N/A: Lamento terriblemente la demora! Ya sé que había dicho que no me tardaría pero entre a trabajar y la vida se volvió terriblemente complicada. No sabía como escribir lo que quería escribir pero aquí tienen un nuevo capítulo recién salido del horno.

Además prometo que las cosas comienzan a mejorar

Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece.


DESPUÉS DE TI

La vida en Nueva York era maravillosa, sobre todo siendo asistente en Vogue, la vida por fin le sonreía dándole todo lo que se merecía, todo menos a Él. Cada noche lo añoraba con desesperación; extrañaba su presencia, su aroma, saberse amado. Durante el día las cosas no mejoraban, intentaba con todas sus fuerzas seguir esa tenue conexión que le daba esperanza, que le indicaba que aún existía algo eterno entre ellos pero nunca llegaba hasta Él. No sabe si aún lo siente, si aún le importa, si aún deseaba estar con él porque son 100 años con esa… "criatura" a su lado. Tal vez había cambiado de opinión con respecto a Kurt, podría haber llegado a creer que el común y humano Kurt ya no era suficiente para todo lo que había aprendido en ese tiempo.

El anhelo por tenerlo se había vuelto tan insoportable que no podía ni pronunciar su nombre, todo lo que deseaba era una oportunidad por tenerlo, por hacer que funcionara sin importar por todo lo que habían pasado o todo lo que había vivido en ese tiempo. Necesitaba una oportunidad para tomar por la fuerza lo que la vida les había negado.

Suspiró con todas sus fuerzas y sujetó con fuerza las muestras que debía llevar a la sala de juntas hace… 15 minutos. Rayos. Su trabajo le encantaba, conocía a tantos diseñadores y estaba aprendiendo tanto, que estaba seguro que en algún momento podría empezar a diseñar su propia línea. Lo único que tenía que hacer era trabajar mucho, dar su mejor esfuerzo y… llevar primero esas muestras a donde las necesitaban pero como que ayer, porque en ese mundo 15 minutos eran la diferencia entre la vida y la "muerte". Ja. Si tan sólo supieran hubieran vivido uno sólo de esos momentos decisivos, donde hasta un segundo hace la diferencia…

Reanudó su camino con la firme intención de dejar de pensar en cosas que no tenían solución… por el momento. Además, tenía el presentimiento de que pronto obtendría esa oportunidad y tenía que estar presente en su cuerpo, no con la cabeza en las nubes.

- ¡Hummel!- genial, una de mis grandes admiradoras- Si tu trabajo significa tan poco para ti, hazme un favor ¡Regresa al agujero del que saliste y no me estorbes!

- Sólo si tú desapareces primero- ¡como odiaba su "dulce" sonrisa! Aunque el que aún tenga en mis manos las muestras no me deja ponerla en su lugar como me gustaría.

- Te pidieron eso hace 15 minutos, ¿acaso te perdiste Princesa?- no tengo una buena excusa y no puedo decirle la verdad, así que seguí mi camino sin dirigirle una segunda mirada. Al menos no me había perdido entre los pasillos.

Durante 10 años había rondado a su amado sin atreverse nunca acercársele. No sabía qué pensaría Kurt de él ahora que tenía las manos manchadas de sangre y otras cosas ¿Cómo podría amarlo ahora que estaba sucio? Sebastian lo había usado hasta casi romperlo durante 50 años, lo había corrompido de todas las formas imaginables. Ya no podía ser digno de Kurt, puro, amable y gentil Kurt. Había demasiado odio en su corazón, ya no sabía si era capaz de amar tal y como su pareja se lo merecía. Aunque suponía que era una buena señal que aún pensara en él de esa forma, además había logrado librarse de su dominio. Faltaba poco para que fuera lo bastante poderoso como para matarlo pero no podía arriesgar a su amado a un destino similar o peor al suyo, no hasta que Sebastian dejara de existir.

Las posibilidades de que Kurt aguantara otra vida sin él eran prácticamente nulas, bastante malo era saber que su lazo estaba débil y que cada año parecía disolverse un poco más, no estaba seguro de cuanto más aguantaría, no podía arriesgarse a perderlo. Se supone que las almas gemelas son para siempre, aunque con todo lo que la vida les había hecho sufrir no sería extraño que pudieran separarlos. No. Aún no podía verlo.

Aunque esa semana su "trabajo" lo estaba llevando muy pero muy cerca de él, la tentación cada vez era mayor. Cada una de las personas a las que había robado tenía el aroma dulce e intoxicante de Kurt, sería tan sencillo seguirlo y ceder ante sus más profundos deseos, que fuera lo que tuviera que ser. Sin embargo, de alguna milagrosa forma había logrado resistir hasta el viernes sin incidentes, ya podía ir a Kittieb a relajarse y olvidar un poco. Ese lugar era un santuario para criaturas como él que necesitaban ser libres durante unas horas y tener sangre "dispuesta" libremente. Curiosamente los humanos que acudían a ese lugar sabían de la existencia de los vampiros y querían ser mordidos, de vez en cuando algún suicida encontraba su fin entre ellos, lo llamaban una muerte elegante. En Kittieb nada era lo que parecía y al mismo tiempo no había lugar más honesto, por eso no debió sorprenderlo la imagen que lo recibió el día de la apertura: a la mitad de la pista de mármol negro, con las luces estrambóticas de color iluminando su hermoso perfil y, desgraciadamente, con varios cuerpos al acecho estaba Kurt.


El siguiente cap. ya está escrito y lo subiré mañana por la noche, esta vez cumpliré mi palabra. Parte de mi terapia :)

Espero que les guste, presionar el botón de abajo no cuesta nada y a mí me hará muy feliz.