Regresaron a la habitación y Pauna se despertó en 10 minutos, en cuanto Candy le vio despertar sonriente se despidió de ambos para regresar al hotel con su grupo
-Me alegra que estés bien Pauna, fue un placer conocerte, yo debo irme ahora, mis amigos deben estar preocupados, espero verlos de nuevo - decía mientras daba la vuelta, cundo la voz de él la detuvo
-¡Espera Candy! a menos deja que te llevemos hasta allá y... por favor, tenemos que vernos otra vez somos amigos ¿recuerdas?
-Siiii por favor Candy yo también estoy de paseo, quiero agradecerte y ya me siento mejor, no quiero arruinar las vacaciones, me gustaría que me contaras más de ti, también quiero ser tu amiga como mi tío - decía Pauna picara con un puchero
-Bien, supongo tienen razón, quizá pueda pasar un tiempo con ustedes, además no conozco la ciudad y mi grupo anda emparejado, no es mala idea dejarles espacios románticos - decía con una risita y un guiño divertida contagiando a los presentes
En cuanto el coche se paró frente al hotel y Candy se despedía, Albert le abrió la puerta para ayudarla a salir y le dijo
-¿Entonces Candy, pasaremos por ti a las dos de la tarde mañana para ir al Lago Ness?
-Seguro Albert, nos veremos mañana - sintiendo que le empezaban a temblar las piernas ante su cercanía y su tono de voz le extendió la mano para estrecharla como había hecho antes, el primero sorprendido y luego divertido tomo su mano y la beso, dejándola de una pieza
-Hasta mañana entonces - dijo y se subió al coche junto a su sobrina
Cuando entro a su habitación se quedo apoyada en la puerta pensando en los sucesos del día, cerrando los ojos la primera imagen que le vino a la mente eran unos profundos y misteriosos ojos azules.
-¡Que fue todo eso! es la primera vez que me pasa algo así con un hombre, es como si cada que me mirara ejerciera fuerza sobre mis sentidos, deja mi mente en blanco y mi corazón, ¡madre mía! lo sentía batir en mis oídos, seguro fue la impresión, es un hombre culto y muy guapo además es muy tierno con su sobrina, no fue más que la impresión - pensaba sintiéndose más tranquila
Cuando se encontró con sus amigos para cenar, hablaban del suceso como una aventura de superhéroes y luego comentaban los paisajes de Escocia y sus planes para el día siguiente, de los lugares que conocerían, cuando Candy interrumpió los planes en los que se contaba con ella en la tarde informando que se encontraría de nuevo con Albert y Pauna, para dar un paseo.
-¡No lo puedo creer! quieres decir que irás de paseo con el señor ese encumbrado y su sobrina, ¡Tu Sola! - exclamó sorprendida Fanny - es seguro que tiene dinero, o no vieron como vestían, algo así lo pagaríamos con nuestro sueldo de enfermera por 5 años, ¿no me digas que te gusta?, recuerda en que sitio nos encontramos nosotros y en donde están ellos los magnates y la nobleza
-¿Que? - gritó sorprendida por lo que decía su amiga, el dijo que trabajaba en una multinacional y no había reparado en su ropa, ahora que lo pensaba fríamente debía ser cierto, no era de la nobleza estaba segura o lo reconocería por sus libros enormes de linajes de Reino Unido, debía ser un empresario importante
-Es cierto Candy, no te digo que no vayas, pero anda con cuidado... No sabes las intenciones de ese señor contigo - le decía a su vez Archie interrumpiendo sus pensamientos
-¡Te imaginas! he escuchado que muchos de esos señores buscan chicas lindas de nuestra clase para tenerlas de amantes - replicaba Anny horrorizada
Chicos por favor es solo un paseo, ira también su sobrina, no creo que quiera propasarse conmigo estando ella - les decía Candy sonriendo divertida - son unos exagerados o están leyendo muchas novelas, solo quieren agradecerme la ayuda prestada hoy
-Es verdad exageran - calmaba lo ánimos Stear - es solo un gesto amable y si ese señor quiere propasarse, se encontrara de frente con nosotros, no importa si es el rey de Escocia, tú no estás sola, somos más que tus amigos Candy y no dudes en confiarnos si tienes algún problema, somos familia - teniendo la aprobación del grupo
Con este comentario de Stear, zanjó el tema, Candy se sintió feliz y agradecida por la preocupación y cariño de sus amigos, a la mañana siguiente se pasearon dichosos por el palacio de Holyrood y las calles de Edimburgo, almorzaron en una taberna un plato tradicional… Stovies, que según les dijeron, los ingredientes básicos de este reconfortante plato de invierno son carne, cebolla y patatas. Cuando regresaron al hotel a descansar eran la una de la tarde, tenía exactamente una hora para cambiarse antes de que llegaran sus nuevos amigos, mientras se preparaba pensaba en que debía averiguar quién era Albert, sabía muy bien que no podía tratar a gente relacionada con la nobleza y los magnates estaban muy relacionados desde la revolución industrial, podría ser descubierta y poner fin a su feliz vida. Un toque en la habitación interrumpió por completo sus pensamientos sobresaltándola.
-Señorita White, en recepción la espera un caballero que dice tener una cita con usted - le dijo el botones en cuanto abrió la puerta
-¡Oh! Si claro se me pasó el tiempo volando - tomo su bolsa y salió de la habitación
-La acompaño señorita - comentó el botones ofreciéndole el brazo caballeroso
En la recepción Albert esperaba impaciente, no sabia por qué tenía que volver a ver a esa enfermera, pudo haberle dado dinero en cuanto despertó por primera vez su sobrina en agradecimiento por su atención, pero no pensaba con claridad y luego hablo con ella con intención de agradecerle y ya, pero fue tan dulce, tan divertida y ocurrente cuando le dijo que oficialmente eran amigos que no pudo resistir conocerla más y ahora no podía quitársela de la cabeza, su sonrisa, ese rostro de ángel y esa calidez que transmite con la mirada, ¡y por dios! esos ojos verdes, lo hacían ansiar estar cerca de ella, pero debía controlar sus pensamientos, ella era de otra clase, no sabia como se le ocurrió que podían ser amigos, no tenía tiempo para eso, se despediría ese día de esa señorita y acabaría con tanta tontería
-hola Albert me da gusto volver a verte - le sonrió ella, desarmando cualquier intención de huir que el tuviese
-Buenas tardes Candy, a mí también me da mucho gusto, parece que cada día estás más bella - le dijo el haciendo que ella se sonrojara - Pauna está en el coche ¿nos vamos?
-si por supuesto vamos - dijo ella tomando el brazo que el le ofrecía
Pauna estaba muy emocionada hablaba con Candy de Londres, le contaba del colegio en el que estudiaría para la próxima temporada escolar y que sería semi internado no soportaría estar lejos de sus padres pero no le gustaban los tutores en casa, era asfixiante y no tendría con quien hablar, le contó de la enfermedad de su madre que la debilitaba poniéndose muy mal en ocasiones…esto entristeció a Pauna, Candy al darse cuenta de ello le sugirió que la mejor medicina es el amor y que nunca fallaba, planeo en unos minutos un detalle para cuándo regresará a casa con ella, el cual Pauna estaba tan emocionada que no dejaba de hablar del asunto y le pidió a Candy ayudarla a elegir todo al día siguiente a lo que ella asintió con gusto.
El lago era impresionante, se sentaron en un banco libre y Albert empezó a relatarles la leyenda del monstruo del lago Ness, realmente lo hacía para Candy, Pauna ya sabia la historia su tío se la había contado muchas veces
-¿Una criatura espeluznante dices? ¡vaya! yo la criatura más espeluznante que he visto ha sido un ciempiés peludo sobre mi pierna - dijo estremeciéndose al recordarlo, causando carcajadas divertidas de sus acompañantes y contagiándola a ella
-Eres increíble Candy, jamás había visto a mi tío reír así - le dijo Pauna aún risueña
-¿Es que acaso tú tío es muy serio siempre?
-Sí que lo es, casi nunca sonríe y ni hablar de reírse en público, a mí me cuesta mucho hacerlo sonreír
-Pues muy mal hecho - dijo Candy fingiendo enfado - debería sonreír más a menudo y reír con gusto siempre que pueda, es una forma eficaz para curar el alma y evita que envejezcas muy rápido
-Por lo que me he podido dar cuenta tus recetas son todas para el alma, debes ser muy buena enfermera - dijo el rubio sonriéndole - lo tomare en cuenta de ahora en adelante
-¡Claro! Soy la mejor en el campo del alma – rio con ganas mientras lo decía sarcástica - reconfortarlas resulta más gratificante que curar su cuerpo, además es menos doloroso para el paciente que colocar un hueso en su sitio, o colocar suturas ¿cierto? - decía esto último en confidencia a Pauna y Albert, lo que volvió a desatar las risas en el grupo
Caminaron por toda la extensión del lago charlando y riendo hasta que la tarde cayó y ellos pararon a ver la puesta del sol en el lago, Candy impresionada con la vista llena de naranja y lila se excusó caminando a la orilla, miro el horizonte embelesada por la belleza de ese país que parecía no acabar, detrás de ella a una distancia prudente y en donde no podía escuchar su conversación, Pauna le decía a su tío lo especialmente agradable y bonita era Candy y que debería invitarla a menudo mientras esté en Escocia, el solo la veía a ella parada observando el horizonte con su pelo rizado moviéndose con el viento y como autómata respondió a su sobrina
-Si es muy bella, por dentro y por fuera, nunca conocí a una mujer así
-Pues es soltera tío y tú también - dijo a su tío sacándolo de su visión para dirigirse a ella
-Eso que estás pensando no pasara, sabes bien porque Pauna, nos debemos a un nombre y a un status - respondió su tío poniéndose serio
-Bah! Siempre hay una excusa, cuando te darás la oportunidad de tener una novia, nunca te he conocido una, solo muchas amigas - le decía la sobrina molesta
-Porque quieres que tenga novia Pauna, tengo suficiente con las mujeres de mi familia y la multinacional es para mí una novia exigente y absorbente, y no quiero hablar más del asunto ¿entendido? - le dijo el en tono de regaño
-¡No! No entiendo y si no me lo explicas nunca lo entenderé, he visto tantas suspirar por ti y a ti nunca por ninguna, pero ya sé que eres tú el que no se da oportunidad y sé que no eres feliz - Pauna no pudo reprimir las lágrimas y corrió a un árbol cercano para estar sola y calmarse
-Yo tampoco lo entiendo Pauna, pero no puedo, mi deber es otro y mi vida está atada a alguien más, alguien que aún no conozco - decía su tío en voz baja y triste
-Esa cara es de tristeza, lo sé, la conozco demasiado bien Albert, no creas que no la he reconocido hasta en mi espejo - le dijo Candy sentándose a su lado - vi a Pauna correr ¿perdona han discutido?
-Le he dicho que no corra aquí pero…..lo siento Candy tienes razón, fue una discusión pequeña con mi sobrina, algo que no quiere aceptar - decía el mirando al horizonte
-¿No acepta que no seas feliz verdad? - dijo ella sorprendiéndolo muchísimo, el abrió los ojos como platos y le miro - no me mires así no son dotes de adivina, me di cuenta desde que ella comentó que jamás te había visto reír como hoy, una persona que no ríe con ganas desde su corazón no puede ser feliz, ahora me alegro haberte hecho feliz por un momento, pero... Entiéndela ver a una persona que adoras feliz y luego darte cuenta que no siempre es así... Duele... Y mucho, pero mas duele saber nosotros mismos lo infelices que somos con la vida que llevamos.
-Albert estaba atónito, no sabia que decir o que hacer por primera vez en su vida ante palabras como esas, que no eran mas que verdades y tenía muchos sentimientos cruzándose en ese momento, no podía siquiera dejar de mirar sus ojos y de pronto sintió como si ella tocara su alma
-No mentías cuando dijiste que curabas almas, por lo menos sabes cómo llegar a ellas princesa - le decía sin apartar la mirada, con la voz grave sus ojos se obscurecieron y sintió su corazón palpitar más rápido
-Lo siento - le dijo ella bajando la mirada y levantándose rápidamente para esquivar la suya - mi intención no es entrometerme en sus vidas ya deberíamos regresar, comienza a hacer mas frío, no es bueno para Pauna
-Si, es cierto - dijo él un poco nervioso - iré a buscar a Pauna
Cuando llegó al hotel todos la estaban esperando y vieron como aquel hombre besaba su mano en la entrada y se quedaba de pie esperando que ella entrará, no pasó desapercibido la forma que el la miraba y no perdieron tiempo para preguntarle cómo le había ido y que había hecho esa tarde, entonces decidió desviar toda clase de malos pensamientos como el día anterior y les dijo lo bien que la había pasado y les contó la leyenda del monstruo que Albert le había contado a ella, lo cual dejo a sus amigos complacidos y con una sola duda
-¿No los volverás a ver Candy? - se atrevió a preguntar Anny
-Nos quedan solo 4 días en Escocia, quizá los vuelva a ver mañana pero luego no creo, regresaremos a Londres y todo será como antes no creo que ellos se acuerden más de mi - decía Candy cambiando de tema luego para preguntarles qué habían hecho ellos
Al día siguiente le llevaron una nota a su habitación y el muchacho que le entregó le esperaba la respuesta
Candy, recuerda que me prometiste ir a comprar las cosas para la sorpresa de mama, ¿a qué hora podemos buscarte hoy?. Pauna
Ella escribió una respuesta rápida ... –
A la hora que gusten estaré en el hotel hasta las 4pm. Candy
Le entregó la respuesta y se fue a contarle a Fanny que saldría de nuevo y lo que decía la nota, los chicos habían decidido ir de compras por la ciudad mientras que ella que había visto un hermoso piano, no pudo resistirse de pedir le permitieran tocar al menos una pieza, resultó que dejaron que tocara las piezas que quizo y congrego a otros visitantes que estaban en el hotel para escucharla. Pasaron por ella para invitarla a almorzar en un restáurate lujoso, por suerte llevaba su mejor vestido, Pauna notó que ella no se intimidaba por el lugar que escogió su tío, temía que se sintiera inferior, por el contrario observó que se manejaba a la perfección y conocía todos los cubiertos y modales que requería el lugar, esto la fascinó, ella debía ser de familia refinada y le preguntó por su familia, Candy se sorprendió no por la pregunta, sino por lo que estaba dispuesta a contarles recordando que el día anterior no había podido averiguar quieres eran ellos y entonces Pauna interrumpió sus conjeturas
-¿tienes hermanos Candy?
-Si tengo dos hermanos varones y 5 sobrinos 3 niñas y 2 niños, ambos están casados pero viven lejos y no los veo desde hace algún tiempo - dijo tratando de sonar calmada
-¿Y tu?... ¿Por qué no te has casado? o es que….. ¿tienes un prometido escondido en algún lugar? - preguntaba Pauna en broma sin saber el efecto que causaba en Candy que de repente se puso pálida, comenzó a respirar muy rápido, a continuación se disculpó y fue al tocador de damas
-Pauna que te he dicho de ser indiscreta - reprendió Albert, pero se quedó con la duda pensando que quizá ella tuvo una desilusión amorosa o estaba comprometida, cuando hablaron en el hospital solo le dijo que estaba soltera puede también sea viuda
-Lo siento tanto tío, le pediré disculpas debí de recordarle algo doloroso - llegando a la misma conclusión que el tío
-En el tocador Candy trataba de calmarse encontrándose a si misma a punto de llorar, todo el lugar le recordaba a Annabelle, su prisión y su vida de lujos
-No tienes por qué ponerte así, ellos no saben nada fue una broma inocente, y ahora que diré, cómo me disculpo por comportarme así, dios ayúdame a salir de esto - se decía frente al espejo del tocador, resolvió calmarse totalmente e inventar alguna historia, había aprendido de un paciente que le confió la forma de salir de un interrogatorio mintiendo, y que fuera creíble, "…..apegarse a ciertas verdades e inventarse el resto ayuda a que no se delate el engaño", era un ex militar sobreviviente de la guerra
-Lo siento muchiiiisimo Candy perdona no fue mi intención recordarte a un amor - dijo Pauna con mucha vergüenza, cuando Candy regresó a a la mesa, esta se sintió culpable y les dijo
-No Pauna, discúlpenme ustedes por ese comportamiento, es solo que... No estoy acostumbrada a... Bueno no me recordaste a ningún amor, nunca he tenido un novio, tal vez es lo único triste, no me he casado porque no me he enamorado, ¡saben! Quiero casarme algún día muy enamorada - viendo la cara de asombro de ambos añadió la parte de mentira - una vez un hombre me pidió matrimonio y yo acepté porque creí que debía casarme con alguien que me quisiera pero a él solo le gustaba y a mí no me hacía gracia estar con alguien sin amor, luego rompí ese compromiso, ahora creo que me quedaré solterona por siempre -dijo esto último riendo para acabar con la tensión de la mesa y lo logró enseguida
-Pues aún eres joven y muy hermosa, lo que me sorprende es que no estés casada desde hace mucho, tal vez eres muy exigente a la hora de frecuentar a alguien - decía el rubio atento a su respuesta ya que era sumamente intencional, deseaba saber que esperaba ella de alguien que quisiera cortejarla
-¡No! De verdad, no pido alguien de un modo u otro, solo que me ame y yo lo ame, y lo más importante que juntos compartamos las alegrías y las tristezas, muchas parejas son una fachada y no quiero algo así, quiero un compañero, un confidente, un amigo, que construyamos juntos un hogar lleno de cariño en fin... Un amor real
-¡Un amor real! - repitió el sorprendido mirándola fijamente - ¿eso existe Candy? – le preguntaba el acostumbrado a matrimonios concertados y por conveniencia
-Una vez alguien me dijo que se construía con la pareja y ese mismo alguien lo logró, pero creo que fue cuestión de suerte, esa persona la tuvo o simplemente supo como hacerlo - decía recordando a Anthony - pero yo, estoy dispuesta a encontrarlo antes, a amar intensamente... Caminar al altar donde me esperara esa persona, la que amare hasta el día de mi muerte, Confió en que mi corazón lo reconozca en cuanto lo vea, que sienta ese otro corazón que complementará al mío
-¡Qué lindo! yo también quiero eso Candy, cuando sea una señorita y enamorarme como dices, es hermoso - decía Pauna con cara de ensoñación
-Quizá tengas suerte y lo consigas no sé cómo un corazón puede reconocer a otro, son puras fantasías - replicaba Albert aunque en el fondo sus palabras le parecieron maravillosas y se preguntaba si era cierto vivir algo así
-Quizá sean fantasías Albert, pero el amor es real y se siente muy profundo, como el dolor - dijo mirándolo fijamente por unos segundos y esta vez fue él quien apartó la mirada con el corazón saltando en su pecho
Los tres fueron de compras para la sorpresa de Pauna y se divirtieron mucho planeando los preparativos, antes de regresar al hotel Albert le pregunto si había un lugar en especial que quisiera conocer de Escocia, a ella le brillaron los ojos y contesto sin vacilar o pensar un poco
-Aberdeen, el Castillo de Aberdeen, pero está lejos y no creo que pueda...
-Yo puedo llevarte allí - dijo él interrumpiéndola, de pronto quería pasar más tiempo con ella y era la perfecta excusa - tenemos una villa cerca, es medio día de viaje desde aquí y otro medio de vuelta nos daría tiempo de pasar uno o dos días en Aberdeen, ¡claro! si puedes, tus amigos también están invitados por supuesto - le dijo esperando su respuesta
-¡En serio! me quedan 3 días aquí, sería perfecto Albert gracias - dijo ella entusiasmada con una sonrisa enorme – no tendríamos como pagarte algo así
-Consúltalo hoy y envíame una nota, no tienes por que pagarme con nada mas que no sea tu compañía y esa sonrisa que viene con ella, te enviaré a las 7 el mismo mozo de esta mañana, si aceptan haré los arreglos para partir mañana mismo
Esa noche Candy les contaba a sus amigos del viaje muy emocionada
-¿Aberdeen y tan lejos? - decía Archie - ¿porque quieres ir a ese lugar?... ¿Que tiene de especial? es solo un castillo, y aquí hemos visitado muchos
-Yo... - Por segunda vez Candy palideció y busco rápidamente una excusa - yo quiero conocer el castillo, el Sr. Macdonald ¿lo recuerdan? Mi paciente del 308 que me dio tantos problemas, es escocés, me habló de él y desde entonces sueño con conocerlo – dacia en tono suplicante - por favor chicos... Además no nos costará nada, nos alojaremos en la villa de Albert y el dispondrá todo para el viaje me lo dijo
-¡Increíble!... ¿Tanto le interesas a ese hombre que llevará a 5 desconocidos de paseo y gratis? - le preguntó Fanny con sorpresa
-No le intereso del modo en que piensas Fanny solo es amable - replicó Candy
-Di lo que quieras, pero le interesas Candy, ningún hombre hace esto por cualquier chica a menos que le interese, aún así, yo voto por ir… no se rechaza un viaje gratis !eso no! y además saldremos de Edimburgo - intervino Stear y como siempre acordaron todos en ir, en cuanto llegó el chico de la nota enviaron el mensaje de aceptación
Esa noche en su cama Candy no podía dormir sonreía pensando que al fin conocería Aberdeen y por primera vez en años se sintió como alguien que pensó que no volvería, La Marquesa de Aberdeen, Annabelle Campbell..., cerró los ojos con fuerza pero no evitó las lágrimas que se derramaban cada vez con más pena
-¡NO! – exclamo - no sentiré pena por ella… por mi, deje de ser Anna hace 5 años y he sido feliz, solo quiero ver el Castillo – se limpio las lagrimas y pensó en su familia - Anthony tú y todos mis sobrinos son lo que lamento, pero no puedo ser ella, ya no puedo volver atrás, tampoco podemos ser una, ¡ya no! Candy es Libre, Anna es prisionera….. esto no me había pasado antes, ¿será escocia?... o el… Albert, hay algo en su mirada, ¿será cierto que le intereso de otra manera?... Porque yo no dejo de pensar en el.
Hola a todas, ya muchas están atando los cabos, jajaja pero antes deberán dar paso a sentimientos mas poderosos, lo bonito de esa época es que cuando una dama y un caballero simpatizaban, el amor no daba muchas vueltas, no necesitaban de demostraciones físicas tan rápidamente, solo con miradas y sonrisas era suficiente, un beso….. wow… era amor….era una demostración profunda.
Un abrazo enorme, gracias por acompañarme y seguiremos rumbo a Aberdeen. Hasta Mañana
