Miradas furtivas

Llevaban al menos quince minutos en silencio después de una taza de café que sirvió de sobremesa después del almuerzo. Jane miraba a la pelirroja de reojo sin atreverse a hablar de lo sucedido, por su parte, Maura sonreía disfrutando de la situación, sabía muy bien lo que el beso en su despecho le había generado a la morena y sentía la necesidad de torturarla un poco.

J- ¡Acaba ya!- exclamo finalmente con frustración apartaba la taza frente a ella.

M-¿Qué he hecho?- dijo la forense fingiendo indiferencia

J- Eso que haces con tu cara, tus orbicularis oculis están orbitando- la señalo con el dedo y al oír eso Maura no pudo hacer más que reír a carcajadas, le resultaba increíblemente divertido escuchar sus propias palabras salir de la boca de la mujer que la miraba desconcertada.

M- Esta bien, ya no lo hare- dijo sin parar de sonreír- ¿quieres hablar de lo que ha pasado?

J- Tal vez

M- Vamos Jane, no podemos dilatar esta conversación más tiempo.

J- Lo sé, pero creo que necesito un par de cervezas para poder hacerlo.

M- Pues tendrás que hacerlo sin alcohol de por medio Jane.

J- Para ti es fácil decirlo, si sintiera la capacidad de hacerlo así como así ¿no crees que lo habría hecho ya?- la morena se detuvo un minuto a pensar mientras esperaba que fuese Maura la que tomase las riendas de la conversación, pero finalmente fue interrumpida por la música de psicosis que salía de su teléfono móvil. Con cara de pocos amigos contestó sabiendo quien la esperaba del otro lado- hola mamá.

A- Janie cariño necesito que vengas a ayudarme.

J- ¿Ha pasado algo?

A- Estoy haciendo un menú vegetariano para la cafetería y necesito la opinión de ustedes.

J- ¿Ustedes?, ¿mía y de quién más mamá?

A- De Maura, de quién va a ser.

J- ¿Cómo supiste que estaba con ella?

A- Siempre estas con ella- contestó Ángela antes de despedirse de su hija, dejando a la morena pensativa con respecto a la cantidad de tiempo que pasaba junto a la forense.

Jane suspiro con resignación y comentó el pedido de su madre, Maura sonrió plácidamente sintiéndose valorada por la madre de su amiga y tomó su abrigo para salir del restorán tirando del brazo de la morena que arrastraba los pies hasta su auto.

M- Ha sido una gran idea Ángela, me gusta especialmente la ensala numero 3.

A- ¿Crees que se venderá?

M- Por supuesto que si

J- Yo no apostaría a ello

M-¿Por qué no Jane?

J- Porque somos policías, necesitamos azúcar, sal y calorías para ser felices.

M- Hay mucha gente que disfruta de la comida saludable- la regaño la pelirroja y volvió a dirigirse a Ángela- no le hagas caso, se venderá a las mil maravillas, yo compraré una a diario- exclamó con una gran sonrisa y dejó a la mujer que terminara de preparar la tarta que Jane le había pedido.

J- No le des alas- dijo en un susurro mientras miraba el resumen deportivo de la semana en la gran pantalla de plasma de la pelirroja.

M- Tu madre es una excelente cocinera, además de una mujer emprendedora, no veo porque debes matar siempre sus ilusiones.

J- Tú y mi madre se llevan mejor de lo que yo jamás lo he hecho con ella.

M- ¿No crees que el motivo por el que nos entendemos tan bien es por ti?- Jane desvió su mirada del televisor para observar a la forense enarcando su ceja- te queremos Jane, eres lo más importante que tenemos en común.

J- ¿Lo dices cómo mi mejor amiga o cómo su futura nuera?

Maura agacho la cabeza y sonrió levemente un poco avergonzada por las palabras de la morena, pero se incorporó con prisa y se acercó a su oído para susurrarle en el.

M- Como ambas Jane.- la detective sonrió apenas entre dientes hasta que Ángela las interrumpió con una taza de chocolate para cada una, mientras observaba atenta las miradas que se lanzaban tratando de disimularlo pero sin poder conseguirlo.

A- ¿Qué se traen ustedes dos?- preguntó finalmente al tiempo que se sentaba en medio.

J- Nada mamá, ¿porque insistes en ser tan entrometida?

A- Porque mi hija insiste en mantenerme excluida de su vida- la reprendió con una mirada de reproche al tiempo que servía la tarta en los pequeños platos que había traído de la cocina.

Jane se sintió tentada de acotar algo más, pero luego no quiso continuar una discusión que estaba perdida de ante mano, se limito a comer gustosa mientras alternaba su mirada entre la pantalla y la mujer que al otro lado de su madre sonreía con picardía.

El día finalmente se consumió, Ángela se retiro temprano a dormir y Jane se quedó en el sofá de la forense bebiendo cerveza después de la cena y sintiéndose tan a gusto como en su propia casa. La pelirroja la observaba de a momentos y no podía evitar pensar en lo mucho que le agradaba que Jane pasara todo el tiempo con ella, siempre lo hacía prácticamente desde que se conocieron, pero nunca se había percatado de lo mucho que le gustaba pasar su tiempo así, sin hacer nada y junto a ella.

M-¿Ahora si quieres hablar?

J- Si, supongo que nos debemos esta conversación- dijo la morena colocando la botella vacía sobre la mesa ratona.

M- ¿Yo primero?

J- Si por favor.

M- Mira Jane, es extraño para mi todo esto que estoy sintiendo, nunca tuve una mejor amiga, nunca me paso algo así con una mujer, pero desde el otro día en el taller, cuando me abrazaste, comencé a sentir una necesidad carnal que no había sentido jamás.

J- ¿Carnal?, ¿Enserio Maura?

M- Si- exclamo un poco avergonzada- de pronto quiero besarte, quiero sentir tus manos en mi cintura, quiero saber que estas ahí cuando pienso en ti,- Maura suspiró un momento y retomo la platica- ¿Por qué me besaste anoche?

J- No lo se, sólo sentí la necesidad de hacerlo, ¿y porque me besaste tú hoy por la tarde?

M- Porque no soporto no saber de que va esto, y besándote quizás aclaraba el panorama.

J- ¿Y lo hizo?… es decir, ¿se aclaró el panorama para ti?

M- No, al contrario, esta mañana desperté aún sin saber que es lo que sentía, y hoy por la tarde sentí que todo era más confuso aún- dijo frustrada mientras se dejaba caer en el sofá junto a la morena que no le quitaba los ojos de encima.

J- A mi si me lo aclaró.

M- ¿Y que es lo que te aclaró Jane?

J- Mira Maura, no se bien que es lo que siento, pero si se que no quiero sentirlo por nadie más que por ti- se incorporó para acercarse aún más a la pelirroja y la tomo de la muñeca sintiendo su pulso fuerte bajo sus dedos.

M- ¿Eso quiere decir que si estabas celosa?- exclamo con una tímida sonrisa y complacida por saber de ante mano que tenía la razón.

J- ¿Por qué tienes ese afán de hacerme ver vulnerable?

M- Porque te cuesta mucho admitir que alguien te importa a ese punto, y supongo que si lo admites es porque no te arrepentirás de esto luego.

J- Tu ganas- dijo finalmente entendiendo que Maura necesitaba una muestra de confianza de su parte- si, estaba celosa, más celosa de lo que he estado en mi vida y como vea a ese crío cerca de ti voy a matarlo, ¿contenta?

M- Mucho- la pelirroja sonrió mientras se acercaba para besar a la morena, había estado deseando hacerlo durante toda la tarde, quería sentir una vez más el calor de su piel cerca de la suya- ¿te quedas a dormir?

J- No creo que sea una buena idea Maura

M- ¿Por qué no?

J- Porque aún no esta claro que sentimos- exclamo mientras sujetaba la barbilla de la forense con delicadeza para hacer que sus ojos se encontrasen.

M- Pensé que ibas a divertirte averiguándolo- le dijo en un susurro sabiendo que la morena simplemente no podía resistirse ante un reto como ese.

J- ¿Lo haces a propósito cierto?

M- Claro que si- exclamo sonriendo con malicia y se arrojó una vez más sobre ella para besarla con pasión sabiendo que la noche aún era muy larga.