Las paredes blancas hacen que las puertas que llevan hacia las otras habitaciones no parezcan siquiera existir, el ambiente entero huele a desinfectante y resulta insípido para la vista de quien lo esté observando; como Francia, quien junto a los mellizos se encuentra sentado sobre la única cosa que junto a la pequeña pintura de la pared (cuyo autor se le es desconocido) resulta dar algo de color a la habitación, una larga, incomoda y pintada sin suficiente tiempo ni ganas, banca azul. Bosteza tapándose la boca con la única mano que tiene disponible, la derecha, pues la opuesta se encuentra alojada sobre la cabeza de su nieta quien tras horas de luchar contra el sueño finalmente ha resultado quedarse dormida sobre su pecho; historia que por cierto no parece vaya a repetirse con su hermano menor, quien aferrado al peludo oso mascota de su père aun permanece en la misma posición que desde hace 3 horas, tiempo en el que tras haberse quedado junto a sus abuelos y su hermana a escuchar las noticias del doctor y posteriormente haberse dirigido a la habitación de cuidados intensivos correspondiente a la de su progenitor, decidieron sentarse en aquella banca azul al darse cuenta de que definitivamente no les dejarían ver al país norteamericano por ahora. Los ojos enrojecidos he hinchados del lago Ontario…que decir, él nunca le había visto llorar tanto, pues si bien el niño era joven aún, este se comportaba bastante maduro evitando derramar siquiera una lagrima la mayoría de las veces; pero hoy…si bien a diferencia de su hermana, había logrado calmarse camino al hospital, en cuanto había visto a su madre salir de aquella habitación a la que tan solo veía entrar más y más gente y salir extremadamente poca, lleno de cables y otros muchos instrumentos médicos de los que si bien algunos había visto sobre su hermana en alguna ocasión también habían otros que resultaban ajenos a su conocimiento; tan solo no había podido contenerse y asustado había roto en llanto lanzándose a llorar desconsoladamente aferrado a la cintura de Inglaterra como el niño que en verdad era. Esto recuerda Francia mientras le mira de reojo sin saber que decir o hacer, pues si bien desea con ansias hacerle sentir mejor y de paso acabar con aquel silencio que le estaba matando, lo cierto era que dentro de su cabeza no encontraba las palabras suficientemente potentes como para consolar al muchacho. Sin embargo era consciente también de que el silencio tampoco estaba ayudando a hacer de esta experiencia menos traumática para el chico…¿Qué hacer?...respira hondo, dándose cuenta de que no puede hacer otra cosa más que caer en la redundancia, quien sabe, tal vez esta vez lograría convencer al muchacho, así que en cuanto exhala gira tanto su cabeza como su mirada hacia donde se encuentra su nieto quien a pesar de notar que está siendo observado no dice nada dejando la palabra en manos del galo.

-Mon petit…¿estás seguro de que no quieres ir a casa?

-…

El niño no responde, dejando que el mismísimo silencio conteste por él a una pregunta a la que ya ha contestado en más de una ocasión la pasada noche y que por lo mismo ya le resulta molesta; el francés lo entiende…más sin embargo no puede evitar dejar de formularla pues él sabe bien que el niño ha de estar por completo exhausto y desecho por todo lo ocurrido y que por lo mismo ahora necesita descansar urgentemente.

-Si quieres podemos ir a desayunar…Amy y tú duermen unas horas y luego volvemos

-…

-Cher…yo también amo a tu mamá y quiero estar con él todo el tiempo que pueda ahora…pero también les amo a ustedes dos y por lo mismo me preocupa que hayáis pasado toda la noche en vela, sois niños y-

-No quiero irme abuelo…

-¿Y qué tal comer algo?...si vamos a casa grand-père puede cocinarte lo que quieras cher

-…-Niega con la cabeza-

-*sigh* Si estuviera tu padre aquí te estaría metiendo comida como loco

-Yeah, but he isn't here you know…

-…¿Le extrañas?¿Desearías que estuviera aquí?

-En realidad no, por mi puede desaparecer para siempre

-Mon Dieu! ¿¡Como puedes decir eso cher!?...es tu padre…

-Mi único padre es mamá

-No Liam él-

-Es un idiota, nunca está en casa y cuando lo está se encierra en su oficina junto a su laptop

-Cher, estoy seguro de que ha de ser por su trabajo…ser él no ha de ser fácil, tu sabes…él es-

-Don't say it!...nunca…él nunca se ha preocupado por nosotros

-¿Nunca? Estoy absolutamente seguro de que si lo ha hecho mon cher; cuando ustedes dos eran pequeños él dedicaba sus días enteros a ustedes dos y a su pere…

-…Y que pasó con eso hoy en día eh?...incluso cuando Amy está enferma él pasa de ella…

El cabello del muchacho entonces afectado por la gravedad y por la inclinación de su cabeza pasa a cubrir su rostro ayudando a ocultar tanto su expresión como sus sentimientos y en cuanto al oso polar que sostiene entre sus brazos tal como su madre lo estaría haciendo, este se retuerce al sentirse incomodo cuando su pelaje de pronto empieza a ser empapado por lo que el francés asume son las lagrimas del muchacho saliendo desde sus ojos una vez más. Se sorprende, aunque no necesariamente por el extraño y rapidísimo cambio de humor, sino que por lo mucho que el chico le recuerdo a Inglaterra y es que…definitivamente el muchacho estaba siguiendo sus pasos, de eso no había duda y esto era por completo visible en lo que acababa de ocurrir, pero…aún era un niño y si bien el mentir mostrándose fuerte ante los demás era algo más que había aprendido e imitado del británico y que la mayoría del tiempo resultaba ser útil, también tenía su lado contraproducente…pues hacerlo era nada más ni nada menos que…mentirse a uno mismo y eso era algo que Inglaterra aún no entendía después de todos estos años; a veces…era necesario decir la verdad. El galo no le quita los ojos de encima mientras en sus labios se aloja una sonrisa que resulta ser una mezcla de ternura y compasión hacia el muchacho, quien con todos sus sentidos enfocados en el sollozo no logra percibir la mirada del mayor sobre él ni mucho menos ver venir lo que el europeo tiene para decirle.

-Yo creo mon cher…que tu amas a tu padre tanto como tu hermana o tu madre

-¡¿Qué?! -Le dirige la vista de inmediato- ¡Por supuesto que no! Él…él es un idiota…

-Todos cometemos errores mon petit Liam…yo, incluso tu abuela...y por supuesto tu padre

-… - Baja la mirada-

-Y si lo que me cuentas es verdad, está bien que te muestres distante con él mon cher, se lo merece…pero asegúrate de hacerle saber lo que te molesta -le guiña-, porque Estados Unidos siempre ha sido un poco más lento; así que es probable que él nunca pueda llegar a saber qué es lo que sientes…si no eres tú quien se lo dice.

El segundero avanza marcando los minutos, sentenciando a su vez que el silencio rotundo del chico y entre ambos desde entonces sería irrompible; sin embargo el galo suspira pesadamente para luego sonreír, pues como alivio para la estabilidad emocional de todos los allí presentes el niño había dejado de llorar, lo cual resultó ser inesperado tomando en cuenta que quizás la decisión de serle honesto podría no haber sido la correcta; ¿Y si se había enfadado? Demonios, eso era lo que menos quisiera ahora mismo...pero cierto era también que incluso las mentiras blancas llegaban a ser dañinas, más aún si estas resultaban estar echas hacia uno mismo…y este chico…realmente necesitaba serse sincero y aceptar lo que en verdad sentía.

Los minutos entonces se vuelven eternos acompañados tan solo por el constante tictac del reloj y por el sonido de los zapatos de las enfermeras caminando sobre la baldosa blanca de vez en cuando, las cuales con un semblante de preocupación se dirigen desde unas habitaciones hacia otras y ocasionalmente hacia el interior de la de Canadá. Francia ya tiene por decidido no preguntar nada, pues tras haberlo intentado montones de veces ya sabe bien que nada dirán y que por lo visto el único capaz de darle información nueva es el mismísimo doctor, que por cierto, desde la operación no ha vuelto a ver…¿estarían bien? con sus ojos sobre la pintura una vez más revive por segunda vez la crisis del momento mientras en su cabeza repasa las palabras dichas por el doctor en cuanto el procedimiento había acabado ´´no había mucho por hacer, aunque él se había opuesto…lo sentimos, tuvimos que hacerlo`` , seguido de eso el pequeño cuerpo de su nieto salía por la puerta del quirófano dentro de una incubadora arrastrada a mano de 3 enfermeras que no quitaban en ningún momento la vista de encima de el recién nacido; Arthur había intentado detenerlas en el camino para ver a la criatura de más cerca pero había resultado inútil, apurando el paso y afirmando que este no era un buen momento ellas le rogaron que toda información y detalle se lo pidiera al médico…tras unos segundos le habían dejado atrás desapareciendo al fondo del insípido y largo pasillo blanco, el mismo que unos minutos después atravesaría el cuerpo inconsciente de Canadá que lograría hacer estallar en llanto a los pequeños grandes lagos. Ah…sus llantos, estos se habían grabado para siempre entonces dentro de su cabeza pues por más que el galo intentara pensar en alguna otra cosa estos le despertaban volviendo entonces a revivir cada uno de los segundos pasados; cansado, cuidadosamente apoya su cabeza sobre la corta melena rubia de su nieta intentando no despertarla y así poder descansar la vista un momento y por supuesto…también su mente. Quizás sea el tiempo…quizás el karma, nunca lo sabría…pero su plan de descanso resulta completamente inútil apenas es iniciado, pues en cuanto Francia logra despejar su mente del desgarrador llanto de sus nietos, una voz enfadada, de la cual cuyo acento le resulta conocido le despierta desde lejos debido a lo estruendosa que resulta ser.

-¡¿How can be posible?!...you fuc- piece of…!

-…England…?

Oh si, definitivamente era Inglaterra, reconocería ese acento y boca sucia en cualquier parte; levantando entonces su cabeza y quitando algunos mechones rebeldes de su rostro y área de visión sonríe al escucharle intentar opacar las groserías que unas tras otras venían sin parar dirigidas a quien sabe que…o quién. Era cierto ¿en verdad el británico finalmente se había vuelto loco y ahora le hablaba a la nada?, el galo ríe por lo bajo gracias a su propia ocurrencia tratando de animarse un poco a sí mismo después de toda esta situación...pero hablando enserio, esto no era normal, dejando de sonreír entonces dirige su mirada directamente hacia el inglés intentando encontrar la fuente de su enojo, sin embargo tras contemplar por enésima vez un enorme pasillo en blanco que nada de especial tiene, también concluye que nada a su alrededor le parece que haya podido enfadar de tal manera al de los ojos verdes; así que intrigado y formando una mueca de silencio con uno de sus dedos en sus labios, cuidadosamente se levanta con la niña en brazos dirigiéndose a encontrar al británico en el camino. Una vez se encuentran a pocos centímetros el galo le intercepta.

-¿Arthur…? ¿Qué pasó?, Mon dieu…no puedes ir por un hospital gritando groserías…¿sabes?

El francés ríe debido a su propio tono de sarcasmo y burla esperando hacer al británico sonreír también o al menos distraerle de lo que le tiene con ese carácter, más si embargo este último tan solo le ignora pareciendo aún más furioso y siguiendo su camino. Esto al europeo mayor, lejos de preocuparle más, el rechazo le resulta como una patada en el estomago que no puede dejar pasar, así que ahora, con su rostro lleno de enojo le sigue el paso desde atrás hasta quedar en frente de él cuando Inglaterra finalmente se deja caer sentado y molesto al lado de su nieto, exactamente donde él se encontraba unos segundos atrás. El inglés puede sentir entonces el aura de molestia que irradia fuerte sobre y delante de él, pero lejos de hacer algo al respecto simplemente se queda en silencio esperando por lo que sea que el de la melena rubia tenga que manifestar, porque le conoce…sabe que algo va a decir, más sin embargo el no tiene ni la concentración ni las ganas como para escuchar sus quejas de quinceañera rechazada en este momento.

-¿Se puede saber qué te pasa England? ¿No crees que todos aquí tenemos ya suficiente en que pensar como para que llegues insultando de esa manera?... stupide

-¿Estúpido yo?...¡¿yo?!

-¡Pero por supuesto!

-¡El verdadero estúpido aquí es el imbécil de siempre!

El lago Erie se estremece entre los brazos de su abuelo, quién sabiendo que está a punto de despertar la mece suavemente como hubiese hecho con Canadá hace mucho tiempo atrás; cierra los ojos tratando de controlar su ira y para cuando los vuelve abrir ya notando que la niña ha caído en sueños una vez más, lo primero que ve es el enojo personificado en Inglaterra, quien observando directo a la puerta del fondo de pronto alza su dedo índice hacia la misma dirección en que mira, acción que no solo logra llamar la atención de Francia hacia el lugar, sino que también a Ontario que ya atormentado por la discusión de los mayores y por la misma curiosidad no resiste el mirar hacia donde se encuentra el final del pasillo…hacia donde con una expresión que nunca había visto se encuentra él, su padre, Estados Unidos.

-¿Alfred…?

El de los ojos azules, quien antes con la cabeza gacha, producto posible de un enorme cumulo de emociones conflictivas dentro de él, despierta del trance al oír su nombre e instintivamente dirige sus orbes encontrándose no solo con su familia delante de él, sino que también con el irremediable peso de la culpa materializándose sobre sus hombros gracias al simple gesto de apuntar que Gran Bretaña comete y que desde entonces jamás podría borrar de su memoria. Estados Unidos lo sabe perfectamente, es consciente de que es el único culpable de todo esto y aunque siente que la cobardía le obliga a desviar la mirada hacia otra parte por unos segundos, se mantiene firme y prosigue observando al grupo de gente delante de él, uno por uno…hasta que de forma inevitable sus estrellas azules se posan sobre los pequeños grandes lagos, sobre su dulce Amy y el siempre serio Liam, que a su vez posando sus ojos sobre su padre, incrédulo de su llegada hace que estos se encuentren desde la lejanía para finalmente desviar la vista de inmediato, bajando a su vez la cabeza y apretando los puños, lo que lejos de hacer sentir mal al norteamericano le llena de valor y le impulsa a seguir adelante por ese insípido pasillo de apariencia interminable. Francia por su parte, aun algo perturbado por el inesperado encuentro con su hijo mayor busca respuesta entonces en Inglaterra, quien notando que el americano se abre paso por el corredor y que el galo le observa, deja de apuntarle dirigiendo entonces su atención al otro europeo que con un gesto confuso lleno de interrogantes se encuentra allí junto a él. El inglés lo comprende, no era necesario ser un genio para imaginar todas las preguntas que emergían una a una dentro de la cabeza del galo, pues siendo sincero, el también se las había formulado, aunque también cierto era que esto había ocurrido incluso antes del momento de ver al americano frente a él hace unos minutos y antes de todos estos meses. Para su suerte alguna de estas intricadas preguntas que habían surgido tiempo atrás producto de la esquiva forma de entregar información que Canadá estaba presentando, le habían producido una curiosidad tremenda que eventualmente le había impulsado a indagar con sus superiores en busca de información…así fue como él y Francia (gracias a que se lo comento él mismo) antes que nadie más y a espaldas del canadiense se habían enterado de que Estados Unidos estaba siendo participe de la guerra en el Oriente, incluso antes de que esta fuera confirmada por los medios de comunicación internacionales…aunque bien habían fallas en la información que había recibido, pues ni él ni nadie nunca imaginaron, que el americano se encontraba junto a las tropas…así como que no tenía comunicación con su hermano gemelo desde aquella noche en que por completo mojado el menor había irrumpido en la casa a altas horas de la noche; ni mucho menos que el mayor no tenía conocimiento del embarazo de Canadá. Esto último le estaba haciendo hervir la sangre y aun algo irritado, con una mirada desafiante y un tono que asustaría a las bestias más feroces de aquellos antiguos cuentos que solía contar a los gemelos en la antigüedad, le hace saber al galo que si quiere encontrar respuestas a estas alturas vaya él mismo a buscarlas.

-Pregúntale a él, creo que tiene bastante que decir y explicar

Así es como el francés ignorando la mirada de fastidio del británico, se encamina de súbito y movido por la curiosidad a encontrar a su hijo mayor junto a su nieta en brazos, a través de esa inmensidad alvina que constituía la habitación. Al menos 10 pasos han sido dados cuando finalmente ambos rubios se encuentran cara a cara, o eso es lo que a Francia le hubiese gustado pues en cuanto este se dispone a estirar la mano para saludar, los ojos azules de la nación más joven se ven por completo absorbidos por la dulzura que le provoca ver a su niña durmiendo sobre aquellos brazos extranjeros que ahora mismo desea inmensamente que sean los suyos.

El olor a desinfectante corre en el aire al igual que la tensión y la curiosidad dentro de la cabeza del francés, que con el pasar de los segundos no hacen más que aumentar y hacerle sentir incomodo; de modo que en cuanto se encuentra pronto a hacer un llamado de atención al estadounidense para lograr que este vuelva al mundo real sus palabras son calladas por el imprevisto pedido del rubio de las gafas.

-…¿Puedo…?

Es entonces cuando por primera vez desde hace meses los ojos de ambos se encuentran y a Francia le es imposible recordar haber visto a su hijo mayor con semejante expresión en su vida, suplicante, con mirada vidriosa, como si el denegarle la petición fuera similar a una sentencia de muerte, de modo que sin pensarlo ni un segundo más y sin hacer reproche alguno por no haberle saludado, delicadamente le transfiere a la niña a sus brazos. La siguiente imagen entonces se vuelve difícil de explicar para el galo, los ojos de Estados Unidos brillan al ver más de cerca el rostro de su niña dormida profundamente contra su pecho mientras que en su rostro una sonrisa tonta se aloja, el francés puede sentir como la tensión en la habitación disminuye y por un momento puede verse a él mismo reflejado en la escena que se presenta frente a él en un recoveco apartado de su memoria y es que la imagen que le proveen USA y su nieta le parece haberla visto en otra parte, hace mucho tiempo atrás…cuando tras años de espera finalmente Canadá y él se habían vuelto a ver después de que las enfermizas peleas maritales con Inglaterra y la guerra seguida de eso por la custodia del menor de los gemelos había terminado en su completa separación…y en amargos años sin permitirle verle ni a él ni a Alfred. Cruzado de hombros y contagiado por la dulzura que su vista le provee, el francés lo entiende y se limita a sonreír con ternura, tal vez no era tiempo de preguntar nada, - quizás debería de esperar un poco más para saber los detalles de todo este asunto – se dice en su cabeza finalmente para entonces exhausto mentalmente disponerse a emprender marcha de regreso hacia donde Inglaterra y el lago Ontario se encuentran; sin embargo antes de que este pueda dar una paso hacia atrás su atención es atraída de regreso por una agradecida sonrisa del estadounidense y una cálida mano que suspendida en el aire hacia su dirección espera un estrechamiento en son de saludo.

-Lo siento Francis, es solo que…

-No hace falta, lo entiendo Alfred…pero creo que hay cosas más importantes de las que tenemos que hablar

El estrechamiento de manos parece hacerse eterno dentro de la cabeza de Estados Unidos que algo incomodo ahora ha dirigido su mirada al piso, como perdido en la inmensa nada blanca que se esparce junto a sus pies y a todo su alrededor; cierto era, seguramente si Inglaterra no tenía una idea completa de la mayoría de las cosas que habían pasado desde su viaje al campo de batalla hasta el día de hoy, seguro también era que el Francés tampoco supiese nada con alto grado de detalle…más sin embargo no creía ser capaz de relatar su parte de la historia otra vez para ayudar a completar el rompecabezas mental de Francia que de seguro moría por las últimas piezas de este que harían que de pronto todo tuviese sentido.

-Alfred…veo que pudiste hacerte de un espacio de tiempo para venir –dice con un tono molesto- a pesar de que mon petit siempre insistía en que estabas demasiado ocupado

La voz seria del francés frente a él de pronto lo devuelve al mundo real, para volver a encontrarse no solo con el tenso presente sino que también con la penetrante y confundida mirada de su padre que sin dejar de verle puede comprender que exige una explicación ahora mismo aún cuando al parecer no se atreve a decirlo. USA baja la vista para dirigirla hasta su muchachita de ahora 6 años de edad que duerme plácidamente y que aun sin quererlo le irradia fuerza y paz para afrontar esta situación, cierra los ojos una vez más y entonces tomando una gran bocanada de aire y levantando el rostro se dispone finalmente a hablar.

-Me retiré…ya no participaré en la guerra

-O-Oh… -Dice Francia confundido al no hallar nada más que decir-

-Tan solo me di cuenta de que…no sirve de nada ser un ganador si lo que puedo perder es más valioso que lo que puedo llegar a obtener. Matt tenía razón…solo me aprovecho de estas guerras inútiles sin darme cuenta de que lo más valioso que puedo llegar a obtener…ya lo tengo –Termina con una voz que notablemente está a punto de romperse-

Al terminar una ola de silencio se hace presente bañando a todos los espectadores con el incomodo sentimiento de la inquietud, en especial al galo, cuyos ojos azules se mantienen fijos e ininteligibles sobre Estados Unidos desde que éste dejó de hablar y quien tras notar que su voz iba a quebrarse irremediablemente ahora intenta esconder su rostro del mayor cerrando sus ojos y apoyando su cabeza contra la ondulada melena del Lago Erie a quien abraza con fuerza. La mirada del europeo sobre él le fastidia…no quiere hacer esto…pero debe continuar, respira y arquea sus cejas intentando armarse de fuerzas pues si bien desearía con su alma no tener que dar a conocer su versión de los hechos por segunda vez ni mucho menos con los niños allí presentes está consciente de que eso no es todo lo que necesita decirse.

-Llegue a casa hoy…no tenía idea de lo que estaba ocurriendo, nunca llame a Matt ni él a mí en todos estos meses, yo…yo no tenía idea de nada Francis

-Q-Quoi…? ¿De qué estás hablando Alfred…? no es posible…me…me estás diciendo que no tenías idea de que mon petit… mon dieu…

-Nunca…nu-nunca siquiera llegué a pensar que él podría estar-!

Su voz se corta al igual que la molestia del francés cuando de pronto por lo bajo es audible su llanto intentando ser reprimido inútilmente; solloza, tiembla y abraza a la criatura dormida que lleva entre los brazos y desea para sí mismo que nada de esto esté pasando y que si de la realidad se trata que todo esto acabe bien porque de no ser así…nadie podría perdonarlo jamás…ni siquiera Matthew y ni siquiera él mismo. Sin embargo y para su desgracia se trata de la cruda realidad, porque sus lágrimas lo son al igual que el desagradable olor a desinfectante concentrado que inunda el lugar y que a cada segundo se impregna más y más contra su nariz, cabello y ropa…haciéndole extrañar el dulce olor del que solo Canadá es poseedor y que para su desgracia ya no logra recordar con exactitud después de todos estos meses en que pudo haber estado perfectamente a su lado…¡si tan solo no hubiese sido tan estúpido y orgulloso como para irse sin si quiera dirigirle la mirada!. Los entonces discretos sollozos rápidamente se hacen más audibles ante el análisis de esta última idea haciendo que lo que había sido sorpresa en un principio al ver la escena se transforme de súbito en una lastima inmensa de parte de ambos europeos allí presentes, en especial de Francia quien a pesar de aun sentir que algo falta por ser dicho o quizás por solidaridad decide permanecer en silencio y paciente a su lado.

Nunca ha gustado de que la gente perciba su miseria y dolor, por que los héroes deben mostrarse fuertes…y los fuertes no lloran, pero esta vez no puede detenerse, no solo porque seguro de su orgullo ya poco o nada queda…si no que también porque sabe que Canadá y él no son las únicas víctimas esta vez de su muy arraigada estupidez y aunque lamentablemente ya no quiere adherir más gente al espectáculo es su mismo corazón quien lo traiciona despertando con sus latidos a una de las últimas personas a quien quisiera defraudar más.

-…Daddy?...

La dulce voz recorre la habitación hasta llegar de regreso a sus oídos produciendo que sus ojos se abran levemente a la vez que el americano aun algo estremecido por el llanto separa a la criatura un poco de su pecho, lo suficiente como para no dejarla ir…lo suficiente como para contemplar los cambios del otro después de todos estos meses.

-Daddy e-eres tu…¡Eres tu daddy!

La dorada melena de la niña se mueve con el viento cuando de pronto y sin esperar ni un segundo más esta se lanza y aferra al cuello de su padre fuertemente quien por un momento cree va a perder el balance y caer al suelo sin remedio, pero que por un golpe de suerte quizás, logra mantenerse en pie presionando a su niña contra sí mismo, contra su corazón y su pecho, aún si estos duelen…pues la sola realidad de estar allí junto a ella tras haber estado a punto de perderlo todo hace que el dolor físico desaparezca…ahora mismo se encuentra más herido por dentro que por fuera. Solloza mientras sus lagrimas caen e inhala fuerte por la nariz con la esperanza de apartar de su memoria el olor metálico de la sangre y la muerte, que teme escapen por sus poros y lleguen finalmente hasta ella despojándola de su aroma propio y tan parecido al de su madre, olor a dulzura y olor a inocencia. He intentar parar de llorar entonces, se vuelve semejante a una misión imposible, sus lagrimas resbalan por sus mejillas hasta finalmente caer sin remedio sobre el dorado cabello de la niña quien notando la agitación encarnada en el pecho de su padre y en su respiración, sintiéndose aturdida levanta la cabeza para disponerse a mirarlo a la cara y despejar sus dudas… ¿era este hombre en verdad su padre? …porque lo cierto es que desde que tiene uso de razón nunca recuerda haberle visto llorar. La imagen que se presenta ante sus ojos le parece entonces increíblemente distante a la del hombre alegre y poseedor de aquellos ojos azules capaces de iluminar incluso los lugares más oscuros y pensando en esto sus pequeñas y pálidas manos se desprenden del rededor del cuello de Estados Unidos para entonces posarse como delicadas mariposas sobre las mojadas mejillas de este hombre que ahora mismo le parece tan ajeno.

-…Daddy?...¿Porque estás llorando daddy?

Estados Unidos sintiéndose incapaz de responder simplemente se limita a abrir sus ojos y esbozar una sonrisa fingida a la inocencia transformada y encarnada en mujer…en niña, que frente a él y sin sorprenderle resulta ser su propia hija.

-¿Es por papa?...grand-père dice que se pondrá mejor…no llores daddy

Las palabras sobrarían, sus ojos se cierran una vez más a la vez que una sonrisa brillante aparece en su rostro, que contrario a lo que el lago Erie pensaría, no es gracias a su último comentario, pues aquella mentira blanca dicha a los niños por Francia le es imposible de tragar. Sin pasar ni un segundo más, ella sonríe también, con la intensidad con la que no lo había hecho en meses y tranquilizada por la idea de que el hombre que la sostiene es realmente su padre, más sin embargo sintiendo como su cabeza pesa por la falta de horas de sueño cae rendida una vez más sobre el hombro de Estados Unidos, quien cansado también solo que por motivos diferentes tales como la presión ejercida sobre su herida y por lo ingenua que le parece la niñez ahora que él es el adulto, la abraza riendo suavemente, solo por lo adorable que le resulta ser y porque el sentir a Amy contra su pecho le aporta la tranquilidad que solo un ángel sería capaz de transmitirle, su niña…siempre le había parecido un ángel después de todo.

Frente a los brillantes y azules ojos del francés y del constante tic-tac del reloj la tierna imagen fraternal que proveen Estados Unidos y la pequeña Erie, parece ser una fotografía que arrancada de uno de los pocos álbumes familiares ha sido colgada frente a ellos para inmortalizarse en el tiempo y memoria de cada alma allí presente, que distrayendo la mente de todo lo ocurrido estos días tan solo esperan que las cosas puedan seguir de la misma forma un poco más, inertes, pacíficas y por supuesto dulces. Sin embargo, la vuelta a la realidad no tarda en llegar, he irrumpiendo el silencio en el mismísimo momento en que Francia da la vuelta y retrocede de regreso con Inglaterra porque cree que tanto él como Estados Unidos ya han tenido suficiente agobio; la pequeña deja salir la palabra una vez más a través de sus delicados y rosados labios, convertida en susurro, que aunque plagado de inocencia y ternura lejos de hacer las cosas más amenas estaría a punto de detonar todo otra vez y en breve.

-Daddy…no te vayas más…ya no más, I was so scared…please, no more…

Los pálidos y delgados brazos de la niña se aferran aún más a ese cuello en el que hace años atrás desinteresadamente se dejaba caer dormida, porque ha experimentado lo que es el miedo y ahora sabe bien lo que es la soledad tras creer perderlo todo, por lo que el solo hecho de dejarlo ir una vez más le resulta escalofriante. A los Estados Unidos de América esto le toma por sorpresa ya que la muchachita siempre había sido muy apegada a él, ya sea lanzándose a sus brazos al llegar a casa o incluso escabulléndose dentro de su oficina tan solo para disfrutar de su compañía (aún cuando tanto para ella como a su hermano la entrada a aquel lugar estaba prohibida); él nunca, jamás había visto venir de ella tal sensación de angustia e inestabilidad…sentimientos que él conocía bien, que había experimentado más de una vez durante su vida, a través de su niñez, su adolescencia y…por supuesto en la actualidad. Y es aquí cuando comprende, que no solo él ha sufrido por su propio exilio, la distancia les ha afectado a todos por igual, ellos también han extrañado, sufrido y deseado estar juntos otra vez y esto es en definitiva lo que impulsa las palabras desde el fondo de su corazón hasta el mundo exterior, donde mezcladas con el silencio retumban a través de los oídos de la muchacha y el resto del salón, chocando contra las murallas y llegando finalmente hasta el fondo de éste donde no solo ambos europeos, ya juntos otra vez, escuchan atentos a lo que parece ser lo más sincero que Estados Unidos ha dicho jamás.

-No más sweetie…daddy no irá a ningún lado…ya no más…

La niña entonces respira profundo para posteriormente dejar salir una adorable sonrisa que hubiese iluminado la habitación entera de no haber sido opacada por la abrupta puesta de pie del lago Ontario y su enojo, allá, en lo que resulta ser el fondo del pasillo que lejos de parecer una pequeña ruta que sea capaz de conectarlos a ambos después de tantos meses de pronto toma la forma de un abismo impresionante que los hace parecer incluso más alejados el uno del otro.

-¿¡Que no te irás más!?...¿¡ya no más!?... ¡¿es que esperas que nos traguemos ese montón de mentiras y actuación que has hecho ahí en frente?!

Gritos…no era algo que el lago Ontario disfrutase de hacer más sin embargo no había podido contenerse, pues una vez más, su padre había logrado sacarle de sus casillas con lo que él cree no pueden ser más que mentiras disfrazadas como promesas, porque después de todo, su padre era experto en eso. Él era consciente de ello...frases como ´´Mañana cenaré con ustedes, lo prometo`` o ´´Claro, deberíamos de pasar más tiempo juntos...¿este fin de semana?...claro…lo prometo`` eran frecuentes en casa, más sin embargo no pasaban de ser promesas, promesas que se acumulaban unas sobre otras en lo que parecía ser una torre sin fin de la cual cuyos escalones, el niño ya había perdido la cuenta hace tiempo; más sin embargo consiente de una cosa estaba…y era de que el tamaño de esta torre de compromisos olvidados ya había alcanzado límites que le eran imposibles de ignorar y es por esto que tras este último que le parecía tan poco probable de cumplirse había explotado de ira y rencor hacía el hombre que se supone una vez le cogió en sus brazos y desde entonces había dedicado sus días enteros a su hermana y él.

-Liam… -Dice Estados Unidos desde el otro lado del corredor-

-¡Yo no te creo! tú…¡tú nunca te has preocupado por nosotros!

-He-Hermanito…

-¡No!...no Amy…la verdad es que él no tiene ni el derecho ni el deseo de estar aquí…

Lo que había sido una mirada fuerte y llena de odio en un comienzo, en cosa de segundos se transforma en tristeza y resentimiento que de inmediato el infante intenta ocultar bajando la cabeza y dirigiendo su mirada al piso, donde no hay ojos que le juzguen cuando una enorme necesidad de llorar le agobia de pronto y le llena los ojos de lagrimas que deslizándose rápidas caen al suelo explotando al contacto con las blancas cerámicas; Inglaterra lo nota y de inmediato acude hacía él poniéndose a su altura para intentar calmarlo, tal como alguna vez había hecho con los gemelos.

-Liam, calma…tienes todo el derecho a estar furioso, pero no es el mejor momento para armar una pelea. Yo estoy tanto o más enojado que tú con Estados Unidos, pero tenemos que mantenernos en-

-¡No grandpa!

No se trataba de un simple berrinche…pero fuese lo que fuese en concreto estaba tomando tamaños estratosféricos que habían impulsado no solo al británico a acercarse a intentar devolver la paz al muchacho, sino que también a su hermana que soltándose del agarre de su padre, en cuanto toca tierra firme se dirige a paso apresurado hacia donde se encuentra su mellizo; sin embargo tan solo logra dar unos 3 pasos cuando del hombro es detenida al sentir el peso de la mano de su padre forzándole a retroceder y posteriormente a mirarle.

-Espera aquí… ¿okay princesa?

-…O-Oui daddy…

Y el hombre que había prometido no irse ya más, a paso firme se aleja una vez más de ella mientras una expresión de seriedad y determinación se le aloja en el rostro; Erie lo nota y aunque esta misma le hace de alguna forma presagiar que nada bueno va a salir de todo esto, obedece y quedándose en su sitio entonces ella y su vestido blanco se pierden en medio de la habitación mientras en su cabeza se dice a sí misma que ya nada puede empeorar…al menos no con su padre de regreso. A la vez que esta escena entre la muchacha y Estados Unidos ocurre, a escasos metros de ambos otra un tanto más agresiva y encendida se vuelve notable del otro extremo para todos, pues mientras que Inglaterra, lleno de decisión, intenta detener al niño de salir corriendo de allí sosteniéndole de los brazos, el oso polar que desde hace años había sido el compañero fiel de Canadá se lanza contra él jalándole de las ropas intentando alejarle del muchacho que ahora se había convertido en su otro amo y quien a sus ojos se encontraba siendo amenazado. Esto no solo se vuelve visible a los ojos del francés, quién tras unos segundos se lanza a tomar en brazos al osezno que intentando zafarse de su agarre prueba morderle las manos sin mucho éxito; el espectáculo también llega a los ojos y oídos del americano mayor, quién llegando rápidamente allí con porte desafiante se posiciona frente a ambos europeos y a su hijo menor, con una mirada que no solo logra detener a la exótica mascota del canadiense sino que también al escándalo de todos. El silencio entonces se hace presente con un olor a desafío que Inglaterra toma por seguro de inmediato y que sin esperar más le obliga a ponerse de pie frente al hombre que había sido hace años atrás no solo su colonia, también su propio hijo.

-Largo de aquí Alfred, no voy a permitir que-

-Necesito hablar con Liam…

-¡Ja! ¡¿Pues resulta ser que además de desconsiderado eres inoportuno eh?!

-A-Anglaterre… deberías de dar el ejemplo y…eh…–Dice el galo a la vez que inconscientemente da dos pasos hacia atrás en cuanto siente la mirada furiosa del británico sobre sí-

Sin embargo y curiosamente, el francés no es la única persona que pretende querer huir del enfrentamiento que parece inminente entre Inglaterra y Estados Unidos, también lo hace el lago Ontario, que tomando este momento de descuido de su abuelo se libera del agarre que sus manos le imponen para echar a correr raudo por el resto del enorme y pálido pasillo, dejando tras él no solo a su familia, sino que también unas cuantas lagrimas que flotando en el aire por un fragmento de segundo inminentes poco después se despedazan contra el suelo, tal como su fortaleza. Inglaterra no es el menos sorprendido ante la actitud del muchacho y de inmediato, con un tono de voz que hubiese deseado fuese más amigable le llama por su nombre esperando que el chico como siempre acuda a él, más esto no pasa, tal vez por el fuerte sonar de sus pisadas contra el duro suelo de cerámica que escandalosas opacan su voz, o tal vez… ¡porque el americano ha iniciado la carrera para ir tras él!

-¡He-hey, America!

No, él no iba a permitir que él inconsciente de USA llegase hasta él, no solo porque no quisiera darle en el gusto, sino que también porque obviamente es lo que menos desea su nieto en estos momentos, así que sin pensarlo ni un segundo más se dispone a alcanzar a ambos…o eso es lo que hubiese querido pues en cuanto logra dar el primer paso hacia la carrera hasta él algo lo detiene y no es solo aquella mano sosteniéndole de la muñeca, también es la mirada de su dueño francés quién tras sonreírle con ternura le dirige la palabra una vez más, en una frase que le hace imposible el luchar para continuar con su objetivo y que le da por completo la voz de la razón.

-Mon amour…déjalos ir, tu ya pasaste por esto una vez…ahora le toca a él.

La persecución no dura demasiado, no porque el muchacho se rindiese, sino porque tras correr sin rumbo en un enorme hospital que no conoce por completo finalmente la mala suerte y el cansancio le habían jugado en contra acorralándolo en un callejón sin salida. Apoyado en la muralla inhala profundo intentando recuperar la respiración y esperando haber perdido de vista a su padre…Estados Unidos; los ojos se le llenan de lágrimas otra vez y desmoronándose tanto por fuera como por dentro se deja caer al suelo llorando desconsoladamente. No era justo, ¿es que ya no habían pasado suficientes hechos desafortunados hasta ahora?...si al menos su madre estuviera ahí, él le encontraría primero, le abrazaría y convencería de que todo se pondría mejor, pero en cambio…tan solo era cosa de tiempo para que ''Los Estados Unidos de América'' le encontrara y tomando en cuenta la expresión en su rostro…probablemente le regañaría por lo que acaba de decir, eso si es que no se había cansado de buscarle ya, lo que era bastante probable también.

-Mom…qui-quiero estar en casa contigo mom -Dice a la vez que entre sollozos se abraza a sí mismo en la esquina del callejón-

-No eres el único campeón…

¡Esa voz!...lo que faltaba, ¿pero como no le había escuchado venir?, rayos…si tan solo se hubiese levantado y buscado otro lugar donde descansar…no, no tenía sentido…tarde o temprano él iba a encontrarle…¡pero como hubiese deseado que no fuese ahora!. Decidido entonces se pone de pie intentando recuperar su máscara de seguridad que hasta ahora se había visto quebrajada por todos los acontecimientos de la semana y que hoy finalmente había sucumbido ante la llegada de USA.

-¡Aléjate de mí!

Sin embargo lejos de hacer caso a sus palabras el estadounidense se acerca lentamente hasta donde se encuentra en una última carrera que al menor le parece incluso más terrible que la primera pero que sin embargo repentinamente se cree capaz de superar largándose a correr de nuevo para intentar huir de su progenitor…que lamentablemente a pesar de su intento de esquivarle le atrapa desde los hombros y le obliga a permanecer en su sitio.

Y ya no hay tic-tac del reloj, es sustituido por las voces distantes de enfermeras y pacientes pululando por el lugar, él sabe que se ha acabado el tiempo…el tiempo de huir y esconderse, él sabe bien que es hora de enfrentar el castigo y sin embargo no le es posible mirarle a la cara, pues no le gusta que la gente le vea llorar y claro está que mucho menos gusta de que sea él quien lo haga en pleno detalle ahora…porque él…¡él no tiene el derecho de hablarle siquiera!

-¡Dé-déjame ir!

-Liam mírame –Se arrodilla frente a él-

-¡He dicho que me dejes ir!

Y este de pronto se transforma en el último aviso de lo que resultaría ser un puñetazo inminente en el rostro de USA pero que gracias a la velocidad y entrenamiento del mayor le es fácil de evitar tomando del brazo al muchacho y obligándole a mirarle al rostro de una vez por todas, sin embargo claro estaba que ningún entrenamiento le había preparado hasta ahora para afrontar lo que en el rostro de su hijo se reflejaba ahora. Sus mejillas se encuentran mojadas por el llanto más sin embargo en sus ojos no es solo tristeza lo que ve, pues allí, en medio de cada uno de esos dos azules profundos como los de él es la ira en su más puro estado la que se encuentra encarnada en una mirada que además de ser impresionante lejos está de resultar infantil.

-Liam…

-…

-Campeón…hey, escucha….sé que te he defraudado muchas veces, lo sé…pero-

-Pero nada…tú no tienes idea de nada….no tienes idea de lo que hemos tenido que pasar hasta ahora

-Tienes razón…y tú no tienes idea de lo arrepentido que estoy de eso

-¡Deja de actuar como si te importara!

Estas últimas palabras le golpean con fuerza y le hacen abandonar por completo su imagen de autoridad que aunque detestaba, pensaba le era imprescindible en estos momentos; claro estaba entonces que si bien el muchacho no había acertado el golpe en su rostro este le había hecho llegar su resentimiento a un lugar más recóndito, su corazón. Y se queda paralizado, sus manos mantienen el agarre inconsciente a las muñecas del muchacho que aunque continúa llorando se empeña en intentar zafarse del agarre sacudiéndose violentamente, intentando huir una vez más sin ningún resultado. ¿Cómo había dejado que esto sucediese?... ¿en qué momento había pasado? y ¿cómo no se había dado cuenta de esta pared invisible que sigilosa con los años había tomado un grosor impresionante entre ambos? Claramente su hermano tenía la razón una vez más y era su culpa no haberle escuchado como siempre, pero… ¿qué es lo que podía hacer ahora cuando todo parecía ya perdido? porque incluso él estaba perdiendo la esperanza ya haciéndose consciente de que las respuestas no caen del cielo; esto es lo que piensa Estados Unidos cuando de pronto sus ojos se cruzan por una última vez con los del muchacho, los cuales por un segundo le parecen despojados de la ira que irradiaba burbujeante hace unos segundos entre lagrimas sacudidas por el roce violento del aire producto de sus estremecimientos ya aletargados y débiles por el cansancio propio. Juraría nunca haber visto tal soledad y tristeza en los ojos de un niño, no al menos en uno con la personalidad de su muchacho, que tras libros y un carácter discreto aparentaba siempre una autonomía empedernida que hacía a los demás dejarle por su propia cuenta sabiendo que el muchacho disfrutaba de esto…y era aquí donde él se había equivocado, él había permitido el levantamiento de esta muralla entre ambos dejándole y rindiéndose con cada rechazo del menor; más sin embargo tal como había sido capaz de crearla lo era de destruirla…quizás no ahora mismo, el tiempo ayudaría, pero para que esto se volviese realidad lo primero era dar el primer paso y esto es exactamente lo que el americano se dispone a hacer ahora que el muchacho parece una vez más haber recuperado sus fuerzas para luchar.

When you're gone

The pieces of my heart are missing you

When you're gone

The face I came to know is missing too

Solo basta un abrazo, un abrazo imprevisto del mayor que con ternura se abalanza sobre él sosteniéndole tanto de su espalda como la cabeza…como había hecho años antes cuando éste aun era un bebe. Por unos segundos no existe siquiera una reacción en el rostro del menor, ya no es la fuerza de su padre la que lo detiene…es algo más que tras muchos años había olvidado, algo de lo que prácticamente ya no recuerda ni su nombre… ¿quizás era?…

- Me importa, en verdad me importa…si no me importara no estaría aquí junto a ustedes ahora mismo…

Consuelo, definitivamente eso era y tras recordarlo sus mejillas se vuelven rojas y sus lágrimas son detenidas por el hombro de su padre en el cual ahora su cabeza reposa mientras el llanto se vuelve escandaloso y sus propios brazos ahora se cruzan tras la espalda del mayor, aferrándose con fuerza a su chaqueta y dejando ir el resto de frustración que en sus ojos y corazón aún queda… ¿Hace cuanto que no lloraba de esta forma?...¿cuando había sido la última vez en que su padre le había reconfortado así?... ya no lo recuerda, seguro porque fue hace mucho… y probablemente porque no tenía edad para hacerlo.

-Lo siento campeón, lo siento mucho…he sido un horrible padre para ti…para ti y tu hermana, pero quiero que sepas que… ¡los amo a ambos!, que esto no volverá a repetirse…y que…espero que un día todos ustedes puedan perdonarme. –Una lágrima escapa por la comisura de su ojo derecho-

-Te-Tengo miedo papá…tengo tanto miedo papá…

Y ese abrazo de pronto se vuelve eterno, se pierde en el tiempo y el espacio, tanto así que ni un solo sonido de este logra perturbarles; en un solo abrazo el chico había vuelto a ser un niño…y aquel hombre un padre.

Regresaron junto a los demás unos 20 minutos después tras dejar salir lo que ambos tenían que decirse, tomados de la mano y con una calma que nunca antes había sido vista entre ellos, escena que al británico le ayudó a poner sus pelos en punta de regreso en su sitio ya que tras la partida de los ojiazules el nervio le había estado carcomiendo tanto por dentro como por fuera. Y junto a ambos entonces, la calma llega para todos, se queda junto a ellos y les hace apartar el rencor por lo que resultan ser más de dos horas entre el pasar de estilizadas enfermeras tan mudas como la noche misma. Esto es lo que en mayor parte molesta a las naciones presentes, pues si bien habían intentado conseguir alguna información de estos seres andantes y reservados más de una vez, estas se habían mostrados esquivas desde el comienzo, no cediendo ante nada e intentando huir en la mayoría de los casos ocultando una expresión de preocupación que seguramente juraban nadie había logrado percibir; es la segunda vez que esto ocurre estando Estados Unidos presente y aunque la ansiedad y el temor le matan por dentro, se mantiene observando como un águila a cada empleado que pasa, rezando porque sus niños que recostados a su lado le observan no estén pasando por lo mismo que él y porque pronto alguna noticia llegue hasta sus oídos para así librarles de la desgarradora incertidumbre que se mantiene aferrada con fuerza a la situación y a los corazones de todos.

When you're gone

The words I need to hear to always get me through the day

And make it OK

I miss you