Capitulo 9
Solución truncada.
- Entonces yo seguiré como si nada. – declaraba él.
-Y yo intentaré encontrar en la sección prohibida el libro para ver cual es la forma de contrarrestar el contrato verbal.
- Hay algo más
- ¿Más?
- Los excelsior me pidieron que indujera a Ginny a unirse a ellos. La idea es que a través de ella, Harry fuera utilizado como chivo expiatorio, como lo fue Voldemort en su oportunidad.- Hermione ya sabía todo lo referente a la secta de magos a la que pertenecía Ron parte de los libros y sus planes pasados de boca de él.
- Intenta demorarlo, además si ellos no te matan, lo hará tu hermana si se llegara a enterar.
-Demás está decirte que esto debe permanecer en absoluto secreto.
- Ni hace falta que me lo pidas. No es precisamente la clase de charla que tienes para comentar. Debo irme, ya es tarde y de seguro McGonagall deberá estar aguardándome. – pero Ron la abrazaba y sentándola sobre él besaba su cuello.
- Cinco minutos más.
-Sabes que no nos alcanzan cinco minutos.
- Entonces que sean veinte y te desapareces.
- Ronald, no se puede aparecer en Hogwarts.
- Puedes aparecerte en Hogmeade y utilizar el acceso de Abeforth. - Hermione ya se había olvidado de sus obligaciones - Has buen uso de tus poderes y trae mi uniforme de Hogwarts. ¿Puedes? - Y en un abrir y cerrar de ojos el uniforme de ella estaba desplegado en el sillón. – Te has ganado tus veinte minutos – reía ella.
- ¿Y tú?
- Yo también me los he ganado – Y lo besaba apasionadamente.
Pasada media hora Ron gritaba
- ¡Así! ¡Así te vistes ahora! – Hermione miraba su uniforme.
- Es el mismo uniforme de todos lo años Ron. – declaró con falsa inocencia.
- ¿¡Perdón!? – Ironizó - Mire señorita, se me baja la falda y se abrocha esos botones ¡ya!
- No seas chiquilín. Además ya me acostumbré a vestirme de esta manera y me gusta.
- Te tendré vigilada – la amenazaba.
- Te estaré esperando – retaba ella suponiendo que los poderes de Ron eran mayores a los que ella misma suponía. Luego se puso seria - ¡Cuídate!
- Tengo miedo.- Él también cambió su semblante.
- ¿Miedo?
- De separarme de ti y que algo suceda. Sabes que sin ti no podría vivir.
- Lo sé, yo tampoco.
- Tengo un presentimiento como que algo nos separará. Y no quiero perderte.
- Nada lo hará, ten presente que los excelsior pueden tramar cualquier cosa con tal de atraparte, debes ser aún más listos que ellos, yo por mi parte andaré con pie de plomo, especialmente con Draco. Aunque creo que lo tengo más como aliado que como enemigo en esta oportunidad, pero aún sabes bien que no es de fiar. Adiós, se me hace tarde.
- Hasta luego – Le decía dándole un beso, para luego verla desaparecer.
El día transcurrió sin novedades, salvo que debió excusarse con McGonagall por su llegada tarde, comentarle a su nuevas amigas sobre la fiesta, y más tarde a Ginny de su desaparición con Ron, aunque por supuesto obvio muchos detalles, pero su semblante demostraba la felicidad que había experimentado y a la vez le costaba moverse debido a la extenuante intensidad con la que ambos se habían expresado, con lo cual no sólo Ginny sino varias chicas notaron que Hermione se ya no debía de ser la casta niña amiga de Harry, puritana y sabelotodo. A pesar de esas reales sospechas alejó esos pensamientos, especialmente a Lavander y Padma, diciendo que ella tenía altos valores morales sin mencionar que poseía un novio espectacular, altísimo, de brazos potentes y un miembro correspondiendo esas características. No pudo eludir sin embargo a Ginny.
-Realmente te admiro, perdonarlo luego de lo que te hizo, es loable mi amiga.- Le declaraba la pelirroja haciendo referencia a la infidelidad de Ron ya que Hermione obvio la parte más peligrosa y escalofriante del caso, los excelsior.
- Yo lo amo y él también no hay nada más importante que eso, sólo te pido un favor, no le digas a nadie de nuestra reconciliación.
- ¿Por qué?
- Luego te explicaré, pero necesito tu total discreción al respecto.
- Despreocúpate.
Por la noche no podía dormir, daba vueltas en la cama, con los ojos cerrados intentando descansar, pero extrañaba estar rodeada por los brazos de Ron, cuando sintió un peso sobre su lecho. Abrió los ojos y antes que pudiera decir algo una mano atrapó su boca impidiendo que gritara.
- Soy yo mi amor – La inconfundible voz de Ron la calmó de inmediato – Yo tampoco podía dormir sin estar a tu lado. Y sin más la besó.
- ¿Cómo? Es imposible aparecerse en Hogwarts.
- No para mí – Y se tendió sobre ella.
- No podemos Ron, las chicas.
- Ellas no oirán absolutamente nada.
- Debo confesarte que eres bastante bullicioso, por si ayer no lo notaste – reía ella.
- Tú también mi vida, pero ellas estarán profundamente dormidas. – Y pasó las manos por debajo de la remera que ella tenía, luego prestó atención – ¿Es mi camiseta de los cannons?
- Si, yo la robé y duermo todas las noches con ella. Discúlpame.
- Definitivamente la usarás hasta el fin de los días – Le decía Ron acariciando sus muslos notando que estaba completamente desnuda y sin esperar se despojó parcialmente de sus pantalones, su ropa interior y la penetró, ambos gimieron ante la fricción, y los movimientos al principio lentos se hicieron más intensos, hasta que ambos llegaron al orgasmo. Luego se durmieron abrazados.
Al día siguiente antes del amanecer se despidieron.
- Mañana no podré venir, tengo una misión. Según mi tía una de las más peligrosas.
- ¿Sabes donde?
- No, nunca nos dan mucha información.
- Cuídate por favor. Cuídate de ellos, de Astoria.
- Pierde cuidado, ya no estoy más con Astoria, ya te lo dije, además ya nada es igual, no desde que estoy contigo- y desapareció.
Por la tarde y luego de las clases se dirigió a la sección prohibida, aprovechando un descuido de la bibliotecaria.
Deambuló por los estantes intentando recordar dónde estaba ubicado el libro donde leyó de la tan temida logia.
Normalmente recordaría donde estaba situado, pero desde hacia unos meses estaba más aturdida, y desorientada. La noticia que le había dado Malfoy sobre la relación de Ron y Astoria la descolocó, aunque ella intentó no aparentar su perplejidad, se la notaba dispersa en algunas clases y su rendimiento había bajado unas décimas, pero por sus altas calificaciones eso no afectaba su rendimiento escolar.
Además comprendió que debía recurrir a su completa femineidad para recuperar a Ron. En ese entonces creía que la duda que él tenía era con respecto a una tercera persona, Astoria; nunca pasó por su mente otra cosa, aunque sabía por Ginny y Harry con el que se encontraban los sábados en Hogmeade, que Ron estaba extraño, pero por supuesto todos lo relacionaban con la rubia pura sangre con la que se había relacionado, lejos de ella pensar en los excelsior.
- ¿Qué haces aquí? – La fría voz de Draco la sacó de sus pensamientos.
- ¡Que te importa! – Le contestó rudamente disimulando su sorpresa, apuntándolo con su varita iluminada.
- Realmente no me interesa – Le declaraba el blondo acercándose, demasiado para su gusto y apartando la vara de ambos rostros– Pero sería interesante acusarte con madame Pince y que recibas un castigo.
- Parece que tu eres de las personas que no aprende de sus propios errores – Le declaraba cruzándose de brazos, él la miró interrogante. - Primer año, bosque prohibido y tú corriendo como una rata cobarde tras Fang dejando solo a Harry contra Voldemort, y si mal no recuerdo eso se debió a tu bocota cuando nos acusaste con McGonagall. – Malfoy rió - ¿Qué? – preguntó ella despectiva.
- Aún no entiendo como es que te enamoraste de un tonto como Ron. Eres demasiado inteligente – Iba a contestar que Ron no era ningún tonto y que incluso le había arrebatado su lugar en los excelsior, pero súbitamente recordó que nada debía decir.
- Yo he roto con Ron, ya no estamos más juntos – Mintió – Él no quiere saber nada conmigo – Declaraba volviendo a ponerse en búsqueda del libro, la malévola risa de Malfoy llamó su atención, lo miró y notó que meneaba la cabeza.
- Eres una pésima mentirosa.
- No veo porque mentirte. Es más – acotó – no veo porque debo explicarte a ti mis asuntos personales. – Y regresó a la búsqueda del manuscrito.
- Tu te has acostado con Ron – Hermione giró quedando frente a frente al rubio que la miraba con un particular brillo en los ojos.
- ¿Te han golpeado con una buggler?
- Puedes intentar negarlo con palabras, pero tu cuerpo te delata. Te he observado desde el día de la fiesta, de la cual desapareciste misteriosamente, en realidad te observo desde hace mucho tiempo.
- ¿Quieres recibir otra paliza? Te recuerdo que eso es lo último que recibiste al intentar propasarte. – El acarició su brazo.
- Es que pensé, tu ex novio está con mi ex novia, tu y yo estamos solos y despechados; si no te has acostado con la comadreja con alguien lo has hecho porque se te nota, puedo olerlo, puedo sentir que ya no eres más la cándida sabelotodo de la semana pasada.
- Yo he cambiado hace mucho – Intentó salir airosa.
- Si, has cambiado tu forma de vestirte – Y volvía a acariciar el brazo – tu maquillaje – pasaba un dedo los la mejilla, Hermione estaba petrificada, buscando la forma de que Draco no descubriera lo que realmente había pasado – pero continuabas actuando con esa ingenuidad que te caracterizaba, ahora se te ve más mujer. Se reconocer la diferencia entre una niña y una mujer, puedo asegurártelo. Y acercó más su rostro quedando frente a frente al de ella.
- ¿Hay alguien allí? – La áspera voz del conserje la salvo de esa incómoda situación, apagó su varita, Draco se alejó escondiéndose en la penumbra y ella lo imitó, saliendo lo más rápidamente posible, amparada por la oscuridad.
Apuró el paso por los pasillos marchando hacia la seguridad de su casa, cuando un fuerte tirón en su brazo la ingresó a un oscuro pasillo. Fue apresada por los brazos de Draco.
- ¡Suéltame! ¿Cómo te deshiciste de Filch?
- No te olvides que él es amante de los Slytherin, nos permite ciertos privilegios.- E intentaba besarla. Lamentablemente Hermione estaba imposibilitada de defenderse de ese agarre, más le impidió lograr su objetivo.
Entonces recordó lo que Ron le relató de Astoria y su fatal experiencia con los mortífagos y aunque le pareció deshonesto comenzó a gritar.
- ¡Déjame! ¡Suéltame! ¡Él abusó de mí, Ron me agredió sexualmente! – Draco aflojó el agarre parcialmente y detuvo su intento de besarla.
- ¿Qué dijiste? – Preguntó con la voz ronca, Hermione lo miró y notó turbación en su mirada, evidentemente había tocado un punto débil en el rubio.
- Él me violó. – Las palabras sonaron fuertes dentro del desolado y oscuro pasillo.
- No puede ser.
- Yo tampoco lo creo aún, no creo como Ron fue capaz de algo así, evidentemente ha cambiado, ya no es la persona que conocía.
Draco se apoyó en la pared contraria soltándola, a pesar de que la primera intención de Hermione era huir algo la mantuvo en su lugar.
- Resultó ser un cretino más grande que yo. Yo nunca obligaría…
- ¿Qué intentabas hacer conmigo entonces?
- Tú sabes que nunca te lastimaría, esto es un juego, que no pasará de allí, además tú eres… - Pero el chico hizo silencio.
- Una sangre sucia. – El blondo asintió.
- ¿Incluso para tus relaciones sexuales no dejas la discriminación de lado? – Llegó a bromear. Draco sonrió. – Pensé que para abusar de alguien no contaba la sangre.
- Yo nunca te lastimaría a ese nivel, ni a ti ni a nadie. Nunca necesité de la fuerza para obtener favores sexuales. – Declaró con superioridad. – Yo sólo quería asustarte, perdona.
- ¿Por qué de repente eres tan amable? – Malfoy bajó la mirada por unos instantes y luego al subirla Hermione pudo notar, a pesar de la oscuridad que tenía los ojos borrosos.
- Mi iniciación sexual, podríamos decir que fue poco peculiar. – Hermione ya intuía lo que el blondo estaba por confesarle – No debo decirte a ti que mi padre es un cretino. Nunca cambió demasiado, logró el perdón de Askabán por las influencias que tiene – Movió la mano dando a entender que eso no tenía importancia, pero la castaña sabía que hacía referencia a los excelsior – Mi primera vez fue a los trece años.
- Bastante precoz. – declaró ella.
- Digamos que hubiese preferido esperar más si eso me permitía evitar esa experiencia.
- ¿Tan malo fue?
- No realmente para mí, pero si para la chica que me obligaron a violar.
- ¿Te obligaron?
- Digamos que era eso o un cruciatus, no debo decirte que prefiero lastimar a otro que lastimarme a mí. – Hermione levantó los hombros - ¡Vamos! Dime que ni por un instante hubieses preferido cambiar de lugar por Ron o Harry cuando mi tía te torturaba. – Hermione no pudo evitar asentir. – No creo que corresponda decirte nada más, pero lo que me quedó de esa experiencia es que no hay nada peor que abusar de una chica, mucho más si es virgen, aunque el no serlo no implica que esté justificado tampoco.
- Veo que son muchas las cosas que te diferencian de tu padre.
- No te engañes, realmente no soy tan diferente, pero hay algunos conceptos que no van conmigo, que según él me hacen débil y por ello otros toman mi lugar.
- ¿Hablas de Ron y Astoria?
- En parte – Llegó a decir Draco – Aunque por lo que cuentas de seguro la relación que tienen no es del todo genuina.
- ¿Qué quieres decir? – preguntó la castaña intentando sacarla algo de información a Draco.
- Yo estaba comprometido con ella, nuestros padres pactaron nuestra unión – Hermione lo miró horrorizada – Sí, entre los magos de sangre pura, se pacta de antemano los contratos de matrimonio, pero yo estaba feliz, Astoria es hermosa e inteligente, además de pertenecer a una de las familias más prestigiosas del mundo mágico. Comenzamos a salir, los meses pasaron tranquilamente, pero cuando intenté acercarme a ella, me rechazó abruptamente. Yo al principio pensé que era porque tal vez ella no estaba a gusto con nuestro compromiso, sabía que ella salía con un compañero, pero habían roto hacía varios meses atrás, incluso antes de enterarnos de nuestro compromiso. Luego de varios meses, tomé coraje nuevamente y le pregunté que le pasaba, por qué me huía. – Draco miró nuevamente el piso – Y me confesó que la habían violado – Hermione llevó la mano a la boca, entonces Ron realmente no le había mentido – que ella respetaría nuestro matrimonio, incluso tendría relaciones conmigo para concebir un hijo, pero luego no la tocaría nunca más. Que lo haría por obligación, pero nunca llegaría a amar a nadie en su vida.
- ¿Entonces que supones tú?
- Que Ron la presiona para que esté con él, la debe tomar por la fuerza. Aunque no entiendo, cuando los descubrí, en su casa, ella parecía desearlo. Tal vez le pidieron… - parecía pensar en voz alta. - ¡No lo creo! - Reaccionó enojado - ¡Tú novio la violó!
- ¡No! – Llegó a responder ella.
- A mi también me cuesta creerlo, siempre imaginé que ella había llegado a tenerle confianza debido a… - Dejó de hablar – No importa, pensé que podían tener una conexión, pero evidentemente por lo que me dices, debe obligarla a estar con él. Yo pensaba enamorarla y lograr que se entregara a mi, lamentablemente las circunstancias no se dieron.
- Podrías luchar por ella, si estás tan enamorado.
- Mira lo que sucedió a ti por luchar por Weasley, además Astoria ya está fuera de mi liga.
- ¿Qué significa eso? – Draco se le acercó, acarició su mejilla.
- Granger, definitivamente hay cosas que deben permanecer fuera de tu conocimiento, por tu propio bienestar – Le contestó y se marchó dejándola sorprendida por la actitud de su eterno enemigo pero antes de retirarse del todo volteó y le dijo – Esta tregua acaba de terminar, ni pienses que me haré amigo de una sangre sucia, simplemente te dejaré en paz.
Y Malfoy cumplió con su palabra, no la molestó más, en parte se lamentaba que fuera por una mentira, y pensaba que cuando el blondo lo supiera volvería a su anterior hostilidad para con ella, pero por el momento, ella había dejado de existir para él, lo cual la reconfortó a un ciento por ciento ya que no quería saber nada con el Slytherin.
Dos noches después Ron apareció, estaba un poco lastimado y ella se asustó.
- No es nada, pero necesito descansar. – Le decía acostándose en la cama y dejándose abrazar por ella. Hermione comenzó a acariciar sus cabellos y le relató lo sucedido con Malfoy.
- Perdón por mentir de esa manera, pero de alguna manera maté dos pájaros de un tiro.
- ¿Qué significa eso?
- Que, por un lado me deshice de Malfoy y además logré que no supiera de nosotros.
- Lo que me dices me deja anonadado, el hurón enamorado.
- Es una pena que ella esté enamorada de ti.
- ¿Qué dices?
- Si ella se entregó a ti es porque te ama, de lo contrario…
- Te equivocas, Astoria tiene un solo objetivo y es convertirse en un excelsior, yo soy parte del paquete de viaje, nada más. ¿Acaso crees que ella se lamenta por no estar conmigo o me reclama?
- ¿Y eso te molesta?
- ¡En absoluto! Yo te amo, lo que hice no tiene disculpas, ni atenuantes, pero las circunstancias… - El pelirrojo aventó la mano al viento - ¡Basta! No quiero perder tiempo hablando de cosas sin importancia. ¿Has descubierto algo?
- Nada – Se lamentaba Hermione. Ambos hicieron silencio, la castaña acariciaba la cabeza del pelirrojo que con el mimo comenzó a quedarse dormido. Por la mañana despertó y la notó observándolo con devoción.
- ¿No has dormido? – Ella negó con la cabeza – Debes descansar, te vas a debilitar.
- No temas, estoy muy bien, además nada es más maravilloso que verte dormir, y es entretenido – Bromeaba – Pude cronometrar tus ronquidos y babeadas. – Ron se incorporó.
- ¡Yo no babeo!
- Pero roncas. ¡Y de que manera! – Él comenzó a hacerle cosquillas y la castaña se desparramó en la cama riendo con fuerza. - ¡Basta! ¡Basta!
- Dí que no ronco y que soy perfecto durmiendo.
- ¡Roncas! Pero eres perfecto, dormido y despierto. – La declaración detuvo la dulce tortura. Ron la miraba sonriente.
- Tú eres perfecta, no te imaginas en cuantos sentidos lo eres.
- Pero tú…
- Yo no soy nada.
- ¡No seas duro contigo!
- Nunca debí dudar de mí, eso me hace débil e imperfecto.
- ¡Basta! Reconocer tu error te hace perfecto, nunca debiste hacer nada más para serlo, siempre lo fuiste, especialmente para mí.
Ambos se abrazaron y Ron debió marcharse ya que las muchachas estaban despertando.
Los días se sucedieron, la mayoría de las noches Ron estaba con ella, y se amaban cada vez con más pasión y entrega, descubriendo sus gustos y deseos, incluso los más perversos.
Pero una noche el llegó con malas noticias.
- Dentro de tres semanas es la firma del contrato sanguíneo.
- Debes encontrar una excusa, aún no encuentro el libro.
- Claro que estoy pensando en una, tal vez enfermarme, pero no es posible. No encuentro nada.
- Ya lo resolveremos – Y lo besó, él correspondió al beso apasionadamente y luego aprisionó sus senos, pero ella se quejó.
- ¿Estás bien?
- Si, es que me duelen un poco. No es nada. – Y lo besó nuevamente. Ron fue más gentil y suave y nuevamente al amanecer se despidió.
Hermione se levantó y se sintió mareada, se sostuvo de una de las columnas de su cama hasta que sintió que el mareo terminaba.
Estaba durmiendo muy poco y comiendo aún menos, de seguro eso era el motivo, se dirigió al baño, se duchó, vistió y al perfumarse, el aroma de su habitual perfume la descompuso, haciendo que corra al sanitario y vomitó lo poco que había cenado.
No entendía que le pasaba y fue a la enfermería para que Madame Pomfrey le diera alguna pócima para sus malestares.
- Realmente no es recomendable utilizar ninguna pócima en su condición, señorita Granger. – Le informaba la enfermera
- ¿Mi condición? – preguntaba sin entender.
- Si, me temo que deberé informarle a la directora de su estado.
- ¿Mi esta…? ¡Estoy embarazada!
- ¿Tiene alguna duda al respecto? Mareos, vómitos, malestar en los pechos. ¿No mantiene un control de su menstruación? Y deberé advertirle que aparecerán más síntomas, por suerte estamos al final del año y calculo que con su historial, la directora y por su puesto mi persona mantendremos absoluta reserva de su condición.
- Gracias – Llegó a decir y sin poder evitarlo sonrió, acariciando su vientre.
- Intuyo que a pesar de la sorpresa, fue producto del amor. ¿No? – La chica asintió – Y podría a modo de pronostico determinar que es muy probable que sea una bella criatura pelirroja – Sonreía la dama.
- Es muy probable, o que tenga unos preciosos ojos azules – Pero Hermione la miró seriamente dándose cuenta del peligro que corría si se enteraban de su embarazo- Le ruego que como me dijo mantenga absoluta reserva yo iré personalmente a hablar con la directora.
Ya en el despacho McGonagall, la dama la miraba con gesto adusto.
- Fue en la fiesta. – la verdad que pudo haber sido cualquier día después de la misma aunque Hermione solo pudo asentir. – Bueno, por supuesto terminará el año, faltan apenas dos meses y usted aún puede disimular su embarazo, estará de más decir que recibiré una invitación a su boda apenas se reciba. ¿No?
- Por supuesto, pero le ruego que aún no notifique nada a los Weasley, o a mis padres nosotros lo haremos y le ruego la mayores de las reservas.
- Por supuesto, no debe siquiera pedírmelo – Le decía la directora y antes que ella se marchara la llamó – Hermione – ella giró – felicidades.- Le dijo sonriente.
- Gracias – contestó feliz. – No veía la hora de que llegara la noche para contarle a Ron la noticia y luego algo le heló la sangre, si Ron no se había cuidado con ella. ¿Lo habría hecho con Astoria? Que le aseguraba que ella no estaría embarazada también y de repente su rostro se ensombreció, la noticia no le pareció tan alegre y pasó todo el día meditando sobre las consecuencias que ello podía traer.
Llegó la noche y ella esperó a Ron, quien se apareció a la misma hora y la besó, ella correspondió el beso suavemente pero cuando él intentó desnudarla se lo impidió.
- debo hacerte una pregunta muy importante. – Ron la miró aguardando la misma - ¿Cuándo estuviste con Astoria…?
- Me parece que dejé bien en claro que no quería hablar más del tema, además eso fue hace más de tres meses atrás.
- ¿Tres? Entonces ella no está embarazada.
- No, te dije que Astoria tiene como objetivo ser una excelsior y me informó que se cuidaba con alguna pócima porque estaba totalmente enfocada en las misio… ¿Por qué lo preguntas? – Bastó sólo una mirada para que Ron dedujera lo que significaba y sin más la abrazó para luego bajar a su vientre y besarlo, diciendo – ¿Aquí hay un pequeño Weasley?
- Si – Rió ella.
- Perdóname, yo debí hacer algo para protegernos.
- ¿No estás feliz? - Ella se preocupó.
-¿Qué dices? Sabes que sólo la noticia de saber como librarme de esta pesadilla podría terminar de hacerme un hombre completamente feliz.
- Y la encontremos – decía Hermione.
- Promete que te cuidarás más que nunca.
- Nada va a pasarme, faltan pocos meses para acabar Hogwarts y además tú estás aquí para protegerme.
- Intentaré venir a ayudarte. ¿A que hora vas a la sección prohibida?
- Generalmente luego de las clases.
- Perfecto – y sin más la abrazó dispuesto a dormir.
- ¿Ron? – preguntó Hermione
- Que mi vida.
- ¿No te olvidas algo? – Le decía llevando sus manos al pantalón de él.
- ¿Podemos? ¿Y el bebé?
- El bebé estará muy mal si su mamá está estresada – reía Hermione.
- Entonces saquemos ese estrés ya mismo.
Esa noche se amaron con extrema suavidad, acariciándose y besándose, uniéndose como nunca lo había hecho, ya eran prácticamente una familia, faltaba solo un paso para lograr la felicidad eterna.
Al día siguiente, Ron se reunió con ella, buscaron infructuosamente, igual al día siguiente y al otro. Recién al cuarto día Hermione lanzó un grito de victoria.
- ¡Lo encontré! – saltaba cargando el pesado libro
- Cuidado, el bebé – Le decía el pelirrojo.
- Estoy embarazada no enferma Ron – le aclaraba ella abriendo el libro y recorriendo las páginas rápidamente con su dedo hasta encontrar la información que buscaban desde hacía mucho tiempo, cuando la encontraron ambos se miraron boquiabiertos.
-Increíble. – Decía ella – No puede ser tan fácil.
- No lo es – Concluía él.
- ¿No te entiendo?
- Aquí dice – y Ron leyó en voz alta – La única forma de revocar un contrato verbal con los excelsior es con otro contrato superior, como ser el contrato matrimonial o un contrato de paternidad, cuando la persona aún no ha firmado un contrato sanguíneo. Los contratos sanguíneos son de por vida y bajo ningún término revocables.
- Pero tú no has firmado ningún contrato de sangre.
- Pero deberé hacerlo dentro de unas semanas y tú aún estás aquí, no puedo casarme contigo y definitivamente falta bastante más aún para ser padre.
- Ya veo – declaraba Hermione – No hay problema, pediré rendir los exámenes antes y le diré a McGonagall que queremos adelantar la boda, estará de acuerdo.
-¿Ella sabe que estás embarazada?
- Si, y de seguro me apoyará.
- Entonces… - Ron se arrodilló frente a ella - ¿Hermione Granger, te casarías conmigo?
- No lo sé, es muy de improvisto – bromeó ella – Por supuesto que me casaré contigo. – Y ambos se abrazaron.
Definitivamente no era una situación de lo más romántica, ni siquiera cercana a la que ella alguna vez soñó, pero lo único que quería era estar junto a Ron y si además esa unión lo hacía un hombre libre de su responsabilidad no dudaría un segundo en aceptarlo.
De más estaba decir que la directora los apoyó y todos los profesores bajo sus órdenes le impartieron los exámenes, a Hermione no le importaba realmente el resultado de los mismos, sabía que los aprobaría, puesto que estaba más que preparada. Incluso llegó a dar dos o tres exámenes el mismo día.
Ya recibida, Hermione se despidió de las chicas y sin dar explicaciones se marchó.
Una vez en la madriguera ambos le informaron a Molly que esperaban un bebé y la dama casi se desmaya.
- ¡Yo sabía! ¡Yo sabía! ¡El día de la fiesta! En ningún momento debí creer en lo que Ginny me dijo, no es por ti, mi niña – la abrazaba – es por estos – Y golpeaba a Ron en los brazos – Los hombres Weasley son un desastre, no pueden contener sus hormonas. ¡Debías respetarla! Hasta que se casaran. – todos reían por el espectáculo que Ron y Molly estaban dando, él dejándose pegar por su progenitora y ella propinándole golpes, aun sabiendo que nada le hacían; desde hacía unas semanas notaban que el Ron de antes había vuelto y obviamente su renovada relación con Hermione era la causa y estaban muy contentos por ello. Para cuando la rabieta se le pasó a Molly, los abrazó a los dos y lloró de emoción al saber que un nuevo nieto venía en camino.
Algo similar pero más civilizado sucedió en casa de Hermione, por supuesto que Ron rápidamente refirió su voluntad de casarse con ella de inmediato y hacerse responsable de ella y de su hijo inmediatamente, con esas declaraciones el seño fruncido del padre de ella menguó y su madre los felicitó por ambas noticias.
Le informaron que se casarían en la madriguera inmediatamente y sería una boda sencilla.
El día de la ceremonia, Ginny saltaba de felicidad y aprovechó para demostrarle a Harry que ella pronto también terminaría Hogwarts y que bien podrían imitarlos. Harry se puso colorado, asemejándose a un Weasley y le contestó que lo hablarían más calmados.
La pelirroja se enojó con él y no le habló en todo el día.
- ¡Ve a reconciliarte con tu novio! – Le ordenaba Hermione al culminar de vestirse – sabes lo tímido que es Harry y tu lo enfrentas delante de todo el mundo. Sabes que te ama, y que es muy probable que él esté pensando en proponerte matrimonio, así que arregla las cosas y no lo hagas sufrir más.
- eres una gran amiga – Le decía Ginny saliendo corriendo de la habitación dejándola sola.
De repente alguien tocó la puerta – ¿Quien es? – preguntó.
- Ron.
- ¡No puedes entrar! No debes ver a la novia hasta la boda.
- ¿Qué?
- es mala suerte, verla con el vestido – Y se acercó a la puerta apoyando su mano en ella – Tengo mi mano sobre la puerta- le dijo
- preferiría tocarla directamente antes que a través de una puerta.
- te repito es mala suer… - de repente un Plot la hizo virar, frente a sus ojos cuatro magos aparecieron y se acercaron - ¡RON! ¡RON! – Llegó a gritar, e intentó salir, pero los hombres la atraparon, para cuando el pelirrojo ingresó, sólo pudo ver a sus maestros desapareciendo con Hermione.
- ¡HERMIONE! – gritó intentando llegar a ellos pero le fue imposible.
Ante los gritos toda la familia subió al cuarto y lo encontró arrodillado en el piso llorando.
- ¡Ron! ¿Qué sucedió? ¿Y Hermione?- Preguntó Harry.
- Se la llevaron.
- ¿Quiénes?
- Se la llevaron – repetía, poniéndose de pie.
- ¿Quiénes? - Pero Ron ya no lo escuchaba
- Si le hicieron algo, conocerán la furia de Ronald Billius Weasley – Sólo declaró desapareciendo, dejando a todos atónitos al verlo tan furioso, como nunca lo habían visto.
