La última prueba
Por Sternhimmel
Disclaimer: Todos los personajes y elementos de My Little Pony: FiM son propiedad del poderoso señor Hasbro y Lauren Faust. No recibo ninguno beneficio económico por publicar esta historia.
Capítulo 3: Relato
"…Quienes logramos escapar nos vimos en una situación desesperante. Todo lo que una vez atesoramos ahora era mancillado, nuestras vidas, nuestros sueños todo se nos fue arrebatado. En aquellas ruinas en donde otrora se elevara el elegante castillo de Canterlot yacía la esperanza de ellos [los ponis]. El día ulterior al fin del mundo, observando las reminiscencias después del incendio. Los espeluznantes nubarrones de humo ocultaban a nuestros ojos la bendita luz del sol.
El rey Sombra era la llama de la destrucción, el segador preparando los campos para la futura siembra, deshaciéndose de la maleza que podría suponer una amenaza para la revolución social que tenía en mente.
Derrumba las creencias de un pueblo y la conquista no encontrara resistencia, como una corriente siguiendo su natural flujo.
En el Imperio de Cristal un divino talismán, en Equestria diosas vivientes.
Una vida, una valiosa joya, resplandeciendo con su particular luz. Iluminando la tierra de Equestria desde las alturas, más en aquella bóveda celeste también se alojaban una mezcolanza de preciosas gemas, cada una creada en base a distintos elementos, mostrando a través de su brillo diferentes visiones del mundo. Ese era el concepto que los ponis tenían de su sociedad, no todos brillarían con la misma intensidad, no todos podrían ser diamantes, más en concordia aquellas partículas de luz estaban destinadas a traer la armonía al mundo.
Y en aquellos celestiales muros las luces más esplendorosas indudablemente nacían de sus diosas, guardianas de la armonía, omnipotentes seres en quienes los ponis habían endosado un poder absoluto, descendientes del sol y la luna; los primeros ponis en yacer sobre la tierra junto a los demás dioses menores. Gobernantes con cuyo mérito trazaban la senda que habían de seguir los ponis. Mientras Celestia y Luna estén en el trono, el mundo seguirá su curso y la armonía prevalecerá.
Por consiguiente la derrota de las princesas simbolizó la destrucción del paraíso. Desesperanza, el futuro se teñía con una luz mortecina. ¿Qué son los creyentes sin sus dioses?
Más en medio de dicho caos existían mentes que aún en momentos de zozobra acunaban el honor como el fin más preciado, gemas que aún cuando caminaban en una senda de oscuridad brillaban iluminando el camino para otros; más para él sólo eran impurezas amontonándose unas sobre otras, formando así un dique que obstaculizaba el flujo de la conquista, arrastrando a otros a su rebelión. Eran aquellos ponis los primeros en encontrar un vil desenlace; privados de su libre albedrío eran convertidos en sus marionetas, los primeros reclutas para las filas de sus milicias, caudillos destinados a ondear la bandera de la nueva Equestria en los campos de batalla.
Así en esos tenebrosos días, en los cuales había más muerte que existencia ejercimos como testigos silenciosos, observando como esos maltrechos cuerpos perdían el último atisbo de cordura. Alimentándose de los campos nutridos con aguas salitrosas, las lágrimas y la sangre de los que no pudieron resistir.
Pronto notamos algo; como sucediera con Celestia y Luna, Sombra ostentaba ocupar el puesto de Dios-rey. General de los ejércitos, ser divino por cuya orden el día y la noche tomaban lugar. Había logrado congelar las arenas de su vida, venciendo así al peor de los enemigos, por cuyo poder desde el más insignificante de los seres hasta la más majestuosa de las criaturas encontraban su final, la muerte. Un mortal que hubo superado a los dioses, los hubo derrotado y bebida su sangre asimilado sus poderes, convirtiéndose en una divinidad por mérito propio.
Con esas excusas justificó su intento de imponer un régimen militar, vaticinando el éxito de aquella cruzada por conquistar nuevas tierras. Equestria se convertiría en el centro del mundo, un imperio donde el sol nunca se pondría, una tierra de orden y progreso, en la cual el caos sería expulsado definitivamente. Armonía a través de la fuerza. No obsta esto era imposible, si bien tardó algún tiempo en darse cuenta. La violencia con la cual pudo hacerse con el trono le ganó el temor de los ponis, más jamás su respeto. Era impensable que estos arriesgaran sus vidas en una campaña planeada por aquel tirano. En sus ojos sólo se reflejaba la imagen de un demonio, pregonando una falsa divinidad.
Mientras tanto nosotros sobrevivíamos sólo gracias a nuestra habilidad para mantenernos ocultos al ojo de Sombra, pero más que nada a la mera casualidad. Nos llenábamos el estómago con pasto seco y bebíamos de las aguas teñidas en rojo. La muerte de nuestra utopía. La tierra sufría junto a nosotros, ríos subterráneos, su líquido vital, manaban desde las profundidades colmados de impurezas, formando un montón de podredumbre en los lechos de los canales.
La magia del mundo se sustentaba con nuestras emociones, por tal cuando los corazones eran inundados con odio y miseria, la tierra sufría una dolorosa agonía. O eso clamaba Jonathan.
Vivíamos el momento, esforzándonos por presenciar otro amanecer. Un minuto más, una hora más significaban una pequeña victoria en una guerra sin cuartel.
Saca a un poni normal de su ambiente y sitúalo en un entorno anormal por un tiempo prolongado y tarde que temprano la demencia se convertirá en su inseparable compañía. La ansiedad causada por la incertidumbre, ser conciente de que vives a diario con una pata en la tierra y la otra en el cementerio, observar la realidad y darse cuenta que entre esta y el pasado existe un abismo de diferencia. ¿A dónde se había marchado la felicidad de aquellas crónicas pasadas, esas preciadas memorias que ahora sólo incitaban lágrimas? Quizá sólo habían sido producto de un efímero sueño, el cual en su desesperanza esos niños compartieron por una sola noche. Sin duda para ellos era fácil refugiarse en ese pensamiento, consecuentemente por un tiempo caminamos sobre nuestras propias huellas, el miedo guiaba el accionar de esos niños, martirizándolos constantemente, frenándolos en sus pasos. Derrotado Sombra, ¿en quién recaería la responsabilidad de gobernar?
Una Equestria sin alicornios, entendía aquel profundo temor, pero mi tiempo con los dragones me instruyó en varios de sus muchos preceptos. Quizá su preferencia por la soledad y su nula tolerancia para con las demás criaturas sean justificaciones válidas para retratarlos como salvajes seres, no obsta aun mi raza persigue la felicidad a través de un estricto código; el honor, la fuerza y el valor son sus bienes más preciado. Mentira y cobardía la peor calaña, males que deben ser aniquilados. Otro precepto denunciaba; es mejor ser un punto brillante entre las estrellas que un punto oscuro entre la tierra1.
Una ambiciosa empresa y como tal, tiempo, negociación y persuasión fueron necesarios. Afortunadamente mis esfuerzos dieron fruto, por propia iniciativa me acompañaron en la búsqueda a por los elementos de la armonía. Pude haberlos abandonado y librarme del obstáculo que en su momento me supusieron, más mi cariño para con sus tatarabuelas, para con nuestras amigas, y el peso de mi promesa perduraban en mi interior.
No obsta el rey Sombra nos tenía preparada una sorpresa. Allí en torno a Ponyville y al Everfree se cernía un bosque de espinos, una intrínseca muralla cubriendo cielo y tierra. Intente atravesarla con mi fuego, aquellos niños usaron su magia, sus patas, todo lo que estuviera a su alcance, empero donde causábamos daño pronto nuevos arbustos recubrían la abertura. Proseguimos a buscar algún sitio en el cual el hechizo fuera más débil, sin embargo allá donde probáramos la magia oscura nos repelía.
Pronto la situación empezó a complicarse, avanzando desde el norte la esencia del rey Sombra se aproximaba, nos había detectado y venía para cazarnos.
Fuimos obligados a retirarnos o arriesgarnos a pelear por nuestras vidas, no obstante en el calor de nuestra huida otra esencia llamó mi atención, una grabada a fuego en mi sangre; eras tú, Twilight. Allí, procediendo del interior de aquel bosque maldito. Con la muerte pisándome los talones no sabes la alegría que me invadió.
Como dije inicialmente, en el vaticinio de esta tragedia la tierra retumbó con un horrido estruendo y de Canterlot no quedó piedra sobre piedra. Un lúgubre nubarrón acarreando el hedor de muerte y destrucción tiñó los cielos de Equestria, clamando a todo poni el triste final de Celestia y Luna. Jamás regresaste, por lo cual temí hubieras sufrido la misma suerte. No lo puedo olvidar, aquella noche ni mi calor interior ni la calidez de otros cuerpos pudieron desterrar el frío que me azotaba, sólo quería regresar al pueblo y sacarte de allí.
Requirió mucha fuerza de voluntad recordarme a mí mismo que en tales situaciones, la mejor decisión a tomar era una retirada estratégica, analizar la situación para reformular una nueva táctica en base a la solución que conllevara el menor daño posible. No podíamos darnos el lujo de seguir un plan arriesgado. Mi misión no sólo consistía en liderar a esos ponis, sino velar por su seguridad.
Después de mucho cavilar, decidimos ir al Imperio de Cristal. Sabíamos por terceros que la frontera era fuertemente custodiada. ¿Por qué o quién? De eso no teníamos conocimiento, más debía considerar el peor de los escenarios si la misma Candence no podía traspasar. A pesar de todo asumí el riego, mi lista de opciones se agotaba.
Verás; desde nuestro punto inicial: White Tail Woods, atravesamos hasta Smokey Mountain, siguiendo toda la cadena montañosa del Unicorn Range llegamos a Galloping Gorge. Bosques y montañas, aun con su poder Sombra se concentraba en monitorear las ciudades y pueblos, por lo que siguiendo esa ruta podríamos mezclar nuestras huellas con la de los animales salvajes.
Cruzando la frontera, más allá de la línea invisible que separaba a ambos reinos, el más implacable de los inviernos se cernía. Los vientos helados cortaban la piel de los ponis, dificultaban la respiración, la simple tarea de poner una pata delante de la otra resultaba inverosímil, los ojos ardían y el campo de visión era nulo. Era imposible continuar avanzando sin arriesgarme a perderlos, por lo cual tomamos refugio en un improvisado agujero bajo la nieve.
Una noche, dos noches, perdimos la cuenta del tiempo en que permanecimos allí. No obsta mientras recuperamos fuerzas y tratábamos las heridas, Golden World y Evening Star formalizaron el plan que nos llevaría al éxito; con su magia reducirían a todos de tamaño y viajarían en el interior de mi boca.
Cuando llegamos a las tierras del imperio nos enteramos de otra cruda revelación; lenta pero seguramente la maldición que pusiera Sombra alrededor de Equestria, y la cual pensábamos estaba destinada a insolar al reino del mundo exterior, avanzaba tomando pequeñas porciones de tierra pertenecientes a los reinos circundantes.
Cadance logró contener la maldición, justo como hiciera en nuestra primera visita al imperio, en el primer advenimiento de Sombra. Más esto a costa de su propia salud, noche y día, con cada segundo su vitalidad se consumía. En tales circunstancias en Skyla reposó la tarea de gobernar el imperio. Skyla quería ir a Equestria, enfrentarse a Sombra y restaurar la armonía, más su madre considerando la inexperiencia de su hija sumada a su carencia de un entrenamiento militar la orillaban a temer por su seguridad, el más preciado regalo de Shining Armor para con ella.
Organizamos una asamblea donde se decidió quien partiría a Equestria; la propia Cadence, yo y los mejores soldados de sus milicias. Una misión de entrar y recuperar, los objetivos; los elementos y la princesa Twilight Sparkle".
Terminó de leer esa última página, el último escrito de Spike.
Negro, el negro de la tinta, fantasmas del pasado sellados en aquellos caracteres, guareciendo terribles maldiciones destinadas a acabar con la luz de las estrellas; felicidad, esperanza. Una explosión y su cuerpo empezó a temblar en aquel frío y oscuro universo. Lágrimas rodaron por sus mejillas, ácido carcomiendo su alma, penetrando hasta el fondo, provocando heridas que nunca sanarían. Estaba muriéndose de dolor y pena.
— Ahora, ¿se ha terminado de convencer? —. Una voz surgió de entre el silencio, un molesto tintineo perforando sus oídos, trayéndola al tiempo presente.
Uno, dos, tres, uno, dos, tres. Intentaba normalizar su resuello. Uno, dos, tres, uno, dos, tres. Sobre su cabeza volvían a aparecer espesas nubes teñidas en un espeluznante carmesí, en el interior de su pecho un montón de inmundicia se alojó. Ahí sobre el lugar donde sus patas reposaban ansiaba hacerse un ovillo, sumirse en un sueño eterno, sólo entonces sería capaz de reunirse con aquellos que la dejaron detrás. Más aquel tintineo la obligó a retirar su visión del papel amarillo, de su mundo de amor y desolación y de aquel libro cuya fragancia apestaba a polvo y tragedia, contemplando en vez la figura de una yegua a tres metros de distancia, era Record Red.
Verde, por un breve instante se inmergió en el interior de ese par de lumbreras, un verde de vistosas tonalidades contrastando con el carmesí de su pelaje. Una familiar gama, estrellas centelleando con un brillo esmeralda, contenidas en un mar de aguas purpureas. Un nombre vino a su mente; Spike.
Dulzura por los recuerdos de su vida pasada, por aquellos amados ponis, deseos de volver a verlos sonreír, de volver a verlos vivir.
"Este mal, yo ayude a causarlo, por mi incompetencia. Si en ese instante hubiera derrotado a Sombra, esta desgracia no hubiera tomado lugar. ¡También soy culpable!". De pronto ese razonamiento azotó su mente. El sentimiento de quien ha infringido una herida fatal sobre la carne de un ser amado, une herida de muerte, aquella preciosa vida escapando de su prisión de carne por dicha magulladura.
Twilight permaneció quieta, rígida, asemejándose más a una estatua que a un ser de carne, en la cual por voluntad de su creador quedose impregnada una eterna expresión de culpabilidad. Débiles voces, distantes murmullos que pronto comenzaron a resonar con más intensidad, reprochando su traición. Entonces una horrible sensación de amarga realidad golpeó cada fibra de su ser. Por primera vez se encontraba sola, ningún poni de su pasado permanecía. Un amago de pánico comenzó a apoderarse de ella.
"Soy la princesa de la amistad y la armonía, ¿No se suponía que era una de las ponis más poderosas de Equestria? ¿No se suponía que este poder me permitiría proteger a Equestria? Aún sin ellas yo fui capaz de…"
Entrecerró los ojos empeñados por las lágrimas, aquella cristalina mezcolanza de agua y sales provocando ardor. ¿Cómo era posible que un mundo al que creció llamando hogar ahora sólo existiera en la profundidad de su pensamiento? Una vida por cuyas vueltas del destino la encaminaron a conocer a quienes se convertirían en sus más preciadas amigas, compañeras del alma, ahora resultaba tan efímera como el aleteo de una mariposa.
Una anticúa cólera escondida en lo más recóndito de su pecho se deslizó hasta el exterior. Cristalinas aguas en un riachuelo corriendo suavemente por el canal. Más pronto una explosión, un temblor empezó a perturbar la tranquila superficie, formando ondas, cuyas reverberaciones aumentaban con cada minuto que pasaba.
Por segunda ocasión experimentó dicho sentimiento desde la muerte de Rarity, más esta vez las circunstancias distaban por mucho de ser equiparables. Pues ahora existía un catalizador en quién verter todo el cumulo de negativos sentimientos. Su ira entonces dibujó una figura masculina tan negra como el ébano, dos llamas le observaban, dos lumbreras fulgurando con el rojo de la ira, contenidas en un mar de verdoso vaho.
— Llévame al exterior—. Demandó a su acompañante. Una tormenta desatada en el interior de sus ojos purpúreos, orejas retraídas, músculos rígidos y una mandíbula tensa, un lenguaje corporal que advertía violencia.
Record permaneció quieta, estudiándola, sin pronunciar palabra alguna, más pronto el tono de su demanda prorrumpiendo el silencio la puso en guardia. No obsta cuando su mente transcribió su verdadero significado la anticipación de una ansiada venganza iluminó sus facciones. Sobrecogida por la emoción le dijo con una sonrisa;
— Como ordené princesa.
Entonces inició el descenso al primer piso, dirigiéndose a la pared oeste, retirando con su boca una lámpara de su peana. Más cuando volvió la cabeza en la dirección donde Twilight, descubrió orbes de luz magenta flotando a su derredor, su magia sosteniendo el libro del dragón muy cerca de su pecho.
— Por este camino, majestad. Actualmente nos encontramos debajo del castillo, por lo cual le ruego no se separe de mí, los laberintos aquí están construidos para desorientar a los intrusos.
Sorteando mesas y anaqueles atravesaron hasta salir por un gran portón de piedra, encontrándose en un corredor encauzado hacia el oriente. El eco de sus cascos chocando contra el suelo de piedra, la única cacofonía nutriendo sus oídos. Espacios oscuros, foráneos a la luz natural, en los cuales la única fuente de iluminación provenía del candelabro de Record y los destellos de su propia magia. Una bifurcación a la derecha y otra a la izquierda, larguísimos corredores que parecían no tener fin.
Quince minutos, media hora, una hora, continuaron caminando, llenando sus pulmones con aquel mancillado aire. Más la desolación prendida en aquellos muros pronto comenzó a hacer estragos con su paciencia. Comenzando a desesperar buscó indicios que le revelaran la exactitud de su ubicación actual. No obsta fue incapaz de reconocer elemento algo que la ayudara a trazarse un mapa mental, por consiguiente su hechizo tele transportador quedaba nulificado; pues era imprescindible conocer el trayecto entre el punto A y el punto B para su invocación. ¿Atravesar las paredes con un conjuro de incorporeidad? Sin conocer el destino final sólo sería vagar indeterminadamente.
— ¿Qué tan profundo nos encontramos? —. Preguntó Twilight a su compañera, con la paciencia al límite.
— Sólo un poco más, princesa. Cuando dije que este laberinto estaba pensando para perder a cualquier intruso realmente iba en serio. Todo lo que aquí se guarece es de suma importancia para nosotros. Por tal nuestros ancestros memorizando los planos de su construcción, prosiguieron a su destrucción. Hoy en día los secretos de su arquitectura sólo se transmiten en forma oral y los elegidos para aprender dicho conocimiento son seleccionados con gran esmero.
— Si pudieras decirme la exactitud de nuestra ubicación, podría sacarnos de aquí. En el pasado los únicos túneles que recuerdo son los hechos por el rey Sombra, más estos laberintos no calzan con nada de aquella ocasión.
Sin detener su andar Record se acomodó el mango de metal entre los dientes, reflexionando un momento su respuesta.
— Lo siento pero desconozco si algún túnel en el castillo data de la época del rey Sombra, más considerando el tiempo que ha pasado hemos de estar bajo el salón de reuniones—le dijo, deteniéndose y volviendo la mirada en su dirección, señalando con una pata sus alrededores— El castillo ha sufrido muchas modificaciones, estos túneles por ejemplo datan de la época en la cual la princesa Skyla partió a Equestria. Más podría intentarlo, el salón del que le hablo se ubica en el ala norte del castillo, según tengo entendido una de las alas más antiguas, en el penúltimo piso, es el salón más grande que existe ahí.
Encontrando aquella contestación poco satisfactoria, Twilight sólo atinó a soltar un leve suspiro, en un futil intento por no sucumbir a sus nervios.
— Imposible, si no puedo dibujarme un mapa de todo el lugar en la cabeza, aún para mí es imposible realizar un hecho de tele transportación.
Por un par de segundos Record permaneció inmóvil, meditando sobre una plausible solución.
— ¿No podría simplemente leer mi mente?
— Para lograr tal cometido tendría que debilitar tu voluntad para así tomar poseción de tus pensamientos. Y eso son haceres de la más intrínseca magía oscura.
Con tal explicación el tema pareció sanjado y sin más ado retornaron la marcha.
Corredor tras corredor, erigiendo espacios de pequeñas dimensiones. Progresivamente el traqueteo de los cascos de ambas se transformó en un incesante repiqueo de campanas en los oídos de Twilight. Un rumor distante, una memoria de un tiempo en el cual el presente resplandecía como el dorado sol de Celestia. En el siguiente parpadeo la dureza de la roca bajo sus cascos se vio remplazada por una suave superficie. Su visión se enturbio y de pronto los matices del paisaje se distorsionaron. Podía verlo, flores rojas bailando macabramente, aprisionando en su centro un pequeño pedazo de cielo. Se quedó inmóvil, con la mirada clavada en la batalla; como un animal salvaje devorando a su presa, la sombra de un ser desterrado de toda dicha se nutria de la pureza de aquel azul hasta dejar tras de sí los restos de una opaca tonalidad.
Una, dos veces, meneó la cabeza intentando alejar aquella terrible alucinación. "¿Un sueño? ¿Estoy soñando?" Entonces lo oyó, el rugido de un torrencial, el cielo cayéndose a pedazos, las gotas de lluvia ahogándola, era el sonido de un llanto que nunca se atrevió a derramar. Rosa, naranja, blanco y amarillo el mundo pronto adquirió más tonalidades, borrosas manchas que poco a poco pudo distinguir como la imagen de cuatro yeguas desatando su plañidera alrededor de un ataúd de cedro negro.
Reconocimiento fue lo que sus pupilas reflejaron ante aquel cuadro, su respiración se aceleró. Ahora lo recordaba, tiempo atrás en un caluroso día ella, Pinkie, Rarity, Applejack y Fluttershy habían atendido aquel triste espectáculo; el funeral de Rainbow Dash.
"El cielo ha perdido a su hija favorita" En ese momento dicho pensamiento la asaltó.
Rainbow nunca se desposó ni tuvo descendencia y en toda su vida sólo se le conoció un amante con quien finalmente terminó, más en aquella ocasión el lugar estuvo a rebosar de asistentes; ancianos y jóvenes dándole el último adiós a la más leal de las amigas. No obsta en su grupo hubo alguien más, una poni quien acompañada por su familia mantuvo una constante sonrisa, la cual nunca fue mancillada por algún rastro de congoja.
"En ese momento sentí una terrible envidia, pues sabiendo que tarde que temprano Scootaloo también marcharía a donde Rainbow, mientas yo era testigo de cómo mi ponisidad2 se desvanecía con cada ser al que me veía obligada a enterrar. Tener que volver a lamerme la suciedad de una herida nuevamente abierta por la congoja de una muerte. La sangre ya se había coagulado sobre esta, formando una masa negra alrededor que dificultaba la desinfección. Este tipo de heridas requerían paciencia para ser tratadas, luchar contra las pesadillas que aterrorizaban mis noches de sueño. La princesa Celestia ayudaba en lo que podía, escuchándome y ofreciéndome consejo, más para ella era una muerte más. Se entristecía, "ojala pudiera haberte ahorrado este pesar" era lo que me decía, pero había un reino que reinar, ponis a los cuales proteger, una infinidad de tareas que continuarían hasta el final de los tiempos."
Sombríos pensamiento acunando sentimientos de cólera y tristeza. Tranquila Twilight. Aspirar, expirar, aspirar, expirar, repitió aquella mantra con pobres resultados. "Ellos eran mi propósito, la luz que alumbraba mi camino, pero ahora ¿En que se ha convertido la princesa de la amistad cuando su única compañía son la soledad y la eternidad?"
"Calmaron tu solitario corazón, estuvieron siempre conmigo, pero lo que una vez se pierde jamás se vuelve a recuperar. Y ahora sólo eres capaz de ver al mundo como un fugaz sueño, sin realmente vivir en él" Aquel cruel testamento, reverberando desde el fondo que existía en el océano de su mente. Trayendo consigo una sensación de ahogamiento, su tráquea cerrandose al oxígeno que intentaba alcanzar sus pulmones.
Repentinamente una negra frazada envolvió aquel mundo de fantasía, desde el infinito azul que habitaba en el muro celestial, al marrón de la tierra, el exquisito verde vivo que teñía la naturaleza, nada se salvó de aquel hambriento monstruo, ni siquiera las motas multicolores pertenecientes a sus cuatro amigas, todo fue devorado convirtiendo al universo en su derredor en un capullo de tiempo.
Un ambiente acuoso, oscuridad plena, un mundo herméticamente cerrado a todo contacto externo, símil al vientre materno. No obsta aquel universo no carecía de sonido, una suave música invadió sus sentidos, primero casi imperceptible al oído, hasta aumentar paulatinamente su volumen. Como descargas eléctricas recorriendo su cuerpo el hechizo de melancólicas nanas acunándola en un tormentoso sueño. El estómago de un dios nutriéndose con su magia, consumiendo la adrenalina de su pasada furia, deshaciéndola, fundiéndola con su propio ser, como el fuego consume la cera de una vela, terminando por hacer de su cuerpo un débil chispazo de vida.
No obsta similar a una burbuja surgiendo desde el más profundo abismal oceánico, un leve rumor alcanzó a penetrar sus oídos. Una familiar voz proviniendo desde una desconocida fuente, alentándola con su particular lírica a ir tras ella.
—Duerme un poco más, niña, la lluvia aún no ha parado. Sumergete en la calidez de los días pasados—. La dulzura de una sedosa voz acariciando sus oídos, el canto de una sirena queriendo distraer su atención de aquel familiar llamado.
Aguda, indudablemente perteneciente a una femenina, gritando una y otra vez "Princesa Twiligh" , una alienígena calidez desprendiendose de aquella voz en medio de la frialdad de ese capullo. Entonces como si estuviera a punto de morir por ahogamiento forzó a su cuerpo a moverse hacia la fuente de ese calor.
"Rápido, rápido vuelve antes wue sea tarde." Haciendo uso de sus reservas nadó hasta ser invadida por un intenso dolor, la quimerica sensación de ser golpeada contra una pared, sus sentidos habían despertado a la realidad.
— ¡Princesa! —reconoció aquella voz como Record llamándola. Levantó entonces la mirada y pudo captar como los ojos de la yegua a tan sólo unas pulgadas de distancia buscaban desesperadamente hacer contacto con los suyos—si siente dolor sea libre de llorar, gritar—dijo esta, cargando con todo su peso. Ahí Twilight se dio cuenta que sus patas no tenían la fuerza para sostenerla—. Entiendo su dolor, todos nosotros hemos vivido con ese dolor la vida entera. Nuestros antepasados se vieron obligados a confinarse en este castillo con el constante temor de un ataque por parte del rey Sombra, sin más esperanza que el vaticinio de su despertar, más sus ojos jamás pudieron presenciar ese grandioso día. Llore princesa, enójese y entonces vénguenos. Derrote al monstruo responsable de esta tragedia, denos el final que hemos estado esperando por mil años. Al sacrificio de aquellos desgraciados ponis bríndeles un significado, haga que sus muertes sean el vaticinio de un nuevo comienzo para nosotros. Con el resplandor de su furia guíenos hacia la victoria—. Sobrecogida por la emoción imprimida en su perorata, los ojos de Record pronto se empañaron, más una única gota de agua, una cristalina mezcolanza de sales, resplandeciendo débilmente a causa de la lámpara hacia rato olvidada sobre la fría superficie de piedra y el resplandor de su propia magia, se deslizó tímidamente sobre su mejilla derecha.
Dos lumbreras tratando de escapar de las tinieblas del anochecer, buscando en el lila de sus retinas algún hueco por donde se pudiera filtrar un rayito de sol. Twilight no pudo evitar sentirse así con respecto a Record, y cuanto más bebía del verde que habitaba en el interior de sus ojos, su visión se comenzó a desteñir hasta que reemplazando a dos aquellas lunas frente suyo se dibujó la forma de dos espejos gemelos, en cuya superficie pronto fue capaz de ver reflactada su propia desesperación.
Un simple deseo del ayer amedrentado por el miedo a una eternidad sin propósito, sin una luz amiga que iluminase el sendero en las noches sin luna. La débil llama de un pasado deseo de venganza, sofocada por la lucidez de sus pesadillas.
Como un potrillo recién nacido hizo el amallo de ponerse en pie, uno, dos intentos hasta que con la ayuda de Record logró su cometido. Entonces aspirando una gran bocanada de aire, retuvo el oxígeno en su pecho por un par de segundos hasta que por fin lo liberó. "Deja fluir el oxígeno por todo el cuerpo, que la sangre llegue al cerebro, eso aclarara tus pensamientos".
— Princesa, pienso que si se está inconforme con una situación la única salida plausible es dejar de quejarse y pensar en qué hacer para mejorar las cosas. Es por eso que me postulé para ser guardiana de los laberintos, estudie y tuve excito, ¿pues qué más podía hacer? Necesitaba encontrar una manera de sentirme útil, porque en verdad estaba cansada de ser una cobarde, porque todos aquí sólo somos un montón de cobardes—le dijo Record apartando la mirada, más prontamente su voz rostro adquirió una tímida sonrisa cuando las siguientes palabras escaparon de su boca—; Majestad, aún sin conocerla yo siempre creí en usted. Cuando leía los anales dejados por el dragón Spike de Equestria sus letras me transmitían una sensación de esperanza, él creía en usted y pensé si un terrible dragón confía en las habilidades de un poni, entonces la princesa Twilight sin dudas es un ser admirable—pronto aquella sonrisa se perdió en el silencio que le siguió a esas palabras, no obsta después de aquel pequeño intervalo la poni añadió—, tuvimos la desgracia de nacer en una época en la cual ya nada tiene sentido, el tiempo está demenente, por consiguiente es nuestra obligación traer la lógica a este mundo, ya no sólo por nosotros sino por la memoria de quienes ya han partido. Estoy segura que aquel dragón apoyaría mis palabras.
— Aún si pudiera regresar a Equestria a su estado original, eso no me regresara mi hogar, porque el lugar al cual llamo como tal es donde vivieron todos mis seres amados. Sin embargo ellos ya hace mucho que partieron, sólo me quedaban Spike, las princesas, Cadence y Skyla, pero que alguien desaparezca no es prueba cicunstancial de su muerte, sólo es una de muchas posibilidades. Sería un insulto para ellos si me diera por vencida sin siquiera intentarlo, sería un insulto al lugar que me ofreció las más conmovedoras historias y las lecciones más importantes de mi formación. No puedo evitarlo , la extraño tanto. Más así como yo tuve aquella bella oportunidad es justo que tú también lo hagas. Así pues déjame mostrarte la belleza de mi hogar con la esperanza de que también seas capaz de llamarlo así.
Twilight observó a Record, pidiéndole proseguir. "Gracias, continuemos." Entonces su compañera volvió a liderar la marcha.
Notas:
1 Frase original de Fernando Galán Peiro, aka "amani_lion".
2 Ponisidad= Humanidad. Si en este fandom existe un mejor término por favor avísenme. (En inglés existe "ponykind")
Si llegaste hasta aquí te lo agradezco y espero que el destino nos vuelva a reunir en el siguiente fragmento.
Críticas, análisis, consejos son bien recibidos.
Gracias a todos los que dejaron sus comentarios en la entrega anterior y espero que hayan encontrado a esta nueva parte interesante.
Millones de disculpas, pero en estas vacaciones entre a trabajar a una mueblería y mi horario era de 9:00 a.m a 8:30 pm. Lo único que quería era llegar a dormir.
