NOTA: ESTE ES UN ARCHIVO COMPILATORIO DONDE PUBLICARE TODOS Y CADA UNO DE LOS RETOS ACEPTADOS DENTRO DEL TOPIC "RETO DE LOS MINI-FICS DEL MES" DEL FORO "EL DIENTE DE LEON" CADA MES ES UN PERSONAJE Y CADA CAPITULO ES UN RETO DISTINTO. NO EXISTE CONEXION ALGUNA ENTRE ELLOS, Y DE SER EL CASO LO EXPLICARE DEBIDAMENTE.

DISCLAIMER: La trilogía de "Los Juegos del Hambre" le pertenece a Suzanne Collins, junto a sus respectivos lugares, hechos históricos y personajes.

SUMMARY:Un gran trueno atravesó el cielo encapotado de noviembre y todo mi esqueleto se quebró ante el trueno significaba lluvia, la lluvia significaba agua, y el agua significaba dolor. Dolor puro y extremo repartido en miles de pequeñas agujas que perforaban mi cuerpo, alma y . Las gotas empiezan a precipitarse sin piedad sobre mí, es agua helada, lluvia de , el grito más desgarrador que alguna vez haya salido de mi garganta, un grito que solo trata de matar el dolor que grito que libera las compuertas de mi alma y mi mente.


=NOVEMBER RAIN (JOHANNA MASON) =

La cabaña permanecía igual que siempre, las tablas de la ventana seguían en su lugar, el cuarto y sexto escalón de la escalera estaban salidos, el piso aún conservaba la raída alfombra verde, los muebles aun tenían el aspecto nudoso de antes.

Todo cubierto por una gruesa capa de polvo. Me sentía una extraña.

Aquí, en este lugar, habían florecido tantos bellos recuerdos. Recuerdos que no era capaz de recordar sin soltarme a llorar.

Camine, descalza, por el pequeño vestíbulo, dejando la huella de mis pasos sobre el polvo y la suciedad.

Al cruzar la puerta que daba al pasillo de la escalera, el fantasma de una niña de seis años, de coletas oscuras, y descalza, que corría detrás de un chico de diez años de pelo negro, paso frente a mí.

Una dulce voz de mujer le llamo por su nombre, a mis espaldas y yo gire inmediatamente para observar la nada que se cernía sobre mí.

Risas y susurros se elevaron desde todas las esquinas de la casa y empecé a girar en busca de ellos.

Un agudo grito rompió mi garganta y caí al suelo. Mis rodillas recibieron el impacto, y empuje mis manos al frente para evitar romperme la nariz con la madera vieja. Contuve el aliento y me quede quieta, mientras los fantasmas regresaban a sus cuevas.

Una brisa helada atravesó la estancia y temblé. Respire profundo y me incorpore de nuevo. Mire mis palmas, estaban rojas y pequeñas esquirlas rubí surgían ahí donde las astillas sueltas de la madera las habían lastimado.

Las frote entre ellas, y las limpie en mis pantalones mientras salía a paso lento del lugar.

Un gran trueno atravesó el cielo encapotado de noviembre y todo mi esqueleto se quebró ante el sonido.

Un trueno significaba lluvia, la lluvia significaba agua, y el agua significaba dolor. Dolor puro y extremo repartido en miles de pequeñas agujas que perforaban mi cuerpo, alma y cerebro.

El miedo me paralizo cuando la primera gota impacto en mi cara. Me arrebuje en el tronco de un árbol.

Un segundo trueno retumbo en el cielo y caí de rodillas de nuevo.

Otra gota impacto, esta vez en mi hombro, mandando una ola de dolor a través de todo mi cuerpo, que hizo que los dedos de mis pies se curvaran dentro de mis botas.

Tiemblo. Las gotas empiezan a precipitarse sin piedad sobre mí, es agua helada, lluvia de noviembre.

Grito, el grito más desgarrador que alguna vez haya salido de mi garganta, un grito que solo trata de matar el dolor que siento.

Un grito que libera las compuertas de mi alma y mi mente.

Cada gota es un recuerdo perdido. Cada gota es una herida cerrada.

Una niña pequeña corriendo descalza por el bosque. Una adolescente columpiándose en la rama más alta de un pino. Una mujer adulta riendo cariñosamente. El horroroso vestido rosa que use en la cosecha, mi nombre siendo anunciado, mi hacha atravesando el pecho de la profesional pelirroja. El nauseabundo hedor de Snow mientras intentaba volverme su puta. La sangre de mis padres y hermanos derramada sobre la tierra. El espantoso discurso que se dio por ellos. Todos y cada uno de los rostros de los chicos y chicas que no puede salvar. El vasallaje. Blight estrellándose contra el campo de fuerza, la descerebrada y Finnick volviéndose locos por los mutos habladores. La flecha de la descerebrada impactando con el campo. Un aerodeslizador cerniéndose sobre mí. Los gritos guturales de los avox. Las suplicas de Peeta. Las punzantes descargas eléctricas. Los golpes. Los escupitajos. Los insultos. La lluvia del 13. La guerra, Finnick muriendo en el Capitolio. Regresar al 7.

El olor de tierra mojada, el sabor de la comida de mi madre, el calor de las camisetas de leñador de mi padre, la madera suave y delicada de mi primera hacha. El azul acero de sus ojos, la sonrisa sarcástica, su pelo castaño y rizado.

-Isaak…

-Johanna…

Abro los ojos y miro al cielo, ahora negro, dejo que las pequeñas y frías gotas, se encarguen de limpiar todo lo mal que hay dentro de mí, que limpien su recuerdo, el recuerdo de mi familia.

Cuando la lluvia cesa, soy capaz de sonreír por primera vez en años, de manera autentica.

Camino por el desierto bosque, con el reconfortante sonido de succión que producen mis botas y el olor de bosque impregnando mi piel como compañía.

Llego a un pequeño claro en lo más profundo del bosque, con un único árbol joven en el centro. La ceiba esa rodeada por cinco pequeñas placas de madera tallada.

Paso por todas y cada una de ellas, acariciando la desgastada madera, rozando con temor las inscripciones que yo misma hice sobre ellas, derramando lagrimas saladas.

Las dos últimas son las más especiales, y las que más dolor provocan, las más difíciles.

Rebecah Mason. Madre, esposa y ángel guardián.

Miro fijamente la tumba de mi madre. De tantas palabras que tengo por decirle, ninguna sale de mis labios, así que solamente me siento frente a ella y trato de transmitirle con mis ojos a la madera desgastada lo que me hubiera gustado decirle.

Justo a su lado se encuentra el.

Isaak Morvert. Lobo solitario.

Recuerdo con facilidad la forma en que sus ojos se hacían chiquitos cuando sonreía. El olor de su piel, su aliento, la forma en que sus brazos se amoldaban a mí.

-La lluvia de noviembre purifica, nunca te creí pero tenías razón, gracias por eso, troglodita. Espérenme, algún día llegare.

Me puse de pie y camine de regreso al distrito, y como si leyera mi mente, una fina lluvia empezó a caer, limpiando los rezagos de mis alma

-Lluvia de noviembre, Johanna


HOLA! Espero y les haya gustado, me costo mucho trabajo completarlo pero lo hice, mi ansiedad me esta jugando malas pasadas esta semana, pero lo logre.

GRACIAS A TODOS LOS QUE VOTARON POR MI RETO ANTERIOR, SOIS UNOS AMORES.

¡ENJOY IT!

IMAGINE.