Ha sido mucho tiempo desde mi último capítulo y lo siento mucho. Pero no ha habido día en que no haya preparando este capítulo que ha sido mi mayor trabajo hasta el momento. Al final del capítulo tengo un anuncio para todos los fans de esta historia.
Advertencia. En una o dos escenas se mencionará un OC de Zoe-chan de la historia "El Zorro de Konoha". Por lo tanto, están advertidos para los nuevos. Y sin nada más que decir, os invito a leer el capítulo. Adelante.
El lazo eterno de dos ninjas.
La imagen una vez más, cambió después de contemplar aquel momento tan misterioso y maravilloso para aquellos jóvenes, que iban a convertirse en ninjas. A pesar de las circunstancias, ellos eran capaces de sonreír. La esperanza seguía existiendo en los corazones humanos.
Los recuerdos siguieron pasando como páginas de un libro. Kushina y Minato se convirtieron en Genin. Ambos fueron a equipos diferentes. Tardé días en descubrir que el maestro de Minato era Jiraiya. Un niño que me recordaba la profecía de Gamamaru, y el adulto que recibió una profecía de un alumno suyo que causaría un gran cambio al mundo ninja. Si no era el niño de la profecía, debía de haber una razón para tales coincidencias.
Los días pasaron, y la nueva generación de Genin estaba formada. Pero eso también indicaba un momento importante para Konoha. El traspaso de Kurama, el Kyubi dentro de Mito Uzumaki, a Kushina Uzumaki.
Fue cuestión de tiempo. Pero Kushina fue llamada por el Hokage, y desapareció durante dos días enteros. Pocas personas sintieron que ella no estaba por la zona. Dos que notaron no escuchar la voz de Kushina, fueron Mikoto, la amiga de Kushina, y Minato, su rival y amigo.
Las imágenes pasaron tan rápidos que no pude ver una vez más donde estuvo Kushina. Si no lo hubiera visto aquella vez, me habría quedado totalmente sorprendido por el trascurso de los acontecimientos.
La siguiente imagen mostró a Kushina totalmente cansada, junto con su amiga, caminando por las calles de Konoha.
-¿En serio que estás bien, Kushina? Parece que llevaras días sin dormir.- dijo Mikoto preocupada.
-Ya te he dicho que estoy bien-ttebane. Solo un poco cansada, nada más.- dijo Kushina mientras aguantaba un bostezo.
-Bueno. Es que estaba muy preocupada, al no ver ningún destrozo o a un hombre gritando por su vida.- dijo Mikoto sonriendo.
-Oye. ¿Qué quieres decir con eso-ttebane?- dijo Kushina con la ceja levantada.
-Es que cuando se está contigo todo parece muy interesante. También piensa eso Minato-kun.- dijo seguramente esperando la reacción de su amiga.
-¿Q-Q-Que has dicho? ¿Qué tiene que ver Minato? Ah. Fuiste a buscarlo a ver si estaba con él-ttebane.- gritó Kushina señalando con el dedo a Mikoto.
-Señalar con el dedo es de mala educación, Kushina. Y no fui yo. Fue él el que me buscó.- dijo Mikoto con sinceridad.
-¿Eh? ¿P-Por qué?- preguntó Kushina.
-Dijo que en cuanto no vio el destrozo del campo de entrenamiento se preocupó de que algo te hubiese pasado.- respondió Mikoto.
-Que vosotros dos penséis lo mismo de mí es increíble. Él debería preocuparse en las misiones que le han dado a su equipo, a causa de tener un pervertido como maestro-ttebane.- dijo Kushina mirando hacia otro lado.
-Jejeje. A mí no me engañas. Te sientes feliz de escuchar que Minato estaba preocupado por ti.- dijo Mikoto.
Kushina no dijo nada ante la afirmación de su amiga. En cambio, se quedó callada con las mejillas rojas, mientras que sus ojos reflejaban una pizca de tristeza. De repente se detuvo. Mikoto al darse cuenta también se detuvo, y miró a su amiga que tenía la cabeza mirando al suelo.
-¿Kushina?-
-Mikoto. Las cosas van a cambiar ahora que somos ninjas-ttebane... A pesar de todo ¿seguirías siendo mi amiga?- preguntó Kushina.
Yo entendía la verdadera pregunta de Kushina. Ella sabía que no podía decirle la verdad de su destino, pero a pesar de todo, quería escuchar la respuesta de su amiga, a pesar de que no supiera nada.
-¿Qué tontería estás diciendo? Por supuesto que seguiremos siendo amigas.- dijo Mikoto molesta por la pregunta, pero luego sonreía a su amiga.
-…Mikoto…- Kushina empezó a derramar lágrimas.
-¡AAAAAHH! ¡MIKOTOOOO! Estoy segura de que seremos SIEMPRE amigas. Posiblemente nos casemos en un futuro. Yo no me imagino casada, pero quien sabe-ttebane. Ah. Seguro que tú pensaras casarte con Fugaku. Ese es un tonto que ya parece un viejo con su actitud. Pero quién soy yo para juzgar-ttebane. Y un día tendremos hijos. ¡HIJOS! Y se hará amigos, se pelearán, quizás incluso estén en el mismo equipo….- empezó a decir sin parar Kushina.
-O-Oye. Kushina. Creo que te estás adelantando un montón. ¿Hijos? ¿Yo con Fugaku? ¿No exageras un poco?- dijo Mikoto sorprendida y totalmente roja por las palabras de su amiga.
Curiosamente, la mayoría de las veces que Kushina hablaba de cosas del futuro de esa forma, sobre sus amigos, y de su futura familia, eran tal acertadas sus palabras como si fueran profecías. Si Gamamaru es un profeta muy tranquilo, Kushina sería una muy enérgica.
-Puede que haya exagerado un poco-ttebane.- dijo Kushina mientras se rascaba la mejilla con el dedo meñique.
-¿Un poco? Je. Pero… Si se hace realidad, espero que nuestras futuras familias sean amigas, Kushina.- dijo Mikoto desprendiendo un sentimiento de felicidad.
-Por supuesto-ttebane.- dijo Kushina sonriendo.
La amistad que mostraban era una muy poderosa. Sin importar sus orígenes, sus clanes, o cualquier obstáculo que pudieran tener, cada una mostraba el deseo de ser feliz con su amiga. Un lazo que incluso ahora, perdura a pesar de la corriente del tiempo.
-Bueno. Me tengo que ir. Que duermas bien, Kushina.- dijo Mikoto mientras se despedía.
-No te preocupes. Mañana será un nuevo día-ttebane. Nos vemos.-dijo Kushina que también se despedía.
Lo que nadie sabía, ni siquiera yo, era que aquella noche, marcaría un nuevo camino para dos almas que obtendrían algo muy preciado para toda la eternidad.
El sol se ponía, y Kushina volvía a su casa tranquilamente. Posiblemente pensando sobre los acontecimientos que le estaban sucediendo a ella. Llegó a la entrada de su casa, propiedad del clan Uzumaki desde los comienzo de Konoha, como regalo de bodas a la pareja formada por Hashirama y Mito.
Ahora solo vivían en aquel lugar Kushina, y los familiares que se quedaron para cuidarla en base al acuerdo entre Konoha y el clan Uzumaki. Cuando entró Kushina, ella y yo notamos que no se escuchaba ninguna voz.
-Estoy en casa- dijo Kushina caminando por el pasillo que pasaba por el jardín.
Siguió caminando hasta llegar a una sala donde no había nadie. Era una pequeña cocina con una mesa en medio de la sala. Se veía las ventanas completamente abiertas.
-¿Hay alguien en casa?- preguntó Kushina inquieta por la gran tranquilidad.
En cuanto se iba a dirigir a otra sala, volvió a contemplar las ventanas de la pequeña cocina. En ese momento, sentí la presencia de varias personas. Tres para ser exactos. Parecían ser adultos, pero sentía una sensación oscura en el aire.
Fue en ese entonces, cuando salieron de las paredes, varios ninjas con vestimentas distintas a las de Konoha. Eran de Kumogakure. Lo primero que vi en ellos fueron unas sonrisas llenas de maldad.
Kushina los vio, y asustada se fue corriendo por el pasillo intentando buscar ayuda. Pero no encontraba a nadie. Los ninjas la seguían como si de gatos fueran a punto de atrapar a un ratón.
-Alguien ¡Ayuda!- suplicó Kushina corriendo.
En ese instante, los ninjas saltaron y se abalanzaron encima de ella, impidiendo que siguiera corriendo y poniéndola sobre el suelo. No importaba cuanto gritaba. Nadie apareció para ayudarla.
Segundos después, ataron sus muñecas por la espalda y la amordazaron para que no se escucharan más sus gritos. La tristeza me invadía por no haber podido hacer nada para salvarla.
-Bien. Ya tenemos a la chica. ¿Qué hacemos con los otros miembros de su familia?- preguntó uno de los ninjas que estaba agarrando la cuerda que ataba a Kushina.
-Cierto. Nos costó mucho noquearlos. Si los dejamos vivos nos delatará ¡Matémosles!- dijo otro ninja que tenía instintitos de matar.
-Si los matamos habrá claras evidencias. Podrían declararnos la guerra. Ya hemos cumplido con nuestra misión. Llevémosla a nuestra aldea.- dijo el único que estaba levantado, que parecía ser el líder.
-Nos declararán la guerra de todas formas. Vamos a secuestrar a una niña Uzumaki ligada a Konoha.- dijo el ninja de la cuerda.
-No tendrán pruebas de que fuésemos exactamente nosotros. Además es una forastera. No podrán hacer nada.- dijo el líder que irradiaba una maldad en sus labios que formaban una sonrisa.
-Espero que acusen a Sunagakure y se bañen un rio de muerte. Jejeje- dijo el ninja que tenía instintos asesinos.
-Basta de cháchara. Vámonos.-ordenó el líder mientras sus compañeros llevaban a Kushina de la casa.
Justo cuando se fueron, llevándose a Kushina, el recuerdo se oscureció. Sentí que iba a tardar unos segundos en formar el siguiente recuerdo. La oscuridad que había ahora, me dio la posibilidad de pensar en aquella aldea donde vive ahora Gyuuki.
A lo largo de los años, supe que Kumogakure había hecho lo imposible para aumentar su poder militar incluso en tiempos de paz, para estar por encima de los demás países. Ya sea el robo de Jutsus de clanes, tráfico de armamento, incluso secuestro de personas con un Chakra especial o habilidades únicas. Cualquier cosa para no ser aplastado por países vecinos. Qué lástima de usar tales acciones para mantener una paz a base de miedo y traición.
Pero seguía siendo raro que hubieran descubierto que Kushina iba a ser la Jinchūriki de Kurama. Era como si alguien les hubiera dicho sobre la importancia de Kushina para Konoha y así iniciar el deseo de secuestrarla. Debió ser un espía o un traidor de Konoha. Pero sentía que existía la posibilidad de que ellos no hubiesen iniciado el secuestro. Tampoco parecían saber del destino de Kushina. Alguien debió haber ordenado su secuestro.
Una vez que mis pensamientos surgieron una vez más, un nuevo recuerdo empezó a aclararse. Pude ver que era en un bosque, y que era de noche, contemplando el cielo. Las nubes ocultaban parte de la luz de la luna. El silencio de aquel lugar era roto por los pasos de personas.
Aunque apenas se podía ver el lugar para los ojos humanos normales, los míos eran especiales. Pude ver a los ninjas de Amegakure andando tranquilos por el bosque. Pero también estaba Kushina, que fue secuestrada por aquellos ninjas.
Ya no estaba amordazada, pero seguía atada por las muñecas en la espalda, mientras uno de los ninjas tenía agarrada la cuerda para que no pudiera escapar. Era el mismo ninja que la retuvo desde el principio. Pude ver en el rostro de la pobre niña el cansancio y el dolor de caminar. Debieron haberla herido o drogado para que no tuviera fuerzas para atacarlos. Tomaron muchas precauciones para alguien que para muchos, era una recién Gennin.
De repente, tropezó posiblemente por el cansancio, y cayó al suelo. Pero a pesar de que no podía más, aquel ninja jalaba de la cuerda, ordenándola de que se levantara. Cansada, y sin fuerzas, fue obligada a levantarse para seguir caminando.
A pesar de que sus ojos reflejaban una tristeza que no dejaba de crecer, pude ver un brillo de lucha, una luz que indicaba que no iba a rendirse. Pasaron los minutos y seguían andando por aquel extenso bosque. Tardé en darme en cuenta, pero cuando noté en Kushina una pausa constante de unos segundos, mi Rinnegan pudo ver lo que estaba haciendo.
Se estaba arrancado mechones de su cabello, y los soltaba sin que aquellos ninjas lo notaran. Maravillosa idea. Estaba dejando un rastro para indicar el camino y así los escuadrones de búsqueda que más tarde descubrir, pudieran rescatarla. Pero no importaba cuantos cabellos se arrancaba. Nadie parecía venir a su rescate.
-Por fin estamos cerca de la frontera. Una vez fuera, ya no habrá esperanza para ti, jovencita.- dijo el ninja que agarraba la cuerda.
-Tsk. Esperaba que saliera algún ninja de Konoha, para poder matarlo y llevarnos su cuerpo como recuerdo.- dijo el ninja con sus instintos asesinos al mínimo.
-¿Qué esperabais? Por muy importante que sea su Chakra, sigue siendo una forastera. Una renegada. ¿Quién vendría a traerla de vuelta?- dijo el líder del escuadrón, que irradiaba una maldad y que disfrutaba al ver la tristeza de Kushina
La luz que brillaba en sus ojos se estaba apagando. La llama que siempre irradiaba para vencer cualquier obstáculo, estaba a punto de extinguirse. Aquella vez, no pude escuchar las palabras que susurró, pero estaba seguro de cuales fueron.
"Si muero… Yo… Me reuniré contigo. Ryusei-kun"
Mi yo del recuerdo miraba con tristeza sintiéndose impotente aquel momento. Pero "yo" sentía una tristeza inmensa al sentir que una vez más, mi estupidez y mi ignorancia provocó una tragedia que no debió ocurrir nunca.
De golpe, la luz de la luna se apagó por las nubes que ocultaron todo su esplendor. Hasta yo pude pensar en que la luz de la esperanza se había apagado por completo al sentir aquel ambiente. Pero al instante que vi un pequeño pero brillante relámpago amarillo, recordé una lección que aprendí al convivir con mi hermano, mis hijos, y con las personas que pude ver durante todos esos siglos.
"No importa lo oscuro que se vuelva el mundo. Siempre habrá una luz que protegerá la luz de la vida. Eso es la esperanza."
Mis ojos vieron sin ninguna duda, alguien que se acercaba a los ninjas de Amegakure con sigilo. No necesitaba ver su vestimenta, su banda ninja, ni su cabello para saber quién era. Sus ojos invisibles para el ojo humano, eran el de un hombre que había decidido cumplir un objetivo. Recuperar a la persona que es importante para él.
Se acercó a una gran velocidad al ninja que mantenía la cuerda que ataba a Kushina, y con un golpe en la nuca, consiguió noquearlo, haciendo que cayera inconsciente. No tardó ni un segundo en desaparecer, antes de que los otros ninjas se percataran de lo sucedido.
Dos segundos. Fue lo que tardaron los otros ninjas en notar la anomalía en aquel lugar, mientras que Kushina cansada, seguía cansada sin poder notar la llegada de su salvador. En el segundo en que los ninjas miraron al no ver a su compañero de pie, el joven ninja llegó a unos centímetros de Kushina, y con una patada giratoria noqueó al ninja con instintos asesinos.
El líder, al notar por fin lo que estaba pasando, saltó hacia unos árboles más adelantes, dejando a Kushina sola y caminando sin pensar en lo que pasaba a su alrededor. El líder del escuadrón, se paró en un árbol y sacó un kunai para matar al que vino a impedir su misión.
Pero en el instante en que se giró al notar algo, el joven ninja, parado en el tronco de un árbol con su chakra en su pies, y decidido a detener a los ninjas de Amegakure, saltó con un kunai en su mano izquierda y atacó al ninja adulto.
Un corte preciso, y consiguió lanzarlo hacia un árbol cercano. No paso ni un segundo para que empezara a caer completamente derrotado, sin saber si había atacado en un punto vital, antes de caer inconsciente.
La batalla había terminado. Pero Kushina no notó ni por un instante, aquel combate que ocurrió en pocos segundos. Siguió caminando, sin esperanza de ser rescatada, aceptando el final de su futuro.
Punto de vista: Kushina.
Seguía caminado. No importaba lo que me hicieran esos ninjas de otra aldea, o lo que pudiera ocurrir al mí alrededor. Yo ya lo sabía. Mi futuro estaba acabado. No importara si me mantenían con vida. Me utilizarían como un arma hasta que ya no fuera necesaria. Incluso si me salvaban los escuadrones del Hokage, solo me atarían de por vida a la aldea, sin oportunidad de salir al mundo exterior.
Pero yo sabía que eso no era lo peor. Me apartarían de las únicas personas que me habían aceptado. Las personas con las que más quería estar. Ya había perdido a la persona que era como un hermano para mí. Mi familia sufriría las consecuencias de la guerra. Y Mito-sama pronto se iría de este mundo.
Yo no quería perder los lazos que había conseguido tener en aquel nuevo hogar. No. Ni siquiera puedo llamarlo hogar. Soy una forastera. Una renegada. Solo soy feliz por las personas con las que puedo ser yo misma. En especial ellos dos.
Mikoto. A pesar de mi poca "feminidad" como dicen muchos, y de mi carácter algo explosivo, tu siempre sonreías al verme y te alegrabas de que fuera yo misma. Me encantaba cada vez que charlábamos, comíamos juntas, y practicábamos juntas. Lamento ahora no poder ver en lo que te convertirás. Ojalá recuerdes lo que siempre te he dicho.
"No importa el origen y la historia de tu clan. Tú eres alguien que ahora podrá escribir una nueva historia. Y si no, lo harán tus hijos-ttebane."
Siempre he bromeado en cuanto hacernos mayores y casarnos y tener hijos. Pero en el fondo, es algo con lo que he soñado toda mi vida. En especial por las palabras de Mito-sama. Pero ahora…
Minato. Fuiste el único que nunca se burló de mí ni de mi cabello. No sé por qué, pero nunca te lo agradecí. Cada vez que me mirabas y te ponías tan rojo como mi cabello, me reía de felicidad, y sentía que vivir en Konoha no era tan malo. Todos te han considerado un genio, pero tú siempre has querido saber más de una niña forastera y de su clan, cosa que siempre me extrañó.
La primera vez que luchamos como rivales, sentí una gran fuerza en ti. No era de Jutsus ni de habilidad. Era como una voluntad totalmente decidida y que no flaqueaba. Pero cuanto más combatimos, esa fuerza se hacía más poderosa, y hacía que me sintiera más atraída. Sé que es egoísta pero ¿he podido yo hacer que tu pudieras ser más fuerte? En el fondo, me habría encantado pensar que sí.
A pesar de lo que digan los ninjas y de que siempre te hayan presionado aquellos llamados líderes de la aldea, tú sigues amando Konoha, tu clan y a tu familia. Las palabras que dijiste.
"Para mí, eres una persona que admiro de todo corazón."
Fueron como si mi corazón, oscuro por el futuro de soledad, y roto por la tristeza de no pertenecer a mi nuevo hogar, se hubiera sanado, y vuelto tan brillante como el sol. Si pudiera decirte unas últimas palabras.
"Espero que te conviertas en un gran Hokage. Minato. Mi amigo."
La felicidad de poder imaginarme el volver a ver tu rostro, se desvaneció cuando supe que todo se había acabado…
-¿Estás herida?-
Escuché la voz de aquel niño tímido pero fuerte a la hora de la verdad. Era una ilusión. Mi mente me estaba traicionando. Caminé sin pensar más en esa ilusión. Pero…
Mientras la luz de la luna, poco a poco, iluminaba los arboles a mí alrededor, pude escuchar una pequeña voz en mi interior.
-"Por favor, que no sea un sueño. Por favor, que sea él"-
Me paré, decidida al ver la realidad, y ver quien estaba delante de mis ojos. Los ninjas que abrieron la puerta a mi final, o el que me llevaría a un mundo en que las puertas no se cierren jamás.
Mis ojos miraron al frente, y como por arte de una técnica de luz, los rayos de luz de la luna, apagaba la oscuridad delante de mis ojos. Poco a poco, pude ver a una persona. Un joven, de mi edad.
La ropa que siempre llevaba desde que se convirtió en un Gennin. Aquel rostro que apenas tenía rastros de su lado medio afeminado. Su cabello de puntas rubio tan brillante. Y sus ojos. Los ojos que reflejaban un cielo infinito, de total libertad.
-Vine a salvarte.- dijo con su gran rasgo. Aquella hermosa sonrisa suya.
Era él. Había venido. De alguna forma, conseguí sonreír a pesar del cansancio que cubría mi cuerpo. Me sentía por fin libre para poder caer sin miedo al ver la pesadilla que me había estado cubriendo.
Esperé el ruido al golpearme al suelo y el dolor en mi cuerpo totalmente agotado. Pero no ocurrió. Justo cuando escuché el ruido de un salto, sentí de golpe que alguien me sostenía con delicadeza. Podía sentir una calidez al ser sostenida por sus brazos. Felicidad, tranquilidad y cariño. Recibía aquellas emociones que me cubrían por completo, y no sentí como la cuerda que estuvo atando mi libertad, empezaba a soltarse.
-Estarás bien ahora.- dijo Minato mientras me sonreía con total sinceridad.
Entonces, me di cuenta de que movió sus brazos, para poder sostener mi cuerpo al completo. Fue muy rápido, pero sabía lo que iba a hacer.
-E-Espera…- dije nerviosa.
Pero él no se detuvo. Tampoco dejó de mostrar aquella sonrisa cálida. Sosteniéndome en sus brazos, saltó por las ramas de un árbol, y de repente, saltó por el aire. Mientras veía como saltó, sentí que el tiempo se detuvo.
Las nubes ya no ocultaban la brillante y hermosa luna. Brillaba con todo su esplendor, como si dirigiera la luz que emanaba a los dos jóvenes que estaba más altos que los arboles. Pude ver en su mirada una tranquilidad contagiosa. En sus ojos sentí una gran felicidad. No podía creer que Minato hubiera llegado desde tan lejos para rescatarme.
Sin comprender por qué, mis ojos se movieron hacia la mano de Minato, y sentí como una emoción que me era difícil de describir. En su mano tenía varios mechones de mi cabello que había dejado por el camino.
-Eso es...- dije aún sin poder creerlo.
-Tu cabello es hermoso. Así que me di cuenta de inmediato.- respondió Minato a la pregunta que no pude formular.
"Hermoso". Mi cabello hermoso. Nunca. Nunca había pensado en mi cabello como si fuera hermoso. Ahora que lo pienso. Minato fue el único de la clase que no se metió con mi pelo. No fui nunca capaz de decirle a Mito-sama ni a Mikoto sobre mi odio a mi cabello. No podía hacer nada para cambiarlo, por lo tanto ¿por qué debería preocuparme por lo que pensaran mis seres queridos?
-Pero nunca, fuiste a rescatarme cuando tenía problemas.- dije sin pensar.
Eso es. No le dije a Minato mi medio-disculpas por aquel incidente. Puede que estuviera observándome, pero no fue a ayudar a aquel Gennin de Konoha. Por lo tanto, no era como esos niños. Pero una parte de mí quería saber por qué no me ayudó.
-Porque yo se que eres fuerte, en cuerpo y espíritu.- dijo Minato sonriendo aún más de felicidad por declarar sus pensamientos
¿Esa era la razón? Es cierto. Cuando elogió mi trabajo de caligrafía y me quiso defender de las acusaciones de los demás, yo rechacé su ayuda y mostré mi enojo por su intento de ayudarme. Él sonreía cada vez que aplastaba a esos niños como cucarachas. ¿Él creía que yo era fuerte ante aquellas situaciones?
Mi corazón sintiéndose aún más feliz y bañada de un sentimiento que aún no podía definir, se sacudió de golpe. Noté que Minato aterrizó en la cima de un árbol. Con suavidad, le levantó y me miró a los ojos.
-Pero, esta es una pelea entre dos aldeas. Es diferente a tus otras peleas. Así que…- continuó hablando Minato.
Él sabía que esto era diferente a todas mis peleas. A pesar de que algunas me hirieron en el corazón, siempre fueron dentro de Konoha. No había peligro de secuestro o de que mi vida estuviera en peligro. Mi corazón sintió una sacudida por cada palabra que decía Minato.
-¿Así que?- pregunté más tranquila de lo que había estado jamás.
Sentí un poderoso deseo de saber lo que Minato pensaba de mí, de seguir escuchando sus palabras. Quería poder describir aquel sentimiento que acaparaba todo mi corazón.
"No quería perderte."
Esas palabras. Esas palabras con la sonrisa más hermosa y cálida que me había otorgado, fueron para mí más poderoso que cualquier cosa que me hubieran dicho en mi vida. Pude sentí que aquella sentimiento que estaba descubriendo, era el mismo que Minato siempre estuvo al observándome. No era solo admiración. Era, el mayor sentimiento que alguien podía sentir.
-¿A pesar de que sea una forastera?- pregunté preocupada.
Antes de que ese sentimiento pudiera resquebrajarse por alguna sorpresa, yo que por un instante había perdido toda esperanza, quería estar segura de lo que pensaba de verdad Minato de mí. Pero sus palabras llenas de amabilidad, se convirtieron en la llave al futuro más feliz que pudiera existir.
"¿Por qué dices eso? Tu vives en Konoha, así que eres una de nosotros"
La felicidad que sentí ante aquellas palabras, sus pensamientos sobre mí, y sus acciones por mí, que era una forastera, fueron el mayor regalo que pude haber recibido en aquel destino que amenazaba en enviarme a la soledad. Ahora lo sabía. El nombre del sentimiento que se hacía tan inmenso y poderoso en mi corazón, capaz de brillar tanto como el sol.
"Es el amor."
No sé cuánto tiempo estuve en los brazos de Minato, ni supe cuando volveríamos a "nuestro hogar". Pero un pensamiento que solo tuve una vez en mi vida, en el último día en que estaría en mi tierra natal vino a mi mente.
-"Deseo que el tiempo se detenga. Que este momento sea para toda la eternidad".- ese fue mi pensamiento mientras miraba la sonrisa de la persona que descubrí que amaba, y que deseaba amar para toda la eternidad.
Punto de vista: Hiruzen
Todo estaba tranquilo. Demasiado tranquilo diría yo. Cómo si la aldea sintiera lo que había ocurrido a aquella joven. Es en estos momentos en los que mi deber de permanecer en la aldea y protegerla de cualquier amenaza que pueda ocurrir, en los que me siento impotente.
Aún no ha venido ningún mensajero con novedades sobre el secuestro de Kushina. Estoy en mi oficina solo con mis compañeros del consejo, intentando comprender los hechos de esta noche.
-Entiendo como debes sentirte. Pero necesitamos al Hokage en la aldea. No solo en cuerpo. También en mente.- dijo Koharu que pudo ver en mis ojos que estaba en otra parte.
-Solo debemos esperar. Con suerte la rescatarán antes de cruzar la frontera.- dijo Homura pensando en mantener la calma.
-Lo que no me explico es cómo es que han secuestrado a Kushina Uzumaki justo después del proceso de Jinchūriki.- dijo Danzou ajeno a la verdad.
-Suspiro. Es hora de que sepas la verdad Danzou. Mito-sama sigue viva. Kushina aún no tiene el Kyubi en su interior.- revelé la misión secreta que terminó en este terrible secuestro.
-¿QUÉ? ¿Estás diciendo que todo lo que hemos hecho estos días era una falsa? ¿No me digáis que vosotros dos también lo sabíais?- gritó Danzou furioso y dirigiéndose a mis antiguos compañeros de equipo.
-Todo fue idea de Hiruzen. Una distracción para ver si había alguien que fuera a por Kushina.- respondió Koharu.
-Y viendo los acontecimientos a los que han llegado este día, todo indica que si había alguien esperando ese momento.- dijo Homura.
-Eso lo entiendo. Pero no me dijisteis nada. Sabiendo mi lealtad con la aldea seguisteis sin decirme nada. ¿Es esto una conspiración entre los tres?- preguntó Danzou mostrando su ira.
-Yo fui el que les dio la orden de no decírtelo, Danzou.- dije sabiendo que su ira iría hacía mi.
-Je. Tenía que ser obra tuya, Hiruzen. ¿Tanto desconfías de mi unidad y de mis métodos que ahora me apartas de algo que puede afectar a toda Konoha?- dijo Danzou con la intención de desafiarme.
-No se trata de ninguna de esas razones. Perdiste el derecho a estar al tanto de lo que le sucede a Kushina desde tu fracaso al no proteger a su primo, Ryusei Uzumaki. Según tu versión, claro.- dije sin ninguna pizca de amabilidad, decepcionado por su fracaso y molesto de no haber cumplido la promesa al clan Uzumaki.
-¿Estás diciendo que dudas de mis palabras? Me aseguré de al menos destruir su cuerpo para que no lo usaran para cualquier uso que nos afectara a Konoha y al clan Uzumaki.- dijo Danzou con palabras que en el fondo de mi corazón no creía en absoluto.
-Ustedes dos…-
-Hokage-sama- gritó un ninja ANBU apareciendo en la oficina
-¿Qué se supone que haces? Dimos orden de no interrumpirnos hasta obtener más información del equipo de rescate.- gritó Homura molesto por la intromisión.
- Perdonen mi entrada… Pero hemos recibido un mensaje del equipo liderado por Jiraiya-sama.- dijo el miembro de ANBU del que sabía su nombre era Kenji.
-Hmm. ¿De qué se trata?-
-Han confirmado el rescate de Kushina Uzumaki cerca de las afueras del País del Fuego. Está sana y salva- empezó a informar Kenji.
La sorpresa nos invadió a mí y a mis compañeros. Los temores que teníamos ocultos del peor escenario estaban desapareciendo, y se estaban convirtiendo en emociones de alegría.
-Eso es maravilloso. ¿Ha sido Jiraiya el que ha cumplido el rescate?- preguntó Homura feliz también de la noticia.
-No. Según el informe de Jiraiya-sama, fue Minato Namikaze. Llegó mucho antes que los equipos de rescate siguiendo un rastro de cabellos posiblemente arrancados por la propia Kushina. Él solo consiguió derrotar a los ninjas de Kumogakure y liberar a Kushina.- informó Kenji sorprendiéndonos a todos.
Minato consiguió rescatar a Kushina. Tan joven y había conseguido lo imposible. No podía haber nadie mejor para salvar a Kushina. Desde que llegó Kushina, siempre hemos recibido informes de ella con las personas que más se acercaba. Que la persona a la que más se abrió fuera el mismo que la había rescatado era algo superior a nuestras expectativas.
-Eso es increíble. Y si Jiraiya ha sido el que ha informado, es que ya no hay peligro de alguna emboscada.- dijo Koharu aliviada por las noticias.
-¿Han descubierto quienes eran los secuestradores? ¿Y cuál es su estado?- preguntó Danzou sin ninguna pizca de emoción.
-Según el informe, son miembros de Kumogakure. Minato noqueó a los tres ninjas. El líder está grave pero sobrevivirá. Ahora los están trayendo a Konoha para interrogarlos.- respondió Kenji.
-Sobre los interrogatorios me encargaré personalmente.- dije antes de que Danzou intentara adelantarse.
-¿mmm? ¿Tú vas a interrogarlos, Hiruzen? No te imagino capaz de hacerles el suficiente daño para confesar.- afirmó Danzou burlándose de mí.
-Me aseguraré de que nos revelen todo lo ocurrido. También de que no se conviertan en una excusa para Kumogakure atacar.- dije creyendo firmemente en mis palabras
-Haz lo que quiera. Avisadme cuando hayan venido Namikaze y Uzumaki a Konoha.- dijo Danzou mientras se marchaba por la puerta.
-Buen trabajo. Si viene algún nuevo informe avísanos. Puedes retírate.- dije a Kenji para que estuviera preparado ante cualquier noticia.
-Con su permiso.- dijo Kenji antes de desaparecer.
Al poco tiempo mis compañeros se fueron de la oficina esperando igual que Danzou a que fueran avisados a la llegada de Minato y Kushina. Me quedé solo aliviado y esperando que las cosas fueran algo mejor a partir de ahora.
Pero sentía algo extraño. Este claramente es el estilo de Kumogakure, y su obsesión con Jutsus o Chakras especiales. Pero precisamente justo después de la falsa filtración de que Kushina se había vuelto Jinchūriki del Kyubi. Algo no encajaba. Alguien externo debió haber ayudado. ¿Pero quién?
Punto de vista original.
La sonrisa de mi rostro no desapareció durante mucho tiempo. Lo que estaba contemplando era quizás una de las escenas más románticas que podía haber escuchado. Sentía que la luz de sus corazones estaba brillando de tal forma, que juntos, eran como un pequeño pero brillante sol.
Me sentí no solo aliviado de que Kushina estuviera a salvo. También en ver que aquel rostro que estaba cayendo a la oscuridad había sido llevada al mañana.
Con una esperanza que acababa de nacer, el recuerdo se oscureció una vez más. Esta vez surgió de forma rápida el nuevo recuerdo, mostrando que estaba saliendo el sol, creando el amanecer.
Pude encontrar a los dos jóvenes que estaban caminando tranquilamente por el bosque. Kushina parecía menos cansada. Minato por el contrario, empezó a notársele el cansancio.
-Perdón. Si me hubiera ido con el escuadrón que vino anoche ya estaríamos en Konoha. Y no habrías tenido que estar conmigo toda la noche-ttebane.- dijo Kushina que se le reflejaba la tristeza en sus ojos.
-No te preocupes. Fui yo el que prometió que te protegería hasta llegar a Konoha. No tienes que disculparte.- dijo Minato que giró para ver a Kushina.
-Aún no comprendo cómo aceptaron tu petición. No es que no confié en ti-ttebane.- dijo Kushina que empezó a mover las manos en señal de disculpas.
-Jajaja. Es normal ya que soy un Gennin. Pero Jiraiya-sensei convenció al escuadrón de que estabas a salvo conmigo.- aseguró Minato.
-Suspiro. Pensar que te ha tocado como maestro el mayor pervertido de la faz de la tierra.- dijo Kushina.
-P-Pero al menos es interesante cuando Tsunade-sama lo noquea ante el público. Tu misma la vitoreaste.- dijo Minato que sudaba, posiblemente de recordar aquella escena.
-Es que fue increíble. No imaginaba que aquel Ero-sennin tuviera una mujer tan poderosa como compañera-ttebane.- dijo Kushina recuperando la energía en su rostro.
-Eres la única que lo llama Ero-sennin. No puedo imaginarme a alguien que llame así a un alumno de Hokage-sama.- susurró Minato.
-Pues no te sorprendas. Que a este paso, hasta sus alumnos lo llamarán así. Me sorprende que tú no lo llames así-ttebane.- dijo Kushina con aquella voz lleno de fuerza.
Je je je. Desde luego en cuanto a carácter, Naruto lo heredó de su madre. Aunque sin ofender, Naruto es más hiperactivo, impulsivo y más cabeza hueca que ella y que Asura. Pero esas diferencias son lo que lo hace ser la persona que es, y también fue lo que marcó la diferencia para el cambio del mundo.
Siguieron caminando tranquilamente. Como si desearan que el tiempo fuera más despacio. Minato miraba el camino con aquellos ojos que se aseguraba mirar por todos lados. Posiblemente vigilando en caso de algún asalto. Pero Kushina volvió a quedarse tranquila.
-… Minato.- susurró Kushina.
-¿Qué?-
-¿De verdad…? ¿De verdad piensas que mi cabello es hermoso?- preguntó Kushina con las mejillas rojas.
-Sí. Siempre me ha parecido hermoso.- dijo Minato sin dudar.
Podía notar en Minato como se sonrojaba un poco. Pero parecía que lo que había ocurrido en aquel momento, le había hecho crecer en confianza con Kushina. Era el mismo, y a la vez había crecido un poco.
-Yo siempre lo he odiado-ttebane.- dijo Kushina.
-¿Por qué? Tu cara es hermosa. Y si encima tienes ese bonito pelo rojo, bueno… Pareces una princesa…- dijo Minato con las mejillas tan rojas como solía tenerlas frente a su amiga.
-¡!- Kushina se quedó sorprendida por aquellas palabras.
Contemplando a Kushina, pude notar como la felicidad crecía en su corazón. Cómo si esas palabras fueran las que hubiera estado esperando que le dijera la persona que podría amar.
-Minato... Yo… tengo que decirte…- susurró Kushina.
-¿Sí?- preguntó Minato.
Se quedaron ambos mirándose a los ojos. El silencio cubría aquel intenso bosque. Minato se quedó tranquilo esperando la respuesta. Pero sus ojos se abrieron de repente, como si hubiesen visto una belleza de otro mundo.
Miré a Kushina, y de repente, como por arte de magia, estaba mirando desde los ojos de aquel niño rubio. No sabía por qué, pero dejé de preguntármelo cuando comprendí lo que él estaba viendo.
Kushina tenía la mano izquierda, acariciando su pecho, justo donde residía su corazón. Su mano derecha por un instante, movió un poco de su largo brillante cabello. Sus ojos reflejaban una luz tan rebosante de una emoción hermosa. Y su sonrisa, era la más hermosa que había visto en todos los recuerdos de Kushina.
Estaba viendo a una diosa. Una princesa. Un sol. La luz que daba vida al mundo. Esto era lo que sentía que veía Minato, cómo si comprendiera el corazón de aquel joven. En cuanto Kushina movió los labios, escuché las palabras que se volverían un tesoro para aquel joven de ojos azules. Las palabras que solo diría a los dos hombres más importantes de su vida, y que amaron su cabello.
"Te Amo"
En el momento en que dijo aquellas palabras, volví a los ojos de mi forma astral. Pude notar aunque fue solo una pizca pequeña, los sentimientos de Minato. Eran muy cálidos y rebosantes de esperanza. Y pude ver en sus ojos un brillo.
También pude ver en los ojos de Kushina, cómo la felicidad crecía por segundos. Sentía una felicidad al ver que aquella niña había encontrado la respuesta a sus sentimientos. Pero…
-Esta es mi respuesta. Ahora lo sé-ttebane. Por eso...-
En el instante en que dijo aquellas palabras, corrió a una gran velocidad, y abrazó a Minato, sorprendido aún por escuchar aquellas palabras. Kushina abrazó a su amigo, fuerte pero cálidamente.
-Kushina…- susurró Minato con los ojos reflejando sorpresa.
-…Por eso, tengo que contarte mi destino.- susurró Kushina.
No necesitaba buscar significado a aquellas palabras. Sabía lo que quería decir. Estaba a punto de revelar el futuro que le deparaba. Pude verlo en los ojos de aquella niña. La felicidad por haber encontrado la respuesta a sus sentimientos por Minato, y la tristeza por la posibilidad de que se apartara de su vida si llegara a conocer su secreto.
No soltó ninguna lágrima. Posiblemente luchaba dentro de su corazón por revelar el secreto que le estaba doliendo durante años. El miedo a que fuera apartada de aquellos que lo supiera. El miedo de perder a la persona de la que se había enamorado.
-Yo… Seré... La Jinchūriki del Kyubi.-
Las hojas de los arboles, fueron soltadas por una brisa suave y poderosa, mientras unas nubes tapaban el sol que estaba a punto de salir por completo, mostrando una gran sombra en aquel bosque.
-Me trajeron a Konoha… P-Para convertirme en la nueva… J-Jinchūriki del Kyubi...- susurró Kushina.
Estaba liberando todos los temores que tenía oculto en su corazón. Aquellos temores que no podía contarle ni a su familia ni a Mito por un gran miedo. Ella como miembro del clan Uzumaki, sabía del deber y que lo que iba a ser, era proteger a su clan y a la aldea aliada de su tierra natal. Pero fue algo que ella no eligió. Fue marcado con un destino escrito.
-Dentro de uno días… Mito-sama, la actual Jinchūriki, liberará al Kyubi… y m-morirá…-
Ella no solo tenía miedo por su destino. Tenía miedo de perder a la mujer que podía comprender su miedo y dolor. Temía que nadie pudiera apoyarla una vez que ella se hubiera ido.
-Y yo… Yo seré el nuevo recipiente del Kyubi...- siguió hablando Kushina, con lágrimas que ya no podían dejar de salir.
-…Por eso... Por eso quería que lo supieras, Minato… Yo ya, no…-
Pero de repente, Minato movió sus brazos un poco. El miedo se reflejó en Kushina. Ella temía la pérdida de su amigo. Temía quedarse sola. Eso era lo que decía sus ojos. Las lágrimas salieron…
-Lo siento, Kushina…-
Minato movió sus brazos no para apartar a su amiga. Su brazo izquierdo, aceptó el abrazo de Kushina, sosteniéndola para que no se soltara. Movió su brazo derecho, y puso su mano por encima de su cabello. Al instante, empezó a acariciarla.
-Siento no haberlo sabido antes.- susurró Minato que estaba, llorando.
-…Minato…-susurró Kushina sorprendida
-Debió haber sido muy duro. No puedo ni imaginar, el dolor que debes de haber sentido.- susurró Minato que no dejaba de llorar.
Kushina sintió las lágrimas de la persona que amaba y lo comprendió. Él no sentía ningún odio o miedo por estar cerca de ella. Estaba llorando por su dolor. Estaba lamentando no haber podido saberlo antes.
-¿No me odias?- lloró Kushina sintiéndose feliz de que su amigo, no se había apartado de ella.
-¿Cómo podría odiarte, Kushina?- susurró Minato sin dudar de sus palabras.
Los ojos de Kushina empezaron a derramar lágrimas de felicidad. Se sentía feliz en aquel mar de tristeza que había mostrado.
-Sentí un inmenso dolor al perder a mis padres. Sentía como si hubiera sido engullido por la oscuridad.- dijo Minato, que no dejaba de acariciar el cabello de Kushina.
Durante unos segundos, solo las lágrimas de ambos jóvenes rompían el silencio. Pero entonces, Minato sonrió. Su sonrisa estaba llena de felicidad.
-Lloraba sin parar, y aunque me decía que debía seguir luchando por mis sueños, hubo un momento en que sentí que el mismo tiempo se había detenido. Sentía que iba a perderme...-
Escuchando las emociones y sentimientos de Minato, sentí como una imagen se reflejaban en mi mente. El día en que Kushina llegó a la academia. Un solo segundo antes de que Minato se fijara en la nueva alumna, sus ojos reflejaban por un instante, un hielo duro e irrompible. Un hielo que desapareció cuando Kushina gritó a los cuatro vientos su sueño. Pero entonces, eso significaba…
"Solía llorar siempre, y rendirme antes de empezar. Siempre me equivocaba…"
¿Eh? ¿Esas palabras de donde venían? Las había escuchado antes. Siento en esas palabras unos sentimientos. Unos sentimientos que por alguna razón, sentía que sabía de quien eran.
-Pero entonces, Kushina, tu presencia y el tener el mismo sueño que yo, me hizo sentir de nuevo vivo y me dio una razón para seguir mi camino hacia mi sueño…-
"Pero entonces, Naruto-kun, tú me ayudaste a encontrar mi camino y a tomar el camino correcto."
No es posible. ¿De verdad? ¿Es tal el poder de los miembros Uzumaki de aquella familia? ¿Capaz de trascender el tiempo y los lazos?
-Siempre perseguía tus pasos. Siempre, deseando ser como tú. Deseaba poder que pudiéramos caminar juntos, siempre.
"Siempre perseguía tus pasos. Siempre, deseando alcanzarte. Deseaba tanto poder caminar a tu lado. Estar a tu lado, siempre"
-Tú hiciste que pudiera cambiar. Tu fuerza y tu espíritu me salvaron de mi pasado y desear luchar por mi futuro.
"Fuiste quien me hizo cambiar. Tu sonrisa me salvó"
-Por eso, incluso si tu vida fuera a cambiar para siempre. Si puedo protegerte, no tengo miedo de lo que me pueda ocurrir.
"Por eso, si es para protegerte, no tengo miedo a morir"
No podía estar más sorprendido. No podía sentirme más emocionado. ¿Era posible, que las palabras de aquel joven, fueran a ser…?
La brisa que levantó las hojas se volvió suave y cálida. Las nubes se movieron, dejando salir los rayos del sol, que iluminaron el bosque y alcanzaron el lugar donde estaban los dos jóvenes ninjas. Mostrando en aquel joven, una sonrisa y una resolución inquebrantable. Si. Como aquella joven.
"Porque yo, te amo, Naruto-kun."
"Porque yo, te amo, Kushina."
Los ojos de Kushina mostraban la emoción conocida como sorpresa, por las palabras del joven que la abrazaba. Mientras que Minato seguía sonriendo sin flaquear de su elección. Esta vez no se avergonzó y se disculpó. Siguió firme ante su declaración.
Tal lazo. Tal milagro. Ahora mismo, estoy más sorprendido de aquel momento. Pensar, que el lazo inquebrantable que ambos llegaron a crear, tenía tanto en común con el lazo de Naruto y Hinata. Las personas que se enamoraban de aquella familia Uzumaki, y los Uzumaki que se enamoraban de aquellas personas.
"Pero, me gustan muchos, las personas como tú."
Aquellas palabras, que madre e hijo dijeron a la persona que más tarde descubrirían que serían sus almas gemelas. Ese poder no solo conocido como amor, sino también llamado magia, hacía que el Ninshu que creé fuera como la primera transformación de Naruto en modo Biju. Algo pequeño que podía llegar a ser algo más grande y maravilloso.
-…Perdóname… Y-Yo estoy obligada a no decírtelo, y aún así… Lo siento…- susurró Kushina con un nuevo temor en sus ojos.
-No te preocupes. No dejará que lo pases sola. Te lo prometo.- dijo Minato con una nueva resolución.
Ambos jóvenes, se quedaron durante un tiempo que parecía lento y eterno. Pero una vez más, el tiempo siguió su curso. Y antes de contemplar como ambos volvían a la aldea, el recuerdo se desvaneció.
Al poco tiempo, la oscuridad de lugar se disipó, y se mostró un lugar importante para Konoha. Era la oficina del Hokage. El sol estaba en su punto más alto y el cielo azul se mostraba desde el despacho.
Pero el ambiente era totalmente frío. La razón era que estaban ahí no solo el Hokage Hiruzen. También estaba los miembros del consejo incluidos Danzou. En la entrada pude descubrir que había dos miembros de ANBU impidiendo la entrada a cualquier persona que estuviera fuera junto con otros dos miembros en el otro lado de la puerta. Y en medio de aquel lugar estaba los dos jóvenes, Minato y Kushina mirando al líder de la aldea a la espera de algo.
-mmm. Antes que nada, me alegro mucho al saber que estás a salvo y que hayas vuelto a casa, Kushina. Siento mucho los problemas que te hayamos causado al no evitar este incidente.- dijo Hiruzen mostrando su felicidad por Kushina.
-G-Gracias. N-No tiene que preocuparse. Minato se aseguró de traerme a salvo-ttebane.- dijo Kushina nerviosa y preocupada.
-Aah. Eso me recuerda otra cosa. Gracias Minato, por rescatar a Kushina de las garras de esos ninjas. Si no hubiera sido por tu perspicacia no quiero ni pensar lo que hubiera ocurrido.- dijo Hiruzen orgulloso del joven Minato.
-Sus palabras son más de lo que merezco. Solo hice lo que pude en rescatar a un miembro de la aldea, y una gran amiga mía.- dijo Minato inclinando la cabeza.
-Me alegra oír eso. Saber hasta dónde es capaz un joven ninja de Konoha por un miembro de Konoha.- afirmó Hiruzen lleno de felicidad, y a la vez, como si intentara olvidar un tema importante.
-Este no es el momento para elogios y filosofías, Hiruzen. Estamos aquí no solo para descubrir las causas de tal secuestro. También en cómo tratar el crimen que la joven Uzumaki ha cometido.- dijo Danzou provocando un aura oscura en la sala.
-¿C-Crimen? ¿Qué crimen he cometido si se puede saber?- preguntó furiosa y preocupada Kushina.
-Revelaste un secreto confidencial de Konoha a un Gennin. Revelaste tú destino al venir a Konoha. Eso es un crimen grave contra Konoha.- acusó Danzou fríamente.
-E-Eso... Eso no puede ser un crimen-ttebane.- gritó Kushina asustada.
-El hecho de que hayas revelado tal información a un ninja sin consultarnos antes, es algo que no se puede negar.- afirmó Koharu sin perder la compostura.
-Además está el hecho de que se lo revelaste a las afueras de la aldea. ¿Qué hubiera pasado si alguien hubiera estado escuchando? Nuestros enemigos habrían descubierto tu identidad y tu cometido.- dijo Homura con voz acusadora.
-¿Y el hecho de que me secuestraran precisamente después de simular que me había vuelto la Jinchūriki del Kyubi no significa que alguien ya había roto su juramento-ttebane? La única persona a la que se lo he contado es a Minato que está aquí presente, y fue después del secuestro.- gritó Kushina llena de furia y dolor.
-Kushina… Estoy aquí. Tranquila.- susurró Minato suavemente a su amiga.
-Eso afirmas ahora. ¿Cómo sabemos que no se lo contaste anteriormente y lo estás protegiendo justo después de tu secuestro? Para mí es mucha casualidad que fuera él el que te salvara.- preguntó Danzou sin ninguna pizca de emoción.
-¿C-Cómo se atre…?
-¡Kushina! Cálmate, por favor ¡Danzou! Esa es una grave acusación ¿Cómo te atreves a acusar a un joven de traicionar a Konoha?- dijo Hiruzen con un aura totalmente distinta. Una autoridad firme y sin dudad. Cualidad digna de un Hokage.
-Solo estoy sugiriendo una hipótesis. Claramente ningún miembro del consejo ha expandido esta información. Otra hipótesis sería que algún espía haya traspasado las barreras de Konoha. Todo gracias a la amabilidad de nuestro Hokage por aceptar la llegada de extranjeros.- dijo Danzou con una pizca de furia.
-No hay ninguna defensa totalmente invencible. Y no voy a cerrar las puertas de Konoha a los que deseen entrar con causas justas.- afirmó Hiruzen a la acusación de su compañero.
-Ideales admirables. Pero eso no cambia el hecho que el joven Namikaze sabe una información por las que nuestros enemigos matarían.- dijo Danzou mirando fijamente a Minato.
-¿Cuál sería mi castigo por saber lo que le depara a Kushina?- preguntó Minato tranquilamente.
-Minato…- susurró Kushina preocupada, y posiblemente culpándose por llevarlo a tal situación.
-Estábamos preparados para enemigos o algún ninja adulto. Confieso que no nos esperábamos esto.- afirmó Koharu con un poco de preocupación.
-Yo tengo una sugerencia.- dijo Danzou.
-¿De qué se trata?- preguntó Homura con la ceja levantada.
-Propongo que borremos los recuerdos del joven Minato sobre las últimas 24 horas. Incluso sugiero que se le borre cualquier recuerdo suyo sobre la futura Jinchūriki del Kyubi.- dijo Danzou con una voz llena de autoridad.
No podía creer lo que estaba escuchando. Danzou quería que Minato olvidara por completo a Kushina. No podía comprenderlo. ¿No era obvio que Minato había sido una gran influencia para Kushina en Konoha? ¿No fue él quien la rescató y trajo de vuelta a la aldea? Si le hacían romper su lazo con Kushina, lo único que harían sería llevarla a la soledad.
-¿Te has vuelto loco? Ese campo aún está en fase. Hacerle eso a un joven. No sabemos las consecuencias que podrían suceder.- gritó Hiruzen furioso.
-Danzou. Creo también que es peligroso. ¿Y si llega a dañar la mente del joven? Podríamos provocar un daño irreparable.- dijo Koharu preocupada.
-Eso. Lo más seguro es esperar un poco a que el jutsu se perfeccione y borrarle solo la información…- sugirió Homura, que al poco fue interrumpido por su compañero.
-Si esperamos más tiempo, Konoha correrá peligro. Debemos tomar riesgos para proteger la aldea. Y mi sugerencia es mejor que llevarlo a prisión o incluso matarlo.- afirmó Danzou de forma ruin.
¿Qué clase de mundo era en el que estaba? ¿Capaz de arriesgar el futuro de dos jóvenes de tal forma? ¿Cuántas cosas se hizo para proteger la aldea?
-No es justo…- susurró Kushina derramando lágrimas de tristeza.
En ese momento, Minato vio cómo su amiga lloraba, y por un momento, vi un brillo en sus ojos, y su rostro mostró al joven líder del clan que vi cuando se enfrentó a Danzou. Acababa de tomar una decisión.
-Si se me permite, tengo una propuesta.- dijo Minato, ganándose la atención de todos las personas de la sala.
-¿Ah, Si? ¿Qué propuesta se le ha ocurrido al joven genio Namikaze?- preguntó Danzou, sonando a sarcástico.
-Ofrezco a Konoha, las tierras y los pergaminos con Jutsus secretos, propiedad de mi clan, a cambio de proteger el secreto de Kushina Uzumaki, y de mantener todos mis recuerdos.-
Aquellas palabras dejaron totalmente sorprendido a los miembros de la sala, incluidos Kushina y yo mismo en aquel recuerdo. A pesar de la apariencia, Minato era el último miembro y líder por linaje de su clan. Y lo que acababa de decir era algo con grandes consecuencias.
-Minato… ¿Tú?...- susurró Hiruzen sorprendido por la sugerencia del joven Gennin.
-¿Estás hablando en serio?- preguntó Koharu sorprendida como los demás miembros.
-Sí. Con dos condiciones.- afirmó Minato con aquella voz seria.
-¿Q-Qué condiciones?- preguntó Homura que había perdido la compostura.
-En primer lugar, habrá dos sitios que seguirán siendo de mi propiedad. La residencia donde vivo, perteneciente a mis padres, y el tempo del clan Namikaze.- dio Minato sobre la primera condición.
-…-
-Y la segunda, es que la persona que haga el juramento, contrato, o promesa de mantener el trato que les ofrezco, sea Danzou-sama.-
-Minato… No lo hagas… él…- susurró Kushina asustada por las palabras de Minato.
-Vaya. Así que quieres que sea yo el que confirme el intercambio en persona. ¿No preferirías al gran Hokage al que todos admiran para completar el trato? ¿O es que incluso tú tienes tus dudas del Hokage de que pueda cumplir el trato?- preguntó Danzou pero lleno de emoción.
-No. Usted es el que más ha intentado que le diese a Konoha los secretos de mi clan. Creo que es justo que sea usted el que los reciba.- dijo Minato sin ninguna pizca de emoción.
-¿De verdad crees que aceptaremos tal chantaje a cambio de evitar tu castigo por descubrir tal secreto?- amenazó Danzou.
-No se trata de un chantaje. Tampoco de evitar un castigo. Se trata de ayudar a mi compañera y de proteger Konoha.- aseguró Minato.
La tensión que cubría la sala había llegado a un punto en que podía explotar por cualquier error. Las miradas preocupantes del Hokage y sus consejeros. La oscuridad que mostraba el ojo de Danzou, y el miedo en los ojos de Kushina eran incapaces de hacer dudar la decisión de Minato.
-C-Cierto que las tierras del clan Namikaze nos vendría muy bien para ampliar la aldea.- dijo Homura rompiendo el silencio.
-Podría ser un buen lugar para proyectos que llevamos tiempo retrasando por falta de terreno para desarrollarlas.- afirmó Koharu pensando en la sugerencia.
-… Minato ¿Estás dispuesto a proteger el secreto de Kushina, si se cumple este trato?- preguntó Hiruzen con unos ojos capaces de ver el alma.
-Si.- afirmó Minato.
Ambos se miraron a los ojos sin pestañear ni una sola vez. Sentía que Hiruzen estaba viendo hasta donde era capaz la voluntad del joven Minato. Segundos pasaron, y finalmente sonrió como un padre orgulloso, antes de volver a mostrar el rostro de un líder.
-Entonces así se hará. Trae los pergaminos de tu clan más los documentos de las tierras, y se cumplirá el trato.- sentenció Hiruzen.
-Antes de que el joven Namikaze vaya a buscar los tesoros de su clan, tengo por mi parte una condición.- dijo Danzou sorprendiendo a sus compañeros.
-¿Qué condición?- preguntó Hiruzen mirando a su compañero y rival.
-Será en otra sala de este edificio, y solo estaremos yo, Minato y la persona responsable de este pacto. Kushina.- afirmó Danzou mostrando una sonrisa falsa.
La sorpresa no se hizo esperar. Minato tuvo que agarrar a Kushina, que se dirigía a gritarle en la cara a Danzou, y el rostro de Hiruzen mostró un temor y una furia sin precedentes.
-Entendido. Sin con eso el trato se cumple sin problemas, que así sea.- afirmó Minato consiguiendo acabar con la tensión de aquella escena.
-¡Minato!- gritó Kushina agarrando del brazo de su amigo.
Ambos jóvenes se miraron. Kushina tenía en sus ojos miedo por todo lo que estaba sucediendo. Pero Minato mostraba una seguridad sorprendente y le dio una sonrisa para animarla.
-Volveré enseguida.- dijo Minato, antes de marcharse de la sala.
Rápido como el viento, Minato salió corriendo de la sala, con el destino del legado de su clan. Kushina se quedó parada en aquel lugar, sintiendo muchas emociones, pero manteniendo firme una entre todas.
-Ten cuidado.- susurró, preocupada por la persona que ama.
El recuerdo volvió a desvanecerse y a dejar solo la oscuridad. Solo que esta vez, el siguiente recuerdo se mostró al instante. El lugar era una sala más pequeña que la del Hokage, pero viendo su composición comprendí que era dentro del mismo edificio. En él estaban dos personas. Danzou y Kushina.
-mmm… Han pasado unos cinco minutos. Me resulta algo gracioso, siendo la velocidad una especialidad suya.- afirmó Danzou con un tono de provocación.
-Minato llegará. No servirá para nada tus provocaciones-ttebane.- dijo Kushina con una mirada fulminante.
-Hmm. Eres parecida a Tsunade-hime. Necesitas aprender modales, futura Jinchūriki.- dijo Danzou una oscuridad en su ojo visible.
-Tengo un nombre, para que lo sepas-ttebane. Es…-
-Kushina Uzumaki. La Habanera Sangrienta.- se escuchó una voz familiar.
De golpe se abrió la puerta de la entrada, y se mostró a Minato, cargado con una docena de pergaminos, más un sobre sostenido por dos de sus dedos.
-Siento el retraso. He tenido mucho cuidado al traer los documentos.- dijo Minato tranquilamente, como si estuviera hablando del tiempo.
-Veo que no has huido y que has traído lo prometido, Minato.- dijo Danzou del que no pude evitar ver un brillo en el ojo.
-Minato. ¿De verdad vas a hacerlo?- preguntó Kushina preocupada.
-No te preocupes. Solo prométeme una cosa.- dijo Minato mirando fijamente a los ojos de Kushina.
-¿Q-Que cosa?- preguntó Kushina sonrojada.
-Pase lo que pase, y veas lo que veas en este trato, por favor. No me temas.- pidió Minato con un temor en sus ojos.
-… Te lo prometo. Nunca te tendría miedo-ttebane.- prometió Kushina con firmeza pero preocupada por aquellas palabras.
-Gracias.- dijo Minato lleno de felicidad.
Una vez terminado aquella conversación, se acercó a Danzou junto con los pergamino y el sobre que había traído. Pero se paró y los apartó un momento para hacer una cosa curiosa. Se mordió el dedo pulgar derecho, sacando al instante sangre.
-¿Qué significa esto?- preguntó Danzou precavido.
-En mi clan desde hace generaciones, cuando se hace un juramento las personas chocaban los pulgares de la mano diestra con su sangre para sellar el juramento que no romperían jamás.- respondió Minato levantado el pulgar.
Danzou se quedó mirando un instante, pero al poner la vista a los documentos de Minato, la precaución previa desapareció, y se volvió totalmente relajado. Cómo si las acciones de un niño no fueran importantes. Se mordió el dedo pulgar derecho para sacar sangre, y lo acercó al pulgar de Minato.
-¿Así?- preguntó con un tono de burla.
-Sí. Empecemos.- dijo Minato mostrando una vez más, el aura de un líder de un clan.
-En este juramento, yo, Minato Namikaze, entrego los pergaminos heredados de mi clan, y los documentos de propiedad de sus tierras, a cambio de mantener el secreto de Kushina Uzumaki, que es su futuro como Jinchūriki y la protección de mis recuerdos de ser eliminados.- dijo Minato muy alto, con el tono más adulto y duro que había escuchado hasta ese momento.
-¿Jura, Danzou Shimura, cumplir este pacto, y permitir que sepa sobre la verdad de Kushina?-
-Lo juro.- dijo Danzou, fingiendo tomárselo seriamente.
-¿Jura que no hará nada para borrar mis recuerdos de ella, o sus recuerdos sobre mí?- preguntó Minato incrementando el brillo en sus ojos.
-Lo juro.
-¿Y jura que no interferirá de una forma que nos ponga peligro a Kushina y a mí sobre tal secreto?- preguntó Minato, con sus ojos haciéndome creer que era capaz de verme.
-Lo juro.-
A pesar de que Danzou no sintió ni vio nada, por un instante lo vi. La pequeña relajación en el rostro de Minato, y también un brillo de Chakra en los pulgares de ambas personas. Tuve que contemplar aquel lugar para comprender lo que había sucedido.
Kushina se quedó todo el tiempo observando, con sus emociones luchando en su interior, pero manteniendo la compostura, por su amigo, que estaba arriesgándolo todo por ella.
Una vez que había separado los dedos marcados con sangre, Minato se dirigió a coger los documentos que eran el tesoro de su clan. Despacio y con elegancia, se acercó para inclinarse y ofrecérselos a Danzou.
-He aquí la prueba de mi juramento. Acéptelo.- dijo Minato con amabilidad.
Con lentitud, Danzou cogió los documentos que Minato sostuvo. En el instante en que los cogió, sentí una pequeña perturbación en el Chakra de Minato. Mientras tanto, Danzou empezó a contemplar alguno de los pergaminos, y decidió ver los documentos dentro del sobre.
-mmm. No hay duda. Estos son los documentos de las tierras del Clan Namikaze. Y los pergaminos no son falsos. Reconozco alguno de sus Jutsus.- dijo Danzou sin mostrar emoción ninguna. Cómo si de mero papel se tratase.
-He cumplido mi promesa. Ahora que lo sepa el consejo.- pidió Minato.
-Yaaa. Sobre eso…- susurró Danzou al instante en que chasqueó los dedos.
Fue todo tan rápido. Dos miembros de Raíz aparecieron a punto de atrapar a Minato, cuando Kushina corrió para ponerse de escudo suyo. Pero Minato no perdió los nervios. Volvió a mostrar su lado de líder.
-¿Qué significa esto?- preguntó Minato sin dejar de mirar a los ojos del traidor.
-Ha habido un cambio de planes. Vamos a borrarte la memoria ahora mismo.- afirmó Danzou dejando de mostrar aquella máscara de tranquilidad.
-¡No pueden hacer eso! Minato ha cumplido su parte del trato-ttebane.- gritó Kushina furiosa.
-¿Qué trato? Lo que ha ocurrido es que Minato intentó huir de la aldea con sus pertenencias, y mi unidad especial lo han detenido a tiempo. Con datos privados de la aldea, posiblemente para entregarlo al enemigo.-
-E-Eso es… Eso es mezquino…- dijo Kushina asustada por escuchar esas mentiras.
-Vas a olvidarlo, pero te daré una importante lección, Minato. El diálogo, las promesas, aquellos métodos de obtener la paz sin sacrificio son la mayor basura que existe en el mundo.- dijo Danzou sin piedad.
No podía soportarlo. Que tal persona dijera tales palabras de enseñanzas puras y deseos de paz, eran un insulto a aquello que no paraba de decir que protegía. Pensar que esa persona dañó tantas vidas para proteger una aldea que estaba cubriéndose de oscuridad.
-Tu clan cayó en desgracia por convertirse en una organización que buscaba el diálogo. Sus muertes solo deshonraban el nombre de Konoha. Tus padres tenían talento, y lo desaprovecharon por sus ideales.- narró Danzou mostrando sus emociones negativas.
-Me siento honrado de pertenecer a mi clan. También de mis padres por no haberse rendido en sus ideales.- afirmó Minato lleno de orgullo.
-Y sin embargo, sus ideales provocaron sus muertes. Morir de forma cobarde. Sin matar a ningún enemigo. Solos en el puente Tenchi.-
Hay momentos en la vida que nunca olvidarás, pase lo que pase. Yo no estoy vivo, pero nunca olvidaré aquel momento. Contemplar los ojos de Minato, más visibles que nunca. Mostrando en un instante tantas emociones. Sorpresa, negación, ira, tristeza, y el mayor de todos. Dolor.
Las palabras que Danzou dijo, provocaron que de alguna forma el aire de la sala se helase, cómo si el invierno estuviera contenido dentro de las cuatro paredes, mientras seguían los miembros de Raíz en la misma posición. Pero la primera persona que rompió el silencio fue la joven Kushina.
-¿C-Cómo es que... usted lo sabe…?- susurró aún más asustada que el día en que llegó a Konoha.
-¿Hmm? ¿Qué has dicho?- preguntó Danzou sin pestañear.
-Y-Yo creía… q-que solo el Hokage s-sabía los detalles de sus muertes…- respondió Kushina aún más asustada.
Ella debía saber la respuesta. Ella debió sentir la verdad tras esas palabras. Una respuesta que me hacía sentir un gran temor. Si solo Hiruzen, y quizás su unidad de ANBU sabían los detalles de las muertes de los padres Minato, los únicos que podían saberlo a parte de ellos serían…
-A no ser que fue usted el que provocó u ordenó sus muertes, Danzou-sama.-
La persona que contestó sin ninguna emoción fue Minato, que miraba a Danzou sin temblar, al saber quién era el que tenía delante de sus ojos.
-No hay ninguna prueba para tal acusación. Pero si fuera verdad, diría que todo lo hice, "para proteger a Konoha".- afirmó Danzou sin ninguna pizca de culpabilidad.
-Usted… ¡FUE USTED!- gritó Kushina.
Al instante, Kushina intentó abalanzarse hacia Danzou con intenciones asesinas, mientras lo miraba con ojos llenos de furia. Pero fue Minato el que la detuvo sosteniéndola de forma que la abrazara, para que no hiciera ninguna locura.
-¡Kushina! ¡Tranquilízate!- pidió Minato sin dejarse llevar por emociones.
-¡¿QUE ME CALME?! ¡MINATO! ¡ESTE… ESTE HOMBRE…!- gritó Kushina llena de furia, pero también derramando lágrimas de dolor.
Danzou y sus subordinados seguían en la misma posición, como si fueran muñecos sin alma.
-Lo sé. Lo sé. Tranquila. Tranquila.- susurró Minato con suavidad.
Cuando estuve presente la primera vez, me llené de tanto dolor, que deseaba tanto que apareciera Hiruzen para detener aquella tortura. Pero nunca imaginé lo que sucedería a continuación. Una vez que Kushina se relajó un poco, Minato le susurró sus oídos.
"Recuerda la promesa. No tengas miedo de mí."
Con suavidad, la apartó un poco de él, y se acercó con lentitud a Danzou. Ahí fue cuando los miembros de Raiz empezaron a moverse despacio. Con intenciones de vigilar los movimientos del enemigo de su señor.
-Lo preguntaré solo una vez ¿Va a romper el juramento que ha hecho a pesar de que yo lo haya cumplido?- preguntó Minato, cómo si esperara otra cosa.
-Veo que sigues siendo tan ingenuo como tus padres. ¿Romper un juramento con un traidor a cambio de proteger Konoha? La respuesta es sí…-
Y más rápido que un rayo sucedió.
-¿? ¿Q-Qué? A-Aaaaaaaaarght.- gritó Danzou, como si estuviera siendo apuñalado.
Siendo no lejos de la realidad. En su brazo derecho, empezó a salir marcas negras que formaban líneas y que se unían a otras líneas, cómo cadenas que atrapaban el brazo de Danzou. Al no comprender lo que pasaba, usé mi Chakra influenciado con la habilidad natural de mi madre y de mi hermano para descubrir lo que pasaba.
Dentro de su brazo, la marca que se mostraba por fuera, estaba destruyendo los huesos, músculos, incluso alterando sus vasos sanguíneos durante segundos, provocando un daño casi irreparable.
-¡Danzou-sama!- gritaron los miembros de Raiz mostrando parte de su preocupación.
-¿Duele, Danzou-Sama?- preguntó Minato, con un brillo en los ojos.
En ese momento, mi yo de aquel recuerdo, y el yo actual, tuvimos una especie de visión. Detrás de Minato, con el mismo brillo en sus ojos, estaba Hashirama Senju. ¿Qué era aquella visión? ¿La voluntad de fuego? ¿O la mirada asesina que mostró Hashirama al apuñalar a Madara?
-¿T-Tú?- gritó Danzou lleno de rabia, mientras sostenía su brazo herido, del que empezó a salir hilos de sangre.
-¡MALDITO! ¿Qué le has hecho a Danzou-sama? ¡TRAIDOR!- gritó un miembro de Raíz.
Al instante, los dos esbirros de Danzou sacaron sus kunais con la intención de matar a Minato, para terror de Kushina, que no se recuperaba de la visión del brazo de Danzou destruyéndose. Un segundo antes de que tuvieran oportunidad de apuñalarlo, o que Kushina intentara evitarlo.
-Si me matáis, vuestro amo morirá.- afirmó Minato sin ninguna pizca de temor.
Los kunais se detuvieron por sus poseedores. Danzou seguía temblando del dolor que podía cubrirle todo su cuerpo. Pero no dejaba de mirar con rabia a Minato, cómo si sintiera que fue él el causante de su dolor.
-¿Qué has hecho? Tú… Traidor.- dijo Danzou lleno de furia.
-¿Traidor? ¿He sido yo el que ha roto la promesa que se ha hecho en esta sala?- dijo Minato con total sarcasmo.
-¿Promesa? ¡No puede ser!- gritó Danzou lleno de temor.
-Sí. Este es el Jutsu más poderoso del clan Namikaze, y a la vez nuestro mayor Kinjutsu. "Jinsei no yakusoku". Es decir, "Promesa de la vida".- explicó Minato, con total naturalidad.
-¿P-Promesa de la vida? N-Nunca he oído hablar de tal Jutsu.- dijo Danzou aún sufriendo de dolor.
-Es normal. Es nuestro mayor As en la manga. Una espada de doble filo.- afirmó Minato con tranquilidad.
-Este Jutsu, en principio, solo puede realizarlo aquellos con la sangre del clan Namikaze. Se trata de un juramento irrompible, usando cómo pacto la sangre de las personas que realizan el juramento. Una vez que se inicia y se dice en voz alta los juramentos, el Chakra de nuestros cuerpos recibe la señal de "nunca romper el juramento".- narró Minato
-Tal Jutsu es imposible que exista ¿estás burlándote de Danzou-sama?- preguntó un miembro de Raíz lleno de rabia.
-Lo explicaré mejor. Cuando le he preguntado a usted, Danzou-sama, si iba a romper el juramento que acabábamos de hacer, y usted respondió que sí, la orden que tenía en su Chakra, provocó lo que llamamos "castigo". En concreto, en el brazo que usó para realizar el pacto de sangre.-
-… Entonces… ¿Eso no era una simple tradición idealista de tu clan?- preguntó Danzou conteniendo el dolor.
-Así es. Ha tenido suerte. Si en su lugar, me hubiera hecho algún daño que afectara al juramento que se realizó, cómo borrarme los recuerdos, el daño habría sido tan grande, que lo habría matado.- afirmó Minato.
-Y-Ya entiendo. Cómo no iba a cumplir el juramento, recibí un castigo. Si no hubieras dicho nada, y hubiera hecho algo, habría muerto ¿me equivoco?- preguntó Danzou.
-Exacto.- respondió Minato sin dudarlo.
-Je. Blando como el Hokage. Pero tal Jutsu debe tener un gran riesgo. No puede haber un Jutsu que beneficie por completo al realizador, aunque sea su creador.- sugirió Danzou que mostraba en su ojo una llama de furia.
-… Así es. Si por un casual, yo quien ha realizado el Jutsu, rompiera el juramento, sufriría con el mismo destino. Por eso es una espada de doble filo.- dijo Minato con orgullo del Jutsu de su clan.
Eso era algo inimaginable. No que hubiera tal riesgo en aquel Jutsu sino la tranquilidad de Minato. Si lo que decía era cierto, significaba que había puesto en peligro su vida. Todo para mantener su lazo con Kushina.
-Pero he entregado lo que prometí. Y mantendré el secreto de Kushina. Las únicas personas que podrán revelarlo, serán Kushina, los consejeros y el Hokage. Un puesto que yo algún día conseguiré.- afirmó cómo si estuviera haciendo un juramento.
-Je ¿Crees que te convertirás en Hokage? ¿Después de lo que has hecho hoy? Nunca serás Hokage. Lo único que te depara es un futuro negro, compartido con nuestra gran arma…-
-¡No es un arma! ¡Es un ser humano! ¡Miembro de Konoha! Nunca lo olvide.- dijo Minato mostrando en sus ojos una llama intensa.
Ahora estaba seguro. Incluso si Minato estuviera alguna vez en la posición en la que estuvo Hashirama, la voluntad de fuego seguiría ardiendo en su interior.
-No soy un ninja médico. Pero yo sé mejor que nadie el daño que puede causar este Jutsu. Una persona normal estaría en peligro mortal. Pero usted, con suerte, se recuperará de las heridas graves en unos seis meses. Menos si le pide ayuda a Tsunade-sama.- explicó Minato con intenciones de ayudar a Danzou.
-urgh... ¿Crees que dejaré que te salgas con la tuya? ¿Qué serás libre después de todo?- preguntó Danzou furioso, a punto de quitarse la venda de su ojo derecho.
-Este Jutsu tiene una función especial. Solo se activa ante el último miembro de mi clan, y por lo tanto, su líder por derecho. Si soy asesinado, herido, o atacado por la persona con la que ha hecho un pacto, esa persona morirá.- afirmó Minato al notar el peligro en la sala.
-Danzou-sama. Déjenos a nosotros realizar el trabajo. Este traidor lo va a pagar.- dijo uno de los subordinados de Danzou.
-Oh. Se me olvidaba. Si una persona relacionada con usted, recibe la orden o piensa matar al "último Namikaze", su Chakra lo detectará como un incumplimiento del juramento.- advirtió Minato.
-mmm. Es decir, que si mueres por accidente, asesinado por otra persona, o por enfermedad, que no sea causada o provocada por mis intenciones, no me afectará tu Jutsu ¿estoy en lo cierto?- preguntó Danzou ocultando de nuevo sus emociones.
-Así es.- respondió Minato manteniéndose aún alerta.
El silencio volvió a inundar la sala. Pero no era porque todo hubiera terminado. Las dos personas que habían hecho el juramento estaban mirándose a los ojos, como si estuvieran en una lucha de almas. Nadie cedió, pero al final, Danzou paró la lucha de voluntades.
-Suspiro. Entonces esta reunión ha terminado. Vayamos a contárselo al Hokage.- dijo Danzou, que con un movimiento, ordenó que sus esbirros se marcharan, como si nunca hubieran estado.
-Adelántese. Me gustaría estar un momento a solas con Kushina.- pidió Minato.
-Por supuesto. Y que sepas que esto no ha terminado.- amenazó Danzou sin dudar.
-No esperaría menos, Danzou-sama.- respondió Minato sin girase a verlo.
Danzou se alejó de los jóvenes de la sala, y se marchó por la puerta. Ahora solo estaban los dos jóvenes dentro de esas cuatro paredes. Tan rápido como Danzou se fue, Minato casi cae al suelo, de no ser por Kushina que lo sostuvo a tiempo.
-¡Minato! ¿Qué te pasa?- preguntó Kushina preocupada.
-Haa… Haa… Tranquila… Sólo, he agotado mis reservas de Chakra.- susurró Minato cansado y sin fuerzas. Cómo si la imagen de hace unos segundos hubiera sido una ilusión.
-Pero… ¿Cómo ha ocurrido-ttebane?- preguntó Kushina mientras lo llevaba a una silla para que se sentara.
-Haa... E-Este Jutsu requiere una gran cantidad de Chakra… mínimo la de un adulto… Además… Este Jutsu tenía otro riesgo…- dijo Minato que empezaba a sudar mucho.
-¿O-Otro riesgo? ¿No es ya suficiente arriesgar tu vida-ttebane?- preguntó Kushina algo molesta.
-…El líder, del clan debe sobrevivir a cualquier precio… Por eso, este Jutsu, solo puede realizarlo, una vez en la vida… El solo usarlo, ha provocado una lucha en la lógica del Jutsu por ser también el último miembro del clan… Por eso y por el riesgo principal lo catalogaron como Kinjutsu... Una técnica prohibida…- explicó Minato apenas sin fuerzas.
-¿Por qué has ido tan lejos? ¿Por qué has sacrificado el legado de tu clan-ttebane? Ese… Ese hombre es el culpable de que tus padres… tus padres…-
-Yo… siempre lo sospeché…-
-¿Q-Qué?- preguntó Kushina totalmente sorprendida como yo.
-P-Por la promesa del Shodaime y Nidaime Hokage, mi clan nunca fue controlado. Eran una amenaza para el consejo... Haa… Y-Y estaban en contra de los que deseaban la guerra… S-Solo era cuestión de tiempo…- intentó explicar Minato debilitándose aún más.
-P-Pero ahora, Danzou tiene ese Jutsu…-
-Ellos, nunca conseguirán ese Jutsu de los pergaminos…- afirmó Minato.
-¿Q-Qué? P-Pero tu juramento…- susurró Kushina asustada.
-Era sobre los pergaminos con los Jutsus y los documentos de las tierras. Este Jutsu nunca se ha escrito en papel. S-Se ha transmitido de generación a generación, por la rama sanguínea del líder, y esa persona se lo enseñaba a los miembros del clan… cuando llegaba a la mayoría de edad…- susurró Minato con una pequeña sonrisa de felicidad.
Aquella sonrisa desapareció cuando miró a los ojos de Kushina. Él pudo ver todo el dolor que estaba sintiendo mientras se había quedado observándolo.
-…Perdóname, Kushina. Por haberte mostrado el monstruo que puedo llegar a ser. S-Si hubiera cedido a la venganza… ese deseo oculto en mi corazón… No solo habría deshonrado a mis padres… también a-a t-ti…- susurró Minato liberando todas aquellas emociones que mantuvo durante años, convirtiéndose en lágrimas.
-…Gracias…-
Los ojos de Minato mostraron incredulidad al escuchar aquellas palabras. Movió su cabeza para ver a la persona que amaba. Kushina estaba llorando. Llorando de felicidad, junto con una sonrisa capaz de acabar con la oscuridad.
-Gracias… por… querer… permanecer… en… mi vida…- susurró Kushina llena de felicidad.
Sin poder soportarlo más, Minato se levantó y abrazó a Kushina que se sorprendió, mientras empezó a gritar en un mar de lágrimas. Kushina no solo aceptó su abrazo, también acarició su cabello, igual que cuando Mito se lo acariciaba. Suave y despacio.
-Tranquilo… Estoy aquí… contigo…- aún llorando, Kushina le dio a Minato el cariño que tanto tiempo había estado buscado.
-S-Si… Si... Si…- gritó Minato llorando sin parar, liberando todo su dolor, mientras aceptando las caricias en su pelo, era bañado en amor.
Muchos momentos siempre son interrumpidos por personas ajenas o destruidos por el curso del tiempo. Pero este momento, fue el que recibió la fortuna del que el tiempo fuera despacio, como si se detuviera por aquellas dos almas.
Los minutos pasaron y la magia de aquel momento seguía sin romperse. En su lugar, el recuerdo simplemente empezó a desaparecer, para dejar en la intimidad los últimos momentos que compartieron en aquel lugar.
"Tengo que decirte que estoy muy contento. De que Kushina Uzumaki sea mi madre…"
Al ver por primera vez la vida de Kushina, volver a ver aquellos recuerdos, y de ser merecido de poder hablar con ella en este plano astral, pude comprender perfectamente los sentimientos que tienes por tu madre, Naruto. Es verdad. Es maravilloso que Kushina sea tu madre.
A pesar de que mi madre ha cometido tantos pecados, ha causado tanto dolor e infortunio al mundo y dolor a personas que amo, no puedo dejar de quererla a pesar de todo. Estoy seguro de que mi hermano siente lo mismo.
El siguiente recuerdo se empieza a mostrar, y al instante descubro en qué momento ocurre. El momento en que la verdad del clan Namikaze y la misión de Minato iban a ser reveladas. Era a las afueras de Konoha. Caminando tranquilamente estaban Minato y Kushina quien le seguía hacia un destino.
-¿Está bien que me lleves allí? Se trata de un lugar importante para ti-ttebane.- susurró Kushina preocupada.
-No te preocupes. Precisamente por eso quiero enseñártelo.- dijo Minato con su sonrisa recuperada.
Siguieron caminando tranquilamente, posiblemente para no llamar la atención. Al cabo de un rato, se pude ver un edificio dañado por la falta de cuidado. Había agujeros en parte del tejado y las puertas estaban dañadas de la humedad. Pero la apariencia era claramente la de un templo.
-Este lugar es…- susurró Kushina sorprendida de la visión del edificio.
-Así es. Este el templo del Clan Namikaze. Aunque está algo dañado.- afirmó Minato, contemplado el templo de su clan, cómo si lo contemplara cuando era más joven con su familia.
-¿Crees… que alguien haya podido robar algo?- preguntó Kushina mientras miraba las aberturas del edificio.
-No. El edificio en si solo es una fachada. Lo importante es el contenido protegido por la sangre de mi clan. Si por algún incidente, el linaje del clan se extinguiese, un Jutsu puesto desde generaciones destruiría todo lo que hubiera en el templo, y así evitar usarlo para fines distintos.- contestó Minato.
-Entremos.- pidió Minato, quien se dirigió a la entrada y entrar en el edificio.
-S-Si.- dijo Kushina, que se dirigía también hacia el interior del templo Namikaze.
Una vez que ambos entraron, pude visualizar mejor el interior de aquel lugar. Había retratos prácticamente destruidos de los líderes del clan en las paredes. También había muebles para pergaminos totalmente vacíos. Por último se vio en la pared al fondo un símbolo circular, como un sol.
-Minato… ¿Q-Quien de ellos era…?- preguntó Kushina mirando los retratos apenas irreconocibles.
-¿Ves aquel en la pared de la derecha, al final de la sala?- señaló Minato al retrato especifico.
Estaba en un estado horrible, pero se podía visualizar el rostro de un hombre. Pelo liso., ojos azules, y una expresión firme e irrompible.
-Ese era mi padre. Sora Namikaze.- dijo Minato mirando el retrato lleno de felicidad.
-Sora. "Cielo". Un nombre curioso para un apellido que significa "el viento y las olas". ¿No crees?- dijo Kushina
-Pues el de mi madre seguro que te sorprende. Su nombre era Amaya.- afirmó Minato riéndose un poco.
-Amaya. ¿Eh? ¿"Cielo Nocturno"? Tiene que ser una broma-ttebane.- gritó Kushina sorprendida.
-Jajajaja- Minato se rió.
-Suspiro. Pues en cuanto tú nombre, pensaron más en el apellido que en sus nombres. Minato. Es decir, "Puerto". ¿Por qué harían algo así?- dijo Kushina sacudiendo la cabeza.
-No lo sé. Me gusta pensar que lo hicieron para que estuviera más cerca de mi clan. Pero, también creo, porque es un lugar donde se une el viento y las olas, mientras miras el cielo, ya sea de día o de noche. Siento, como si me dijeran, "Siempre nos tendrás a tu lado". Raro ¿verdad?- dijo Minato emocionado pero tranquilo.
Kushina agarró la mano de Minato, y le hizo mirarla para poder decirle lo que pensaba mientras le regalaba una hermosa sonrisa.
-No es raro. Estoy segura que te dieron ese nombre con todo su amor.-
Ambos se quedaron mirando durante segundos con unas sonrisas llenas de luz. Pero entonces Minato, con cuidado se alejó de ella y se dirigió a la pared del fondo, mientras acercó su mano al símbolo de su clan.
-Voy a mostrártelo. El verdadero objetivo del clan Namikaze.- dijo Minato al instante en que tocó el símbolo de la pared, y empezó a brillar.
El símbolo circular, que al mirarlo uno pensaba en el sol, empezó no solo a brillar. También empezó a cambiar de forma y de tamaño. Pequeños temblores sacudieron el templo que sacaba polvo por todos lados. Kushina se asustó un poco pero Minato siguió mirando la pared mientras el símbolo se hizo más pequeño y cambió de forma. Una que no esperaba volver a ver.
El enorme círculo se volvió pequeño, pero en la pared empezó dibujarse un símbolo más grande que parecía tragarse el pequeño sol. Con la forma de media luna. Aquel símbolo era sin ninguna duda, el símbolo del clan Otsutsuki.
La pared empezó a temblar y a abrirse como si una boca fuera, revelando la entrada secreta a una nueva sala. En aquella sala había símbolos de mi clan, junto con collares de magatamas colgando de las paredes. También había una tabla similar a la que legué al linaje de Indra. En aquel momento me preguntaba que era aquello.
-E-Esto es…- susurró Kushina sorprendida.
- Este es legado de mi clan, Kushina-
-¿E-El legado de tu clan? ¿Qué quieres decir-ttebane?- preguntó Kushina.
-El legado. La misión. La razón de la existencia del clan Namikaze se encuentra en el conocimiento de esta sala.- dijo Minato contemplando la tabla.
-N-No entiendo. ¿Misión? ¿Y-Y por qué hay indicios del Sabio de los Seis Caminos en esta sala-ttebane?- preguntó Kushina aumentado su impaciencia.
-Te lo contaré todo, Kushina. Empezando por el principio. La persona que fundó el clan Namikaze. La persona que nos dio un motivo a nuestra vida.- afirmó Minato una vez más con el aura de un líder.
-… ¿Quién era?- preguntó Kushina totalmente tensa, como yo en aquel momento.
-Su nombre era… Noa. Noa Namikaze. Aprendiz del Sabio de los Seis Caminos.-
Noa. En aquel momento lo recordé todo. Aquella dulce muchacha que conocimos en una aldea totalmente destruida. Mi hermano y yo la salvamos de morir de hambre al estar atrapada entre los escombros durante días mientras intentó proteger a alguien. Nunca supe cómo sobrevivió aquella pequeña niña a tal dolor sola.
-Por el conocimiento que se ha pasado durante generaciones, sé que Noa-sama fue salvada por el Sabio de los Seis Caminos. Agradecida por salvarla, ella decidió convertirse en su aprendiz.- narró Minato, haciéndome recordar aquellos momentos.
-E-Es algo increíble. E-Es muy distinto a todas las historias que he escuchado del salvador del mundo-ttebane.- dijo Kushina sorprendida.
-Ella era solo una niña cuando se unió al Sabio. Pero a lo largo de los años, según las historias del clan, se volvió una persona muy poderosa, fiel seguidora del Sabio y esperanza de los débiles.- narró Minato.
Era verdad. Noa tenía talento para el Ninshu desde el principio como Indra. También se volvió fuerte en cuerpo con un duro entrenamiento, que descubrí que fue Asura el que la ayudó. Cuando llegó a la edad adulta, aquella joven desprendía una fuerza impresionante y una confianza admirable.
-También muchos fueron encantados por su belleza. Tenía el pelo largo y rubio y unos ojos azules en el que podían ver el mar. Muchos la confundieron con una princesa.- dijo Minato sudando por recordar tal detalle.
-Ahora entiendo por qué me parecías medio afeminado.- susurró muy bajo Kushina.
-¿Eh? ¿Has dicho algo?- preguntó Minato al ver susurrar a su amiga.
-¡N-NO HE DICHO NADA! ¡NADA DE NADA-TTEBANE!- gritó Kushina.
Jeje. Kushina no se olvida de aquello. Ahora que caigo, también muchos dijeron que Noa con la belleza de aquel momento, era comparable o incluso superior a la de mi madre. Pero Noa solo tenía ojos para las personas que deseaba ayudar y muchas veces nos miraba a mí y a mi hermano con ojos lleno de luz.
-Noa-sama fue fiel a los ideales del Sabio toda su vida. Pero ella descubrió la terrible verdad. Las personas estaban transformando el Ninshu en el Ninjutsu a las espaldas del Sabio.- dijo Minato mostrando tristeza.
Ella fue una de las pocas personas que me avisó de los actos de mis seguidores. Le agradecí de corazón que me confiara sus pensamientos. Recuerdo que estuvo mucho tiempo con Hamura días antes de que se marchara a la luna. Desde el día en que mi hermano se marchó, ella nunca más mostró el dolor a los que amaba salvo a mí, a quien tenía mayor confianza. Para ella, debió ser más doloroso de lo que pude imaginar.
-Temiendo el peligro, Noa-sama memorizó y enseñó a sus seguidores el concepto básico del Ninshu.- dijo Minato.
-¿Por qué se esforzaron tanto para memorizarlo? Quiero decir, debía haber muchos documentos de las enseñanzas del Sabio en aquella época-ttebane.- sugirió Kushina dudando.
-Para esa respuesta tengo una pregunta. ¿Qué recuerda la gente del Sabio de los Seis Caminos?- preguntó Minato, que se quedó observando la tabla.
El silencio cubrió aquel lugar durante segundos. Kushina intentó varias veces responder, pero era incapaz de articular palabra. Posiblemente, ella recordaba aquellas palabras de uno de los ninjas egoístas.
"¿El Sabio de los Seis Caminos? Eso es simplemente una leyenda."
-Así es. Ni siquiera la mayoría sabe su nombre. O su origen. Su hermano. Sus hijos. Para la gente solo es un mito.- dijo Minato triste.
Comprendía ese sentimiento. El saber algo y que los demás fueran ignorantes de tal conocimiento. Desde el principio sabía que para las personas que confiaron en mí clan y en mi familia, había un dolor horrible el solo imaginar no saber nada de nosotros. Para ellos, olvidarnos sería lo mismo que un pecado.
-Noa-sama temió ese futuro. Por eso reunió a sus seguidores y a la familia que formó. Ella planeó formar un clan capaz de proteger el Ninshu y el deseo del Sabio. Pero mientras se acercaba el momento de la muerte del Sabio, ella empezó a perder la confianza.- dijo Minato narrando todo lo que sabía de las historias de su clan.
Él tenía razón. Ella vino todos los días en que estaba en reposo, preocupada y llorando porque se acercaba mi hora. Le di las gracias por haber confiando siempre en nosotros y le deseé lo mejor mientras ella lloraba de dolor. Pero el último día en que la vi con vida, con lágrimas ella por fin sonrió y me dijo.
"No se preocupe, Hagoromo-sama. He encontrado el camino que conducirá a la paz. No me rendiré."
-Y entonces un día, fue llamada, para recibir una profecía.- dijo Minato liberándome de mis pensamientos.
-¿U-Una profecía? ¿Quieres decir una visión del futuro-ttebane?- preguntó Kushina.
-Más o menos. Ella fue llamada por alguien y recibió una profecía. Después de aquello parece que nunca más volvió a dudar en cuanto a su futuro clan.- dijo Minato con sus ojos brillando.
-¿Sabes quién fue el que le dio la profecía?- preguntó Kushina entusiasmada.
-No. Esa información nunca se compartió. Posiblemente para protegerlo.- respondió Minato.
-¿Ella compartió la profecía a su clan?- preguntó Kushina.
-Sí y No.- respondió Minato.
-¿Qué significa eso-ttebane?- preguntó Kushina enfurruñada.
-Sí lo compartió. En esta tabla que responde al linaje del líder del clan.- dijo Minato observando la tabla de la sala.
-¿Y-Y sabes lo que pone?- preguntó Kushina.
-Nunca lo he mirado. Desde aquel día, no sentí las fuerzas para ser capaz de contemplarla.- dijo Minato con tristeza en sus ojos.
-Minato…- susurró Kushina comprendiendo aquellas palabras sobre aquel día.
-Pero ahora es distinto. Ahora tengo una fuerza y un nuevo motivo para poder verla.- afirmó Minato volviendo a sonreír.
-¿Cuál es ese motivo?- preguntó Kushina mirando a Minato a los ojos.
-Tú.-
Las mejillas de Kushina se volvieron rojas como su cabello ante aquellas palabras. Ella empezó a sonreír con emoción mientras miraba a otro lado.
-Antes de leer la profecía debes saber cuál ha sido la misión que nos encomendó Noa-sama.- dijo Minato con tranquilidad.
-¿No era el de mantener el conocimiento del Ninshu-ttebane?- preguntó Kushina extrañada.
-En parte sí. Pero el verdadero objetivo era conseguir un Jutsu especial. Un Jutsu original del Ninshu usando el Ninjutsu. Permitiendo transferir Chakra con el fin de adaptarlo al tipo de Chakra específico de otra persona.- contestó Minato.
-Pero para usar tal Jutsu específico haría falta un gran control de Chakra. ¿De qué Jutsu se trata-ttebane?- preguntó Kushina.
-"Transferencia de Chakra". Creo que sabré el significado si descubrimos el contenido de la tablilla. ¿Estás lista Kushina?- preguntó Minato mirándola a los ojos.
-… Estoy lista.- respondió Kushina con una sonrisa de confianza.
Minato sonrió y se dirigió a la tablilla. Se mordió el pulgar derecho y usó la sangra para tocar la superficie de la tablilla. Al igual que la pared secreta, la luz brillante apareció y en este caso las líneas imposibles de leer, empezaron a cambiar al lenguaje de aquella era.
Minato y Kushina se quedaron contemplando aquel suceso, y con decisión, el último miembro del clan Namikaze leyó en voz alta la profecía que Noa recibió.
"Un día el mundo llegará a una era que marcará el destino de la humanidad. Esa era nacerá en medio de una gran tragedia donde el último miembro puro de tu linaje hará una elección. Esa persona deberá aprender dos técnicas. Una del conocimiento llamado Ninshu, y una del conocimiento de los Biju. La creación de esas técnicas y la elección que elija en el momento marcará el futuro del mundo y de aquellos que ama."
Aunque nunca se dijo el nombre de quien hizo aquella profecía, yo sabía quién era al instante de escucharla. El mismo que nos dio a mí, a Jiraiya, y al final a Naruto una profecía que marcaría el futuro.
Kushina se quedó sorprendida y tranquila hasta que miró a Minato. Estaba asustado. Sudaba tanto y tenía un rostro lleno de temor cómo si estuviera viendo un fantasma.
-¿M-Minato?- susurró Kushina.
-¿Eh? Ah, perdón Kushina. Solo estoy… un poco sorprendido.- afirmó Minato recuperándose lentamente.
Comprendía ese sentimiento. Minato debió sentir la responsabilidad de aquella profecía, por ser el último miembro "puro" del linaje de Noa. El temor de saber de que una terrible era iba a existir. Que las elecciones que hicieras marcarían el destino del mundo, y sobretodo de los seres que ama. No podía imaginar la presión que debió sentir con apenas trece años.
-¿Estás bien?- preguntó Kushina.
-S-Si. Estoy bien. Gracias.- respondió Minato.
Kushina se quedó en silencio y observando a Minato, porque veía en sus ojos el terror y la presión de recibir tal misión que afectaba completamente a él.
-Realmente es increíble. No me puedo creer que haya escuchado una profecía que puede tener un trillón de años-ttebane.- afirmó Kushina algo emocionada e intentando animar a Minato.
-Tampoco es tan antigua.- dijo Minato al escuchar un trillón.
-Pero la verdad es que… no lo he entendido.- dijo Kushina cómo si fuera obvio tal respuesta.
-Ja ja. Básicamente la Transferencia de Chakra es el resultado final de la técnica basada en el Ninshuu, que está aún incompleta.- respondió Minato.
-¿Y qué quería decir de la técnica basada en los Biju? ¿Significa que tengo que aprender esa técnica y enseñártela?- preguntó Kushina entre molesta y preocupada.
-mmm. Supongo que se refiere a la Biju Dama. Y estando en guerra, existen posibilidades de encontrarnos con otras personas como tú.- dijo Minato.
-¿Alguna vez has visto una Biju Dama?- preguntó Kushina aterrada.
-No. Pero he leído registros del clan y libros solo para ninjas donde daban información. Creo que si la llego a ver, podría comprender cómo se desarrolla.-
-Vaya. Tu clan no se corta ni un pelo. Dejarte la misión de crear dos super técnicas y encima tomar una decisión que nos afectará a todos-ttebane.- dijo Kushina con demasiada naturalidad
-Que Cruel. N-No tenías que decirlo así.- susurró Minato en una pared inclinado con un aura negativa, recordándome a cierta persona.
-¿A qué viene ahora esa negatividad-ttebane? ¡Eres el que se convertirá en Hokage! ¿No? Tómalo cómo una gran prueba.- gritó Kushina furiosa pero animando a su amigo.
-Je. Es increíble cómo trabaja tu lógica.- dijo Minato recuperando el ánimo.
-Aún así dime de verdad lo que sientes. Está claro que esto es una información impactante-ttebane- dijo Kushina.
-… Tienes razón. Estoy un poco abrumado. Estaba preparado para la misión que mi clan había recibido. Pero no esperaba que fuera sobre mí. Es algo… misterioso, y aterrador.- contestó Minato nervioso.
-A pesar de todo, recuerda que no estás solo.- dijo Kushina poniendo su mano en el hombro de Minato.
-Lo sé. Gracias.- respondió Minato.
-Pero estoy sorprendida de que tu antepasada diera toda su vida para proteger el legado del Sabio-ttebane.- afirmó Kushina.
-Hay algo que no sabes. Algo que Noa-sama solo contó al linaje que lideraría el clan.- dijo Minato mirando una vez más la tabla traducida.
-¿Qué era?-
-Ella perdió la memoria. Cuando fue encontrada por el Sabio no sabía quién era. Por lo que le dieron un nombre y un apellido. Namikaze porque su aldea estaba en el país de las olas y siempre había fuertes vientos en sus tierras.- respondió Minato.
Después de que despertara, ella no recordaba quien era. Ni su nombre, ni su familia. Era como si estuviera rota o incompleta. Hamura y yo vimos en sus ojos el terror a lo desconocido. El terror al mundo que le había arrebatado su identidad. Hamura fue quien le dio el apellido, y yo el que le dio su nombre.
-Entonces… su nombre…-
-Según el conocimiento pasado de generaciones, la encontraron protegiendo un cadáver, posiblemente de su hermana menor. Debió intentar protegerla con su vida. El Sabio y sus seguidores fueron conmovidos por aquella escena-
Nunca podría olvidar aquello. Aquel lugar estaba totalmente muerto. No había luz. No había vida. Pero en medio de toda esa oscuridad, aquella joven protegía el cadáver de una niña menor. Fue como si la esperanza hubiera renacido al verla protegerla con todo su amor.
. Noa. "Esperanza y amor." El amor que mostró ante una sola persona, fue el renacer de la esperanza del mundo.- dijo Minato.
Las palabras de Minato son exactamente las que pensé cuando le di aquel nombre con la esperanza de que se sintiera a gusta con su nombre.
-Pero hay algo extraño. Mi madre me dijo que había una razón oculta en las acciones de Noa-sama que mi padre nunca llegó a comprender. Cada vez que le preguntaba, ella sonreía como si supiera algún secreto.- dijo Minato.
-Ja. Por supuesto que lo hay. Y por lo que veo los hombres nunca se dan cuenta de ese detalle-ttebane.- afirmó Kushina con seguridad.
-¿Eh? ¿Acaso sabes cuál es?- preguntó Minato sorprendido.
-Por supuesto. Ella estaba enamorada de su salvador.-
¿Enamorada? ¿De su salvador? Esos fueron mis pensamientos en aquella ocasión. No podía creermelo a la primera aquella afirmación. Pero cuanto más recordaba a Noa más sentido tenía las palabras de Kushina. Cómo ella siempre nos miraba a mi hermano y a mí en varios momentos. Cómo brillaban sus ojos en las lecciones privadas que le dábamos cada uno.
El momento más claro para mí debió ser cuando Hamura se fue a la luna. Ella estuvo mucho tiempo con él antes de que se marchara, y desde aquel momento, nunca mostró su tristeza ni su dolor a nadie salvo a mí. Las últimas palabras que me dijo. Si Kushina tenía razón, y estoy seguro de que la tenía, ella debió sufrir mucho más de lo que imaginaba al despedirse sabiendo que mi hora había llegado.
-Desde luego los hombres sois ciegos sobre el corazón de las mujeres-ttebane.- dijo Kushina.
-L-Lo siento.- dijo Minato con sudor.
El silencio volvió a cubrir la sala. Ninguno de los jóvenes habló ni hicieron nada durante varios minutos. Pero fue la joven ninja quien empezó a hablar.
-¿Cuál es la verdadera razón de que me hayas mostrado todo esto Minato?- preguntó Kushina.
-Los ninjas viven cada día con secretos. Creo que la forma en que dos ninjas formen un lazo fuerte es compartiendo un secreto importante.- respondió Minato.
-Minato…-
-Tú me confiaste tu mayor secreto. Tu mayor carga. El destino que te habían marcado. Lo mínimo que podía hacer era compartir el secreto que tanto he protegido a la persona a la que tengo mayor confianza.- dijo Minato con total sinceridad.
Aquellas palabras hicieron que la joven Kushina derramara lágrimas de felicidad. A pesar de estar llorando, su sonrisa mostraba la felicidad que sentía al saber que la persona que amaba confiaba plenamente en ella.
-Gracias…- dijo Kushina.
Pudo ser una ilusión puesto que no estaba contemplándolo desde los ojos de Minato. Pero posiblemente los pensamientos de aquel joven me hicieron ver en Kushina a la princesa de un reino lejano.
Para ella, no solo las palabras, sino también los sentimientos de Minato la liberaron de un gran dolor, y la llenaron de amor .Ella podía sentir todo el amor que Minato siempre quiso dar a la personas que más amaba, al igual que ella.
"Eres igual que mamá. ¡Ya lo sé todo! ¡Todo lo que siempre habéis querido decirme-ttebayo!"
Incluso si fue solo un momento. Incluso si fue después de tanto dolor y soledad, Naruto pudo sentir en su corazón la felicidad de sus padres al tenerlo como hijo. Kushina, Minato. No debéis sentir más lástima. Porque vuestro amor siempre ha estado con vuestro hijo, y porque ya no está solo. No hay ningún día en que no demuestre el amor que siente a su esposa, y la felicidad a sus hijos por ser su padre. Aunque cierto zorro gruñón pueda decir que se pasa de cariñoso.
-Me gustaría confiarte algo muy importante-ttebane.- dijo Kushina aún con lágrimas de felicidad.
-Puedes confiarme cualquier cosa, Kushina.- dijo Minato con sinceridad.
En ese instante, el recuerdo empezó a desaparecer. Pero más rápido que un rayo, el nuevo recuerdo se aclaró. Minato y Kushina estaban junto a una puerta con miembros de ANBU protegiéndola.
-Él viene conmigo-ttebane.- dijo Kushina con autoridad.
Los ANBU miraron a ambos jóvenes, y aunque no dijeron ninguna palabra, ambos se alejaron unos centímetros en respuesta a las palabras de Kushina. Al instante ella abrió la puerta e invitó a Minato a entrar.
Kushina corrió por la entrada y notó que Minato estaba temblando y cerca de la puerta, como si sintiera que no merecía estar allí. Ella se acercó y le cogió de la mano.
-Tranquilo. Estoy segura que te encantará al igual que tú a ella.- dijo Kushina con una sonrisa.
Minato asintió despacio y empezó a caminar junto con su amiga. A pesar de que ella nunca iba despacio, comprendió las emociones de su amigo y caminó a un ritmo despacio hasta llegar a una puerta.
-Soy Kushina. Vengo con una persona-ttebane.- dijo Kushina emocionada mientras golpeaba a la puerta.
-Entendido. Entrad por favor.- se escuchó la voz de una mujer de la que ya estaba familiarizado.
La puerta fue abierta, y ambos jóvenes entraron a la habitación donde estaba Mito Uzumaki, sentada en su cama, igual que el día en que conoció a Kushina, la cual entró aún de la mano de Minato quien estaba nervioso y sorprendido por la persona que estaba viendo.
-Kushina. ¿Serías tan amable de presentarme a tu amigo?- dijo Mito con tranquilidad.
-¡Sí! Se llama Minato Namikaze. Ninja prodigio y alumno del Jiraiya-sensei que es igual de pervertido que el Hokage. Pero Minato es todo lo contrario. Muy tranquilo, tímido y ya no parece una niñita delicada-ttebane.- respondió Kushina volviendo a su carácter original.
-Ya veo. Así que este joven es el Minato del que siempre hablas. Encantada de conocerte.- dijo Mito inclinando un poco la cabeza.
-E-E-E-Encantado de c-c-conocerla, Mito-sama.- dijo Minato totalmente rojo y tímido mientras inclinaba la cabeza ante una persona importante.
-je je je. Y también es gracioso. Levanta la cabeza Minato-kun.- dijo Mito riéndose de la acción de Minato.
-¡S-SI!-
Minato levantó la cabeza sin darse cuenta de que Kushina se tapaba la boca conteniendo las ganas de reírse. Entonces Mito le miró a los ojos y mostró una sonrisa hermosa.
-Acércate por favor.- dijo Mito.
Minato miró a su amiga quien asintió para que se acercara. Al estar cerca de ella, se quedó paralizado, sin saber qué hacer. Fue en ese momento cuando Mito acarició con una mano su mejilla y con la otra mano su cabello.
-Puedo ver en tus ojos la persona que Kushina siempre me ha descrito. También veo un gran dolor oculto que se ha liberado y que ha sido bañado de la luz que desprende Kushina.- empezó a decir Mito.
Minato no se movió en ningún momento. Ya no estaba paralizado, estaba asombrado ante la persona que tenía ante sus ojos.
-Te doy las gracias por haber ayudado a Kushina desde el principio. Estoy muy feliz de que ella confíe plenamente en ti.- dijo Mito mostrando la felicidad que sentía.
-…No. Soy yo quien está agradecido de haberla conocido. No puedo imaginarme mi vida sin ella…- afirmó Minato con sus ojos derramando lágrimas.
-Mi hora está a punto de llegar. A partir de ahora ella no solo llevará una gran carga. También sufrirá un destino distinto al que yo tuve. ¿Estarías dispuesto a estar con ella cuando reciba en su interior al Kyubi? ¿Estarías dispuesto a apoyarla y a estar siempre a su lado?- preguntó Mito mostrando el temor que tenía por su familiar.
-Sí. Deseo estar cada día de mi vida a su lado. Deseo que su sonrisa siempre brille. Cómo ninja, y como persona, lo juro.-
-Minato…- susurró Kushina derramando lágrimas por el juramento que Minato había realizado.
-Kushina puede ser un poco imperativa, escandalosa, mandona, que nunca admite una derrota, agresiva, capaz de machacar un ejército de hombres…-
-¡MITO-SAMAAAA!- gritó Kushina con la cara tan roja como su cabello de la vergüenza.
-Pero es muy alegre, sensata, generosa y capaz de dar amor a las personas que más le importa. Espero que permanezcas a su lado.- dijo Mito con total felicidad.
-Sí. Lo haré. Estaré para proteger sus espalda, y ella estará para proteger la mía Ella es muy fuerte.- dijo Minato con una cálida sonrisa.
Estuvieron en aquel lugar durante un tiempo, mientras que Kushina contaba sus aventuras, Mito le contaba a Minato momentos divertidos de Kushina, y llegó a un momento en que Kushina perseguía a Minato con su cabello formando nueve mechones. Al final, ambos se despidieron de Mito y salieron de aquella casa con una enorme felicidad.
El atardecer llegó, y mientras el recuerdo final de esta cadena de recuerdos estaba a punto de finalizar, Minato y Kushina corrieron por los edificios de Konoha, mientras contemplaron el cielo anaranjado, hacia un futuro desconocido.
Punto de vista: Mito.
Los minutos pasaron desde que aquellos jóvenes se marcharon. Al estar segura que estaba sola, me levanté y a pesar del dolor que sentía al intentar caminar, me dirigí hacia la única habitación que nadie salvo yo había entrado.
Una vez que abrí la puerta, sin mirar las sillas, la mesa, u otros muebles de la habitación, me dirigí en busca de un álbum especial. Lo encontré encima de una fila de álbumes, y lo cogí con cuidado para abrirlo. Pasando las páginas, me detuve al ver la foto que estaba buscando.
En la foto había dos personas adultas. Un hombre de pelo rubio y liso, ojos azules claros y con una sonrisa que mostraba su felicidad al ver al bebé recién nacido que la mujer con el pelo rubio y corto y con ojos azules oscuros tenía en sus brazos mientras que ella contemplaba a aquel bebé como si fuera lo más hermoso del mundo.
-Sora. Amaya. Vuestro hijo está bien. Ha sufrido mucho por vuestra partida. Pero ha conocido a mi descendiente, y he podido ver en sus ojos lo enamorados y felices que están. Estoy segura de que vuestro amor ha convertido a Minato-kun en el ninja que es hoy.-
Miré la página para ver la otra foto que ellos me dieron en agradecimiento por defender siempre sus ideales. En la foto estaba Minato a los cuatro años con una sonrisa cálida y con una banda especial de su clan.
-El futuro puede llegar a ser terrorífico. Pero estoy segura de que ambos, pase lo pase, llegarán a ser felices.- dije mientras di una última mirada al álbum y me fui a mi habitación, a prepararme para mi último momento en este mundo, y llegar a donde estaba mi clan, y la persona que he amado de corazón.
FIN
¿Qué os ha parecido? Ha sido mi capítulo más largo hasta el momento, y en el que más tiempo he dedicado para que encajara en la lógica de la historia. Espero que os haya gustado.
En serio. Este capítulo me ha costado tanto por la creación de personajes originales. Ahora entiendo mejor la emoción de aquellos que crean personajes originales. Es tan difícil y a la vez tan maravilloso.
Ahora tengo noticias y siento decir que son malas para los que leéis esta historia. He empezado en la escuela de Idiomas. Eso y mi deseo de leer más historias para aprender más de la literatura, y otros motivos personales, me impedirán continuar esta historia. No digo que nunca vaya a publicar un nuevo capítulo. Pero puedo tardar un largo tiempo.
Eso en cuanto a esta historia. Si tengo el deseo de escribir una historia, lo más seguro es que sea una historia de un capítulo, y tampoco puedo asegurar de que serie será. Lo siento mucho. He tenido todo el verano para escribir varias historias publicadas e ideas para futuras historias. Pero ahora tengo la presión de mi vida privada. Espero que lo comprendáis.
Para los fans de las historias de Zoe-chan, incluyendo a su autora, espero que os haya gustado la escena en que Kushina recordó a Ryusei. Estuve pensando en una forma de hacer más sentimental el secuestro y me vino a la mente aquella escena. También espero que os haya gustado mi "trampa" del Hokage.
A todos los que habéis leído la historia os quiero dar las gracias y espero que os haya encantado.
Gracias a jovino006, Zoe-chan, Arilene y Chicxulub Kukulkan por sus comentarios. Me han conmovido vuestros comentarios y me han servido para mejorar y haber hecho la historia más larga de lo que tenía planeado.
Gracias a todos y espero que nos volvamos a encontrar en esta historia o en la próxima. Hasta la próxima.
