Kotetsu ausentemente los guió a ambos por el pasillo, con su mano apoyada sobre la base del cuello de Barnaby, jugando con sus dedos inconscientemente entre los rubios rizos. Aquello molestó al chico. El contacto los mantenía juntos, lo suficientemente unidos para que también pudiera tocar al otro pero no lo suficiente como para sentir el
.calor irradiando de él. No había ninguna luz encendida, la oscuridad impregnaba su visión - y la del viejo, lo que le recordaba cuán familiar le era ahora el lugar - mientras le permitía guiarlo. El suelo congelaba sus pies desnudos - Kotetsu aún tiene los zapatos puestos - marcando cada paso con un silencioso 'tump' en la noche helada. La constante calidez contra su cuello evitaba que pensara que las ilusiones y los sueños estaban alterando la realidad para hacerle creer en la presencia del otro, tan tarde en la noche que ya casi era de mañana -
click
La luz inundó su visión, cegándolo momentáneamente, olvidando el frío del aire y el calor de aquella fuerte mano. Oyó un gruñido de dolor imitando el suyo y miró hacia su derecha.
"Ugh…"
Frotando sus ojos con el pulgar y el índice, Kotetsu murmuró algunas palabrotas sobre 'luces de neón' y 'lugar oscuro' y 'conejitos tristones'. De más está decir que Bunny eligió ignorar la última frase.
"La próxima vez piensa antes de hacer algo, viejo."
"Sí, bueno, no es como que realmente tuviera alguna opción. No conozco lo suficientemente bien el lugar como para caminar en total oscuridad." Gruñó Kotetsu, todavía tapando un poco sus ojos. Tenía buena visión nocturna y la luz repentina tendía a lastimarlo más de lo que debería.
Barnaby soltó un débil bufido.
"Conoces muy bien el camino a mi habitación, sin embargo."
Cuando sus palabras sólo encontraron silencio por respuesta, Barnaby observó a su inesperado invitado, comprendiendo de repente cómo podrían ser interpretadas. Sintió el calor subiendo por su cuello, y la mano que todavía descansaba allí no ayudaba en lo más mínimo. No obstante, la turbación fue rápidamente reemplazada por ansiedad, recordándole por qué esa noche no había sido igual a las de los últimos cinco meses. La ira, la tristeza, la indignación, todos esos sentimientos llegaron y se depositaron en sus tensos hombros.
Unos dedos acariciaron su hombro y la parte superior del brazo mientras Kotetsu se apartaba, ignorando en apariencia que la conversación hubiera tenido lugar. No quería que Bunny lo viera sonriendo como un tonto. El rubio espontáneamente había vuelto a sus viejos hábitos más rápido de lo que esperaba, lo cual lo sorprendió gratamente, Kotetsu sabía que la domesticidad causada por el hecho que compartían la cama podía desestabilizar algo a Barnaby, sin estar consciente de cuánta influencia tuvieron en su vida las noches pasadas con el otro hombre hasta que éstas súbitamente se detuvieron.
Como siempre - igual que ayer - Kotetsu tomó sus pijamas de la silla y fue a cambiarse. Al pasar a un lado de la cama, se detuvo para levantar el libro de Barnaby. Curiosamente, supo que su compañero no lo había tocado esa noche, ni que había pensado hacerlo. Dejándolo sobre la cama nuevamente, caminó hacia el baño. Pensó en tomar un baño, pero descartó la idea.
Barnaby observaba la escena desenvolverse, una donde Kotetsu se movía con facilidad a través de su rutina antes de ir a la cama, una que había visto muchísimas veces y que con toda probabilidad podría enumerarla de memoria.
Kotetsu tomó sus piyamas y fue a cambiarse.
Barnaby oyó la canilla abrirse.
-seguido por el sonido de dientes cepillándose, de escupir y de agua corriendo una vez más.
Unos cuantos chapoteos luego, Kotetsu apareció en la puerta-
-su cabello mojado por la reciente ducha, las gotas de agua cayendo por sus mejillas y cuello-
-los mechones de su flequillo goteando agua de haber lavado su rostro.
Molestaba a Barnaby ser capaz de marcar las diferencias y que a la vez lo tranquilizara, pero que, sin entender el por qué, eso aumentaba su frustración. Bajando los ojos, fue hasta el lado izquierdo de la cama, deslizándose bajo las cobijas sin decir una palabra, mirando al lado contrario.
Ah, está enojado, pensó Kotetsu mientras se unía a su compañero de cama, apagando las luces. La tensión invadió el ambiente, manteniéndolos a ambos en sus sitios en la cama. Kotetsu permaneció de espaldas antes de girar hacia su lado, imitando la posición de Barnaby.
El tiempo pasaba y Kotetsu no podía dormir. Estaba inquieto por la extraña atmósfera, la tensión lo ahogaba y la ansiedad lo mantenía despierto. De igual manera estaba satisfecho de oír la calmada respiración de Barnaby. El chico se había dormido unos minutos atrás, el sonido calmando un poco más los nervios de Kotetsu.
Así que cuando un espasmo interrumpió la sosegada respiración, Kotetsu lo notó inmediatamente. Ya sobre su espalda, su cabeza giró abruptamente hacia la izquierda para ver la temblorosa silueta de Barnaby en la oscuridad, realzada por la suave luz de la luna. La preocupación y los recuerdos hicieron que su estómago se contrajera. Kotetsu sabía de las pesadillas de Barnaby en la cámara de oxígeno. El chico incluso había tenido una cuando comenzaron a dormir juntos. Los sollozos y los gañidos lo habían despertado, notando instantáneamente la falta total de contacto entre ellos. La espalda de Barnaby lo enfrentaba, y se estremecía tanto como ahora. Kotetsu hizo lo mismo que había hecho entonces. Se acercó hasta el rubio, con cuidado de no mover demasiado las cobijas, extendiendo una mano para acariciar con suavidad entre los omóplatos. Se acercó un poco más, cambiando de ligeras caricias a firmes y tranquilizadores movimientos circulares de arriba hacia abajo por su espalda.
Los temblores de Barnaby cesaron un poco, y los sollozos desaparecieron pero esporádicas y profundas exhalaciones los reemplazaron. Kotetsu detuvo sus movimientos. El chico se calmó algo más, volteando sobre su espalda, con sus cejas fruncidas.
Con lentitud, Kotetsu acarició la ceja derecha con su pulgar, las puntas de sus dedos acariciando los rubios rizos. Hizo lo mismo con la ceja izquierda antes de masajear uno de los musculosos hombros al descubierto. Al igual que la vez anterior, Barnaby giró hacia un lado para enfrentar a Kotetsu, buscando contacto inconscientemente. El mayor sonrió con beneplácito a su compañero y envolvió sus hombros con sus brazos, atrayendo al chico contra su pecho.
Mientras acariciaba el rubio cabello, Kotetsu notó que los temblores se habían detenido por completo, profundas inspiraciones y exhalaciones escapaban de la boca de Barnaby para soplar sobre su piel. Inclinando la cabeza lo suficiente como para oler a shampoo y sentir los rizos en su rostro, Kotetsu se quedó dormido.
Hasta ese momento, nunca había creído posible tener la necesidad de sentir los irritantes mechones de cabello cosquilleando en su piel.
[Fecha de inicio de traducción: 19 de Agosto de 2015. Hora: 19:09. Fecha de término de traducción: 19 de Agosto. Hora 18:48]
