TITULO: MY SWEET ANGEL

AUTORA: Kiseger

TRADUCTORA: MARS992

GENERO: ROMANCE SOBRENATURAL

CONTEXTO: FORKS, WASHINGTON

PROTAGONISTAS: EDWARD CULLEN Y BELLA SWAN

Capítulo 6 - Paz

"Respira, mi Bella". Edward me acarició la mejilla con cariño.

No me di cuenta de que había dejado de respirar, ni que me presionaba con fuerza al pecho de Edward. Él envolvió sus brazos alrededor de mí, sosteniéndome más fuerte. Me derretí en su fuerte y amoroso abrazo, sintiendo cada curva de su cuerpo perfectamente esculpido. Esta nueva intimidad entre nosotros era increíble. Nunca habíamos estado tan cerca el uno al otro, emocional y psicológicamente. No siempre había habido tal confianza en nuestra relación, desde el principio nos había retenido a Edward y a mi, obligándonos a esconder algunos de nuestros sentimientos y deseos, y ocultando una parte de nosotros mismos el uno al otro. Había sido necesario, entonces, por supuesto, para mantener una cierta distancia por mi seguridad. Tenía que admitir que ninguno de nosotros estaba preparado para este tipo de relación.

Pero ya no había más límites y no teníamos que esconder nada. Éramos sólo él, yo y nuestro amor. Nadie ni nada puede interponerse entre nosotros. Todo se sentía tan bien.

"¿Qué quiere?" -Pregunté, mirando hacia él, tratando de no perderme en sus fascinantes ojos.

A decir verdad yo no estaba preparada para hacer frente a Jacob. Yo estaba segura de mi decisión, por supuesto, pero no estaba lista para decírselo todavía. Sobre todo, no ahora, después de esta noche y mañana mágica con Edward. Yo no quería nada más que quedarme con él en nuestra propia burbuja por un rato, luego, hablar con Charlie, Renee y los Cullens, y decirles acerca de nuestro compromiso. Quería celebrar y pasar algún tiempo con mi familia. Quería hablar con Edward sobre nuestro futuro y preguntarle un montón de cosas. ¿Qué tan grande quería la boda? ¿Cuándo se quería casar? ¿Cuánto tiempo nos quedaríamos en Forks y dónde viviríamos en el futuro? Y todo sobre mi transformación. No sentía la fuerza para hacer frente a un joven, enojado y testarudo hombre lobo.

"Él quiere hablar contigo. Quiere convencerte de que lo perdones," La voz de Edward me sacó de mis pensamientos de nuevo a la realidad. No fue tan aterciopelada y tranquila como de costumbre, sino fría y enojada. Sus ojos se oscurecieron un poco y apretó sus brazos a mi alrededor para protegerme. "A pesar de que no siente pesar por obligarte y besarte sin tu permiso. Piensa que estás enamorada de él, pero eres demasiado terca para admitírtelo a ti misma. Él quiere que sepas que no tienes que morir, que tienes otra opción y quiere convencer de que lo escojas a él en mi lugar. Es su intención y esta tan seguro de que lo elijarás. "

Él me besó en la frente con suavidad, sus labios se quedaron en mi piel. Lo sentí inhalar profundamente. Sus músculos tensos se relajaron mientras dejaba que mi olor llenara sus pulmones.

Yo no podía creer lo que Jacob pensaba. ¿Cómo no veía lo equivocado que estaba? ¿Cómo no entendía todo lo que me había herido con su acción egoísta? ¿Y cómo podría yo estar enamorada de él, cuando cada célula de mi cuerpo gritaba por las caricias de otro hombre, porque el amor de otro hombre?

Habia habido un tiempo en que pensé en estar con Jacob. Completamente perdida entre las sombras sin mi luna brillante, iluminando el cielo que me mostrara el camino, yo había pensado que tal vez podría haber vivido más y encontrar algún tipo de felicidad a su lado. No la felicidad completa, pura que yo había sentido siempre con Edward, pero por lo menos una pizca de ese sentimiento. Era lo más que había sido capaz de esperar a continuación. Pero habría sido una acción egoísta, conociendo sus sentimientos hacia mí. No habría sido nada más que un reemplazo de mi único y verdadero amor. Y, finalmente, él habría venido a mí, odiándome por nunca haberme entregado de lleno a él. Una parte de mí, una muy grande siempre habría pertenecido a Edward. Y Jacob se merecía algo mejor que eso, alguien que pudiese amarlo plenamente.

"No quiero hablar con él." Suspiré, enterrando mi cara en la parte interior del cuello de Edward.

"Entonces no tienes que hacerlo." -susurró en mi oído y me estremecí.

Su aliento fresco acarició mi cuello y sopló sobre mi pecho, acariciando la parte superior de mi pecho justo encima de mi camisa. Sentí mis pezones endurecerse y presionarse contra la suave tela de mi sujetador. Mi estómago se apretó por el deseo y yo gemí en voz baja. Tocó con sus labios mi arteria y lo sentí sonreír contra mi piel. La sangre me hervía en las venas y me derretí aún más en sus brazos, presionándome aún más a él, si eso era posible. Era increíble lo bien que encajábamos entre sí. Nuestras almas y cuerpos, en todas las formas posibles. Como dos piezas de un rompecabezas. Reducidos a la mitad de un todo. Yo nunca había conocido que tal conexión pudiese existir entre dos personas.

"¿Quieres que hable con él?" murmuró en mi cuello, frotándome la espalda con dulzura.

Mis ojos se abrieron con terror y mis dedos se agarraron a la parte posterior de su camisa con fuerza. Vi toda la escena en mi mente, los dos hablando y entrando en una discusión acalorada, porque no había manera de que Jacob aceptara cualquier cosa que viniese de la boca de Edward, sobre todo, no algo como esto. Habría culpado a Edward por perderme, sin duda alguna, y habría tratado de hacerle daño, o más bien matarlo. Me estremecí al pensarlo. No podía dejar que sucediera.

"No" Negué con la cabeza frenéticamente, tratando de recordar cómo respirar. "Es mi decisión y él es mi mejor amigo. Tengo que decírselo yo misma. No quiero que ustedes dos inicien una pelea. Y estoy segura de que sucederá si hablan solos. No puedo soportar la idea de que te haga daño o algo peor. No puedo perderte, Edward. Y no creo que Jacob te crea si le dices que no quiero verlo nunca más, que no puedo ser más su amiga. Él pensaría que me estas impidiendo verlo o algo así. Te culparía por todo. Así que tengo que ser yo la que se lo diga. Se lo debo. "

Él se apartó ligeramente para mirarme a los ojos. Lo que buscó, parece que lo encontró y su postura se relajó del todo, entonces él me sonrió y asintió con la cabeza.

"Pero quiero que estés ahí. ¿Por favor? No quiero estar a solas con él. Va a ser realmente difícil e incómodo."

Jacob era claramente inestable y no estaba segura de ser capaz de hacer que cambiara lo que pensaba acerca de mis sentimientos o la forma en que veía nuestra relación. Parecía ser tan obstinado en esto como lo era por todo lo demás. Y definitivamente no quería que se repitiera el incidente del beso. No quería que me tocara de esa manera otra vez. Sobre todo no después de lo que había sucedido la noche anterior. Yo pertenecía a Edward y a nadie más, de todas las formas posibles.

"Y yo .." Suspiré pesadamente. "... Realmente no quiero una repetición de ese beso." Le admití a Edward.

Hice una mueca, de pensar en ese beso. No era un recuerdo agradable, Jacob me sostenía, presionando su cuerpo al mío, moviendo sus muy calientes y húmedos labios contra los míos de una manera muy familiar y obligándome a abrirlos fácilmente en contra de mi voluntad. En nada se había parecido a los besos que por lo general compartía con Edward. Yo no sentí las chispas, mi corazón no había iniciado una carrera y mi sangre no había hervido. Todo lo que había querido hacer era ponerle fin.

"No voy a dejar que te toque otra vez." Edward dijo y hundió sus dedos en mi pelo, inclinándome la cabeza suavemente. "Tú eres completamente mía." -susurró, y apretó sus labios con los míos.

"Tuya". -Murmuré sin aliento después de que él se alejara un poco y apoyara su frente contra la mía.

Acarició su cara contra mi cuello, besando ese punto dulce, sensible justo debajo mi oreja y en un susurro añadió "Y por supuesto yo estaré allí si lo deseas." El sonido enviando pequeñas sacudidas de electricidad por mi espina dorsal.

Un momento después oí la patrulla de Charlie subiendo la entrada y luego deteniéndose delante de la casa. Oí las puertas del coche abrirse y cerrarse, a continuación, pasos. Mi corazón empezó a latir más rápido y más rápido con cada paso que daban. Tomé unas cuantas respiraciones profundas tratando de calmarme y Edward gruñó en voz baja. Sentí su pecho vibrar en mi contra y lo miré inquisitivamente.

"Él sabe que estoy aquí contigo. El barrio huele a toda mi olor repugnantemente dulce." él puso los ojos, obviamente, trasmitiendo los pensamientos de Jacob. "Decir que no está feliz con mi presencia es un eufemismo. En realidad, él realmente está enojándose. Confiaba en que yo estaría de caza, en mi casa o en cualquier otro lugar pero no aquí. Ya está enojado." -susurró-.

Suspiré y lo besé al tiempo que Charlie y Jacob abrían la puerta y llegaban al pasillo. Así que esto sería más difícil de lo que esperaba.

"Debes saber algo más, amor, pero no serás feliz." Edward suspiró. "Él habló con Charlie esta mañana y lo convenció de estar de su lado. Él no tuvo un trabajo difícil, tu padre ya me odiaba. Charlie piensa que Jacob es una opción mucho mejor para tí que yo, porque él es más responsable y no te haría daño." Él murmuró por lo bajo para que Jacob no pudiera oír ninguna palabra.

Ahora era mi turno de gruñir. ¿Cómo podía Charlie hacerme esto? Él debia entender mejor lo que Edward significaba para mí. Había sido sólo una zombie sin él. Él lo sabía, lo había vivido conmigo. Había estado allí cuando yo había estado catatónica, Él me escuchó gritar por Edward todas las noches y sabía que ni siquiera mi creciente amistad con Jacob pudo alejar las pesadillas. Nada ni nadie pudo llevarse a mi dolor o sanarlo hasta que Edward regresó. Él era lo único que necesitaba. No podía creer que Charlie estaba tratando de separarme de él.

"¿Qué?" Grité en un susurro y salté sobre mis pies en el momento exacto en el que entraron a la cocina. Edward se puso de pie conmigo y me sostuvo en sus brazos, abrazándome por la espalda. Mi espalda apretada contra su cuerpo de piedra con fuerza. Podía sentir su respiración, su pecho subía y bajaba con un ritmo lento y constante. Parecía estar tranquilo, pero yo sabía que era cualquier cosa menos eso. Él apoyó las manos sobre mi vientre y yo las mías sobre las suyas, entrelazándolas, recostada contra él. Su maravilloso olor llenando mi nariz completamente.

Charlie y Jacob se detuvieron mirándonos.

"Hola Charlie. Jacob." Edward les dio la bienvenida, siempre tan educado.

Se inclinó hacia mí y apoyó su barbilla en la parte superior de mi cabeza. Charlie frunció las cejas a nosotros y su rostro se puso rojo lentamente. Jacob nos miró enojado de verdad, sus manos temblando ligeramente.

Tomé una respiración profunda, inhalando más del olor de Edward, tratando de calmar mis nervios.

"Hola papá. Hola Ja ..." Le dije en voz baja pero Jacob me interrumpió con dureza y con impaciencia.

"Bella, ¿puedo hablar contigo?" -preguntó y le disparó una mirada asesina a Edward.

Asentí con la cabeza pero no me moví un centímetro. Yo no quería dejar el abrazo protector de Edward.

"A solas". Jake añadido más impaciente y Edward gruñó en voz baja, tal vez por algo que escuchó en su mente o por la forma en que me habló, tal vez por ambas cosas.

"Lo siento, Jake," sacudí la cabeza. "Pero quiero que Edward esté allí. Todo lo que quieras decir lo puedes decir delante de él." Le respondí. Todo su cuerpo empezó a temblar, pero trató de mantener la calma.

"Voy a estar en la sala de estar. Por favor, Bells se razonable". Dijo Charlie y se volvió para salir de la cocina.

Jake abrió la boca para comenzar su discurso, pero esta vez fui yo la que lo interrumpió.

"Jake", suspiré y levanté la mano para detenerlo. "Por favor, no lo hagas. Tengo que decirte algo antes de que digas cualquier cosa."

Me miró confundido y un poco irritado. Edward me apretó las manos con suavidad, animándome en silencio. Yo no sabía cómo decírselo, ¿cuál era la forma correcta de hacerlo?, ¿cuáles eran las palabras correctas?, pero sabía que tenía que hacerlo. Sabía que no importaba cómo lo dijese, no lo aceptaría fácilmente.

"Jake", tomé una respiración profunda y decidí que, decírselo rápido sería la mejor manera de hacerlo. "Yo no quiero volver a verte."

Abrió los ojos y entreabrió los labios como si fuera a decir algo, pero permaneció en silencio. La emoción que dominaba en su rostro era la confusión, no entendía aun lo que estaba tratando de decirle.

Edward permaneció inmóvil detrás de mí. Sus músculos estaban tensos mientras seguía cada pequeña reacción y pensamiento de Jacob. Sus brazos me abrazaron con más fuerza, protector, presionando mi cuerpo por completo al suyo. Uno de los depredadores más peligrosos del mundo estaba marcando su territorio frente a otra bestia en la pequeña cocina de Charlie. Habría encontrado esta escena divertida si no hubiera sido tan grave y si no fuese yo la que se interponía entre ellos, tratando de romper el corazón de Jacob en este momento.

"Creo que será lo mejor para nosotros." Seguí. "Para todo el mundo. Yo sé lo que quieres hablar conmigo." sus ojos brillaron confundidos hacia Edward y al instante se llenó de ira y odio, y un gruñido bajo y amenazador dejó su boca. No hice caso de su reacción y continué. "pero no puedes decir nada que me convenza de elegirte. Mi amor por Edward es una parte tan determinante de mí. Enraizada tan profundamente en mi alma. Yo nunca he tenido una elección, ni he querido tenerla. Para mí siempre ha sido Edward y siempre será sólo él.

Yo le amaré siempre. Y no puedes cambiar eso, ni yo, ni nadie. Lo menos que puedes hacer al respecto es tratar de aceptarlo. Pero no quieres hacerlo. Y sólo me haces daño con ello. "

Su ira se hizo más y más evidente con cada palabra que salía de mi boca. Yo lo veía claramente en sus ojos oscuros. Quería interrumpirme, pero no se lo permití. No hasta que le contara todo.

"Crees obstinadamente en algo que está muy lejos de la verdad. Y por esto, me obligaste a hacer algo que yo sólo quiero hacer con Edward y me dolió mucho. No tienes idea de qué tan profundamente lo hizo." Edward me apretó más fuerte a él, tratando de consolarme sin palabras. "Y ni siquiera te arrepientes. Ni siquiera dices: Lo siento. No eres la misma persona que conocí una vez. No eres ese muchacho alegre con el que me reunía en el garaje de su casa todo el tiempo y hacia mi tarea todas las tardes, que solo pensaba en andar a moto en secreto. Has cambiado y tal vez no es culpa tuya, porque no tuviste otra opción. Te involucraste en este mundo sin haber sido invitado. Pero eso no cambia el hecho de que me duele. No puedo ser más tu amiga, Jacob. Yo no quiero ser más tu amiga. No fue una decisión fácil de tomar, pero es mi decisión. Por favor, acéptalo, Jake. "

Las lágrimas corrían por mis mejillas poco a poco. Yo estaba absolutamente segura de que esto era lo correcto, pero no por ello era más fácil. Me dolía perder a mi mejor amigo, no he olvidado lo mucho que le debía. Había sido mi sol personal cuando mi mundo se había vuelto oscuro y todo se había convertido en vacío, cuando me había convertido en una zombie, trayéndome un poco de luz. Pero este muchacho enojado delante de mí no era mi amigo. Lo había perdido hace mucho tiempo. Sin embargo, me sentía muy mal por hacerle esto a él, pero tenía que hacerlo.

Su rostro estaba lleno de agonía, pero de repente se endureció en esa máscara fría que ya conocía tan bien, ocultando todas sus emociones. Sentí a Edward congelarse en mi contra y en un abrir y cerrar de ojos, sus dedos se envolvieron alrededor de mi brazo con suavidad pero con firmeza, y me empujó detrás de él, rápidamente estaba de pie entre nosotros, protegiéndome de Jacob. Agarre la parte posterior de su camisa con fuerza, mi corazón latiendo con fuerza en mi pecho, mi cuerpo congelado en estado de shock y miedo.

"Jacob", dijo Edward en voz baja, cuidadoso, tratando de prevenir que entrara en fase en la pequeña cocina de Charlie. "No he hecho nada. Ella tomó esta decisión completamente sola. No tienes nada que hacer sino aceptarlo. Si la quieres como dices y la respetas, lo harás. Esto es lo que ella quiere."

Jake miró a Edward con la expresión más detestable que jamás había visto en mi vida. Me hizo estremecer. Todo su cuerpo se agitó terriblemente, estaba perdiendo el control.

"¡Todo esto es culpa tuya, sanguijuela!" -rugió con furia y Edward se hundió en cuclillas a la defensiva. Mi corazón me latía en la garganta. "¡No debes existir!"

Me estremecí al pensarlo, mi aliento se enganchó. No podía imaginar un mundo en el que Edward no existiera. Cuando me había dejado el pasado septiembre, su ausencia me había roto y casi me hizo enloquecer. Pero yo había sabido entonces que él estaba allí, en alguna parte, respirando, viviendo su vida. Pero si él dejaba de existir, sería mil veces peor, moriría con él. No podría vivir en un mundo donde no existiera.

"Le has lavado el cerebro para que te amé", continuó gritando Jacob, su voz estaba llena de veneno. Yo temblaba de miedo, mis dedos crispados en la tela de la camisa de Edward más fuertemente. "Para que deje a su propia familia y a mí, para que tú y su familia de parásitos puedan matarla y convertirla en un ¡monstruo! ¡Chupasangre asqueroso!"

Dio un paso hacia nosotros, gruñendo. Con miedo deslicé mis manos por la espalda de Edward y las envolví a su cintura para protegerlo.

Charlie volvió a la cocina, y miró a la escena delante de él. Miró a Jake, luego a Edward y a mí, preocupada. Sus ojos se agrandaron y su expresión se tornó confusa al ver a Edward en cuclillas frente a mí, de manera protectora.

"¿Te acostaste con él?" Jake preguntó de repente, su voz era horriblemente baja y sus ojos fijos en los míos. Pude ver una descarga de incredulidad en su rostro por un momento antes de volverse loco de ira.

"¿Cómo pudiste? ¡Eres tan asquerosa!" -rugió con furia.

Antes de que pudiera comprender lo que estaba sucediendo, perdió el control por completo. Oí su ropa desgarrarse y vi las piezas caer al suelo. Entonces el lobo gigante, de color marrón rojizo se lanzó sobre Edward, clavando sus dientes como dagas.

¡VOLVI!

PRONTO EDITARE LOS OTROS CAPITULOS…

AHORA LES INVITOA LEER MI OTRA HISTORIA

Una Boda Escandalosa

Lady Bella Swan es la única hija del marqués de Norcastle. Presionada por su padre para casarse, lo único que desea es un poco de esperanza. Un respiro ante las presiones paternas. Y, no le importaba tener que recurrir al escándalo para conseguirlo. No contaba con mucho tiempo para conseguirlo. Menos de un día. Y solo un lugar donde conseguirlo. El baile de los Remington. Su rebeldía le impedía aceptar a engreídos, jugadores o groseros como potenciales maridos. Ni siquiera el recuerdo del desgraciado matrimonio de su amiga Alice le facilita su elección. Lejos de soportar una traición, en una sociedad donde las bodas son concertadas por posición social, riqueza, poder o tierras, prefería vivir soltera el resto de su vida. Como objetivo de su plan debía elegir a un desconocido. Uno al que nunca tuviera posibilidad de volver a ver. Pero los planes no siempre salen como uno lo planea. Sobre todo porque el apasionado beso que le da al más gallardo de los hombres que ha conocido hasta ahora, no pasa desapercibido a su padre.