El mundo cobró sentido de nuevo y se materializaron las dudas, los posibles y los imposibles
-Albert yo... No creo que debamos... esto es….- trataba de hablar pero las palabras no se ordenaban correctamente
-Por favor Candy - dijo tomando sus manos entre las suyas y acercándolas a su pecho - solo dime ¿qué sentiste?, dime que me darás la oportunidad de conocerte mejor, no sé que has hecho conmigo en tan poco tiempo, te metiste en mi cabeza, en mi alma, en mi ser, dijiste que un corazón reconoce a su complemento y aunque quise negarlo te reconocí desde el primer momento, esto que siento por ti ha sido lo más auténtico que me ha pasado y no quiero perderlo... - Ella se llevó la manos entrelazadas a su pecho y le dijo
-Te reconoce también Albert... Mi corazón solo ha latido así por ti y tampoco quiero perderlo, no dejes que me aleje de ti por favor - decía esto con los ojos nublados mientras lo abrazaba olvidando por un instante lo imposible que era para ella tener cualquier relación con el, pero ahí a los pies del Castillo de Aberdeen no le importo querer y dejarse querer por aquel hombre.
-No lo haré princesa - beso su frente seguro de que lo que sentían era muy fuerte y le dijo al oído - no dejaré que te apartes de mí ahora que te he encontrado – la abrazo muy fuerte, inconsciente de los limites en los que había vivido desde su nacimiento y que estaba cruzando.
Pasaron un par de horas caminando por los alrededores del castillo como dos enamorados, el mirador era impresionante con la vista del mar y el horizonte daba la sensación de estar apartado del mundo y habitar en una isla desierta, en la cima el propio castillo parecía estar sostenido por una roca y acercarlo al cielo, era mágico y absolutamente hermoso.
Para ellos, en la cima del castillo de Aberdeen todo lo que estaba fuera de esa colina dejo de importar, hablaban de muchas cosas, de sus gustos y anécdotas del hospital dejando que el tiempo de fuera rápido sin darse cuenta
Cuando regresaron a la villa, estaban todos entretenidos jugando El backgammon que había traído Stear de gran Bretaña en un viaje, y cuando ellos llegaron aun en su burbuja riendo y hablando del paseo con las manos entrelazadas, todos voltearon a verlos, era como si percibieran su felicidad, su confianza mutua como si se conocieran hace muchos años, los amigos de Candy se sorprendieron mucho, Fanny y Archie no aprobaban esa cercanía, al contrario de Anny y Stear que sonreían con complicidad, Pauna estaba feliz, su tío por fin se daba la oportunidad con alguien en serio y verlo tan diferente ahora, era la viva imagen de la felicidad, todo lo que siempre quiso para el, todos observaron pero nadie habló, ellos por fin se dieron cuenta de que los estaban mirando fijamente y soltaron sus manos
-¿Paso Algo? – pregunto Candy inocentemente al grupo
-A nosotros nada, pero a ustedes al parecer mucho – Dijo Archie con ironía
-Lamento haber distraído a esta señorita tanto que pasáramos la hora del almuerzo – Decía Albert pero no podía dejar de sonreír
-¡Es Cierto! – exclamo Candy sorprendida - y ahora que lo mencionas deberíamos comer algo…..Disculpen todos, volveremos cuando hayamos almorzado – ante las miradas atónitas de sus amigos y de Pauna, tomo la mano de Albert y se dirigieron a la cocina
Las expresiones de asombro se hicieron mas grandes y la Felicidad de Pauna mas profunda, pasaron la tarde en el jardín, no podían dejar de reír ya que Pauna y Candy montaron una improvisada obra de teatro cómica con manteles y otros utensilios de la casa, todos aplaudían y se divertían con las ocurrencias de las actrices que estaban tan divertidas en su papel, que sus intentos de ser serias fracasaban de vez en cuando.
Al día siguiente debían partir a Edimburgo, pasar la noche y tomar tren a casa en Londres, esa noche mientras Anny y Candy estaban en la habitación dispuestas a descansar del divertido día, Anny no aguantaba la curiosidad
-¿Son novios verdad? Todos nos dimos cuenta del cambio entre ustedes, de las miradas cómplices, no disimulan nada, pero estoy feliz por ti, el es tan guapo y se nota que lo traes en tu bolsillo – decía en tono de Ensoñación
-¡Novios dices! No lo se, no había pensado en eso Anny pero….. no dejo de pensarlo, de imaginarme abrazándolo, no dejo de pensar en sus besos – contestaba Candy con el mismo tono
-¡Sus Besos!... – Anny la tomo de la mano y la arrastro hasta sentarla de frente invitándola a contarle todos los detalles – si te dio tu primer beso tienes que contármelo ¿como fue?... ¿Que sentiste?... ¿Que te dijo luego?, Quiero saberlo por favor Candy - decía Anny muy impaciente y emocionada
-¡Vaya!... no se si le ponga tanta emoción como cuando me contaste lo tuyo con Archie pero…esta bien te lo contare – y le dijo todo lo que había sentido con el beso, lo que surgió después y la hermosa declaración de ambos
-¡Que maravilla Candy! como en un cuento de hadas – giraba en la habitación imaginándose todo como una novela romántica – y el es el príncipe, tenias razón, perseveraste y encontraste a tu príncipe - ambas reían y suspiraban, de pronto Anny frunció el seño - pero…. El es Millonario Candy, tu…. bueno… nosotras no podemos aspirar a algo así, ¿no has pensado por que el no esta casado?... ¿en su familia? – en ese momento todo se derrumbo el alma le cayo al piso, exploto la burbuja… al verla tan pálida Anny se arrepintió de lo dicho – Lo siento mucho Candy no era mi intención estabas tan feliz, no quise ponerte así – a lo que ella solo pudo responder
-No te disculpes, es algo que no había querido pensar, ya se verá luego, ahora no pensemos en eso Anny, vamos a dormir y mañana será otro día, necesitare pensar en lo que me has dicho, realmente no es un cuento de hadas y pondré los puntos claros con Albert – decía Candy inmensamente turbada
Pasar de la absoluta felicidad a la extrema tristeza es una condición que requiere de una fuerza espiritual enorme, no cualquiera puede soportar algo así y Candy estaba desesperada, sin hacer ruido para no despertar a su compañera de habitación se abrigó lo más que pudo y salió de la villa por la puerta de la cocina, camino deprisa hasta el fondo del jardín cuidando que nadie estuviese cerca, sentía que el cuerpo se movía solo, no era consciente de que estaba caminando tan rápido, casi corría y se dio cuenta de que también estaba conteniendo la respiración….en la parte más oscura vio un rincón para respirar, pensar, gritar o llorar si era preciso, pero no llegó a él, a mitad de camino se desplomó sollozando y aferrándose a la grama con fuerza, con tanta fuerza que sus nudillos a pesar de la oscuridad de la noche estaban blancos, era rabia, cuando menguo un poco le dio paso a la impotencia y luego a la tristeza. Se desplomó sobre su brazos y comenzó a llorar más fuerte... Nadie la escucharía la villa estaba bastante alejada, lloro por unos 10 minutos seguidos pensando que injusto era todo, cuando por fin logró sentir amor por alguien, no podía ser.
-Él es un Andrew, socios directos de las constructoras de mi padre, en donde trabaja Tom y Anthony, los conoce, eso es seguro, se enteraran y me harán volver a mi hogar y entonces... Lo sabrá, descubrirá que estoy comprometida con otro desde siempre, que no soy Candy la Enfermera, creerá que lo engañe todo el tiempo… ¡no!, no puede saber quién soy realmente, no puede haber nada entre nosotros, al menos no nada formal y el no aceptará esconder la relación... y yo... Se destruiría mi vida, mis amigos, mi trabajo, mis tan queridos pacientes, regresaría Annabelle Campbell y me obligarían a casarme con un extraño y por si fuera poco queriéndolo a el - Pensaba Candy llena de dolor y analizando los pasos a seguir
Debía tomar una decisión pero cualquiera tendría el mismo resultado, le destrozaría el corazón.
El las oficinas de los Andrew, el clan estaba impaciente y convocó una reunión extraordinaria para tratar el caso del matrimonio del patriarca ya era hora de asumir el marquesado, como William estaba en Aberdeen con su sobrina George asistió por el
-George, se nos ha informado que William está en Aberdeen y debemos suponer que además de tener unos días libres, está solucionando su próximo matrimonio, los Campbell han estado dando excusas y largas a esto que debió ocurrir hace 5 años, accedimos a esperar por qué William lo pidió, pero ya no aplazaremos más el evento - decía el miembro más antiguo e importante
-Es verdad, pero aún son jóvenes y estoy seguro que William cumplirá con su parte, no se preocupen más, el acontecimiento debe estar próximo a celebrarse - les decía George tratando de calmar a los miembros
-Tengo informes de que nadie ha visto a la marquesa de Aberdeen en años George, sentimos y hablo por todo el clan, que los Campbell están jugando sucio - señaló otro miembro
-Es cierto no podemos seguir confiando en ellos, hablaremos con Richard Campbell y le daremos un plazo de 2 meses a partir de ahora para comunicar el compromiso y se hará como estaba acodado, de lo contrario se puede tomar esto como la dimisión del contrato y finiquitaremos el traspaso de las constructoras a los Andrew en su 75%, además nos aseguraremos que ellos se queden con la peor parte por la afrenta - sentenció otro de los miembros el cual recibió la aprobación unánime
-Me comprometo a hacer llegar esta decisión a los Campbell, mañana mismo parto a York - resolvió George que no pudo calmar más los ánimos del clan - tengo que avisarle a William primero ya no tiene más remedio que casarse pronto - pensaba con preocupación mientras salía de la reunión, primero iría a Aberdeen, y saldría de inmediato.
Era una mañana preciosa en Aberdeen y todos estaban en el comedor de desayuno de muy buen ánimo, la única que faltaba llego con la cabeza gacha y el cabello suelto, dio los buenos días sin mirar a nadie y se sentó muy lejos de Albert, este que la miraba todo el tiempo frunció el ceño pero no dijo nada, tampoco ninguno de sus amigos, al terminar el desayuno propusieron un último paseo hasta el lago y fueron a prepararse para la salida, Candy salió primero, cuando una voz la detuvo antes de subir las escaleras
-¿Espera Candy hoy estas muy extraña, te pasa algo? - preguntó Fanny
-estoy bien, solo me duele un poco la cabeza, no creo poder acompañarlos en su paseo - dijo medio volviéndose y subió a su habitación tan rápido como le permitieron sus piernas
El grupo salió de paseo con Pauna a la cabeza, todos menos uno, Albert tocó la puerta de la habitación de Candy sin obtener respuesta
-Candy princesa, por favor ábreme la puerta, déjame verte, si te sientes tan mal podemos llamar a un médico
-No necesito un médico Albert gracias, recuerda que soy enfermera solo es un pequeño dolor de cabeza - dijo sin Abrir la puerta
-Si solo es un dolor de cabeza porque no quieres abrirme la puerta, te pasa algo más - decía mientras suspiraba de frustración por su actitud y tocándose el puente de la nariz - déjame al menos verte para asegurarme que estás bien - pero no obtuvo respuesta
-Lo siento Albert - fue lo único que dijo pero su tono era triste
-Candy escúchame, si no abres esta puerta juro que la tirare abajo ahora mismo - decía ya entrando en desesperación, ella asustada de que cumpliera con su amenaza abrió la puerta, pero le dio la espalda - ¿que es lo que te pasa? ¿Porque estás así conmigo? en el desayuno no quisiste verme y luego te refugias aquí en lugar de ir al paseo, algo te pasa, ¿ya no confías en mí? - le decía acercándose más a ella
-No es nada de eso, es que hoy no tengo ánimos de nada, eso es todo - le decía tratando de convencerlo y que saliera de la habitación, sentir su presencia le estaba afectando demasiado, pero causó en el efecto contrario, la tomo por los hombros y la giro para que quedara de frente
-Mientes muy mal ¿lo sabes verdad? - le dijo en tono tierno y levantando su rostro se dio cuenta de lo hinchados y rojos que estaban - has estado llorando... ¿Porqué? - sintiéndose abatido acariciaba sus mejillas, no le gustaba verla llorar
-Por tonterías, no te preocupes - desvío ella para no volver a romper en llanto
-¡Tonterías dices! Así que prefieres mentirme antes que contarme ¿porque has llorado?. Si soy el culpable de que llores de tal manera… para que tus ojos estén así….. debes haber llorado mucho y tienes que decírmelo - le decía con ternura, luego acunó su rostro y beso sus ojos, esto detonó la conciencia de ella y comenzó a llorar de nuevo sin poderlo evitar
-Perdóname Albert no quiero ser una llorona, es que no sé qué tenemos ahora, no sé que tendremos mañana y tú tienes dinero, además es prácticamente lo único que sé de ti. Regresaré a Londres y creo que me llevaré solo tú recuerdo lo que pensándolo bien, seguro es mejor así - le contaba honestamente
-Pero princesa si eso es todo, te puedo responder lo que quieras saber de mí, y somos dos personas que se quieren y si tú quieres seremos más, lo que me pidas - le decía Albert con angustia, ella se limpió las lagrimas dispuesta a encontrar una razón para alejarse de él
-Tú me dijiste que no eras casado, pero no sé si tienes una novia, no sé de tu familia, solo de Pauna y su madre de la que tampoco se el nombre, ¿en que trabajas específicamente?
-Bien... - dijo el sentándose en una silla cerca de ella - mi nombre ya lo sabes, soy el patriarca del Clan Andrew de Escocia, dueños de multinacionales y transnacionales, entre ellas los rubros más importantes son la banca y la construcción, mis padres ya no están con nosotros y mi familia cercana son mi hermana Rose, su esposo Vincent Brower, los padres de Pauna, y mi tía Elroy Andrew, nunca me he casado, no soy un santo he tenido algunas... Mmm bueno...no he estado solo, pero todo era sin compromiso, y antes de que preguntes, novias no, a menos que tú quieras serlo - dijo esto último inclinándose a ella que estaba sentada en la orilla de la cama
-¡Entiendo! Pero….. ¿porque nunca tus….. compañeras se convirtieron en novias? ….¿Nunca quisieron serlo?
Lo recordó, era algo que no quería ni deseaba pero era una realidad, era un compromiso, se levanto de golpe de la silla, respiro con fuerza y buscando una respuesta sensata que no llegaba entendió que ellos no podían ser más, no se lo diría, ella pensará que solo quiso jugar, hacerse de su compañía solamente ¿que haría ahora?, no quería dejarla, a ella no, le importaba demasiado. El silencio dio paso a los pensamientos profundos y ella se dio cuenta de que le dolía encontrar la razón para acabar con esta historia, no se imaginaba porque él no respondía pero no le importaba lo suyo no podría ser de cualquier forma, entonces él respondió con sinceridad mirando por la ventana de la habitación sabiendo que su respuesta la alejaría de el definitivamente
-El clan no permitió nunca una relación que no fuera conveniente tanto social como económicamente y esas señoritas perfectas no encajaban conmigo, yo... Perdóname no pensé en eso - dijo con un dolor más profundo de lo que podía soportar
-No tengo nada que perdonarte Albert, seré tu amiga pero no tu compañera... Lo siento mucho - y salió ella corriendo de la habitación para que no la viera llorar mas
El no fue detrás de ella, no podía moverse, debía dejarla ir aunque no quisiera, tenía que hacer algo pero no se le ocurría que, se apoyó sobre el marco de la ventana apretándolo con sus manos, reprimiendo la rabia y la impotencia, la misma que sintiera ella la noche anterior, la vio caminar despacio hacia el jardín sentándose en una banca para admirar las rosas, verla tan cerca y sentirla tan lejos era desesperante pero ella se veía tranquila
Anthony hermano, sé que tú me consolarías, sé que me dirías algo que aliviará lo que siento oy te extraño mas que nunca, ¿debería regresar? - Pensaba mientras sentía las lágrimas rodar por su mejilla - volveré a Londres, a mi trabajo, a mi vida y la rutina terminara curándome, lo sé - Pensó para darse animo secándose las lágrimas y calmándose
-El grupo que estaba de paseo llego y Pauna salió al encuentro de Candy, en cuanto la vio tan triste y pálida intentó darle más animo ya se imaginaba que su tío tenía que ver
-que tal si hacemos algo mientras esperamos la hora del almuerzo, además es su último día aquí - tratando de que saliera de ese estado anímico y sonriera como siempre
-Un piano ¿tendrán alguno? - ella sabía que era lo único que haría descargar todo sus sentimientos
-¡Claro! En el salón de música, no sabia qué tocabas, ¡Vamos! - y la llevó hasta el salón
Se sentó en un hermoso piano caoba oscuro, lo acaricio conociéndolo, como presentándose con el instrumento, le hablo diciéndole que era hermoso, acaricio sus teclas y las toco, primero probándolas y luego buscando en su memoria tonadas que se unían con sus sentimientos, el piano parecía cantar en sus manos, con tristeza, en otras notas con rabia luego volvía a ser triste y eso sintieron todos lo que la escuchaban, no podían emitir sonidos o siquiera moverse mientras ella se perdía en las notas envuelta en tonadas melancólicas, Albert la miraba desde la puerta sintiendo el mismo dolor, aún más sabiendo que ella estaba así por su culpa, los hermosos ojos de el se nublaron, sintiéndose impotente quiso salir de la habitación pero la música que ella tocaba lo detenía, era como si toda tonada le dijera algo, lo envolvía, lo dejaba en trance al igual que al resto, nota tras nota se fueron cuatro piezas antes de que ella parara y se quedara mirando el piano como agradeciéndole el consuelo, pasaron un par de minutos y todos aplaudieron, como despertando de un sueño giro y dio las gracias. Las miradas de él y ella se cruzaron y se quedaron enganchadas, reconocieron el dolor en el otro.
En ese momento entro el cuidador de la villa haciendo que apartaran sus miradas
-Señor, George Jhonson está esperándolo en el despacho y dice que es de urgencia - reverencio retirándose luego
-Disculpen - dijo retirándose rápidamente con una inclinación de la cabeza a los presentes
-George - dijo mientras se acercaba a darle un abrazo - ¿paso algo malo?
-Me temo que si William, vine hasta aquí primero para ponerte al tanto y luego debo partir a York a ver a los Campbell, el clan me ordenó advertirles del plazo de dos mes para anunciar tu compromiso y próxima boda con Annabelle Campbell o de lo contrario tomarán acciones y alegarán dimisión - le anunciaba George
-¿Dos mes?... ¡No puede ser George ahora no por favor! Justo ahora que...- se detuvo dejando de hablar pero caminando de un lado a otro
-Lo siento William, pero sabías que pasaría tarde o temprano lo sabes desde hace 5 años ¿que cambia ahora? - Le preguntaba George sorprendido
-George tienes que ayudarme, estoy enamorado de alguien más no quiero atarme a la marquesa, ahora Candy debe odiarme, le dije la verdad que no podíamos estar juntos oficialmente porque el clan no lo aprobaría pero no le dije que estaba comprometido - decía Albert buscando el apoyo de George
-¿Que?..…. ¿Enamorado tu?... ¿Candy?, pero…. ¿como te metiste en tantos problemas si solo llevas una semana libre? - George no salía de su asombro
-Es una historia que tengo que contarte, Candy está aquí, es enfermera y yo no sé cómo, baje todas mis barreras con ella y... me deje llevar por su dulzura con su carácter alegre y bondadoso - le contó todo sin omitir detalles de sus sentimientos, de cómo era ella de por qué se había enamorado, todo lo que George necesitaba saber para qué comprendiera y lo ayudara
A la hora del almuerzo se hicieron las presentaciones y George conoció a la famosa Candy, ciertamente bella y dulce pero le recordaba a alguien ¿pero a quien?, durante toda la comida la veía con disimulo y trataba de recordar, estaba seguro que la conocía de algún lugar, más tarde se dispuso un coche para el grupo Pauna George y Albert se quedaban un día más en Aberdeen, antes de que George partiera desde allí a York, y Pauna junto con su tío volvieran a Edimburgo, se dieron las despedidas, cuando les tocó a Candy y a Albert, el le dio un beso en la mejilla que duró más tiempo del necesario, se acerco a su oído y murmuro
-Nos volveremos a ver princesa, lo prometo. Estaré pensando en ti.
...
Ya lo ven no todo es color de Rosa, Creen que George pueda ayudar en algo?
Saludos, realmente voy bastante rápido, Gracias por el apoyo. Luz, Stormaw, tutypineapple, Tania Lizbeth, glenda, brigge, paulayjoaqui, mercedes, Gina Riquelme O, Ranze Andrew, chidamami, monica, Josie, Abrazos a todas.
