Capítulo 11

Un nuevo elegido

Harry, los Weasley y los demás aurores llegaron al sótano y apenas pisar el suelo el aire se hizo respirable y deshicieron sus hechizos, pero sabían que lo peor estaba por llegar.

Se encontraron frente a un salón lúgubre y poco iluminado, las paredes bañadas en sangre y elementos de tortura diseminados por todos lados. Al final del recinto estaba Hermione, atada a unas cadenas y con signos evidentes de haber sido torturada.

Intentaron acercarse pero una barrera invisible se los impidió.

- Debe haber una forma de pasar – decía Harry desesperado, máxime cuando vio que Lucius Malfoy se acercaba a su amiga y mirándoles exclamó

- ¡Crucio! – Apuntando a ella quien se tensó en su cadena gritando desgarradoramente.

- Piedad, piedad por mi hijo, piedad, por favor.

- Así te quería sangre sucia inmunda, implorando, por tu vida y por tu bastardo. ¿Dónde está ahora toda tu altanería?

Inmediatamente escucharon el alarido de Ron

- ¡Hermione! ¡Hermione! ¡Resiste! ¡Malditos! ¡Ella espera un bebé, mi bebé!

Ellos estaban como meros espectadores, sin poder hacer nada, intentaban derribar la barrera con cuanto hechizo se les ocurría pero nada parecía surtir efecto.

- Sabes sangre sucia – Le decía Lucius. – Tu noviecito no llegará a tiempo y lanzó otro crucio. – Haciendo que ella volviera a gritar de dolor.

Podían escuchar en algún lugar a Ron luchando con diferentes animales y luego hablar o más bien gritarles a varios magos.

- ¡Por Merlín y Circe! ¡Debe haber una forma de entrar!

- Sólo los excelsior pueden atravesar campos de fuerzas mágicos – Decía Arthur. - Es mi culpa – se lamentaba – Yo debí…

- No se te ocurra echarte la culpa a ti. Yo nunca dudé de mi amor por ti, nunca me arrepentí de la decisión que tome.- Lo interrumpió Molly.

- Pero tú cambiaste tu vida por mí.

- No, yo te elegí a ti.

- ¿Usted era una excelsior? – Ella asintió, Harry no entendía absolutamente nada.

- Abandoné la logia por amor a Arthur.

- Pero usted también es un mago de sangre pura.

- Pero nunca estuve de acuerdo con la ideología de los magos puros Harry.

- Haznos ingresar mamá – Le decía Ginny – Dinos como convertirnos en excelsior. – Harry la miró horrorizado – Es la única manera de ingresar. – Le explicaba la chica.

De repente la pulsera de Hermione comenzó a brillar, Lucius retrocedió sorprendido y la misma salió volando atravesando la pared.

- ¿Qué es eso? - Preguntaba Harry, eso era todo novedoso para él.

- Purus benedicere cor – Decía Arthur.

- ¡Imposible! – Declaraba Molly. – De ser así. – Y miró a su esposo aterrada.

- ¡Por favor que alguien me explique! – Imploraba Harry.

- Cuando renuncié a la logia fui maldita por los excelsior, ellos me indicaron que uno de mis hijos no podría escapar a la logia y además sería el heredero de la casta de Mortunicort, en principi temimos por Charly y su férrea obsersión con los dragones y su libertad desmedida; después Percy y su sobervia, por último Bill por el ataque de Greyback, cuando la lucha terminó, nos relajamos, pensamos que la maldición no había sucedido y quedado en la nada, pero ahora nos damos cuenta que Ron es el elegido por la logia, pero el amor puro que tiene por Hermione está luchando contra quien lo quiere poseer.- Molly se aferró a Arthur y Harry no pudo seguir indagando ya que la pareja se veía demasiado afectada.

Súbitamente una de las paredes explotó y Ron apareció detrás de la cortina de humo. Y con sus propias manos, sin uso de la varita y desde una distancia lejana, lanzó a Lucius por los aires.

Pero otros magos aparecieron, entre ellos Muriel.

- ¡Lo arriesgue todo por ti! Y nuevamente me defraudaste, otra vez un Weasley falla.

-¿Otra vez? – Preguntó Ron lanzando por los aires a un mago que se acercaba por detrás.

- Eres igual que tu padre, y peor que tu madre. – Harry miró a los señores Weasley.

- ¡Vamos mamá! Dinos como pasar.

- No lo sé, cuando nos casamos y renuncié a la logia perdí todos mis poderes.

- Maldita sea. – Entonces notó que Ron sea cercaba a la pared y miraba a sus hermanos, Ginny se pegó a la pared y George, Percy y Charly, que no dudó un segundo en viajar de Rumania, la imitaron.

Harry intentó acercarse pero Bill lo detuvo.

- ¿Qué sucede? – Preguntaba.

- Ellos son magos de sangre pura y no tienen compromisos, a diferencia de ti y de mí, ellos pueden ingresar.

- ¡Ginny! – la pelirroja volteó.

- Esta es nuestra guerra, yo pelearé hoy por ti, por nosotros y por mi familia.

Se acercaron a Ron y avanzaron ya que ante la presencia del pelirrojo sintieron una extraña fuerza apoderándose de ellos, él menor de los hombres Weasley, había invocado una pared mágica para protegerlos de los otros magos y sacó un cuchillo rasgándose el brazo y repitiendo la operación con los demás hermanos.

-Sangre con sangre – recitaba Ron uniendo su brazo al de sus hermanos– La sangre de los ancestros me dará el poder de derrotar a aquellos que se me oponen, cualquiera sea la causa, sin importar su condición, yo me declaro un excelsior, desde ahora y hasta que mi sangre se una con la de mi líder creador.

- Me declaro – repitieron los Weasley y una corriente mágica los envolvió.

- ¿Qué es todo eso? ¿Es el pacto de sangre?

- No Harry – Le explicaba Molly, si bien hay sangre en el pacto, es uno verbal, el pacto sanguíneo es cuando la sangre de alguno se une a la del líder excelsior, Mortunicot, el primer mago de sangre pura.

- ¿Está vivo?

- No, por suerte, perdió la posesión de la piedra filosofal, y cuando lograron recuperarla ya era demasiado tarde para darle vida, pero sus restos descansan en esta casa y su espíritu también está en ella, y es con esos restos que si unes tu sangre te convertirás de por vida en un excelsior y no podrás nunca abandonar la logia, debiendo acatar sus reglas.

- ¿Reglas?

- Casarte con un mago de sangre pura, sin importar siquiera el parentesco, e intentar que los magos puros dominen el mundo mágico.

- Él fue destruido – Les decía Ron. – Mi amor, nuestro amor, el de Hermione y mío lo destruyó.

Arthur y Molly se miraron, eso significaba sólo una cosa, pero ya verían como resolver ese nuevo problema, debían primero rescatar a Hermione y salir de allí.

Mientras Harry asimilaba toda esa nueva información, la lucha se reinició, George y Charly se unieron contra un grupo, mientras que Ginny y Percy fueron contra otro dando una demostración de poder mágico impresionante.

Ron intentaba acercarse al cuerpo inerte de Hermione.

- ¡No podrás salvarla! – Le decía Muriel y lanzó un hechizo - ¡Septumsembra!

- ¡Protego! – Exclamó a tiempo Ron anteponiéndose al cuerpo de Hermione - ¡Maldita seas! – Y con un leve movimiento la lanzó contra una pared. La dama cayó al suelo inconsciente.

- ¡Ron! – Astoria había aparecido – Pensé que teníamos una conexión especial – La chica se acercaba sinuosamente desencajando un poco al pelirrojo – Supuse que teníamos una oportunidad juntos.- Y de repente se apareció en escena el personaje menos pensado

- Desmaio – Exclamó Draco apuntando a la chica que sin estar atenta cayó presa del hechizo. El rubio corrió para detenerla entre sus brazos, Ron pudo observar que el muchacho tenía un corte en su brazo y detrás de él apareció Narciza que presentaba el mismo corte, y fue corriendo a asistir a su esposo– ¡Alto! – Ordenó el blondo a los demás que lo obedecieron, reconociéndolo como uno de ellos, luego viró a ver a Ron - Rescata a tu sangre sucia y váyanse, yo tomaré tu lugar. Sabes que no te tocaremos, ni a ti ni a ninguno de los tuyos, pero no puedo decir lo mismo de los impuros – Declaró Draco mirando al cuerpo de Hermione. – Aunque parece que deberé preocuparme por una menos. – Y sin más desapareció. Tras él todos los otros magos.

Harry y los demás pudieron ingresar, sea acercaron a los otros, y ayudaron a Ron a desatar a Hermione y la llevaron inmediatamente a San Mungo.

Las horas pasaban lentamente, Ron se paseaba como un león enjaulado, y nadie pudo lograr que fuera a descansar, y atenderse las heridas que tenía producto de la lucha que había protagonizado antes de encontrarlo.

Tenía varias lesiones cortantes en la cara, piernas y brazos, junto con la que se profirió el mismo para el pacto verbal con sus hermanos, varias magulladuras en la cara y cuello y algunas quemaduras en la ropa. Pero definitivamente los latigazos en espalda y pecho eran los más relevantes.

- Debe atenderse – Intentó convencerlo un sanador pero ante su dura mirada se marchó

- Hijo – Le decía su padre – Te avisaremos apenas tengamos noticias, ve a revisarte, esas heridas pueden ponerse feas…

- Mi hijo, mi futura esposa, están debatiéndose entre la vida y la muerte en esa habitación – decía Ron – unas heridas superficiales no me harán nada, no si no estoy aquí para recibir las buenas noticias de su recuperación.

Nadie dijo nada, Ron se detuvo y quedó parado en la puerta que había permanecido cerrada por más de dos horas, sin enfermeras saliendo y entrando con pócimas y artefactos.

Un charco de sangre comenzó a marcarse debajo de él, pero nadie dijo nada, él tenía sus razones y si soportaba ese dolor como una idea de sacrificio para salvar a los que amaba, no podían disuadirlo.

- Ron – Se acercó Harry.

- Yo tengo la culpa, yo provoqué todo esto.

- No amigo, tú no hiciste nada de eso, tú amas a Hermione, jamás la lastimarías.

- Pero lo hice, soy la única causa de que ella esté así.

- No importa nada, tú la amas, ella lo sabe, todos lo sabemos y si por un error nos vamos a juzgar toda la vida, entonces ninguno puede ser libre de salir ileso de no sentirse culpable.

Todos cometemos errores, es parte de la naturaleza humana y lo mejor es corregirlos, como lo has hecho, luchaste por ella y eso es lo que recordará, que te sacrificaste por liberarla.

- Pero… - Más no pudo concluir, un médico salía del quirófano, con su guardapolvo cubierto de sangre y huellas visibles de agotamiento físico.

- Familiares de la señorita Granger.

- Nosotros – Se adelantaron los padres de Hermione que hasta ese entonces se mantuvieron en silencio sin entender nada de lo que pasaba. La madre de Hermione tomó la mano de Ron y acotó.

- Él es su futuro esposo, lo que deba decirnos también le corresponde saberlo a él. – El médico asintió.

- Como sospecho sabrán que ella esperaba un hijo.

- ¿Esperaba?

- Lamento informar que no hemos podido salvar a la criatura – Los padres de Hermione empalidecieron, Molly se llevó una mano a la boca y Arthur la sostuvo, Ginny se apoyó en Harry, quien la abrazó y comenzó a llorar.

Ron permanecía inmóvil, con los ojos fijos en el médico sin articular ningún gesto.

- ¿Y ella? ¿Cómo está ella? – Llegó a preguntar apenas con un hilo de voz.

- Su estado es crítico, perdió mucha sangre y los hechizos que ha recibido la han debilitado mucho, le hemos dado varias pócimas sanguíneas y de rehabilitación, pero su cuerpo está rechazándolas, aún no entendemos el porque.

- Debo verla.

- No es posible.

- Debo verla – repitió seguro Ron, y ante dicha autodeterminación, el doctor cedió

- Únicamente unos minutos y en cuanto le diga que se retire lo hace, de lo contrario no permitiré su ingreso en el hospital nunca más, salvo como paciente. – Amenazó, Ron sólo asintió y el médico con un movimiento de varita lo vistió apropiadamente – Y luego va a revisarse esas heridas – El pelirrojo volvió a asentir.

Cuando ingresó al recinto lo único que vio fue el cuerpo de Hermione, apenas tapado por una sábana y rodeada de diferentes sanadores.

Ante el gesto del doctor varios se apartaron, la pálida tez del rostro de la chica, los labios morados y su aspecto cadavérico provocaron que los ojos de Ron se llenaran de lágrimas.

Haciendo un esfuerzo se acercó y besó la frente de la chica, luego los ojos la nariz y los labios, fríos como un témpano.

- Mi Hermione – Le decía al oído – debes recuperarte, debes ser fuerte y despertar, debes tomar las pociones, y asimilarlas. ¿Quién me va a llamar la atención cuando cometa otra estupidez? ¿Acaso tú crees que esta será la última? No, y te necesito allí, para que me retes y me digas que eres mejor que yo, y más lista y más hermosa y más sexy y fogosa. – intentaba sonreir pero continuaba llorando – Porque definitivamente lo eres. Yo no puedo vivir sin ti, si tu… - Y nuevas lágrimas cayeron de sus ojos impactando en la mejilla de ella – Vamos, despierta, aunque más no sea para decirme ¡te lo dije! Y yo te daré la razón esta vez, pero no sin antes intentar darte el brazo a torcer, sabes que soy testarudo y cabezotas.- Ron acariciaba su mejilla retirándole sus lágrimas - Tú eres mi faro, sin ti estaré perdido, sin ningún punto de referencia. ¡Por favor! Hazme caso por una sola vez, recupérate por mí. No me dejes solo. – Nuevamente besó sus mejillas y labios, sin dejar de llorar, varios médicos allí también lo hacían, habían reconocido a los héroes que habían derrotado a Voldemort y estaban sensibilizados por la escena y las heridas que tenía la muchacha al igual que las de él.

- Debe salir – Le dijo el doctor – Y mi asistente lo acompañará para que sanen sus heridas. No es nada bueno lo que veo.

- Esperaré afuera hasta que ella se recupere.

- No sea cabeza dura, si no se atiende puede ponerse feo.

- No, espe…

- Por favor Ron – La débil voz de Hermione hizo que todos voltearan a verla, ella abrió lentamente los ojos y giró el rostro hasta encontrarse con los del pelirrojo – hazle caso al doctor, de lo contrario deberé obligarte yo misma a hacerte revisar, no me hagas retarte enfrente de todos. No seas infantil.

- Hermione – Ron se acercó y la besó, ella lanzó un gemido de dolor – perdón te lastimé, lo siento, yo…

- Estoy bien, ve a revisarte. ¿Y el bebé? – Ron la miró seriamente y sus ojos volvieron a nublarse, ella comenzó a llorar.

- No llores por favor. Vamos a tener otros hijos. ¿No doctor?

- Por supuesto – decía el médico que chequeaba los signos vitales.

- ¿Has visto? Y primero nos casaremos, para no darle un infarto a mi madre y otro a tu padre. – Ron reía y le daba un beso en la frente.- ¿De acuerdo?

- Si de acuerdo, ve a revisar tus heridas.- Le decía ella más calmada.

- Son apenas rasguños. – pero el médico carraspeó – Bueno, voy pero en cuanto me sanen regreso contigo. – Se levantó y viró pero luego volvió a girar sobre sus talones – Te amo con toda mi alma. – declaró con tal convicción que algunas enfermeras no pudieron evitar suspirar ahora que el ambiente se había distendido.

- Yo también – Contestó Hermione y se dieron un suave beso.

- Bueno basta, márchese ahora y luego podrá volver. Vamos. – ordenó el médico y Ron siguió a otro hacia otra habitación.

Cuando salió del quirófano todos aguardaban su regreso.

- Ella está recuperándose, va a estar bien. – Y todos se abrazaron, y victorearon, provocando que el médico que acompañaba a Ron les llamara la atención por el bullicio que habían provocado.

La recuperación de Hermione fue lenta y Ron no abandonaba su puesto al lado de ella, sólo lo hacía para revisar sus heridas, por orden del doctor y por supuesto de su amada.

Una vez dada de alta, Molly insistió que se quedara en la madriguera para que la pudieran asistir ellos ante cualquier inconveniente, los padres de ella aceptaron.

No se supo nada más de los excelsior, en realidad el Ministerio decidió dejar el caso por cerrado, puesto que no había evidencias reales de su existencia.

Ellos sabían que más de la mitad del consejo eran excelsior y esa era la única razón del cierre del caso.

- ¡Esto es injusto!– Renegaba Ron yendo de un lado a otro de la sala de la madriguera. – Cierran el caso como si nunca nada hubiese pasado, como si nunca fuimos torturados y además permiten que se geste nuevamente algo tan atroz y por lo que durante tanto tiempo hemos luchado. ¡Son todos unos hipócritas!

- Cálmate Ron – Harry le palmeaba el hombro para que se detenga – Voldemort no regresará.

- Pero elegirán a otro. ¿No entiendes? Esto no tiene fin.

- Pero… - Hermione parecía reflexionar - ¿Tú no has destruido al espíritu de Mortunicot?

- Si, al menos es lo que creo. – Le contestaba Ron.

- Entonces, si perdieron a su líder, tal vez la logia se deshaga. ¿No? – Preguntaba mirando a Molly y Arthur quienes se mantenían demasiado cayados para su gusto y repitió - ¿No?

- Lamentablemente no es así – Arthur suspiró.

- ¿Qué no es así? ¿Qué Ron no lo eliminó?

- No mi niña – Le decía Molly - Ron lo eliminó, pero él espíritu del mago puro es invencible, buscara otra forma de surgir.

- ¿Otra forma? ¿Cuál? – Preguntó Harry, ambos adultos bajaron la vista - ¡Por favor, no es momento de esconder nada! – Gritó indignado.

- Lo más probable es que busque a un mago puro para poseer. – Todas las miradas se dirigieron a Ron.

- ¡Ah no! ¡Yo lo rechacé! No lo intentará, no conmigo.

- Esperemos que no.

- No entiendo, si tomara posesión de Ron. ¿Él se convertiría en el ancestral mago?

- No, él se convertiría en el líder Excelsior.

- Pero mantendría su personalidad, su esencia.

- Básicamente.

- Entonces no está del todo mal – Ahora todos voltearon a ver a Hermione.

- ¿Mi niña tienes fiebre? Lo que dices es una locura.

- ¡No! ¡Ron podría ser el que conduzca a la unión de los magos puros e impuros de una vez por todas. – Todos seguían mirándola sin entender – Él no comparte totalmente los ideales excelsior, si fuera su nuevo líder podría modificarlos, nadie lo enfrentaría y el primer paso que daría es casarse con una impura, de esa forma de una vez y por todas toda diferencia desaparecería.

- Eso es…- Decía Arthur - ¡La idea más brillante que he escuchado en toda mi vida! ¡Y mira que tengo mis años! – Reía.

- ¡Esperen! ¿Nadie va a preguntarme si realmente quiero tomar parte en esto?

- Perdón Ron. ¿Quieres?

- ¡Por supuesto! Nada en la vida me haría más feliz que casarme contigo y que además de esa unión nazca una nueva sociedad mágica sin diferencias. – Y ambos muchachos se abrazaron.

- Distancia, distancia – Replicaba Molly – Que aún no están casados y ya conocemos como actúan ustedes.- Y todos se largaron a reír.

Los días pasaron, mientras se organizaba una nueva ceremonia y ante la constante insistencia de ambos chicos Molly les permitió a regañadientes que fueran a vivir juntos al departamento de Ron, pero con la condición de que tomaran las precauciones necesarias para evitar la concepción de un nuevo niño.

Por supuesto que los muchachos lo hicieron y dieron rienda suelta a toda la pasión acumulada de tantos días.

Tendidos en el lecho, desnudos y abrazados, Hermione le decía.

- No sé que fue más tortuoso, los crucios de Lucius o tenerte a metros de distancia y no poder dormir a tu lado – Y besaba el pecho masculino.

- No creo que nada sea peor que los crucios – Contestaba Ron – Aunque estar lejos de ti se le asemeja mucho. Realmente sólo poder besarte a escondidas en el cobertizo no me alcanzaba. – Y besaba su cabeza.

- Pero ahora estamos juntos y mañana seremos marido y mujer y no deberemos nunca dormir uno separado del otro – Hermione levantó el rostro y ambos se dieron un apasionado beso.

Por la mañana Ron debía ayudar a George a organizar todo en la tienda ya que estaría fuera por varias semanas, mientras ella se encargaba de los últimos detalles de la boda.

De repente alguien se apareció.

- ¿Ron? - Hermione salía de la cocina - Me has traído el condimento para… - He hizo silencio, frente a ella estaba Astoria.

- Necesito ver a Ron - Le decía la chica de forma altanera.

- Cualquier cosa que necesites decirle me la puedes comunicar a mí. - Respondía Hermione serenamente.

- No, tengo instrucciones precisas.

- ¡Ah! Me olvidaba que tú sólo obedeces órdenes - Replicaba la castaña sin perder la compostura.

- ¿Será que te molesta que Ron y yo tengamos aún algún secreto?

- Ron no tiene secretos para conmigo, ya no - Agregó sin levantar la voz - Y nadie nos obliga a estar juntos, nada nos condiciona.

Astoria iba a contestar cuando Ron abrió la puerta de entrada y se las quedó mirando a ambas.

- ¿Estás bien? - Le preguntó acercándose inmediatamente a Hermione anteponiendo su cuerpo entre el de Astoria y el de su futura esposa

- Si, ella necesita decirte algo, me voy a la cocina.

- Puedes quedarte - Le decía Ron deteniéndola.

- No Ron, yo elijo irme, tengo esa libertad, decidir que es lo que quiero hacer - Contestó sonriendo manteniendo su serenidad, cuando ella se marchó Astoria habló.

- Es más soberbia de lo que me dijiste.

- ¿Qué quieres? - Sólo preguntó Ron - ¿O sólo has venido a intentar criticar a mi esposa?

- No - Respondió Astoria, sacando una misiva del bolsillo - Esto es de tu tía, ella me envió a dártelo. - Ron tomó la carta no pudiendo evitar rozar los dedos de la rubia que lo miró sensualmente.

- Sabes que hace mucho que no tienes efecto en mí - Le decía apartando la mano.

- Creo que nunca lo tuve - Respondía ella - Tu mujer es… - He hizo silencio - No - Negó con la cabeza - No puedo halagar a una impura, lo siento. - Y desapareció sin despedirse.

Ron se marchó a la cocina y al entrar notó que Hermione pretendía llegar a la estufa desde la puerta donde estaba escuchando a escondidas y sonrió.

- Te dije que te quedaras. No hacia falta que espiaras.

- Yo no estaba espiando - Negaba ella revolviendo el estofado - Estaba buscando un ingrediente.

- Bien. Aquí tienes el pimentón que pediste.

- Gracias - Contestó ella y lo miró expectante.

- Me trajo una carta de mi tía.

- ¿Qué dice?

- Aún no la abrí. ¡Ven! - Y la atrapó por la cintura sentándola sobre él en una silla.

- ¡Ron, el estofado!

- No se va a ningún lado - reía él, besándole el cuello - Vamos a leer la carta.

Y sin más la abrió.

Ronald Weasley. ¡Has sido una gran decepción!

Siempre pensé que deseabas el poder absoluto, pero evidentemente me equivoqué contigo como lo hice con tu madre años atrás.

He de decirte, que como ya lo debes haber experimentado se te despojó de tus poderes, pero aún así la profecía que corre por tus venas y la de tus padres sigue en pié y de seguro ahora se trasladará a ti, con lo cual debo informarte que por tu culpa la logia se extinguirá, ya que nuestro líder jamás podrá ser mestizo.

Eres una desgracia para el mundo mágico y te maldigo por toda la eternidad. Yo me preocupé por ti, más que tu madre…

Ron bajó la carta y Hermione lo miró interrogante.

- No necesito leer más, lo más importante está dicho, la logia se extinguirá y ya se me han despojado de mis poderes, es todo un alivio.

- Es una pena que no se pudo hacer lo que pensábamos.

- Yo no lo lamento.

- Yo no confío en tu tía, no creo que lo que ha escrito es totalmente cierto.

- Yo tampoco confío en ella, pero ¿Sabes qué? - Y la besó en el cuello nuevamente - ¡Me importa un comino!

- ¡Ron! - Pero los besos de su futuro esposo ya surtían ese efecto en ella, el de sentirse alejada de la realidad y del mundo que los rodeaba, pero en esta oportunidad un olor a quemado la hizo levantarse de golpe. - ¡El estofado! - Gritó y salió corriendo a tiempo para salvar la comida, pero ya a ninguno de los dos le interesaba almorzar.

La boda trascurrió sin inconvenientes, fue sencilla pero hermosa, fueron varios compañeros de Hogwarts, que ya habían egresado y por supuesto todos los familiares de Ron, excepto Muriel y también estaban los padres de Hermione.

Los señores Granger les obsequiaron el viaje de bodas y ya entrada la noche arribaron a Paris, la ciudad del amor. Por supuesto que a un hotel muggle, pero nada le pareció más mágico a Ron que tener a su mujer entre sus brazos esa noche.

- ¡Por fin mía! – Le decía besando cada tramo de piel que se anteponía a sus labios.

- Siempre lo fui – Respondía ella acariciando sus rojos cabellos.

- Pero ahora eres la señora Weasley y eso es lo mejor que me pudo pasar en toda la vida.

- ¡Ámame Ron! ¡Hazme tuya ya mismo! – Imploraba ella extasiada de recibir las caricias de él.

- ¡Toda la vida! – Respondía él obedeciendo fielmente a la orden impartida.

La despojó lentamente de la ropa y lo mismo hacia ella con él. Ambos tirados en la cama recorrían sus cuerpos con lentitud, no había nada que los apurara, nadie que los interrumpiera Y se entregaron uno al otro brindándose como ya lo sabían, como habían experimentado cada noche luego de la fiesta donde sus almas se unieron para siempre, donde los temores y dudas desaparecieron y donde se había gestado el fruto de su amor.

Esa era la parte dolorosa, la pérdida de un inocente, pero ellos pronto recuperarían el tiempo perdido, ellos querían ser una familia, feliz, completa y unida y ese era su único destino.

En todo eso pensaban los dos, sin saber la similitud de ambos pensamientos, pero al mirarse sus miradas reflejaron la esperanza, el amor y la pasión que emanaban de ambas mentes.

Ron la invadió con vehemencia como queriendo fundir su cuerpo al de ella y nunca, jamás separarse. Hermione lo recibía, dejándose avasallar y avasallando, tomando posesión de aquello que jamás dejó de pertenecerle, el amor de Ron y entregándole el suyo que estaba más firme que nunca.

Las tres semanas ya llegaban a su fin, habían pasado rápidamente y ellos disfrutaron los días con intensidad.

Una de las últimas noche de su viaje, ya ambos estaban durmiendo cuando una luz azulada ingresó en la habitación; si algún niño la hubiese visto podría llegar a confundirla con campanita, el hada que acompaña las aventuras de Peter Pan, pero no; nada más lejos de ser un hermoso y bondadoso personaje de historias para pequeños.

La fulgurosa luz se acercó a los cuerpos y desde los pies, recorrió todo el cuerpo del pelirrojo que se hallaba tendido boca arriba cubierto por una fina sábana de raso.

Cuando llegó a su boca comenzó a ingresar en él, pero súbitamente se detuvo.

Se alejó del muchacho y exploró el cuerpo femenino a su lado de igual forma que anteriormente lo había hecho. Y sin esperar un solo instante se adentró en el cuerpo de la muchacha.

Hermione se irguió y su cuerpo fue invadido por la luminosidad, y exclamó

- Mortunicort, yo seré la portadora del nuevo elegido – Para luego volver a caer recostada en la cama.

Ron, poseedor de un sueño pesado ni se inmutó.

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Supuestamente esta iba a ser el final, pero como no tenía idea de una segunda parte aún queda un cap. más que es el final. Espero les guste. Ale.