VOLVER A EMPEZAR PARTE I

Había cierta brusquedad en la forma en que Blaine me tocaba, como si fuera un objeto más. Desde que habían salido del bar no había volteado a verlo ni una vez, aunque tampoco me había soltado. Realmente no entendía lo que sucedía pero aún debía de haber una razón para ese comportamiento, sobre todo considerando que en el camino había asesinado dos veces más.

Esa era otra cosa a la que todavía no se reponía: la facilidad con la que Blaine era capaz de matar ¿Qué tanto le habría pasado para poder hacerlo sin titubear?

Varias cuadras más tarde por fin entraron a un edificio de aspecto moderno, con portero y un solo elevador al final de un pasillo reluciente. Cuando por fin entraron al elevador, Blaine volteó a mirarlo. Se veía arrepentido y temeroso, su vampiro mostraba tanto miedo en sus ojos que le dolía el corazón por él.

-Blaine…

-Aún no Kurt – ¡cuánta brusquedad!

Considerando que aún no entendía realmente nada, decidí callarme… por el momento. En el preciso instante en que la puerta de su departamento se cerrara exigiría respuestas. Blaine podría ser mi alma gemela pero no tenía el derecho de jugar con mis sentimientos de la forma en que lo había hecho durante las últimas tres horas.

Y si no… bueno seguiría con mi plan del bar. Ya no quería seguir soñando con algo que jamás sucedería, si Blaine se daría por vencido entonces yo también. El que me hubiera buscado le había conseguido un par de horas extra pero si el resultado era el mismo, regresaría cada noche a ese lugar hasta que obtuviera mi deseo.

Tan sumergido me encontraba en mis pensamientos que no supe en qué momento habíamos salido del elevador o en que parte del edificio nos encontrábamos. Sin embargo, me encontraba frente a una puerta negra sin mayor distintivo que una cerradura con un teclado… Los segundos comenzaban a alargarse, temía el momento en que la puerta se abriera y me viera a solas con mi vampiro. No porque temiera por mi seguridad sino porque no sabía si Mi Blaine aún se encontraba con vida o su anterior aparición era lo último que vería de él.

Jamás, pero jamás esperaba volver a experimentar el escalofrío de terror que me recorrió en el momento que su brazo rodeo mi cintura. La puerta se cerró con un suave clic a nuestras espaldas y el departamento se ilumino.

Todo lucía ordenado y limpio, parecía más un mausoleo que un hogar pero supongo que eso es de esperarse considerando que esta persona, probablemente, ya no era mi cálido y amable Blaine. En parte tenía curiosidad por recorrer cada habitación del departamento pero la otra parte, la parte más profunda de mi ser deseaba conocer en qué punto nos encontrábamos; saber si aún existían posibilidades para nosotros.

-Blaine – la voz me temblaba, no lo podía mirar a los ojos - ¿Qué fue todo eso de "tu pareja" y que te pertenezco? – no tenía caso darle vueltas al asunto. Entre más pronto obtuviera mis respuestas, más pronto sabría qué hacer.

-Lo siento Kurt…

-No. ¿Sólo fue una excusa? – no quería escucharlo disculparse por haberme mentido nuevamente.

-¡No! Fue real. Juró que fue la verdad – Su voz sonaba tan desesperada porque le creyera, por una oportunidad para explicarme algo primordial. Sus ojos parecían dos pozos oscuros, llenos de tristeza y dolor.

-¿Entonces qué fue? Necesito entender que fue todo eso, quiero volver a conocerte.

-Kurt… Esa era la única manera de salvarte de una muerte segura. Hay tantas cosas que no sabes de mi mundo: soy un vampiro Kurt; lo que para ti es un comportamiento machista para mí es la única forma de asegurarme que no vayan detrás de ti. – La melancolía con la que comenzó a hablar se transformó en impaciencia y furia.

-¿Por qué irían detrás de mí?

-¡Porque te deje regresar al bar solo! ¡Porque después de dejarle claro a todos que tú eras mío, en mí estupidez te mande de regreso como si fueras basura! – De repente sus manos se habían cerrado en torno a mis codos, su cara estaba a milímetros de la mía y aunque había tanta violencia en su voz no me estaba gritando. Había tantas cosas que no me estaba haciendo sentido, Blaine seguía hablando de propiedad, como si ellos fueran animales marcando su territorio… y entonces lo entendí.

-No soy tu comida, no formo parte de tu territorio…

-¡Es que sí lo eres Kurt! Eso es lo que no acabas de entender. Si quieres formar parte de mí, si quieres realmente que haya algo entre nosotros tienes que pertenecerme exactamente de esa forma. Debes ser mío para lo que yo quisiera porque esa es la única forma en que los vampiros respetamos las cosas de otros. Entre mayor sea el poder del vampiro, mayor será la seguridad de la que gocen sus objetos… y yo tengo demasiado poder, nadie se atrevería a desafiarme para llegar a ti. Ni siquiera mi creador y menos después de la sangre que ya derrame para defenderte.

Así como se me había acercado se fue, dejándome perdido entre todo lo que me acababa decir. Él ya no estaba en la entrada de su departamento, no lo podía ver en ninguna parte desde la puerta tampoco es que tuviera una gran visión del lugar desde el recibidor. Intenté moverme de mi lugar pero mi cuerpo estaba tan atrapado como mi mente: mi Blaine podía hablar de muertes como si fueran el clima, de poder y de su creador con tanto odio que no quería detenerme a pensar mucho en lo que eso implicaba o terminaría por vomitar, pero lo que me tenía petrificado era la alusión a una oportunidad para nosotros siempre y cuando estuviera dispuesto a aprender de su mundo… posiblemente nuestro mundo.

No tenía caso seguir fingiendo que no me llenaban de esperanza esas palabras cuando todo el camino lo había estado llamando mío.

-¿Tú me consideras tuyo Blaine? – A pesar de no verlo, sabía que me escucharía, él siempre me escuchaba. Mi Blaine, mi vampiro siempre respondería a mi llamado… a veces tardaría en reaccionar pero si algo me había enseñado este desastre era que siempre regresaría a mí.

-¡Sí! ¡No! –no pude evitar levantar un ceja con incredulidad- Espera, no de esa forma. Si eres mío, de la misma forma en que yo soy tuyo. Somos almas gemelas, nos pertenecemos desde hace siglos. No importa lo que haya dicho antes, ese fue un periodo de estupidez e incertidumbre; tú eres mío y yo soy tuyo, durante tanto tiempo como desees.

-Por siempre – ya no lo podía evitar, me lancé a sus brazos y lo besé con todo el amor que me había vuelto hacer sentir. En cuanto había aparecido nuevamente frente a mí se veía decido, se veía mío y este beso lo comprobaba. Sus brazos se cerraron en torno a mi cintura, me apretaban deliciosamente contra su cuerpo duro y frío, pero no me importaba. No existía fuerza en este mundo o cualquier otro que pudiera separarme de Blaine. – Siempre voy a desear que seas mío porque yo siempre seré tuyo Blaine, mi Blaine.


No tengo forma de disculparme por la terrible tardanza, lo único que puedo asegurarles es que no he abandonado esta historia y aunque me pueda tardar en actualizar, lo haré.

A todos los que continúan leyéndome no saben lo agradecida que estoy.

En fin, espero les haya gustado y ya saben, los reviews siempre son bienvenidos :)