Llego la hora de partir y Candy hacia las presentaciones pertinentes antes de abordar los dos coches dispuestos para el viaje

-Albert, quiero presentante a mis mejores amigos, mi pequeña familia, Fanny Davis Conrwell y su esposo Stear, el hermano de Stear Archie y su novia Anny Brighton - decía mientras se paseaba por cada uno de ellos con cariño y ellos le hacían una reverencia al rubio

-Señora, señorita, caballeros, para mí es un placer recibirlos en mi villa y acompañarlos en el paseo, mi sobrina y yo seremos unos amigos más - dijo devolviendo la reverencia

-Le agradecemos de antemano su hospitalidad - dijo sin más Stear y procedieron a subir las maletas al coche, uno era para ellos y en el otro irían Pauna Albert y Candy

Hablaron durante parte del camino y admiraban el paisaje, todos estaban felices, en un momento Pauna que iba al lado de Candy se quedo dormida y la acurruco contra ella con cariño sincero, esto no pasó desapercibido para Albert que no podía por más que quisiera quitarle los ojos de encima, lo que atrajo su mirada… en cuanto se encontraron no supieron exactamente cuánto tiempo pasaron así, como si intentaran leerse uno al otro, como si de pronto todo el mundo dejara de existir, ella se sonrojó e inmediatamente volvió para mirar por la ventana, el cerro los ojos con fuerza por un momento y también dirigió la mirada al camino

Ambos lo supieron...cada uno por su lado, había algo más, sonaban todas sus alarmas, no era normal lo que estaban sintiendo. Pararon en los paisajes más hermosos, hizo el camino más largo pero más placentero a la vez, cuando llegaron a la villa estaba anocheciendo, el ama de llaves asignó sus habitaciones, una para el matrimonio, otra para Candy junto a Anny y una para Archie, les comunicó que en 2 horas se serviría la cena dejándoles refrescarse y descansar.

Ese día cenaron entre risas, Fanny comentó que nunca había visto una mesa tan bella y con tantas cosas, charlaron de cosas en general y acordaron ir al castillo de Aberdeen al día siguiente, Pauna simpatizo mucho con todos los amigos de Candy y estos le prometieron enseñarle varios juegos de mesa que les encantaban para pasar el rato, cuando Fanny preguntó

-¿Y ese tal castillo pertenece a algún noble?... ¿Estarán en casa cuando lleguemos?

-Leí por ahí que el marqués al que perteneció murió y está desocupado - dijo Candy tratando de que ninguno ampliará el tema

-Ah bueno mejor así - dijo Stear

-Sé que tiene una hermosa vista y está en la cima de una colina, es bastante alto tendremos que ir a caballo para ahorrar en tiempo, aunque no lo crean nunca he ido - les comunicó Albert

-¿En serio? Es decir, es un misterio para todos nosotros lo que hay dentro - decía Anny

-También sé que está en un risco, hay dos caminos de acceso al castillo, El primero es de 800 metros por un sendero empinado con escaleras que une el castillo con un aparcamiento a lo largo de la carretera de la costa. El segundo es de 3 kilómetros y el camino va por una calle detrás hacia el sur a lo largo de la cima del acantilado, este camino es estrecho y empinado en algunos lugares, pero ofrece unas vistas del mar maravillosas - explicó Candy tratando una vez más de desviar el tema hacia cualquier cosa que no fueran los habitantes del castillo

-¡Vaya!... - exclamo Albert - ¿Estas tratando de que tus amigos no se acerquen Candy?

-¿Como?... No para nada…. Yo…. no quería asustarlos, solo les cuento lo que leí - respondió ella entre asombrada y nerviosa

-Desde ya me disculpo pero le temo a las alturas, prefiero pasear por ese jardín maravilloso que tiene Señor Albert, si no hay inconveniente - dijo Anny con cara de miedo

-Yo paso de ese castillo también, no me gustan los caballos para nada - secundó Fanny

-A nosotros no nos quedará más que acompañar a las chicas, la verdad da terror - dijo Archie

-Maravilloso, me quedare con todos para que me enseñen esos juegos de mesa que prometieron – mencionó Pauna, mas con la intención de que Candy fuera sola con su Tío

-Ustedes se lo perderán, yo vine hasta aquí para verlo y no me voy a dejar intimidar ni por los riscos, ni por los acantilados - dijo Candy fingiendo enojo para luego reírse de la cara de susto de sus amigas mientras hablaba

-Bueno, iré contigo para evitar que te acerques al precipicio y caigas - dijo Albert divertido riendo luego por la cara que tenía ella al decir esto

-Todos rieron de buena gana y zanjó el tema del castillo, se despidieron y fueron directamente a descansar, ya en su cuarto y listas para dormir Anny le dice a Candy

-¡le gustas sabes! y mucho, se le nota bastante, como te mira siempre, y tu lo miras a el también con cara de borrego – decía riendo - es agradable y no es tan encumbrado como dice Fanny, quizá no sea el monstruo que nos imaginamos

-¡De qué hablas Anny!, no lo veo así, solo es mi amigo….mejor duérmete - le dijo lanzándole la almohada de broma para no revelarle lo que ella misma estaba sintiendo, rieron un rato y luego se hiso el silenció, pero una de ellas no dormía, no podía hacerlo, trazaba los detalles que le contaba su madre del castillo… todos y cada uno repasándolos hasta que el cansancio la venció

A la mañana siguiente todos aún estaban en sus habitaciones cuando ella salió a pasear por el jardín, casi se cae para atrás cuando le apareció de frente un perro enorme, era un gran danés moteado pero en cuanto lo reconoció se acercó a él hablándole con cariño y el perro enorme cedió, jugueteo con él y un palo que encontró riendo como una niña, desde la ventana de su habitación Albert observaba la escena con ternura, sonreía y no podía dejar de mirar, escuchar sus risas eran como un bálsamo al alma, lo hacían pensar que todo estaba bien….. ya listo salió a su encuentro, el perro al verlo se lanzó a su búsqueda y él lo acaricio llamándolo Dongo y rascándole las orejas

-Traidor…, eres un traidor Dongo que haces buscando las atenciones de esta bella dama, pero hoy no, hoy estará conmigo ¿entiendes? - le decía el al perro pero Candy estaba escuchando

-¿Así que hoy estaré contigo no? Mmm.. Ciertamente evitarás que me caiga por un risco, buenos días Albert y Dongo no es traidor, solo nos estábamos conociendo - le decía en broma cruzando los brazos

-Si por supuesto, eso fue lo que dije que haría, Dongo sabe que soy bastante celoso…..Buenos días princesa - y acercándose a ella lo suficiente como para oler su perfume le dijo de la forma más seductora posible - te salvaría mil veces, iría hasta la cima de ese castillo, lucharía con todo el ejército británico y le daría la vuelta al mundo caminando con tal de estar cerca de ti - ella comenzó a sentirse débil y 100 mariposas revoloteaban en su estómago, el la tomo por los brazos y la miro profundamente a los ojos y luego a su boca, sus corazones estaban apuntó de alcanzarse parecía que querían escapar del pecho cuando se escuchó la voz del mozo de cuadra

-Señor, los caballos están listos - rompiendo toda cercanía entre ellos

-Gracias Domi, desayunaremos y pasaremos por ellos en 45 minutos aproximadamente - le dijo Albert

-Será mejor que ayude en algo adentro - dijo ella alejándose aún nerviosa, si permanecía ahí seguro caería al suelo, él se quedó de pie pasándose las manos por el cabello para calmar sus propios sentimientos, estaba ya claro que quería más que conocerla, estar a su lado, protegerla, quererla, abrazarla y probar el dulce de sus labios... - No puedo creerlo William, ¿te estas enamorando de ella? Muy conveniente para tu situación – se decía a si mismo - pero no puedo evitarlo, es más fácil adorarla que dejarla ir - pensaba luego el rubio

-¿Sabes montar a caballo Candy? - Preguntaba Pauna en la mesa de desayuno

-Si claro que si, pero no vine preparada para eso - decía dándose cuenta que no iba vestida para montar

-No te preocupes aquí hay de todo, algo de mi mama te debe quedar, de cuando ella era más jovencita - decía Pauna entusiasmada pensando que la ayudaría a vestirse y a peinarse como si fuera una muñeca

-Bueno entonces quedare en tus manos Pauna - dicho esto se levantó el desayuno y Pauna la tomo de la mano casi arrastrándola hacia la habitación

-no se preocupen, soy experta en estos casos y la devolveré mas hermosa que nunca, lo prometo - le dijo Pauna a todos los presentes

Resultó algo súper moderno para la época aparentemente era un hermoso vestido oscuro pero debajo de la tela formaba una especie de pantalón ancho que le permitiría montar como los hombres y galopar rápido, esto maravillo a Candy y le encanto de inmediato, Pauna le ató el cabello en un especie de trenzas cruzadas que venían de ambos lados de la cabeza y se enrollaban por todos lados, no quiso ponerse sombrero, pero no evitó que Pauna le colocara adornos en el cabello, para cuando bajó, todos se quedaron atónitos con ella

-Pareces toda una dama de sociedad, una Noble tal vez - comentó Fanny en broma y el resto de sus amigos le comunicaron lo mismo, acostumbrados a verla sencilla, este cambio, su manera de caminar y de sostener el vestido levantaron estas impresiones

-No por favor, no digas eso…. soy solo Candy ¿está bien? Lo demás son adornos - dijo muy seria recordando de repente a su padre y todas las lecciones para ser una dama

-¡Vamos Candy! es solo un halago no lo aceptas siquiera - comentó Archie

-No, si creen que por qué me vea diferente soy diferente - para calmar sus nervios agregó - pero todo esto es hermoso y Pauna es excelente convirtiendo algo sencillo en algo aceptable - dijo esto sonriéndoles a todos

-¡Aceptable! No creo que sea la palabra y no la alabes tanto solo convirtió algo maravilloso en una visión perfecta - dijo Albert hipnotizado dejando a todos boquiabiertos y a Pauna muy sonriente

-Bueno, ya está bien, nos vamos o no llegare nunca a conocer el castillo de Aberdeen - dijo para distraer las miradas de todos los presentes de ella

-Cuando montó en el caballo rememoró viejas costumbres y reto a Albert a una carrera hasta un claro que se veía desde ahí

-¿Segura que quieres hacer esto Candy?

-¿Tienes miedo que te gane? Soy una jinete experimentada Albert

-¿A si? entonces acepto, pero tendrás que alcanzarme primero - dijo divertido y azuzo al caballo dejando el polvo, ella rió más que divertida y lo siguió, montar con ese vestido la hacía ser mejor jinete de lo que suponía y en unos minutos dejó atrás a Albert, poniendo mira al claro, en cuanto gano, reía con mucha diversión y libertad…. espero a que él llegara y le dijo en tono bromista

-¿Que se siente ser vencido por una mujer?

-Es lo mejor que me ha pasado - respondía el sonriendo ampliamente - ¿dónde aprendiste a montar así?

-Una vez en un sueño - reía a todo pulmón, lo que a él le gustaba mas, su risa era contagiosa y llena de vida

-¿Así que pretendes burlarte de mí? - bajo del caballo y se acercó a ella, la tomo de la cintura y la bajo del suyo pegándola totalmente a su cuerpo - eres tú la que me está provocando sueños maravillosos desde que te vi por primera vez y no sé si quiera seguir soñando o hacerlos realidad ahora mismo - decía casi en susurros mirando sus labios….en ese momento el caballo de ella los empujo despacio con el hocico

-Creo que quiere agua, vi un pequeño lago detrás de esos árboles es mejor que los llevemos allí - dijo separándose de el

Cabalgaron hasta llegar al sendero al pie del castillo y desde esa posición lo observaban con admiración, en la cima de la colina, imponente, peligroso, pero hermoso… parecía flotar en una nube con forma de isla

-¡ES MARAVILLOSO! - exclamó Albert con fascinación

-Estoy de acuerdo, ¡ES MAS DE LO QUE IMAGINABA! - respondió ella

-vamos a entrar entonces - señaló Albert bajando del caballo

-¡NO! - Grito ella y bajo tambien del caballo - es que... Puede que no nos dejen, mejor lo rodeamos y no causamos molestias - dentro había un cuadro de ella con 14 años, el no debía verlo y las personas encargadas del castillo la reconocerían o ella se pondría nerviosa y se delataría, por qué no pensó en eso antes, que estaba haciendo ahí, estaba poniéndose en evidencia.

Alguien se les acercó preguntando qué querían y Albert trató de complacer a Candy mostrándole el castillo por dentro sin saber que era lo que ahora menos quería

-Buen día – dijo el rubio acercándose al hombre - soy William Albert Andrew y queremos entrar a dar un paseo por el castillo - En ese momento Candy no le daba la cara al recién llegado pensando que la reconocería y fingiendo acariciar al caballo comenzó a temblar del susto

-¡ANDREW! Dios ¡No! ¿Que es esto?... Estoy perdida ¿que he hecho? - se decía Candy en voz baja dándoles la espalda, con sus ojos llenos de lagrimas y ante la posibilidad de ser descubierta y devuelta a su familia comenzó a llorar en silencio - ¿William Albert Andrew? ¡LA CONSTRUCTORA! - No dejaba de repetirlo mentalmente hasta que el tocó su hombro con preocupación y el cuidador le dijo

-Sr. Andrew sea bienvenido pase adelante hasta donde quiera el castillo está abierto para usted, si necesitan algo no dude en pedírmelo, estaré por aquel lado, buenos días - dijo con una reverencia y percatándose que pasaba algo a la chica que acompañaba al señor

-Gracias buen hombre - y lo dejo marchar

-Creo que no estoy bien Albert, debemos regresar - dijo con la voz entrecortada temblando mas como una hoja

-¿Qué? Después que has llegado hasta aquí… tu… ¿te pasa algo? – pregunto confundido por su reacción repentina - tienes que decirme que es lo que te pasa, hice algo, dije algo malo que...

-¡NO! Perdóname yo... No sé qué pasa... Creí que tú... No importa - dijo ella limpiándose las lagrimas del rostro y volteándose para verlo a la cara – quizá ahora ya me dio miedo estar cerca del Acantilado

-Claro que importa, a mí me importa Candy y si no quieres decírmelo ahora, está bien pero no inventes excusas, prefiero la verdad, tú misma dijiste que éramos amigos y los amigos confían, comparten lo bueno y lo malo - decía limpiando una lágrima que escapo de sus ojos con ternura - además, eres más bonita cuando ríes, que cuando lloras - sintiendo como esas palabras eran una caricia a su corazón sonrío y dejó de llorar, lo abrazo con fuerza refugiándose en su pecho, necesitaba ese abrazo para calmarse

-Gracias Albert, gracias por todo lo que has hecho por mi estos días, de corazón pero no entremos ahí mantengámoslo en el misterio, tal vez podamos ir al mirador un rato ¿estás de acuerdo? - dijo alzando el rostro sin soltarlo

-A donde quieras princesa - le dijo mirándola con ternura y ocultándole un mechón de cabello que escapo de sus trenzas detrás de la oreja

-Eres muy dulce Albert – le decía como hechizada por sus palabras y sus caricias

-No más que tú - dijo él sin dejar de mirar su boca mientras se acercaba cada vez mas a sus labios ella cerro sus ojos y se abandono a sus sentimientos

Y entonces sucedió el rozó sus labios con sus dedos y ella suspiro ante su contacto, estaban tan cerca, respirando el mismo aire... cerraron sus ojos y el mundo dejó de importar en un instante, sus bocas al principio solo se rozaron con besos pequeños, despacio, suave… saboreando, despacio.. como si tuvieran todo el tiempo del mundo y como si no importara nada más, él se apoderó de su labio inferior probando, haciéndolo suyo, era tan dulce como una fruta, ella abrió su boca con un leve gemido y sin pensar más que en ese momento, en una explosión de sentimientos entraron en éxtasis, él tomo su boca y ella dejó que hiciese lo que quisiera, jugó con su lengua tentándola y ella descubrió el placer de un beso, sus manos acariciaban su espalda y su cintura, sintiendo el fuego quemar su pecho y bajar lentamente hasta que creyó deshacerse en sus brazos, no podía parar, se estaba entregando a sus deseos, las manos de el viajaron por su cuello para luego deslizarse por su espalda atrayéndola mas hacia su cuerpo, pero supo que debía parar en ese momento, la razón volvió y casi tan lentamente cómo surgió fue separándose de sus labios, de su cuerpo…. se sintió vacío, fue como perder un pedazo de su alma y la miro a los ojos bastando con leer en los suyos la misma soledad que él sentía al romper el contacto para volver a respirar, para entregar su corazón en sus manos.

Continuará...


El Castillo de Aberdeen tiene una historia de guerra impresionante actualmente es un sitio turístico y esta en ruinas, el 14 de abril de 1296, el rey de Inglaterra, Eduardo I, llegó a Aberdeen y residió en el castillo como parte de su viaje por costa este de Escocia tras haber derrotado a los escoceses.

Sin embargo, al año siguiente, en 1297 y tras haber derrotado a los ingleses en el castillo de Dunottar, William Wallace marchó con sus hombres a Aberdeen durante su campaña para reconquistar de nuevo para los escoceses la costa este.

Estos encontraron que los ingleses se habían preparado rápidamente para abandonar la ciudad en una flota de un centenar de embarcaciones. La rápida llegada de Wallace desde Dunottar cogió a los ingleses por sorpresa y a sus embarcaciones varadas por la marea baja, siendo atacados en el puerto; la tripulación y los soldados fueron masacrados, la carga tomada y los barcos incendiados. En Aberdeen también se encuentra el Castillo de Fraser… Bueno ya saben que adoro a Outlander y es otra de las razones por que me trasladé a ese lugar.

La imgen de este castillo es tan impresionante como se describe en la historia, imaginense viviendo en un lugar asi... wow es como vivir apartado del mundo

Ta... Ta... Taannnn dos por uno jajaja voy a salir mas pronto de Vacaciones... Asi quee habrá seguro que apurar subiendo más capitulos.

Siiiiii, soy exageradamente de las romanticas que suspiran con la cabeza ladeada y los ojitos entrecerrados, pero tambien me gusta el drama, seguro lo tendran de mi mas adelante buajajaja. Saludos a todas

Nayr