Simple curiosidad.

Empieza un nuevo día, un día diferente con las misma rutina, me levanto de mi cama, voy directo a darme una ducha y cepillar mis dientes, luego de terminar me dirijo a mi guarda ropas; tomo lo primero que veo, me coloco mi vestimenta, tomo mis zapatos y ni siquiera me preocupo en desayunar; hoy tendría que ir a la universidad. Al ir directo a mi auto me doy cuenta que hoy también tendría que ir a la casa de ellos a buscar algunas de sus partencias mas preciadas… No seria fácil estar ahí de nuevo… sin la más minima presciencia de mis padres, pero debía hacerlo, no solo por ellos… también por mi.

No tenia ganas de ir a la universidad, tan solo de escuchar a mi profesor hablar era realmente un fastidio, no solo él también mis compañeros de clase.

-Muy bien muchachos, recuerden que tienen que trabajar para su trabajo final, si no, tengan por seguro que no pasaran la materia-

El profesor hablaba con intención de que los alumnos presten aunque sea la más minima atención pero hasta él mismo sabe que solo esta hablando con las paredes.

-Por favor traten de entregar el trabajo en la fecha limite, si tienen alguna duda deben avisarme o al profesor Gildarts-

-Ya lo sabemos profesor no se preocupe-

-Tú eres el que mas me preocupa Dragneel-

Natsu Dragneel un estudiante como cualquier otro, no era de notas tan altas pero por alguna razón le gustaba causar problemas, supongo que es ese tipo de persona que le gusta llamar la atención.

-Jajajaja mejor no hables Natsu o será peor para ti-

-Déjame en paz Loki, no me ayudas en nada-

Loki, es uno de los pocos estudiantes con buen promedio, pero su gran debilidad son las mujeres atractivas, era un mujeriego, eso ya todo el mundo lo sabia.

-Solo trato de que ya no te metas en problemas-

Eran buenos amigos a mi parecer aunque yo no era de hablar mucho con ellos debido a que no me gusta el interactuar con personas que no sean de mi interés.

-Juvia, ¿Cómo has estado?- Escuché esa voz susurrarte que venia de la parte de atrás de mi asiento, esa voz era de Lucy Heartifilia, una adolescente que tenia la misma edad que yo, 19 años de edad, chica rubia de gran cuerpo, al menos eso era lo que decían las personas de la universidad, una chica con una fortuna inigualable debido al poder empresarial que tiene su padre, popular y admirada. En fin una persona con vida perfecta si se podía decir así.

-Estoy bien, gracias por preguntar- dije sin la más minima expresión en mi rostro como si estuviera hablando con la pared misma.

-¿Estas segura? No creo que estes bien pues la muerte de tus padres…- Tras decir eso, no supo que decir después para que aquello sonara agradable, por mi parte solo me quede observando esperando que dijera algo más pero después pensé que seria algo descortés y mal educado de mi parte.

-No te preocupes, no tienes porque- Al decir eso me levante de mi asiento le pedí al profesor que me dejara salir del aula de clases y este me dio el permiso, busque un lugar para poder relajarme y estar sola, sola… mas de lo que estaba. Era algo insoportable…

-J-juvia- Otra vez aquella voz de la rubia Heartifilia.

-Quería estar sola… Al parecer ni eso logro conseguir- Mis palabras sonaban crueles no podía negarlo, realmente no quería que me molestaran.

-En estos momentos no puedes estar sola, al menos necesitas un consuelo de alguien- La rubia quería acercarse mas a mi, esa era su intención pero la mía era simplemente todo lo contrario, solo quería que se alejara, no necesitaba consuelo, necesitaba otra cosa pero definitivamente no era eso.

-Ninguna persona resiste la muerte de sus seres queridos, yo también he perdido a seres que ya nunca volveré a ver así que… Entiendo un poco de cómo te sientes…- Aquellas palabras tenían algo de dolor y ¿preocupación? No entendía muy bien pero era muy extraño que ella se acercara tanto hablar conmigo y no solo eso si no consolarme… Cosas raras que pasan a veces talvez, pero realmente no quería hablar con nadie ni siquiera me sentía triste, me sentía normal como si fuera otro día de mi vida pero quizá mi exterior mostraba otra cosa, mostraba… No se como debería llamarlo tal vez ¿infelicidad?, si talvez eso era, pero sea lo que sea ella debía alejarse, no tiene porque estar preocupada por mi, ni siquiera mis familiares lo hacen, ni mis amigos… las personas hipócritas no se preocupan por los demás si no por ellos mismos.

-No tienes porque consolarme Lucy pero aprecio mucho que te hallas tomado la molestia en venir hasta donde estoy para saber como me siento- Por Dios Juvia que palabras tan falsas estas diciendo, bueno debía ser educada después de todo, así me lo habían enseñado desde que tengo uso de razón.

-¿Estas segura?- Pero que insistente es esta mujer. –Si Tranquila-

.

.

.

.

Después de terminar mis estudios, decidí ir al cementerio, después de todo si no pude visitarlos en vida debería por lo menos visitarlos al menos muertos aunque eso no sea lo correcto me sentía obligada. De tan solo pensar en ellos me traía nostalgia, algo que me gustaba admirar de mi madre era la forma en que podía solucionar las cosas sin dificultad alguna, era realmente una persona extraordinaria, mi padre era un hombre trabajador a pesar del poco tiempo que pasaba conmigo y mi madre cuando solo tenia tiempo para nosotras era el hombre en el que podía confiar, un hombre totalmente distinto y encantador. Aun así recordando aquellos momentos seguía sin entenderme a mi misma, ¿por que no mostraba lágrimas de dolor y tristeza? Ya no volvería a ver aquellos seres que admiraba, supongo que en mi interior aun no sigo asimilando que ellos estén muertos.

Al llegar a al lugar donde esta enterrada mi madre al acercarme había un hombre que sabia perfectamente quien era, ese hombre rubio de espalda ancha y cabellos dorados, Laxus Dreyar.

-¿A que viene su visita a este deprimente sitio?- Pregunte observando aquellos ojos intensos que también me observaban expectantes.

-Acaso no pudo visitar la tumba de una de mis colegas- Respondió aquel muchacho.

-No me malentienda, solo no me esperaba que un hombre tan importante como usted estaría en este sito y precisamente a esta hora- Tenia que saber mas el porqué estaba aquí

-Tranquila ya me iba de todos modos, volveré otro día-

Eso no era una respuesta, no se asemejaba en nada a lo que realmente quería escuchar.

-No me ha respondido correctamente- Dije claramente.

-Estas dudando mucho de mi, te encantaba conversar conmigo linda Juvia, pero esta bien no quiero hacerte incomodar ni mucho menos molestar, hablare contigo después, tengo que terminar muchos asuntos, como lo habías dicho antes soy un hombre "importante"- Sonrío al decirme eso y se alejo sin as nada que decir, no era como si me encantara hablar con él pero no podía mentir que era interesante entablar una conversación con aquel joven.

Ya era de tarde y aun estaba en la tumba de mi madre, observando la lapida y pensando en las cosas que ella hacia en estos momentos, aun no visitaba la tumba de mi padre, tendrá que ser mañana no quiero dejar de hacer mis deberes… sueno como una mala hija pero él entendería perfectamente ya que somos una familia que corresponde a sus obligaciones.

.

.

.

Al llegar a mi departamento encontré una nota en el piso que al parecer la habían dejado debajo de mi puerta, al recogerla la coloque en mi cama pues aun no tenia interés en leerla, encendí la radio luego sentí intriga al saber que decía aquella nota, me senté en mi sofá y me vinieron recuerdos de ese momento en donde estaba el chico rubio frente a la tumba de mi madre, realmente eso si me tenia preocupada y disgustada al mismo tiempo, acaso el tenia algo que ver con la muerte de mis padres, no se ni que pensar cuando no tienes argumentos concretos para encontrar al culpable.

Comencé a leer la nota, pude notar que estaba escrita a mano pero casi ni se podía entender la escritura, decidí tomar mi tiempo en descifrar cada palabra del texto, me pude dar cuenta que ni tenia sentido.

"Aquella niña que antes lloraba, hoy ha dejado de llorar y decidió limpiar sus lagrimas. Esa niña que antes reía, hoy ha dejado de reír para solo ocultar aquella sonrisa"

¿A que se debe esta nota?, ¿Se refiere a mi?, ¿A otro persona?, ¿A mis padres tal vez?, ¿Esto se relaciona de alguna forma con la muerte de ellos?, preguntas inundaron mi mente al leer aquella nota, no sabia por donde empezar para saber de que se trataba.

-Toc, Toc- (Tocan la puerta)

Camine en dirección a la puerta para saber quien tocaba, al abrirla, mis ojos se asombraron, y mi respiración se volvió agitada.

-Buenas tardes, Señorita Lockser- Dijo él con serenidad mirando fijamente mis ojos.

-Zeref, ¿a que se debe su visita?- Lo mire de cierta forma con miedo, ese hombre, no era como cualquier otro.

-He venido por usted señorita Lockser- Tomo mi mano con suavidad, me jalo hacia la salida para después cerrar la puerta mi departamento.

-¿Qué necesita de mi?- Pregunte lo mas tranquila posible.

-No he de decírtelo hasta que sea el momento-

¿A que viene eso?, ¿Qué pretende este hombre?, de tan solo estar cerca de él me siento deprimida, es extraño lo se, pero es del tipo de persona que de tan solo tenerle cerca sientes como si tuviera un aura negativa que trata de contagiarte y arrástrate a esa oscuridad.

-¿Por favor me esta asustando puedo decirme por lo menos a donde vamos?- Dije atemorizada viendo como se detuvo para luego mirarme fijamente.

-Es una sorpresa- Sonrío de manera atemorizante.

No dije nada, no quise, no grite, no hice mas preguntas, solo seguí caminando junto a él hasta llegar al sitio "sorpresa" que él había mencionado. Me sentí asustada, pero por alguna razón protegida, pero no por él, nunca me sentiría protegida por ese hombre, definitivamente no, me sentía protegida tal vez de mis padres o tal vez no.

-Gray Fullbuster- Dijo Zeref al llegar a una parada de autobús.

-Zeref- Respondió él con su ceño fruncido.

-Esta vez no voy a molestarte tengo otro asunto que atender- Me tomo de la muñeca para luego pasar al lado del joven.

-¿Que piensas hacer con ella? – Preguntó

-Eso mismo me pregunto yo Gray Fullbuster- Respondí yo aunque sabia que la pregunta no era para mi.

-Volveré a preguntar y esta vez quiero que él me responda ¿Que piensas hacer con ella?- Se quedo esperando que Zeref le respondiera, pero no hubo respuesta asi que seguimos caminando.

Me estaba preocupando ya habíamos caminado varias cuadras y aun no me decía a donde iríamos.

-No te preocupes señorita Lockser falta poco para llegar a nuestro paradero- Aquellas palabras me hicieron sacar un escalofrío, pero no dije nada.

.

.

.

.

.

-Haz tardado- Dijo un hombre con traje pero aun no volteaba a mirarnos.

-Lo siento mucho, pero no tenia intenciones de llegar a tiempo- Zeref hablo con mucha tranquila. Aun no sabia de quien se trataba aquel hombre.

-Bienvenida señorita Lockser-

-No es posible…- mi cuerpo se paralizó por unos instantes y mis lagrimas salieron de mis ojos, mis manos y piernas temblaron como si estuviera en un frío invierno sin protección alguna.

-Al parecer hoy salen después de tanto tiempo aquellas lágrimas-