N/A: Yo sé que dije que actualizaría ayer pero no me gustó como quedaba y aún no termina de convencerme pero necesito seguir avanzando porque hay un par de escenas que me muero por escribir.
Ahora si es necesario que me den su opinión porque no sé personalmente que opino de este capitulo. A parte de que es necesario y cuando por fin las cosas comienzan a moverse.
Sin más los dejó con la historia:
Disclaimer: no me pertenecen... todo ha sido producto de una imaginación demasiado activa :)
FINDING YOU, FINDING ME
Kittieb tenía cierto aire lúgubre con sus paredes negras y luces estrambóticas de colores colgando de altos candelabros de araña que iluminan una pista de mármol negro. La barra se encontraba a la izquierda con bancos que brillaban y unos lofts a la derecha donde grupos de personas charlaban y parecían besarse. Al fondo de la pista parecía que se encontraban una serie de cuartos para todos aquellos que buscaban más acción. Una curiosa pero perfecta mezcla entre lo antiguo y lo moderno.
Kurt entró con toda la confianza que pudo, seguro de que su atuendo era el indicado para ese lugar: una camisa negra estilo bondage y unos pantalones entallados rojos. Sin embargo, se sentía extremadamente observado, no en el sentido halagador, no, sino más bien en el sentido "soy el postre que esperaron toda la cena". No hubo una sola persona que no lo siguiera todo el camino hasta la barra, parecían medir cada uno de sus movimientos. Pidió un shot de tequila para armarse de valor. El ambiente estaba tan cargado que sabía que no duraría mucho si no ingería un poco más de alcohol, en ese lugar no podía ser el mismo o se lo comerían vivo…
Nadie se le acercó pero tampoco lo dejaron de observar.
Después de un rato y algunas copas más, decidió unirse a la multitud que se encontraba en la pista. No le fue nada difícil encontrar parejas disponibles que lo ayudaran a sumergirse en ese ambiente intoxicante. Sentía los intentos por guiarlo a los cuartos aprovechando que sólo veía un mar de rostros, pero él se mantenía firme, moviéndose con una cadencia que jamás había sentido. Parecía que cada una de sus terminaciones nerviosas estaba en llamas, sentía todo y nada a la vez, no era capaz de distinguir las dulces y pegajosas palabras que susurraban en su oído, desconocía los brazos que lo sostenían. Todo lo que su embriagada mente podía procesar era el incesante ritmo de la música que vibraba por sus venas y la necesidad de más, mucho más. El resto del mundo se desvanecía lentamente para Kurt, poco a poco estaba olvidando todo lo que había deseado alguna vez.
Un tirón. Un impulso. Un pequeño piquete de alfiler se abrió paso en su conciencia, lo hizo darse cuenta que se encontraba en la puerta de uno de los cuartos. Fue como darse cuenta de que se estaba ahogando y no saber dónde está la superficie. De la misma forma desesperada regresó al centro de la pista esperando recuperar el control de su cuerpo, de su mente. No podía creer que hubiera olvidado sus vidas pasadas y ese impulso que lo había guiado hasta ese lugar… hablando de lo cual algo había en la entrada del bar.
Un par de ojos dorados lo observaban con una furia demasiado intensa. Jamás pensó que se vería objeto de semejante emoción y aún así era incapaz de apartar la mirada. Todos sus instintos le gritaban que corriera, que ese ser era peligroso y lo dañaría si se quedaba donde estaba, sin embargo, había esperado 100 años por el momento en que pudiera verlo nuevamente, tenerlo frente a frente y comprobar si aún había esperanza para ellos. Las circunstancias podrían ser violentas y nada románticas pero estaba a escasos diez metros de distancia.
Kurt le sostuvo la mirada, no movió un solo músculo sin importar los cuerpos moviéndose a su alrededor o los brazos que intentaban agarrarlo nuevamente. No existía nada en ese momento que pudiera hacer que lo perdiera de vista ni por un segundo, estaba esperando una pequeña señal de lo aún lo deseaba, de que aún lo amaba… tenía que existir algo entre ellos para pelear por él. Los segundos se convirtieron en minutos, cerrando cada vez esa oportunidad, si no actuaba pronto lo perdería para siempre. Había demasiada violencia en sus ojos como para arriesgarse a esperar un movimiento de su parte.
- Blaine- pronunció su nombre nuevamente tras muchos años de evitarlo a costa de sangre y sudor. Sonó dulce e intenso, cada letra surgió de lo más profundo de su alma llevando consigo una invitación. Al mismo tiempo extendió su mano con la palma abierta en su dirección, esperando se atreviera a tomarla.
3 latidos, lentos y dolorosos tuvieron que pasar antes de que Blaine mostrara algún signo de vida. Algo se acababa de romper, algo minúsculo y casi extinto se movió desde sus profundidades.
- Kurt- pronunció con la seriedad y fuerza de una sentencia que puso en marcha sus destinos.
