TITULO: MY SWEET ANGEL

AUTORA: Kiseger

TRADUCTORA: MARS992

GENERO: ROMANCE SOBRENATURAL

CONTEXTO: FORKS, WASHINGTON

PROTAGONISTAS: EDWARD CULLEN Y BELLA SWAN

¡VOLVI!

DISCULPEN LA DEMORA. AHORA SI, A LEER!

Capítulo 4 – Sueños y recuerdos

Me quedé inmóvil. Todo estaba oscuro a mí alrededor, así que apenas podía ver donde estaba. Pero sabía que estaba en algún lugar fuera, porque podía sentir el viento que soplaba suavemente sobre mis mejillas y una llovizna suave.

Miré hacia el cielo, no podía ver las estrellas o la luna, ya que se escondían detrás de las nubes. Estaba nerviosa, pero no sabía por qué. Lo único que sabía era que estaba esperando algo. Algo malo. Todo estaba en silencio, un silencio antinatural, muerto. Me estremecí.

Me di la vuelta lentamente y miré a mi alrededor. Mis ojos buscando algo en la oscuridad y el nerviosismo aumentó cuando vi algo muy cercano a mí. Pensé que estaba sola, pero estaba equivocada. Había alguien más aquí. Di un paso vacilante y tropecé con mi propio pie, cayendo al suelo y golpeado una de mis rodillas. Comencé a sangrar un poco. Podía olerlo. Me maree. Entonces la criatura se movió. Levanté la cabeza al instante y lo miré de nuevo. Estaba exactamente en frente de mí, tan cerca que podía ver su cara y tocarla. Mi boca se abrió. Era un bebé. La niña más hermosa que había visto nunca. Ella estaba tirada en la hierba húmeda y llegué a ella para tomarla en mis brazos.

Ella era muy joven, tal vez tenía un año de edad, pero era tan inhumanamente bella. Me sonrió. Di un grito ahogado. Su sonrisa era absolutamente impresionante. Nunca había visto algo así antes, pero era tan familiar para mí por alguna razón. No sabía por qué. La miré hipnotizada mientras ella me miraba con ojos curiosos. Di un grito ahogado de nuevo. Yo conocía esos ojos. Los veía todos los días. Me miró a los ojos y sentí como si estuviera mirando a un espejo. Esos eran mis ojos, los ojos de Charlie. ¿Cómo podía ser posible? Ella sonrió de nuevo con esa sonrisa tan familiar y en ese momento supe de quién era. Miré su nariz perfecta, sus labios de color rosa, sus mejillas sonrosadas y su pelo suave, bronce. Yo los conocía desde hacía casi dos años. Eran los delicados rasgos de Edward. Esta niña maravillosa en mis brazos era nuestra. Nuestra hija. Mi bebé.

Me quedé sin palabras. Ella era tan perfecta, tan real. Me incliné hacia ella y besé su suave frente. Olía maravilloso, igual que Edward y estaba tan caliente. Ella se rió. Su risa de bebé sonando igual que las campanas.

Entonces las nubes se fueron y la luna brillaba para nosotras. Miré a mi alrededor y ví que estábamos en un prado. Nuestro prado. Era hermoso a la luz de la luna.

De pronto hubo movimientos en el bosque. Me puse de pie y comencé a caminar con miedo. Oscuras figuras comenzaron a salir lentamente de los árboles, una por una, hasta detenerse al borde del prado frente a nosotras, mirándonos. Cada una de ellas llevaban capas oscuras. Apreté la niña más fuerte a mi pecho. Ella comenzó a llorar y se sujetó a mi camisa. Sus diminutos dedos apretados fuertemente a ella. Sabía quiénes eran y qué querían, no había duda. Los Volturi estaban aquí y querían a mi bebé.

Hubo un movimiento repentino y de pronto Edward estaba de pie delante de nosotras, y frente a ellos. Me acerqué a él todo lo que pude, quedando nuestro bebé protegida tras su espalda, deslicé mi brazo libre alrededor de su cintura arrastrando mi mano sobre su estómago. Puso su mano sobre la mía. Podía ver sus rostros. Aro, Marcus, Caius, Demetri, Félix, Jane y algunos otros que no conocía. Todos estaban aquí. Por nosotros. Igual que cuando los vi por primera vez en Italia. Nada había cambiado en ellos.

Un instante después nos estaban atacando y grité ...

Me desperté por mis propios gritos. Todavía estaba oscuro, pero era muy temprano. Yo sollozaba histéricamente. Sentí una mano fría sobre mi brazo y salté. Fuertes brazos me abrazaron con fuerza desde mi espalda y una voz aterciopelada me susurró al oído.

"¡Shhh, amor, shhh. Soy yo. Estoy aquí. Estoy aquí, cariño. ¡Cálmate, cariño! Estás a salvo, estoy aquí contigo. Te amo. ¡No llores, por favor! Está bien, todo está bien. Fue solo una pesadilla. ¡Tú estás aquí, en mis brazos amor!. ¡Shhh! " Me di la vuelta en sus brazos y me acurruqué más cerca de él, mis brazos y piernas a su alrededor y hundí mi cara en la vasija de su cuello inhalando su dulce olor profundamente. Él me acarició el pelo y la espalda suavemente, susurrando dulces palabras de amor para mí que me ayudaron a calmarme. Era difícil creer que eso era sólo una pesadilla. Fue tan real. Yo no podía hablar, solo escuché la suave y aterciopelada voz de Edward. Pasó casi una hora, hasta que pude calmarme.

"¿Estas mejor ahora, cariño?" Edward murmuró contra mi frente. Asentí con la cabeza. "¿Te gustaría hablar de ello?" -preguntó, su voz estaba llena de preocupación.

"No" Le dije. "¿Edward, me puedes hablar más? Quiero escuchar tu voz. Por favor" Sentí que sonreía.

"¿Qué te gustaría escuchar, amor?" preguntó.

"No sé". Murmuré y besé su hombro. "¿Tal vez sobre ti y tu familia? ¿Me hablarías de ellos, por favor? Por supuesto, si no quieres..."

"¡No! Me encantaría hablarte sobre ellos. Te amo." Él dijo en voz baja y me besó suavemente. "Es difícil para mí. No recuerdo mucho de mis verdaderos padres. Los recuerdos humanos se desvanecen poco a poco, uno por uno. Sé que mi madre era hermosa como tú, mi amor." Él me besó en la nariz "Ella tenía los ojos color esmeralda. Que siempre brillaban y el pelo bronce y largo . Lo heredé de ella. Carlisle dijo que yo era igual a mi madre y no sólo en el exterior, sino por dentro también. Ella me quería mucho y quería que yo fuera feliz, que encontrara a una mujer y me enamorara, tuviera una buena vida… "su voz era triste, sus ojos estaban buscando algo en la distancia, que pertenecía al pasado. Llevé mis dedos a su cabello suave y masajee su cuero cabelludo. Cerró los ojos y se inclinó a mi tacto.

"¿La amabas?" Le pregunté.

-Sí. Mucho. Respondió. "Ella no era difícil de amar. Todo el que la conocía la amaba. Era una madre maravillosa. Aunque a veces era testaruda. ¿No te recuerde a una persona?" -preguntó juguetonamente. Le mordí el hombro y gimió suavemente. Deslizó una de sus manos por mi trasero desnudo y empezó a acariciarlo suavemente. Fue mi turno de gemir.

"No tengo idea de quién estás hablando." Le contesté inocentemente.

"Por supuesto que no-murmuró. "Ella quería que yo aprendiera a tocar el piano. Tuve que ir a clases de piano y practicar por horas en casa todos los días. Lo odiaba." No podía dejar de reírme de él. Sonaba tan absurdo. No podía imaginar un Edward que no amara tocar el piano. Su amor por la música era parte de lo que era ahora. No podía creer que hubo un tiempo cuando esa parte faltaba, traté de imaginarlo, pero era imposible para mí.

"¿En serio? ¿Lo odiabas?" -Pregunté, mi voz estaba llena de incredulidad.

-Sí. Es muy gracioso ahora, ¿no? Pero sí, esa es la verdad. " él se rió y me besó en la mejilla. "Me gustaba escuchar el piano cuando alguien estaba tocando, por ejemplo, mi madre. Ella era excelente en eso. Pero yo no era bueno. Yo estaba impaciente. No tenía a una hermosa chica sentada a mi lado en el banco del piano para encantar con mi música. Si la hubiera tenido yo no lo habría odiado tanto y aprendido más, estoy seguro. " Miré hacia arriba y él tenía una sonrisa muy satisfecha en su rostro perfecto. Moví mis caderas con cuidado, una vez, acariciando su polla con mis pliegues ya mojados y esa sonrisa tonta inmediatamente desapareció de su rostro. Él tragó saliva y cerró los ojos apretándome más fuerte a él. Gemimos al unísono.

"Tú eres la criatura más peligrosa que he conocido." Él me susurró al oído con voz ronca. Lo miré inocentemente y me besó.

¿Y tu padre? ¡Dime algo acerca de él, por favor! "

"Bueno... era un abogado. Él era muy bueno en eso. Amaba su trabajo y a su familia aún más. No me acuerdo bien, pero creo que me dijo en su lecho de muerte que él estaba muy orgulloso de mí. No estoy seguro de que si es un recuerdo real o no, pero me encanta pensar que es real. Realmente no lo recuerdo mucho, tengo menos recuerdos de él que de mi madre, pero sí sé que era mi ideal. Quería ser un hombre como él. " Estaba perdido en sus recuerdos. Lo miré y sentí que me enamoraba de él otra vez. Era tan increíble.

"¿Y lo hiciste?" Le susurré y me miró a los ojos.

-Sí. Supongo que lo hice. Aunque no pueda lo pueda recordar mucho, se que siempre será una parte de mí. Creo que él y mi madre hicieron un gran trabajo conmigo. "

"Yo creo que sí", Acaricie su cara. "Además de Carlisle y Esme. Siempre voy a estar agradecida con todos tus padres, los reales y los adoptivos. Eres un hombre sorprendente Edward y te amo mucho" enterró su cara en mi pelo e inhaló profundamente.

"Te amo demasiado, mi Bella". -susurró-.

"¿Edward? ¿Vivías en Chicago, en ese entonces, no?" Le pregunté. De pronto tuve una idea.

-Sí, pero tu ya lo sabías. " dijo confundido.

"¿Podemos ir allí por unos días, algún día? Y así visitar tu antigua casa y tal vez las tumbas de tus padres, si lo deseas. Me gustaría ver dónde vivías cuando eras niño, cuando eras humano." se puso rígido en mis brazos y no dijo nada, ni siquiera respiraba. Empecé a sentir pánico, tal vez esta no era una idea tan buena como yo pensaba.

"Olvídalo, Edward. No fue una buena idea. Entiendo que esto es muy duro para ti. Lo siento. Por favor, perdóname" traté de apartarme de él y ponerme de pie para salir de la habitación, pero sus fuertes brazos no me dejaron ir. En su lugar, me miró a los ojos profundamente. Su rostro era muy tranquilos y una pequeña sonrisa jugaba en sus labios. Ahora estaba confundida.

"¡No, amor! ¿Hablas en serio? ¿De verdad quieres ir allá? ¿Estás segura?" su voz estaba llena de esperanza. Tal vez él también quería esto.

"Sí, me encantaría. Pero sólo si también lo deseas." Me besó la frente con suavidad.

"Entonces lo haremos. Veras, después de mi muerte, nuestra casa se vendió porque no tenía parientes a heredar. Y hace unas décadas, la compré de nuevo. Esta totalmente renovada. Traté de recuperar mi antigua casa, amueblándola exactamente como lo estaba en ese entonces, tal vez con unas pocas diferencias. Sólo la vi una vez, pero creo que es muy agradable. Y tengo a alguien que la limpia con regularidad. Por eso, cuando vayamos a Chicago podemos quedarnos en ella si lo deseas. " Me quedé sin palabras. Me gustaría ver el lugar donde mi Edward había crecido. Donde jugó y corrió cuando era niño. Estaba tan emocionada y feliz de que quisiera compartirlo conmigo. No podía esperar para verlo.

"Por supuesto que quiero", susurré al fin. "¿Edward, crees que si tus padres estuvieran vivos yo les fuese gustado? ¿Les fuese parecido que soy una buena mujer para su precioso hijo?"

-No-dijo él. Podía sentir mi corazón desgarrarse. "Ellos te amarían y pensarían que eres la mujer perfecta para mí. Porque lo eres. Te amo con todo mi corazón" salpicó mi cara con besos suaves, mientras yo le sonreía. Entonces mi estómago gruñó. Me sonrojé y escondí mi cara en la vasija de su cuello avergonzada. Él sólo se rió. Estúpidas necesidades humanas.

"Hora de desayunar para el ser humano", dijo y se levantó lentamente conmigo en sus brazos. Mis brazos se envolvieron alrededor de su cuello y mis piernas alrededor de su cintura, nuestros pechos presionados con fuerza. Me llevó hasta al baño y me puso suavemente en el suelo.

"Toma una ducha cariño, mientras te haré el desayuno. Charlie llegará a casa pronto. Creo que no estaría feliz si él nos viera así. Tal vez tendría un ataque cardiaco." Me sonrió angelicalmente, besó la parte superior de mi cabeza y me dejó solo para mi momento humano.

.

.

.

.

¿Review?