STROBE EDGE

Desclaimer: los personajes no me pertenecen, son absoluta propiedad de Yamaha, así mismo la historia es obra y genialidad de la increíble Akisaka Io.

-diálogos-

"pensamientos"

Narración de Rin

Narración

Flashbacks…

Notas de la Autora al final…


2


Quizás estoy enferma.

Me pregunto, qué es esto que siento.

No sé porque últimamente me estoy sintiendo un poco extraña.

Un largo y cansado suspiro salió de los labios de una Rin con una cara bastante deprimente.

-¿hm? ¿Qué sucede Rin?- preguntó Miki observando a su amiga con curiosidad pues normalmente Rin tiene unas energías chispeantes que nadie puede contener.

-¡esto es lo que me sucede!- dijo Rin en tono dramático señalando un rojizo granito en su mejilla derecha

Me pregunto si esto también es culpa de lo mismo.

-¡Ah! ¡Un granito!- dijo Gumi completamente escandalizada -¡Que horrible Rin!-

-lo sé…- dijo Rin deprimida y ocultando con su mano al invasor grasiento

-no hagas eso- dijo Luka quitando la mano de Rin –es mejor que no lo toques, o si no crecerá-

-si…-

-te molesta mucho, ¿verdad?- agregó Miki mientras terminaba de copiar las notas de Luka de la clase anterior

Rin sólo asintió repetidas veces con la cabeza.

-¡Wow! Eso se ve como que duele mucho-

Todas se giraron para ver a cierto chico de cabellos aguamarina cerca de Rin.

-oh, hola Mikuo- dijo Rin y seguido infló sus mejillas haciendo notar que se había molestado –y esto es tu culpa-

-¿mi culpa?- preguntó Mikuo incrédulo y presionando las mejillas de Rin -¿por qué?-

-¡no hagas eso!- se quejó Rin quitando las manos de Mikuo, cada vez que ella hacia el gesto infantil de inflar las mejillas, él siempre se encargaba de hacerlas volver a la normalidad sacándole el aire –pero si es tu culpa, por comer los chocolates que me diste me salió esto en la cara-

-Rin, tú fuiste quién se los comió- aclaró Mikuo metiendo sus manos en los bolsillos del pantalón –y sabes qué, ahora nunca más te regalo nada-

-mientes- dijo Gumi con una sonrisa traviesa captando la atención de Mikuo

-¿por qué mentiría?- preguntó el chico

-ya verás como dentro de poco le regalas algo otra vez- susurró la peliverde al oído de Mikuo

-¿q-que estás diciendo?- preguntó Mikuo nervioso y con un pequeño sonrojo provocando las risas de Gumi y Miki

-Rin te entiendo, a mí también me salen después de comer chocolate- dijo Luka completamente ajena a las risas de sus compañeras y seguido se señaló con el dedo índice su mejilla –especialmente por acá…-

Los ojos de Rin se abrieron sorprendidos y con un brillo inusual en ellos.

-¡ah! que bonitas son tus uñas Luka-chan- dijo Rin tomando la mano de Luka entre las suyas

Sus ojos azules observaban con fascinación el delicado trabajo que tenía Luka en cada una de sus uñas.

-¡cierto! Están realmente bonitas- dijo Gumi con una sonrisa

-¿te las has hecho tu?- preguntó Miki cerrando el cuaderno y entregándoselo a la pelirosa

-gracias, me las hice el fin de semana- dijo Luka sonriendo dulcemente para luego observar a la rubia -¿por qué no te las pintas tu también Rin?-

-es que a mí no me quedan bien cuando me las arreglo…- dijo Rin riendo mientras soltaba la mano de Luka –siempre terminan en un desastre-

-entonces, ¿quieres que yo te las pinte durante el almuerzo?- le preguntó Luka amablemente mientras de su bolso sacaba una pintura –tengo un color que te va a quedar genial-

La pintura era de un rosa pastel, idéntico al de los pétalos de cerezo en la primavera.

-¡qué lindo color, gracias!- dijo Rin emocionada tomando la pintura en sus manos, eso provocó que todas sus amigas comenzaran a reírse

Mikuo en cambio, sólo podía ver la dulce expresión de felicidad en el rostro de la rubia.

-¡vaya! hasta ahora, nunca te interesaron este tipo de cosas- dijo Miki observando con una enorme sonrisa a la rubia

-¿al fin serán preparaciones para el matrimonio?- preguntó Gumi acercándose a Mikuo para darle pequeños codazos en el costado.

El rostro del chico adquirió el color de los tomates.

¿Eh? Osea que…

¿Qué es así…?

Pero no me parece…

¿Será que yo sola no me doy cuenta?

Porque es cierto que nunca antes quise pintarme las uñas…

¡No puede ser!

¡Cómo no me doy cuenta de nada y es sobre mi misma!

El corazón de una doncella si que es un misterio…

La rubia comenzó a revolverse los cabellos con rapidez a la vez que hacia muecas con su rostro, recibiendo una mirada atenta de todos los que la rodeaban.

-ay dios parece que tiene problemas…- dijo Gumi y luego le dedicó una sonrisa pícara a Mikuo –cásate con ella-

-¿¡Qué! ¿¡Por qué me lo dicen a mí!- comenzó a decir Mikuo sumamente nervioso y con el rostro ardiendo -¡yo no sé nada de eso! ¡No tiene nada que ver conmigo!-

"En otras palabras, los dos se hacen los tontos…" pensó Gumi sonriendo al igual que Luka, las dos parecían compartir el mismo pensamiento.

-ahí viene Len-kun- dijo Miki observando por la ventana del pasillo

-¿de veras?- preguntó Gumi apartando de un empujón a Mikuo para poder tener una mayor visión

Instintivamente, sin que ella tuviese conciencia de lo que estaba haciendo, Rin se ocultó el granito con su mano.

Por el pasillo, Len caminaba con su característica serenidad pero con la ligera diferencia de que la camisa del uniforme estaba por fuera de los pantalones y la corbata estaba un poco más baja de lo normal.

-ese look desarreglado también le queda provocativamente genial-

-y hoy tampoco sonríe-

-¿me pregunto si hoy mirará hacia aquí de nuevo?-

Ahora que lo pienso, desde aquella vez en el tren

Nuestras miradas no han vuelto a cruzarse

Pero parece que hoy

-dios muchas gracias por darnos esta vista- susurró Gumi juntando las palmas de su mano

Miki y Luka hicieron un esfuerzo por no estallar de risa y mantener la calma.

Me gustaría que mire hacia acá

Rin sólo observaba la figura de Len completamente distraída.

En ese momento Miki desvió un momento los ojos y notó que la rubia estaba tapando el granito de su cara nuevamente.

Aunque a la vez prefiero que no…

-¡ah! Rin estás tocándote el granito otra vez- le dijo la pelirroja sacando a la joven de sus pensamientos –no debes hacer eso-

-¡ah, cierto!- soltó Rin quitándose rápidamente la mano y colocándola sobre la superficie de la mesa

Inconscientemente, quise taparlo

De la pena las mejillas de Rin se colorearon un poco, algo que no pasó desapercibido para Mikuo que la observaba atentamente.

Len había desaparecido por el pasillo.

-¿saben? aunque sea una vez, me gustaría ver la sonrisa de Len-kun-

Len sonrió, una sonrisa que para nada desarmonizaba con las facciones del rubio, una sonrisa que pareció encender un mundo colmado de luz ante los ojos de Rin…

Ah,

Yo la vi antes pero…

Por las circunstancias en la vi, sería muy complicado explicar todo a las demás…

Sí, pensándolo bien, conviene esperar un mejor momento…

Supongo que la próxima vez podré

Aunque, ¿qué estoy haciendo?

Tan sumida en sus pensamientos estaba Rin, que no podía notar como los ojos aguamarina de Mikuo observaba cada uno de sus gestos fijamente.


30 minutos después

De su bolso sacó un espejo portátil de cubierta anaranjada, con el fin de chequear si el invasor de la mañana aún permanecía en su cara.

Cerró sus ojos mientras abría el espejo y después de contar hasta tres, los abrió nuevamente. Una enorme sonrisa se formó en sus labios.

"¡bien, se curó rápido!" pensaba alegremente mientras su miraba deleitada con sus brillantes ojos azules, su mejilla limpia y sin ningún rastro de aquel molesto granito.

Satisfecha, cerró el espejo y guardándolo en su bolso, procedió a continuar con la lectura de la revista de modas que se encontraba en su escritorio.

No habían pasado ni diez segundos, cuando notó un movimiento el puesto de enfrente y al levantar sus ojos se encontró con el rostro serio de Mikuo.

Eso la extrañó.

-Mikuo, ¿qué pasa?- le preguntó y en ese momento el chico desvió su mirada de ella y la concentró en un punto muerto del suelo del salón.

-Rin… ¿tú también crees que Kagamine es cool?- le preguntó Mikuo en un tono de voz muy diferente de lo usual

-eh… bueno, sí, supongo…-

-hmmm…-

El ceño de Mikuo se frunció un poco y su vista nada que se alejaba del suelo.

"ah, se ofendió" pensó Rin dándose cuenta de que, de alguna forma, había metido la pata.

-p-pero, ¿no te parece que la gente común juzga a las personas como él?- dijo la chica con el único fin de arreglar lo que había hecho pero el silencio de Mikuo sólo denotaba que aún seguía ofendido.

Pensando en alguna otra cosa que pudiera funcionar, los ojos de Rin pasaron del rostro de Mikuo a las páginas de la revista que permanecía abierta en su escritorio, esperando ser leída.

Entonces tuvo una revelación.

-¡Ya sé! ¡Mira esto Mikuo!-

El grito que había salido tan repentino de la boca de Rin, había captado la atención de Mikuo quién sin mover su cabeza, giró sus ojos en dirección de la rubia.

Sosteniendo frente su rostro, Rin sujetaba la revista mostrando la página en la que salía una modelo con los pies sumergidos en un estanque con varias flores de loto a su alrededor.

Era increíblemente hermosa, sus cabellos de un turquesa brillante estaban semi recogidos de un lado cayendo en ondas hasta su cintura por uno de sus hombros, llevaba un hermoso vestido de vuelos blanco con detalles de encaje rosado que pertenecía a un diseñador reconocido, en su muñeca izquierda una rosa se encontraba atada con una cinta rosada haciendo juego. Su rostro sólo mostraba una sonrisa dulce que transmitía la sensación de paz y que complementaba perfectamente con todo el escenario.

-¡Esta modelo!- dijo Rin con gran determinación mientras señalaba a la chica de cabellos turquesa –si yo te preguntase si ella es linda o no, tú también pensarías que es linda ¿verdad?-

Mikuo la miraba atentamente sin decir palabra alguna.

-es algo como eso, no es como que me gusta Len- finalizó Rin

Entonces sintió una opresión en su pecho, había sido tan rápido como doloroso e instintivamente llevo su mano al punto donde había ocurrido.

No debería haber venido al final, parece que estoy enferma…

-ya veo, ahora lo entiendo- dijo Mikuo observando a Rin con una sonrisa

"parece que ya entendió lo que quiero decir…" pensó Rin aliviada pero inmediatamente cayó en cuenta de lo que había hecho "¡momento! ¿Por qué tengo que darle explicaciones? Digo todavía no estamos saliendo ni nada…"

-dime Rin, ¿tú también crees que la modelo que me mostraste es linda?- preguntó Mikuo sacando a la rubia de sus cavilaciones

-¡Es bellísima!- dijo Rin muy emocionada observando nuevamente la foto de la revista -¡últimamente está en miles de revistas, y eso que es nueva!-

Mikuo sólo pudo reírse, mientras Rin continuaba diciendo una y otra vez, que la modelo era increíblemente linda con la mirada en la fotografía.

-¿sabes? esa es mi hermana- dijo Mikuo con orgullo y una gran sonrisa

Los ojos de Rin se abrieron de par en par por la sorpresa.

-¿¡eeeh!- gritó completamente impactada con semejante revelación -¡no puede ser!-

-shh… no eleves la voz- le indicó el chico incitándola a que se calmase

-pero es asombroso Mikuo, ¡tienes familia famosa!- dijo Rin tan fascinada que con el moño blanco en su cabeza se veía adorable a los ojos del joven.

-bueno, la verdad es que no le quería contar a la gente- comenzó diciendo Mikuo mientras poco a poco sus mejillas se iban coloreando –pero puede que la conozcas algún día… quizás-

Rin observó como el rostro de Mikuo se encendía en un intenso tono rojizo.

Ah, ya veo

Se refiere a cuando comencemos a salir

¿Huh?

Ahora la zona de mi pecho se siente muy pesada…

¿Estoy tan enferma? ¿Será grave?

En ese momento un chico estrepitosamente al salón, captando la atención de todos los alumnos.

-¡Oigan todos! ¡La clase de gimnasia de hoy va a ser para practicar para el torneo deportivo!- anunció el recién llegado logrando las exclamaciones de júbilo en sus compañeros

Todos comenzaron a celebrar inclusive Rin, pues practicar para el torneo sólo significaba que podían jugar a cualquier cosa.

Minutos después todos se habían cambiado al uniforme de deporte e iban con enormes sonrisas hacia las canchas deportivas.

Rin estaba tan feliz que no podía evitar demostrarlo, tanto era así que estaba sumamente distraída y fue por ello que cuando iba bajando las escaleras, se resbaló y rodó todo lo que le quedaba de escalones.

La consecuencia, un tobillo vendado y estar sentada en una banca observando a todos sus compañeros disfrutar de la clase.

Eso era sumamente aburrido.

Parece que todos se divierten…

No es justo

Un suspiró de abatimiento se escapó de sus labios, mientras continuaba el hilo de sus pensamientos sin darse cuenta de los pasos de alguien. Pasos que se acercaban a dónde ella estaba.

Nadie viene para acá, ni siquiera se voltean a verme

Que aburrimiento…

De repente, sintió como el sol dejaba de darle en la cara y al girarse a ver el por qué, sus ojos azules se abrieron completamente sorprendidos.

De pie a su lado, se encontraba Kagamine Len, con las manos en sus bolsillos y una lámina enrollada bajo su brazo, su mirada azulina estaba direccionada a los estudiantes que jugaban en la cancha.

Rin sólo podía mirar anonadada, como una suave brisa mecía sus dorados cabellos y la luz del sol les daba un brillo mayor del de siempre.

Es Len…

¿Por qué está él aquí?

-¿estás bien?- le preguntó el joven aún sin mirarla

Ella pestañeó confundida por la pregunta, y eso pareció entenderlo el rubio porque continuó hablando.

-te caíste por las escaleras, ¿verdad?-

Las mejillas de Rin se colorearon en el acto, estaba sumamente avergonzada porque que Len preguntara eso significaba que él la había visto.

-¡e-estoy bien!- contestó apenada y trató de cambiar el tema –y, ¿por qué estás aquí Len?-

Len giró su rostro para observarla permitiendo que Rin pudiera notar lo intensos que eran sus ojos azules en contraste con el cielo.

-buscando cosas para el profesor- explicó Len con su voz pasiva –como hoy estoy a cargo-

-¡oh! ¿Eso que tienes es de la sala de materiales?- dijo Rin cayendo en la cuenta de la lámina enrollada que tenía Len bajo el brazo -¿son mapas?-

Len asintió con la cabeza, y volvió su vista hacia la cancha.

-si los van a usar en clase, ¿no están todos esperando ahora?- preguntó la rubia sin dejar de ver al joven

-está bien que pasee un rato, es el derecho especial de los que están a cargo- explicó el rubio con tranquilidad - después de todo , el único esperando es el profesor-

-¡tienes razón!- dijo Rin entre risas mientras apartaba sus ojos del joven

Len habla más de lo que parece…

Eso que antes yo estaba sentada aquí sola y aburrida,

Pero ahora estoy contenta…

Repentinamente los ojos de Rin se abrieron un poco.

Podría ser, que la razón por la que Len está aquí es…

"es broma, eso nunca sucedería, que tonta…" se dijo avergonzada del curso que tomaba aquel pensamiento y bajando su vista hasta su regazo.

Entonces notó algo que no había visto.

Sobre sus piernas se encontraba la sombra de la cabeza de Len.

Inexplicablemente los latidos de su corazón comenzaron a repicar en sus oídos y sus mejillas se sonrojaban sin ninguna explicación.

Es la sombra de Len…

Involuntariamente su mano se fue acercando a aquella silueta, en un intento de tocar lo que producía. Los latidos de su corazón aumentaban su velocidad y sonido dentro de sus oídos.

-¡¿A DÓNDE DIABLOS LA ESTÁS TIRANDO!-

El grito que dio uno de sus compañeros en la cancha la aterrizó de vuelta a la realidad, haciéndola retirar la mano lo más rápido que pudo.

-ya me voy- anunció Len mientras se daba vuelta y se iba por donde había llegado, todo ante la mirada de Rin quién no pudo decir nada.

-¿qué rayos hacía él aquí?-

Rin se giró, encontrándose frente a ella a un Mikuo con el uniforme lleno de tierra con sudor y el balón de fútbol bajo el brazo.

Él la miraba de una forma que no pudo descifrar.

-¿hablas de Len? Bueno, parece que se paseaba aprovechando que lo mandaron a la sala de materiales- explicó Rin con una sonrisa

-hmmn…- soltó Mikuo y pareciera que una nube de mal humor se le había puesto encima, algo que la rubia tampoco logró ver

-pero como que me ayudó, yo estaba acá sola sin nada que hacer…- continuó diciendo la chica siendo interrumpida por el ojiazul

-¿Qué? ¡Deberías haber dicho algo!- dijo Mikuo tomando asiento a un lado de Rin –y yo venía corriendo en un santiamén-

-¡Mikuo la pelota!- gritó alguien de la cancha y seguidamente el nombrado arrojó el balón en la dirección que le habían llamado.

-gracias…- dijo Rin sin saber exactamente como sentirse

-está bien, es lo que quiero hacer- explicó el joven con la mirada puesta en el juego que se llevaba a cabo en la cancha

Nuevamente el pecho de la rubia dio otra opresión, sintiéndose mucho más pronunciado y dejándole una sensación de desazón.

¿Qué es esto?

Esta pesadez en mi pecho…

Me pregunto si esta es la sensación de ser tratada tan amablemente por la persona que te gusta…


-muy bien, están listas-

-¡guau~ gracias Luka! ¡Quedaron hermosas!- dijo Rin observando fascinada sus uñas

Como le había prometido en la mañana, a la hora del almuerzo la pelirosa en compañía de las demás se habían sentado alrededor de una mesa para pintarle las uñas a Rin.

Sólo con esto, siento que me he convertido en una mujer…

-Finalmente Rin se ha pasado al "Love Mode" también- dijo Luka con una sonrisa mientras guardaba el material con el que había estado trabajando

-con esto, apuesto a que Mikuo va a invitarla a salir- acotó Gumi muy sonriente mientras se limaba un par de uñas

-hm… me pregunto si eso es cierto, todavía no sentí ninguna señal- dijo Rin llevando un dedo a la altura de su boca y con la mirada puesta en el techo

-ay, dios…- soltó Miki llevándose una mano a la frente ante semejante comentario de su amiga

-bueno, ustedes fueron amigos por mucho tiempo, así que puede que todavía no te hayas dado cuenta- le explicó Luka amablemente

-entonces, cuando estás enamorada ¿cómo se siente?- preguntó Rin confusa

-¡es sencillo! Por ejemplo, tu pecho hace "kyuu~" sólo con pensar en esa persona- comenzó diciendo Meiko llevándose ambas manos al pecho

¿Kyuu~?

-como sea duele y te hace llorar sin razón- agregó Gumi con mirada ensoñadora

-y sientes que algo estruja tu corazón hasta que duele- añadió Miki correspondiendo en una sonrisa a la peliverde

-ugh… ¿duele? ¿estruja?- dijo rin un tanto nerviosa y asustada ¡suena como muchas cosas malas!-

-¡nah! Aunque duele, no te disgusta- dijo Meiko con una gran sonrisa para tranquilizar a Rin

-si, si, es cierto- correspondieron Miki y Gumi dando muchos asentimientos

Es doloroso, pero no te disgusta…

Sigo sin entender…


Con su moño blanco dando pequeños tumbos en su cabeza, Rin iba bajando poco a poco las escaleras de la estación de tren debido a la torcedura de tobillo.

"¡ow! Me sigue doliendo bastante…" pensaba la ojiazul mientras se apoyaba de la baranda de metal hasta finalmente dar con el último escalón

"phew~ al fin llego al anden…" pensó aliviada pero entonces notó como el tren estaba comenzando a cerrar las puertas y todo alivio se esfumó en un segundo.

Así que tratando de ignorar el dolor echó una carrera hacía el vagón, logrando entrar antes de que se terminasen de cerrar las puertas.

"no sé como pude… pero ahora me duele mucho más~" pensó observando a su alrededor.

Entonces notó como cerca de donde ella se encontraba quedaba un puesto libre, lo cual la inundó de una felicidad plena y un profundo agradecimiento. El pie la estaba matando.

Así que con una gran sonrisa y unas cuantas lágrimas en sus azulinos ojos, tomó asiento aradeciendo internamente a dios por aquel pequeño milagro.

-AY, DIOS ¡QUE DESVERGONZADA!-

Rin dio un respingo en su asiento al escuchar aquella exclamación, notando que venía de una señora un tanto pasada de peso que se encontraba frente a ella.

-DIOS MÍO, ¿¡QUE LOS CHICOS DE HOY YA NO APRENDEN LOS MODALES DE DAR EL ASIENTO!- continuó la mujer haciéndose la ofendida.

Rin sólo podía mirarla entre sorprendida y asustada pues no sabía exactamente qué hacer.

-PORQUE ERES JOVEN, ¡TE INTERESA SOLO TU PROPIA COMODIDAD!- siguió la mujer sujetando un bolso de mano de verde chillón -¡NO PUEDO CREER ESTO! ¡QUÉ ATREVIMIENTO! ¡QUE DISGUSTO!-

Era tal el escándalo que en esos momentos todos los presentes en el vagón la observaban a ella y a la mujer.

Wah… todos nos miran…

¡Qué vergüenza!

Con las mejillas coloreadas y el nerviosismo a flor de piel, Rin trabajosamente comenzó a ponerse en pie. Su tobillo le reclamaba por ello, con grandes punzadas de dolor.

-lo s-siento…- empezó a disculparse con voz débil cuando sintió como alguien la empujaba suavemente de vuelta a su asiento.

Al levantar la mirada se topó con lo que menos esperaba encontrar.

Con una mano sobre su hombro, observándola con sus intensos ojos azules, cubiertos parcialmente por algunos mechones rubios. Kagamine Len estaba frente a ella.

Sus ojos se abrieron de par en par.

-ESPERA UN SEGUNDO, ¿¡QUE CREES QUE ESTAS HACIENDO!- le reclamó la mujer al joven, el cuál no se inmuto ni un poco.

-¿cómo está tu tobillo?- preguntó Len con voz calmada y los ojos puestos en Rin –se ha hinchado bastante, ¿no? ¿lo estás cuidando bien?-

-¿eh?- soltó la mujer sin comprender las palabras del chico

-disculpe, pero ella tiene su pie lastimado- explicó Len girándose a ver a la mujer que minutos antes había estado gritando como loca.

Las personas del vagón mostraban un rostro de decepción para con la mujer y su comportamiento con la "pobre chica", como pasó a ser Rin para todos.

-P-PUES SI SUCEDÍA ESO, ¡DEBERÍA HABERLO DICHO! ¡CÓMO PODRÍA SABERLO!- gritó la mujer excusándose de haber hecho aquel papelón frente a todos mientras se iba del tren que se había detenido en una parada.

Len miró a la mujer un tanto fastidiado debido a los gritos que había proferido.

-gr-gracias…- dijo Rin captando la atención del rubio

-ah, no es nada…- empezó a decir Len pero al observar en dirección a la chica sus ojos se abrieron impactados.

Los azulinos ojos de la joven se encontraban aguados, al punto exacto de dejar brotar un montón de lágrimas y por debajo de ellos las mejillas coloreadas de un rojo incandescente.

¿y ahora qué hago?

Si pestañeo ahora, seguro empiezo a llorar

Y llorar por una estupidez como esta, sería patético

No quiero que Len me vea.

Ay no, esto es malo

Voy a llorar

Voy a llorar…

Leyendo la expresión en el rostro de Rin, el chico se giró, dándole la espalda a Rin quién sin contenerse un segundo más había comenzado a llorar.

Las lágrimas no paraban de bajar por sus mejillas aun cuando ella se las limpiara constantemente, éstas seguían saliendo de sus ojos sin contención.

Pasaron algunos minutos antes de que la última lágrima saliera y Rin pudiera serenarse, y recomponerse un poco.

En todo ese tiempo, Len no se había movido de donde estaba.

Len…

Sus ojos azules y ahora un tanto rojizos por el llanto observaron la espalda del joven con intensidad.

¿Será que se dio cuenta de que yo no quería que me viese llorar?

Me pregunto…

Podría ser…

-llegando a la estación Shinsakuta- anunció la voz mecánica del tren mientras este se detenía en la estación y comenzaba a abrir sus puertas –Estación Shinsakuta, por favor desciendadn por la izquierda…-

"es la estación de Len" pensó Rin notando confusa que el chico no se movía de su sitio

-Len, ¿no debes bajar?- preguntó Rin inclinándose un poco para ver el rostro del rubio y al hacerlo notó como el susodicho estaba completamente dormido.

¡Guau! ¡Está dormido aún de pie!

Definitivamente, Len es una persona que duerme mucho…

-Len, Len- lo llamó Rin dándole pequeños toques a su hombro en un intento por despertarlo pero sin lograr ningún efecto

-las puertas están cerrándose ahora…- dijo le voz del tren y en correspondencia se podía ver como las puertas se iban atrancando.

Preocupada Rin comenzó a darle fuertes palmadas a la espalda de Len, llamándolo una y otra vez para que el chico despertara.

-¡despierta! Están cerrando las puertas!- repetía Rin aumentando la intensidad en su palmadas pero no sirvió de nada porque las puertas se habían cerrado y el tren volvía a retomar la marcha

Entonces, los parpados de Len se abrieron y con mirada somnolienta observó a su alrededor y se dio cuenta de su descuido.

-ah, mierda… dormí demasiado- dijo soltando un suspiro de fastidio

-yo, yo lo siento, traté de despertarte…- explicó Rin atrayendo la atención de Len, quien se giró un poco para verla -pero como que fue inútil, lo siento-

-oh, ¿de veras? Siento eso, gracias- le dijo el rubio un tanto sorprendido –ya que me pasé de mi estación, te acompañaré a casa-

Aquellas últimas palabras sorprendieron a Rin coloreándole sus mejillas.

-¿¡EH! N-NO ES NECESARIO…- gritó completamente impactada pero siendo interrumpida por un Len bastante relajado

-si te apoyas en mi hombro, te será más fácil caminar, ¿no es verdad?- continuó el rubio observándola con sus azulinos ojos –y de todos modos, me pasé de mi estación… así que, hagamos eso-

-okay…- soltó Rin sin ninguna defensa que decir al respecto.


No puedo creer esto…

Que Len me lleve a casa…

Caminando de forma pausada y con mucho cuidado frente a un conjunto de residencias con algunas farolas iluminando el camino, Rin iba aferrada del hombro de Len, con el rostro encandilado.

Y además, que me preste su hombro…

¿Será un sueño?

Estaba tan apenada, que apenas y estaba tocando el hombro del joven, él cual se dio cuenta y agarrando la mano de Rin la colocó mejor en su hombro.

-no hay problema si haces más presión- le dijo con voz calmada

El rostro de Rin se encendió mucho más y los latidos de su corazón empezaban a retumbar en su pecho.

¡Yo soy la que tiene problema!

Len notó esto y soltó la mano de Rin de forma rápida llevándosela a sus rubios cabellos un tanto apenado.

-ah, cierto, lo siento- dijo avergonzado de su acción

-n-no, descuida- dijo Rin tratando de amainar la incomodidad y luego continuaron caminando en silencio

Mis uñas… se ven tan femeninas

Me alegro…

Unos minutos después, legaron frente a un muro de ladrillos donde ponía el apellido Kasane en un cartelito y que protegía una casa de aspecto promedio en el interior.

-gracias por acompañarme hasta mi casa- le agradeció Rin con una sonrisa –lo siento, debes sentir tu hombro cansado…-

-mm, bueno… no creí que ibas a poner tanta presión en él…- dijo Len dándose unos masajes en el hombro

Las mejillas de Rin se encendieron de la vergüenza.

-¡P-perdón! ¡yo no q-quería! ¡Lo siento!- comenzó a disculparse Rin pero fue interrumpida por el rubio

-era… una broma- le dijo Len observándola con un poco de burla en sus ojos

Durante unos segundos los ojos de rin permanecieron abiertos de para en par, un tanto anonadados pero luego sus cejas se fruncieron y sus mejillas se inflaron.

-¡si eres cruel!- le dijo la rubia enojada mientras trataba en juego de golpear a Len

Entonces, la risa de Len se alzó por encima del ruido de la noche al tiempo que su dueño esquivaba los golpes por parte de la rubia, quien había quedado enmudecida ante tan maravillosos sonido.

-jajaja, por hoy ya me golpeaste demasiado- dijo Len con una gran sonrisa en el rostro y con sus ojos azules brillando por el momento.

Ah…

Volvió a sonreír…

-bueno, nos vemos- se despidió el chico con una mano y caminando de regreso hacia la estación

Rin sólo pudo imitar su gesto, aun ensimismada por lo que acababa de suceder.

Es la segunda vez que veo su sonrisa…

¿Hm?

La chica se detuvo en el aire cayendo en la cuenta de algo importante.

Len había dicho que por hoy lo había golpeado demasiado, pero la única vez que lo hice fue cuando estuvimos en el vagón…

¿Eh?

Sus ojos se abrieron completamente y se giraron a ver la espalda de Len que ya se encontraba bastante alejada.

¡Len estaba despierto!

En realidad no dormía en ese momento…

Aquel "dormí demasiado" era simplemente Len siendo amable…

Entonces, como si una fuerza lo llamara, sólo unos segundos Len había girado el rostro y desde aquella distancia Rin pudo sentir como sus miradas se encontraban.

Su corazón se oprimió en su pecho, y los latidos empezaron a retumbar en sus oídos.

cuando estás enamorada, ¿cómo se siente?...


N/A: Chan Chan Chan! Finalmente he concluido con el segundo capítulo de esta maravillosa historia, y ahora sólo debo decirles algo sumamente importante…

¡DISCULPEN POR LA MEGA-HIPER-SUPER-DEMORA!

Mi única excusa es que comencé la universidad el 24 de Octubre del año pasado, en la especialidad de Arquitectura y les digo que no me ha dejado ni un minuto de descanso. Entre las escasas horas de sueño realizando maquetas, los largos estudios de Matematica I y las idas y venidas tomando los autobuses y porpuestos de mi casa a la universidad, han ocupado todo mi tiempo. Por suerte he culminado exitosamente mi primer semestre y por ello tengo 3 semanas de vacaciones en las que daré de todo por actualizar mis historias. Comenzando por este capítulo que ya tenía por la mitad.

Espero les haya gustado, independientemente de si me odian por no habérselos traído antes y espero seguir contando con su apoyo.

Por cierto, el manga se llama como el fic, no quise quitarle el nombre porque sino no complementaba. También debo decirles que estoy muy halagada de que muchos han colocado la historia en sus favoritos al igual que me han agregado a mi. ¡Se los agradesco!

¡Dios 13 reviews es increíble! ¡Estoy super feliz! ¡Espero que el retraso no haga disminuir el contador pues, me encanta conocer lo que piensan sobre lo que escribo en cada capítulo!

Sin nada más que decir…

¡No se olviden de presionar ese maravilloso botoncito de allá abajo, dejando su opinión!

Un beso

Kirumi