STROBE EDGE

Desclaimer: los personajes no me pertenecen, son absoluta propiedad de Yamaha, así mismo la historia es obra y genialidad de la increíble Akisaka Io.

-diálogos-

"pensamientos"

Narración de Rin

Narración

Flashbacks…

Notas de la Autora al final…


Por fin entiendo…

Por qué siento como si algo estuviera atravesando mi pecho…

Cafetín Escolar

-¡wow!- soltó Meiko con cara impactada –el cafetín está lleno de gente hoy-

Sus demás compañeras asentían con la cabeza mientras trataban de no ser arrolladas por la multitud congregada, todas excepto Rin.

Es que yo me he enamorado de Len

Y el misterio más grande que hay en mí…

Las personas gritaban, reían y conversaban a su alrededor pero sus ojos azules buscaban insistentemente, en cada rincón, entre cada estudiante.

Es que cada vez que me encuentro con Len…

Entonces, al fondo cerca de las máquinas de bebida vislumbro una cabellera rubia que conocía muy bien.

Por un momento,

No puedo oír nada a mí alrededor

Y Len es lo único que puedo ver…

Kagamine Len con su uniforme en un medio desorden, sostenía una lata de bebidas sin percatarse en lo absoluto de que estaba siendo observado.

-hey Rin, tú te has traído un bento ¿no?- le preguntó Meiko y al no obtener respuesta se giró, encontrándose con una Rin espabilada -¿Rin?-

Como si le hubiera caído un balde de agua fría la rubia giró la cabeza rápidamente con unas mejillas sumamente rojas.

-¿eh?- soltó sin saber exactamente que decir pues se había perdido hace mucho en la conversación

-¿qué estas buscando?- preguntó entonces Miki al notar la reacción de la rubia

-ah… nada, nada- balbuceó un poco nerviosa

Sus amigas la observaron unos segundos hasta que decidieron no darle importancia, después de todo Rin era una chica que se la pasaba en las nubes.

-te estábamos pidiendo que como tienes tu bento y el lugar está abarrotado, ¿si puedes adelantarte y comprar algo de jugo?- le explicó Luka tranquilamente pero alzando un poco la voz para que pudiera oírla

-está bien, ya regreso- dijo Rin con una sonrisa y tomando el dinero de todas se fue en dirección a las maquinas

Desde entonces,

Me he dado cuenta de que yo no paro de buscar a Len por todas partes…

A la distancia volvió a encontrar la figura de Len en compañía de un chico el cuál simplemente pasaba desapercibido ante sus ojos azules atentos a cada movimiento de Len.

Y aún así

Quiero que nuestras miradas se crucen…

Como si la mirada de Rin lo estuviera llamando Len pareció reaccionar y comenzó a girar el rostro en dirección de la chica, quién rápidamente desvió la vista hacia sus pies.

Pero en el segundo en que están a punto de encontrarse,

Giro la cara, me siento arrepentida

Y mis esperanzas no paran de crecer

Dudando y con los nervios a flor de piel decidió, en forma disimulada, levantar la mirada.

Sintió como su corazón se detuvo en una fuerte opresión dentro de su pecho, a la vez que sus ojos se abrían de par en par.

Len con su intensa mirada azulina la observaba, y levantando la mano donde tenía una lata de jugo de banana la saludo.

Cuando nos miramos…

El rojo en sus mejillas no tardó en aparecer y en una lenta reacción lo saludó de vuelta con una sonrisa. En sus ojos unas pequeñas lágrimas amenazaban con salir .

Soy tan feliz que me dan unas ganas terribles de llorar…

Poco a poco, el chico comenzó a alejarse saliendo del cafetín en compañía de sus amigos.

Desde que me enamoré de Len, he aprendido a sentir muchas cosas diferentes

"¡ha comprado jugo de banana!" pensaba con una enorme sonrisa en el rostro mientras apretaba el monedero contra su pecho.

Así que estés es mi primer amor…


Pasillo hacia el cafetín

Un chico de cabellos color turquesa caminaba con ambas manos en los bolsillos observando el paisaje a través de la ventana, en esos momentos se dirigía al cafetín, tratando de alcanzar a las chicas y a Rin.

El ruido de unos pasos hizo que girara la cabeza encontrándose a Kagamine Len justo frente a él.

"el enemigo…" sentenció mientras le fulminaba con la mirada

Porque él había notado la forma en que los ojos azules de Rin veían al ídolo de la escuela, él no era ningún tonto.

Con los celos a flor de piel, justo en el instante en que se cruzaban Mikuo chocó su hombro contra el rubio dándole un pequeño empujón.

-¡ah! perdón, perdón- se disculpó Mikuo tratando de parecer intimidante e indiferente -¿quién me iba a decir que aquí había alguien?-

Len permanecía callado y los mechones rubios de su cabello ocultaban sus facciones.

-no me he dado cuenta de que existías…- no pudo continuar con su frase por culpa de un dolor insoportable que enmudeció sus palabras.

Una lata de jugo de banana había caído en la punta de su pie.

-perdón…- empezó a decir Len con serenidad mientras se agachaba a recoger la lata –se me ha caído cuando has chocado conmigo-

Ambos chicos se miraron durante unas fracciones de segundo antes de seguir por cada cual por su lado.

-¿de qué iba ese?- le preguntó un chico de larga cabellera purpura y unos centímetros más alto que el rubio

-y yo que sé- respondió Len mientras se encogía de hombros y su mirada azulina observaba sus pasos

Mikuo sólo maldecía en silencio.

Sin embargo…

Desde que me he dado cuenta de lo que siento…

Hay algo que no puedo dejar tal y como está,

Y se trata de…

-¡Rin!-

Se giró lentamente en dirección de la voz que la había llamado, allí corriendo en su dirección con sus desordenados cabellos turquesa estaba Mikuo.

-¿ha quedado algo?- le preguntó el chico con una sonrisa que hizo un peso en su pecho

Pero es algo que nunca ha quedado claro del todo…

¿Qué es lo más correcto?

Desvió la mirada.

-yo… tenía que encargarme de las bebidas, así que no lo sé- dijo mientras sujetaba con fuerza la lata que tenía en las manos

-ah, ya veo…- dijo Mikuo llevándose la mano derecha al bolsillo

"esto va mal" pensó con preocupación y nerviosismo así que en un acto que le pareció el mejor comenzó rápidamente a huir de allí.

-yo… ¡me he olvidado de comprar las bebidas de las demás! ¡tengo que irme!- dijo sin mirar en ningún momento a Mikuo

-¿eh? ¿Rin?- soltó el de cabellos turquesa sin comprender muy bien lo que pasaba, entonces lo vio.

Entre las manos delicadas de Rin una lata de jugo de banana, exactamente igual a la de Kagamine Len.


En el salón

-Rin, ¡qué cosa más rara!- soltó Gumi sorprendida –has cogido jugo de banana-

-¿eh? yo pensé que no te gustaba- soltó Miki entonces mientras se llevaba una cuchara con comida a la boca

-ah, es que… me dijeron que esta marca es buena y quise probarlo…- dijo Rin riendo tontamente mientras sujetaba su bebida con ambas manos

-oh, trajiste salchichas ¿me das un poco?- preguntó Meiko emocionada observando el bento anaranjado de Rin

-¡si claro!- le contestó con una sonrisa y tomó un sorbo del jugo

"un sabor que ha Len le gusta… un sabor que le gusta al chico del que estoy enamorada" pensaba Rin con un sonrojo mientras el dulce de la bebida inundaba cada parte de su boca.

-así que el festival deportivo está cerca, ¿eh?- comentó Luka con una sonrisa entusiasta

-sip, ya no puedo esperar a que llegue- comentó Gumi increíblemente emocionada con Meiko haciéndole respaldo

-yo también, pero es triste que después de eso no habrá nada interesante por un largo tiempo…- agregó Miki con un suspiro

"ahora que lo pienso… poco después del festival deportivo es el cumpleaños de Mikuo…" recordó Rin dejando su bebida a un lado y su mirada se perdió en algún punto de la mesa.

El año pasado y el anterior a ese,

Para asegurarme de que no pasara el cumpleaños solo…

Le dije que lo celebraríamos juntos de nuevo,

Pero…

Si ahora he cambiado de decisión estaría rompiendo esa promesa

Y eso me convertiría en una mentirosa…


Una semana después

El ruido estridente del silbato se alzó por sobre todos los sonidos en la cancha de voleibol de la parte de atrás de la preparatoria.

-¡fin del partido!- gritó la voz del profesor de deporte que estaba haciendo de arbitro.

-¿¡ya hemos perdido!?- se quejaba Gumi histérica mientras a su lado Luka se secaba el sudor, Miki se desplomaba en el suelo y Rin se tomaba la última gota que quedaba en el termo -¿eso es todo?-

-como era un campeonato, ya hemos terminado- explicó la pelirosa apaciblemente

Miki no era capaz de decir nada.

-aahh… ¡que aburrido! Ni siquiera estoy cansada- dijo Gumi frunciendo la boca en una mueca graciosa

-ahora sólo nos queda animar a la clase de Meiko…- comenzó diciendo Miki ya con el aliento recuperado

-olvidenlo, nosotras también perdimos- le interrumpió una Meiko que recién llegaba con cara de fastidio

-umm… entonces vayamos a animar a los chicos, creo que les toca baloncesto- dijo Luka dándole la mano a Miki para ayudarla a ponerse en pie

-¡ah! si quieren adelántense, yo iré por agua- dijo Rin enseñando el termo vacío

-buena idea Rin, tráetela que rebose- le dijo Meiko con una gran sonrisa mientras las demás se iban –me muero de sed-

Rin se rió ante el comentario y dándose la vuelta se fue hacia los bebederos exteriores.

El moño blanco en su cabeza daba pequeños brincos con cada paso que daba.

"a lo mejor después me quedo dando vueltas por ahí, total ya se acabó todo…" pensaba Rin con aire despreocupado mientras miraba hacia el cielo.

Un cielo tan azul como los ojos de Len.

Entonces por no andar pendiente tropezó con alguien.

-¡ah! lo siento no estaba…- no logró terminar su frase porque frente a ella enderezando su postura estaba Kagamine Len.

Al parecer había estado tomando agua del bebedero, cuando Rin le tropezó y eso lo sabía porque parte de la cara del rubio estaba mojada al igual que su camisa.

Secándose con el dorso de su mano el chico la saludó con la mirada fija en ella.

Len…

-¿en qué te has inscrito, Rin?- le preguntó con su voz serena

Rin estaba paralizada, después de todo Len había dicho su nombre ¡por primera vez!

Su sonrojo empezó a hacerse notorio, cuando Len la miró esperando una respuesta.

-yo… estaba en el equipo de voleibol- comenzó diciendo con una gran sonrisa mientras se rascaba un poco la sien con el dedo índice –pero hemos perdido en la primera ronda…-

Soltando una risilla y bajo la atenta mirada del joven empezó a hacer muecas de musculatura.

-¡pero tengo fuerza más que de sobra! ¡así que los animaré con todo!-

Len la miró curioso por unos segundos, hasta que finalmente se decidió a decir algo.

-si, anímanos por favor…-

Y con las manos en los bolsillos se dio la vuelta para marcharse

Rin sólo lo miraba con el corazón latiendo a mil por hora.

-va… vale- fue lo único que logró decir

¿Por qué Len ha dicho eso?

Entonces vio como se detenía y girando un poco el rostro le daba una semi sonrisa y una mirada divertida.

-aunque ahora nos toca jugar con la clase 1- dijo y entonces la chica cayó en la cuenta

Ella estaba en esa clase.

¡Me ha tomado el pelo!

Y ahora…

-¡¿A qué equipo deberíamos animar?!- gritaron Gumi y Meiko completamente alteradas

Las chicas sentadas en las gradas de la cancha de básquet, estaban en serios apuros.

-¡qué tal esto!- dijo Miki con seriedad – animaremos a nuestra clase, pero cuando Len-kun juegue en el otro equipo no pasa nada si le animamos a él-

-¡oh, es una buena idea!- dijo Luka bastante sorprendida

-si, hagamos eso- corroboró Gumi asintiendo muchas veces con la cabeza

-decidido entonces…- comenzó diciendo Meiko con un brillo de determinación en los ojos

-¡ÁNIMO CLASE UNO!- gritaron todas juntas al unísono mientras aplaudían para después agregar por lo bajito -¡tú también Len-kun!-

Así el partido fue transcurriendo poco a poco, bajo los vítores del público, las órdenes de los profesores de cada clase, y los gritos entre los jugadores, hasta que finalmente llegaba a al final.

El marcador iba 38 puntos la clase 1 y 36 puntos la clase 7, la diferencia mínima de dos puntos sólo ponía en tensión a todas las personas dentro del gimnasio.

-sólo una canasta puede decidir el partido- dijo Gumi muerta del nerviosismo y con los ojos atentos a lo que sucedía en el campo de juego

-¡oh! Nuestra clase tiene la pelota- mencionó Miki señalando al jugador que corría con todas sus fuerzas rebotando la pelota hacia la cesta de la clase 7

-¡no queda mucho para el final, si la clase 1 consigue mantener la posesión del balón, serán los ganadores!- exclamó uno de los estudiantes que se había ofrecido para comentarista del partido

-¡sólo quedan 5 segundos!- gritó Luka con emoción

-¡ustedes pueden hacerlo!- gritaron Gumi y Meiko con todas sus fuerzas

Entonces la pelota fue robada por un estudiante de la clase siete que portaba el número diez, y que ahora corría a toda velocidad hacia el sentido opuesto.

Los ojos azulinos de Rin se abrieron de par en par al reconocerlo.

-¡Kyaaah! ¡Len-kun tiene la pelota!- gritaron las chicas, todas excepto una rubia que sólo observaba anonadada –¡es tan genial!

Len con el cabello cubierto en sudor, la coleta a medio deshacer iba con el balón con la mirada fija en la cesta contraria mientras el contador poco a poco descendía.

-pero…- dijo Miki preocupada y a su lado Meiko sacó una foto con su celular

Tomando impulso y sosteniendo el balón con ambas manos, en una pose que enloqueció a todas sus admiradoras, Len hizo un lanzamiento cuando sólo restaban dos segundos.

-¿a quién deberíamos animar en esta situación?-

-¡Noo! ¡Qué problema!-

-¡quiero que la meta pero..!

Bajo la atenta mirada de todos los presentes la pelota fue cayendo en una curva perfecta, chocó contra el cuadrado del tablero y limpiamente cayó por la canasta.

-¡ha entrado! ¡Son tres puntos!- gritó el comentarista -¡la victoria es para los chicos de la clase 7!-

Una gran muchedumbre empezó a vitoriar y aplaudir por el resultado.

"¿cómo deberíamos reaccionar?" pensaron todas las chicas conjutamente sin que su rostro de sorpresa desapareciera y ni un sonido saliera de su boca, todas las chicas excepto una.

-¡ah! ¡Qué bien!- gritó Rin con las mejillas sonrojadas, los ojos azules brillantes y una gran sonrisa en su rostro -¡ha entrado!-

Todas sus amigas la vieron aterrorizadas por aquella acción, y al mismo tiempo todos sus compañeros de clase que habían estado jugando le enviaron miradas asesinas que la hicieron reaccionar.

-¡oh!- soltó e inmediatamente se llevó ambas manos a la boca con suma vergüenza

-¡Rin acaso te volviste loca!- le gritó Meiko tomándola por los hombros y dándole suaves sacudidas

-Meiko tiene razón Rin, entiendo cómo te sientes pero ¡nos matarán por eso!- le dijo la peliverde completamente alterada como si la fueran a atacar en cualquier momento

Rin estaba tan avergonzada que fijó su vista en un punto lejos de sus amigas, entonces vio como Len mirándola atentamente se tapaba un poco la boca con una de las manos y sus labios se movían dándole un mensaje.

Luego simplemente se marchó con sus compañeros, colocándose una toalla alrededor del cuello.

Las mejillas rojizas de Rin se volvieron incandescentes, sintiéndose muy apenada porque en sólo esa fracción de segundo Len le había dicho "torpe".

¡Wow!

Len,

hace unos momentos…

me ha dicho un secreto que sólo yo he podido escuchar

mi corazón está latiendo muy deprisa

Atrás de ella, sentado en una de las gradas y sin quietarle la vista de encima, Mikuo había observado todo lo que había pasado.

Su ceño se frunció ligeramente.


Sábado por la tarde

-esto es para ti- dijo con voz dulce una chica de hermosos ojos turques entregándole un paquete con un enorme lazo verde decorándolo –es un poquito pronto, pero es tu regalo de parte de mamá y mía-

-hmm… grafiafh- respondió Mikuo observando el regalo mientras ingería de una soda

Ambos habían terminado de almorzar en aquel restaurante de comida rápida.

-¿a qué vienen esas formas? Sé un poco más agradecido- dijo la chica formando un puchero infantil –después de todo, tu onee-sama* ha viajado mucho para traerte eso-

Su hermana llevaba el largo y sedoso cabello turquesa recogido en dos trenzas sobre sus hombros y para cubrir su rostro llevaba una gorra de tela que estaba a la moda en esos momentos.

-¿onee-"sama"?- dijo con cinismo pero ella pareció ignorarlo porque inmediatamente apoyando su cara con ambas manos le formó una sonrisa

-bueno, ¿y cómo te va? ¿Crees que la chica de la última vez te va a dar otro regalo este año?- preguntó la chica muy entusiasta –era… Rin-chan ¿verdad?-

El humor de perros de Mikuo pareció aumentar y frunciendo el ceño dejó el vaso de soda a un lado

-eres insoportable…- dijo sin ninguna intención

La chica frente a él puso cara de sorpresa y luego bajo la mirada un tanto trsite, Mikuo se maldijo internamente por la metida de pata que había hecho.

-¿y qué hay de ti? ¿Está todo bien entre tú y tu novio?- preguntó él tratando de desviar la conversación

-bueno, con mi trabajo y los exámenes de la universidad, no nos hemos estado viendo últimamente- dijo la joven llevándose un mechón suelto tras su oreja con aire distraído para luego componer una dulce sonrisa –pero estamos muy enamorados, así que no importa-

Mikuo sólo observaba como su hermana continuaba un monólogo sumamente emocionada.

-¡nos hablamos y enviamos mensajes todos los días!- comentó con un pequeño sonrojo –además ¡vamos a salir este fin de semana!-

-¿estás segura de que no eres la única que piensa que todo está bien, nee-chan?- preguntó el chico interrumpiéndola, su humor estaba cada vez peor

Ella lo miró un par de segundos completamente sorprendida de su actitud.

-¿qué tienes? Hoy estás de un humor desagradable…- entonces una idea le vino a la mente -¡ah! ya entiendo, ¿a ti y a esa chica no les está yendo bien?-

Soltó un suspiro mientras juntaba sus manos en una actitud de hermana mayor.

-no sé si es que no te sientes preparado o qué pero si no actúas ahora, después puede ser muy tarde ¿sabes?- su hermano frunció ligeramente el ceño algo que ella no notó –podrá quizás encontrar a un chico más maravilloso que tú, Mikuo-

Entonces sin ganas de escuchar nada más se levantó de su asiento haciendo un ruido estrepitoso y con el regalo en mano se despidió de su hermana.

-me voy a casa, gracias por el consejo-

-¿eh, ya? ¿tan rápido?- preguntó la joven mirándolo confundida

-bueno nee-chan, buena suerte a ti también- dijo y se comenzó a marchar de allí

"no tienes que decírmelo, ya estoy en un apuro…" pensó el chico con suma molestia.


En la preparatoria

Día 1

-Rin ¿sabes? Yo…-

-lo siento Mikuo, estoy un poco ocupada ahora-

Día 2

-Rin yo…-

-¿eh? ¿Me llamaste Gumi?-

-¡yo no dije nada!-

Día 3

-Rin…-

-¡ah! tengo que ir al baño-

El joven de mirada turquesa sólo podía ver con impotencia como Rin salía corriendo por el pasillo, igual que todos los días anteriores.


-hey, últimamente has estado evitando a Mikuo, Rin- comentó Meiko mientras caminaban por los pasillos en compañía de las demás

-¿eh?- soltó Rin sintiéndose nerviosa

-¡ah! a mí también me pareció que le has estado huyendo…- agregó Miki enderezando su prendedor de estrella

-Rin ¿no te parece que para él también es evidente?- le dijo Luka como si fuera una madre haciéndole notar su error a su pequeña

-sí, yo pienso igual…- opinó Gumi asintiendo con la cabeza lentamente

Rin sólo pudo bajar la vista a sus pies en movimiento.

No está bien si sigo así…

Aunque siga evitando a Mikuo, nada va a resolverse

Tengo que decírselo claramente

A Mikuo y a todos…

Con las mejillas sonrojadas y una fugaz determinación corriendo por sus venas Rin levantó la vista y observó a sus amigas.

-¡yo…!- comenzó a decir pero fue interrumpida por una voz masculina muy familiar

-¡Rin!-

Todas se giraron sobre sus talones y frente a ellas Mikuo estaba parado con la vista fija en Rin.

-tengo algo que decirte, así que ven conmigo por favor- le pidió sin ningún atisbo en su voz

Rin lo miró durante un par de segundos.

Sabía claramente lo que iba a pasar.

Tengo que decirlo

-de acuerdo- respondió y ambos jóvenes se fueron en dirección contraria, hacia la azotea de la preparatoria

Allí, sin nadie que los interrumpiera, con la suave brisa refrescando el ambiente, bajo un cielo azul brillante, Mikuo se paró frente a ella y con gran valentía sus ojos turquesa se encontraron con los zafiros de Rin.

-sé mi novia, Rin- dijo el chico con voz clara y firme –cuando mis padres se divorciaron, y yo estaba triste, tú siempre estuviste a mi lado, y por eso siempre te quise-

La joven permanecía muda, manteniendo el contacto visual sin transmitir nada que el chico pudiera interpretar.

-me prometí que mi cumpleaños de este año no lo pasaríamos como amigos, sino juntos como novio y novia-

Lo dije yo misma

Le hice esa promesa a Mikuo

Ella cerró sus ojos mientras apretaba sus manos con fuerza.

Él sólo podía observarla y desear que no aún no fuera demasiado tarde.

Pero…

Me di cuenta de mis sentimientos

Lentamente sus párpados fueron abriéndose, mostrando su mirada azulina, tan azul como un océano y que poco a poco le fue revelando lo peor al joven de cabellos turquesa.

Es por eso que debo decirlo

Aunque signifique romper esa persona…

-lo si…-

En un arrebato impulsivo sin ninguna premeditación el joven la tomó por los hombros con fuerza y en una actitud suplicante y sin mirarla en ningún momento a los ojos, Mikuo quiso interrumpir lo que los labios rosados de ella estuvieron a punto de decirle.

-está bien si no me respondes ahora, sólo piénsalo un poco más ¡por favor!

En su pecho un peso, le daba punzadas a su corazón.

Rin lo miraba con los ojos completamente abiertos sin poder decir palabra alguna.

-hasta entonces, todo está bien- sentenció Mikuo dando por terminada la conversación y aún con la poca voluntad que le quedaba se fue de allí.

En el instante en que la puerta de metal se cerró, Rin no pudo mantenerse ni un segundo más en pie y cayó de rodillas contra el suelo.

Sus ojos no mostraban alguna emoción significativa, sólo miraban sus manos sin siquiera mirarlas realmente.

Rechazar a alguien

Requiere de mucha energía…

Lastimar a alguien es algo que da mucho miedo…

Lentamente alzando su rostro, su mirada se perdió en la inmensidad de aquel cielo sobre su cabeza.

-lo siento Mikuo…- dijo con voz débil y cansada –aunque te quiero tanto…-

Aunque lo quiero mucho,

Ese cariño no es amor…


En el momento en que deslizó la puerta de su salón de clase todas sus amigas se giraron a verla con una inmensa sonrisa y ojos llenos de curiosidad, incluso Meiko estaba allí.

-¡Felicitaciones!- gritaron todas en conjunto y se le abalanzaron encima

¿Eh?

-¿cómo fue que te lo dijo?- le preguntó Gumi muy emocionada

-¿te latía muy fuerte el corazón?- preguntó Miki con una enorme sonrisa

-¿te besó? ¡dime que te besó!- dijo Meiko con una mirada complice

Luka sólo reía tranquilamente con los brazos cruzados bajo su pecho.

Más al fondo Mikuo se encontraba rodeado por algunos chicos de la clase que no paraban de darle codazos y miradas inquisidoras.

-¡bien por ti Mikuo!- dijo un chico de uniforme pasándole un brazo alrededor del cuello

-hacen una buena pareja ¿no crees?- mencionó uno de lentes a otro chico que se encontraba cerca

Con las mejillas un poco sonrosadas Mikuo se revolvía los cabellos con cierta vergüenza.

-están equivocados- dijo tratando de aclarar la situación -no hay nada que felicitar, porque aún no tengo la respuesta…-

-¿Qué te pasa hermano? ¡No necesitas una respuesta para saber!- dijo el de uniforme desordenado soltándolo de su agarre y girándose a ver a la recién llegada con una sonrisa -¿verdad Kasane?-

Rin permanecía sin decir ni una palabra, tratando de comprender toda aquella situación.

-mejor aún- continuo el chico -¿por qué no les respondes ahora?-

Entonces sus demás compañeros parecieron unirse a la causa.

-¡no es tan complicado!-

¿Qué debo hacer?

-¿qué esperan? ¿la bendición de todos o algo?-

-¡es cierto, es cierto!-

-¡no me hagas esperar!

-qué tiernos-

¿Qué es lo que debo hacer?

Entonces ante los ojos de todos, Rin salió corriendo del salón.

-¡Rin!- gritó Gumi confundida y volviendo a observar a sus amigas -¿qué le pasó?-

-¿le dio vergüenza de pronto?- preguntó Miki igual de confundida

-bueno, si estuvieses frente a todos te avergonzarías también ¿no?- trató de explicar Luka con una sonrisa aunque ella también parecía confusa

El ruido de la puerta otra vez siendo abierta llamó la atención de todos, ahora era Mikuo el que salió corriendo.

-¿eh? ¡Mikuo!- dijo uno de los chicos pero ya era muy tarde el de cabellos turquesa se había marchado

No puedo hacerlo,

Quizás él siempre tuvo esperanzas

Con los ojos cerrados sin fijarse muy bien hacia donde iba, Rin sólo podía correr mientras la culpa le hacía peso en su pecho.

Si me hubiese dado cuenta antes,

Que mis sentimientos por Mikuo no eran amor

Y que lo que siento por Len…

De repente sintió como chocaba con alguien y sin darse cuenta de cómo logró recuperar el equilibrio abrió sus ojos.

Sí es amor

Kagamine Len estaba parado frente a ella, con algunos cuadernos en su mano derecha.

En modo de saludo el chico alzó su brazo y ella con las mejillas sonrojadas bajo su vista tratando de ocultarla con su flequillo rubio le saludó de vuelta.

-nos vemos- dijo la voz serena del joven mientras se disponía a bajar por las escaleras que estaban a su izquierda.

Si estos sentimientos fueran sólo un sueño…

Estática sólo podía escuchar el sonido de los pasos de Len bajando la escalera.

Me pregunto, si podría relajarme pensando en eso…

Ahora mismo, en este momento

Si pudiese despertar…

¿Qué tan agradable sería?

Entonces sintió como alguien tomaba de su brazo y al girar su rostro se encontró con unos preocupados ojos azules.

Sin embargo

Por el contrario

La mano de Len le enviaba una onda de calidez, que sin remedio alguno empezó a formar pequeñas lágrimas en sus ojos.

Cuanto más pasa el tiempo,

Más fuerte se vuelve…

-¿ha pasado algo?- preguntó Len mirándola directamente a los ojos y en su voz había un atisbo de preocupación

Cuanto más se cruzan nuestros ojos…

Cuanto más oigo su voz…

-Len…- fue lo único que logró pronunciar con voz débil

Más me enamoro de él

De repente alguien tiró de ella hacia atrás, separándola del agarre de Len quién también fue apartado.

Rin abrió ampliamente sus ojos llenos de lágrimas al reconocer al culpable.

¿Mikuo?

El joven concentraba sus ojos turquesa claramente molestos en el rostro del rubio, quién le correspondió de igual forma durante lo que pareció una eternidad.

-¡no vayas seduciendo a otras chicas!- le dijo con rabia y voz firme el de cabellos turquesa sin soltar a Rin, apegándola más a él -¡sólo deberías prestar atención a tu novia y a nadie más!-

Con un par de mechones rubios caían desordenados por encima de sus azules ojos que observaron a Mikuo con molestia hasta que sin decir ni una palabra, se marchó de allí.

Sus pasos por la escalera resonaron en ese lugar.

¿Qué ha pasado ahora mismo?

Rin observaba como la figura de Len se perdía con cada descenso en la escalera.

-Rin ¿ese es el chico que te gusta?- dijo Mikuo cambiando su mirada por una triste que se encontró con la azulina y confundida de la joven –pero tiene novia ¿sabes?-

¿eh?

¿Cómo es que Mikuo sabe algo como eso?

-lo sé porque su novia…- la mirada de Mikuo era completamente honesta, penetrante -es mi hermana mayor-


N/A: ¡Lo logré! ¡Lo logré!

He actualizado como lo acordado, espero lo hayan podido entender en ciertas partes y, por supuesto, que les haya gustado y no los haya decepcionado por tanta espera.

Les agradezco por los 22 comentarios que se han tomado la molestia de dejarme y también por leer esta adaptación, agregarla a sus favoritos o seguirla.

Finalmente, aparte de unas gigantescas disculpas por haberlos dejado tan cortados sólo me queda decir…

¡No se olviden de presionar ese maravilloso botoncito de allá abajo, dejando su opinión!

Un beso

Kirumi