El Crimson typhoon era piloteado por dos hermanas chinas, Liang y Mei. Unas jovencitas de 19 años, con cabellos largos, negros y lizos, las dos generalmente llevaban el cabello suelto, el cual les llegaba hasta la cintura. Este Jaeger está siendo muy bien manejado por Liang y Mei, a pesar de que la máquina en especial se había creado para ser utilizada por cuatrillizos.

Eran muy buenas con sus técnicas de combate y estrategias, sin embargo, aún eran unas novatas, así que de vez en cuando los Kaijus les superaban en velocidad y demás.

Con el puño derecho del Crimson, golpearon al Kaiju justo en su cabeza, pero fue un movimiento lento, esto le dio tiempo a la bestia de golpearles con su cabeza en un costado, derribando sobre un edificio enorme al Jaeger. La criatura no dudó y enseguida se abalanzó sobre las jóvenes, quienes tuvieron el buen reflejo de colocar las manos gigantes del Jaeger frente a este para detener por un rato al kaiju.

El Crimson typhoon y sus pilotos trataban por todos los medios levantarse para continuar la pelea. Sin embargo, su gran esfuerzo no funcionaba, creyeron que era su fin cuando vieron que el Kaiju trataba de arrancar la "cabeza" del Jaeger.

El enorme hocico de la criatura se encontraba demasiado cerca del Jaeger, sin embargo salió volando hasta chocar contra un puente y un edificio a unos cuantos metros de ahí. La atención de las hermanas se centró de inmediato en el Gipsy Danger que literalmente brincó sobre el casi derrotado Kaiju.

Raleigh y Mako le proporcionaron unos 4 golpes al Kaiju justamente en su cabeza, sin embargo, la criatura logró reincorporarse y con su cabeza empujó al Jaeger, las piernas robóticas de éste intentaron que las 2.700 toneladas que estaba soportando no cayeran completamente sobre la máquina.

Con mucha potencia lograron, digamos que, quedar a la "par" con el Kaiju en una especie de "concurso" para ver quién era el primero en caer sobre algún edificio. Obviamente, Gipsy Danger no podría mantenerse por mucho tiempo así, entonces decidieron que era hora de usar la espada.

Raleigh ponía toda su fuerza en el brazo derecho de la máquina mientras Mako le acertaba un fuerte golpe con la espada a un costado de la cabeza de aquella cosa, directo a su ojo izquierdo. El Kaiju comenzó a tambalearse, soltando el agarre que mantenía con Gipsy Danger, Raleigh miró a Mako y asintieron al mismo tiempo, a continuación, las dos manos de la máquina se dirigieron contra la cabeza y la estrellaron entre ambas.

El Kaiju soltó un fuerte alarido mientras caía un poco sobre su lado derecho, pese a esto, aún logró incorporarse y rugió furioso al Jaeger. Gipsy Danger se preparó para dar su último golpe con la misma espada, no debían fallar, tenía que ser justamente en su cabeza, y solamente ahí.

Y justo cuando iban a golpearlo, el Crimson typhoon se interpuso, lanzándose sobre el Kaiju, este soltó de nueva cuenta un alarido, y con sus garras trató de defenderse de la máquina sin éxito. Liang y Mei se encargaron de encestarle el golpe final en la cabeza, derrumbándolo al fin.

Entonces, aquellas hermanas chinas se llevaron todo el crédito por acabar con aquél Kaiju. A Mako no le molestaba demasiado, pero a Raleigh, en serio que le había hecho enojar.

Se encontraban en el comedor sentados en unas de las mesas más lejanas. Estaban acompañados de otras dos personas, quienes piloteaban el Chrome Brutus: un joven de unos 34 años, cabello oscuro y unos penetrantes ojos azules, su acompañante era una mujer de unos 20 años, con largo cabello castaño y enormes ojos azules.

Eran unas personas muy carismáticas, parecía que todo se lo tomaban como una broma, incluso eran bromistas cuando estaban en el clímax de una batalla. Desde su primer día, casi siempre se la pasaban pegados a los pilotos de Gipsy Danger, al principio a ellos les molestaba un poco tenerlos tan cerca a casi toda hora, pero con el tiempo fueron acostumbrándose a ellos.

― Ay, por favor. ―comenzó Alyssa al notar el semblante de enojo en el rostro de Raleigh, toda la atención de las 3 personas se centró en ella.― La mayoría aquí sabemos que ustedes hicieron todo el maldito trabajo, no hay por qué ponerse así, Raleigh.

El hombre bufó con molestia y volvió su mirada hacia su alimento. Después de unos minutos suspiró y redirigió su mirada a los demás.

― Tienes razón, es una estupidez esto. ―esbozó una sonrisa dirigida a Alyssa, Mako sonrió de igual manera y entonces Raleigh sostuvo su mirada en la joven japonesa.

Pero aquél contacto visual fue interrumpido cuando comenzaron a ver que todas las personas salían del lugar rápidamente.

― ¿Qué está pasando? ―preguntó el chico de cabello negro, Alexander, mientras se levantaban de su lugar y se dirigían con todos los demás.

Todos llegaron hasta el lugar donde se les daba mantenimiento a las máquinas. Sin embargo, ahí había algo totalmente nuevo, otro Jaeger, y no era uno de aquellas versiones anteriores, era totalmente nuevo.

Mako y Raleigh miraban sorprendidos aquella nueva máquina, se veía bastante fuerte, era completamente negro a excepción de algunas partes que eran rojas o grises.

― ¿Sabías algo acerca de esto, Mako? ―preguntó Raleigh aún sorprendido a su compañera, quién negó con la cabeza.

Entonces dos personas entraron al Jaeger, todos trataron de ver bien quienes eran, la curiosidad los mataba. Muchos creían que una unidad tan impresionante como aquella debería pertenecer a Raleigh y Mako, ¿acaso había alguien aún más capacitado que ellos?

Las pruebas comenzaron, los movimientos que el Jaeger realizaba eran limpios, certeros, activaron algunas armas nuevas. Eran casi iguales a los demás Jaegers, sólo que parecían ser incluso más potentes que las anteriores.

Pronto las pruebas finalizaron, dejando ver a aquellos que tanta curiosidad provocaron. Una mujer de largo cabello castaño y rasgos finos, muy hermosa con buen cuerpo. Y el hombre era alto, rubio y de ojos azules, los dos poseían un gran porte, miraron a las personas y sonrieron.

― Ella es Katherine y él Taylor. ―comentó una persona cercana a ellos.― Eran militares muy reconocidos, seguramente por eso están aquí.

― ¿Y la máquina? ―preguntó otro, sin dejar de mirar al Jaeger.

― Es única, se supone que aún estará en prueba.―comentó alguien más.― Si algún Kaiju aparece, esta "unidad" irá acompañada por otra, que sólo observará y estará atenta si hay problemas.

Raleigh dirigió su mirada de nuevo al Jaeger, ¿acaso reemplazarían a los Jaegers actuales por unos como aquél?

En la noche todos comenzaron a dirigirse a sus respectivas habitaciones. Sin embargo, Mako y Raleigh se quedaron un rato en el comedor. El chico siempre estaba buscando alguna forma de pasar tiempo con ella, estaba ansioso por conocerla completamente, incluso la más mínima cosa.

Desde la primera vez que la vio se sintió extrañamente atraído hacia esos enormes ojos que le miraban con curiosidad. Entonces cuando hicieron las pruebas en el Gipsy Danger, y gracias al "enlace" vio aquella vez que un Kaiju la persiguió de pequeña por las calles de Tokio, sintió una extraña necesidad de protegerla a como dé lugar, en ese entonces esos sentimientos le extrañaban pero con el paso del tiempo, fue acostumbrándose a ellos y aceptándolos tranquilamente.

Y, cuando fueron a cerrar la brecha y ella se quedaba sin oxigeno… Entró en pánico, no quería pasar lo mismo que con Yancy, no quería perder a alguien que amara, mucho menos a ella. Así que le dio su oxigeno, le sacó de ahí, y entonces terminó el trabajo.

Aunque tampoco quería morir sólo ahí, quería ver sus ojos de nuevo, su sonrisa y escucharla otra vez, quería vivir para estar con ella. Entonces, gracias al cielo, logró salir vivo y coleando de ahí, ahora podía pasar el tiempo que quisiera con ella.

Así como ahora, se sentía tan bien estar a su lado, riendo por tonterías, cosas triviales, como si el mundo estuviera perfectamente bien, así como cuando cerraron la brecha. Amaba estos momentos de paz con ella, no quería que se acabaran nunca.

Entonces, la alarma volvió a sonar…otro Kaiju había emergido de aquella brecha en el océano pacifico.