He vuelto con un nuevo y fresco capítulo de esta precuela, disfrútenlo como si fuera una fruta jugosa en un día caluroso 3.
Saludos
Atte. Arthuria Pendragon.
**Capitulo 3**
**No apartes tu mirada**
Link al partir no dijo nada, ni hizo un gesto de inconformidad. Después de horas tenía una conversación amigable con Alex y Din su hermana parecía estar bastante animada, no dejaba de sonreír, el príncipe parecía encantado de la actitud de la chica, mientras Link fingía una gran sonrisa para no opacar el gran sueño de Din y tampoco opacar el agradecimiento del príncipe.
El joven rubio en su mente tenía una batalla titánica, no quería regresar a Hyrule, no le parecía nada divertido, no era una buena idea, era una tortura. Pero su hermana siempre le apoyo en las buenas y las malas, la quería mucho y por primera vez salía de Shion, cumpliendo así su sueño de toda la vida.
Mas el sueño de vida de Link era otro… Sentía que Hyrule no le traería nada más que recuerdos dolorosos y momentos incómodos.
-¡Ah que excitante!- Decía su hermana mirando a la ventana.
Alex rio al ver la reacción de la chica y dijo. –Ya estamos entrando a Hyrule oficialmente.-
Link sintió un golpe en el estomago, ¿eran nervios? O la señal de que algo no iba bien. Sus nervios estaban sobre expuestos.
Din soltó un "woooow" Cuando entraron al reino de Hyrule, a pesar de que no había nada a los alrededores más que pasto, algunos animales y el camino por el que pasaban.
-Es emocionante o ¿no? Link- Su hermana le dedicaba una hermosa sonrisa.
Link correspondió y sonrió. – ¡Si es hermoso!- Mintió.
-Ha…- Soltó Alex lanzando una mirada de complicidad a Link, el rubio intimidado aparto la mirada del joven príncipe.
Din por su parte no se dio cuenta de los sentimientos de Link.
-Es una pena Din, pues nosotros nos dirigimos directamente al castillo de Hyrule.- Dijo Alex animando la conversación una vez más.
-¿Porque es una pena señor?-
-No podrás ver toda la belleza que alberga este país…-
-Oh mi señor si tan solo supiera cuanto he ansiado salir de mi casa y explorar el mundo, lo que más desee ver fue Hyrule…- Tomo aire la joven. –Y hoy gracias a mi hermano y usted, tengo la oportunidad de viajar al mismísimo castillo de Hyrule como el inicio de mi gran viaje por el mundo.- Miro al joven príncipe con sus ojos rojos, reflejando la llama que porta en su corazón. –Yo no podría ser más feliz con esto… Sobre todo porque estoy con mi hermano. Claro que no me mal entienda me encanta también su compañía.-
El príncipe rio sin despegar la mirada de la joven. –Entiendo muy bien lo que quieres decir, me alegra que lo disfrutes al máximo y…- Hizo un poco de suspenso. –No tendrás que esperar a otro viaje para visitar los alrededores…-
-¿Enserio?- Se emociono aun más la joven.
-Si, pero tengo un favor que pedirles…- Dijo Axel pretendiendo ser muy serio.
-¡Lo que quiera mi señor!- Contesto inmediatamente Din.
-Pronto sabrán cual es el gran favor, disfruten el viaje mientras tanto.- Cerro la conversación Alex.
Link miro al príncipe de manera furtiva pues le parecía extraño que alguien como él pidiese un favor, teniendo todas las cosas del mundo ¿Por qué? pediría algo. Alex contesto a la mirada de Link sin temor, solo sonrió, como con su hermana.
Din de tanta emoción se quedo dormida, utilizo las piernas de Link como almohada. Ya casi era hora del atardecer.
-Oye príncipe…- Dijo Link algo molesto.
-Ah que forma tan ruda de hablar.- Dijo Alex divertido.
-¿Acaso no tienes hambre?-
-Sí pero voy a llegar a cenar como formalidad.- Contesto seriamente. –Ah ¿Acaso será que temes que a tu hermana le falte algo de comer? Vamos amigo no seas así. Te garantizo que tendrá la mejor cena de toda su vida.-
-Bien…-
-Se nota que eres sobre protector con lo que te interesa…- Rio el príncipe. –Da igual, eso no es tema de conversación.-
-¿Entonces que lo es?- Dijo Link menos agresivo.
-Eres Hyliano ¿verdad?- Link al oír esto dio un brinco, el príncipe complacido continuo. –Sospecho que a pesar de serlo, odias este país, se nota más claro que el agua.-
-Ah... ah príncipe...- Link trataba de explicarse pero un nudo apareció en su garganta sin dejarle hablar.
-Tranquilo mi amigo Link. Estoy seguro de que Din comprende la situación, ella sabe que mentías sobre lo hermoso que te parece Hyrule.-
-Ah… yo solo quiero que se la pase muy bien.- dijo Link librándose del nudo.
-Me parece que ambos piensan igual… ¿Dime Link acaso tienes una relación amorosa con tu hermana?- Se burlo el príncipe.
-Se equivoca su alteza… Yo adoro a mi hermana, la quiero mucho pero amo más a mi padre que me dio una nueva oportunidad en su casa al recogerme.-
-Ya veo…- Se decepciono un poco el príncipe. –Ah ya casi llegamos a nuestro destino.-
Link comenzó a sudar en frio, las manos le temblaban. Sabía que ya estaba en los dominios del gran rey Daphnes Nohansen. Hyrule el reino de los misterios. A pesar de estar adentrado en tal lugar en la carreta se sentía a salvo pues sus pies aun no rozaban la tierra firme, el solo pensar en que su destino se acercaba significaba que tendría que salir de su cómoda carreta donde se sentía a salvo del pasado.
Media hora más tarde el paisaje por la ventana cambio totalmente, la noche cubrió con su manto a la ciudadela que lograba vislumbrarse ya, con sus luces como luciérnagas iluminando el camino. Link hayo el paisaje bastante… aceptable, aun su miedo le hacía ver monstros en cada mancha obscura del paisaje.
-Link… Despierta a Din.- Dijo el príncipe arreglándose y prendiendo una pequeña lámpara para iluminar la carreta. El joven no ilumino la carreta para poder apreciar el paisaje en todo momento pero se había terminado el tiempo para disfrutar ahora Alex debía prepararse para reunirse con el rey, presentar a los invitados y cenar con este.
-Oye Din es hora de levantarse.- Dijo Link con mucha ternura.
-Cinco minutos más… por favor.- Ronroneo la chica.
-Bien pero te perderás la cena con el rey.- Contesto Link sin tanta ternura.
-¡Cena con el rey!- La chica abrió los ojos y se arreglo como un relámpago, comenzó a cepillar su cabello a quitar las arrugas del vestido. Termino de arreglarse antes que el príncipe.
-Vaya tus habilidades de arreglo son sobre humanos.- Exclamo el príncipe cepillando su cabello.
Din sonrió orgullosa de sí misma, miro a su hermano que parecía poco preocupado por su apariencia. – ¡Link! Esas fachas no son dignas de ser vistas ni en una cita no formal y mucho menos por el rey.- Le regaño, la joven se abalanzo sobre su hermano a peinarle y a quitarle toda la tierra.
En diez minutos terminaron los arreglos. Link aun con su túnica desgastada parecía todo un caballero. El príncipe seguía siendo elegante arreglado o no así que su apariencia no cambio mucho, pero su porte cambio de relajado a serio.
Entraron a la ciudadela, en esas horas de la noche las calles rebosaban de gente, los callejones alumbrados incluso algunos niños desobedientes reían jugando. La cuidad rebosaba de alegría mas la progresa era muy notoria, algunas casas a pesar de estar adornadas se notaba que hacía años que nadie se dedicaba a arreglar. La gente despreocupada seguramente estaba acostumbrada a esa situación.
Link al ver este paisaje recordó Shion, ese país era rico pero poco alegre, sus calles rebosaban de detalles en cada esquina. Pero su gente no era tan activa durante la noche. El rubio soltó una débil sonrisa pensando "esto no puede ser tan malo como creo"
Llegaron a las puertas de la gran cerca que protegía el castillo de cualquier intruso. Faltaba muy poco para que Link pusiera un pie en Hyrule después de tantos años.
Rodearon una bella fuente, llegando a la entrada del castillo. El carruaje se detuvo, bajo el chofer abrió la puerta y dijo. –Muy buenas noches, Príncipe Alexander, señorita Undremeth y señor Undremeth- Hizo una reverencia y termino. –Bienvenidos a Hyrule.-
El príncipe bajo primero, la joven Din era la segunda en bajar, el príncipe galante le dio la mano como apoyo y cordialidad. –Ah gracias.- Dijo Din.
Link nervioso siendo el ultimo tomo valor y bajo.
Din y Alexander rieron en símbolo de complicidad. La joven pelirroja le tendió la mano a su hermano. Link tímidamente tomo la mano de la joven.
Inmediatamente dos damiselas y un mayordomo dieron la bienvenida. –Si me permiten guiarles hasta el comedor seria un placer.- Dijo el hombre.
-Muchas gracias.- Dijo el príncipe.
El castillo muy adornado, en todo sentido, elegante y enorme. Por fuera sus paredes eran blancas con pilares amarillos cubierto por un gran jardín y lámparas de diferentes luces. Por dentro era serio y formal, con alfombras de todo tipo.
Las damiselas se adelantaron y abrieron una enorme puerta plateada, mientras el mayordomo hizo una reverencia diciendo. –He aquí el lugar donde cenaran hoy. Pasen.- Se quito de en medio dejando pasar a los invitados.
Era un bello salón, pequeño con piso marmolado, rodeado por pilares y una cerca de piedra, con techo, mirando a los jardines, alumbrado por una gran lámpara colgante. Ahí esperaba un hombre ya grande corpulento lleno de ropas finas y en la cabeza una gran corona dorada. Al ver entrar a sus invitados se levanto de su silla y abrió los brazos en forma de bienvenida. – ¡Alexander! Que gusto me da volver a verte.- Dijo con una voz potente, algo desgastada por la edad, junto con una gran sonrisa.
Alex hizo una reverencia. –Su majestad el gusto es mío.-
-¿Y quiénes son tus acompañantes esta noche Alex?- Pregunto el rey curioso fijándose en Din primero y luego fijo sus ojos en Link. El rubio con los nervios de punta mantuvo el contacto visual pero en su estomago parecía tener una bomba de tiempo.
-Ella es Din Undremeth.- Presento a la chica que hizo una reverencia alzando un poco su vestido y dijo con voz alegre. –Mucho gusto su majestad.-
-Y el es Link Undremeth, su hermano.- Alex presento al chico este apenado hizo una reverencia bastante profunda. –Mucho gusto su majestad.- Repitió.
-Ah sospecho que me tienes una buena historia para que ambos jóvenes estén hoy junto a ti.-Dijo el rey. –Ah pero siéntense que habrá un banquete.-
-Muchas gracias.- Los jóvenes tomaron su lugar. Alex al lado derecho del rey, este pidió que Link se sentara a su izquierda junto con su hermana. Pronto llegaron los alimentos y Alex comenzó a contar el relato de cómo Link salvo su vida. De vez en cuando el rey hacia preguntas al rubio y este contestaba rápidamente, más seguía siendo tímido, pero al rey no parecía importarle al parecer encontraba divertido que el joven sonrójeciera cada vez que le dirigía la palabra. Paso una hora, mas apenas iban en el postre pues la conversación era tan amena que el tiempo parecía no bastar para hablar.
Hubo un momento durante el postre que Alex hizo cierta observación. – ¿La princesa no nos acompañara hoy?-
-No.- Contesto el rey. –Algo le hizo daño y está en cama por hoy, mañana seguramente se nos unirá en el desayuno.- Explico.
-Ah ya veo.- Dijo Alex. Y continuaron la conversación.
El rey ahora hacia algunas preguntas a la joven. La pelirroja mucho más vivaracha que su hermano contestaba con explicaciones rebuscadas y finas como acostumbraba hacerlo. El rey reía con cada explicación más detallada de la joven.
El banquete termino y era hora de dormir. El rey se retiro dejando al príncipe con sus invitados.
Din y Link no dijeron palabra alguna, Alex más les dijo. –Buenas noches espero hayan tenido un buen tiempo.- Una mucama le llevo a su habitación.
Más no pasaron 5 segundos para que dos mucamas más llegaran a escoltar a los jóvenes. Les llevaron a la 3er planta donde dos habitaciones esperaban una al lado de la otra.
-Pase buena noche joven.- Se despidió la mucama que escolto a Link.
El joven miro su habitación era mucho más grande que su habitación en la mansión de su padre, incluso tenía una salita de esperar después de ella seguía su alcoba y un baño personal con una tina lo suficientemente grande para meter a 4 personas. Las decoraciones del cuarto eran simples y detalladas más un par de símbolos se repetían comúnmente, un triangulo dividido en tres y un tipo de ave de bajo de esta o simplemente el triangulo solo pintado de dorado.
El joven ya no se sentía tan abrumado como en la mañana, le parecía que Hyrule no había cambiado mucho desde su partida, pues la pobreza aun era algo que abundaba incluso en la ciudadela, la gente era feliz y sencilla. Conocer al rey fue una experiencia agradable, lo único que marchitaba ese encuentro eran sus estúpidos nervios. Salió al balcón a tomar un poco de aire.
Se recargo en el barandal mirando el paisaje, su habitación daba al lado opuesto de la entrada principal, ahí no podría ver la ciudadela, en aquel balcón solo admiraría la belleza de las montañas a lo lejos y más de cerca un pequeño lago rodeado de arboles y una pradera más cercana. Cerró los ojos sintiendo la suave brisa cuando de pronto escucho un "¡psst!"
El joven volteo a la izquierda y ahí vio que Din le hacía señas para que fuera a su habitación, el chico obediente salió de su habitación a hurtadillas y toco a la puerta de su hermana. La chica inmediatamente abrió y le sentó en su mini sala.
-¿Qué te parece Link?- La joven pregunto con mucho entusiasmo, pero no dejo contestar a su hermano pues continuo la plática ella sola.-Ni me digas, este país parece salido de un cuento de hadas, en el momento que entre a sus fronteras pude sentirlo, incluso podría decir que si me lo propongo me pondré a volar por los cielos. ¡Ah! Y el rey por dios es SUPER.- Extendió los brazos al decir esto pero ahí no termino su discurso.-Y la princesa…. ¿Cómo será? No puedo esperar a mañana tengo ganas de salir y explorar cada rincón de este castillo, luego de la ciudadela y después el resto de los pueblos, ríos, montañas, cráteres, etc. De este país.-
Link rio por la emoción de su hermana.-Me alegra que te guste tanto.-
-Supongo que tu sabrás que ha cambiado en este país y que no… Quisiera que me contaras pero apuesto a que no quieres contarme nada…- Dijo Din. –Ah pero no te preocupes.- corrigió inmediatamente la chica al ver la cara de nostalgia de su hermano. –Mañana en cuanto pueda iré a la biblioteca.-
-Gracias por entender Din…- Dijo Link con voz desanimada. –Lo que menos quiero es recordar.- Aunque ya lo había hecho hace unos minutos. –Buenas noches.- Se despidió, regreso a su habitación, se desnudo quedo en calzoncillos, se recostó en la cama con los brazos extendidos mirando al techo, mas no pudo dormir.
A la mañana siguiente Link amaneció destapado, con el aire entrando por su balcón. Se levanto a mirar el paisaje, sin pensar en nada solo observo a juzgar por la luz apenas eran las 6 de la mañana. Cuando alguien toco a su puerta. –Link ¿ya estás listo?- Pregunto Din del otro lado de la puerta. –Apúrate para llegar antes del desayuno.-
Link rápidamente abrió su maleta, que mágicamente se encontraba ahí desde antes que el entrara la noche anterior. Se vistió con un traje simple color azul claro y adornos negros. Salió inmediatamente y ahí se encontraba su hermana ansiosa. – ¡Vamos!- Bajaron a la primer planta. Ahí Alex esperaba tranquilamente enfrente de las escaleras.
Din vislumbro primero al joven príncipe ahora menos arreglado pero con la misma aura de superioridad y elegancia. –Buenos días príncipe.- Saludo la joven.
-Ah príncipe.- Dijo Link torpemente. –Buenos días.-
-Buenos días mis exploradores.- bromeo Alex. –Si hacen el favor de seguirme, les tengo una sorpresita.- Ambos siguieron al príncipe.
Ahora fueron en dirección contraria a donde cenaron la noche anterior, se dirigían a la izquierda. El príncipe les llevo a una salita donde la pared era de cristal y la puerta era plateada, desde ahí se podía vislumbrar un enorme jardín lleno de fuentes, arboles y rosales. Abrió la puerta, los jóvenes aun no decían nada pero la curiosidad iba aumentando más y más por cada paso que daban más. ¿Qué tramaba el príncipe?
Llegaron a una parte donde el jardín tenía paredes de hojas. Ahí el príncipe pidió que esperaran. Se adentro al lugar de hojas y salió acompañado por una joven dama, no muy alta, delgada, de piel blanca y mejillas rosadas, finos rasgos y unas orejas puntiagudas no muy largas. Ojos azules como el cielo y un impresionante cabello dorado, lucía un vestido rosa claro escotado. La joven sonreía dulcemente tomando el brazo de su acompañante. Parecía un ángel. Poso su mirada en la joven pelirroja primero y saludo con una reverencia
Din soltó un sonido de asombro y se sonrojo por primera vez en todo el viaje, sus ojos brillaban como si hubiese encontrado un tesoro. La chica ahora con manos temblorosas saludo igualmente con una reverencia.
Link solo abrió los ojos, sin palabras, sin expresión, sin sonrojo, sin poder pensar claramente. Su mente se vació al instante que la joven apareció. Mas ahora el ángel posaba su mirada en el, se miraron y pasaron milésimas de segundo para que la joven saludara igualmente con una reverencia. El corazón del joven se estremeció tanto que parecía que se saldría de su pecho. Contesto el saludo con una reverencia, sin apartar la mirada a la joven.
-No tienen porque poner esa cara de bobos chicos.- Rio Alex muy divertido. –Permítanme presentarles a Zelda princesa de Hyrule y mi prometida.-
Din intento vocalizar algo pero no pudo, el príncipe dijo. –Por primera vez te dejo sin palabras astuta Din.-
"Zelda princesa de Hyrule y mi prometida" esas palabras resonaron como eco en la cabeza de Link y pensó "Que afortunado es."
-Alex déjalos en paz…- Hablo por primera vez la joven, su voz era dulce y suave llena de paz.
"Ella es tal vez demasiado pura…"Le alago en pensamiento Link, el chico no se atrevía a decir nada. "¡No!" Ella es muy pura, es definitivo"
-Bien chicos es hora de que les diga cuál era mi condición, pues es muy simple quiero que salgan a conocer Hyrule junto con mi amada.- Dijo como si fuera muy simple lo que pedía. –Aunque sea a los pueblos más cercanos.-
-Pero… pero ¿Cómo lo haremos?- Replico Din. –Nos mataran si sacamos a la princesa del castillo.-
Alex quiso contestar pero Zelda gano la palabra. –Alex no tienes que forzarlos a hacer algo que no quieren, además no es su obligación.-
-Ah… muy bien como digas.- contesto Alex.
-Ahora vamos a desayunar junto con mi padre.- Les invito a los jóvenes, terminando la conversación.
La pareja de enamorados tomo la delantera dejando a los hermanos por detrás. Din aprovecho esto y le susurro a Link. – ¡Es asombrosa!-
Link no contesto, solo asintió con la cabeza. No le quito el ojo de encima a la joven durante todo el camino de regreso.
Llegaron antes del rey, la princesa les invito a tomar asiento y esperar.
Cuando llego el rey todos se levantaron a saludar.
-Ah.- Exclamo. –Veo que ya han conocido a mi hija y sospecho que Alex les ha dicho que es su prometida.-
Zelda contesto por Din y Link. –Sí, lo hizo padre.-
Alex rio un poco.
-Bueno ahora que lo saben deben jurar no decirle a nadie queremos mantenerlo en secreto para impresionar al pueblo.-
Los hermanos asintieron.
-¿Que tiene de malo?- Pregunto Alex aun riendo.
-Que nadie debe saber aun… como acordamos, es una sorpresa.- Contesto Zelda manteniendo su hermoso rostro sin alguna seña de molestia, mas con un tono severo.
Como era costumbre que los prometidos no se sentaran juntos, el rey estaba en el centro, Alex nuevamente a su derecha pero ahora con Din a su lado, Zelda a la izquierda del rey junto con Link.
El muchacho tembloroso se servía con mucho cuidado para no rosar si quiera el codo de la joven. "¿Porque se sentía así?"
-¿Te sientes bien?- Pregunto Zelda poniendo una mano en la frente del chico haciendo que este casi desfalleciera de los nervios. –Si estoy bien… Gracias.- Contesto Link.
-Pero si estas ardiendo, ¿seguro que estas bien?- Insistió la dama mirando al joven una vez más a los ojos.
Link dijo. –Debe ser porque me destape durante la noche… Se me quitara al rato.- El chico no aguanto la mirada de la joven y dedico a observar su platillo.
-Link si te sientes mal ve a acostarte.- Esta vez hablo Din.
-Déjenlo si dice que está bien, está bien.- Dijo Alex dándole poca importancia. –Vamos que se enfría el desayuno.- Dijo amablemente pero Din noto que el príncipe se celaba de su hermano.
Link se desmayo, la princesa soltó un pequeño grito junto con Din. –Llévenlo a su cuarto.- Ordeno Zelda. Din siguió a su hermano y Zelda se disculpo con ella.
El rey y Alex se encontraban a solas. –Sabes que no puede evitar ser amable con los demás Alex, no te pongas celoso por un incidente menor.-
-Si… su majestad.-
-Bien porque hoy tenemos una reunión desde las doce y quiero tu mejor cara y actitud.- Termino su plato el señor y salió por la habitación dejando que Alex terminara solo.
