Ok, ok... no tengo ni idea de cuanto tiempo tarde esta vez... lo único que puedo decir es que lo siento muchísimo! Mis excusas no son buenas ni para mí, lo único que puedo ofrecer es que han sido unos meses donde no tengo ni idea de quien soy pero como esa no es la solución estoy de vuelta.

El siguiente cap estará listo hoy mismo y espero poder escribir un tercero para compensar la espera.

Aviso: este es un capitulo bastante angustioso pero necesario y prometo que no termina TAN mal. Además la continuación estará lista hoy mismo.

Disclaimer: los personajes son creación de Ryan Murphy, a quien le encanta torturarnos con sus spoilers


IT'S NOT ENOUGH

La realidad es que no debería de haberle sorprendido encontrar a Kurt rodeado de otros inmortales que anhelaban su sangre, que salivaban por su sangre dulce y vibrante de vida como él. No podía culparlos cuando el mismo Blaine tenía problemas para contener su propia sed: por su sangre, su cuerpo, su vida entera.

Lo único que hacía que la situación fuera perfecta era el hecho de que no importaba cuanto lo jalaran, giraran su cabeza o intentaran abrazarlo Kurt no se movía ni desviaba la vista de él ¡Como desearía olvidarse de los últimos 100 años para tomarlo entre sus brazos y nunca dejarlo ir! Sin embargo, esa no era una opción, Sebastian les había arrebatado esa posibilidad cuando lo transformó y se volvió su maestro. Lo correcto sería alejarse, dejar en libertad a su alma gemela; era imposible que estuvieran juntos cuando supiera todo lo que había hecho, de lo que realmente era capaz ¿Si él no podía aceptarse como lo haría Kurt?

Y aún así, le extiende la mano. Él lo vuelve a llamar a su lado con la misma seguridad que ha exhibido desde que empezaron esta extraña danza, con tanta esperanza y amor que aún sabiendo que no es lo correcto terminará por acudir a su lado, al único lugar donde siempre ha deseado estar.

- Kurt – en vez de acudir como era la idea original, lo llama a su mundo. Con tantas miradas fijas en ellos no hay forma en que mostrara tal debilidad, no podía concederle tanta importancia a un simple humano. Las cosas tenían que ser al revés si no deseaba hacerle más daño del que seguro le causaría.

Con más seguridad de la que realmente sentía se dirigió a uno de los cuartos del fondo, siempre con la mirada fija en su presa.

Todos dejan de tocarlo y le abren camino, nadie se atrevería a tocar algo que Blaine haya reclamado para él, no importa que no haya sido el primero; su poder y reputación le preceden.

Al llegar a la puerta de marrón del privado más cercano, dirigió una última mirada a su pareja y entró sin esperar a que estuviera vacío, de cualquier forma lo estaría en cuanto lo reconocieran. Durante años había acumulado tanto poder como podía: era muy difícil que tuviera un rival a su altura.

Segundos después Kurt cruzó esa misma puerta con toda la gracia de la que era capaz, aunque se le notaba cierto nerviosismo como si las cosas no estuvieran saliendo como él esperaba.

- ¿Dónde has estado? – no era exactamente lo que deseaba escuchar primero pero era comprensible considerando que aún funcionaba su vínculo.

- Vagando por el mundo – vas muy bien Anderson, muy bien.

- Sin duda me encantaría escuchar saber todo sobre los lugares tan interesantes en los que has estado pero en este instante quiero saber ¿dónde has estado los últimos 10 años? Te he sentido cerca pero nunca apareciste, no importaba lo mucho que yo siguiera la conexión.

- Trabajando

- Oh ¿sólo eso? – Sonaba tan decepcionado. Blaine odiaba ser quien lo había hecho sentir así pero no hay forma en que le dijera la verdad y comprobar como salía corriendo. Mejor que se fuera por una mentira, que aún tuviera esperanza de continuar con su vida siendo ese ser puro que aún era; él no necesitaba tener más mancha que estar unido a una criatura como Blaine.

- Además no pensaba que me hubieras sentido con tanta claridad

- ¿Tú no me sentías? – toda la luz se desvaneció de su rostro. Parecía como si lo acabaran de golpear en el estómago, lo cual era muy probable que hubiera hecho…

- Aún siento algo, un especie de zumbido que no desaparece

- Zumbido… un zumbido que no desaparece… tu quieres que desaparezca ¿Realmente eso es lo que deseas? – el aire parecía faltarle, los ojos se le inundaron de lagrimas. Dios que daño le estaba haciendo, tal vez su plan no estaba siendo tan brillante como él esperaba, no podía resultar bien cuando estaba destruyendo el corazón de Kurt y él solito se estaba infligiendo más daño del que jamás Sebastian logró causarle pero…

- Pues… - una bofetada. Kurt, su amado, su alma gemela acababa de darle una bofetada. La persona que había muerto de tantas maneras y tantas veces como habían sido necesarias para estar juntos, quien había sufrido golpizas y torturas por salvarlo acababa de golpearlo. Ya había causado un daño tal vez irreparable y justo en ese instante se dio cuenta de lo idiota que estaba siendo, sólo cuando Kurt había decidido atacarlo, él único en el mundo que jamás lo había hecho

- Gracias por dejármelo claro ¡No puedo creer que la única vez que realmente hemos tenido una verdadera oportunidad de estar juntos y tu sólo decides que DEBERÍAMOS desaparecer!

- Kurt yo…

- ¡No te atrevas a decir mi nombre! Durante diez años estuve esperándote, creyendo que necesitabas tiempo para acercarte a mí, soñando con el brillante y maravilloso futuro que POR FIN, POR FIN tendríamos – las lagrimas corrían libres por sus mejillas y aún así sus ojos brillan con un fuego que se alimentaba del dolor y la rabia que sentía por culpa. Como me odiaba ahora – Y tú lo hechas a perder, tanto tiempo esperando y luchando para nada, no sirvió ¡de nada!

- Eso no… - Kurt ya no lo estaba escuchando, estaba atrapado en su dolor, en las palabras que Blaine había pronunciado. Su voz destilaba veneno y por primera vez estaba dirigido a Blaine.

- Felicidades obtendrás tu deseo. Encontraré la forma de desaparecer el vínculo. Encontraré a alguien más… te daré tu libertad.

- No – esa palabra no fue más que un susurro. No quería imaginar a Kurt en brazos de otro hombre aunque esa había sido su idea en un inicio, había sido un idiota. Acababa de cometer el mayor error de su existencia y el precio que debía pagar era más de lo que estaba dispuesto a dar.

- Nos veremos en la oscuridad Blaine Anderson – abrió la puerta sin dirigirle la mirada nuevamente – o tal vez no.

Y con eso se fue, había logrado que Kurt se rindiera. Tras años y muchas reencarnaciones peleando por una oportunidad había conseguido que dejará de pelear por ellos; lo que ninguno de sus asesinos y torturadores habían conseguido en años… Blaine lo obtuvo en menos de 10 minutos. Sólo él tenía el poder de romper a Kurt Hummel, nadie más que él y como se arrepentía de ello.

Seguro en la próxima vida podría… Kurt dijo oscuridad, mencionó verse en la oscuridad o tal vez no… él no iba a regresar. Cuando muriera en esta vida se daría por vencido completamente, iba a dejar de existir para siempre, ya no tendrían otra oportunidad. Jamás iba a poder arreglar su estupidez sino lo hacía en ese momento. Kurt no pelearía por ellos otra vez, si Blaine deseaba tener la oportunidad de suplicar por su perdón y explicar las idiotas razones detrás de su aún más idiota comportamiento tenía que hacerlo ¡ya!

Intentó concentrarse en el vínculo para saber la ubicación de su pareja pero estaba tan débil y difuso que era prácticamente imposible, estaba a nada de desaparecer. El dolor había sido tan fuerte que estaba destruyendo lo que ni la transformación había logrado, lo cual debería de haber sido el primer indicador de que aún podían estar juntos, aún podían arrebatar esa oportunidad, tal y como lo había pensado durante esos primeros minutos como neófito. Eres un idiota Blaine.

Kurt aún estaba cerca, tal vez en la barra… de un bar… lleno de vampiros… que lo habían deseado antes… de Blaine… y sin él era campo abierto… él lo había enviado a los lobos como un producto defectuoso… en su mundo lo que acababa de hacer era dar las sobras los buitres… ¿Cuántas estupideces más haría esa noche? Tal vez Kurt mereciera alguien mejor que Blaine, alguien que no estuviera equivocándose cada dos por tres y que la causará tanto daño pero ahora se daba cuenta de que nadie en esa habitación podría conocerlo como él o moriría tantas veces como fuera necesario por él. Nadie se expondría a la clase de dolor y vida que llevó por estar cinco segundos con su alma gemela, jamás nadie lo amaría como él. Tal vez 100 años acumulando poder y sobreviviendo a Sebastian lo habían hecho olvidar lo que era amar pero aún estaba tiempo para rescatar su relación, suplicar su perdón y contar sus pecados esperando que Kurt lo siguiera amando.

Primero tenía que rescatarlo de lo que seguramente estaba por convertirse en un baño de sangre.


Los reviews simpre son bien aceptados :)

Las cosas mejoran