Uffffff! jajaja ya hace casi un año que no actualizo... perdón! pero es que entre la familia, los amigos, la escuela, etc. No había tenido tiempo de escribir. Pero bueno, lo importante es que aquí está jajaja.
Por cierto, tal vez en este capítulo (sino es que desde el primero se dieron cuenta) noten que Kratos está un poco cambiado en cuestión de personalidad, el Kratos de mi historia es más expresivo (o al menos eso creo yo jajaja) ya que es un adolescente, así que se me hizo mas divertido darle ese toque de chico malo... espero y no me odien por eso ;A;
En cuanto al capítulo, no quedó tan largo como el primero, y es que el capítulo uno sirvió para dar la introducción a los personajes que estarán participando como importantes en la historia (lo sé, son demasiados jajaja) y pues es que planeo hacer durar este fic, pues creo que hay demasiado de dónde explotar gracias a los peculiares personajes jajaja.
Sé que la historia va muy lenta!, pero créanme, valdrá la pena, sólo tengan paciencia! jajaja
En fin, creo que ya alargué mucho esto ajajaja, así que, sin más que decir, espero que disfruten el capitulo al igual que yo lo disfrute escribiéndolo.
Muchas gracias por tomarse un tiempo para leer mi historia, en realidad se los agradezco mucho, y más a aquellos que se toman un tiempo extra para dejar un comentario, en serio, ayuda mucho!.
Hasta la próxima actualización! ;)
Capítulo II: ¿Comienzan los problemas?
YUAN.
Después del altercado que había pasado en la cafetería, los tres amigos (y Decus) habían sido llamados a la oficina del director, ya que gracias a que la nueva profesora Sage había llegado después de un tiempo el director se enteró de lo que había pasado. Mythos se salvó del castigo, ya que por alguna razón él no fue tomado en cuenta (tal vez y la profesora Raine pensó que sólo había sido un chico atrapado entre la multitud).
Llegaron a la oficina del director para ser recibidos, primero por la secretaria, una chica (no menos de 28 años), de cabello rosa. Cuando la secretaria le notificó la situación al director, esta los hizo pasar en seguida. Después de haber tenido una charla con el rector de la escuela—que de hecho sí estuvieron a punto de expulsar a Kratos, como decían los rumores, pero Raine había salido en defensa de él diciendo que ella se encargaría de la conducta del chico— En cuanto a Martel, ella, efectivamente sería castigada, sin embargo, dijo que se haría cargo de cualquiera que fuesen las consecuencias, entonces el director recapacitó y decidió no castigarla (por esta vez). Yuan corrió con la misma suerte que Martel, ya que él no había hecho nada malo, pero según el director, había sido cómplice al no haber avisado a algún profesor. A Decus lo habían mandado a la enfermería, ya que la hemorragia no quería parar.
Los tres chicos (con la profesora Raine como escolta) se dirigieron a sus clases, donde todo el mundo estuvo preguntando acerca de lo sucedido. Yuan ya estaba harto de escuchar los comentarios (positivos y negativos) de sus compañeros, así que, en medio de la clase de matemáticas se levantó de su asiento y salió; para su suerte, la profesora Relina estaba ocupada revisando y aclarando dudas a una cierta cantidad favorable de alumnos desde su escritorio, así que no se dio cuenta cuando Yuan salió. Martel se percató y no dudó en seguirlo, Kratos seguiría su ejemplo si no fuera porque, por alguna razón, se detuvo y se removió en su asiento pensativo e ignorando las preguntas de sus compañeros. (Obviamente la profesora Raine ya se había ido después de aclararle la situación a la maestra de matemáticas. De hecho, citó a Kratos en su oficina a la primera hora del día de mañana).
Yuan había llegado al laboratorio principal, se sentó en uno de los banquitos más cercanos y se dispuso a leer. En ese lugar se sentía más tranquilo, de hecho, lo podría catalogar como uno de sus favoritos.
Se percató de la presencia de alguien parado en la puerta (decidiendo si entrar o no) y sonrió. Momentos después una hermosa chica había entrado al laboratorio.
-Sabía que estarías aquí—Dijo Martel inclinándose para ver mejor la cara de Yuan.
-No me sorprende—Definitivamente Yuan estaba feliz, sólo que lo demostraba muy a su manera (una sonrisa sencilla pero que denotaba demasiadas sensaciones).
Hubo un silencio que ambos disfrutaron, tal vez no al mirarse, pero sí con la presencia de uno con el otro.
Cuando Martel se aburrió de ver el escritorio con objetos que parecían de experimentación, soltó un leve suspiro y rompió el silencio, Yuan se dio cuenta y se quedó contemplándola.
-No entiendo por qué Kratos hizo eso, simplemente no debió hacerlo—Cuando Martel giro su cabeza para mirar a Yuan, se topó con la mirada misteriosa del chico.
-No seas tan dura con él, sólo quería protegerte. Estoy de acuerdo con que no fue de la mejor manera pero, la intención es lo que cuenta. Sólo fue un error y ya.
-Un error que casi provocaba su expulsión…-La chica, al no soportar la penetrante mirada de Yuan, volvió sus ojos al escritorio. Al hacer eso, un mechón de cabello cayó y le tapo parte de su cara—De no haber sido por la profesora Raine…-Pero Martel no pudo continuar, debido a que Yuan acercó su mano para pasar el mechón de cabello por detrás de la oreja de Martel. El chico observó cómo un ligero rubor aparecía en las mejillas de la muchacha.
-Algún día Kratos aprenderá de sus errores, ya lo verás. No es necesario que te preocupes por él. —Apartó su mano del cabello de la chica— Por cierto, es mejor cuando puedo ver tus ojos—y después sonrió.
-T-te he traído un regalo—Soltó de repente la chica. Era obvio que Martel se sentía demasiado nerviosa, cosa que a Yuan le pareció tierno, sin embargo, el semblante casi inmutable del chico cambió por una ligera reacción de asombro.
-¿En serio? ¡Qué sorpresa! y, ¿a qué se debe eso?—A pesar del estupor, su cara mostraba una cálida sonrisa.
-S-simplemente quería darte un obsequio, ¡no es que necesite razones para darte alguno!
-Comprendo, no te alteres—Yuan rio con suavidad mientras observaba cómo la chica rebuscaba en el bolsillo de su falda para finalmente sacar una pequeña cajita negra decorada con un moño azul.
-Toma… sé que no es mucho pero, espero que te guste—Yuan podía darse una idea de lo que podría ser el regalo: un anillo, entonces imaginó rápidamente una escena donde Martel no sabía cuál anillo elegir, y eso le causó gracia- ¿Qué es tan gracioso?—Martel se sentía un poco avergonzada.
-Nada, nada—Y entre pequeñas risitas, Yuan aceptó la cajita negra-¿Puedo?
-A-adelante.
Cuando Yuan abrió la caja, efectivamente se encontró con un anillo dorado, algo grueso. El chico fingió sorpresa.
-¿No crees que debió haber sido al revés?
-¿De qué hablas?—Dijo Martel confundida.
-Bueno, yo soy el chico, se supone que yo soy el que debe hacer este tipo de regalos—Dijo Yuan mientras agitaba un poco la cajita.
-¡Pero claro que no! A veces es bueno cambiar los conceptos—Dijo una sonrojada Martel.
-Tienes razón, mi comentario fue estúpido—Dicho esto, Yuan le removió un poco el cabello a Martel, la chica no se quejó. Después, desgraciadamente la campana sonó. —Pero cómo vuela el tiempo… ven, es hora de ir a clase. —Se levantó de su asiento y esperó a que la chica hiciera lo mismo. Ya en la entrada Yuan siguió con la conversación.
-¿Sabes una cosa?
-¿Hmmm?—Martel le dedicó una mirada de intriga.
-Definitivamente el laboratorio es mi lugar favorito. –Y así, el chico emprendió el paso, dejando a Martel absorta en sus pensamientos.
-¿A qué te refieres?—Martel alzó un poco la voz para que Yuan la pudiera escuchar, después, al ver que el chico se disponía a esperarla, comenzó el camino hacia él.
-Simplemente recuerda con detenimiento y sabrás de lo que hablo.
-¿Pero qué…? Oh vamos, no me respondas con acertijos, ¡es molesto!
-Pronto lo sabrás. —Y entre ligeras discusiones, sus figuras se perdieron en el fondo del pasillo; sin embargo, una silueta parecía asomarse de detrás de unos casilleros cerca de donde habían estado ambos chicos.
Llegaron a su clase siguiente: "Astronomía" con el profesor Maxwell.
Al entrar, se dieron cuenta que Kratos no estaba por ningún lado. Esto no les pareció extraño a ninguno de los dos, ya que sabían que su amigo siempre llegaba tarde a cualquiera de sus clases. El profesor Maxwell llegó y comenzó con su clase, pero antes, les dio una gran noticia que decía que dentro de una semana estaba programado un viaje para observar las estrellas. Todos los compañeros de Yuan soltaron vítores, pero lo que no les pareció fue que el profesor no habló del lugar a donde iban a ir, (el profesor siempre los torturaba de esa manera). Pasados unos diez minutos de clase, Kratos llegó. Yuan observó cómo su amigo se colaba al salón sin que el profesor se diera cuenta y no pudo evitar negar con la cabeza como diciendo: "ay Kratos, nunca cambiarás" El chico se sentó al lado de Yuan.
-¿Dónde estabas, de nuevo en la azotea?—Preguntó Martel siendo amigable.
-No. Por ahí, dando un paseo para relajarme, es todo, nada fuera de lo normal-Por alguna razón, Yuan se pudo dar cuenta que kratos se sentía tenso.
-¿Y lograste relajarte?—Preguntó Yuan.
-No, eso es lo peor del caso—Y aparte de tenso, Yuan percibía que su amigo se sentía decaído, sin embargo, Kratos trataba de ocultarlo con indiferencia.
-¿Por qué, tan grave es tu situación?—Preguntó Martel, preocupada.
-No, no es importante realmente. —Kratos trataba de restarle importancia al asunto.
-Sabes que puedes contarnos…-Insistió la muchacha.
-Lo sé, es sólo que preferiría no decir nada, al menos no por ahora, ¿está bien?—Terminando de hablar, Kratos le dedicó una sonrisa que demostraba melancolía a su amiga, quién sabe si Martel se dio cuenta, porque Yuan sí que lo hizo, pero prefirió no tocar el tema.
-Como quieras…-Dijo Martel, aún extrañada por la reacción de su amigo.
Después de esa conversación, ambos no pudieron tener una plática más estructurada con Kratos. Yuan seguía con la creencia de que su amigo se estaba comportando de una manera poco común, pero no quiso insistir, ya que optaba por no presionar a Kratos y dejar que él les contara cuando estuviera listo, ya que eran amigos, ¿no?
Las últimas dos clases transcurrieron igual que la de astronomía; Kratos seguía extraño y continuaba sin querer hablar sobre su problema.
Al término de la jornada escolar, Martel y Yuan se quedaron hasta tarde en la escuela, ya que tenían la obligación de asistir a la junta que se hacía cada semana para tratar aburridos asuntos que solo al consejo estudiantil le importaban.
Cuando llegaron al aula de reuniones, encontraron solamente a Alice sentada encima del escritorio observando el paisaje a través de la ventana. Al parecer, Decus se había marchado a su casa después e haber sido atendido en la enfermería.
-Tardaron demasiado—Dijo Alice sin apartar la vista de la ventana. —Llevo esperando como tonta a que alguien llegase, lástima que son ustedes… pero bueno, al fin y al cabo van a servir de algo… o al menos eso quiero creer. —Terminó la frase mientras daba un pequeño salto para bajar del escritorio y posar sus penetrantes ojos ambarinos en los dos chicos que acababan de entrar.
-Buenas tardes Alice—Expresó Yuan con cortesía mientras asentía con la cabeza. —Nosotros también estamos encantados de verte.
-¿Pasó algo malo?—Preguntó Martel un tanto preocupada.
-En realidad no, es sólo que mis incompetentes compañeros no saben ni siquiera pasar un miserable recado al profesor Maxwell. Obviamente hablo de ustedes dos, para que no se confundan. —Sentenció de manera engreída la pequeña rubia.
-¿Pero de qué estás hablando?, ¿cuál recado? ¡Nosotros no estábamos enterados de nada!—Martel realmente estaba confundida. Yuan sólo rodó sus ojos soltando un suspiro para liberar tensión.
-Ahhh… cierto, casi son castigados. —Alice soltó una risita que denotaba cinismo. —Lo había olvidado, disculpen, error mío. —Después les dedicó una sonrisa cargada de satisfacción.
-¿Podrías ir al grano? Suficientes problemas tenemos ya. —Dijo una retadora Martel.
-¿Por qué es tan importante ese dichoso recado?—Preguntó Yuan al ver que Alice no se disponía a responderle a Martel.
-Lo que pasa, queridos, es que nuestro amado director Brute, dio la noticia de que el siguiente "viaje", que yo más bien llamaría excursión, se realizará en conjunto de toda la maldita escuela, sí, incluidos los estúpidos mocosos de primer año… ¡puaj!—La última frase la dijo más para sí misma que para ellos—Así que los necesitaba a ustedes para que pasaran el recado a Maxwell, pero, veo que no sirven ni para eso…
-¿Cuándo anunció eso?—Preguntó Yuan interesado.
-¡Eso es estupendo!—Dijo Martel alegre ante la idea. —Así será más animado el viaje. —Volteó a ver a Yuan para compartir su alegría, a lo que el chico solo se limitó a sonreírle tiernamente.
-No sé qué le ves de estupendo… lo más probable es que nos pondrán a cuidar niños—Dijo Alice con su habitual tono de reproche. —Solamente una rara como tú podría alegrarse por esto…
-¿Es todo Alice?—La interrumpió Yuan. En realidad, el chico no quería que se armara una discusión entre ambas muchachas, ya que comenzaba a sentir en el ambiente aquella tensión característica de una conversación entre ellas dos. —Si es todo, será mejor que nos vallamos, ya pasan de las cuatro y aún tenemos que terminar los proyectos escolares. —Como siempre, Yuan trataba de ser amable, sin embargo la situación se descontrolaba.
-¿Cómo querías que le pasáramos el recado a Maxwell si tu apenas acabas de enterarte también? ¡Es ilógico Alice!—Martel ya no podía soportar más los malos tratos de Alice.
-Cariño, existe algo que se llama eficiencia…ahh, pero tal vez no conozcas esa palabra, creo que es demasiado para tu pequeño vocabulario…
-Alice, es en serio, deja de actuar como una tonta.
-Si no soy tú, querida—Alice comenzó a reír cínicamente de nuevo.
-¿Sabes qué? No tiene caso pelear contigo, y otra cosa, ni creas que le pasaremos el recado a Maxwell, ya te has salido con la tuya muchas veces, y ya me cansé. No siempre vas a obtener lo que te plazca en la vida Alice. ¡Así que mejor vete acostumbrando, que nosotros ya no vamos a seguir ninguna de tus malditas órdenes! ¿Entendiste?—Dijo una enfadada Martel para después dar media vuelta e irse del lugar.
-¡Ja! No sabe lo ridícula que se ve al tratar de hacerse la valiente.
-Alice, disculpa pero, yo también me voy. Ya que no le veo nada productivo a esta reunión.—Yuan avanzó hacia la puerta, sintiendo la mirada de la chica a sus espaldas.—Y otra cosa, será mejor que cuides la única amistad que tienes, porque si sigues así, lo más probable es que te quedes sola. Hasta luego. —Dicho esto, Yuan cruzó el umbral de la puerta. En realidad no le importaba mucho si había causado o no un cambio en Alice, pero no podía permitir que siguiera ofendiendo a Martel, así que por eso decidió decirle aquello a la rubia, qué mejor, hablar con la verdad en lugar de insultar a la persona.
Yuan encontró a Martel sentada en una banquita cerca de la cafetería, al parecer la chica lo estaba esperando.
-¿Estás bien?—Preguntó Yuan al momento de sentarse junto a ella.
-Sí, es solo que me saca de quicio, no comprendo qué fue lo que le hice. Te juro que trato de recordar algo, alguna pista que me haga entrar en razón, pero no, no encuentro nada.
-No le des tantas vueltas al asunto, simplemente hay personas así. Pero si en realidad quieres arreglar las cosas con ella, deberías invitarla a charlar un rato. Es la única solución que le veo, además, no me gusta que te desgastes pensando en eso. —Yuan acercó su mano a la cabeza de ella para después acariciarle el cabello con suavidad y de nuevo se dio cuenta que Martel se sonrojaba levemente.-¿Qué te parece si mejor volvemos a casa? Me imagino que has de estar cansada.
-N-ni que lo digas—Martel suspiró—Tienes razón, es hora de irnos.
-Claro—Y cuando ambos chicos se ponían de pie para emprender camino a la salida, llegó Kratos del otro lado del pasillo. Lucía un poco nervioso.
-Hey! Por fin los encuentro. —Dijo el pelirrojo.
-¡Kratos! Creíamos que ya te habías marchado. —Dijo Martel ante la sorpresa.
-¿Tuviste algún castigo?—Preguntó Yuan casualmente.
-…No, nada de eso, en realidad, te estaba esperando. —Kratos señaló a Martel—Quisiera hablarte de algo.
-¿A mí? Ammm… claro, dime, ¿qué es lo que pasa?—Dijo Martel un poco entusiasmada, ya que por fin su amigo se había decidido a hablar de sus problemas… o al menos eso creía ella. Yuan simplemente observaba la escena sin hacer ninguna intervención.
-Tengo que decírtelo en privado…-Kratos volteó a ver a Yuan.
-Entiendo—Suspiró Yuan—En fin, nos vemos después, tengo demasiado trabajo que hacer, así que será mejor que me valla. Hasta mañana chicos. —Yuan agradecía que su amigo Kratos fuera directo, ya que así no tenía que descifrar ningún lenguaje de señas o algo parecido. Sin embargo, cuando se dio media vuelta para dirigirse a la salida de la escuela, un sentimiento de querer regresar hacia donde estaba Martel lo invadió, pero como siempre, pensó en que lo mejor sería dejar que su amigo hablara con ella, así que simplemente ignoró su sentir para después dejar la escuela a paso calmado.
Al poco tiempo, la silueta solitaria de Yuan se perdió con el paisaje.
