Notas iniciales: Más indulgencia, no tengo excusa. Por cierto, perdón por haber tardado más de lo normal en actualizar. También con las otras historias que aún tengo por allí, la universidad y mi salud me dieron un tiempo un poco difícil, pero tengo una semana de descanso que planeo aprovechar para avanzar esto.

Advertencias: Ooc, no beta, que esté intentando explorar temas que no creí que haría antes o que intente hacer un long-shot otra vez, entre otras

Disclaimer: IE no es mio, todo de level-5


It's not right, but it's ok


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¿Dijiste qué?


Taiyou detuvo su correr para tomar aire, se desplomó sobre el pasto suave de la cancha, mientras enfocaba su mirada en el cielo tornasol, que cambiaba sus colores naranjos por unos más oscuros. Pudo escuchar claramente el sonido de unos pasos acercarse, hasta que la sombra causada por el torso de su novio que se doblaba hacia él le cubrió por entero el rostro.

— ¿Cansado ya?—cuestionó Yuuichi con una sonrisa en los labios, aunque podía notar un poco de agitación en el semblante del mayor, Taiyou particularmente aún tenía energía de sobra, sólo quería descansar los pulmones un poco.

Yuuichi sólo amplió más la sonrisa, para rápidamente sentarse a su lado, dejando que su pierna anteriormente lastimada descansara estirada lo larga que era, y doblando la otra para acomodar su torso sobre esta, tenía la mirada fija lejos, en algún lugar del firmamento.

Taiyou tuvo curiosidad, pues la mirada que ponía su novio sólo era la de alguien que tiene demasiadas cosas en la cabeza al mismo tiempo. Sin embargo, nuevamente se encontró a si mismo sin poder hablar de algo en concreto.

Yuuichi por su parte, aún tenía la imagen del rostro algo compungido que Kyosuke había estado teniendo todos esos días bien grabada en la cabeza, como un mudo recordatorio de que su hermano estaba pasando por un momento difícil.

¿La respuesta correcta sería hablar con él? ¿O sería algo que Kyosuke definitivamente no podía contarle?... En primer lugar, ¿Había algo que entrara en la segunda opción?

Yuuichi siempre había creído que él y su hermano podían contarse lo que fuera, ya que eran los que habían estado allí para el otro en las buenas y en las malas –aunque durante un largo tiempo, Yuuichi no hubiera conocido de la carga que tenía su hermano sobre los hombros- y reconocer que esta parecía ser una situación parecida, donde Kyosuke era el único lidiando con sus preocupaciones por algún motivo, le dolía. Dolía por sentirse inútil, y dolía porque no se sentía con el derecho a obligarle a hablar. Y sin duda, dolía también porque por muchas vueltas que le diera su mente, la única conclusión a la que siempre llegaba era a su inminente fallo para con su hermano menor.


—Y eso pasó, todos en el club están emocionados—el tono de Tenma sonaba animado, como normalmente era común para el muchacho. Sin embargo, Hayato, conocedor de las mentiras como era, pudo notar el cambio en las expresiones faciales de su ex capitán.

Aunque para ser justos, en alguien tan transparente como lo era Tenma, notar el cambio de sus emociones era algo relativamente fácil, si se le conocía lo suficiente. Que Hayato hubiera comenzado a tomarle importancia desde mediados del Gran Celeste Galaxy, era sólo un plus.

— ¿Sólo por un partido con el viejo equipo del Raimon?—preguntó Hayato con mitad incredulidad y mitad aburrición en la voz, para ser justos no era como si fuera el viejo Raimon en todas las de la ley, sólo eran Shindou y un par de muchachos que él no había conocido sino hasta su regreso a la tierra, pero le era más fácil referirse a ellos de esa manera.

Sin embargo, a Tenma parecía no molestarle.

—No es exactamente todo el viejo Raimon—dijo él, ya pareciendo que su ánimo había mejorado, pues tenía la mirada ensoñada—me hubiera encantado que los senpai de tercero también pudieran, pero quizá Shindou-san pueda convencer a más personas de unirse.

Matatagi sólo fue capaz de regalarle una sonrisa media torcida, mientras se acomodaba mejor en la mesa del restaurante de comida rápida, hacía un buen rato que le cielo se había teñido de negro, y él particularmente no quería gastar su tiempo con Tenma hablando de fútbol.

—Sigues siendo tan pasional sobre el futbol como siempre, capitán.

A la afirmación Tenma sólo pudo reír un poco avergonzado mientras rascaba su mejilla, para luego volver a comer las papas que había pedido y en algún momento habían sido olvidadas durante la conversación.

—Bueno es algo que no puedo aguantar, amo el fútbol—admitió sin pena.

Matatagi sólo pudo pensar que amar era una palabra muy fuerte, aunque la estuvieran usando para algo como un deporte. O quizá sólo lo pensó porque desde hacía un tiempo había comenzado a desarrollar alguna clase de sentimientos por el que decía esas palabras.

—Sí, sí—dijo aún con la clásica mueca de superioridad e ironía que ha no esforzaba por ocultar en la cara—creo que nos lo dejaste muy claro tiempo atrás. Y no es que el fútbol no me interese—aunque sin duda su fijación por el deporte ya no era la misma que hubiera tenido hacía un par de años, era divertido, pero no sentía que fuera necesario que continuara con ello—Pero no me agrada como único tema de conversación.

Tenma rió algo apenado entonces. Las reuniones con sus viejos compañeros de equipo no eran algo que pudieran pasar ya tan a menudo como acostumbraran, y mucho menos tropezar o quedar con alguno de ellos personalmente. Así que normalmente solía aprovechar las oportunidades que tenía para dedicarles a cada uno de ellos, y con Matatagi quien era un poco menos dado a ello que el resto, admitiría que se esforzaba un poco más. Aunque tenía que admitir que la personalidad algo difícil del antiguo delantero funcionaba mejor cuando estaban sólo ellos dos.

—Cierto—concedió mientras estiraba la mano y tomaba su propia bebida, mirándola como si decidiera si debía o no darle un sorbo— ¿Hay algo en particular, Matatagi-kun?

Hayato le dedicó una mirada larga, como si estuviera sopesando lo que quería decir, Tenma tuvo ganas de reír ante el gesto obviamente ensayado y falso, así que elevándose de hombros decidió que era una buena idea tomar un poco de su bebida de una vez.

Hayato lo sopesó por un par de segundos, para luego soltar mientras dibujaba una sonrisa aún más amplia.

— ¿De una posible cita qué tal?

El sonido de Tenma atragantándose con la bebida llenó el lugar.


Ibuki lanzó un suspiro sentido mientras golpeaba sus hombros, debía admitir que comenzaba a estresarse un poco. Y no, no era por los clientes o por lo tener que dividirse entre los pedidos y la caja. No, claro que no.

—Y aquí tienes preciosura, regresa pronto—y la risita coqueta de la clienta, sonó consecuentemente.

Lo que de verdad le pateaba el hígado a Ibuki era la presencia de su compañero. Dioses, nunca hubiera creído que la faceta pseudo casanova del muchacho fuera tan molesta, con esas frases aprendidas y el tono demasiado forzado y alto como para encontrarlo agradable. No entendía cómo es que tantas chicas lo encontraban agradable, él sólo podía rodar los ojos cuando le escuchaba modular su voz para hablar con alguna clienta.

—Cambia el ceño, Ibuki, vas a espantar a la gente.

Comentó Minamisawa mientras apoyaba su cuerpo en la barra, para mirarle ya con una expresión más natural.

—Me sorprende que tu actuación no las aleje de por sí—al menos a él no le gustaría estar cerca de un Minamisawa como ese. El que él conocía era molesto, pero de lejos mucho más soportable, y si se le conocía mejor, hasta agradable cuando se sabía conversar con él.

Sin embargo el mentado sólo pudo mover su dedo de un lado a otro con una sonrisa sabida en la cara.

—No conoces lo que las masas quieren, Ibuki. Pero tranquilo, ya aprenderás.

Ibuki sólo fue capaz de rascar un poco su nuca en señal de desesperación, comenzaba a pensar que no quería saber qué diablos era lo que la gente quería. Especialmente si eso significaba Minamisawa.

Aunque bueno, si debía ser sincero, de momento sólo quería saber exactamente qué era lo que quería él.

Los planes para su futuro estaban casi completamente dibujados, su sueño aún era practicar baloncesto a un nivel profesional y estaba seguro que cuando los reclutadores llegaran a su escuela una buena universidad le iba escoger. Incluso sus planes financieros para un futuro, en ese tiempo había aprendido a organizar un poco mejor su tiempo –y puede que sea, como que no, que hubiera sido gracias a Shindou.

Shindou.

Allí residía el problema. Como siempre, o al menos la mayoría del tiempo, relacionado a algo con respeto a Shindou. Y si bien ya hacía mucho que las discusiones por valía o reconocimiento habían terminado, ahora habían sido remplazadas por otra clase de discusiones.

Incluso había sido capaz de ver las inseguridades de Shindou, saliendo a flote contadas veces. Y pff, yo creía que esas cosas no existían.

Había visto sus sonrisas y había secado sus lágrimas, lo que hubiera empezado como un enamoramiento juvenil lleno de adrenalina y a todas prisas, había comenzado a calmarse y sentarse en el alma de Ibuki como un sentimiento cálido y un poco aterrador.

Sabía que no podían quedarse en las primeras etapas de su relación para siempre, y aunque él en su momento había pensado que lidiaría con ello cuando sintiera que avanzaban, al parecer ya habían avanzado sin que él se diera cuenta.

Y lo que había pasado la última vez en la casa del músico…sin lugar a dudas ya mostraban que las intenciones que tenía para con el cuerpo del pianista también habían cambiado. Sintió un pequeño sonrojo pintarse en sus mejillas debido a ese último pensamiento, pero no tuvo mucho tiempo para sentirse avergonzado ya que la voz de alguien pidiendo algo frente a él rápidamente le devolvió a la realidad.


Kirino estiró su cuerpo mientras el techo límpido del cuarto de su amigo, demasiado pulcro, pero ese era el estilo de Shindou.

Sonrió un poco.

—Y bien—comenzó a decir mientras giraba un poco la mirada para enfocar al muchacho, era extraño que Shindou le pidiera verse a esa hora, no que Kirino tuviera problemas con pasar tiempo junto a Takuto, incluso quedarse en la casa del otro era algo que con el tiempo se había vuelto una pequeña costumbre entre ellos— ¿quieres decirme algo?—Y el tono que tenía dejaba muy en claro que ya sabía la respuesta de antemano. Pues aunque fuera común que Shindou y él pasaran tiempo juntos, normalmente el otro muchacho no tenía esa clase de expresión.

Sin embargo parecía que Shindou aún no encontraba las palabras exactas para hablar con él, pues simplemente le vio mover una de sus piernas mientras apoyaba su espalda en el respaldo de la silla de su escritorio y miraba el foco de la habitación como si tuviera algo particularmente interesante.

Esperó unos pocos segundos, hasta que las palabras salieron al fin de los labios de su amigo.

— ¿Has pensado alguna vez en el futuro, Ranmaru?—Nombre de pila. Pensó Kirino, mientras trataba de acomodar su postura y ver mejor a su amigo, eso era cosa seria.

— ¿El futuro?—preguntó, a modo de dar hincapié a una mejor respuesta, sí es que se le ocurría alguna. O mejor, una manera de unir los miles de pensamientos que saltaron a su cabeza cuando Takuto hubiera formulado la pregunta.

Continuar con los estudios, asistir a la universidad que había estado viendo desde hacía un año, quizá buscar un trabajo nuevo, aunque el que tenía ahora le venía de maravilla si debía ser honesto, tratar de balancear su futuro horario escolar con el trabajo y el tiempo que le dedicaba a Kariya.

—Pues si he pensado—Entendía por dónde iban los tiros de la pregunta de su amigo, Kirino estaba completamente consiente de las ideas de su amigo de estudiar lejos de su ciudad natal, y aunque la pregunta hubiera sido muy abierta a la interpretación era fácil suponer que Shindou comenzaba a ver posibles escenarios dados gracias a esa situación. Sin embargo, Kirino dudaba de ser capaz de ser de ayuda en esta ocasión, pues si lo veía con calma, la vida que él esperaba tener dentro de un tiempo no era muy diferente de la que tenía en ese momento.

—Una respuesta un poco más elaborada se apreciaría….

Y el tono ofuscado no pasó desapercibido por Kirino, quien en respuesta sólo pudo reír un poco.

—Lo lamento, lo lamento—si disculpó mientras calmaba su carcajada—Tienes que ser un poco más específico, Takuto.

El mentado sólo suspiró, mientras dejaba su lugar en la silla y avanzaba hasta la cama, para dejarse caer al lado de su amigo.

—Kariya…—murmuró, como si él mismo no supiera cómo seguir a la línea de sus propios pensamientos— ¿Has pensado qué quieres en un futuro con Kariya?

Bueno, eso había sido lo suficientemente directo. Kirino acomodó su cuerpo de manera que pudiera ver a los ojos a Shindou, quien no se había movido ni un ápice luego de pregunta. Le miraba directo a los ojos, y este le devolvía la mirada. Era como si el ambiente se hubiera tornado mucho más personal, y no sólo gracias a la pregunta.

¿Qué quería exactamente? Se preguntó Kirino, aunque la respuesta rápidamente apareció en su mente. Él quería seguir al lado de su novio, había pasado mucho para que estuvieran juntos en primer lugar, no iba a dejarle tan fácilmente.

Aunque nuevamente, no encontró las palabras exactas para describir el golpe de ideas que venían a su mente cuando escuchaba las palabras Kariya y futuro juntas en una oración. Así que, con la mejor sonrisa que se sabía le dijo.

—Sólo sé que él será una parte importante de el—Y Shindou le dio una sonrisa en respuesta.


Nadie querría ser Kyosuke en ese momento, era un hecho.

No podía creer que hubiera hecho caso al consejo de Hakuryu, o que le hubiera preguntado en primer lugar. Quizá eso sólo era muestra de lo desesperado que se encontraba en ese momento.

Intentar encontrar su sentido común cuando se trataba de Tenma ya parecía una tarea casi titánica, pues había intentado de muchas maneras pero había terminado fallando en todas y cada una de ellas.

Suspiró mientras abría la puerta de su casa, era extraño que estuviera asegurada, porque significaba que Yuuichi no se encontraba y él no recordaba que tuviera una visita al médico o alguna otra actividad.

Su sospecha se volvió realidad cuando no encontró los zapatos de su hermano en la entrada, pensó en llamarle mientras caminaba por el pasillo y dejaba sus llaves cerca de la puerta. Sin embargo no tuvo que hacerlo, pues unos minutos después de su llegada la puerta se habría de nuevo.

Ante el sonido apresuró su paso hasta el pasillo principal.

—Hermano, dónde—

Pero no terminó su cuestionamiento, pues junto a su hermano apareció un semblante que realmente no quería ver, mucho menos en esos momentos.

Y el objeto de sus malas miradas al menos tuvo la decencia de parecer algo culpable cuando cruzaron la puerta.

—Kyosuke—saludó Yuuichi mientras se quitaba los zapatos. Taiyou simplemente se quedó en su lugar cerca a la puerta de entrada, inseguro sobre si debía o no acercarse.

El menos de los Tsurugi frunció un poco el ceño al ver el semblante algo cansado de su hermano, uno que había aprendido a diferenciar con el paso del tiempo.

— ¿Dónde estuviste, hermano?—preguntó mientras seguía el rastro del otro muchacho, quién aún seguía estático por completo.

Decir que Amemiya no le agradaba.

Aunque quizá decirlo de esa manera le restaba un poco de profundidad a lo que sentía. No era que el muchacho en general no le cayera bien, ya que no había tenido el tiempo suficiente para tratarlo. Sin embargo, no creía que fuera la elección correcta de pareja para su hermano.

No podía creer aún que ellos fueran pareja, si le permitían decir.

Tan sólo la manera en la cual ellos dos se habían conocido ya de por si era bastante particular, Kyosuke realmente nunca habría pensado que su hermano se fuera a cruzar con nadie importante en el hospital. Y durante las terapias de rehabilitación para más inri. Pensar que había pasado mucho más tiempo allí antes de la operación y nunca se habían visto. Parecía que al destino le gustaba reírse de Kyosuke a veces.

Pero volviendo a lo que decía antes, Amemiya era un huracán al lado de su hermano. Kyosuke sabía que su hermano necesitaba tranquilidad para recuperarse y para seguir con sus actividades diarias, la escuela por si sola era ya suficiente estrés junto con las terapias como para sumarle a un chiquillo que tiene demasiada estamina para su propio bien.

Aunque cuando Kyosuke dijera algo al respecto su hermano simplemente negara mientras sonreía, quitándole importancia al asunto y alegando que Taiyou era todo lo contrario, muy maduro y centrado, que no dejara que su personalidad energética le engañara. Y más aún, esa alegría y animosidad eran las cosas que más le gustaban de él.

De nada servía los comentarios que alguna vez hubiera escuchado a algún compañero de su hermano, parecía que todos alrededor de él creían que Taiyou era el destinado a compartir lo que quedara de vida junto a su hermano. Y ellos eran aún muy jóvenes como para pensar en esas cosas, por amor a dios.

El hecho de que fuera un amigo muy cercano de Tenma, sólo hacía que ese sentimiento de rechazo que había comenzado a sentir por el capitán del Arakumo sólo se hiciera más grande.

Digamos entonces que al destino le gustaba reírse de kyosuke muchas veces.

—Taiyou y yo fuimos a jugar un poco.

Y Kyosuke podría jurar que su rostro nunca había puesto una mueca de incredulidad mezclada con desagrado tan rápido antes.

—Y no pongas esa cara—fue lo que rápidamente siguió a la respuesta de Yuuichi. Parecía que su hermano se tomaba las cosas muy a la ligera, ¿Qué acaso no recordaba que había estado teniendo dolores en la rodilla hacía tan solo unas semanas?— ¿No vas a pasar, Taiyou?

Cuestionó Yuuichi quien ya estaba en la entrada del pasillo, Taiyou aún miraba a ambos hermanos con una expresión graciosa en el rostro.

—Creo que ya es un poco tarde, Yuuichi, debería regresar a casa.

El mentado asintió.

—Entonces debería acompañarte.

—Oh, no, no, no—negó Taiyou mientras movía sus manos delante de su cuerpo—no vivo tan lejos de aquí, puedo llegar bien sólo.

Yuuichi frunció un poco el ceño, como si no entendiera esa reacción.

—Pero quiero acompañarte.

—En serio está bien—y una risita nerviosa, el menor de los Tsurugi era lo suficientemente sutil como para mirarle fijamente sin que realmente pareciera, pero Taiyou podía sentir perfectamente la agresividad viniendo de él—Además aún tienes trabajo dela universidad que hacer, no quiero retrasarte.

—No digas tonterías—Yuuichi ya se encontraba nuevamente poniéndose los zapatos, haciendo su camino hacia la puerta. Podía notar la incomodidad del más joven, quizá era mejor hablar un poco más lejos de allí—Al menos déjame acompañarte hasta afuera del jardín.

Taiyou pareció dudarlo unos segundos, pero rápidamente asintió. Yuuichi giró un poco el rostro y le dijo a su hermano que volvía en unos minutos, que sería mejor que se cambiara y tomara un baño, él se iba a encargar de la cena, la única respuesta que recibió fue un mudo asentimiento.


—Te dije que me odia—fue todo lo que Taiyou dijo una vez hubieran estado fuera de la casa, el clima estaba un poco más frío que noches pasadas, Yuuichi podía notarlo también por el ligero color rojo que se pintó apenas en las orejas de su novio. Eso o quizá el hecho de que parecía querer fundirse con la pared hace unos segundos.

—No te odia—respondió mientras estiraba las manos y las colocaba a ambos lados del rostro del más joven—pero admito que pareces no ser santo de su devoción—y una risita.

—No me da risa, Yuuichi.

—Lo sé, lo sé—se acercó para depositar un pequeño y corto beso en los labios del otro, dejando el rostro de Taiyou esta vez sí más coloreado de granate—hablaré con él.


Ibuki se puso la chaqueta mientras veía Minamisawa terminar de arreglar su cabello, para que luego ambos se despidieran del gerente y emprendieran camino hacia la estación. Las luces de la ciudad estaban todas encendidas y el frío se comenzaba a sentir, era bueno que al día siguiente no tuvieran clases, o trabajo tampoco en su caso. Creía que necesitaba un poco de tiempo para asimilar lo que sería trabajar con el "histriónico" lado de Minamisawa que acababa de conocer.

El chico a su lado rió, como si supiera lo que estaba pensando sin necesidad de lo que lo dijera.

—ugh—medio gruñó Ibuki, pero su compañero pareció ni inmutarse.

—No actúes así—pidió, aunque era bastante claro que su frustración le divertía de sobre manera.

—No me puedes pedir que no me sienta incómodo ante tanto teatro.

Ibuki giró un poco el rostro, en el momento exacto para ver al otro revolear los ojos.

—Es necesario, aunque tampoco me quejo, recibir la atención de tantas muchachas tampoco está mal, y las propinas lo valen.

—No valen perder mi salud mental.

—Todo lo contrario—y un pequeño codazo—valen eso y más, señor dribbleo el balón fuera del arco.

—¡Eso pasó una vez!

¡¿Por qué siempre le recordaba eso?!

—Corrección. Una vez. En televisión nacional—y la carcajada consecuente.

Sin embargo, aunque Ibuki se encontrara irritado por el comentario, rápidamente se encontró contagiado por la risa también.

Lo diría una y mil veces si era necesario, prefería al Minamisawa de siempre. Al menos con él las horas de trabajo serían algo entretenidas.


—Te quedarás hoy, ¿verdad?

Shindou decía, aunque ya estaba arreglando la cama que solían compartir cuando se quedaba. Era algo como una costumbre desde que fueran pequeños, aunque debía admitir que compartir cama ahora era un poco incómodo, pues ambos habían crecido. Sin embargo, y aunque hubieran muchas camas vacías que se pudieran ocupar en la amplia casa de Shindou, ambos eran felices con su tonta tradición.

—Claro que sí, o acaso planeabas enviarme a casa a esta hora—y negó un par de veces—impensable.

Shindou revoleó los ojos mientras murmuraba palabras de aceptación.

Tener a Kirino cerca como el mejor amigo que era debía admitir era como un calmante para la mayoría de sus dudas, no conocía a nadie con quien poder hablar de las cosas como lo hacía con el ex defensa.

—Por cierto, Kirino.

— ¿Uh?

—Gracias.

Pues Shindou creía que ya comenzaba a figurarse una respuesta a sus propias preguntas.


Notas finales: Esta disque trama se mueve lento, pero lo hace. ¿Lo gracioso? Es que partes posteriores ya están escritas, incluso historias anexas, que más sirven como oneshots. lol