Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a la maravillosamente talentosa Sra. Stephenie Meyer, mis historias solo son para desahogar el impulso de lanzarme sobre Edward aunque este casado (lo siento Bella) C:
Summary: Cuando ya no te queda algo seguro a lo cual aferrarte, cuesta volver a creer en las personas, aunque vengan a ti con una sonrisa tímida y una mirada pura.
Pueden poner su playlist para este capítulo:
Confessions of a broken heart – Lindsay Lohan
Earth to Bella – Incubus
Always love – Nada Surf
Scar tissue – Red Hot Chilli Peppers
1973 – James Blunt, y la canción que quieran.
Un Respiro
Traté de pensar rápido a través del sonoro latir de mi corazón atronando en mis oídos. Estaba punto de entrar en pánico, no podía moverme, aunque quería hacerlo, mis extremidades estaban más allá de la torpeza y por más órdenes que mi cerebro daba mi cuerpo simplemente estaba estático, inmovible.
El terror de la sospecha me obligaba a tener la mirada baja. Si por suerte del destino no era él me topaba con alguien que podía hacerme daño. O peor aún, sería alguien en quien podría confiar después. Eso no quería ni pensarlo, jamás confiaré en nadie.
- ¿Bella? ¡Bella! ¿por qué lloras cariño?
No pude describir exactamente el grado de gratitud que llegué a sentir en cuanto escuché su voz. Mi llanto era peor pero por la calma que la noticia acarreaba. Seguí llorando en silencio. Pude respirar.
Oh! Si, estaba realmente en casa. Él en realidad no me dañaría jamás.
- Es… es que, yo… - sin pensarlo dos veces me lance a sus brazos. Seguían igual de cálidos que la última vez.- Tío, yo… salí de tu casa hace apenas dos segundos… creo que tu hijo llegó ya, no lo sé, estaba demasiado asustada para quedarme. Y, y ellos se abrazaron – ya no pude contener el grado de las aguas ni tampoco los hipidos que se escapaban de forma irregular.- Necesito un abrazo de mis padres y ya no los tengo, me siento una extraña en tu casa. Yo no sabía que te habías casado, mi mamá no me contó nada. Y ahora, y ahora yo…- me abrazó más fuerte y yo me dejé hacer. Después de mis padres y los pocos amigos de mi infancia, solo mi tío Carlisle podía darme la confianza suficiente para estar así a su lado.
- Oh. Bella, yo no sabía que tendría que atender tan rápido en el hospital pero tuve que irme y lo lamento, sé cuán difícil es todo esto para ti, pequeña. Apenas eres una niña, y créeme cuando te digo que jamás volveré a irme sin avisarte. – eso me hizo llorar más aun, pero era por saber que se preocupaba realmente por mí, y no por saldar cuentas con el pasado, el no hacía eso. Era el único que me quería ahora.
Cariño, amor, compasión y tristeza. Paciencia. Todos esos sentimientos me los daba él. Te extraño papá. Y a ti también mami.
Los pensamientos se tornaban más calmados en cuanto se empezó a calmar la tormenta de mis ojos.
- Vamos cariño, Esme se va preocupar. Ella te adora. Hablemos con Edward también ¿sí? – entré otra vez a la zona del terror, Edward me odiaba, lo vi en sus ojos, el jamás me sentiría parte de su familia. Yo era una extraña, invadiendo su casa.
Dudé demasiado que en algún momento yo pudiera ver a cualquier persona de la forma que él me había visto pero, él no tenía la culpa. No tenía idea de que parte de la vida me había tocado.
- Creo que tu hijo no está contento conmigo en casa, tío. Mejor regreso después.
¿y a dónde demonios vas a ir Bella? –pregunto mi conciencia. Y yo de paso.
- ¿Hay algún lugar que frecuentes? – el tono de incredulidad era sobresaliente. Tampoco podría haber mentido. Yo raramente salí de la casa que habité.
- Yo. Esto, no en realidad no.
El silencio fue incomodo. Seguramente los detalles de mi vida eran claros para mi tío Carlisle pero a mí, realmente, me costaba recordarlos. Era demasiado haber sido parte y recordar era aun peor, quise ahorrar el dolor al menos un poco más.
El ya no añadió nada. Caminamos lentamente a pesar de la incomodidad. Tenía pavor volver a ver esa forma directa de odio.
Esme esperaba en la sala con Rose, supuse que Edward no me soportaba ni presente y por eso se había retirado, pero en cuanto entramos en casa ambos, apareció como por arte de magia.
Me miró ¿apenado?... no lo sé con seguridad pero era esa mi impresión. Se acercó a nosotros y yo retrocedí.
- Hola papá. – Carlisle lo abrazó, brevemente, y luego me vio.
- Esta es Bella. Bella Swan. ¿recuerdas que te hablé de Charlie y Reneé? Ella es su hija.
- Si. Mamá acaba de decirme.- se giró hasta que me quedo viendo, triste.- Lamento haberte hablado así. Tuve miedo de que fueras una extraña en casa intentando lastimar a mi hermanita. Fui tonto y lo lamento realmente. Debí preguntar en lugar de agredirte.
Parecía sincero pero no podía confiar realmente, al ver su rostro ahora daba la impresión de que había cambiado de canal en un televisor. Era radical la forma en que lo había visto antes… y ahora. Aun me sentía asustada, no estaba muy segura de si estaba aparentando frente a su familia o si estaba arrepentido. Seguramente sentía un poco de lástima pues Esme debió haberle contado de mis padres.
- Bueno, debemos almorzar. Y festejar que Edward pasará estas vacaciones con nosotros, y por adelantado. – dijo Esme. Ah, entonces por eso había vuelto.
Almorzamos algo extrañados por la situación. Al menos yo me sentía como un bicho raro en medio de mariposas.
Rose era el alma dulce y cándida del lugar, y me tomaba de la mano cada vez que podía, porque su sillita de comer estaba a mi lado y era casi como si supiese que la necesitaba.
Me mantuve en silencio, apenas y asentía si se me preguntaba algo directamente, y Edward parecía estar muy pendiente de mí, lo cual me dejaba más que nerviosa. Lo único que atrajo mi atención, y casi me hace perder la calma aparente fue un tema en particular. Mi vuelta a clases. En vacaciones.
- Creo que deberíamos buscarte un tutor cariño. – comentó Esme dirigiéndose obviamente a mí. El nudo en mi garganta se hizo tan notorio que casi me atragante con el agua que bebía.
- Yo, esto, un… ¿tutor? No creo que sea necesario. Y realmente puedo…- casi iba a ponerme a temblar, si querían que un tutor me ayude, seguramente buscarían a algún "cerebrito" engreído de mi escuela, y ellos solo pensaban que tenían que mantenerse alejado de "la loca Swan".
- En realidad no creo que fuese necesario mamá.- ese fue Edward, se me desencajó la mandíbula de su sitio, y quedé tiesa.- Si tu así lo prefieres… me ofrezco como tu tutor, Bella, aunque puede que ya hayas pensado en alguna otra… solución.- la forma en la que se dirigió a mi fue suave, calmada. Como si acariciara las palabras al hacerlo. ¿Qué iba a responder? ¿me quería vigilar de cerca? ¿pensaría aun que era una amenaza para su familia?
Cada segundo se me ocurría una nueva pregunta que me hacía sentir realmente insegura y aterrada. Hasta histérica, probablemente.
- Yo no quiero… molestar a nadie. – es lo único que pude decir coherentemente.
- No molestas, para nada.- susurró.
Recién en ese segundo fui consciente de que Esme y Carlisle no participaban más que para mover los ojos del lugar en donde se encontraba su hijo, cuando él hablaba hasta donde me encontraba yo, si hacía lo mismo.
- Tío Carlisle, creo que no es necesario, los exámenes son en un poco más de un mes, y yo puedo estudiar sola.- la mirada tierna que me lanzo mi tío me calmo un poco los nervios.
- Bells, tu sabes que hay muchas cosas que necesitas aparte de los conocimientos que ya tienes, y Edward puede ayudarte en eso; es un gran estudiante, y te dará ese empujoncito que necesitas para no distraerte en otra cosas. Además no tendrás que salir demasiado.
Lo último lo comento como dándome a entender que era un sí, o un sí. Esa última oración era lo único que necesitaba para aceptar, pues no es como si no fuese a sentir temor de salir sola aun.
Los dos días que siguieron fueron de stress, Esme, Rose y tío Carlisle eran muy atentos, tanto que hasta a veces podía sentir cierto sofoco. Me dieron una habitación para mi sola y era preciosa, mucho espacio para tan pocas cosas que tenía – un par de libros de mi madre, unas fotos, unas pocas prendas, el uniforme del colegio y los artículos del mismo- peo e sentí sumamente feliz con el espacio. Era mío, al menos de cierta forma, pues aun era su casa, pero allí nadie me molestaba con atenciones excesivas. Estaba muy contenta con el trato y el amor que me daban, pero del estar prácticamente en cautiverio pasar tan rápidamente como un mareo a la protección de una familia, me ponía de los nervios.
Apenas y me encontraba con Edward en la casa, no es que fuera una mansión ni nada por el estilo pero era una casa grande y hermosa.
Me pasé todo el tiempo posible con Rose pues habíamos quedado que al día siguiente – lunes – empezaríamos las "tutorías" de cálculo.
Rose era la niña más preciosa que habían visto mis ojos. Me abrazaba cada vez que yo me acercaba a ella, me hablaba en su idioma infantil de muchas cosas, algunas que entendía realmente bien, y otras que no entendía nada. Pero siempre estaba allí cuanto podía. Le encantaba que le contara cuentos, algunas veces estaba tan absorta que cuando menos lo imaginaba repetía – o al menos intentaba- la última palabra que escuchaba del relato.
Su inteligencia era impresionante.
- ¡Pero que bebé más inteligente! Ya sabes decir "mesa" – me sonreía como si yo fuese lo más dulce del planeta.
- Sí que lo es.- brinque cuando oí esa voz, yo también estaba quedándome absorta en la historia.
- Err… no sabía que estabas en casa. Disculpa. Pensé que papá y mamá habían salido con ustedes también.
- No, nosotras nos quedamos. Rose estaba algo adormilada y decidimos que un cuento sería maravilloso.
Edward me vio de una forma diferente, intensa pero sin odio. No supe interpretar esa mirada, pero tuve un cierto cosquilleo dentro de mí.
Rose reclamó nuevamente mi atención y no sin cierta dificultad continué contándole la maravillosa historia de "Caperucita Roja".
Bueno tengo que agredecer las hermosas palabras de Annie, Mika o como desees que te llame linda... eres un sol!
Se que probablemente he demorado algo, pero es que las tareas de la U me han dejado ocupada, igual, esta actu ha sido mas rápida que cualquiera que haya hecho antes... espero que me disculpen las lectoras silenciosas si las dejé en ascuas, pero no puedo saberlo realmente si no me cuentan que les parece la historia o si en realidd no les ha gustado.
Les vuelvo a invitar a pasarse por el resto de mis historias. Voy a intentar subir la nueva historia que tengo preparada dentro de poco si me hago otro espacio.
Que estén muy bien y sigan leyendo.
Las quiero muchísimo chicas!
C:
Cualquier pregunta al respecto del fic o de mi, no duden en preguntar en sus RR en el PM o en el Fb.
Ahora sí, un abrazo de oso, y muchos besos.
Ale!
