TITULO: MY SWEET ANGEL
AUTORA: Kiseger
TRADUCTORA: MARS992
GENERO: ROMANCE SOBRENATURAL
CONTEXTO: FORKS, WASHINGTON
PROTAGONISTAS: EDWARD CULLEN Y BELLA SWAN
Capítulo 2 -Decisiones
No sabía por cuánto tiempo nos sentamos allí abrazados. Tomé respiraciones profundas, el olor de Edward me tranquilizó perfectamente y me sentí mucho mejor.
"¿Edward?" dije en voz baja.
"Hmmm?" murmuró acariciando mi espalda con dulzura.
"Me gustaría decirte algo más. Bueno, he estado pensando y..." Empecé y él se rió entre dientes.
"Tuviste un montón de tiempo, ¿no?" Fruncí el ceño y me apartó un poco para poder mirarme a los ojos, me besó suavemente. "¿Se te ocurrió algo interesante?" sonrió mi sonrisa torcida favorito y mi corazón dio un vuelco. Por supuesto lo escuchó y su sonrisa se ensanchó. Tomé una respiración profunda y agache la cabeza, por miedo de mirarlo a los ojos mientras continuaba.
"Se trata de Jacob." Murmuré en voz baja y le oí respirar profundamente, todavía acariciando mi brazo.
"Dime." dijo alentador.
Algo que amaba de Edward, era lo mucho que se preocupaba por cada pensamiento mío, aunque a veces no le gustara mucho o incluso le doliera oírlo. Siempre quería saber mis pensamientos acerca de todo, incluso sobre Jacob.
"Bueno... He estado pensando y he tomado una decisión, así que quiero que la sepas y que me digas lo que piensas." Le dije, mirándolo a los ojos profundamente. Me miró con curiosidad, luego asintió con el cabeza, pensativo. Sus dedos fríos seguían trazando patrones sobre mi piel.
"La primera vez que pase el día con Jacob, después de que..." mi voz se rompió. Respiré profundamente, tratando de calmarme.
"Después de que te deje" terminó mi pensamiento, su voz era un susurro torturado. Le acaricié la cara con ternura, sonriéndole suavemente. Sabía lo mucho que le dolía recordar y hablar de ese momento, cuando él me dejó. Le dolía demasiado. Todavía se consideraba responsable de lo que ocurrió entonces. Por todo el dolor y el sufrimiento. Pero yo lo había perdonado hace mucho tiempo.
"Volví a sonreír de nuevo, por primera vez sin ninguna obligación o actuación en un largo tiempo. Venía de mi corazón y finalmente se sintió bien. No pasó mucho tiempo hasta que no convertimos en mejores amigos. Pude olvidarte un poco y a todo el dolor que sentía, mientras estaba con él. Por supuesto que no por completo, pero era mejor que estar sola o con cualquier otra persona. "
El dolor y la culpa ensombrecieron el angelical rostro de Edward. Me subió a su regazo y me acurrucó junto a él. Supuse que quería ayudar a aliviar las emociones de sus ojos. No quería torturarlo, pero quería hacerle comprender lo que estaba sintiendo y pensando ahora.
"No me tomó mucho tiempo en notar que quería que fuéramos más que amigos. Las pequeñas señales... La forma en que me miraba o me tocaba a veces... Eran más que un simple gesto de amistad ... Él quería que yo fuera su novia. Pero no estaba preparada para ese tipo de relación y no estaba segura si alguna vez lo estaría. El día en que llamaste a Charlie, tratando de asegurarte de si realmente estaba muerta..." se estremeció y me llevó más más cerca de él. "...Quería besarme." Los ojos de Edward se ensombrecieron un poco, pero se quedó tranquilo y continué. "Me entró el pánico. No sabía si quería que sucediera, no quería besar a otro hombre, pero te habías ido y pensé que no había ninguna posibilidad de volver a verte. Estaba tan confundida, no pude decidir qué hacer... Y fue... fue sólo a una pulgada de distancia, cuando el teléfono empezó a sonar. Cuando llamaste. Entonces toda la locura comenzó". Tomé una respiración profunda de nuevo. Me frotó la espalda suavemente. "Ahora sé que si lo fuese besado solo habría sido un gran error. Y me alegro de que nos interrumpieras..." Negué con la cabeza, tratando de aclarar mis pensamientos. "No quería ser su novia y se lo dije tantas veces. No quería estar con nadie más que tú." Me sonrojé y descansó su mano en mi sonrojada mejilla, sonriendo tristemente. "Aunque era imposible." Susurré perdida en sus bellos ojos.
"No podía pensar en él más que como un amigo, no como lo hago por ti y no quería siquiera intentarlo." Toque su mejilla y luego enterré mis dedos en su suave pelo. Era tan inhumanamente hermoso. Envolvió sus fuertes brazos alrededor de mi cintura y me llevó más cerca de su cuerpo escuchándome intensamente.
"Creo que no hice un buen trabajo para dejarle claro que no quería ser más que su amiga. Era difícil mantenerme lejos de él, mientras que sólo él podía mantenerme lejos de la depresión y el sufrimiento." mi voz no era más que un susurro, mientras más dolor cruzaba por su rostro, aunque tratara de ocultarlo, para que no lo viera.
"Tal vez era egoísta. Mi bienestar era más importante que el dolor que le causaba. No me importaba que le anime involuntariamente y al final no pudiera darle lo que deseaba. Esperaba que lo superara de alguna manera." He estudiado cuidadosamente la cara de Edward. Me gustaría poder oír lo que estaba pensando en ese momento.
"Pero todo cambió después de que se unió a la manada. Nunca le agradaste, pero después su odio se hizo tan enorme, tan abrumador. No lo podía entender y me dolia profundamente. Supongo que a partir de allí él te odió, por lo que eres, y no por lo que me habías hecho. Tú te convertiste en su enemigo. Deseaba tu muerte." Me encogí ante esa palabra y me besó en la frente, dejando sus labios en mi piel. "Hubiera hecho cualquier cosa para matarte, él todavía lo haría" Estaba temblando ligeramente. El pensamiento de Edward muerto y que Jacob fuese el que lo matara era muy doloroso. Edward me limpio las lágrimas con sus fríos dedos y rozó sus labios contra mi frente otra vez.
"No pudo entender cómo podía amarte. No pudo aceptarlo. Y, por supuesto, no pudo entender por qué no lo amaba, por qué no podía ser suficiente para mí. Una vez me dijo que yo era un hipócrita y que lamentaba no ser el tipo de monstruo para mí. ¿Por qué amaba a un vampiro, pero no un hombre lobo? Ese era su punto de vista. Esta es también la forma en que piensa al respecto ahora, pero sólo puedo pensar en ello de una manera. ¿Por qué amo a Edward y a Jacob no? Para mí han sido siempre Edward y Jacob, y no un vampiro y un hombre lobo, enemigos." Suspiré. No podía entender por qué no ví todo esto antes. Los pasados tres días fueron muy ocupados para mí.
"Se volvió más agresivo e impaciente en tantas cosas. Especialmente en aquellas cosas que tenía algo que ver contigo o tu familia. A veces tenía dificultades para controlarse. Estoy empezando a entender esto ahora. Creo que Jacob, mi mejor amigo quien me gustaba, ha dejado de existir después de que él se uniera al mundo de las criaturas míticas, pero no quería aceptarlo. Terca como soy, me quedé para estar con él, aunque sólo le cause dolor a todo el mundo. Eso no era lo que debía hacer. Lo herí profundamente una y otra vez, al igual que a ti. "
"Oh, Bella." Edward susurró acariciando mi cara llorosa. "Dime, hermosa, ¿qué estás tratando de decir con todo esto?
Tragué saliva. Edward escaneo mi cara con ansiedad, esperando que continuara.
"Edward, tomé una decisión muy importante... No quiero volver a verlo, nunca." Edward soltó una exclamación y se puso rígido, sus ojos se agrandaron mientras me miraba. "Es lo correcto. Será lo mejor para todos. Incluso para él. Creo que él ya no es la misma persona y nunca lo volverá a ser. Solo me hace daño al no aceptar que te amo solo a ti. No puedo ser más su amiga y no quiero que ese incidente vuelva a ocurrir. No quiero que me toque. No quiero que nadie me toque de esa manera pero... Edward?" Le mire asustada, no entendía lo que estaba sucediéndole. Su expresión era ilegible, sólo me miraba como quien acaba de ver la luz por primera vez. Antes de que pudiera comprender lo que quería hacer, él ya estaba besándome como nunca antes, como si no hubiera mañana. Sentí su lengua recorrer mi labio inferior suavemente. Di un grito ahogado y él la empujó con suavidad en mi boca. Su dulce sabor hacia girar mi cabeza, no podía dejar de gemir en voz alta por el placer, cuando su lengua fría se arremolinó alrededor de la mía caliente. La sensación era indescriptible. Él me apretó más fuerte a su cuerpo y gimió mi nombre una y otra vez en mi boca mientras me besaba y acariciaba. Tenía miedo de lo que sucedería si esto fuera demasiado para él, si llegara a su límite y tuviese que parar. Dudaba que pudiera hacerlo.
Cuando se apartó para que respirara (estúpidas necesidades humanas...), me di cuenta que estaba a horcajadas sobre su regazo, pero no podía recordar cómo había llegado allí. Me sonrojé furiosamente. Edward se recostó contra el marco de la cama. Temía que habíamos ido demasiado lejos. Traté de bajarme de él, no quería hacerle esto más difícil, pero sus manos, que estaban descansando sobre mis caderas, no me dejaron ir. Él me tenía apretada contra él con firmeza. Sólo logré frotar mi centro ya húmedo y caliente contra su ingle. Podía sentir calientes llamas dentro de mi cuerpo. Mi respiración se hizo irregular, mi corazón latía con fuerza en mi pecho. Nunca me había sentido así antes y creo que Edward sentía lo mismo. Sus ojos no estaban claros y tranquilos. Ellos eran salvajes y oscuros. Su mirada era tan intensa, que no podía apartar la mirada de él, no es que yo quisiera. Arrastró sus manos a lo largo de mis costados, presionando mi pecho cerca del suyo. Sentí que mi corazón que latía salvajemente se unía al suyo inmóvil, como uno solo. Cerré los ojos, tratando de calmarme y lo agarre de los hombros con fuerza, en busca de apoyo.
"Edward..." Gemí cuando nuestras caderas se frotaron contra la otra por accidente otra vez. Mis ojos se abrieron de golpe y lo mire asustada. Temía que esto era demasiado para él, pero había algo en su hermosa cara que no esperaba ver. Sus ojos eran negro carbón y brillaban. Era como el primer día que nos conocimos. Pero yo sabía que esta vez no fue por el deseo de mi sangre, sólo por mi cuerpo. Esto me encendió al instante, como nada antes. Nunca había sentido tan fuerte deseo por él. Nunca lo había deseado tanto antes.
"Tus ojos son más oscuros con una sombra." -susurró con voz ronca. "Tan bella". Se pasó la lengua por los labios lentamente, haciéndome temblar.
Jamás lo había visto actuar así y no quería que este momento terminara nunca. Deslizó una de sus manos por un costado a través de mis caderas a mi trasero. Volvió a frotar suavemente nuestras caderas y pude sentir su virilidad en apuros, en mi contra. Me sonrojé de un rojo profundo y sonrió, besando mi mejilla. Sus ojos perforando los míos.
"Ahhh..." Gemí de nuevo. Todo mi cuerpo estaba temblando en sus brazos.
"Ohh, Bella." Edward se quejó, sin ser capaz de detener este momento. Luego apretó sus labios a los míos suavemente pero con entusiasmo.
Me besó con tanta pasión como no lo había hecho hasta ahora. Tenía que alejarse para que pudiera respirar, pero sus labios nunca me dejaron. Ellos eran duros y fríos como el mármol, y suaves y cálidos al mismo tiempo, dejando un rastro de ardor en mi piel mientras besaba cada centímetro de mi cara con amor, trazando mi mandíbula hasta mi cuello. Lo mordisqueó suavemente y gemí de placer, inclinando la cabeza para darle un mejor acceso. No podía creer que esto estaba sucediendo. Poco a poco, besó un camino de regreso a mi boca y me agarre de su hombro más estrechamente con una de mis manos, mis dedos apretados a su camisa, arrugando la tela y enterrando mi otra mano en su suave pelo bronce. Lo halé bruscamente. Era bueno que mi novio fuera un vampiro, después de todo no podía causarle ningún dolor. Gimió en mi boca. Fue salvaje y animal. El sonido más sexy que hubiese escuchado nunca. Me apreté más cerca de él, si es que era posible, cuando Edward frotó nuestras caderas en un ritmo exasperantemente lento, pero muy erótico. Cada vez que mi núcleo caliente rozo su miembro duro solo sentía más y más placer.
"Uf... Bella... Bella... Bella..." mi nombre salía de sus labios como una oración. Su voz era baja y ronca mientras jadeaba. Su aliento fresco rozó mi piel sobrecalentada, acariciándola suavemente. "Te amo tanto... Isabella." Edward gimió, un poco tembloroso mientras lamía un camino en mi cuello, deteniéndose en ese punto dulce y sensible, justo debajo de mi oreja. Un escalofrío me recorrió la espina dorsal y apretó sus brazos alrededor de mí, rodeando mi cuerpo por completo.
Era difícil pensar con claridad. Pero en este perfecto momento vi todo tan claramente. Vi lo único que me quedaba por hacer. Lo que quería hacer en este momento más que nada.
"Edward..." Traté de formar una frase coherente, pero me era difícil de recordar incluso la forma de respirar. Me las arreglé para sacar mis dedos lejos de su cabello y apoyar las manos sobre sus hombros, tratando de alejarme de él débilmente.
-Sí, Bella, sí." -gruñó, y aceleró el ritmo, rozándonos más y más rápido. Deslizó su mano encima de mi trasero, a través de mi cintura, por mi costado, descansando en mi pecho. Él lo apretó suavemente y me acarició con cariño. Yo gemía en su oído sin poder hacer nada, lo podía sentir sonriendo contra mi cuello. Él me estaba haciendo extremadamente difícil decirle lo que quería. Todo de él burlaba mis sentidos, su dulce aroma, su delicioso sabor, su hermoso y perfecto cuerpo, su personalidad increíble y encantadora. Estaba en los brazos de un ángel, me sentía como si estuviera en el cielo. Pero tenía que detenerlo. Tenía que decirle esto antes de que me perdiera en él por completo.
"Edward, amor... ahhh... tengo que... oh, Edward... hmmm... tengo que decirte... ahh... algo... por favor... Edward" Jadee.
Edward sacó su cara lejos de mi cuello y clavo sus brillantes ojos en los míos. Sentía como si en ese momento me quemara en su ardiente mirada. Mi cuerpo estaba temblando violentamente y el deseo pasaba a través de nuestros cuerpos. La familiar electricidad zumbaba a nuestro alrededor, llenando mi pequeña habitación. Él esperaba un poco impaciente a que recuperara el aliento y, finalmente, explicara el por qué exactamente lo había tenido que detener en este perfecto momento. Podía sentir su miembro, a través de sus pantalones vaqueros y los míos, punzante contra mi muslo y el latido doloroso entre mis piernas. Lo deseaba con locura, pero quería decirle esto más.
"Bella, amor." suspiró, tratando de calmar su propia respiración. "¿Estás segura de que este es el mejor momento para hablar?" Se inclinó y arrastró su nariz a lo largo de mi mandíbula. "Me encanta hablar contigo-murmuró. "Pero no ahora, amor. Tal vez sea un vampiro, pero me estás matando ahora mismo." Su voz era espesa, ronca y sexy, rompiéndose en varias ocasiones. Jadeaba como yo, aunque él no tenía la necesidad de respirar. Era increíble saber que yo fuese la razón de ello.
"Sí". -Susurré sin aliento.
Me acurruqué contra él, ocultando mi rostro en la vasija de su cuello, acariciando suavemente su piel fría. Podía sentir que la cara me ardía. Edward esperaba en silencio que continuara, pero con el tiempo se impacientó.
"¿Y no me dirás lo que quieres, amor?" -preguntó, su voz era suave y aterciopelada, llena de amor.
"Ya lo he dicho." Murmuré contra su piel.
Él se alejó un poco de mí para poder mirarme a los ojos. Su rostro estaba confundido. Era muy divertido. No podía dejar de reírme de su expresión.
"Bella", gruñó, presionando su frente contra la mía. "¿Crees que es divertido? Me alegro de que lo estés disfrutando cariño, pero en este momento siento un grave dolor..." Me susurro, haciendo pucheros con sus labios. Era tan adorable que tenía que besarlo. Cuando me aparte estaba sonriendo como un idiota. Nunca lo había visto actuar así. Era tan libre y feliz. Pensé mientras le sonreía inocentemente.
"Mi respuesta a tu pregunta anterior es afirmativa." Le dije en voz baja poniendo mis manos a ambos lados de su cara. –"Sí, Edward."
Esperé a ver que estaba pensando. Me miró confundido, frunciendo las cejas adorablemente. Yo las acariciaba suavemente con los pulgares y bese la pequeña mella entre ellas.
Nos quedamos así durante minutos. Me miró fijamente. De pronto sus ojos y su boca se abrieron en estado de shock y cerró la pequeña distancia entre nosotros tan rápido que su movimiento fue borroso para mí. Estaba tan cerca que nuestras narices se tocaban y podía sentir su dulce aliento, fresco, acariciando mi rostro. Me deslumbró por completo, durante un largo momento no pude pensar ni en respirar, se me olvidó hasta mi nombre.
"Bella", susurró con asombro. Su voz sonaba tan emocionada. Nunca lo había escuchado así. Acarició mi cara con ternura y sonrió feliz. "¿Estás pensando lo que pienso que estás pensando?" hablaba tan rápido que casi no podía entenderlo. Tuve que concentrarme mucho para entender sus palabras. Pero tenía que reírme de él, era tan dulce. Era como un niño pequeño en la mañana de Navidad.
"No lo sé. Yo no soy el lector de mentes, ya sabes..." le tomé el pelo, sonriéndole tan inocentemente como pude. "Tal vez deberías volver a hacer la pregunta que crees que respondí y lo sabrás."
Ni siquiera termine la frase cuando Edward saltó de la cama, acunándome en sus brazos. Me dejó en el suelo con cuidado. Tan pronto como mis pies tocaron el frío suelo de madera, estaba de rodillas delante de mí, mirando hacia mí con ojos chispeantes. Me tomó la mano en uno de las suyas y en la otra sostuvo una pequeña caja de terciopelo. Era tan hermosa, que dolía. ¿Cómo puede esta criatura perfecta querer estar conmigo?
"Isabella" dijo en voz baja. Nunca mi nombre había sonado tan bien. Levanté mi mano libre y la puse en mi boca, tratando de contener mis sollozos de alegría. "Antes de conocerte, pensaba que mi vida era perfecta. Tan perfecta como podría ser. Tenía el amor de mis padres y mis hermanos. Tenía mi pasión por la música y algunas otras cosas. Pensaba que estas cosas eran suficientes para mí. Que se me había dado ya, demasiado en esta vida. Sabía que había amor en el mundo, podía ver el amor verdadero, fiel en mi familia, pero no creía que existiera ese tipo de amor para mí. Pensaba que podía estar completo sin ello, no lo necesitaba. Pero cuando te vi por primera vez tuve que admitir que yo había estado equivocado todo el tiempo. Si hay amor para mí, el amor de la mujer más bella del mundo es mío. Y no puedo, ni quiero vivir sin ti. Cuando estoy cerca de ti todo es tan diferente. Como la primera vez en mi existencia puedo ver los diferentes colores del mundo y escuchar todos los hermosos sonidos. Puedo respirar y oler todos los maravillosos aromas, que nos rodean. Finalmente no sólo existo, vivo. Como nunca lo había hecho antes. Volví a nacer por ti. Eres mi todo y yo soy todo contigo. Nadie puede hacerme sentir de esta manera, solo tú. No puedo estar sin ti ni por un segundo. Quiero pasar mi vida entera a tu lado como tu amor, tu pareja, tu marido. Cada día de nuestro para siempre. ¿Me harías el honor de convertirte en mi esposa, mi hermosa Bella? "
Abrió la pequeña caja lentamente y me quede sin aliento. En ella estaba el anillo más hermoso que jamás había visto. Parecía muy viejo, como si fuera de otra época, pero era simplemente impresionante. Respire lentamente. No podía hablar. Sentía un nudo en la garganta debido a toda la felicidad que se sentía en ese momento. Estaba tan conmovida por sus palabras, por su voz, que estaban llenas de emociones y temblaba ligeramente mientras hablaba, por su intensa mirada. Lloré en silencio, mis lágrimas corrían por mis mejillas. Sentía su sabor salado en mis labios. Asentí con la cabeza suavemente, sin poder hablar incluso para dar un débil sí. Edward me soltó la mano y sacó el anillo de la caja agitándolo un poco en los dedos. Su intensa mirada traspaso mis ojos mientras tomaba mi mano izquierda de nuevo muy suavemente, como si fueran tan delicada como pétalos de rosa, y deslizo el anillo por mi dedo anular. Se levantó lentamente y acunó mi cara suavemente. Enterró sus dedos en mi pelo desordenado y se inclinó para besar mis lágrimas una a una, antes de rozar sus labios contra los míos. Entonces de repente él me tomó en sus brazos y giró a mi alrededor, mis piernas en el aire. Apreté mí frente a la suya y nos reímos juntos y felices.
