Perdió el aliento.

¿Qué era lo que estaba diciendo? ¿Por qué querría eso? ¿Cómo-?

¿Cómo había sabido que no podía dormir sin él?

No tenía relevancia. Lo que importaba era lograr que Kotetsu saliera de su casa - su vida, su cabeza, su corazón - antes que pudiera adentrarse todavía más y quedarse allí para siempre.

Pero no pudo hacerlo. Intentó reunir la furia que lo había hecho gritar momentos atrás, la que se desvaneció cuando Kotetsu hablara, y falló, quebrando su incólume semblante, revelando confusos sentimientos que titilaron en los verdes irises, en las arrugas de sus cejas, la rigidez de su boca.

Súbitamente consciente de su expuesta fachada, inclinó la cabeza, ocultando sus distorsionadas facciones de él. Kotetsu, quien era capaz de leer cada línea de su rostro mejor de lo que él mismo podía, tan acostumbrado como estaba a las educadas - falsas - sonrisas y entusiastas - insípidos - saludos para complacer a todos. Y tal vez, en algún punto, también a sí mismo.

Largos dedos se enredaron en su cabello mientras una gran y cálida mano se apoyaba en su cabeza, quedándose allí, apenas percibido su movimiento circular. Una débil - casi susurrada - risita hizo presionar la mano un poco más fuerte, tan breve y a la vez tan inoportuna.

"No te preocupes por lo que acabo de decir, Bunny. Sólo soy un viejo," admitió Kotetsu, con una sonrisa agobiada torciendo sus labios en una burla de la usual risa alegre de siempre.

Barnaby no reaccionó, ni se movió un centímetro, sus ojos fijos en el suelo - el cual apenas podía ver, envuelto por la oscuridad de la noche filtrándose por la ventana. ¿Por qué las luces no estaban encendidas? - esperando por -

¿Qué estaba esperando?

Otra discreta -demasiado discreta- risita.

Frunció el ceño.

"Supongo que entonces te dejaré dormir, ¿eh? No me gustaría que perdieses tu hermoso sueño," Kotetsu se esmeró en su esfuerzo por traer su acostumbrada ronda de burlas en esa charla unilateral. Quería una reacción. Quería que Bunny se enfadara, entristeciera, se alegrara de deshacerse de él -Lo que fuera que pudiera lograr. Pero no esa total falta de respuesta, con Barnaby inclinando la cabeza y su cuerpo vencido por la fatiga, y el inconfundible gesto de sus hombros caídos en señal de haberse rendido.

No, no era lo que deseaba pero si era todo lo que Bunny estaba preparado para ofrecer, Kotetsu lo aceptaría.

Después de todo, Kotetsu jamás había sabido cómo conseguir lo que quería.

Mientras pronunciaba esas últimas palabras, revolvió los rubios mechones, sonriendo genuinamente por un segundo, antes de retraer su mano. De igual modo se detuvo cuando la mata de cabello se encrespó un poco, y su atención volvió hacia un par de ojos verdes parcialmente ocultos detrás de un rubio flequillo, y a las oscuras sombras que causaban un completo contraste en su pálida piel.

"No."

La firme mirada flaqueó un poco mientras Barnaby obligaba a las palabras a formarse en su repentinamente muy pesada lengua.

"Si… Si eso es lo que quieres," se detuvo Kotetsu, enderezándose en toda su estatura, la morena mano aún enredada en su cabello.

"No te vayas."

Y de pronto, Kotetsu lo entendió. El alivio lo recorrió por completo, el siempre presente peso del miedo desapareciendo.

Todo estaba bien. Ellos estaban bien. Y eso era suficiente por ahora.

Lo próximo de lo que se dio cuenta era que el cabello de Barnaby era un desastre, su mano estaba en la parte de atrás de su cabeza entrelazada contra los despeinados mechones, una cariñosa sonrisa llenando sus ojos ojos avellana con afecto mientras susurraba tranquilizadoramente, "Vamos a tu cama, Bunny."

[Fecha de inicio de traducción: 8 de Agosto de 2015. Hora: 17:53. Fecha de término de traducción: 10 de Agosto de 2015. Hora: 20:23]