LOVELESS
Capítulo 3: Adolescencia Parte I
Sakura se preparó para su primer día de bachillerato. Ella ya se sentía toda una mujer. Tenía quince años y pensaba que era todo lo fuerte e independiente que una muchacha de su edad podría ser. Claro que, a esa edad, las percepciones nunca son realmente correctas y Sakura era todavía era bastante inmadura; lo normal.
Con una bonita blusa y una aún más bonita falda, Sakura salió de su casa para ir caminando hasta el instituto. Estaba emocionada. ¿Qué nuevas situaciones podría depararle el destino? Ella se imaginaba que estaría lleno de risas, lágrimas, aventuras y chicos lindos. Por eso mismo se había esmerado tanto en su arreglo personal. Quería impresionarlos a todos, dejarlos sin aliento. Pero la vida nunca es como se piensa y su primer día fue más bien decepcionante.
Aunque habló con varias chicas y cruzó palabras con algunos hombres, no hizo ningún amigo que pareciera durarle o un chico que le impresionase. Ino, en cambio, había seguido a su lado. En el mismo salón, en el asiento de al lado. Por lo menos eso había estado bien. Para rematar, le habían encargado tarea. Mucha tarea para ser el primer día. Definiciones, investigaciones y un resumen. ¿Podría su día ir peor?
Nada más llegar a su casa, Sakura encendió su ordenador portátil. Sus cuadernos y su lapicera se encontraban a su lado. Cuando de estudios se trataba, Sakura era una chica prudente. También era bastante inteligente (no una genio), al igual que Ino, aunque más bien la rubia poseía el don de la adivinación, pues todo lo que estudiaba aparecía en el examen y lo que no, no hacía acto de presencia. Era como si pudiera leerle la mente al profesor, saber qué estaba pensando y qué preguntaría en las pruebas.
Con una organización adecuada y poco común en las personas de su edad, Sakura terminó sus deberes antes de siquiera abrir una ventana de Facebook, Twitter o Tumblr. Claro que, en cuanto sus deberes estuvieron hechos, lo hizo. Escribió un estado sobre lo aburrido que había sido su primer día, retuiteó cosas al azar, dio reblog a algunas muy artísticas fotos y pasó a chatear con Ino, que también estaba conectada.
Hablaron sobre todo y sobre nada, como las mejores amigas que eran. Nunca se cansaban de hablar. Sobre la comida, sobre ropa, sobre chicos, sobre los colores de las paredes de sus respectivas alcobas, sobre el mundo, sobre sus padres y sus ridículos toques de queda. Sobre que aún no podían conseguir un permiso de conducir y que ni siquiera tenían un auto.
"Vamos, Sakura" escribió Ino en algún punto de la conversación. "Tienes que admitir que Shikamaru es bastante lindo".
Desde su pieza, Sakura suspiró. Los chicos con cabello largo no eran lo suyo. Ni los que parecían aborrecer cualquier cosa que les costara esfuerzo. Y Shikamaru era ambas cosas. Estaba claro que, en cuanto a chicos, los gustos de ambas mejores amigas diferían bastante.
"Sí. Supongo" escribió.
"Conozco ese 'supongo'. No te gusta. Lo sé". Sí, Ino lo sabía. La conocía tan bien.
Una notificación llegó a la red social de Haruno: Sasuke ha aceptado tu solicitud de amistad.
Vaya. Ya hasta se había olvidado que se la había enviado. Había pasado algo así como una semana. Tal vez más, desde entonces.
Había conseguido el perfil de Sasuke por medio del de Itachi. Itachi le había salido en sugerencias, ella le había enviado la solicitud e inevitablemente se acordó de Sasuke. Habían sido mejores amigos un tiempo, nada de daño iba a hacer enviarle tan inofensiva cosa.
"Hola" le escribió. "¿Te acuerdas de mí?" la pregunta la había hecho para tantear el terreno. Así sabría cómo actuar con él de ahora en adelante.
"Sí. Eres Sakura".
"¿Y qué tal la escuela?".
"Bien como siempre".
Diablos, al parecer, las habilidades de Sasuke no habían progresado mucho desde la infancia. Sakura se estaba quedando sin ideas.
"Ino" pidió ayuda. "¿Te acuerdas de Sasuke?".
"¿El chico guapo que vimos aquel día en las canchas de soccer? Sí, me acuerdo. ¿Qué pasa con él? ¿Va a nuestra escuela? No hay manera de que vaya a nuestra escuela y yo no lo haya visto. Ya sabes que tengo un radar".
Sakura soltó una risita.
"No. No creo que vaya a nuestra escuela. Es que me acaba de aceptar la solicitud de amistad y estamos chateando, pero se me han acabado las ideas y no sé qué decirle".
"¿Y él qué te dice?".
"Ese es el problema. Respuestas cortas".
"Diablos. No sé, háblale de la infancia. Así tal vez entre en confianza y suelte algunos detalles sucios de su vida".
"Lo había olvidado. Tú y tus detalles sucios".
"Sí, y yo no sé qué haces respondiéndome a mí cuando tienes a Sasuke Uchiha conectado".
Haruno cambió de ventana.
"Mi madre le envía saludos a la tuya" mintió y, si hay que añadir, un comentario estúpido. "¿Recuerdas cuando le ensucié su vestido de azul? Aquel que era el favorito de tu padre. ¿Todavía me odia?".
"No creo que te odie" respondió Sasuke luego de dos minutos. "Ya tienen un nuevo vestido favorito".
"Cielos, ¿de verdad?".
"Sí, también es azul".
"Tienen una fijación por el azul".
"Como todos los Uchiha".
"¿Tú también tienes una fijación por el azul? Vaya, quién lo diría".
"No es una fijación. Me gusta".
"Claro. Siempre vestías de azul. Cualquier tono de azul. Seguro que sigues vistiendo de azul".
"…".
"¡Ja! Te atrapé. Cuidado, podrías convertirte en pitufo".
"Jajaja. Muy graciosa pero eso es imposible".
Aunque la risa no eran más que letras, Sakura se preguntó si su viejo amigo de la infancia estaba riendo realmente y, aunque no lo estuviera haciendo, que lo pusiera era buena señal, ¿no? Además, estaba ese detalle de que todavía no la había despachado.
"Un Avatar también es una opción. Es más glamuroso también".
"Odio esa película. Es como Pocahontas. Y dura demasiado".
"Jajaja. Gran comparación. Pocahontas pitufiano: la película".
Las bromas siguieron y, aunque Sasuke seguía siendo bastante seco en sus respuestas, no parecía molestarle el chatear con ella. Es más, hasta parecía disfrutarlo porque comenzó a responderle cada más más rápido hasta el punto de que, una hora después, las contestaciones eran inmediatas de ambos lados.
Se despidieron con la promesa de que charlarían después nuevamente. El estómago de la chica burbujeó con emoción.
¿Quién diría que recuperar a un viejo amigo de la infancia la iba a ilusionar tanto?
Muchas gracias por todos sus bellos comentarios. Una cosa que quiero aclarar (y que no tiene que ver con la historia) es que el hecho de que yo escuche canciones deprimentes cuando estoy deprimida no es normal. Yo escucho cancione alegras cuando estoy deprimida para levantarme el animo.
¡Besos embarrados de Nutella para todos!
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