Este es el primer capítulo de la 1ª parte

Nota: La mayoría de los personajes no son míos, sino de SEGA. El resto de los adultos, los cuales no sean conocidos como de SEGA, y los niños; son de mi propiedad o de gente que me permitió usarlos.


Al día siguiente en el piso de arriba del taller de Tails, el cual es la casa del joven zorro, cierto erizo azul se estaba despertando cuando alguien entró en la habitación en la que se encontraba...

- Mmm... -empieza a abrir los ojos lenta y perezosamente- Auuuauuau... -deja de bostezar de golpe- ¡AAAAAAAAH! -gritó al "ver" a la persona que estaba allí- ¡AAAAAH! ¡SHADOW! -seguía gritando del susto.

- ... -le miraba asustado.

- ¡LÁRGATE! -salta al otro lado de la cama y empieza a lanzar cosas contra el visitante. A los pocos segundos, después de lanzar todo lo que pilló, paró al oír algo...

- ¡BUAAAAAA! -empezó a llorar fuertemente el visitante.

- ¿Uh? -soltó ante el llanto que estaba escuchando. Acto seguido sale de detrás de la cama y abre los ojos para ver quién era en realidad...- ¡MIERDA! -soltó medio asustado por las consecuencias y medio indignado por lo que le había hecho a quién en ese momento se encontraba llorando en la habitación- E-Eclipse... -tartamudeó el erizo- Q-Qué haces a-a... -pero de repente entró alguien de golpe en la habitación.

- ¡¿Qué sucede?! -preguntó asustada la eriza rosada- ¿A qué vienen tantos gri... -ve al pequeño- ... tos...?

- ¡BUAAAAAA! -seguía llorando el joven erizo negro.

- Cariño -corre a su lado- ¿Qué te pasó? -pasa su mano por la cabeza del pequeño para tranquilizarlo, pero se detiene al notar algo...- Y... ¡¿ESTE CHICHÓN?! -preguntó asustada.

- *Snif* F-Fue el tío Sonic... *Snif*

- ¡¿QUÉ?! -dirige una mirada asesina hacia su pareja, la cual aún estaba al otro lado de la cama- ¡¿CÓMO SE TE OCURRIÓ?! -le surgen llamas de los ojos- ¡PODRÍAS HABERLE HECHO AÚN MÁS DAÑO!

- F-Fue sin querer, Ames... -dijo asustado- L-Lo confundí con S-Shadow -admitió avergonzado el erizo azul.

- Grr... -le gruñó- Ven, cariño -le tiende una mano a su sobrino- Vamos a donde mamá y a ver si con suerte no está papá con ella, ¿te parece bien?

- *Snif* V-Vale, tía Amy... *Snif*

- ¡Y tú! -se dirige a su esposo- Más te vale que Shadow no se entere o, sino, te va a faltar Green Hill para huir

- S-Sí, Amy...

- Ven, vamos -sale de la habitación junto al pequeño.

- Ains... -suspiró el erizo mientras se sentaba en la cama- Que bien he empezado el día...

Mientras, en la sala de estar...

- Pff... -soltó un aburrido equidna rojo- ¿Nos queda mucho para que nos contéis todo?

- ¡Que pesado eres, Knuckles! -soltó cierta eriza azul celeste molesta por las continuas reacciones del equidna- ¡Incluso pensé que habías cambiado algo!

- Ese chiste sí que fue bueno, cielo -comentó la murciélago mientras reía ligeramente.

- Pff...


- Cariño, ¿pero cómo te lo hiciste? -preguntó una preocupada eriza amarilla.

- No fue él quien se lo hizo -respondió la eriza rosa en lugar del pequeño erizo.

- ¿Y entonces quién? -preguntó interesada mientras le colocaba una bolsa de hielo a su hijo.

- Sonic... -hace una pausa de pocos segundos- Lo volvió a confundir con Shadow y, esta vez, le lanzó lo primero que pilló

- Aaaaay... -suspiró Maria- ¿Qué se le va a hacer? Como sólo fue un pequeño chichón y si él está arrepentido, como tu me dijiste, se lo perdonaremos. Ahora sólo espero que Shady no se dé cuenta -dijo un tanto preocupada por la vida de su cuñado.

- Yo también espero que no. No me apetece ser viuda tan joven -terminó de hablar mientras reía.

- Ni yo que lo seas -dijo riendo.

Volviendo con los chicos, unos minutos después...

- Buenos días -saludó el erizo azul mientras entraba en la sala.

- De buenos días, nada; son casi las dos de la tarde -comentó una gruñona voz.

- Meros detalles -respondió el erizo azul mientras tomaba asiento al lado de su "hermano".

- Disculpad la tardanza -se disculpó la eriza amarilla mientras, junto con su hermana, entraba en la sala.

- Bien... -empezó a hablar la pantera negra- ¿Por dónde queréis que empiece a explicar?

- Por lo que pasó ayer -dijo seriamente el equidna.

- ... -mira al resto, los cuales afirman con la cabeza- Bien...

La pantera, el cual estaba sentado en el apoyabrazos del sillón que ocupaba su pareja, les empezó a explicar todo lo ocurrido, claro está, omitiendo algún que otro detalle. Desde la calurosa bienvenido, pasando por el intento de golpear a la murciélago, hasta el desmayo de los chicos. Cuando acabó de contarles todo, se fijó en las caras de asombro, rabia o tristeza que se manifestaban en los cuatro chicos; aunque el resto también presentaba caras tristes...

- L-Lo siento... -se disculpó la eriza rosada mientras unas lágrimas bajaban por sus mejillas.

- ... -aprieta, lleno de rabia, uno de los puños sobre su pierna.

- Yo... También lo siento, disculpadme si os llegué a hacer daño -también se disculpó el erizo azul.

- L-Lo siento, chicos... Yo... Yo... -no pudo continuar debido a que la tristeza y la rabia le eran superiores.

- No fue vuestra culpa -empezó a hablar la eriza azul celeste, a la cual le costaba respirar debido al intenso dolor que tenía en el torso- No erais vosotros mismo; estabais sometidos al dominio de alguien

- Pero nos... -le interrumpe la eriza.

- Pero nada -le dijo seriamente- Vosotros no erais dueños de vuestros actos -hace una pequeña pausa para reunir el aire suficiente para seguir- Así que no pidáis disculpas; no tuvisteis la culpa y se acabó

Después de lo dicho por la eriza, se instaló una gran silencio, incómodo para todos, hasta que una voz, con la intención de animar a los allí presentes, les sacó de sus pensamientos...

- ¡Venga, chicos! -empezó a hablar la murciélago- ¡Levantad esos ánimos! ¡De nada sirve tener esas caras largas! ¡Lo importante es que todos salimos bien después de lo de ayer! -ante los ánimos de Rouge, todos fueron cambiando las caras de tristeza y rabia por unas un poco más alegres- ¡Además, aún nos tienen que contar la mejor parte! ¡En la cual tenemos que ayudar! -dijo alegre.

- Bueno, eso de que "tienen" no es exactamente verdad. Nosotros no les obli... -intentó corregir la pantera.

- ¡Tsss! ¡Tú calla! -le contestó mientras sonreía.

- Vale, vale, tú ganas -dijo la pantera al ver que sería imposible llevarla la contraria.

- ¿Y de qué trata esa parte? -preguntó el erizo negro con cierto interés.

- Bien, os lo contaremos -empezó a hablar la pantera- A ver... Cómo ya sabéis, Kitty y yo somos los oficiales de los dos mejores escuadrones de la zona de Costa Esmeralda. Al ser así, nos tocó una de las mejores o peores misiones, según quién lo mire, de nuestras carreras. Desde entonces, y de esto hará tres meses, estamos detrás de una de las peores bandas de villanos de la zona. Conseguimos desbaratar todos los planes que tenían allí, pero, gracias a unos aliados de esta zona, nos enteramos que habían empezado a hacer de las suyas aquí, en Green Hill. Entonces, hace unos días, el Comandante nos ordenó trasladarnos aquí; junto con nuestros equipos. Y la mejor manera de venir, sin levantar muchas sospechas, era si participábamos en el desfile del otro día. Pero aún no sabemos cómo fuimos o, al menos, fue descubierto el escuadrón de Kitty. Y... -le interrumpe Kitty.

- Afortunada o desgraciadamente, esta mañana me comunicaron cómo fueron descubiertas las intenciones de mi escuadrón

- ¡¿Cómo?! -preguntó asombrado la pantera.

- Había un espía en el equipo y, además, conocía perfectamente todas las intenciones del escuadrón

- ¿Quién?

- Nalu

- Por Caos... -dijo la pantera en un susurro casi inaudible por los presentes.

- Perdón -interrumpió la eriza amarilla- ¿Quién es Nalu?

- Nalu es... -le interrumpe Kitty.

- Fue -corrigió la joven.

- Mejor dicho, fue uno de los mejores soldados del equipo, además de la mano derecha de Kitty. Él, desde el principio, destacó en la academia de formación. Incluso antes de que se gradua... -le interrumpen los fuertes tosidos de la joven.

- *Cof* Lo... *Cof* ... siento mucho... *Cof* -ve algo en la palma de su guante- *Cof* Mejor... *Cof* ... me voy a... *Cof* ... beber un poco... *Cof* -dijo mientras se levante del sillón.

- Hay agua en el refrigerador -comentó la joven coneja.

- Gracias... *Cof* ... Cream... *Cof* -consiguió decir antes de entrar en la cocina.

- ¿Le pasa algo? -preguntó algo preocupada Maria.

- No, que yo sepa -respondió la pantera mientras veía cómo se alejaba su novia- Habrá sido un golpe de tos -hace una pequeña pausa, en la cual todos vuelven sus miradas interesadas hacia él- ¿Seguimos?

- ¡Mierda...! -susurró la eriza para que no la oyeran- ¿Cómo ha ocurrido esto? -se preguntó a si misma mientras se quitaba el guante derecho, en el cual había una pequeña mancha de sangre.


- Y ese es el motivo por el que estamos aquí, en Green Hill -en ese momento entra la eriza.

- Perdonad por lo de antes -se disculpó la joven- ¿Qué me he perdido? -preguntó para evitar cualquier pregunta.

- Nada importante, sólo que les terminé de contar lo que sabía sobre Nalu y les dije contra quiénes estamos peleando

- ... -al oír aquello le dirige una mirada un tanto preocupada.

La pantera, al ver esa mirada, mueve, ligeramente, la cabeza negando cualquier pensamiento de la eriza. Ella, al ver la reacción de su pareja, se tranquilizó.

- Entonces, ya sabéis quiénes son los de la Banda del Capitán Whiskers, ¿no?

- -respondió el erizo azul- En resumen, unos malos muy malos -dijo esto con un tono humorístico.

Ante la pésima gracia del erizo, todos empezaron a reír a carcajadas hasta que, de repente, Cream, la cual estaba rodeada por las colas del zorro, le hizo una pregunta bastante incómoda en ese momento a Kitty...

- Kitty, ¿y tus guantes? -preguntó al percatarse de que la joven eriza no los poseía.

- ¡¿Uh?! -se le escapó al recibir, de sorpresa, la pregunta.

- Es verdad... -comentó la pantera- No me había dado cuenta, Kit

- No los tengo puestos porque se me mojaron con el agua; por culpa de la tos -miente.

- De acue... -la interrumpen unos sonidos extraños.

- ¡Grrrruuuu...! ¡Grrrruuuu...!

- ¡¿Qué es ese sonido?! -preguntó asustada la joven coneja.

- E-Es mi estómago -dijo avergonzado Sonic.

- Jajajaja -empieza a reír la eriza rosada- Ven, anda, que se me había olvidado darte tus chilis dogs -seguía riendo mientras se dirigía hacia la cocina.

- Chilis... -dijo embobado- ¡Grrrruuuu...! -le sacó de sus pensamientos- ¡Voy! -dijo el erizo y, antes de que esa simple palabra llegara a los oídos de Amy, él ya estaba a su lado.

- Bueno -comenzó la pantera- Ya que Sonic se acaba de largar a alimentar al monstruo que tiene en el estómago y ya que no queda nada más que contaros, creo que ya nos podemos ir cada uno por su lado, ¿no creéis? -sugirió.

Todos afirmaron y empezaron a desaparecer de la sala. Kitty, quién había cogido a la murciélago por la muñeca y se la había llevado casi arrastras, se encontraba, junto a su amiga, en la habitación en la que había dormido la noche anterior.

- ¿Por qué me traes así, a la fuerza? -se quejó la murciélago mientras masajeaba la zona de la muñeca.

- Tengo algo muy importante que decirte... -saca uno de los guantes de un bolsillo de su chaqueta.

- ¿No decías que los guantes estaban mojados? -preguntó confundida al verlo seco.

Un par de segundos antes, en el pasillo...

- ¿Donde se habrá metido? -preguntó cierto equidna mientras mientras buscaba a su novia- ¿Ein? -soltó al oír unas voces familiares provenientes de una de las habitaciones. Acto seguido se acercó a la puerta y comenzó a escuchar.

- Sí, bueno, ¿qué querías que dijera? -lo desenvuelve y le enseña la mancha de sangre- ¿Que no los tenía puestos porque en uno de ellos tenía sangre?

- ¡Cielo! ¡¿Qué te ha ocurrido?! -preguntó preocupada.

- No lo sé -confesó la eriza- Lo vi cuando estaba tosiendo antes

- Tienes que ir al médico urgentemente

- Eso ya lo sé, pero...

- ¿Pero?

- Pero no me atrevo -hace una pequeña pausa- No sé cómo reaccionaría Black si se entera de que he desaparecido para ir al médico por algo grave

- ... -queda en silencio durante unos segundos- Mira, tengo una idea

Un par de horas después, en lo que era el taller...

- ¡Una, dos y... tres! -gritó el erizo azul al levantar un armario junto con Knuckles y Shadow- ¡Listo! -soltó satisfecho.

- Chicos, gracias por ayudarme -les agradeció Tails.

- No es nada, Miles -respondió el erizo negro.

- ¡Oye! -exclamó Sonic- ¡Qué bien está quedando la puerta!

- Ya -sonrió el zorro- Todo es gracia a los robots que construí hace un tiempecito

- A este ritmo -comenta una voz que baja por las escaleras- Todo estará para esta noche

- Posiblemente -le respondió Tails.

- Toma Tails -dice al bajar por completo las escaleras- Las piezas que me pediste

- Gracias, Black -las coge.

- Bueno -se estira- Será mejor que sigamos; aún nos quedan un par de armarios

Los chicos, siguiendo el comentario del equidna, se dispusieron por parejas, evitando que Sonic y Shadow estuvieran cerca, en cada uno de los armarios. Cuando estaban a punto de colocarlos en su posición original, el pequeño Eclipse hizo acto de presencia en el taller mientras perseguía la pelota que su hermana le había lanzado.

- Hola, Eclipse -saludó Tails.

- ¡Hola, Tails! -saludó contento el pequeño.

- Jajajaja -sonrió feliz mientras pasaba un mano sobre la cabeza del erizo- ¿Uh? -soltó al notarle algo en la cabeza- Espera... ¿Y este chichón? -preguntó preocupado.

- ¡¿Chichón...?! -exclamó Shadow dejando de empujar el armario; pero sin soltarlo.

- N-No fue nada, papá -dijo Eclipse, preocupado porque su padre se enterara de la verdad del chichón.

- Eclipse, aprende a mentir -le aconsejó el erizo negro- Y ahora dime la verdad -le dijo serio.
- T-Te digo la verdad, papá
- ... -mira seriamente a su hijo.
- ¡Hey, Sonic! ¿Desde cuando eres un camaleón? -soltó Knuckles.
- ¿Q-Qué dices, knucklehead?
- ... -dirige la mirada hacia Sonic- ¿Sonic...? -dijo fríamente.
- ¿S-Sí? -preguntó temeroso el erizo azul mientras miraba a Shadow.
- ¿Tú sabes algo al respecto...?
- ¿P-Pero qué d-dices? -empieza a temblar y a tornar a un color blanquecino.
- Ven, Eclipse -esconde al pequeño detrás de sus colas- Esto se va a volver un poco peligroso
- S-Sí
- Faker... -hace crujir una de sus manos.
- Shadow, no sueltes el armario -suplicó la pantera mientras soportaba aún más peso.
- ... -mira por un momento a la pantera y vuelve la vista hacia Sonic.
- ... -mira de un lado a otro nervioso, pensando en lo que hacer- Lo siento, Knuckles -le susurró al equidna.
- ¿Por? -dijo sin comprender.
Antes de que equidna pudiera escuchara el "Por esto..." que el erizo azul le dijo, este ya estaba huyendo escaleras arriba. Detrás de él, el erizo negro. Abajo, en el taller, sólo quedaban dos, el equidna y la pantera, que intentaban que los armarios, los cuales se les caían encima, no les acabaran aplastando. A los pocos segundos, el aplastamiento era inminente, así que cada uno reaccionó a su manera. La pantera, por su parte, decidió convertirse en una sombra, apareciendo al momento al lado del derrumbado armario. Y el equidna, como el pensamiento no era lo suyo, no le dio tiempo a escapar y acabó aplastado por el armario.
- ¡AYUDAAAA! -suplicaba Knuckles.
- ¡Hay que ser más rápido, Knuckles! -dijo la pantera.

- ¡Lo que tú digas, pero ayudarme!

- Será mejor que le ayudemos -comentó el zorro amarillo.

Mientras, con los chicos...

- Chicas, gracias por todo -agradeció una joven coneja.

- No es nada, Cream -respondió Maria.

- Eso... -se detiene al sentir algo.

- ¿Pasa algo, Amy? -preguntó preocupada la eriza amarilla.

- ... -abre los ojos de repente- ¡Quitaos de ahí y sacad de ahí en medio la silla de la pequeña! -alarmó a las otras.

Las chicas, al no saber qué era lo que ocurría, hicieron caso de las advertencias de la eriza rosada. Un par de segundos después, cruzaban, por en medio de la cocina, los dos erizos, los cuales, de vez en cuando, mostraban signos de roce. En cuanto estos cruzaron la habitación, las chicas volvieron a la realidad y corrieron afuera; lugar donde se estaban dando inicios de la pelea de lo erizos y donde también estaban los pequeños del equipo.

- ¡TE VAS A ENTERAR, FAKER! -gritaba el erizo negro.

- ¡Flash! ¡Roxy! ¡Rush! -les llamaba su madre- ¡Venid corriendo!

- ¡Ven, Topaz! -llamaba la eriza amarilla a su hija- ¡Y Garnet, coge a tu hermano y ven!

Después de que los pequeños ya estuvieran a salvo dentro de la cocina, las hermanas Rose, junto con Cream, salieron a ver cómo seguía la pelea. Iba bastante igualada, pero a ratos la balanza se inclinaba hacia uno de los erizos. A los pocos minutos apareció el resto, los cuales se habían entretenido intentando sacar a Knuckles del armario.

- ¡Mamá! ¡Tía Amy! -gritaba el joven Eclipse mientras atravesaba la cocina- ¡Papá se enteró de lo del chichón! -dijo preocupado el joven erizo.

- Ahora todo tiene sentido -pensó Maria en voz alta mientras empezaba a reirse un poco.

Esa misma noche, en la casa de Rouge y Knuckles, Black y Kitty ya estaban instalados en la habitación que Rouge les había preparado.

- ¡Al fin...! -se tira de espaldas en la cama- ¡Una cama de verdad! -exclamó la pantera.

- ... -se sienta en el borde de su lado.

- Kit... -se acerca a ella- ¿Qué te ocurre? -preguntó preocupado- Llevas toda la tarde igual, ¿os ha pasado algo mientras comprabais?

- No... -respondió al fin la eriza- Tranquilo, Black. No me ocurre nada

- ¿Estás segura? -se arrima más a la chica- Me importas demasiado como para permitir que te ocurra algo

- ... -sonríe ligeramente- Ya lo sé

- Eso ya me gusta más -abraza fuertemente a su novia- Me encanta que sonrías; aunque sea un poquito

- B-Black... n-no... puedo... r-respirar...

- ¡Ups! -afloja los brazos- Lo siento -se disculpó- Pero sabes que me encanta achuchar a mi bolita de agua

- ¡¿Bolita de agua?! -se da la vuelta hasta quedar completamente enfrente de la pantera- ¡¿Me estás llamando "redondita"?!

- No exactamente; te estoy llamando bolita de a... -no puede seguir debido a que la eriza se le tira encima para hacerle cosquillas- ¡JAJAJAJAJAJA! ¡PARA...! ¡JAJAJA! ¡POR FAVOR...! ¡JAJAJA!

- ¡No hasta que te disculpes! -le dijo en venganza por el comentario.

- ¡NO...! ¡JAJAJA! ¡LO HARÉ...! ¡JAJAJA!

- ¡Entonces nada! -sigue haciéndole cosquillas.

- ¡ENTONCES...! ¡JAJAJA! ¡HARÉ ESTO...! ¡JAJAJA! -toma impulso y cambia las posiciones; ahora era él el que hacia las cosquillas.

- ¡NO...! ¡JAJAJA! ¡VALE...! ¡JAJAJA! -reía la eriza.

- Sí que vale... -empieza a sonreír maliciosamente.

- ¡¿A...! ¡JAJAJA! ¡QUÉ VIENE...! ¡JAJAJA! ¡ESA SONRISA...?! ¡JAJAJA!

- Ya lo verás, my lady... -recalcó esas últimas palabras con cierto tono sensual, lo que hizo que a la eriza le recorriera un escalofrío al pensar a qué se refería con ese tono. Acto seguido, empezó a pasar las manos por debajo de la camiseta de la eriza.

- ¡B-Black...! -se sonrojó al sentir las manos calientes de la pantera sobre su piel- ¡N-No puedo! Para, por favor...

- ¿Qué ocurre? -detiene el movimiento de las manos.

- Y-Yo... E-Estoy cansada... -miente.

- Oh... -saca las manos de debajo de la camiseta- Lo siento... -se disculpa con la mirada triste.

- No pasa nada; pero por favor -se incorpora y le da un beso en los labio- No te pongas triste... Te prometo que otro día

- ... -sonríe ligeramente y la mira a los ojos- ¿Me lo prometes?

- Sí, te lo prometo

- ... -sonríe.

- Además, ¿qué pensarían Rouge y Knuckles si nos oyen ya el primer día que estamos en su casa?

- Rouge seguro que diría: "¡Hey, knuckle! A ti también te toca...". y, conociendo a Knuckles, él estaría pensando cualquier cosa pervertida

- No seas malo -dijo mientras reía.

- Vale, vale. ¿Pero a que no miento?

- No -ríe.

Mientras, en la habitación de los dueños de la casa... Knuckles estaba sentado en el borde de la cama mientras Rouge, quien se andaba pegando con la maraña de vendas que su hijo pequeño le había dejado, le curaba las heridas de la pelea de dos días antes y los rasguños del armario, cuando, de repente, el equidna hizo una pregunta bastante inusual...

- Rouge -dijo serio.

- ¿Sí? -preguntó una mosqueada murciélago.

- ¿Qué tal se encuentra nuestra huésped?

- ¡¿Uh?! -ante esa pregunta deja de pelearse con la venda- ¿De qué hablas? -le preguntó haciendo como si no supiera del tema.

- No hace falta que te sorprendas... Lo sé todo, os escuché esta tarde mientras estabais en una de las habitaciones del taller

- *¡NO!* -pensó mientras abría de golpe los ojos- Ella está bien, no es nada -miente.

- ¿Por qué me mientes? -preguntó con cierto tono de incredulidad.

- Ains... -de repente la empiezan a rondar por la cabeza frases relacionadas con lo sucedido esa misma tarde- "... Tengo dos malas noticias..." - "... ¿Y la otra noticia?..." - "... Lo que me temía..." - "... Se encontraba encinta..." - "... Lo siento, pero debido al golpe que le provocó la contusión, perdió al bebé..." - "... -llora preocupada- ¡¿Y qué pasa si Black se entera y se da cuenta de cual fue la causa del golpe?!..."* Por tu bien... -le confesó con tristeza.


He de confesar que este capítulo fue un poco de relleno ya que no sabía cómo enlazarlo con él siguiente.