Capítulo: 3/4

Pareja: 1x4

Notas: Notas en el primer capítulo. Debería ser sorpresa así que si se quieren sorprender no lean esto: pero aquí hay como una especie de lime o eso quiero pensar que es

A base de inseguridades

Dicen que la curiosidad mató al gato. Wally no entiende exactamente por qué dicen eso pero a él no le gustan los gatos. No desde aquella anciana y su legión de gatos y pasar el mayor bochorno de su vida cuando Kuki lo obligó a decirle "te quiero". Ugh.

Si ella supiera lo que eso realmente significaba para él probablemente no lo hubiera obligado. Kuki no está saliendo con nadie, y eso quiere decir que tampoco está saliendo con él y todas las veces que ha intentado sugerirlo ella simplemente cambia el tema por uno completamente absurdo, como siempre ha hecho, como le gusta a Wally que lo haga.

Wally no está saliendo con ella porque nunca ha sido lo suficientemente fácil y eso está bien para él porque es probablemente esa la razón por la que ella le gusta; pero ahora él está "saliendo" con Nigel y no está seguro de cómo pasó porque fue algo terriblemente fácil.

No es que Wally esté asustado, porque Wally no se asusta.

Es sólo que no sabe cómo pasó.

Que no sabe cómo pasó y no está dispuesto a dejar que deje de pasar hasta que haya entendido cómo pasó y por qué pasa. Qué hay de "diferente" con Nigel que las personas se escandalizan cuando escuchan "gay". Wally jamás había pensado en ser gay, pero si un amigo suyo lo era, cualquiera que tuviera algo en contra se llevaría un buen puñetazo.

Piensa "bien..." y trata de hacer lo que siempre ha hecho mejor: no pensar demasiado.

Nigel no está pensando en eso. En lo suaves que son los labios de Wally, que es la primera vez que un hombre los toca. No está pensando en la cara de sorpresa que puso cuando lo besó y que nunca admitiría.

Tampoco está pensando en todo eso que no ha hecho, en cómo de pronto a Wally le ha crecido la espalda y lo grande de sus manos aunque sigue siendo bajito. No está pensando en lo rubio que está, porque eso ya lo sabía, y lo suave que tiene el cabello.

Tampoco lo está mirando como si le hubiera crecido otra cabeza, aprovechando que lo puede ver tras los lentes oscuros, que está desayunando cereal enfrente suyo. Está pensando en la cantidad de azúcar que le ha echado al cereal, que ya tenía azúcar porque está lleno de malvaviscos, en eso está pensando, en la cantidad de azúcar que se mete a la boca, y la leche que se le resbala por la barbilla, y los pocos modales que tiene para comer.

Que se dijeron buenos días, se miraron un segundo y no se han vuelto a hablar mucho esa mañana.

La verdad es que le mira coas que no le había mirado antes; lo verde de los ojos, lo pobladas que se ven sus cejas cuando frunce el ceño (el setenta por ciento del tiempo), el hecho de que hace pucheros cuando algo no le sale, y que de pronto se queda callado, mirando a un punto fijo, como si estuviera razonando, analizando algo cuidadosamente, pensando. Pero es que Nigel no sabía que Wally 'pensaba'. ¿Y en qué rayos está pensando de todos modos? Con su ceño fruncido, los ojos clavados en la leche, el cereal a medio masticar y un puchero amenazando en la orilla de la boca. Nigel no se había fijado que a Wally los pantalones le aprietan un poco en las piernas de tanto hacer ejercicio, y se le marcan los brazos cuando va en camiseta y, en serio, en serio, ¿por qué y cómo y qué demonios, por qué Kuki no se ha fijado en él si el pobre tiene años colgado de ella? ¿Tan tontos son los dos que antes lo ha visto él que ella? Y gira los ojos porque, Nigel, ¿qué clase de pregunta es esa?

Kuki llega en ese momento a la cocina, trae el pelo revuelto, va en pijama, cara de no acabar de despertar y gruñe un bajito "buenos días" con el que Wally se gira a mirarla, le dice "buenos días" escondido media cara bajo el pelo y se comprime un poquito cuando Kuki se sienta en la silla que está a su lado.

Cómo no se han dado cuenta, Nigel cree que quizás es a propósito, porque Kuki le sonríe y no es un secreto que es mucho más lista de lo que aparenta ser. De pronto a Nigel le parece que ella lo sabe todo y se esconde más tras sus gafas. No hay forma de que ella pueda saberlo, no aunque le sonría de esa manera condescendiente y un poco lastimada y de pronto los besos que le dio a Wally le queman.

Nadie puede culparlo, se dice, no ha hecho nada malo, no ha hecho nada malo, ni siquiera ha hecho nada. Y Kuki ya no lo mira, se pelea con Wally por el cabello. A Kuki le ha crecido la mirada, a Wally le ha engrosado el cuerpo, Nigel sólo puede pensar en todas las cosas que no ha hecho porque "no podía", todas las cosas que ahora "puede", y que eso que siente por dentro no es culpa, es anticipación; que tal vez Kuki lo sabe pero no va a decir nada, y si le importa no tiene nada por hacer tampoco. Nigel se da cuenta, no le importa lo que haga, Kuki sólo debe dejar correr el tiempo.

Él tiene esto ahora. Sólo ahora. Al final quizá no tendrá nada, pero por ahora Kuki se queda callada y Nigel tiene algo.

Tiene los ojos abiertos, el ceño fruncido de Wally y la tentación de saber el tono exacto de su voz cuando se desahoga en las manos de alguien.

Y esa noche no está pensando en ello. Están viendo una película de acción con Hoagie. En realidad él estaba sentado en la sala intentando terminar la tarea de matemáticas cuando ellos llegaron, se apoderaron de la sala, empujaron sus libros y comenzaron a bufar sobre lo increíble que esa película era y todo el tiempo que estuvieron esperando el DVD y cómo habían pasado por él cuando salieron de la escuela.

La ponen en el proyector y Hoagie se sienta a su izquierda, le pasa un brazo por los hombros y Wally no se tensa un segundo antes de sentarse en su sillón individual, no, no tiene ninguna razón para tensarse porque a Nigel hace tiempo que dejaron de sudarle las manos cada vez que tenía a Hoagie cerca.

La película no era ni la mitad de buena de lo que ellos pensaron, las chicas hace hora y media que se fueron a dormir y las escenas de acción son tan exageradas y sobreactuadas que la película tiene quince minutos en el mismo escenario donde aquella casa explotó sin razón lógica. Hoagie se ha quedado dormido y Nigel suspiró aliviado cuando fue el respaldo del sillón y no a él a quien usó de almohada. Wally ya no está mirando la pantalla. Lo está mirando a él y lo cerca que su pierna se roza con la del castaño. Lo de su mirada no son celos, quizá curiosidad, y Nigel sonríe porque eso que ellos tienen no es una relación, no importa a cuántos lugares hayan ido, están todos esos besos que no se han dado, que la forma en la que Wally lo mira es sólo de redescubrimiento, que no lo anhela, lo examina porque de algún modo cree que lo tiene anclado y no abrirán las velas hasta que lo entienda. Lo mira con curiosidad, a la expectativa de que haga algo y sólo porque no se ha dado cuenta de que él también lo está mirando, y tal vez de nuevo está pensando porque se queda congelado en su asiento cuando él se pone de pie y se acerca.

Hoagie está de nuevo dormido en el sillón pero esta vez Nigel no decide besarlo a él porque Wally está despierto, se deja sujetar el rostro a dos manos y los protagonistas de la película se miran intensamente, llamas en el fondo, pero ya nadie los está viendo, los labios que se juntan están fuera de la pantalla y Nigel piensa en el tiempo que le queda para intentar, el tiempo que Kuki va a esperar y todas esas cosas que no ha hecho, en las que tiene tiempo pensando y la forma en la que el güero se mezcla con ellas en su mente, algo que antes no estaba ahí se hace sólido.

Se dice que la curiosidad mató al gato y Wally no termina de entender la expresión, pero está seguro que lo de él no es curiosidad. No del todo. Debe ser otra cosa, claro está. Y de todos modos se alegra de no ser un gato.

No le toma la mano ni dicen una sola palabra, Nigel se pone de pie y Wally le sigue por puro instinto, una línea que lo jala, como una necesidad de seguimiento, porque las historias jamás se terminan realmente en un beso. Nadie habla de ello pero los personajes no mueren después del beso. Como cuando pones pause para ir al baño, regresas y tienes que poner el play sino para qué regresaste. Es un movimiento que su cuerpo encuentra lógico. Nigel se pone de pie, no le dice que vaya con él pero igualmente va a hacerlo.

Los separa un espacio prudente y algo que no sabe identificar flota en el aire, como anticipación, una escena congelada y su cerebro da tantas vueltas que no está seguro de en qué está pensando, todas las vocecillas que le debaten cuando se decide por pensar están gritando al mismo tiempo y no dicen nada coherente, pero están en su cabeza así que Wally no puede dejar de escucharlas, camina sobre una nube blanda que lo sostiene con la amenaza de dejarlo caer en cualquier momento. Se siente mareado, es primavera pero el aire está pesado y le asfixia de una forma extrañamente reconfortante.

Se besan despacio contra la puerta del cuarto de Nigel y hay algo fascinante en esa sensación de que no han podido llegar más lejos, la contradicción de querer moverse y no poder y sentirse casi enfermo pero no querer aliviarse.

Se besan despacio y donde antes no se había atrevido a moverse, Wally siente que si no se sujeta se caerá y la nuca de Nigel está ahí. De pronto sus manos le parecen mucho más grandes, le acarician el cuello en movimientos torpes, más intentando mantenerse que acariciar pero le pone el vello de punta y ahí donde debería comenzar el cabello le presiona un pulgar que manda escalofríos hasta la base de su espalda.

Nigel sabe que no le queda mucho tiempo. Se va a acabar en cualquier momento pero en este instante el exterior se ha congelado, tiene la mano de Wally en la nuca, los labios sobre sus labios, las lenguas enredadas casi inconscientemente, no está seguro de qué pasa. Wally gruñe. Es un gruñido poco humano, sale desde el fondo de la garganta, Nigel le está sosteniendo de la cinturilla del pantalón pero se mueve y se le sube la sudadera, se roza con un trozo de piel suave, el aire está espeso y Wally gruñe, le empuja con fuerza, lo tiene sujeto por la nuca y la muñeca de la mano que le tenía puesta en el hombro, el pulgar de la otra todavía le acaricia la cadera expuesta y ya no se están besando. Lo mira como un animalillo asustado. No se han dicho nada pero sabe que nunca antes ha tocado a alguien; tiene ese velo oscuro en la mirada, el ceño fruncido, el gruñido en la garganta, pero le tiemblan las manos y lo mira como a punto de echarse a llorar de pura frustración, así que Nigel le empuja en medio de las piernas con la rodilla, un movimiento circular y suave y se atraganta con su propia saliva cuando Wally cierra los ojos, deja caer la cabeza hacia atrás, le aprieta con más fuerza y deja salir un chillido agudo entre los labios apretados, la respiración se le corta, se les detiene el corazón por un segundo sólo para empezar a bombear más rápido.

Se ha masturbado antes. No recuerda nunca haber estado tan duro.

Wally tiene la confusión en toda la cara, en esa pequeña arruga que se extiende por su frente, pero no se aparta, se acerca más hasta sus estómagos casi se tocan y la rodilla de Nigel se siente suave pero firme a través de la mezclilla, hace que se le encoja el cuerpo y le crezca por partes en las que usualmente no piensa y ahora lo abarcan todo. Lo presiona con toda la fuerza que encuentra y que jamás creyó que fuera a usar para otra cosa que luchar cuando se da cuenta que esto es un poco como combate cuerpo a cuerpo. Tienes un impulso, lo sigues, y el resultado puede ser bueno o no, pero cuando pega los labios a su cuello Nigel gime, se ahoga, se sorprende y empuja más fuerte entre sus piernas.

La piel sabe a sal, las gafas oscuras le cuelgan del puente de la nariz y hay un ruido afuera, probablemente algún hámster se ha vuelto a salir de la jaula pero todo sus movimientos se congelan de nuevo. Todavía tiene la mano de Nigel sujeta a la piel libre bajo la sudadera, hay un contraste entre el frío de sus dedos y lo caliente de su propia piel que le hace temblar las manos y se miran a los ojos mientras permanecen quietos. No han dicho nada. Nigel no dijo que la película fue un asco aunque lo fue, no le dijo que no pensó en el cálido cuerpo de Hoagie junto a él aunque quizá lo pensó, no le dijo 'te voy a besar' y tampoco le dijo ven conmigo pero Wally fue. Ahora lo tiene ahí de frente, de pronto se les acaba el tiempo, le aprieta el cuerpo, algo no le cabe dentro, las voces se han quedado calladas y nadie dice nada; hay un gruñido que no reconoce como suyo pero ha salido de su garganta, y la rodilla entre sus piernas se transforma en una mano. Tiene demasiado calor. Se quita la sudadera, le está sudando hasta el cabello y cuando la prenda deja de bloquearle la vista a Nigel se le han caído los lentes, tiene la mirada de un negro espeso y se relame los labios hinchados, lo mira como a algo malo, el sonido metálico del cierre de su pantalón abriéndose es lo único que rompe el silencio, porque siente los oídos tapados, ha contenido la respiración quizá demasiado tiempo, quizá ha matado un par de neuronas más, pero durante su vida ha tenido muchos golpes y no recuerda ninguno que le haya gustado tanto como lo que está haciendo ahora.

A través de los jeans podía sentirlo, firme y apretado, pero sus bóxer son de un algodón muy delgado, la piel está suave y caliente, se ha tensado desde la columna vertebral y sisea, respira rápido y corto como un caballo encabritado, le aprieta la nuca como si quiera hacerle daño y no le dejó marcas mientras le besaba pero Nigel cree que mañana tendrá ahí marcada su mano porque no lo ha soltado desde que empezó a besarlo.

Mañana tiene una prueba y debería estar estudiando. La madera de la puerta ya no está tan fría. Tiene una mano entre las piernas y algo duro que se impulsa contra su cadera y se restriega con fuerza en movimientos erráticos; no tiene los ojos cerrados pero no distingue bien ningún contorno, Nigel le está besando de nuevo y hay un par de dedos que se han colado por la hendidura de sus bóxer, Wally cree que va a explotar en cualquier momento. Quizá esto es demasiado y quizá no debería estar ahí o quizá está a punto de correrse y abre la boca para no emitir ningún sonido antes de cerrarla de nuevo, apretar los labios con fuerza y dejar escapar una sucesión de emes largas y entrecortadas, la frente apoyada en la frente de Nigel y ese movimiento de caderas que le parecería francamente ridículo si pudiera pensar (o ver).

Nigel se corre antes de que él pueda recuperarse y darse cuenta de que el mundo ha seguido girando ahí afuera, no se detuvo ni un instante y no son ni las diez ni las once, son quince a la una y mañana tiene que ir a la escuela pero todo lo que logran hacer es apoyarse contra la pared y dejar resbalar la espalda.

En la escuela Lizzy le pregunta qué ha pasado y Nigel quisiera poder dejar de sonreír para que le crea cuando le dice "nada", pero no le miente a Lizzy sobre eso. Antes le mentía cuando no quería salir con ella, pero jamás le ha mentido sobre esto. Y no le cuenta los detalles pero ella parece saberlo todo cuando le dice "tengo algo con Wally", aunque "algo" es un concepto muy grande.

Lizzy no le sonríe de vuelta. Le dice que no está celosa, que hace tiempo que no se pone celosa, y Nigel sabe que tiene hacia él un sentido de pertenencia muy grande, pero también sabe que no le está mintiendo.

—No estoy celosa, Nigel, en serio que no. Pero sabes que me preocupo por ti.

Y a veces Nigel se pregunta cuándo maduró tanto. También se pregunta cómo es que todavía no tiene un novio de verdad si se ha puesto mucho más bonita de lo que ya era, y entonces se da cuenta de que probablemente es por él, porque él está en el camino; cualquier chico que quiera intentar algo con ella pensará que él está de por medio y al final nadie intentará nada. Nigel ha sentido muchas cosas en su corta vida, más de una vez la impresión de estar a punto de morir, pero nunca se había sentido como una piedra en el camino, constantemente haciendo tropezar a las personas.

—No estoy segura de que esto pueda terminar bien, Nigel cariño...

No se lo dice para romperle las ilusiones, se lo dice porque ella siempre ha sido así de sincera. Cuando le dijo que le gustaba se lo dijo sin rodeos; se acercó, lo miró de frente, le dijo "¡Tú! Me gustas, sé mi novio" y él se quedó petrificado sin saber qué hacer, no dijo ni sí ni no y desde entonces no se la pudo quitar de encima. Ahora es su mejor amiga y Nigel sabe que es cierto cuando le dice que aquello no tiene muchas posibilidades de terminar bien. Y a Nigel se le había olvidado pero la burbuja de confort revienta, recordándole que no tiene mucho tiempo.

Cuando regresa a la casa del árbol esa tarde sabe que Wally está preguntando por él pero se mete bajo las sábanas y finge que ha desaparecido por un rato. Por primera vez en su vida piensa qué será de él cuando tenga veinte años. En cuántos armarios se habrá escondido para entonces. Se asusta. Tiene un ataque de pánico. Toda su vida ha sabido qué es lo que quiere para él excepto en este aspecto y ahora, ahí bajo las sábanas, escondiéndose del chico al que tocó por primera vez anoche se da cuenta de ello, que jamás ha pensado en esto, pero que toda su vida ha estado luchando contra lo que es injusto y esto que tiene no le parece justicia.

Por primera vez en su vida piensa en qué será de él cuando tenga veinte años y en que no quiere, de ningún modo quiere esto. Esconderse bajo las sábanas porque sabe que lo que tiene no irá a ningún lado y tiene cero posibilidades de terminar bien.

Salta de la cama y no busca a Wally todavía, pero antes de que termine la noche le ha mandado un correo electrónico a su primo en Inglaterra y ha decidido que hablará con su padre.

No se va a quedar a esconderse bajo las sábanas.