Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a la maravillosamente talentosa Sra. Stephenie Meyer, mis historias solo son para desahogar el impulso de lanzarme sobre Edward aunque este casado (lo siento Bella) C:
Summary: Cuando ya no te queda algo seguro a lo cual aferrarte, cuesta volver a creer en las personas, aunque vengan a ti con una sonrisa tímida y una mirada pura.
Pueden poner su playlist para este capítulo:
El álbum 21 de Adele, sí entero, siempre está allí para sacarme del atolladero. En especial Lovesong, One and only, o la canción que les guste más.
Shake it out – Florence and the Machine
Franklin - Paramore
Heartlines – Florence and the Machine
Alex Ubago – Dame tu aire
¿Amigos?
Había temido este momento las últimas veinticuatro horas. Casi como si fuera a presenciar mi ejecución; apenas dormí, sobresaltada hasta en mis sueños imaginé los peores escenarios de lo que pasaría esta tarde. Y otra vez fallé en cuanto a mis expectativas… las cuales no debí tener en primer momento, pero ¿quién puede evitar hacerse mundos en la cabeza?
- Chicos, Rose y yo debemos salir un rato, Carlisle probablemente llegue a casa hasta las siete, así que no serán interrumpidos mientras estudian. Les traeré helado, o lo que deseen comer…- hizo una pausa- ¿Qué sabor te gusta, Bella? – Esme tan cariñosa preguntó.
- Si no es molestia ¿puede ser de maracuyá? –contesté.
- ¡Perfecto! A nosotros nos encanta. ¿puedes creer que fue Ed quien nos introdujo a ese sabor tan peculiar? Es realmente delicioso. – sonrió y se acerco a despedirse calurosamente de ambos. Rose estiro sus manitas para que la sostuviese. La apreté un poco a mí, avariciando sus hermosos rizos rubios.
- Beah, Beah…- balbuceó y me beso la mejilla que tenía a su alcance.
- Nos vemos al rato peque –le dije- compra algo lindo para jugar ¿sí? –se rio como solo ella sabe hacerlo y acudió con su hermano. Esme me abrazó como despedida.
- ¿Quieres alguna cosa en especial? Tal vez un libro… -me sonrojé. Lo poco que habíamos hablado era básicamente de libros. Esme me recordaba tanto a mi madre y su loca pasión por la lectura. Casi sabía todos los títulos y había leído más aun. Era realmente impresionante que nos entendiésemos tanto, solo hablando de personajes ficticios e historias que vivían nada más que en la mente de sus escritores.
- Solo si encuentras algo de Forsyth*. Si fuese Vengador sería maravilloso, pero tampoco es necesario. Me puedes prestar alguno y evitaríamos que gastes en vano. –su mirada se volvió algo vidriosa ¿Qué hice? ¿herí sus sentimientos?
- Oh! Cariño. Para mí es un placer. Nada es gastado en vano cuando es para ti.-ahora las aguas se asomaban repentinamente a mis ojos. Con unas pocas palabras y esa mirada transparente me transmitía el significado de paz, me tenía en su bolsillo.
- Gracias Esme –no podía ocultar el grado de emoción pero tampoco podíamos pasar todo el día despidiéndonos como si jamás nos fuésemos a ver de nuevo.
- Bueno, que se diviertan. Sería maravilloso que trajeras bastante de ese helado ma. Sabes que el monstruito también lo ama.-Edward pronunció la despedida cariñosamente, cuando aun sostenía a Rosalie en sus brazos y la miraba con adoración. Ella jugaba con el cabello de su hermano.
- Sí, Rose adora ese helado, y es culpa tuya. Pero en lo que a ti respecta no te vas a quedar con un pote entero para ti solo, eso no. –ambos besaron las mejillas de la bebé y después de un ligero abrazo Edward dejó ir a su hermana con su madre.
¡La hora de la verdad!
- Bueno, Bella ¿te parece que empecemos ahora? –Edward apenas y estaba viéndome, probablemente me daba un espacio del casi ataque lacrimógeno que presenció, o –para variar- eran solo imaginaciones mías.
- Entonces Bella… ¿me podrías decir en qué tema exactamente te quedaste en clase, y hasta que parte entendiste? –me retorcí ligeramente las manos pensando que iba a decirle ¿acaso podía recordar hasta donde le entendí a mi maestro? ¿le importaría mucho que prácticamente tendría que darme clase desde el inicio de clases? ¿se reiría de mi falta de atención?
- Yo creo que debería… debería hacer un repaso de todo lo que me dictaron este año… he estado algo ausente. –pronuncié con cuidado la palabra, teniendo implícitas las siguientes "no preguntes al respecto", lo cual pareció captar al vuelo. Entonces tomó mi libro de matemáticas y le dio una ojeada.
Los temas que empezamos eran realmente buenos y sencillos –si se podían ver desde el punto de vista de alguien a quien le gusta estudiar- y para ser sincera, él no era mal tutor. Se puso al tanto del tema dándome algunas formas más rápidas de llegar a las respuestas, pero sin confundirme en el proceso. Era realmente sencillo avanzar… aunque claro, sentí siempre que había algo más de lo que no hablaba.
- ¿Te importaría hacer una pausa un momento? –dijo algo dudoso- Prometo no incomodarte demasiado -¿Por qué parecía estar sinceramente preocupado de mi reacción a su pregunta? Cerré mi libreta de apuntes.
- Creo que no. Continua, por favor.
- Lo siento realmente, no solo por la historia de tus padres Bella, sino también por mi falta de tacto, tu jamás me has hecho nada, y yo llegué y te traté pésimo. Sé que no debería decir esto de mi mismo, pero soy una buena persona… gracias a mis padres y no quiero que me veas diferente. ¿podríamos hacer las paces aunque me odies por tratarte como nunca debí? –parecía contener la respiración ante mi respuesta. Era extraño pero quise reír ante tamaña ocurrencia ¿Cómo demonios lo iba a odiar?, y sin poder evitarlo reí, simple y sencillamente, como antes. Ya había olvidado el sonido de mi sonrisa ¿Qué me pasaba? Me miró ceñudo.
- ¿Crees que te odio? ¿Por qué habría de hacerlo? –en ese momento, sin ningún aviso previo se acercó a mí y vio dentro de mí. Lo digo en serio, fue como si traspasara mi alma con su mirada. Buscaba algo y no sé que encontró.
- Fui un idiota ¿no es cierto? –pronunció y yo callé de repente ¿Qué demonios pasaba? Me alejé y algo de tristeza vi en sus ojos, que hasta ese momento no me había dado cuenta, eran verdes, extrañamente verdes.
Ciertamente fue como si me hubiera hipnotizado, pues tampoco me había alejado demasiado. No pude hablar ¿Qué diría en un momento así? ¿Había alguna palabra para describir el sentimiento que recorría a mil por hora en mi columna? ¿Era esto normal?
- Pensé… -solté sin más, aturdida- yo pensaba que el que me odiaba eras tú.-termine al fin. Aunque sintiendo la tensión de estar aún algo cerca de él. Aunque no era el mismo tipo de presión molesta del principio. ¿Qué era esto? ¿Por qué con él? Si él es mi primo ¿Por qué me sentía tan atraída? Era estúpido, ilógico.
- ¿Estás hablando en serio? –preguntó después de lo que me pareció una eternidad- Yo no puedo odiarte. Aunque a veces quisiera… -esa última frase me devolvió a la realidad ¿con que idioteces me entretuve? Quise gritar de rabia.
¿Por qué seguía buscando mal en mi vida? Obviamente estaba buscaba cualquier pretexto para odiarme. Cualquiera. Seguramente ese sería el propósito de sus tutorías. Todo me daba vueltas ¿Acaso podía encontrarme tan pronto con otra persona igual de retorcida que…? ¡Demonios! Todo indicaba que sí. Me vio alarmado.
- No, bella, yo no quise decir… -¿que, ahora también me leía la mente?- escucha Bella, eres tan… eres realmente como un tipo raro de persona, de esos que crees que ya no existen. Eres tan maravillosa que he estado encontrarte un defecto para dejar de creerte irreal. Solo quise decir que admiro tu fuerza. Eres todo lo que mis padres o cualquier otro desearía como hija. Estaba celoso, demasiado, pues a fin de cuentas ahora eres como… como mi hermana –la última sonó de lo más contradictoria que todas, pues no parecía querer decirla en voz alta, e iba totalmente desequilibrada con respecto al discurso rápido y claro que iba diciendo. Me sentí mareada, asimilando todo aquello, mientras él me veía expectante.
El tiempo se detuvo y tomé una decisión inconsciente. Tal vez me arrepentiría después pero no me pude contener a tiempo.
Salí de mi silla y me abalancé abrazándolo fuertemente sin pensar en nada; si le faltaría el aire por mi causa o si me rechazaría, aunque no lo hizo, y me abrazó también.
Dejé salir todo de mi en ese abrazo, sin darme cuenta estaba llorando en silencio. Era una especie de catarsis, un acto tan sencillo sin embargo simbólico que me enviaba de vuelta –de cierto modo- al mundo del que me había alejado casi sin querer volver.
Aunque de manera inesperada, estaba usando a Edward como esa vía de escape y de regreso.
*Frederick Forsyth es un gran escritor que publicó Vengador en el 2003, es un Bestseller realmente hermoso, si les gustan los thrillers. Totalmente recomendado!
Me parece que voy a llorar, no saben que maravilloso ha sido leer todos su comentarios, Cath, Zoalesita, Gaby pechocha! y mi muñeca que esta desde el principio Mika, ah! también Jana. Todas son maravillosas, espero poder resolver un poquito más el puzzle en el que muchas cosas van a ir encajando aunque lentamente de forma adecuada.
Me encanta que les haya gustado, que disfruten las palabras que escribo con mucho cariño. Creo que son muy pacientes conmigo les mando todo mi amor, mi amistad, mis abrazos. Nosé exactamente como agradecerles, es enorme la alegría que me han dado.
Ojala que todo les este yendo muy bien. Sin más, les informo que probablemente sean los días martes los que utilice para actualizar pero si va a ser una vez por semana.
Les vuelvo a invitar a pasarse por el resto de mis historias.
Que estén muy bien y sigan leyendo.
Las quiero muchísimo chicas!
C:
Recalco, cualquier pregunta al respecto del fic o de mi, no duden en hacerla en sus RR en el PM o en el Fb.
Ale!
Pd: prometo subir el siguiente capi más largo, y ah! ¿alguna quiere decirme su teoría de quien creen que pudo haber sido el causante del dolor de Bella? se aceptan teorías de todo tipo, pero no fueron extraterrestres.
