Hola a todos. Ha pasado un tiempo. A todos los que esperaban el nuevo capítulo, les pido disculpas por mi tardanza. Estoy planificando la trama de la historia (cantidad de capítulos, recuerdos, nuevas formas de relato, etc.), para que esta historia sea maravillosa. Es el capítulo más largo que he escrito hasta ahora.

Aviso. Para los que conocen el pasado de los protagonistas de esta historia, como habrán imaginado en mi preview anterior, voy a incluir escenas y tramas originales junto con las que ya conocemos los fans. Espero que os guste. Ahora dejo paso a la historia.


Kushina y Minato.


El recuerdo de aquellos momentos tan importantes, de las personas que serían los soles del corazón de Naruto, se iluminó de tal forma, que oscureció cualquier rastro que indicara que el lugar fuera un recuerdo. Salvo el segundo Hagoromo que era parte del recuerdo.

Durante mucho tiempo, estuve buscando a Madara, sabiendo que teniendo un trozo de Hashirama, y por lo tanto, del Chakra de Asura, temía que llegara a combinar con su Chakra con el de Indra, y así invocar mi Chakra. Pero aún no había podido encontrarlo. Por lo que aún no había conseguido despertar mi Chakra en su cuerpo. Podía estar esperando algo, o a lo mejor el proceso era más lento de lo que pude imaginar.

Con aquellos pensamientos, volví a Konoha, en la época del Sandaime Hokage. Las guerras contra las aldeas de los otros países seguían sucediendo, sin saber el día en que llegaran a acabar. Fueron tales las consecuencias de las guerras, que la aldea obligaba a aquellos con talento y que pudieran graduarse antes de la academia, a que fueran convertidos en ninjas para mandarlos pronto al frente de batalla.

Viendo aquellas escenas, en el modo indirecto presionaban a niños para no cometer errores, y convertirse en ninjas para apoyar a la aldea, y así también enviar los poderosos al frente, dejando a veces desprotegida la aldea, me entristecía. Hashirama luchó toda su vida para que los niños pudieran crecer tranquilamente, sin prisas de convertirse en poderosos ninjas, y la aldea, no, todas las aldeas estaban destruyendo el esfuerzo que hizo él junto con Madara al crear la aldea.

En el momento del recuerdo, yo estaba observando a dos miembros del ANBU que llevaban a la torre del Hokage a una niña con la cara redonda, ojos de color gris-violeta y su mayor característica era su largo cabello rojo. Al poco tiempo, llegó a la sala de reunión del Hokage y los consejeros que tenían con los ninjas. Solo que estaban únicamente los miembros del consejo.

Eran cuatro miembros. Uno era Hiruzen como Hokage, que se había hecho más mayor desde el último recuerdo en que le vi. Otro era un hombre mayor de pelo que empezaba a ser gris y barba del mismo color, con unos anteojos color verde. Se llamaba Homura. También había una mujer con un cabello largo, y con las señales de su color afectado por la edad. Llevaba un kimono largo sencillo. Se llamaba Koharu. Ambos estuvieron en la misión en la que Tobirama se sacrificó.

El cuarto miembro fue el que me sorprendió. Supe al instante que era Danzou. Parecía un líder de un ejército, a pesar de llevar una camisa blanca, y una túnica marrón sobre la parte superior de la camiseta. Su mayor peculiaridad era la venda que cubría su ojo derecho. Pensé que fue herida de una batalla, pero sentí un Chakra peculiar que me resultaba familiar. En aquel momento desgraciadamente no lo supe.

La niña, que se llamaba Kushina Uzumaki estaba nerviosa por estar con los miembros más poderosos de la aldea. Cuando la conversación empezó, descubrí la triste verdad por la que vino a Konoha. Fue para convertirse en la Jinchūriki de Kurama. La razón era que a Mito, que gracias a la sangre Uzumaki aún seguía viva en aquel momento, se le acababa el tiempo.

Y entre los miembros del Clan Uzumaki que habían conseguido mantener los contactos con Konoha a pesar de ya no vivir en Uzushiogakure a causa de las guerras por sus conocimientos de Fuinjutsu, la única con un Chakra fuerte y capaz de suprimir a Kurama, o como seguían llamándolo, el Kyubi de que escapara, era Kushina.

Vi en los ojos de Kushina el terror, la tristeza, y un miedo que se incrementaba en el que de alguna forma adiviné el terrible pensamiento que tenía. La Soledad. Fue muy triste. Los niños vivieron aprendiendo a causa de los adultos, de que los Biju son criaturas peligrosas, y que solo algunos sabían a diferencia de los humanos ignorantes, de que aunque los Jinchūriki eran los mismos humanos que siempre fueron, llevarían una vida de soledad.

Y yo sabía, que el odio de Kurama, que era mayor que cualquiera de mis hijos, impediría que esta inocente niña pudiera congeniar con él, y haría que de verdad tendría una vida de soledad. Con esos pensamientos seguí escuchando la conversación.

-Debes saber que esta información solo lo sabe los miembros que formaron este consejo desde los tiempos de Shodaime-sama, hasta nosotros, los actuales miembros. Incluido tus familiares que estarán a cargo tuya- decía Homura con un tono serio que asustaría a cualquier niño.

-Por lo tanto, esta información es clasificada. Por lo que nadie sabrá sobre tu destino, ni tampoco deberás decírselo a nadie, sin avisar antes al consejo, que será el que decida.- dijo Koharu de la misma forma que su compañero.

-También deberás saber que al convertirte en la Jinchūriki del Kyubi, limitará tus misiones de viaje a otros países. Por lo tanto debes aceptar que estarás en la aldea el resto de tu vida.- dijo Danzou que desprendía una increíble oscuridad. Era como si fuera la propia oscuridad de la aldea.

-No hace falta que la asustéis de esa manera.- criticó Hiruzen a sus compañeros.

Kushina que estaba muy asustada, sin poder ni siquiera saber dónde mirar, se fijó en Hiruzen al defenderla, y este le dio una sonrisa cálida como la de un padre a su hijo. Pude ver en él una increíble luz que representaba su amor por la aldea.

-No debes de preocuparte. Antes de que eso suceda, ya nos dijo Mito-sama de que irás a la academia ninja. Una vez ahí, vivirás como cualquiera alumno. Si tienes suerte harás grandes amigos. Y cuando te gradúes será cuando recibas al Kyubi en tu interior. Así que no tienes que preocuparte.- aseguró Hiruzen diciendo cada palabra con una delicadeza por encima de sus compañeros.

Kushina, pudo por primera vez desde que llegó, sonreír, aunque fuera una débil sonrisa. Estaba confiando en las palabras que le estaba diciendo, deseando no sufrir más al saber de su futuro.

-Una cosa más. Mito-sama quiere hablar contigo. Solo ha dicho que tiene algo importante que decirte- dijo Hiruzen sin prestar atención a las quejas de su compañeros.

Al cabo de un rato, Kushina llegó a un edificio protegido por miembros del ANBU. Al llegar a la entrada, se le dijo que solo ella podía entrar. Con tranquilidad pero aún nerviosa, entró despacio a donde vivía Mito Uzumaki. Fue andando por la casa, hasta llegar a la entrada de una habitación. Allí la vio.

La única persona en la habitación, una mujer que ("perdóneme mis palabras") de avanzada edad. Se trataba de Mito, Jinchūriki de Kurama. Su cabello rojo claro corto y recogido, se había vuelto de un tono café chocolate y era mucho más largo. Aquellos increíbles ojos que podían derrotar a cualquier persona en un debate o una discusión, ahora los tenía entre abiertos. Pero el amor y la calidez que desprendía habían aumentado más allá de lo imaginable.

-Acércate- dijo suavemente Mito a Kushina, que la estuvo observando con miedo de acercarse.

Ella se acercó despacio, y cuando estuvo cerca, Mito le cogió con suavidad sus manos. Kushina vio en ella una sonrisa amable y llena de amor. Confiando plenamente en aquella mujer que acababa de conocer, se relajó, y mientras Mito con una mano la cubría de amor, con la otra mano acariciaba de forma tranquila su cabello rojo y puro.

-Al igual que tú, fui traída a este lugar para convertirme en el recipiente del Kyubi.- dijo Mito tranquilamente, intentando alcanzar el corazón destrozado de Kushina.

-Puedo imaginar lo impactante que fue cuando te lo dijeron.- dijo Mito, confesándole los pensamientos que nunca le dijo a nadie que no pudiera comprender lo que hizo.

-Qué triste debiste haberte sentido. Cómo habrás sufrido- dijo con tristeza, sin disminuir el amor que le dando a aquella niña que se sentía perdida.

-Puedes confiar en mí, y decirme todo lo que pienses de verdad- le dijo Mito, ofreciéndose para recibir la tristeza que invadía su corazón.

Con tristeza en mi corazón, mi yo de aquel momento cerró los ojos, como señal de disculpas por haber visto aquel momento personal. Permaneció para escuchar los lamentos de Kushina que sabía que la vida iba a ser dura desde ese momento. Fue después de haber liberado sus emociones, que escuché las palabras que dieron esperanza a Kushina.

-Escucha con cuidado. Cierto que nos trajeron aquí con el objetivo de convertirnos en el recipiente del Kyubi. Pero aunque el Kyubi se aloje en nuestro interior, podemos llenarlo para ser felices aun viviendo como Jinchūriki de aquel poder más poderoso y hermoso que existe en nuestro mundo.- dijo con tranquilidad y llena de amor a Kushina que prestó total atención.

Yo mismo presté atención a sus palabras, y abrí los ojos para contemplar aquella sonrisa, que no solo esperaba la felicidad de la niña que tenía delante de sus ojos. Sino también la esperanza de que el poder que llenó ella antes y después de tener a Kurama en su interior, el que llegara a llenar Kushina, y si llegara a pasar, el que llegase a llenar el siguiente elegido, pudieran alcanzar a Kurama y liberarlo de su oscuridad.

Presté atención para saber de qué poder se trataba, pero yo ya sabía la respuesta. El mismo poder que mueve el mundo, que da esperanza para el mañana. Lo sé porque yo fui bañado de ese poder por toda mi familia.

"Debemos llenar el contenedor de amor. Haciendo eso, incluso siendo la Jinchūriki del Kyubi, podrás tener una vida feliz."

Vi una luz de esperanza surgir de los ojos de Kushina, llena de lágrimas de felicidad, por haber sido ayudada por aquella dulce y amable mujer. La miró como una nieta mira a su abuela. Llena de felicidad le dio su respuesta.

-Sí. Me aseguraré de llenarlo de amor. Puede estar tranquila-ttebane.- dijo totalmente feliz Kushina.

"ttebane". Al escucharlo, el yo actual solo pudo sonreír al saber de la increíble herencia que había recibido Naruto y Bolt-kun. No solo el lazo de sangre, sino también un lazo que los unías por sus palabras.


En aquel momento, el recuerdo empezó a cambiar. Sabía que este era distinto a todos los que había visto hasta ahora. Todos hasta el fin de la batalla entre Hashirama y Madara eran muchos recuerdos ordenados, salvo los dos últimos. Ahora era un rio de recuerdos, dentro de un recuerdo, siendo puntos conectados por un hilo blanco, pero que en este caso era rojo. Lo siguiente que me di cuenta, es que había llegado a la academia ninja.

Era dentro de una clase, lleno de alumnos. Estaban en distintos grupos hablando de las cosas que hicieron el día anterior, de sueños, de planes para aquel día… A pesar de que sabía la presión que tendrían dentro de poco, vi aliviado que los esfuerzos de Hashirama y Madara no fueron en vano. Aunque la gente diga que fue gracias a una persona, no hay nada en este mundo que pueda hacerlo alguien solo. Lo aprendí gracias a la ayuda de mi hermano, a pesar de que la historia tristemente no lo recordó. Pero todos necesitamos a alguien que nos de aquel empujón para seguir hacia adelante.

Absorto con mis pensamientos, no me di cuenta de la entrada del profesor con Kushina. Todo indicaba que era el primer día de Kushina en la academia. Observé como la clase se tranquilizó y vi a Kushina, que estaba nerviosa, intentando presentarse.

-Soy Uzumaki Kushina-ttebane.- dijo en voz alta y enseguida se tapó la boca al sentirse avergonzada.

Sus palabras hicieron que la clase reaccionara de forma descontrolada, como niños que son. Aunque había cosas que decían que no estaba nada bien. Como:

-Mira el color de su cabello. ¿Cómo es posible tener el cabello así? ¿Cómo se hizo tan rojo? ¡Es muy raro su cabello!-

Una acción usual del ser humano es no aceptar algo de lo que no están acostumbrados a la primera. Ya sea una norma, una noticia inusual, un cambio, o incluso una característica de una persona no vista hasta ahora. Es un modo de defensa psicológico, pero también puede ser un terrible ataque que hiera la confianza de alguien.

-¡Yo seré la primera mujer Hokage-ttebane!- gritó Kushina.

Los niños empezaron a molestar aún más ante sus palabras. Pero el profesor les indicó que era una buena oportunidad para que todos dijeran sus metas en el futuro. Empezando a calmarse, los alumnos de uno a uno, empezaron a contar sus sueños. Algunos rojos de la vergüenza. Entonces, cuando le tocó al siguiente alumno, me quedé petrificado.

Un niño joven. Pelo rubio, de puntas. Parecía un niño normal. Pero me di cuenta de dos cosas. Tenía un chakra más estabilizado que los demás compañeros de su clase. Quizás igualado al de Kushina en cuanto a control. Pero lo que más me sorprendió fueron sus ojos, azules como el mar. Me vino a la mente, las palabras de Gamamaru, sobre aquel de chico de ojos azules.

¿Era una coincidencia? ¿Era él el chico de la profecía? ¿O era alguien que tendría una labor importante sobre la profecía? Ahora me doy cuenta, de que aunque no fue del todo el chico de la profecía, si tuvo un gran papel para que esta se hiciera realidad.

Cuando le tocó decir su meta, con una sonrisa que yo sabía tenía el poder cautivar a las personas a su alrededor (en especial, en aquel momento, a las jóvenes alumnas), dijo:

-Quiero convertirme en un gran Hokage y que toda la aldea me reconozca.- dijo el chico del que descubrí se llamaba Minato Namikaze, con una felicidad por su sueño.

En aquel momento, surgió una nueva duda en mi interior. "Namikaze". Lo había oído en alguna parte. Pero no podía acordarme en aquel momento. Sabía que era algo importante. Y lo más extraño, es que era de la época en que estaba vivo.

Por lo que me fijé, a Kushina no le agradó escuchar a Minato decir que se convertiría en Hokage ¿Sería por considerarlo un rival? Quizás era algo del especial genio de humor que tiene los Uzumaki. Con aquellos pensamientos, perdí la noción del tiempo, y me di cuenta de que era la hora del descanso. Minato estaba hablando con un compañero, pero Kushina fue rodeada de niños que ya estaban tomando con ella por ser distinta.

-¡Tomate! ¡A partir de ahora te llamaremos tomate! ¡Tienes una cara redonda y el pelo rojo- se burlaba un niño que la señalaba con el dedo.

Siguieron riéndose de ella diciendo que odiaban los tomates, de su cabello rojo, incluso que alguien como ella jamás sería aceptado por la aldea como Hokage. Entonces me fijé en que Minato estuvo observando a Kushina, y cuando ella se dio cuenta, cerró los ojos, y ocurrió.

De pronto, el pelo de Kushina se elevó, formando nueve mechones de cabello, y saliendo una luz peligrosa de sus ojos, golpeó a todos los niños en un instante. Lanzando algunos a las paredes de madera que se resquebrajaban por la fuerza de Kushina. Muchos se asustaron, viendo a Kushina que golpeaba al líder de aquellos niños de forma aterradora.

Pero solo uno seguía mirando, y sonreía al ver la fuerza de Kushina. Era una sonrisa de admiración, de felicidad al ver la forma de actuar de Kushina. En ese instante, Kushina se dio cuenta de que la miraba, y de nuevo actuó con aquel humor suyo.

-¿De qué te estás riendo?- preguntó molesta Kushina que seguía agarrando al niño que le molestó.

Minato, al darse cuenta de que Kushina le habló molesta, se sorprendió y nervioso, miró a otro lado. Pero al instante giró un poco para poder seguir viéndola derrotando a esos niños, con una mirada inocente de curiosidad.

Las horas pasaron, y cuando todos salían de clases, Kushina salió rápido, para mirar un momento la academia, y marcharse enseguida hacía su hogar en Konoha. No se dio cuenta, de que cierto niño la estuvo observando, detrás de una pared, marchándose hacia su hogar. Era Minato, que miraba de lejos a Kushina, mientras que sus ojos desprendían una admiración, mientras veía alejarse a su nueva compañera.

Yo que contemplaba una vez más aquel recuerdo, me vino a la mente, a aquella muchacha de ojos blancos como los de mi hermano, que siempre miró a Naruto desde lejos. Es un misterio increíble el que desprende los miembros con sangre Uzumaki de aquella familia de la que tanto me había encariñado. Al seguir comparándolos, vi más coincidencias entre Minato y Hinata de las que podía haber imaginado.

Lo cual me recordó lo que dijo aquel amigo que devolví al mundo de los vivo en una nueva existencia, y que vivía ahora con la familia Uzumaki, la extraña actuación de Kurama al ver a Sarada, la hija de Sasuke y Sakura, contemplar desde lejos a Bolt. ¿Era posible que la tradición Uzumaki llegara a tres generaciones? Solo el tiempo lo dirá.

Después de aquellos curiosos pensamientos, volví a contemplar los recuerdos que seguían mostrándose. En medio de las clases, contemplaba la vida diaria de aquellos dos niños, sin saber en aquel momento, de que ellos abrirían la puerta a un gran futuro. Seguí viendo a Kushina porque quería de alguna forma, al saber que se llegaría a tener a Kurama en su interior, crear un lazo, y poder ayudar a ambos. Pero sabía que no podría hacer eso. Una vez más, la tristeza me invadió.

A Minato, del que supe que no era el siguiente Transmigrante de Asura, lo observé para saber qué papel tendría en la profecía. Gamamaru nunca me dijo algo más de aquel chico, y yo seguía creyendo que Minato tenía algo que ver. Pocas veces mis corazonadas se han equivocado, y sentía que esta tampoco lo estaba.

Pasaron los días en que más chicos eran derrotados por la furia de Kushina. Fue tales las escenas que asustaban hasta a los profesores mientras sus pelos se elevaban de forma que parecía un demonio, que los niños cambiaron su apodo por el de "la Habanera Sangrienta".

En el momento en que fue apodada por aquel mote, Minato la estuvo una vez más observando, y se acercó a ella, al ver un rasguño en su brazo causado por la recién pelea.

-¿Te encuentras bien? Tienes…- preguntó Minato, pero fue interrumpido.

-¿Quieres ser el siguiente?- preguntó Kushina aún molesta por los niños que la atacaron.

-¿Eh? ¡No!. Y-Yo solo…- intentó explicarse Minato.

-Te lo diré claro. Para mí eres un Flacucho medio afeminado, Namikaze.- sentenció Kushina.

Mientras corría hacía cualquier lugar, Minato se quedó en aquel lugar, paralizado por lo que le dijo Kushina. Pero en vez de estar molesto, parecía volverse más rojo por momentos. Con aquella escena desapareciendo, volví a ver pasar los días. Varios meses pasaron, y las habilidades de ambos estaban claras ante mis ojos.

Minato era muy inteligente. Era el más inteligente de su clase, y su control de Chakra era formidable para un niño de su edad. Además, a diferencia de la mayoría de su clase, tenía desarrollada sus habilidades de Ninjutsu y Taijutsu. Los profesores siempre le elogiaban por su alto nivel. Pero había algo en mi corazón como padre, que me hacía preocuparme por aquel don oculto que tenía aquel niño.

Por otro lado, Kushina, era no muy buena en las notas. Su Chakra era tan poderoso, que no podía controlarlo para usar jutsus que requerían menos chakra. Pero yo sabía que era buena en Fuinjutsu, como era de esperar de un miembro del clan Uzumaki. Además que en jutsus que requerían gran cantidad de Chakra, si era capaz de ejecutarlos.

Un día, en una clase de caligrafía, se dio de deberes que escribieran el nombre de un clan específico, y Kushina fue la mejor de la clase. Pero a diferencia de con Minato que siempre lo elogiaban, la mayoría de los niños que no habían aprendido la lección, la insultaron poniéndola de tramposa. En ese momento Minato se acercó nervioso.

-¿Pu-Puedo mirar un momento? ¿Ku-Kushina-chan?- preguntó tartamudeando Minato, para sorpresa de sus compañeros, y tristeza de las niñas de la sala.

-… ¡Míralo-ttebane! Dirás lo mismo que ellos de todos modos…- dijo Kushina lanzándole la hoja con la caligrafía.

Minato cogió la hoja que se pegó a su cara, y la estuvo observando. Entonces vi en sus ojos una emoción que crecía por momentos. En la actualidad, esos ojos son comunes cuando los niños ven algo emocionante o un nuevo juguete. Pero la emoción de Minato fue creciendo, que Kushina se dio cuenta.

-¿Q-Qué pasa con esa cara-ttebane?- preguntó Kushina nerviosa.

-¡Es increíble! No hay ningún solo error. Me recuerda a los kanjis de las escuelas especializadas en la caligrafía que he visto hace tiempo.- dijo emocionado Minato.

-…..- Kushina se quedó mirando sin saber que decir.

-¿Es posible que sepas hacer jutsus que requieran caligrafía? Creo que los mejores entre ellos son los Fuinjutsus.- dijo Minato emocionándose aún más.

-Es demasiado perfecto para ser cierto, Minato. Debió haberlo copiado de algún lugar.- dijo el mismo niño que le puso el mote de tomate a Kushina.

-No. A mí me parece…- empezó a decir Minato.

En ese instante, Kushina se levantó, y empujó a Minato, haciendo que se cayera d espaldas. Cuando el pudo mirar un poco mareado a Kushina, ella le dijo:

-Quédatelo. No lo necesito-ttebane- dijo Kushina y se fue de la sala.


Los recuerdos volvieron a moverse de forma rápida. Era un día de primavera. Había pétalos de Sakura, o como también son llamados, Flores de Cerezo, cayendo de los árboles, y siendo llevado por el viento, provocando un paisaje de en sueño.

En aquel lugar, lleno de árboles en flor, corría Kushina. Mientras ella corría, su largo cabello se movía por el viento y la velocidad de su dueña, haciéndolo una visión hermosa. Cosa que la mayoría de los niños y miembros de la aldea no opinaban igual.

Fue en ese momento, saliendo de un escondite, salió una persona. Era el líder de los niños que se metían con Kushina. Suspiro. Los niños, o mejor dicho, los hombres nunca aprenden. Eso fue lo que pensé al verlo. Pero entonces, salió otra persona, algo más mayor, con una banda ninja de Konoha.

Ambos sonrieron con una pizca de victoria por alguna razón al llegar Kushina por donde estaban. Entonces sucedió una conversación entre el mayor y Kushina.

-¿Tu eres la que siempre hace llorar a mi hermano?- preguntó aquel joven que resultó ser el hermano mayor de aquel niño.

-¡Eso es porque él siempre se está metiendo conmigo-ttebane! ¡Y es un cobarde!- señaló Kushina con el dedo al niño mientras daba su respuesta.

El hermano menor al ver a su hermano con el ceño fruncido, miró a otro lado, intentando hacer como si no hubiera escuchado nada. Pero el hermano mayor sonrió con una pizca de malicia. Y se señaló la banda ninja mientras hablaba.

-¡Soy un Gennin! ¿Impresionante, verdad?- dijo el mayor intentando asustar a Kushina.

-Tengo que darle una lección a quien se meta con mi hermano pequeño.- dijo el hermano mayor, usando su banda como excusa.

Pensar que en aquella época, desde tan jóvenes los niños ya usaban el poder que debía usarse para proteger a los que no lo tenían, para poner su estatus por encima de los demás y abusar de su poder, me hizo sentir molesto y triste al saber que eso fue solo una imagen de la sociedad de los adultos. Una terrible Realidad.

Al cabo de un rato, me di cuenta de que Kushina era perseguida por el Gennin. Ella ya tenía una gran habilidad para moverse por los árboles. Pero entonces, el Gennin, usó de forma cobarde, un verdadero Kunai, amenazando la vida de la joven, que consiguió por poco esquivarlo.

Entonces, girando su cuerpo, puso sus pies en el árbol, para darle impulso al volver a saltar, y usando su brazo derecho para hacerle una llave al Gennin. Pero cuando ella llegó al suelo y el Gennin se vio que usó el Kawarimi no Jutsu.

Apareció por su espalda, y usando su mano de forma recta, le dio un ataque por detrás, hiriéndola. No contento con eso, le dio una patada por la espalda y la tiró al suelo. Peor fue ver que la cogió por el pelo haciéndola daño, y burlándose porque no había podido adivinar que usó un jutsu. Lo que estaba haciendo no era ni de ninjas ni de niños. Era algo sucio.

-Este pelo es tan rojo…y además es duro como el hilo. ¡Un pelo como este es horrible!- afirmó el hermano mayor, atacándola vilmente con palabras.

En aquel momento, el hermano menor parecía contento al ver que la Habanera Sangrienta había sido aplastada. Pero hasta el vio que había cruzado la línea cuando vio como lloraba.

-A mi… ¡A mí tampoco me gusta mi pelo!- gritó entre lágrimas Kushina.

Al mismo tiempo en que intentaba correr, el hermano mayor no contento con lo que ya le había hecho, agarraba su pelo mientras corría, provocando que le arrancara varios pelos de su largo cabello. Entonces Kushina, furiosa, empezó a atacar con ataques de Taijutsu al Gennin, que cayó al suelo. Al final, siguió atacándolo con simples puños de furia.

-Pero… ¡Incluso con este pelo, sigo siendo mío! ¿Qué más opción me queda?- gritó Kushina entre lágrimas mientras seguía pegando con furia.

El hermano menor, al verla llorar, luego furiosa, y ver a su hermano derrotado, con miedo, empezó a alejarse de aquel lugar gritando que era la Habanera Sangrienta. Cuando ella paró y se levantó cansada, el hermano mayor dijo algo que yo, quien deseo la armonía entre todas las personas del mundo, no podía perdonar con facilidad.

-¡FORASTERA!- Gritó con odio el Gennin mientras le lanzaba los cabellos que arrancó de ella.

Vi como aquellas palabras usadas como un insulto, hicieron más daño a ella que todo lo que había sufrido por todos los niños.

-¡Como si una forastera pudiera convertirse en Hokage!- afirmó con rabia ese Gennin que fue desde el principio un cobarde que usó su estatus para pisotearla, y la atacó con sucias palabras al verse derrotado.

Eso no eran del todo mis pensamientos. Era un simple análisis de conducta explicado con detalle. Aunque era difícil separar las emociones de la lógica en aquel momento. Pero dejando eso a un lado, seguí mirando preocupado a Kushina, al ver que el Gennin se fue del lugar. Y entonces se dio cuenta, y mi yo de aquel momento que fue atrapado por aquella escena, que en la copa de un árbol detrás de ella estaba Minato.

La estuvo observando, como si estuviera mirando algo que solo él podía ver. Pero Kushina se molestó aún más ante su presencia.

-¿No va a ayudarme porque soy una forastera?- gritó Kushina.

Minato, sorprendido por sus palabras, intentó esta vez, sin tartamudear, decirle algo a Kushina. Pero ella le detuvo gritando:

-¡Apuesto a que estás de acuerdo con ellos también-ttebane!- gritó furiosa y con tristeza Kushina.

Al instante se fue de aquel lugar corriendo, dejando solo a Minato. Mientras ella desaparecía de la vista, Minato saltó hacia el suelo. Estuvo mirando hacia donde se fue Kushina, sin hacer nada más que mirar.

-..Yo…No estoy de acuerdo con ellos…- empezó a decir Minato, a pesar de que no estaba ni ella, ni nadie para escucharlo.

-…Para mí… Tú que te esfuerzas por ser aceptada por la aldea… Tú que eres tan fuerte en cuerpo y espíritu… Y que sobretodo, dices lo que piensas sin dudar de la persona que tengas en frente…- empezó a decir Minato a la nada.

Pude ver en sus ojos, que no estaba mirando el paisaje. Estaba hablando en su pensamiento a la Kushina que podía estar pegándolo o amenazándolo, pero que intentaba decirle a ella todos sus sentimientos.

"…Para mí… Eres la primera persona que he podido admirar, desde mis difuntos padres…"

Como si las palabras tuvieran un hechizo, los pétalos de Sakura volaban con más fuerza que nunca, por todo el lugar. A pesar de aquellas impactantes palabras, Minato nunca dejó de sonreír. No lloró en ningún momento. Solo dijo.

"Me das… Tanta… Tanta Envidia…"

Cómo si el recuerdo fuera cubierto por los pétalos de Sakura, desapareció, y empezó lentamente a formarse un nuevo recuerdo. La culpa por volver a ver aquellos recuerdos empezaba a hacer grietas en la decisión que había tomado. Era demasiado pensar que estaba viendo momentos privados de personas que ahora sabía eran tan importantes para alguien quien yo apreciaba. Pero sacudí aquellos pensamientos recordando mis propias palabras.

"El pasado no existe para recordarnos que debemos cambiar, existe para servirnos de lección y poder ver cómo puede llegar a ser el futuro."

Así es. Había alguna razón por la que estaba viendo todos esos recuerdos hoy. Y si al verlos, podía ayudar para poder ver un mejor futuro. Yo quien siempre he sentido que debía pagar mis errores, no debería dudar ante una oportunidad. Una vez aclarada mis dudas, volví a mirar a ese nuevo recuerdo.

Era un día, muy caluroso. Todo indicaba que la época de los cerezos en flor había terminado. En la entrada de la academia no había nadie salvo dos personas. Los mismos que había estado observando todo este tiempo.

-Esto… yo… quería pedirte disculpas, Kushina-chan- dijo nervioso Minato.

-Suspiro. Por fin. Te he estado viendo varios días intentando hablar conmigo-ttebane. Pero siempre o un compañero, profesor o club de fans tuyo te arrastraba a otro lado. Me estabas dando lástima-ttebane- dijo Kushina que disimulaba estar molesta.

-¿Eh? ¿Estuviste viéndome? N-No ser que decir.- dijo Minato sorprendido.

-… Se mi rival- contestó Kushina.

-¡¿EH?!- dijo Minato que no esperaba aquello.

-Se mi rival. Si es verdad que eres el mejor de la clase, debes de ser algo fuerte-ttebane. No viene mal tener un rival para entrenar- dijo Kushina como si hablara del tiempo.

-… ¿estás segura?- preguntó Minato, aún sorprendido.

-No conozco a nadie con quien poder practicar con toda mi fuerza-ttebane. Si de verdad eres un genio, deberías poder sobrevivir a mí poder.- dijo Kushina mientras se rascaba la mejilla con el dedo índice.

-… Entendido. No seré amable contigo.- dijo Minato que había cambiado su forma de hablar de golpe.

Y no era el único que estaba sorprendido. Kushina lo miro parpadeando varias veces, al no estar segura de lo que había sucedido.

-Pu-Pues eso es todo. A partir de ahora somos rivales-ttebane- declaró Kushina haciendo el símbolo de combato con su mano diestra.

-¡Sí!- dijo Minato, mientras hacía también el mismo símbolo con su mano zurda.

Viendo cómo había de golpe cambiado el lazo de aquellos dos jóvenes, sonreí al ver dos almas apasionadas que luchaban por sus sueños.

Los días en la academia pasaban. Los alumnos empezaban a demostrar sus habilidades que despertaban poco a poco. En aquella clase en cuestión, había dos niños que sobresalían. Uno era el genio Minato en Ninjutsu y Taijutsu, con una mente que sería digna de un miembro del clan Nara. Otro era el torbellino rojo que llegó a la academia Kushina, que era experta en Fuinjutsu y con una gran cantidad de Chakra digna del linaje Uzumaki.

Ambos, según sus compañeros serían los mejores de la clase en graduarse. Recuerdo que varios consiguieron graduarse a los diez años, pero la mayoría que lo hizo fue a duras penas. En excepción, Minato y Kushina.

Kushina seguía siendo mala en los estudios, pero empezó a hacer de Minato un rival. En jutsus, en combates, en control de Chakra… Todos los campos que permitieran la academia.

Minato seguía estando nervioso y tartamudo frente a Kushina en todas partes. Pero cuando se trataba de cualquier cosa que tuviera que ver con los ninjas, siempre luchaba sin dudar contra Kushina. Tuvo victorias, derrotas y empates. Pero al ver a Kushina que seguía intentando vencerlo, pude ver en su rostro que la emoción de eso momentos eran superior a cualquier otra actividad de la academia para él.

Un día, en el que Kushina estaba cansada de su entrenamiento secreto, se dirigió a una calle que casi nunca visitaba. Estaba a punto de girar la calle cuando escuchó una voz terriblemente familiar.

-Entonces ¿Hoy tampoco me vas a dar lo que te estamos pidiendo, Minato-kun?- dijo una voz que también me resultaba familiar.

Kushina se asomó apenas un segundo, y vio a una persona en frente de una casa. Era Danzou. Y por un instante vio un flequillo amarillo que debía ser de Minato, no visible por estar en la línea de la entrada a aquella casa.

Me acerqué y confirmé que era Minato. Pero no tenía aquel rostro humilde que tenía en la academia. Ahora en vez de un niño, por extraño que parezca, lo más lógico que se me ocurrió, era que parecía el líder de un clan.

-Una vez más le digo que no. Y no intente engañarme. Ambos sabemos que es solo usted, y que no está precisamente pidiéndolo, Danzou-sama.- dijo Minato con un tono adulto que hasta sorprendió a Kushina, que seguía escuchando.

-Pedirlo, ordenarlo. No importa el método si sirve para proteger a la aldea en la que ambos vivimos. Deberías ser más solidario con la aldea que te da de comer, Minato-kun- dijo Danzou intentando usar la manipulación.

-Pero usted ya sabrá la opinión de Hokage-sama. Él está de acuerdo en que los secretos de un clan deben mantenerlos su clan, si no desea compartirlos, a cambio de seguir apoyando y protegiendo la aldea "que me da de comer" como usted dice. Él sabe de mis sentimientos por la aldea.- dijo Minato sin ninguna pizca de vacilación.

-El Hokage también piensa que dialogando entre las aldeas se acabarían con las guerras. ¿Y qué ha pasado? Nada. Seguimos en guerras con los países vecinos, que nos temieron durante la época de Shodaime-sama. Ahora que él no está, creen tener alguna oportunidad.- dijo Danzou con un tono de ira.

-La aldea no se trata solo del difunto Shodaime-sama. Se trata de aquellas hojas que protegen la aldea, y de aquellas que pronto nacerán.- dijo Minato con orgullo.

-Has escuchado demasiadas filosofías e ideales. Los secretos de tu clan pueden ser un gran poder para la aldea, y te niegas a entregarlos.- dijo Danzou subiendo su furia.

-Cuando crea que es el momento los compartiré. Hasta entonces, no pienso ceder. Y espero de todo corazón que las negociaciones que está haciendo Hokage-sama detengan esta guerra.- dijo Minato que no cambió su tono ante la presión.

-… ¿Es que no has aprendido nada? La negociación y el diálogo con otras aldeas son imposibles. Tus padres y el resto de tu clan son el mayor ejemplo de lo que digo.- dijo Danzou, que provocó la sorpresa en alguien.

Ese alguien no era Minato, sino Kushina que tuvo que controlarse para no ser descubierta. En aquel momento, yo intentaba enlazar lo que había dicho con lo que sabía, y el resultado no era nada bueno.

-…Mañana vendré de nuevo a tu casa a la misma hora. Espero un cambio en tu respuesta.- anunció Danzou que se preparaba para irse.

-No importa cuántas veces venga. No le entregaré a usted los secretos del clan tan fácilmente. Que pase un buen día.- fueron las últimas palabras de Minato.

Por suerte, Danzou fue por otra calle de la que estaba Kushina. Ella silenciosa se fue por donde vino, notando en sus ojos el deseo de saber, y a la vez una pisca de tristeza. Mientras yo observé a Minato, y mientras agachó la cabeza, lo único que llegó a decir fue:

"Ojalá, fuera tan fuerte como tú, Kushina."

Era la primera vez que la había llamado directamente por su nombre. Pude ver en sus ojos, a diferencia de su rostro una enorme tristeza, en medio de un gran sentimiento de amor. Y con aquella visión, el recuerdo volvió a cambiar.


Unos días después de aquel momento, empezando al atardecer, Kushina salía contenta por haber comido un increíble ramen de un adulto. Ella lo encontró mientras buscaba un sitio para comer ramen, y él que dijo orgulloso ser un experto en ramen le ofreció comer su ramen propio, cosa que ella hizo sin dudar.

Pero ella estaba feliz mientras paseaba no solo por el delicioso ramen, sino que porque el joven hombre le dijo que algún día abriría un restaurante de Ramen en la aldea, y ella le deseo suerte para cumplir aquel sueño. Llena de felicidad, paseaba por las calles de la aldea, hasta que se paró al escuchar algo.

-¿Lo has oído? Dicen que el que se graduará con mejores honores será un niño llamado Minato Namikaze.- dijo la voz de un hombre.

-Sí. He escuchado los rumores por algunos Chunnins y Jounins.- dijo otra voz de un hombre.

Kushina se acercó con sigilo hacia el origen de aquellas voces. Solo miró un segundo antes de ocultarse, pero supo que eran dos Chunnins adultos. Uno era castaño y el otro moreno. Oculta pero cerca, pudo escuchar la conversación.

-Pues sí. Todos lo llaman el nuevo genio de Konoha. Hasta se que el Hokage y uno de sus alumnos están interesados en el chico.- dijo el chico castaño del que noté una pizca de emoción negativa.

-Vaya. Parece que será alguien influyente para los demás que quieran ser ninjas. Debe ser un genio por naturaleza.- dijo el moreno del que sentí una pizca de envidia.

Por otro lado, Kushina parecía estar interesada en la conversación. Seguramente quería escuchar la opinión de unos ninjas adultos sobre su compañero, después de lo que escuchó de Danzou.

-¿por naturaleza, o por "insistencia"?- preguntó el castaño.

Eso despertó no solo la curiosidad de su compañero. También del de Kushina, y de mi yo de aquel momento. El giro de la conversación iba a ser sorprendente de una triste forma.

-¿Qué quieres decir? Nadie se vuelve un genio solo por insistencia.- dijo el ninja moreno.

-¿Tú crees? Mi hijo piensa que no es gran cosa. El otro día fue atacado por aquella niña pelirroja extranjera. A pesar de defenderse como un verdadero ninja, no pudo contra sus trampas- dijo el castaño.

Pude ver en Kushina una rabia que intentaba controlar, porque su cabello se estaba moviendo de nuevo. Ella supo al instante que aquel hombre era el padre del niño que la molestaba, y del que la atacó de forma cobarde.

-Increíble. A pesar de aún no ser una Gennin. Pero ¿Qué tiene que ver con el chico Minato?- dijo el moreno.

-Mi hijo pequeño se dio cuenta al irse a pedir ayuda, de que Minato estuvo vigilándolos todo el tiempo. El muy cobarde no hizo nada.- dijo el padre furioso.

-¿A qué te refieres con que no hizo nada?- preguntó su compañero.

-Se quedó mirando. Viendo como mi orgulloso hijo era derrotado, y ni siquiera lo defendió o atacó a aquella chica molesta. ¿Quiere ser un ninja sin ayudar a uno de Konoha? Vaya chiste.- dijo el padre.

Al observar a Kushina pude ver que estaba tranquila, como si estuviera pensando algo. Probamente se dio cuenta de que Minato pudo haber ayudado a su atacante y no lo hizo. Pude suponerlo al escuchar su susurro.

-…Tendré que pedirle media disculpas-ttebane.- susurró Kushina pensando en solo disculparse a media.

Seguramente para Minato, sería algo sorprendente escuchar de Kushina disculpas a medias por lo sucedido aquel día. Antes de poder sonreír por la maravillosa personalidad de Kushina, escuché de nuevo la conversación.

-Pero vamos. Son niños. No ninjas. No puedes pensar que porque se quedó mirando no es un genio.- dijo el hombre moreno.

-Parece que o no lo sabes o lo has olvidado. La vergüenza que trajo el clan Namikaze a nuestra aldea.- dijo el hombre castaño.

Ambos, Kushina y yo, prestamos total atención a lo que sugirió aquel ninja que empezaba a desprender un aura maligna, llena de emoción por el dolor ajeno.

-El clan Namikaze, fue muy famoso desde los tiempos de guerra hasta los primeros años del actual mandato del Hokage-sama.- empezó a narrar el ninja castaño.

-Me acuerdo un poco. Eran conocidos por sus jutsus de interrogación y por el manejo de información de otros países.- dijo el ninja moreno.

-Exacto. La información es poder. Y antes de la fundación de las aldeas, era tan valiosa como los poderes del clan Senju y el Clan Uchiha. Pero cambiaron drásticamente cuando Shodaime-sama fundó la aldea.- narraba el castaño, con sus emociones mostrándose.

-¿Cambiaron? Bueno. Recuerdo que no fueron tan públicos como el clan Hyūga o el clan Sarutobi.- dijo el hombre moreno.

-No solo eso. Según los rumores, hicieron un pacto con el Shodaime-sama y Nidaime-sama. Por lo visto, solo pidieron una cosa a cambio de unirse a la aldea y de dar gran parte de sus tierras a la aldea.- dijo el ninja castaño.

-Es verdad. Gracias a toda la información que tenían, obtuvieron grandes tierras, que fue la razón principal de que fuera difícil atacarlos en su terreno. ¿Y qué fue lo que pidieron según "tus rumores?- dijo el compañero que estaba interesado.

-Pues mis "rumores" dicen que pidieron ser negociantes con los demás países. Querían ser mensajeros de la paz entre nuestro país, y los demás países. No solo los vecinos. Todos los países con los que hubiéramos tenido un enfrentamiento en el pasado.- dijo el hombre castaño.

-¿Cambiaron su profesión ninja por ser simples mensajeros? Que estupidez. Nosotros nunca podremos llevarnos bien con los ninjas de otras aldeas.- dijo el compañero que estaba liberando sus pensamientos.

-¿Verdad? Pero aceptaron la petición del clan Namikaze. Y durante décadas fueron a distintos países, intentando crear acuerdos de paz. Por supuesto, muchos fueron asesinados por el camino, o al llegar a sus destinos. Provocando casi la extinción del clan.- dijo el hombre castaño.

-Que deshonra para un clan. Morir sin defenderse y confiando en otras aldeas. Ahora entiendo que ese chico quiera hacerse un nombre. Para recuperar el honor que su propio clan destruyó.- dijo el hombre moreno de forma maliciosa.

Pude ver en Kushina, que estaba controlando sus propias emociones, al escuchar aquellas acusaciones al clan Namikaze y a su compañero y rival. Pero lo que vino después resultó ser peor.

-No sabes lo peor de la historia. ¿Sabes que usaban el clan Namikaze para dialogar con los otros países?- dijo el hombre castaño, que ya no ocultaba su emoción por insultar a aquel clan.

-¿Cartas de paz? ¿Banderas blancas? ¿Ofrendas de disculpas por ser patéticos?- sugirió su compañero, burlándose de métodos de dialogar.

-No. Algo peor. Usaron un mito antiguo y estúpido. La sabiduría de aquella leyenda llamada el Sabio de los Seis Caminos.- contestó el hombre castaño.

Fue como si me hubieran echado agua fría. Burlándose de un clan compañero, reírse de intentar dialogar con enemigos, y haber dicho que mis enseñanzas y existencia eran simplemente un mito. No me importaba que considerasen mi existencia un mito, porque sabía que todos mis hijos aún me recordaban y me recordarían siempre. Pero considerar un mito todo lo que aprendí y todo lo que enseñé fue lo peor que pude escuchar de aquellos que cambiaron mis enseñanzas.

-¿El Sabio de los Seis Caminos? Eso es simplemente una leyenda.- dijo el hombre moreno.

-Así es. Pero parece que el clan Namikaze intentó enseñar en sus viajes a otros países, algo llamado Ninshū. Querían que pudiéramos comprendernos entre todos y evitar guerras como las que hay ahora.- dijo el hombre castaño con tono insultante.

En aquel momento me quedé sorprendido. ¿Había aún gente que intentaba expandir el Ninshū? ¿Había un clan ninja que enseñó a los países las enseñanzas que di a las personas? Estaba totalmente conmovido, de saber que no se había perdido en la historia mis palabras. Pero una vez más, descubrí las maldades de la humanidad.

-Un clan famoso en los tiempos de guerras, convertido en un clan que solo hablaba de leyendas y mentiras. Parece un chiste.- dijo sin compasión el hombre moreno.

-Al final, todos fueron asesinados, por intentar unir a países con una mutación falsa del Ninjutsu. Y la muerte de los padres de aquel chico no fueron la excepción.- dijo el hombre castaño.

Sentí una emoción que llevaba tiempo sin sentir, conocida como la rabia. La razón fue porque insultaron el Ninshū, y lo llamaron una mutación falsa del Ninjutsu, cuando fue el Ninjutsu la mutación y que hizo que la conexión entre todos que tanto deseé, desaparecía. Pude ver en Kushina un miedo que crecía por momentos. Se movió al escuchar una vez más aquella conversación que estaba a punto de terminar.

-Me imagino que sabrás como murieron aquellos "intentos de ninjas" ¿verdad?- dijo el hombre moreno, con una mirada de curiosidad maligna.

-Más o menos. No sé donde fue, pero fueron asesinados, cuando llevaban un mensaje de paz a otro país. Pero parece que murieron de una forma patética. Todos los datos parecen saberlo solo Hokage-sama. Aunque seguro que al menos el chico lo sabe.-dijo totalmente emocionado el hombre castaño.

-…Menuda historia, colega. ¿Y van a permitir que el único miembro de aquel patético clan se convierta en ninja?- preguntó ahora molesto el hombre moreno.

-Sí. Parece que el chico nunca habla de sus padres, de su clan o de su pasado. Sé que quiere ser Hokage. Pero los rumores dicen que no quiere dar lo poco que queda de su clan al consejo.- dijo el hombre castaño.

-¡Que grosero! Oponerse a los altos cargos de nuestra aldea. Si lo que dices es verdad, espero que no se vuelva Hokage.- dijo furioso el hombre moreno.

-Jajajaja. ¿Te lo imaginas? Seguro odia su clan. Ya lo veo. "Odio a mi clan". "Me avergüenzo de tener unos padres patéticos." "Soy patético por querer ser ninja".-

-Muy buena. "Quiero ser Hokage para que vean que no soy como mi clan" "me arrepiento haber nacido en un terrible clan". Jajajaja.-

Antes de irme y alejarme de las burlas de esas dos personas malvadas, vi como Kushina corrió, y se alejó del lugar, sin saber que se dirigía a buscar a alguien. Su rival.


Punto de Vista de Kushina.

No sabía a dónde me dirigía. Pero sabía que debía alejarme de aquellos viles ninjas de esta aldea. No podía seguir escuchando todo lo que decían de mi rival. No podía aceptar todo lo que decían. No quería aceptar todo lo que despotricaban aquellos adultos.

"Quiero convertirme en un gran Hokage y que toda la aldea me reconozca"

¿Por qué me acuerdo de eso ahora mismo? No puede ser verdad. Él es mi rival. Solo actúa de forma adulta cuando se trata de temas ninjas. No. Incluso ahí parece un niño que se emociona por los ninjas.

"¿Es posible que sepas hacer jutsus que requieran caligrafía? Creo que los mejores entre ellos son los Fuinjutsus"

Es un estúpido que en vez de prestar atención a las fans que tienen, y a esos niñatos que quieren beneficiarse de él, me observa a mí, siempre que estamos en el mismo lugar. No es la clase de persona que pueda tener sentimientos tan negativos.

"No importa cuántas veces venga. No le entregaré a usted los secretos del clan tan fácilmente"

¿Por qué ahora me estoy acordando de aquello? No me importa. No tiene nada que ver conmigo. Él… Él, solo un compañero, un rival. Y además, en cuanto aquel vejestorio, no merece que le hablen como si fuera alguien importante.

"Tus padres y el resto de tu clan son el mayor ejemplo de lo que digo."

No lo entiendo. No entiendo por qué no paro de pensar en aquello. En lo que dijo aquel vejestorio. En imaginarme lo que Namikaze debió sentir. No lo entiendo. Ni sé a dónde me dirijo.

Sigo corriendo. Y entonces veo a un joven en un campo de entrenamiento. Parece que estar entrenando. Su pelo rubio, y aquellos ojos azules. Es él.

-¡Tú!- dije impulsivamente.

Parece que me ha escuchado. Al mirar hacia mí, se vuelve a poner nerviosos, como siempre cada vez que no entrenamos. Dios, siempre le pasa lo mismo. Pone esa sonrisa tonta, y sus ojos se mueven hacia otro lado. ¿Es que no es capaz de mirarme a la cara?

Punto de vista original.

Fui capaz de seguir a Kushina, que estuvo corriendo un largo trayecto, sin ir a un sitio en concreto, cuando se encontró por casualidad a la persona que sabía, estaba buscando. Minato, que estaba entrenando en un campo de entrenamiento cercano al campo donde entrenaría el equipo 7 por el líder Kakashi Hatake.

-Ku-Kushina-chan. Q-Que sorpresa. ¿Te diriges a casa?- dice con aquella voz tartamuda que solo tenía ante Kushina.

-… ¿Por qué quieres ser Hokage-ttebane?- preguntó Kushina directamente a Minato.

La sorpresa se mostró en la cara de Minato, al escuchar aquella pregunta. Me imaginaba la razón de la pregunta de Kushina. Posiblemente, ella temía que lo que dijeron aquellos ninjas era verdad, y quizás temía que no conociera a su rival de verdad.

-¿Por qué…quiero ser Hokage? Es verdad. Ha pasado mucho tiempo desde que lo dije aquel día en que llegaste a la…- dijo Minato sonriendo, pero fue interrumpido.

-¡Contesta a la pregunta-ttebane! ¿Por qué?- gritó molesta Kushina.

-…Kushina…- susurró Minato que estuvo mirando a los ojos de su amiga.

En ellos se veían el dolor, la tristeza, y el miedo. Para alguien que no sabía lo que podía estar pensando, podría ser una escena preocupante. Incluso yo que sabía las razones, me sentía triste por ver en aquella niña tan enérgica y llena de vida, tener tales emociones.

-Tú, te acuerdas de lo que dije aquel día. ¿Verdad?- dijo Minato, con una pregunta, para evitar afirmar lo que pensaba.

-Sí. Me acuerdo. ¿Pero es eso cierto? ¿Lo que dijiste es lo que de verdad piensas-ttebane? ¿Minato?- dijo Kushina.

Pude ver, y Kushina seguro también, la sorpresa en los ojos de Minato. Estaban brillando de tal forma que por un instante, se podía ver el cielo en sus ojos. Pero no era por las preguntas. Estaba seguro cual era la razón.

-¿Has escuchado algo sobre mi clan?- preguntó Minato sin pestañear.

-…-

-Sí. Lo he escuchado hace unos minutos-ttebane- dijo Kushina.

-Entonces… supongo que eras tú la que escuchó la conversación que tuve con Danzou-sama.- dijo Minato.

-¿EH? ¿Cómo lo…?-

-Estoy entrenando para ser un ninja sensor. Aún me cuesta, pero puedo sentir las presencias cercanas a mi casa. Seguramente Danzou-sama no prestó atención. Así que no debes preocuparte- dijo Minato mientras las sombras poco a poco ocultaban su rostro.

-…-

-¿De quién lo escuchaste?- dijo Minato, sin que se le pudiera ver los ojos.

-De dos ninjas. En concreto del padre de aquellos niñatos que me… bueno… tu lo viste-ttebane.- dijo Kushina, mientras se le apagaba la voz.

-…Ya veo.- dijo Minato.

La sombras de los arboles, y el cielo de la tarde, hicieron que por un instante no se pudiera ver el rostro completo de Minato. ¿Estaba molesto? ¿Asustado? ¿Furioso? No se podía ver lo que podía sentir. Entonces Kushina preguntó algo que ni yo mismo pude imaginar.

-¿Tú… odias a la aldea-tebanne?-

El silencio cubrió el lugar por completo. La atmosfera de aquel lugar fue totalmente inapropiada para dos niños que deberían hablar de sus sueños y disfrutar de la vida. Era la atmosfera de las emociones de dos ninjas, que habían visto y vivido unas experiencias muy tristes para unos jóvenes.

-Responde…Minato.- dijo Kushina, mientras que en sus ojos se podían ver el miedo a perder algo.

El miedo a perder algo importante, a perder un sentimiento valioso, de perder algo que es muy valioso para todos nosotros. Un lazo. El lazo de dos jóvenes que han compartido momentos felices, tristes. Momentos inolvidables. Eso era lo que se reflejaba en los ojos de Kushina. El miedo a poder perder algo que le importaba.

-No odio la aldea.- dijo Minato.

-¡!-

-Tampoco la quiero- continuó Minato.

Los ojos de Kushina estuvieron a punto de liberar lágrimas de tristeza ante tales palabras. Pero en ese instante, un rayo de luz, proveniente del sol que se ocultaba, apartó las sombras que cubrían a Minato. En aquel instante, yo y Kushina pudimos ver algo maravilloso.

Unos ojos llenos de amor y felicidad, de sueños y esperanzas. Y una sonrisa. Una sonrisa, capaz de dar felicidad a cualquiera que pudiera verla. Las sombras que desaparecían por el poder de la luz, mostraron el rostro de un joven lleno de vida.

"Yo la amo"

Fue como si aquellas palabras, junto con aquella sonrisa, hicieran que las hojas fueran movidas por una brisa suave, y cálida. Y también fue capaz de cubrir aquella milagrosa luz, a Kushina, que sintió la brisa, y que movía suavemente su cabello.

-Amo esta aldea con todo mi corazón. Todos y cada uno de los recuerdos que creé con mi clan, con mi madre, y con mi padre. Todos los momentos en que fui bañado por el amor de Hokage-sama al haber perdido a mi familia. Todos y cada uno de los días en lo que he estado en la academia.- decía Minato.

Ante cada palabra que decía, era como si los ojos de Kushina, llena hasta ese momento de emociones llenas de oscuridad, fueran transformadas en emociones llenos de luz. De alegría, y de esperanza.

-Todos y cada uno de las personas que he podido congeniar. Y en medios de estos años de entrenamiento, de aprendizaje, y de esfuerzo, he amado algo que quiero atesorar.- decía Minato lleno de felicidad.

Kushina, sorprendida por cada una de las palabras que decía su compañero y rival, no pudo imaginar, ni yo tampoco, las palabras que se convertirían para ella, en un pilar del puente a la felicidad.

"Eso es, todos los momentos que he podido compartir contigo. Desde que llegaste a la aldea y te conocí, sentí una increíble felicidad. Para mí, eres una persona que admiro de todo corazón."

Para Kushina, las emociones que se reflejaban en sus ojos, estaban bañadas de una luz, que podían apagar cualquier miedo y odio. Para mí, sentí una increíble felicidad, al ver que aquel joven, estaba rebosante de amor, llenado por todos y cada uno de los seres que él, ha amado de todo corazón. Pudiendo sanar el corazón de alguien importante para él.

Los segundos pasaron, y aquella cara de felicidad que tenía Minato, poco a poco, se convirtió en una cara llena de vergüenza, tan roja como el cabello de Kushina.

-¡AH! ¡AH! ¡AH! PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN. PERDÓN POR HABER DICHO TODAS ESAS COSAS DE REPENTE. ¡DE VERDAD, LO SIENTO!- decía asustado y totalmente rojo Minato, mientras inclinaba la cabeza en señal de disculpas.

Mirando aquella escena, sentí un sudor en mi cabeza, al ver que era completamente distinto a como había empezado la conversación. Pero pude ver de repente a Kushina no aguantar más, y empezó a reírse. Su risa era, digamos, de la forma más delicada para describirla, totalmente distinta a la risa habitual de una mujer. Pero en cambio, para Minato, era totalmente diferente.

-Tienes, una bonita risa.- susurró Minato, aún rojo.

Aquellas palabras sorprendieron a Kushina, que lo estuvo mirando entre lágrimas por la risa a causa de la disculpa de Minato.

-Decir que una risa es bonita. Desde luego que eres raro-ttebane.- dijo Kushina con su tono de vuelta.

-Pe-Perdóname.- dijo Minato preocupado.

-De verdad. Desde el principio me has parecido un flacucho medio afeminado-ttebane.- dijo Kushina de forma directamente.

Como era de esperar, eso deprimió a Minato, al escuchar eso de alguien que admiraba y que le importaba mucho.

-Pero… Cómo decirlo…Esto…- susurraba Kushina

Minato la estuvo observando, mientras sus ojos se iluminaban poco a poco, esperando la respuesta de Kushina. En ese instante, Kushina mostró la sonrisa más cálida que había mostrado a Minato.

"Pero, me gustan mucho, las personas como tú."

Minato quedó sorprendido por aquellas palabras. Las palabras que recibió de Kushina, mostraron a un Minato más sorprendido de lo que había visto desde el principio de este recuerdo. Pero lo más sorprendente era aquel brillo en sus ojos, como si hubiera recibido algo muy importante para su corazón.

-¡Mañana entrenaremos de nuevo! No quiero desaprovechar los días que quedan antes de la graduación-ttebane.- dijo Kushina, que empezaba a marcharse.

-…Si. No pienso ser suave contigo.- dijo Minato con aquella voz que mostraba como un rival ante Kushina.

Kushina no pudo evitar sonreír, al saber que para ella seguía siendo el mismo Minato lleno de energía. Se sintió aliviada al ver que su amigo no estaba hundido en la oscuridad. Pude notar en sus ojos una determinación que no había tenido en toda su estancia en Konoha.

-Una cosa. A mí me gusta mucho los Fuinjutsus, al ser una especialidad de mi clan-ttebane.- dijo Kushina.

Minato prestó atención a las palabras que ella decía, y empezó a recordar a qué se refería. Un brillo apareció en sus ojos, mientras sus labios no se movían por la sorpresa.

-Así que… me alegró que te gustara-ttebane… Gracias.- dijo Kushina.

Al instante se marchó por donde vino, quizás dirigiéndose hacia su casa. Dejando a Minato en aquel campo solo, y lleno de felicidad por las palabras de aquella persona, de la que yo estaba ahora seguro, no solo la admiraba.

Punto de vista: Kushina.

Llegué a la residencia de Mito-sama. Dándoles un simple saludo con la mano a los ANBU que protegían el lugar, abrí la puerta para entrar yo sola.

-Soy Kushina. He vuelto-ttebane.- dije en voz alta para que supiera de mi presencia.

Al instante, me dirigí a la habitación donde la conocí por primera vez. Allí estaba Mito Uzumaki. A pesar de que se veía más débil y se le notaba el cansancio desde hacía varias semanas, seguía teniendo aquella sonrisa amable que me ayudó cuando llegué a Konoha.

-Pasa, Kushina.- me saludó señalando a la parte libre de su cama, para poder sentarme junto a ella.

Con tranquilidad me senté y me acerqué a la persona que me ha apoyado con sus conocimientos y su amor durante mucho tiempo.

-Han pasado varias semanas desde que pudiste venir a visitarme. Cuéntame. ¿Qué nuevas experiencias has vivido?- dijo Mito-sama con suavidad, deseando escuchar como estaba viviendo en esta aldea.

-He conocido a una niña de otra clase. Se llama Mikoto. Es muy amable y parece tener un carácter fuerte. Es la primera chica que me ha dicho que quería ser mi amiga-ttebane.- dije emocionada al recordar como conocí a la primera amiga que hice en Konoha.

-Ya veo. Entonces has obtenido más amor por parte de la amistad, mi querida niña.- dijo con total tranquilidad y felicidad.

-N-No hace falta que lo diga tan directamente-ttebane. Me encanta estar con ella y parece que no le importa mi carácter.- dije nerviosa por las palabras de Mito-sama.

-La amistad nace del lazo de dos personas que se quieren y que forman un lazo de compañerismo hermoso, como las hojas de distintos árboles, pero del mismo bosque.- dijo con una de aquellas frases que aún no entiendo.

-… También he sabido más de Minato.- dije sin pensar. Cosa que Mito-sama si notó.

-Ooh ¿Minato? ¿El que siempre dices que es un flacucho con pinta de afeminado? ¿Al que solo lo llamas por su apellido? ¿El que…?-

-¡MITO-SAMA!- grité con la cara totalmente roja, por cómo se estaba burlando de lo que decía de Minato.

-Jajajaja. Perdón. Perdón.- dijo con una sonrisa pura y cálida.

-… He visto un lado que no había visto antes-ttebane. No sé por qué. Pero, al pensar que me considere su amiga, a pesar de saber más de él, me hace sentir muy feliz-ttebane.- dije mis pensamientos tan rápido para no corregidme.

-Me alegra tanto de que hayas hecho un buen amigo.- dijo Mito-sama llena de felicidad al saber que tenía lazos con miembros de la aldea.

"Amigo". No sé por qué. Pero al escuchar Minato y amigo en la misma frase, siento que me duele el corazón. ¿Cómo es eso posible, si no me molesta estar con él?

-Mito-sama. Cuando ha dicho que Minato es un buen amigo mío, he sentido un gran dolor-ttebane.- dije mis dudas a la persona que más sabía de las emociones y sentimientos que podría tener.

-… Descríbeme ese dolor.- pidió Mito-sama, aunque por un instante, pude ver un brillo intenso en sus ojos. ¿Por qué?

-Pues... Cuando pienso en que Minato es mi amigo, me siento muy feliz-ttebane. Pero al instante siento como si alguien apretara muy fuerte corazón. Duele. Duele mucho-ttebane.- dije intentando plasmar en palabras lo que sentía.

-No lo entiendo. Minato sigue siendo tartamudo conmigo. Es que cada vez que hablamos sin ser rivales se le pone la cara tan roja. Ni que quisiera tenerla como mi pelo-ttebane. Siempre emocionado por aprender algo nuevo, cuando comprobamos nuestros avances. A veces me pregunto por qué me mira desde lejos-ttebane…-

Una vez dicho todo lo que pensaba, antes de escuchar a Mito-sama, me vino la imagen de Minato sonriendo para mí. ¿PARA MÍ? ¿Qué estoy pensando?

- Si miras buen en tu corazón, encontrarás la respuesta. Un amor distinto al de tus padres, al de tu clan, y al de tu amiga. Cuando llegue el momento, lo sabrás, mi pequeña.- dijo con un brillo en sus ojos más impresionantes que cuando nos vimos por primera vez.

-¿Un amor distinto? ¿Cuándo-ttebane?- pregunté al no comprender lo que intentaba decirme.

- Pronto... Muy pronto...- dijo con una voz que desprendió esperanza.

A pesar de no comprender aún sus palabras, me sentí un poco mejor por haber hablado con Mito-sama. La respuesta está en mi interior. Si busco correctamente, encontraré la respuesta a mi pregunta. Con aquellos pensamientos, me relajé al instante en que Mito-sama me acarició mi cabello para que supiera que no estaba sola, y que estaba siendo bañada en amor.

Pero no podía decirle que a pesar de todo, yo odiaba mi cabello. No podía amarlo a pesar de que fuera una parte de mí. No podía imaginar si llegaría el día en que llegara a amarlo de verdad.


Avance del Próximo Capítulo. OST Douten (Shippuden Preview).

Un secuestro abre las puertas al lazo eterno de ambos jóvenes. Kushina le confiesa su mayor secreto a Minato.

La oscuridad del consejo se mueve para obtener el conocimiento del clan Namikaze.

Entre la aldea y la persona que aprecia, Minato muestra su verdadero potencial. Y el nombre de quien fundó el clan es revelado.

Próximo capítulo de "Los recuerdos de un sabio. Los deseos de un padre"

"El lazo eterno de dos ninjas"

-Este es legado de mi clan, Kushina.-


Terminado el capítulo ¿Qué os ha parecido la sección "Punto de Vista"? El pasado de los protagonistas de este capítulo tendrá otro capítulo. Una vez lo acabe, seguramente volveremos a la cronología en la que se acercará el momento de la oscuridad del mundo de Naruto.

La escena en que Hagoromo pensó en la similitud entre Minato, Hinata y Sarada por los Uzumaki, está basada una vez más, en la historia "¡Vamos a hacer una visita, Kurama-chan!" de Zoey-chan. Al igual que yo, os animo a seguirla.

Una vez más, me despido hasta el próximo capítulo. Puedo tardar un tiempo en publicarlo. Pero os aseguro que no me rendiré. Espero vuestros comentarios. Hasta la próxima ^^.