era difícil el futuro de la empresa era muy importante en está noche, y teníamos que dar lo mejor. Podía ver a todos, hasta la mirada de seriedad, serena y fría de Minerva, nada a comparada con la mirada de Gerard, que me sonreía en el momento que lo veía a los ojos y me hacía sentir segura, o la cara de Natsu que portaba una enorme sonrisa orgulloso de todo esto y de mí. La mirada de Gray que confiaba en mi, la de Lucy que me sonreía.

Acabé de decir la bienvenida, y aplaudieron todos, excepto Minerva.

Tal vez ella estaba pendiente, de cualquier minúsculo error que yo cometiera.

Mirajane y Laxus subieron junto a mi al escenario.

Ellos empezarían a decir junto conmigo todos los logros que hemos tenido estos últimos años. Laxus tenía un tono profesional, aunque era algo egocéntrico el quería lo mejor para la empresa, Mirajane con su tono de calma a tranquilizaba el momento tensó que generaba Laxus, eran perfectos. Al final me toco decir ciertas finanzas.

Todos prestaron atención y Minerva no fue la excepción. Al terminar, Mirajane iba a decir que pueden pasar a la sala principal. Pero aquella mujer sentada en la sala VIP, que en todo momento estaba prestando atención se paro de su asiento y me miro directamente a los ojos.

— Erza Scarlet —Me llamó. Y sonrió un poco, sus compañeros tenían la vista centrada en ella y luego en mi. Yo le puse atención, pude observar al jefe Makarov algo sorprendido por todo esto.

— ¿Pasa algo? —Dije, con mi tono de voz más calmado.

— Tengo entendido que Fairy Law a tenido muy mala suerte esté ultimo mes, ah bajado su ingreso de una manera sorprendente. ¿Cómo pueden explicar aquello? —Demandó saber, con un tono de voz muy autoritario.

— Bueno, primeramente que nada en una Agencia de Viajes todo puede ocurrir…

— Eso no contesta mi pregunta. —Me dijo algo molesta y tenía un semblante burlón. Lo cierto era, que no me había dejado terminar. Esto era el colmo.

— En cualquier empresa ocurren alto-bajos.

— ¿ Quieres decir que no hay una explicación Señorita Scarlet? —Me desafió por su tono de voz y con la mirada.

Iba a decir algo, pero nuevamente empezó hablar.

¿Cómo queria que le contestara si no me dejaba hacerlo?

— Según este papel —Dijo con burla señalando un folleto que les habíamos dejado en sus asientos sobre lo que hablaríamos en esta conferencia— Y según mis deducciones, parece que han habido transacciones fuera de lugar ¿Lo sabías Erza Scarlet?

Me sorprendí.

¿Cómo había deducido aquello de una manera muy rápida?

Sentí la tensión de un momento a otro.

Laxus y Mirajane no sabían que decir estaban sorprendidos, y Makarov, también lo estaba, porque nadie sabía aquello, solo ella.

— Vaya, pero que clase de personal contratan aquí. —Dijo y soltó una risa burlona.

Me sentí pequeña, pequeña junto al tigre. Porque me di cuenta de algo, yo, Erza Scarlet, había sido la presa de Minerva desde que me vio por primera ves.

Y había sido cazada y no me había dado cuenta de ello.

Bajamos del escenario tras aquella humillación de la dama¸ así le llamaban sus compañeros al pasar al lado de ellos, sentía la miraba de Minerva atrás de mí, sentía la burla, su risa atrás mío.

Nos encontramos con Makarov que nos miraba serio.

— ¿Cómo es que estamos siendo robamos?

— Esa bruja debe de estar inventando todo —Dijo Laxus con un tono molesto.

— De todas formas, ya envié a Levy a revisar todo esté asunto. Pero hemos caído muy bajo, espero y esto no afecte a la empresa —Me miró a mi como responsable. De repente me sentí por todo esto, tal ves, yo tenía la culpa y tenía que aceptarlo.

— Yo… —Hice una gran pausa, pero sentí la mano de Mirajane en mi hombro, la mire y ella tenía una sonrisa.

— Erza, diste lo mejor, dimos los mejor. No tienes que sentirte mal. —Me dice Mira con algo de preocupación en sus ojos.

— Confió en ustedes, yo también estoy sorprendido con todo esté asunto, se me hace muy sospechoso que Minerva haya deducido toda esta información en tan poco tiempo. Pero, como se los dije en el momento que los ascendí de puesto, yo estoy orgulloso de ustedes. —Nos dijo Makarov con su tono de voz serio, aunque nos decía todo aquello, no podía dejar de sentirme mal. Por que no puse el debido empeño que necesitaba está noche.

Me aleje de todo aquello. Salí de la empresa a tomar aire fresco y mirando las estrellas que se habían adueñado completamente de la noche.

Di un gran suspiro y mis labios empezaron a temblar.

— Te vas a resfriar. —Escuche atrás de mí.

— Que importa Gerard.

— A mi me importa. —Me voltee para verlo. El tenía una mirada seria.

— Arruine todo. —Confesé.

— No lo hicistes. —Contradijo dando pequeños pasos hacía mí.

— La empresa será afectada de una gran manera. No debí de hacerme cargo de este proyecto nunca.

— Erza Scarlet —Dice mi nombre completo, me llamo la atención aquello— ¿Sabes algo? Poco a poco te estas convirtiendo en alguien importante, es normal que la competencia te tema y quiera deshacerte de ti lo más antes posible.

— No soy alguien importante — Susurré.

— No, aun no. Pero lo serás. Y Minerva lo sabe —Me sorprendí— Por eso quiere arruinarte ahora.

Me quede callada. No sabía que decirle, no sabía si tenía razón o no.

— ¿Sabes? —Sentí sus brazos rodeándome y acercándome a él. Relaje mi cabeza en su pecho, y descansado en este abrazo— Para mí, estuviste más que espectacular. ¡Vaya que eres profesional!

Sonreí un poco. Sus palabras me animaban.

— Fui un desastre, admítelo. —Le dije.

— Un desastre espectacular — Reí. Nos miramos el uno al otro sonriendo de labios.

— Quita esa mirada de tristeza. Verás que todo se solucionara —Asentí ante sus palabras— Yo estoy contigo.

— Aunque no lo creas, si tu estas aquí, se que todo saldrá bien.

Gerard hizo un gesto que me dejo sin palabras y me hizo ruborizar. Junto su frente con la mía, y nuestras miradas estaban mucho más cercas.

— La noche aun no se termina.

— Para mí si. —Admití.

— No seas negativa Erza, el tigre aun sigue ahí adentro, demuestra que no te asusto en lo absoluto.

Comprendí algo en ese momento.

Gerard también había sido una gran amenaza para Minerva, pero ella lo había quitado de su camino como quería hacerlo conmigo, pero él ahora, no iba a dejar que me pasara lo mismo que a él.

Y lo sabía, porque al tenerlo junto a mí, sentía que él era mi armadura y me iba a proteger de todo.

Sonreí.

— Vamos adentro, esto apenas comienza. —Gerard, ante lo dicho, sonrió. Y entre nuevamente a aquella empresa para verme con la persona que me había humillado hace unos momentos, pero la diferencia ahora es que no estaba sola, estaba con Gerard, y su mano entrelazada junto a la mía.

.


Bueno, ¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado. Es el capítulo más largo que eh escrito y la verdad no sé qué diablos estaba escribiendo a las tres de la madrugada cuando lo acabe. Quiero que, de cierta formas, los lazos de Gerard y Erza sean fuertes, y más por este tipo de situación. Nuevos personajes han aparecido, ¿malos o aliados?

Capitulo que va dedicado a todas aquellas personas que leen esté FF Gerza, y este especialmente a mirajanestraussstiri, que me había pedido que adelantara esté capitulo como regalo de semana santa, en verdad quería hacerlo, pero el capítulo nueve salió de la nada y no esperaba escribir el capítulo diez rápido, así que una disculpa y espero que te haya gustado D:!

En fin, una Minerva aparece. Y no se que más decir xD

Bienvenidos a los nuevos lectores *—* Y gracias por sus reviews.

Les mando un abrazo de oso c: