Corría el año 1906 en Junio y Candy con sus recién cumplidos 19 años terminaba por fin la escuela de enfermería, sus amigos celebraban con ella en un restaurant modesto de Londres, después de un año de capacitación y otro de estudiante, comenzaría a trabajar en el hospital esa misma semana, entre los presentes estaba su compañera de habitación y amiga Fanny Davis enfermera desde hacía 2 años y su novio Alistear Cornwell, el hermano de este Archie desde hace mucho enamorado de Candy y Anny Brighton hija de la directora de la escuela de enfermeras y que trabajaba ayudando a su madre.
Uso la peluca poco tiempo hasta que una de las enfermeras le explicó que existía una francesa en la ciudad que teñía el cabello y que era mejor que llevar todo el tiempo eso en la cabeza aunque debía estar retocándose todo el tiempo para no perder el color convirtiéndose oficialmente en Morena, se colocaba el tinte con la francesa, como le llamaban las chicas cada que el dorado cobrizo se iba notando, había conocido mucha gente, le gustaba atender y ejercer su profesión había madurado mucho y aprendido mucho mas, no había sido fácil empezar para ella nunca había pasado trabajo en nada, pero su voluntad y carisma le permitieron conseguir adaptarse.
En vacaciones viajaba con sus compañeras a otros lugares de Londres que nunca conoció cuidándose de viajar a sitios en donde podría estar su familia, había trabajado dando clases de piano a unos niños de la localidad en su tiempo libre, y con el tiempo logro pasarse a un departamento compartido con Anny, las rentas eran altas ya que la madre de Anny no permitió cualquier cuartucho barato, el edificio era bonito, no era de clase pobre pero tampoco era una pomposidad, entre ambas podían permitírselo.
Un semestre antes de sus prácticas de enfermería trabajo como asistente de enfermera de piso para después hacer sus prácticas en enfermería y ahora por fin podría llamarse enfermera, le escribía a su padre una vez al mes y colocaba sellos de otros lugares para despistar su búsqueda, solo para decirle que estaba bien, agregaba siempre que era feliz con la esperanza que no la buscaran mas.
A Anthony le escribía semanalmente contándole de su vida, a él si le confiaba todo por qué estaba segura que no diría nada y Patty era una excelente compañera, se casaron hacía dos años y tenían un bebe llamado Arturo, al principio el le escribía que volviera, más tarde entendió que era más feliz que nunca y cuando quiso verla ella le dijo que no porque lo seguirían y la obligarían a casarse, jamás en ese tiempo Anthony le mencionó a quien estaba prometida o más bien obligada a matrimonio, no creía conveniente tocar más el tema y alejarla de él también, peor aun que dejara de escribirle.
Las cartas entre los hermanos Iban y venían, por lo que pudo darse cuenta a través de ellas unas de el y otras de Patty su hermano y ella eran felices, se querían, según las cartas de su hermano, Tom, que llevaba casado más tiempo, no era feliz, aunque tenía dos hijas preciosas prefería estar fuera atendiendo a asuntos de la nobleza y siendo el fabuloso Duque de York que con su esposa e hijas.
-¡Candy!... ¿porque tan pensativa? - preguntó Anny
-Lo siento, pensaba en estos años y en cómo han cambiado las cosas - suspiro con una gran sonrisa
-¡vaya! - dijo Archie en tono irónico - sin embargo hay otras que no quieres cambiar ¿verdad gatita? – el sabia que ella entendería la indirecta, quería que le diera la oportunidad de ser mas que un amigo
-Si lo dices por qué permanezco soltera y sin compromiso Archie eso es algo que no quiero cambiar, estoy feliz así y ya sabes que encontraré a mi príncipe algún día, además hay otras personas que no quieren ver la felicidad que esta a su alcance ¿no crees? - decía en voz alta Candy por qué ella sabía que Anny estaba enamorada de Archie y él seguía empeñado en conquistarla a ella, que solo sentía una profunda amistad por el, Anny era bellísima y aunque un poco tímida no era mala persona, aún no entendía el por qué él no se fijaba en ella… todavía
-Los príncipes están en los cuentos Candy - le discutía Fanny - no sigas creyendo lo mismo, así nunca apreciarás a un buen hombre cuando lo tengas en frente
-Yo seguiré creyendo en el, estoy segura que existe en algún lugar y que nos encontraremos - hablaba Candy entre suspiros - Nos enamoraremos y seremos infinitamente felices
La vida continuo su curso algunos pocos felices, otros bastante infelices y muchos mas desesperados, pero para Candy todo era alegría. En su cumpleaños 21 para vacaciones Candy viajó a Escocia con su grupo de amigos Anny y Archie ahora estaban juntos, Fanny y su ahora esposo Stear, piloto del ejército, se habían casado hacia unos meses y ella se había convertido en poco tiempo en una de las mejores enfermeras del hospital, mucha gente la quería, habían pasado 5 años desde que se escapara de su casa y no pensaba volver, su padre contrato a un detective pero este no daba con Anabelle..
-Es como si se hubiese esfumado, pero no, esta en algún lugar quizá lejos muy bien escondida - le decía Tom al detective
-Créame señor hemos ampliado la búsqueda, tengo a 3 mas trabajando en este caso, estoy seguro que esta mas cerca de lo que creemos y se vera distinta físicamente, han pasado muchos años, tal vez este casada, y eso nos hace mas difícil la búsqueda
-¡CASADA!... imposible….. solo que lo haga con otro nombre – decía Tom con desespero
-El registro es muy básico Sr… es muy fácil obtener papeles falsos provisionales que duran hasta una década
-Coloque mas hombres Detective, pago lo que sea para que encuentre a mi hermana
El detective estaba en lo cierto, no estaba tan lejos y a la vista de todos era feliz, ahora era una mujer además de hermosa, dulce e independiente, el clan por petición de William no insistía en el compromiso por los momentos, pero estaban a punto de desesperar, el patriarca tenía 29 años y aún no se casaba, su tía temía que nunca lo hiciera y que encontrara la forma de seguir postergándolo, trató de ver a Annabell pero se la negaban en la escuela, su padre había pagado una buena suma para mentir diciendo que no podía atender a nadie y que estaba en preparación o en algún otro sitio, William sin embargo nunca se enamoró ni se comprometió con ninguna dama, estaba obligado a alguien mas y no podría hacerlo sin consecuencias económicas devastadoras, y por si fuera poco su familia y el Clan desesperaban pensando que sin un heredero pronto y de sucederle algo a William, los Andrew quedarán sin patriarca, en lo sucesivo habría diferencia de poderes, en fin... un caos. Los Campbell triplicaron los esfuerzos el último año en la búsqueda inmediata de Annabelle Campbell, sus esfuerzos se trasladaron hasta América….. pero ella estaba gozando de unas merecidas vacaciones escocesas.
Paseaban todos en el castillo de Edimburgo cuando Candy se alejó del grupo admirando el paisaje, era la primera vez que viajaba a ese país que era gran parte de sus raíces cuando de pronto escucho un grito aterrador y corrió hacia una niña que yacía en el suelo.
-¡Dios mío! - Apartó a la gente se quitó la bufanda y se la colocó en la cabeza, comprobó sus signos vitales - solo está desmayada fue un golpe fuerte – decía a la concurrencia
-Apártese señorita - gritó un hombre alto que la sostuvo del brazo y la apartó con brusquedad
-No la mueva hasta que llegue una ambulancia señor, ya le coloque mi bufanda para parar la sangre de la cabeza, no es mucha pero también le sostiene el cuello en caso de que haya sufrido traumatismos, por favor haga lo que le pido - le decía ella a él hombre muy angustiada de que fuera a moverla y agravará cualquier situación
-¿Y quién es usted para decirme qué hacer o no con mi sobrina? - contestó él amargamente sin mirarla
-Soy enfermera por favor confíe en mí - dijo ella con un tono cariñoso y amable, con la preocupación él decidió, dejó que ella se acercara a sostener su cabeza haciendo presión en la herida sin moverla hasta que llegó la ambulancia
Los amigos de Candy se acercaron preocupados y ella les dijo subiendo a la ambulancia con la niña y el tío
-Lo siento mucho chicos esta niña se convirtió en mi paciente debo acompañarla hasta que abra sus ojos y sepa que esta bien, nos veremos en el hotel o mandaré un recado – al cabo de unos minutos camino al hospital, le dirigió unas palabras a el tío de la niña - No se preocupe estará bien es solo un mal golpe - le sugirió ella para tranquilizar al hombre que no se apartaba de su sobrina y le sostenía la mano
-Gracias - decía el sin mirarla con voz apagada, mientras que ella lo veía embelesada por el amor que profesaba a su sobrina
Al cabo de una hora Pauna de 13 años recobraba el sentido y aunque estaba adolorida no hubo consecuencias graves, lo primero que vio en cuando abrió los ojos fueron unos ojos verdes enormes
-¡mama! - dijo somnolienta
-Hola Pauna, mi nombre es Candy y soy tu enfermera, te caíste y te golpeaste la cabeza, pero ahora todo está bien, tu tío está afuera y espera verte repuesta así que puedes ir despertando, no muy rápido, poco a poco como si fuera en la mañana ¿de acuerdo? - Decía ella en tono dulce y cariñoso
-Si… ¿Candy? que lindo nombre y muy dulce se parece a ti
-La enfermera río y le contesto acercándose y acariciando su rostro - ¡Si! así me han dicho, quizá era mi destino o fue una casualidad
En cuanto despertó completamente pidió comida y se la trajeron
-Muy bien que buena paciente eres, iré a llamar a tu tío para que hables con él así te verá sana y comiendo mucho, estaba muy angustiado - le decía Candy mientras salía de la habitación
-Sr. ya puede pasar - el entró en la habitación como un rayo y en cuanto vio a su sobrina comiendo y sonriendo el alma le volvió al cuerpo, había hablado un rato con ella mientras Candy se ponía al día con el tratamiento que le indicaba el Dr. para explicárselos al tío
Al cabo de un rato mientras entraba de vuelta a la habitación veía como el acariciaba la cabeza de su sobrina mientras le decía
-No vuelvas a hacer algo así Pauna, te dije que el suelo era resbaloso aquí y no corrieras, no es como Londres llueve todo el tiempo, casi me muero del susto y no sé qué sería de mi vida si te pasa algo malo
Escuchado estas palabras el corazón de Candy se enterneció hasta el punto de quedarse embobada viendo como él seguía hablándole a su sobrina dormida, hasta que él se percató de su presencia y por primera vez reparo en verla, la miro detalladamente parada junto a la puerta, con aquel abrigo blanco y su cabello oscuro que resaltaban mas unos hermosos ojos verdes que parecían piedras preciosas
-Un ángel - pensó concluyendo su escrutinio, entonces sus miradas se encontraron y ella se sonrojó de pies a cabeza creyéndose descubierta en su ensoñación, intrusa de la escena que compartía con su sobrina.
-Sr. no se preocupe más, esta dormida por el sedante pero ya no hay peligro de nada malo, le traje las medicinas para el dolor e inflamación y debe volver al hospital para retirarle los puntos en una semana - le decía ella apresuradamente
-Quizá ahora que todo está bien y Pauna está descansando sea buen momento para agradecerle lo que ha hecho por nosotros señorita...
-Candy…. White, perdón soy Candy White - respondió ella nerviosa, luego con tono alegre tratando de calmar un poco su corazón comentaba - y usted es... No me diga, debo adivinar o al menos intentarlo... Frederick.. ¡No! James... Tampoco...mmmm quizá Erick, Christian o Gideón
-Divertido y asombrado sonrío de medio lado y le dijo - William
-William... - se sorprendió hizo una mueca pensativa y resolvió decirle lo que pensaba - no tiene cara de William, seguro así se llama su padre, suena a abuelo y es muy serio
-¡Vaya! Eso sí es un acierto señorita White, así se llamaba mi padre y mi abuelo también, no todos tenemos la suerte de que nos quede tan perfecto el nombre como a usted – dijo bastante divertido, lo que le pareció una eternidad desde el accidente de Pauna - podríamos conversar tomando algo en la cafetería mientras mi sobrina duerme y así puede contarme más sobre mi, quizá quiera adivinar mi futuro - decía aun con diversión mientras se dirigían a la cafetería del hospital
-¿Y bien..? - dijo ella tratando de ganarle la partida al rubio por su broma de adivinarle el futuro - tendrá más nombres, seguro le van más señor
-Albert, ese es mi otro nombre - dijo él pidiéndole un postre de chocolate y para él un café
-Albert... - repitió ella sonriendo - ¿puedo llamarle así? Me encanta ese nombre y naturalmente le va más
-Si puede, si quiere hacerlo señorita, no tengo porque negárselo, pero solo usted me llamara así le advierto, nadie que me conozca lo ha hecho nunca - dijo guiñándole un ojo
-¡Hecho! señor Albert, ahora oficialmente somos amigos - le dijo ella extendiéndole la mano para estrechar la suya sellando la nueva amistad
-Pero para ser amigos de verdad debe dejarme de decir señor ¿no cree? – le dijo el entre sorprendido y divertido mientras le tomaba la mano en señal de aprobación
-Entonces dejemos de tutearnos Albert, pero primero respóndeme una cosa de todo corazón
-¿Qué cosa?
-¿Tu sí que eres adivino verdad? O cómo explicas que me hayas pedido mi postre favorito en el mundo - esto sorprendió a Albert y por primera vez en mucho tiempo reía de buena gana ante la ocurrencia
-No lo soy, pero siendo tu tan dulce y con ese nombre, imagine que era lo que te gustaba - decía aún riendo
-Bueno pues que astuto, por un momento creí que eras tu el que podía predecir mi futuro o leer mi mente - reía ella también imaginándolo con un turbante y una bola de cristal
45 minutos más tarde ella se había enterado que él era escocés, claro su acento también lo delataba, que no era casado y que trabajaba en una multinacional, estaba tan guapo que tenia que refrenar los latidos de su corazón y evitaba mirarlo fijamente a los ojos, él sabía que era enfermera de Londres y estaba allí de vacaciones con amigos, que no tenía novio, que le encantaban los dulces y era ella misma tan dulce y divertida que podía hablar con ella durante horas casi de cualquier cosa, y tan bella que podía pasarse el día mirándola. No necesitaron más detalles el uno del otro.
Continuara…..
El castillo de Edimburgo es una antigua fortaleza erigida sobre una roca de origen volcánico ubicada en el centro de la ciudad de Edimburgo. Ha sido utilizado con fines de tipo militar desde el siglo XII, siendo destinado a usos civiles solo hasta épocas muy recientes. Se encuentra emplazado en la cima de la calle Alta o High Street, también conocida como Milla real o Royal Mile. El Palacio de Holyrood, Holyrood Palace, se ubica a sus pies. El castillo está abierto a los visitantes, y está gestionado por el organismo especializado. Se trata de la atracción turística más visitada de Escocia.
Hola a todas... vamos avanzando, gracias por acompañarme, Escocia es tan bella que es imposible no enamorarse, tratare de dejar capitulos mas largos desde mañana. Un abrazo
