Y es allí cuando pierde el control por completo de sí mismo, la escoba junto a la suciedad caen al piso y él emprende camino corriendo a través de las habitaciones gritando los nombres de los integrantes de su familia…sin embargo no importa cuánto grite, él sabe bien que nadie contestará y la idea de que todo volviese a la normalidad, tan solo se vuelve una simple ilusión, un sueño creado por si mismo tan solo para consolarse de la misma pesadilla que él y tan solo él había creado para sí mismo y su familia. Tras correr por toda la casa y a toda la potencia que su lastimado cuerpo le permite se ve obligado a recargarse contra la pared para recuperar el aliento y es en ese momento cuando concibe la tonta idea de que quizás debería llamarle por teléfono, ¡es algo que debió haber hecho desde el principio!...pero que por miedo se había abstenido de hacer hasta ahora.

-But…¿y si no contesta al teléfono?

Si bien eso sería una de las peores cosas que pudiesen pasar en estos momentos ya tendría tiempo para pensar en cuál sería su siguiente movimiento a realizar; pues lo importante ahora era saber que había sucedido. Aún sin recobrar el aliento completamente, baja las escaleras lo más rápido que sus piernas le permiten, de modo que en cuanto llega al teléfono estas casi lo traicionan cuando por poco le hacen caer al resbalarse por el suelo; recobra el equilibrio, exhala fuerte y no sin antes dudarlo por un momento, coge el aparato y con su mano libre intenta marcar el número telefónico de su hermano sin éxito las primeras dos veces, puesto que la adrenalina y el nerviosismo están haciendo estragos en su coordinación; intenta calmarse y una vez hecho eso marca por tercera vez, logrando sentirse aliviado al sentir el tono de marcado junto a su oído; alivio que hubiese deseado durase más, pues en cuanto nota aquella melodía que le resulta demasiado familiar viniendo desde algún lugar de la casa sabe que Matthew ha dejado su celular en casa.

-Da-damn!

Cuelga, se maldice a sí mismo y golpea la mesa en la que descansa el aparato sintiéndose al borde de la locura. ¿Un accidente en la cocina? ¿Un ladrón?...¿Amy?, ¡¿ Qué demonios había pasado?!

-Damn damn damn damn damn!

´´Si no me hubiese ido``…´´si me hubiese quedado junto a Matthie``….´´si tan solo no fuese tan estúpido…`` son los pensamientos que rondan ahora mismo en la cabeza de Estados Unidos, quien sin ninguna idea en mente se deja caer exhausto en el piso intentando contener con sus manos el llanto que ya siente está pronto a salir, porque los héroes no lloran…no, él ya no era un héroe, simplemente debía contenerse porque no es tiempo de llorar, ahora tenía algo importante que hacer y eso era salir en busca de pistas de su familia; así que sin aguardar un segundo más se levanta y va en busca de su chaqueta de bombardero para salir a la calle, se aventura a abrir la puerta y es en ese momento en el cual su cerebro se detiene por completo cuando a través de sus oídos el sonido de un automóvil aparcando afuera hace que incluso su respiración se detenga. Permanece allí, sigue dudando, cierra la quijada con fuerza al igual que sus ojos y finalmente, valiente posa su mano sobre el picaporte decidido a averiguar quién es…pues con suerte e ilusionado espera con todo su corazón que la persona tras la gran tabla de madera sea su Matthie y sus niños…con suerte estarán bien, con suerte nada habrá pasado. Así que sin aguardar ni un momento más, respira profundo y gira el picaporte de una sola vez abriendo la puerta por completo, esperando que aquella caprichosa suerte esté de su lado ahora…

-…¿Alfred?

Pero esta vez tampoco había sido así, no es lo que esperaba, no es lo que deseaba, sin embargo nunca había estado tan feliz de verle y sin perder tiempo se lanza corriendo sobre él rodeándole con sus brazos…tal vez, tan solo tal vez, él sabría algo.

-¡A-Arthur!

El británico incluso sintiéndose asfixiado no es capaz de decirle que lo deje ir y de esta forma se deja abrazar hasta que el rubio alto parece comprender que es suficiente y lo deja ir.

-Arthur…tu…¿qué sucedió allí adentro?

-Yo…pues…A-Alfred…¿qué haces aquí?, Matthew nos dijo que habías dicho que no volverías hasta después de mucho tiempo más

-¿Ma-Matthie dijo eso?...

-¡Así es!, ¡¿qué demonios haces aquí?!

-Yo…ni siquiera he hablado con Matt desde…la noche en que tú y Francis vinieron a cuidar a los chicos

-What?! Entonces… ¿no sabes…que?…oh dios…

Sus músculos se tensan al notar que de pronto el británico se ha puesto casi tan pálido como su amado Canadá cuando es temporada de invierno…lo que es casi la mayoría del tiempo al norte de su hermano y sin dejar de sentir miedo se aventura a preguntar

-¿N-no sé qué?

Inglaterra lo mira, le examina y lo atemoriza con su silencio ¿estaría Alfred tratando de hacerse el gracioso?...Matthew no mentiría, su Matthew no mentiría…Alfred era el mentiroso de los dos y él lo sabía bien pues desde que eran niños siempre había sido así…pero, ¿era Estados Unidos capaz de hacerse el bromista en un momento como este?, todo era tan extraño, ¿Por qué Matthew mentiría con algo como eso además? Desvía la mirada al piso incapaz de poder decidirse entre aventarle lo primero que tuviera a la mano al americano para que se dejara de estupideces por ahora o decirle lo que está sucediendo, sin embargo es invadido por la sorpresa cuando siente que lo toman desde los hombros tratando de llamar su atención; sus pupilas se expanden mientras aloja ahora una mirada fruto de la lastima y la confusión, pues frente a él la olvidada imagen de Estados Unidos derramando lagrimas en silencio vuelve a él ya no como un recuerdo en blanco y negro en su cabeza si no que como una cruda realidad que lo levanta y azota contra una pared imaginaria que hace que todo parezca más claro que nunca.

-A-America

-A-Arthur dammnit…tell me…tell me what the hell is going on in here…!

-Alfred calm down… yo…

Y desvía la vista una vez más, no porque no quiera ser solidario con él calmando su preocupación con una respuesta, sino porque

-Siento que…no soy la persona que debería decirte lo que está pasando…

-¿¡Y quien quieres que me lo diga!? ¡Todos se han ido!

-Alfred…no se han ido…es solo que…

-Wha-what!?

El dolor empieza a acumularse en su piel, ya que el agarre al que está sometido por las manos de su ex –colonia es cada vez más fuerte y duele, duele demasiado, sin embargo no importa cuánto quiera gritarle que se detenga, pues dada la situación actual no tiene el valor ni el corazón para hacerlo, porque la situación no es la mejor…y porque tras esos ojos llorosos aún puede ver el niño que solía ser y que por la noches solía acurrucar en sus brazos…y le duele…le duele más que las heridas el que él esté sufriendo de esta manera. Así que sin ninguna otra opción y conmovido por completo por el pasado suspira y le sonríe con una expresión extraña en el rostro que USA no logra identificar y que le obliga a soltarle, momento que el británico aprovecha para darle una palmada en la espalda e ingresar a la casa que tiene en frente.

-Arthur…¿a-a dónde vas?

-Debo llevar algunas cosas…tranquilo…todo estará bien, sube al auto…yo…te explicaré en el camino

-¿A dó-dónde iremos…?

El viento sopla, travieso les desordena el cabello y sin decir nada se lleva consigo las lágrimas del americano sin dejar más a su paso que el abrupto sonido de las hojas de los arboles chocando entre ellas lo que hace desear a este que todo esto se acabe, que se lo lleve el viento, que sea un sueño, sin embargo…las palabras de Arthur están allí para bajarlo a tierra de golpe.

-…al hospital Alfred

Y a Estados Unidos nunca le había parecido tan imprescindible tener a su hermano allí a su lado, para ver aquel rostro igual al suyo que tanto extraña y escucharle decir con su suave voz que reconocería en cualquier parte que él y los niños se encontraban bien.

When you walk away I count the steps that you take

Do you see how much I need you right now?

When you're gone

The pieces of my heart are missing you

When you're gone

The face I came to know is missing too

When you're gone

The words I need to hear

to always get me through the day

And make it OK

I miss you

En cuanto Arthur volvió con la mercancía que había ido a buscar dentro de casa y sin darle tiempo a Alfred de preguntar lo que había dentro de aquellos grandes bolsos, el británico aceleró en dirección al hospital más cercano sin decir palabra mientras en su rostro un semblante preocupado emergía por sobre los otros. Y por unos minutos que parecían extenderse más y más el silencio reinó dentro del vehículo, alimentándose de cada suspiro, cada respiro y peor aún, cada intento de iniciar conversación entre ambos, no porque no quisieran decir nada…sino porque no sabían que decir o como decirlo…y era este ultimo precisamente el caso del británico quien aventurándose contra las reacciones que pudiese provocar lo que tenía que decir rompió el silencio sepulcral llamando la atención del más joven de inmediato.

- …Nadie esperó que pasase esto, todo había transcurrido tan normalmente que…quiero decir, él había estado tan saludable y de pronto…rayos, no sé qué sucedió

-¿É-Él? ¿¡Liam!? ¡¿Matthie?!

Y de pronto, en silencio, alejando sus ojos del camino por un momento los ojos verdes del antiguo imperio inglés se posan tristes sobre aquel territorio que solía ser suyo y que de repente, sin saber en qué momento, se había hecho mayor y para su sorpresa, también se había unido con aquel que había sido desde el principio su otra mitad…aún con la reprobación de Francis y por supuesto, de él. Alfred lo nota, pero calla para oír la respuesta, aún sabiendo que cualquiera de las dos alternativas podían ser igual de malas.

-Liam…Liam está bien Alfred…Matthew, Matthew es el que se encuentra delicado

-¿Ma-Matthie? ¿¡Que…qué demonios paso Arthur!?...¡¿Su economía?!

-…¿En verdad…tú...no sabes nada?

-¡Deja de actuar de esa forma maldición!..¡Po-por supuesto que no sé nada!

-…Cuanto…tiempo estuviste fuera de casa Alfred?

-…Unos…7 meses…con algunas semanas…creo…a que viene esa pregunta ahora?!

En ese momento, los ojos de Inglaterra despiden una pequeña luz que se apaga de inmediato…ahora lo entendía, Alfred no mentía, todo calzaba en aquel rompecabezas, en aquella historia que Matthew le había contado a él tanto como a Francis y a toda nación que se atreviese a preguntar...todo tenía sentido ahora. No despega los ojos del volante, no porque no es debido, si no porque realmente no sabe como decirle esto a la cara y es que no es lo adecuado que él se lo diga…pero dada la situación…le parece que es injusto que él sea el último en enterarse, así que sin vacilar y ante un expectante Alfred, respira hondo…y para cuando vuelve a abrir la boca, se lo dice todo de una sola vez.

-Porque…eso es…lo que lleva Matthew estando embarazado Alfred

Frío, sería la palabra perfecta para describir al americano en ese momento, parece no pensar, no parpadear y mucho menos respirar. ¿Había escuchado bien?...ahora el que estaba bromeando tenía que ser Arthur; le mira…pero el de los ojos verdes mantiene una postura seria tal como le es costumbre…de verdad ¿de verdad estaba hablando en serio?...Dios…por supuesto que lo estaba. Sin embargo no tiene tiempo si quiera para procesarlo, pues sin darle ni un respiro el británico le habla de nuevo.

-Nosotros…realmente no entendemos que pudo haber pasado…hasta ese día él había estado por completo saludable, no había tenido problema alguno durante todo el proceso…

El semáforo se vuelve rojo y Arthur detiene el vehículo a la vez que pensativo lanza un suspiro de agobio y en silencio se arrepiente por haber dicho lo que dijo, pues aun faltan minutos para llegar al hospital y el ambiente dentro del automóvil es cada vez más insoportable, pues a su cabeza no llegan las palabras para calmar la situación y en cuanto al siempre parlanchín norteamericano, este mantiene la boca cerrada. Quizás había ido demasiado rápido con la información, seguro tenía que ser chocante escuchar todo esto de una sola vez…quizás, debió esperar a llegar al hospital, allí Francis le hubiese ayudado a explicar lo sucedido, pero lo hecho, hecho ya estaba y ahora tan solo podía hacer una cosa para aligerar el ambiente; así que sin perder más tiempo exhala, presiona con sus manos el volante y se dispone a hablar.

-Calma América…no fue tu cul-

-Dime que sucedió -Le interrumpe con la cabeza baja-

-¿Eh?

- Dime que sucedió…y como sucedió

-Alfred, no creo que este sea un buen momento…ahora debes concentrarte en-

- Arthur, ¿tú estabas ahí verdad?, dime lo que pasó

-Yo si estaba, pero Alfr-

-¡Por favor dime que pasó!

Para cuando Estados Unidos vuelve a levantar la cabeza, su mirada es completamente distinta, pues sus ojos no brillan, se han vuelto opacos, tan grises que le dan la apariencia de estar muerto, tan tristes y vacios que cualquiera que les viese no podría expresar otro sentimiento más que lastima y es esto precisamente lo que sucede con Inglaterra quien a pesar de que esta vez estaba por completo determinado a no decir ni una sola palabra, al voltear para ver a Estados Unidos sus ojos le chocan de modo que le es imposible decirle que no, le había convencido como siempre. Asiente mientras mira al semáforo esperando ansioso a que cambie de color con una expresión incomoda en su rostro y una vez que el aparato lo hace y el británico arranca pisando el acelerador este suspira larga y pesadamente…quizás era lo correcto, él debía saber lo que había ocurrido.

-Era…el cumpleaños de Liam y Amy

.-*+_+*- .-*+_+*-. -*+_+*-.-*+_+*- Flashback-*+_+*- .-*+_+*-. -*+_+*-.-*+_+*- .-*+_+*-.

Suspira agotado pero sonriente, había sido un gran día, así que no importaba lo cansado que se encontraba ahora, pues el cumpleaños había sido un éxito y ahora cuando llegaba la hora de marcharse, todos se encontraban felices, tanto los niños como los adultos; todo su esfuerzo había valido la pena, desde decorar el hogar, hasta levantarse temprano para preparar el pastel y aunque sus tobillos hinchados duelen ahora por estar tanto tiempo de pie sigue dando hasta su última pisca de energía para finalizar la celebración con gracia…no se trata de hacer que los comentarios entre las naciones sobre la fiesta sean buenos, sino que aunque no quiera admitirlo, tan solo se trata de querer aparentar que todo está bien ante los demás…incluso a su familia…es más, incluso a sí mismo.

-Papa! ¡Luciano y Louise ya se van!

Son las palabras que junto con clavarse en sus oídos, son acompañadas por un tironeo de sus pantalones y una cara taimada que curiosamente adorable le mira desde abajo y le hace despertar de estrepito.

-Bueno cariño, ya es tarde y ellos deben regresar a su casa junto con sus padres…

-Pero…

-Vamos, se una buena niña y ve a despedirte de ellos, ah y dile a tu hermano que también lo haga

-Pero…papa…

-Amy…vamos, ¿te acompañaré a despedirte okay? Así también te recuerdo decirles que vengan a jugar otra vez ¿te parece?

La niña baja la vista y voltea hacia el lado en el que se encuentra el pasillo que lleva a la puerta de salida, en su rostro pálido aún permanece un mohín de berrinche y aunque a Canadá este le parece por completo adorable, tal como ella, él la entiende y tras acariciarle la cabeza y asegurarle que harán más citas de juego con los niños de Alemania e Italia, la rubia de ojos verdes acepta asintiendo con la cabeza y dejándose llevar de la mano por su madre hasta al pasillo una vez que este también logra hacer que Ontario quite la vista de uno de los tantos libros nuevos que ha recibido como regalo de cumpleaños. Una vez allí en la puerta los niños se despiden mientras que un alegre Feliciano se ríe disimuladamente a la vez que el alemán se disculpa por todo el desastre que han dejado sus niños y su marido en su hogar y le pide una vez más que acepte su ayuda para limpiar; sin embargo Canadá sonríe diciendo que no es necesario, que él puede hacerse cargo y que además, si llegase a necesitar ayuda, de todas formas Arthur y Francis ya habían dicho que se quedarían a ayudar aunque él se opusiese.

-Ya ven…y es que me tienen limitado esos dos jejeje

-Y con razón -Dice el italiano sonriente a la vez que se inclina hasta la altura del vientre del canadiense- con esa pancita ya no deberías hacer mucho vee~

-Ha-hago lo que puedo jejeje -Responde Canadá sonrojado mientras se lleva la mano izquierda al estomago-

-Vee~ Estados Unidos debe estar orgulloso, yo en esa etapa no podía hacer nada solooo~

-Tú puedes hacer muy pocas cosas solo Italia… -Atiende Alemania uniéndose a la conversación una vez más- sin embargo Matthew…

-Ehhh! eso fue crueel~ -Interrumpe Italia haciendo un berrinche al que nadie presta atención-

-¿Como ha estado América?, tiempo sin saber de él

Ahh…esa pregunta otra vez, ¿Cuántas veces tendría que mentir? Ya no soportaba hacerlo, pero en vista de cómo estaban las cosas otra alternativa no tenía, mucho menos con los niños allí presentes quienes lamentablemente habían tenido que ser los primeros en tragarse el engaño…

-Ah! él está bastante bien, todos los días deja mensajes en la contestadora automática preguntando cómo estamos, diciendo que nos extraña y que está siendo un héroe como siempre jejejeje

-Oh, eso es estupendo

-¡Sí! aunque la contestadora está mal…cada vez que voy a ver los mensajes de daddy dice que no ha llegado ningu-

-Ah sí! -Interrumpe de estrepito- , eso es porque la otra vez cayó al suelo y…se estropeo, a veces no los muestra y es bastante molesto jejeje…je

Pero más molesto que la mentira era el silencio que se estaba produciendo ahora…´´demonios``, maldice en su cabeza, en verdad que eso no resultaba nada creíble…había sido un tonto al responder tan rápido, si tan solo hubiese esperado un poco más y no hubiese interrumpido a Amy… ¡Amy!; voltea para mirar a la niña, quien le corresponde con una expresión retraída y sin decir nada.

-Si-Siento haberte interrumpido cariño…e-es solo que…-oh! -Una idea para disculparse!- a-aún tengo mucha energía en el cuerpo tras la fiesta y no pude contenerme jejeje

Mentiras tras mentiras, rápidas se acumulan y sin saber cómo ni cuándo, estas han comenzado a pesarle demasiado, no lo aguanta, ya no las aguanta…, es más, nunca las ha aguantado, pero sabe que si dijese la verdad ahora todo se iría al carajo…y en su estado…le es más fácil mentir que tener que soportar la verdad. La niña mantiene la vista fija en él y aunque un poco desorientada aún, tras unos segundos sonríe radiante y contesta feliz.

-Jejeje no hay problema papa!

-Jeje -le sonríe él de regreso-

-…Jo…vaya problema con los aparatos de hoy en día vee~!

-E-Espero que lo soluciones pronto…eh…

-Canadá…

-S-Sí! Lo siento… bu-bueno ya es la hora de partir, ten unas buenas noches y ve a descansar.

-Cuidado en el regreso…

-Ve~ Adios niños!

-Adiooos!

El automóvil negro de los europeos y sus luces brillantes se pierden en la esquina y con ellos un suspiro agotado del canadiense, quien por alguna razón de pronto se siente más cansado que nunca, quizás por la mentira improvisada, quizás por su cuerpo agotado quien ha tenido que soportar estar de pie todo el día, quizás ambas, piensa Canadá mientras cierra la puerta tras de él. Desde su lugar, ve perderse a sus niños en dirección a la sala de estar tomados de las manos y mientras esto sucede no puede evitar sonreír con ternura recordando su propia infancia al lado de Estados Unidos…ahh…Estados Unidos ; acaricia su estomago y aún con la pena a punto de consumirlo, sonríe simbólicamente a la criatura que lleva dentro, pues este no es el momento ni el día correcto para entristecer, así que manteniendo el semblante alegre en el rostro casi como una máscara se dispone a volver a sus tareas en la cocina con la cabeza en otra parte a través del pasillo. Como hubiese deseado que él estuviese aquí hoy…no, como hubiese deseado que se hubiese quedado a su lado desde que se enteró de la noticia, pero en cambio…él no tenía idea; no era justo…y era tan triste, pues la diferencia entre el embarazo actual y el anterior era abismante; vivía extrañándole, en completa preocupación y por si fuera poco…con el temor de que no volviese nunca…¿acaso sería capaz?. Sus ojos brillan por las lágrimas que están prontas a salir al ser incapaz de resistir la idea y de inmediato se cubre el rostro con las manos, rezando por que nadie le haya visto…pero lamentablemente está no es la ocasión, pues en cuanto quita las manos de él, lo primero que ve son los ojos verdes del británico que desde el otro lado de la barra de cocina le miran sorprendidos; ¡demonios!, de inmediato le quita la vista de encima esperando lo mejor, pero Inglaterra sabe bien lo que ha visto y sin perder el tiempo deja el canasto de ropa limpia en el suelo y se dirige a saber qué es lo que sucede a su hijo menor.

-¿Matthew?

Le llama Inglaterra mientras suavemente posa su mano sobre el hombro derecho del canadiense lo cual consigue provocar un leve escalofrió de su parte que sin embargo no es capaz de sacar ni una sola palabra de su boca. No sin antes guardar silencio por culpa de la confusión que esto último le ha provocado decide insistir, le pregunta que sucede pero el rubio más alto sigue sin decir ni una palabra.

-¿Matthew?¿Está todo bien? …¿Te sientes bien?...

-…

-¿Matthew…?

¿Qué debería de hacer?...¿llamar a Francia?, no, por supuesto que no, la rana borracha esa lo único que conseguiría sería empeorar las cosas, hacer de este pequeño acontecimiento un problema gigantesco gracias a sus dramatismo innecesario…aunque, debía admitirlo, cuando se trataba de entender al menor de los gemelos el francés siempre había sido mejor que él. El movimiento de las manos de Canadá hasta su cara y unos cuantos sollozos que probablemente el de los ojos lila intentó ahogar en su garganta le despiertan; todo indica que se está secando las lágrimas de la forma más discreta que se le es posible con él allí y es en este momento en que decide que el problema ya no puede ser personal, pues como la gran mayoría de las naciones, él también había notado que algo extraño estaba pasando con el canadiense desde hace una buena cantidad de meses atrás, pero como todos…tan solo había decidido ignorarlo por respeto a él mismo, pues en cuanto alguien decidía tocarle el tema este parecía incomodarse demasiado. Sin embargo…para el británico esta manera de ignorar el malestar por el que parecía estar pasando su propio hijo ya había sido suficiente y aunque le había prometido al francés que no indagaría más en el tema con tal de no molestar a su ´´petit``, su instinto maternal le obliga a querer saber qué es lo que está pasando y por lo tanto, en cuanto ve que el canadiense ya parece haber terminado de limpiarse, este suavemente le obliga a voltearse hacía su lugar jalándole del brazo. Sus ojos rojos por el llanto le conmueven por dentro, pero sabe bien que si no actúa de forma seria jamás podrá sacarle la verdad a Canadá, así que antes de perder la mirada del norteamericano, frunciendo el seño en señal de duda se aventura a preguntar.

-Matthew, ¿qué está pasando…? No luces nada bien…

-N-No es…no es nada

-¿Como puede ser nada? Estabas llorando hasta hace unos instantes atrás nada más

-No es nada Arthur…en serio

-¿Quieres que hablemos en privado…? O tal vez-

-Arthur, de verdad no pasa nada, es solo que…estoy muy cansado y…

-¿Estar cansado es razón para llorar?

Si el británico no había estado seguro de meter la nariz donde no lo llamasen alguna vez, ahora lo estaba completamente, porque para cuando la última palabra de la frase es pronunciada por su boca, Canadá le parece más deprimido que nunca, sus ojos brillan otra vez y aunque es obvio que él lo nota, esta vez no hace nada por evitar que le miren, sino que simplemente se queda parado allí desviando la mirada hacia el suelo mientras que abraza su brazo izquierdo con su mano derecha y la luz reflejada por las blancas cerámicas de la cocina hacen parecer que su piel se vuelve más y más pálida a cada segundo. -Lo siento- dice el mayor y la nación más joven simplemente le contesta asintiendo con la cabeza sin siquiera dignarse a mirarle, lo que solo logra que el europeo se vuelva más entrometido en la situación, pues ahora…era personal.

-Matthew, no creas que no me he dado cuenta de que algo extraño está pasando aquí

-…

-¿Que sucede?... ¿hay algo que todos aquí deberíamos de saber y lo estas ocultando?

-…No estoy ocultando nada…

-¿Es sobre ti, sobre los lagos o quizás sobre Alfred…?

Y el nombre del americano entonces comienza a retumbar contra las paredes de su cerebro haciéndole perder por completo el hilo de la conversación con el británico; le hace olvidar, odiar y por sobretodo deprimirse hasta estar a punto de quebrarse, tal como una rama vieja que ya no puede soportar el peso de la nieve caída en invierno, pero que milagrosamente sigue en pie, probablemente gracias a su propia fe. Una lágrima escapa de sus ojos y esta es suficiente para despertarlo del trance del que de un momento a otro se ha visto envuelto, haciéndole recordar que el británico sigue allí y los niños tan solo a unos pasos más adelante, de modo que de inmediato cierra los ojos para evitar que otras gotitas de agua salada se les escapen de ellos siguiendo a la primera, pues si bien el llorar ya ha llamado la atención de Inglaterra, sería un verdadero problema si los lagos le viesen… así que quizás un poco más sínico de lo que hubiese deseado…sonríe, sintiéndose tonto…sintiendo como los trozos de su corazón se retuercen ante la mentira y la ignorancia a la situación de la que su otra mitad está siendo víctima en algún lugar lejos de él.

-Ma-Matthew…

-Jeje…lo siento…siento haberles causado preocupaciones…en verdad no quería entrometerles…pero al final ha terminado dando exactamente lo mismo…de todas maneras les he causado molestias

-Nos preocupamos por ti porque te amamos…y porque…bueno, en la etapa en la que estás es preciso que te encuentres tranquilo…a pesar de que todo ha ido bastante bien a decir verdad

-Si…es cierto -dice acariciando su abdomen-

Ambos sonríen ante la escena, Inglaterra mirándole…y él observando el sitio donde crece la nueva vida que Estados Unidos y él han creado, pues, aún cuando no había sido planeado y aunque había sido él quien se había opuesto a la idea de hacer el amor aquella noche sin protección, lo cierto es que ya le amaba y no podía esperar por tenerle ya sobre sus brazos. Pero…¿y Alfred…lo querría?, ¿Qué diría…?, dios, ni siquiera podía imaginar lo que él le diría cuando volviese…si…volvía, claro está.

-Y bien…que es lo que sucede?

Le llama la atención Inglaterra una vez más y por primera vez en todo este tiempo cree que es correcto dejar salir todo lo que siente…pero, si lo hiciera, está por completo seguro de que Arthur tomaría cartas en el asunto y lejos de ayudar probablemente tan solo conseguiría que Estados Unidos estuviera incluso aún más molesto, porque por supuesto que estaba enojado con él…y en su estado definitivamente no quería más problemas de los que ya tenía con Alfred. Suspira agobiado y tras ello mira hacia un lado escondiendo sus brillantes ojos lilas del británico, pues aunque sabe que dejar salir aquella verdad que le agobia desde hace meses le dejaría algo más tranquilo, le parece obvio que con el conocimiento de esta en la cabeza de todos las cosas tampoco podrían ir mejor; quizás…podría decir parte de la verdad, aquel pedacito que no le haría daño a nadie, pues así Arthur estaría más tranquilo y esta vez convencido de que no se trata de ningún problema grave, dejaría de hacer preguntas…sí, eso debería hacer…dejar salir una mentira blanca más, una mentirilla que ni siquiera puede ser considerada de totalmente falsa, pues su corazón lamentablemente sabe que es verdad.

-Yo…extraño a Alfred…

Sus ojos se entrecierran ante la nostalgia y dentro de su pecho siente la presión disminuir, pues aunque esto era tan solo una parte de todo lo que había estado pasando por su cabeza hasta ahora y que no se había atrevido a decir a nadie…le hacía sentir más en calma; quizás con la ayuda del paso del tiempo iría de a poco dejando salir por completo la verdad…tal vez después del nacimiento del bebe sería el momento adecuado, pero por ahora estaba bien con aquella pequeña cantidad de información que había decidido revelar. Arthur inclina sus gruesas cejas mientras siente que le exprimen el corazón, pues él sabe perfectamente cómo se debe sentir Canadá en estos momentos; no es que se lo imaginase, no, nada de eso, tan solo siente su dolor en carne propia, ya que él había vivido esta misma situación decenas de veces en tiempos anteriores, en aquella época donde América era apenas un rumor, al igual que su embarazo y donde las peleas con Francis eran tan largas, comunes y frecuentes como el tiempo que pasaban juntos en la cama.

-Oh Matthew…

Dice el Reino Unido mientras siente formarse un nudo en su garganta y conmovido dirige la mirada directo a los ojos del canadiense tratando de llamar su atención; sin embargo los segundos pasan y este no se la regresa, simplemente suspira al vacio, la levanta y posa donde los pequeños grandes lagos leen juntos sentados en la alfombra.

-Es solo que…si al menos hubiese estado aquí para el cumpleaños de los niños; Amy estuvo preguntando hasta hace unas horas si vendría…y yo…¡yo ya no puedo soportar decirle que no lo sé…!

Las manos blancas de la nación norteamericana se posan entonces sobre sus brillantes y enrojecidos ojos lilas otra vez, los cuales, ya demasiado cansados por el agotamiento del propio día y por el llanto que por orgullo ha tenido que retener y dejar ir a escondidas de todos hasta ahora; su respiración se entrecorta y se siente morir allí mismo, no se siente bien, ya no es capaz de soportar todo esto, ya no más; Arthur lo nota y dejando de lado toda su actitud seria de caballero inglés le abraza, no porque crea que es lo correcto para intentar calmarle…es solo que es lo que él hubiese querido que hicieran de estar en su situación…es lo que su corazón le dice que haga.

-Todo estará bien, tal vez…deberías llamarle, así podría hablar con los chicos y contigo…

-¡¿Lla-llamarle?! no…no way, no hay forma de hacer eso…-Se suelta del abrazo del británico-

-¿Por qué no? Escucharle haría felices a los niños y a ti también, no veo el problema.

-E-Es solo que…

-…

-Ya es muy tarde, estoy cansado y…

-Pero en donde Alfred se encuentra debe ser temprano.

-No quiero molestarle…

-Como el idiota diga que es una molestia se las verá conmigo, ya verás.

-N-no Arthur, no…además no me siento muy bien…me-mejor otro día…

¿Extraño? Esto lo era, piensa en su cabeza Inglaterra mientras arquea una de sus pobladas cejas y analiza de pies a cabeza a su ex-colonia allí presente; la verdad es que llevaba razón, era creíble su malestar, pues el cansancio alojado bajo sus ojos era evidente y por alguna extraña razón el norteamericano parecía más pálido que de costumbre haciendo a su coartada incluso aún más concisa. Los segundos pasan lentos y casi mudos, pues si no fuera por los el menor de los mellizos quien lee en voz alta para su hermana estos serían un claro ejemplo del sonido de ultratumba; Canadá sonríe algo débil para el europeo sin decir nada tampoco y aunque si bien la tranquilidad toma posesión de su cuerpo por fuera, por dentro está por completo nervioso, pues aunque es cierto que en estos momentos no se siente al 100% su cerebro aún es capaz de procesar lo que ocurre a su alrededor…aunque no lo suficientemente encendido como para seguir inventando nuevas excusas. Tras unos segundos que parecen eternos Inglaterra termina su análisis visual y le mira directo a los ojos con un aire de superioridad que tan solo él puede lograr, el silencio es acompañado por el exasperante sonido del segundero del reloj y finalmente cuando el nerviosismo parecía estar invadiendo y comiendo cada último trozo de calma en el norteamericano, Inglaterra abre la boca y rompe el hielo que entre ambos se había formado.

-Está bien, pero vete a dormir ahora mismo

-Quisiera terminar esto primero… -Dice sonriente apuntando con su cabeza a algunos platos sucios en el fregadero-

-No, ve ya

-Por favor…son pocos…terminaré enseguida...

-…Ashh…eres igual que él imbécil de tu padre cuando pones esos ojos de perro mojado…vaya idioteces que aprendiste de él

-Jejeje…al menos funcionó?

-…está bien –suspira- pero termina eso y ve a dormir okay? Si Estados Unidos estuviese aquí supongo que tampoco te dejaría quedarte, así que más te vale que hagas caso

Canadá asiente con una sonrisa en el rostro que para su suerte no parece verse falsa a los ojos de Arthur, quien tras hacer una mueca de desaprobación exhala aire de sus pulmones una vez más y le sonríe antes de darle la espalda, dejándolo tan solo en compañía de la tristeza, los recuerdos y él malestar del que nadie más excepto el mismo tienen conocimiento. Algo incomodo por el cansancio y el sudor que de la nada ha comenzado a brotar desde su frente mojando sus rubios cabellos y pegándolos contra su piel, Canadá baja la cabeza y prosigue con su tarea de lavar toda la vajilla sucia; mientras que unos centímetros más allá Inglaterra quién ha tomado una vez más el canasto de la ropa sucia en sus manos, lleva su mirada hasta la espesa y suave alfombra marrón que es donde sus nietos se encuentran; sus cejas se inclinan hacia el centro una vez más formando aquella expresión que en sus tiempos solía advertir a los pequeños americanos de que se habían metido en problemas y entonces, sin hacerse esperar su voz de regaño suena y choca contra las paredes llamando la atención de los lagos tanto como de Canadá.

-¡Hey! ¡ustedes dos, a la cama ahora, ya es tarde!

-Ehh…¡pero abuela Arthur…!

-¡N-No me llamen de esa forma..!...¿no pueden al menos decirme grandpa?

-Pero daddy dijo que teníamos que decirte abuela…

-¡Ahgg! El tonto que tienen por padre…

-Yo te diré grandpa desde ahora entonces

-Pe-pero Liam….

-Jajaja, eso está mucho mejor

-Liam…

-¿Podemos quedarnos un poco más? Tan solo quedan 6 páginas para terminar el capítulo grandpa

-Hmm…está bien, confío en ti Liam, solo esas 6 páginas y a dormir, okay?

-Yes grandpa

- …

-Jejeje

Inglaterra parece satisfecho y entonces, no sin antes dirigirle una mirada triunfal al canadiense, quien no puede evitar soltar una pequeña risa a pesar de lo frágil que se siente ahora mismo, se retira para seguir con su labor de ayudante por un día dejando, sin siquiera darse cuenta a un dolido canadiense tras de él, quién ahora ha vuelto a lo suyo con una expresión triste, acompañada tan solo por la suave narración del lago Ontario desde la alfombra.

La espuma se desliza por sus manos blancas mientras lava la suciedad de uno de los platos; en su rostro, una expresión triste permanece a la vez que puede ver su reflejo sostenido en la superficie del agua. ´´Que molesto`` piensa para sí mismo…pues que molesto era no poder dejar de pensar en Alfred cuando no solo este se aparecía dentro de sus pensamientos y sus sueños, también lo hacía frente a los espejos e incluso reflejándose sobre el agua; era difícil ser gemelos, siempre lo había sido. Frotando contra la superficie del platillo este se seca y Canadá le deja a un costado sobre la pila de platos limpios que finalmente ha conseguido, suspira feliz y cansado mientras lleva las manos hasta sus caderas para contemplar su arduo trabajo, ese era el último, ahora a guardarlos en la alacena y al fin podría ir a darse un baño y descansar tranquilamente dentro de aquella cama que desde la partida de Alfred es demasiado grande para él…ahh, si tan solo al menos Kumajirou hubiese aceptado su oferta de dormir con él… pero no, la peluda de su mascota le había traicionado desde el momento en que los niños habían nacido, decidiendo dormir desde ese entonces junto a ellos y olvidándose de él hasta la hora de la comida –suspira molesto- ….¡si tan solo al menos recordara su nombre!. Moviendo su cabeza de un lado a otro decide que no hay tiempo para quejarse por pequeñeces, pues mientras más rápido termine con esto, en menos tiempo se encontrará entre las sabanas, así que sonriendo decidido da un paso hacia adelante y coge la losa limpia entre sus manos para guardarla en la alacena; en el camino a ella puede ver su rostro reflejado una vez más, está vez contra la blanca y brillante superficie del platillo que está en el tope de la columna y se detiene en seco para observarlo…y no es que él sea superficial, es solo que está vez la imagen reflejada se parece mucho más a la de Alfred que a la de él mismo, porque por alguna razón sus ojos lilaceos han sido reemplazados por los azul cielo de su gemelo al igual que su cabello largo y ondulado que dentro del mundo del reflejo ahora es corto y lacio…como el de Estados Unidos.

No, que tonto era, tenía que estar alucinando debido al estado en el que se encontraba ahora, pero sin embargo parecía tan real…si hasta pareciese que pudiera tocarle. Con sus manos temblando sin razón aparente, como un niño acerca la derecha hasta la imagen percibiendo a Estados Unidos más cerca que nunca dentro de todos estos meses, sus ojos se entrecierran y a la vez que puede sentir desde su interior al bebe moviéndose algo más de lo normal, finalmente lo toca buscando dentro de su mente refugio en lo positivo, imaginándose las escenas más felices que con su familia pudiese vivir, junto a los niños…y junto a Alfred –suspira pesadamente-…si tan solo la felicidad no fuese tan difícil de conseguir, si tan solo ésta no cayera como una torre de cartas al primer soplido de lo terrible y si tan solo USA no se hubiese ido ni seguido a sus instintos allá lejos de casa así como él mismo había decidido no llamarle; porque es en ese momento, interrumpiéndose a sí mismo para volver a terminar la tarea que ha empezado, incluso antes de que la primera pieza de vajilla pudiera ser alojada dentro de la alacena cuando siente que su corazón no es lo único que ha sido herido y roto.

We were made for each other

I'm here forever

I know we were

All I ever wanted was for you to know

Everything I do I give my heart and soul

I can hardly breathe I need to feel you here with me

Los platos caen al suelo al igual que él, quien asustado y confuso siente como si algo le estuviese desgarrando desde adentro, su sudor choca contra el suelo también y mientras desespera su respiración se agita al escuchar a los niños desde el salón preguntando asustados que ha pasado… ¿Qué había pasado?, ni él lo sabía ni le importaba hacerlo mientras el dolor que sentía cesara pronto, pero muy lejos de eso la primera puntada de dolor es seguida de una segunda y una tercera haciéndole gritar y desplomarse por completo sobre las blancas baldosas de la cocina a la vez que se aferra fuertemente al lugar que le está produciendo esto y que para horrorizarlo más resulta ser el lugar donde la criatura está creciendo. Jadeando y con sus ojos cerrados por el dolor puede escuchar a sus niños acercarse hacia donde él se encuentra llamándole asustados pero el dolor le hace imposible decir palabra para calmarles…no puede hacer nada, de modo que simplemente se queda allí, sobre el blanco y frio suelo al que ha ido a parar…que en realidad ya no está ni blanco ni helado… si no que rojo y tibio producto del liquido carmesí que desde su interior ahora se derrama sobre el suelo llevándose no solo el albino color de la baldosa consigo, sino que también la nueva felicidad dentro de la vida de Canadá. Con sus ojos cerrados aún y creyéndose ya muerto, el grito de terror de Amy frente a él le devuelve a la realidad haciéndole ver que aún se encuentra consciente y que no…no puede mostrarse así ante ellos, pues tan solo conseguiría asustarles más, de modo que abriendo sus ojos y con una de sus manos ensangrentadas por haber caído sobre la vajilla rota se apoya contra el suelo para intentar quedar en una posición más normal que pueda lograr hacer sentir a los mellizos más aliviados.

-¡Pa-Papa! -dice la niña a la vez que llorando se sienta en el suelo frente a él-

-Ca-Calm down…todo estará bi-bien cariño…¿Liam?...can you…?

-¿Mamá…? ¿E-estás bien?...¿que…que paso?

-Liam…llama a la ambulancia…Is just…su hermanito pa-parece no sentirse bi-bi…

-¿¡Mamá!?

Pero no es capaz de decir ni una palabra más, su piel, ahora por completo blanca se mimetiza con el suelo y sus parpados se cierran una vez más al mismo tiempo que su cuerpo impacta contra la cerámica por segunda vez.

-Mamááááááá!

.-*+_+*-.-*+_+*- .-*+_+*-. -*+_+*-.-*+_+*- Fin Flashback-*+_+*- .-*+_+*-. -*+_+*-.-*+_+*- .-*+_+*-.

-Yo estaba por ordenar la ropa de los niños cuando de pronto escuche a Amy gritar; se me pusieron los pelos de punta y pensé que algo le había pasado, así que…salí corriendo hacía el salón pero lo que me encontré no fue lo que esperaba para nada, tanto Amy como Liam estaban llorando, él llamaba por teléfono y ella…

-…

-…estaba arrodillada en el suelo junto al cuerpo de Matthew…y ese charco de sangre, oh dios, fue…fue horrible

-¿Matthie y el bebe…están…bien?

Su mirada se fija sobre Inglaterra quien tan solo le responde girando sus ojos del volante hasta él por unos segundos acompañando la acción con una mueca de incomodidad inmensa que al americano le resulta chocante; sin embargo, a pesar de que en realidad no quiere escuchar más malas noticias su preocupación le obliga a insistirle al británico quien esta vez aprovechándose de la pausa que el semáforo en rojo le provee se decide a acotar más información…pero no exactamente la que Estados Unidos esperaba…

-El doctor…dice que nunca había visto algo así y que por dentro…pareciera como si le hubiesen llenado de plomo

-… ¿Di-Disparos?...

Y es en ese instante cuando su ya por completo destruida fantasía se viene abajo delante de sus propios ojos, los cuales bajan dirigiéndose al sitio donde de forma refleja su mano derecha es apoyada resultando ser nada más ni nada menos que el lugar donde le han herido en batalla…¿podría ser que…?. Sus pupilas se dilatan y sus músculos se tensan cuando cae en cuenta de que todo tiene sentido, inconscientemente le grita a Inglaterra llamando su atención quien tras saltar asustado y casi perdiendo el control del volante le mira enojado y de reojo por unos segundos mientras en el horizonte la enorme y blanca silueta del hospital se dibuja frente a ambos; el semáforo, oportunamente para Arthur quien enfurecido tras el último susto que le ha propinado Estados Unidos tan solo desea respirar hondo para evitar mandarle al carajo, se pone rojo a la misma vez que el reloj marca las 7 am en punto, el auto se detiene y antes de que Inglaterra pueda siquiera preguntar qué pasa, su ex-colonia le interrumpe con un semblante lleno de terror que al británico tan solo logra dejarlo más confundido y asustado; el americano entonces bajando la vista desde el europeo hacia el suelo le dirige la palabra sin preámbulo.

-Yo…creo saber perfectamente lo que paso…pero, no sé si me creerás ahora Inglaterra… porque ni Francis ni tú nos creyeron cuando Matthie y yo les contamos sobre…''aquello'' en el pasado

-America de que estás hablando…?

Estados Unidos no responde nada, tan solo se limita a comenzar a desabrocharse la camisa sin darle chance al británico de hablar, el cual una vez que logra ver el torso del americano al descubierto su rostro se transforma en la mismísima expresión de la incredulidad.

-Tienes…tienes que estar bromeando Alfred