Capitulo 7
Enterándose de la verdad
Primera parte
Hermione estaba caminando por los pasillos de Hogwarts, se hallaba dando su ronda habitual de prefectos.
Quien la viera debía volver a mirarla para reconocerla, su camisa con los botones desprendidos, la falda corta, algo de maquillaje en su rostro, ella era bonita, no necesitaba de esos artilugios pero ahora se veía definitivamente sexy, su año en el colegio comenzó triste, debido a la melancólica despedida con Ron, pero pronto y debido a la ausencia de la guerra y la felicidad por haber ganado la batalla, el clima se distendió rápidamente, y pudo relajarse y disfrutar de un año escolar como correspondía a toda adolescente.
Pero en ese momento su mente divagaba en otras cosas, su rostro reflejaba tristeza y era que cuando patrullaba extrañaba más a Ron, entonces un blondo se le acercó.
- ¿Tanto me extrañas que vienes a buscarme?
- Ahora no Malfoy, no puedo soportar tus tonterías en este momento. - Le dijo cansinamente.
- Te informo que estás bastante lejos de tu zona, Granger, estás en mi lugar de control. - Hermione miró hacia ambos lados y debió reconocer que Draco tenía razón.
- Bueno, entonces ya me puedo ir.
- Entonces no te interesará saber que hace tu novio en este momento - Declaró el rubio y ella se detuvo y lo observó.
- ¿Qué sabes?
- Él y Astoria, son pareja - Ella se estremeció, pero decididamente respondió
- ¡Mientes!
- Ojala - Suspiró el muchacho de la casa de las serpientes- pero tuve la terrible suerte de descubrirlos.
- ¿Descubrirlos?
- Si, haciéndolo.
- ¿Haciendo qué? - Incluso a ella la pregunta le pareció estúpida y la mirada del chico se lo confirmó.
- Tejiendo mañanitas, Granger - Se burló - Teniendo sexo, - ella lo miró con disgusto - haciendo el amor prefieres que te diga, - se rió - claro es más poético.
- ¡Mientes!
- ¿Si? Piensa lo que quieras, pero tu novio ya no está pensando en ti en este momento.
- ¡Mientes! - Repitió
- ¿Y tu famosa inteligencia? ¿Acaso mientes es la única palabra que te conoces? Yo te puedo decir que Astoria tiene un vocabulario más amplio. "Más fuerte Ron, más, más" - Imitaba a la chica con un dejo de furia en sus ojos, como doliéndole recordar la escena que debió presenciar y sin dudarlo pateó una armadura haciéndola caer, el estruendo sorprendió más a Hermione - ¡Maldita! - Llegó a decir el blondo. Hermione bajó los ojos y comenzó a llorar - ¿Te apenas? Te puedo decir que tu noviecito no se quedaba atrás aunque de su boca no salían más que sonidos guturales y jadeos incontrolados. ¡Que se pudran!
Hermione continuaba llorando, por alguna razón creía en lo que decía Malfoy, su actitud lo delataba, demostraba que estaba herido frente a ella, Astoria se suponía que era su novia. ¿Por qué contarle algo que también lo denigraba a él?
El Slytherin se le acercó, y la pasó la mano por la espalda.
- Gracias - Dijo ella agradeciendo el gesto de apoyo del rubio, pero luego notó que él bajaba la mano a su trasero y lo miró preguntando- ¿Qué haces? - Él levantó una ceja. Sus rostros quedaron a apenas milímetros uno del otro.
- Pensé que una venganza nos vendría bien.
- Ni lo sueñes - Le decía ella empujándolo y enjuagándose las lágrimas.
- Como digas - Contestaba el rubio - Tú te lo pierdes.
- ¡Si serás! - Dijo marchándose de su lado.
Pero los rumores que la asediaban desde hacía tiempo se estaban confirmando.
No era que descreía de Harry y los comentarios que llegaban de él de Ron, lo veían con Ginny casi todos los sábados en Hogmeade, a esos encuentros a los cuales Ron no asistía inventando excusas, y antes que la pareja desapareciera tomaban algo juntos y su amigo le decía que Ron estaba diferente, que intentaba disimularlo, pero no era el mismo, y además que lo había visto con Astoria.
Ginny también se lo confirmaba por las cartas que recibía de Harry y de sus hermanos y padres, pero ella seguía sin creer.
Incluso ahora que sabía la verdad de boca de alguien afectado tal cual ella seguía sin creer, a la única persona que escucharía sería a Ron, pero la noticia era dura y dolorosa.
Más allá de ello se decidió, era hora de contraatacar.
Ya había pasado casi siete meses, Harry le informó a Ron que harían un baile en el Ministerio en honor a los caídos en la batalla contra Voldemort, aunque él ya lo sabía por su tía.
Él no había hablado con Hermione, y comprendió que estaba comprometido a ir con ella, y se lamentó, sus sentimientos no habían cambiado en todo ese tiempo, pero él sí, las nuevas experiencias vividas matizaban su carácter y todos lo notaban, pero al parecer un pacto de silencio, instaurado por él, les impedía indagar, su mente se centró en Hermione, hacía casi medio año que no la veía, ya que durante las fiestas fue con sus padres y evitaba verla incluso en sus salidas a Hogmeade inventando incomprensibles excusas. Realmente no quería ilusionarla más, pero a su vez algo dentro de él impedía que rompieran y lo acercaba a la castaña. Aún portaba la cadena en su cuello y la carta en su bolsillo elementos de los que nunca se desprendía y que lo ayudaron a sobrellevar más de una vez peligrosos momentos.
- Deberías comprarte un traje de gala nuevo.- Lo sacó de sus pensamientos su padre.
- ¿Te parece papá?
- Creo que sí.
- Bien, iré por uno pronto – Por supuesto que ya lo tenía en su ropero, ya que su tía se lo había enviado apenas enterada de la fiesta donde también estaba invitada.
El día de la fiesta, apareció en la sala de la madriguera, vestido y peinado tal cual fue a la de su presentación meses atrás y todos quedaron anonadados con su presencia.
- Hijo – Le decía su padre – Ese traje es a medida, te debió salir una fortuna.
- No, estaba de oferta – Mintió.
- Te pareces a Draco así peinado – Lo cargaba Harry pensando que lo iba a molestar
- Te ves muy bien – Le decía su hermana elogiándolo por primera vez, Harry volteó a verla sorprendido.
- ¿Qué sucede Harry? Celoso de que no seas el galán esta vez – Bromeó y todos rieron
- ¿Y Hermione? – Preguntó Molly
- Nos espera allí, irá desde su casa.- Contestó Ginny, que al igual que la castaña tenía permiso de salir del colegio para la fiesta conmemorativa.
- Así que estamos todos, es hora de partir – Y se marcharon.
Llegaron bastante temprano y había pocas personas aún, ellos ocuparon una mesa y él poco a poco comenzó a identificar a varios de los magos que había visto en la casa de su tía y otros que lo habían instruido durante ese tiempo, se sorprendió, no mucho en realidad, que ocuparan cargos importantes en el ministerio y demás lugares público y privados.
Hermione aún no llegaba y se impacientó. ¿Le habría pasado algo?
- Allí está Hermio…- Dijo Harry quedándose mudo, cuando él volteó a verla quedó maravillado.
Si Astoria le había parecido hermosa, Hermione estaba impactante.
Portaba un vestido azul eléctrico ajustado al cuerpo, largo hasta los tobillos y un corte frontal que nacía desde la mitad de su muslo dejando sus piernas expuestas con cada paso que daba. Era la primera vez que la veía con tacones altos, y se sorprendió al acercarse de ver que le llegaba pasados los hombros.
El cabello lo tenía lacio y brilloso y caía sobre los desnudos hombros, y una de las puntas se depositaba sobre su pecho que estaba enmarcado en un corsé resaltando sus atributos.
Se aturdió sin poder pensar en nada, sólo comparar, si Astoria era una impactante mujer, Hermione era una diosa.
Se acercó y saludó a todos, cada vez que se inclinaba Ron no podía sacar la vista del pronunciado escote y estaba boquiabierto.
- Hola – Lo saludó cuando estuvo a su altura y como él no le respondía bajó el rostro para observarlo.
- Hola – Contestó Ron poniéndose de pie y corriéndole la silla para que se siente.
- Casi no te reconocí así peinado y vestido – Le decía ella.
- Yo tampoco a ti – Contestaba él, sin poder desviar la vista del pecho femenino, entonces Hermione se inclinó y al igual que hizo Astoria le levantó con el dedo índice, el rostro a la altura de los ojos
- Se debe mirar a los ojos de la persona con la cual hablas – Pero a diferencia que la otra muchacha Hermione se inclinó y acercó sus labios al oído – Si luego quieres tener una vista completa de mis senos, bien podemos hablarlo ¿Te parece? – Ron tembló y sintió como parte de su anatomía se endurecía. Al parecer ella lo notó porque agregó – Veo que te apetece una mejor visión de mis atributos, creo que se podría arreglar en privado – Y rió, iba a apartarse cuando fue él quien acercó sus labios al oído de ella.
- ¿Qué hiciste con Hermione? ¿Quién eres tú?
- Soy yo Ron, pero al parecer hace mucho que no me miras.
- Creo que nunca te observé de esta manera.
- Creo que nunca me mostré de esta manera. – Hermione se apartó y cuando sus rostros se enfrentaron le dio un suave beso en los labios, que instintivamente Ron alargó tornándolo más apasionado.
- ¡Consíganse un cuarto! – Les gritó George y ambos se separaron.
- ¡George! – Le gritó Molly pero a su vez miraba a la pareja con enojo, evidentemente el espectáculo que estaban dando no le gustó.
- Mi madre se ha enojado – Dijo Ron.
- Es un problema de ella, deberá dejar de enojarse, porque no pienso cambiar de humor. – Ron la miró sorprendido.
- ¿Has bebido?
- No Ron – Y palmeaba el hombro masculino sensualmente, él aferró la mano y la mantuvo así durante toda la ceremonia, sólo la soltó para cenar pero apenas ella la apoyaba en la mesa él apoyaba la suya, dándole un sentido de posesión que Hermione disfrutaba.
Pero la mirada del pelirrojo se desviaba a la mesa donde estaba su tía que lo observaba con un gesto adusto.
Notó como el padre de Astoria se acercaba a la dama y aparentemente discutían, no llegando a saber de que pero intuyendo de que el apasionado beso con Hermione debía ser el eje central de tal charla, al no poder escuchar lo que decían continuó cenando.
Muriel deseaba matar a Ron con la mirada, pero sabía que no podía hacerlo, aún no estaba todo dicho, y para su mayor descontento notó como su colega se le acercaba con ira en los ojos.
- Te dije que sería un error que ellos se juntaran nuevamente, nunca confié en tu muchacho.
- Mira – La dama lo miró amenazante – Mi sobrino es lo mejor que le pudo pasar a la logia, y si bien tienes razón y fue una equivocación permitir que viera nuevamente a esa sangre sucia, dudo mucho que cambie su postura con respecto a nosotros.
- ¿Y que me dices del episodio de la prueba séptima?
- Él demostró piedad, no debilidad y te aclaro que la actitud de tu muchachita pudo habernos llevado al fracaso de no ser por mi intervención.
- ¿Qué dices?
- Ronald me preguntó si éramos asesinos de sangres impuras y mestizos. Y debí negarlo.
- Él no tiene idea de cual es su misión una vez convertido.
- ¡Crees que soy idiota! ¡Por supuesto que no! De saberlo se marcharía, pero una vez obligado no podrá dar marcha atrás.
El caballero la miró sorprendido.
- Eres capaz de todo.
- Por supuesto que sí – Y ambos miraron al frente observando la mesa de los Weasley, donde en ese momento Hermione se ponía de pie.
- ¿Me acompañas al sanitario? – Le pidió A Ginny. Cuando ingresaron al cuarto de baño la pelirroja la miró sonriente.
- ¿Qué? – preguntó intentando sonar inocente Hermione.
- ¿Te has convertido en una fémina fatal de la noche a la mañana o esta es tu verdadera personalidad? – preguntaba Ginny
- Me he dado cuenta que debo ir con todas mis armas para con tu hermano, no es hora de ser una mojigata. Me han llegado unos rumores bastantes feos.
- Astoria – decía Ginny.
- A ti también.
- Si, faltó aparecer la noticia en el profeta, todo el mundo habla de que los han visto juntos por el callejón diagón haciendo algunas compras. Él me dijo en cartas que son solo amigos, me suena a frase armada, además ¿En qué momento se han convertido en amigos? Y por cierto la versión de ella es que se han conocido de casualidad en un comercio y surgió una hermosa relación. – Agregó la pelirroja imitando a la aludida.
- Yo escuché exactamente lo mismo, y aún más – agregó - es por ello que hablé con mi madre y juntas ideamos todo esto.
- ¿Con tu madre?
- Por supuesto, ella sabe que amo a Ron, sabe que quiero que sea mi esposo, y por supuesto que sabe aún más que estoy en edad de merecer.
- ¿De merecer?
- De que tu hermano haga lo que quiera con este cuerpecito – Agregó desenfadadamente Hermione.
- ¡Hermione!
- No veo porque te sorprendes, por primera vez en mi vida, pude disfrutar de un año escolar como una verdadera estudiante, siguen sin ser mis mejores amigas, tú lo eres, pero aprendí mucho de Lavander y Padma, ellas saben muy bien como coquetear ante un muchacho y la verdad que escuchar sus experiencias me ha hecho cambiar algunos de mis pensamientos retrógrados por así llamarlos.
- Y yo que pensaba que estudiaste todo el año, porque tus notas fueron excelentes.
- Por supuesto, pero eso me sale natural, lo otro sí que lo tuve que practicar.
- ¡Practicar!
- No seas mal pensada.
- ¿hasta dónde llegarás?
- Espera, no digo que haré lo que sea por reconquistarlo, de hecho tengo un plan perfectamente trazado, y en gran medida requeriré de tu ayuda.
- Lo que digas.
- Voy a tener a tu hermano pronto nuevamente a mi lado, y con armas totalmente válidas.
- Veo que clase de armas tienes – Se burlaba Ginny mirando sus senos – No pensé que eras talla extra grande.
- Al parecer sí – declaraba Hermione – pero lo tenía oculto debajo del uniforme y las amplias remeras, que te aclaro acaban de desaparecer de mi guardarropa.- Y ambas salieron del baño riendo.
Cuando llegaron al salón la música sonaba fuerte y había varias parejas bailando en la pista, Ginny se le adelantó en busca de Harry, ella iba a imitarla pero una fría mano se lo impidió.
Por la altura de los tacones Quedó enfrentada cara a cara con Draco.
- ¡Suéltame Malfoy!
- Sólo si no huyes.
- No lo haré.
-¿Segura? - Ella síntió.
- Ya sabes lo de Ron y Astoria.
- Por supuesto, tú me lo has dicho ¿Te olvidas?
- Lo que no sabes es como llegaron a ello.
- No me interesa.
- ¿Segura? - Y sonrió - parece que el repetitivo ahora soy yo. Pero digamos que podría decírtelo y además vengarnos de ellos – Le decía mirándola lascivamente mientras pasaba su mano por el desnudo brazo.
Ella detuvo el recorrido apresándole la mano fuertemente haciendo que el rubio se queje demostrando mucho dolor. - ¡Suéltame! – Le rogaba.
- Lo haré si juras no molestarme más. Y nunca, jamás volver a tocarme.
- Lo prometo – Declaraba el muchacho con insipientes lágrimas en sus ojos. Ella soltó la mano y se marchó altiva y orgullosa.
Al descubrir su sensualidad también procuró aprender algunas técnicas para evitar a aquellos que la acosaban, y le habían servido en muchas ocasiones cuando transitaba por los oscuros pasillos de Hogwarts.
Paralelamente a esa escena otra trascurría, Harry y Ron habían divisado a las muchachas salir del sanitario y a Ginny apurando el paso para encontrarse con su amigo, pero de repente Hermione salió del campo visual.
- ¿Y Hermione? – le preguntó Ron al moreno que lo ayudó a buscarla entre la multitud. De repente sintió una palmada en el hombro y giró a ver a su amigo que con el dedo le indicaba hacia una dirección y divisó a Malfoy y Hermione, mirándose cara a cara, no precisamente con gestos de buenos amigos y al maldito rozándole su brazo, iba a ir en su ayuda cuando notó que ella lo aferró de la mano, en una técnica que él bien conocía y lo mantuvo a raya a su vez que algo le hacía prometer.
Luego la observó marcharse airosa y altiva, Harry observó toda la escena y ambos se miraron sorprendidos, pero en cuanto Ginny se abalanzó sobre moreno todo perdió sentido para el chico y él quedó sólo aguardando por ella.
En cuanto se acercó la invitó a bailar y ella aceptó encantada, parecía que el intenso momento vivido con Draco nunca hubiese existido, debía reconocer que Hermione estaba muy cambiada, aunque bien podía decir lo mismo de él.
Cuando el pelirrojo la envolvió en sus brazos sintió que todo su cuerpo se estremecía, y máxime cuando ella se plegó a su cuerpo permitiéndole sentir el pecho subir y bajar agitadamente sobre el suyo.
Se apropiaron de la pista como si fueran bailarines expertos y muchas parejas se pararon a mirarlos, lo cierto era que hacían una pareja perfecta.
- ¿Dónde aprendiste a bailar? – Le decía ella al oído
- Aprendí ¿Y tú?
- Igual – pero Hermione se entristeció, sentía que había muchos secretos que comenzaban a separarlos, y debía aclarar lo que le sucedía, máxime que ya concluía el año escolar y el tiempo que él necesitaba para aclarar sus dudas, pero ahora era ella la que las tenía y tenían nombre y apellido Astoria Greengrass. Verse rodeada por los brazos de Ron le hacían olvidar por completo los meticulosos pasos que tenía previstos para reconquistarlo, si es que en realidad lo estaba perdiendo, pero la vehemencia con la que él la miraba le daba una luz de esperanza de que no todo estaba perdido.
Lejos de ella estaba el pensar que a Ron le preocupaban otras cosas mucho más importantes y peligrosas.
Por primera vez Ron sintió que se había equivocado, pero lamentablemente ya no había punto de retorno, ya había firmado un pacto mágico, que era ineludible y estaba comprometido a terminar lo que había comenzado. Y no sólo eso, él la había engañado, le había sido infiel y eso carcomía aún más su corazón. Pero a la vez no podía evitar amarla con todas sus fuerzas.
¿Cómo pudo equivocarse tanto? ¿Cómo pudo pensar siquiera que Hermione no era la correcta? ¿Cómo más aún pensar que su poder mágico menguaría al unírsele? Si era junto a ella que se sentía superior a todo y todos. Y no era por ese magnífico cuerpo que su novia había expuesto ante él, era porque al mirarse en sus ojos fue esa conexión, la que había perdido lo que lo hizo darse cuenta de todo su error, y de que las dudas fueron vanas. Pero debía continuar, ya tenía su destino marcado y debía seguir su camino, nada ni nadie podía cambiar eso ahora.
- Estás distante – Le decía Hermione.
- He cometido un error – declaraba, era momento de la verdad, Hermione tembló, por su mente pensaba que él realmente hubiese hecho algo con Astoria y que no fueran habladurías de Draco, pero la verdad era aún peor. – Necesito hablar a solas contigo.
- ¿Ya?
- Luego de que descubran la placa conmemorativa.
- Bien. – Contestó Hermione, debió esperar una hora y media de incertidumbre y al final de la velada Ron los transportó a un callejón, para luego tomarla suavemente del brazo y entrar en un edificio.
- Pensé que íbamos a la madriguera.
- No vivo más allí – Declaró tranquilo Ron – Compré un departamento.- Hermione se detuvo. – Me olvidé de escribirte al respecto.
- Creo que has olvidado de escribirme muchas cosas – reprochó entrando a la nueva morada de Ron.
Esta tenía el estilo de él, pero paradójicamente también lucía más maduro de lo que se imaginó, había una sala con un amplio sillón de tres cuerpos frente a una mesa baja; una biblioteca colmada de libros, una mesa con cuatro sillas, a la derecha la entrada a una pequeña cocina y a la izquierda la entrada al dormitorio, desde la misma se podía ver la cama doble, y por su mente lo primero que pasó fue el pensar si Ron había estado allí con ella.
- ¿A qué te refieres? - Preguntaba alejándola de sus pensamientos y haciéndole retomar la conversación.
- A tus ausencias en tu casa, a tu nueva relación con tu tía, a tu actitud altanera, a Astoria – remató al final. Ron la miró, en su mirada se notaba arrepentimiento - ¿Tienes una relación con ella?
- No – Contestó.
- Has hecho el amor con ella.
- No – Repitió. Hermione respiró esperanzada, pero tal vez no había hecho la pregunta correcta.
- ¿Te acostaste con ella?
- Si – Respondió Ron sin siquiera dudarlo. Ella quedó petrificada, siempre creyó que su primera vez juntos sería la primera de ambos, pero definitivamente esa era un sueño que no iba a poder realizarse. ¿Cuántos sueños más, debería desechar? A su vez sintió un rayo de luz, puesto que Ron dejó bien en claro que sólo fue sexo, no era amor, pero aún eso no estaba descartado.
- ¿La quieres? – Se sorprendió de su templanza, había repasado esta escena desde hacía dos meses, y siempre su primera reacción era golpearlo hasta lastimarlo, pero algo en la mirada de Ron le impedía hacerlo.
- Es una buena compañera, es agradable, hermosa, letrada y compartíamos un mismo ideal.
- ¿Compartían?
- Me di cuenta que estuve equivocado todo este tiempo, pero ya es tarde para volver sobre mis pasos, ya es tarde para arrepentimientos, sobre todo contigo.
- Aún no des por sentado nada - Respondía Hermione ¿Qué estaba diciendo? Debía salir de allí, previo maldecirlo y golpearlo hasta hacerle doler como a ella le estaba doliendo el pecho al saber de su infidelidad, pero sin embargo se aferraba a la idea absurda, de que él seguiría amándola, porque a decir verdad ella no podría nunca dejar de hacerlo, ni vivir sin él.
- Siéntate por favor. ¿Algo para tomar? - Cianuro pensó la castaña pero contestó mientras se sentaba.
- Lo que tomes tú.
- Como digas – Y sin más se acercó a un bar y sirvió dos vasos con whisky de fuego, acercándole uno a Hermione, pensando que la castaña, lo rechazaría, pero para su sorpresa no fue así.
- ¿Te sorprende? – Le preguntó ella.
- Si. ¿Dónde está la verdadera Hermione? ¿Quién eres tú? ¿Poción multijugos?
- No Ron, soy yo, pero no creas que he cambiado demasiado, el maquillaje, los tacones, el vestido y esta actitud de superada, desaparecerán por la mañana, dejándome sólo a mí. Esa es la cuestión. ¿Te bastará sólo conmigo? O necesitas a una mujer como la que está ahora junto a ti.
- Te equivocas, yo estoy sólo y definitivamente sólo te necesito a ti, a la Hermione que me acompañó durante siete años, no esta, aunque debo decir que no me es del todo desagradable. Yo te amo, esa nunca fue mi duda.
Hermione suspiró y su dolor menguó, pero no podía evitar sentirse traicionada, porque ella le pidió honestidad, le pidió que la esperara, que la recordara, le pidió tantas cosas que él no cumplió. Salvo una sola, tal vez la más importante y a la cual se aferraría, él decía que la amaba, y por el momento eso bastaría.
- Ahora, basta de rodeos, yo ya averigüé lo que quería ahora es tu turno.
- ¿Averiguar? – preguntó Ron sin entender.
- Que me engañaste con Astoria, pero aún así me amas a mí. No es lo que esperaba escuchar, hubiese preferido que no te hubieses acostado con ella, y que aún me amas, pero es lo que hay. ¿No?
- Si te digo que hay atenuantes.
- No hay atenuantes para la infidelidad, se es fiel o no se es, punto. Lo que me lleva ahora a pensar que si lo hiciste una vez tal vez podrías reincidir.
- ¡Mira! – Ron se levantó del sillón donde ambos estaban sentados y la señaló - ¡No te permito que me trates con ese tono soberbio! ¡Tú no eres mejor que yo!
- ¡Si lo soy! ¡No fui yo quien se acostó con la primera que se le cruzó en el camino! – Y sin poder evitarlo se levantó lanzando una bofetada que golpeó en el rostro del pelirrojo, que ni se inmutó; realmente esperaba esa reacción desde un principio. - ¡Me engañaste!– Y volvió a golpearlo, las lágrimas caían por sus ojos. No pudo evitarlo, la ira que tenía contenida desde varios meses estalló y su plan de aparentar ser adulta y superada se fue al traste, golpeaba el rostro de Ron, esperando una reacción que no llegaba - ¡Te odio! Nunca más quiero saber de ti. – Ahora sí, los ojos de Ron se posaron sobre los de ella y atrapando sus manos la aprisionó contra una pared.
- ¡Me odias! ¿Tan pronto tus sentimientos se desvanecen? "Lo escrito es una promesa cierta y duradera" – recitó - lo declaraste en esta carta – Le dijo sacando la misiva de su bolsillo, Hermione lo miró sorprendida – Y que parte de tu corazón siempre me pertenecería – Y se sacó el moño y desprendió tres botones de su camisa dejando al descubierto la cadena que ella le regalara - ¡Nunca! ¡Jamás he dejado de amarte! ¡Ni siquiera he dejado un segundo de pensar en ti! En ningún momento – Declaró.
Aún no entendía lo que estaba haciendo, él debía separarse de Hermione, para protegerla, debía decirle que no la amaba y que se fuera ahora mismo de allí, que no regresara, que saliera de su vida, pero no podía, el solo pensar en vivir sin ella era peor que pensar en la muerte, el saber que nunca más la tendría frente a él, no poder tocarla, como lo estaba haciendo ahora, le era demasiado doloroso, entonces continuó hablando - Desde que te conozco no haces otra cosa que demostrar tu superioridad por sobre mí, ten cuidado Hermione, yo he cambiado, ya no soy el mismo Ron que conocías. Pero a su vez nunca he dejado mis sentimientos hacia ti de lado. En un instante olvidaste todo tu amor. Se que lo que te hice no me hace merecedor de tu amor, pero también creo que es algo de lo cual no nos podemos desprender de un minuto para otro.
- No lo creas tan fácil.
- Hace meses que estoy intentando olvidarte, dejar de amarte ¿Acaso tu puedes dejar de hacerlo tan facilmente? – Y apretaba el cuerpo contra el de ella haciéndolo vibrar – Yo creo que no.
- No confundas deseo con amor – Hermione estaba resuelta a llevarlo al límite de su seguridad.
-¿Deseo? La calculadora, fría y predecible Hermione siente deseos.
- ¿Acaso te sorprende?
- No – Y acercó su boca al oído de ella – Me excita. - Otra vez ese instinto casi animal que lo acercaba a ella actuando independientemente de lo que pensaba.
- Bueno – Le decía ella empujándolo – vete dando una ducha de agua fría porque tal vez hoy no estés de suerte.
- Tal vez no significa que no – Ron la miró con un brillo en sus azules ojos, que le provocó un escalofrío que recorrió todo su cuerpo, nuevamente fue presa, como anteriormente lo había sido con la carta de sus propias palabras.
- ¿Vale la pena conocer a este nuevo Ron?
- ¡Por supuesto! Estoy ciento por ciento mejorado. Ahora sí soy un mago al que respetan, y no la sombra del niño que vivió, soy más poderoso e inteligente.
- ¿A costa de qué? Me confesaste que te habías equivocado, no veo en este momento tu arrepentimiento, además comentaste que no había vuelta atrás. ¿En qué te has metido Ronald?
- Prométeme sólo una cosa.
- ¿Qué?
- Que no te irás de mi lado y me ayudarás.
- ¿A qué?
- ¡promételo!
- ¿No eres un poco infantil?
- Sé muy bien porque lo hago.
- Porque definitivamente no me gustará lo que escucharé – Él sólo asintió – No tengo que prometer que me iré de tu lado, yo te amo, creo que si te perdono el haberme sido infiel, no deberás dudar de que no creo que hayas hecho algo peor – pero la cara de Ron la dejó con dudas al respecto con lo cual concluyó– Bien, te prometo no dejarte y que te ayudaré. Ahora vamos – bebió el resto del líquido de su vaso y declaró - ¿Me sirves otro? Creo que lo necesitaré. – Ron se incorporó y trajo consigo la botella.
- Necesitaras varios – Le comentó antes de llenar los vasos y comenzar a relatar lo que había acontecido desde hacía varios meses atrás.
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Aclaración: Capítulo raro y confuso. Los sentimientos de Ron son muy contradictorios. No sé si Hermione perdonándolo tan fácilmente me ha quedado muy real, aunque aún todo no está dicho, pero a pesar de todo ellos se aman y muchas veces eso es más importante que todo lo demás. Por fin sabremos en qué se metió Ron en el prox. Cap.
Saludos Ale.
