Atando Cabos
Toda la paz y tranquilidad que habían conseguido Maura y Jane se derrumbó en cuestión de segundos, al ver a los dos muchachos petrificados frente a ellas. La pelirroja cerró el libro y se sentó con prisa tratando de ocultar sus mejillas enrojecidas. Casi al mismo tiempo, la morena se puso de pie y camino hasta su hermano y su compañero sin saber exactamente que decir.
J- ¿Qué hacen aquí?
Fr- ¿No es obvio?, aquí entrenamos con Frost
J- ¿Desde cuando entrenan juntos?
Fr- Desde que quiero ser detective- contesto seriamente al tiempo que miraba de reojo a una Maura que ahora, se escondía tras la canasta de la comida para evitar entrar en la conversación.
F- La pregunta aquí creo, es ¿qué hacen ustedes?
J- Día de campo- dijo la morena esquivando la pregunta y volviendo a sentarse sobre el mantel.
Fr- ¿Día de campo?, vamos Jane no somos tontos, si parecen una… - Frankie titubeo con miedo a lo que su hermana mayor pudiese hacerle y miró de reojo a Frost buscando las palabras justas- una pareja.
J- ¿Y que si lo fuésemos?- Maura que seguía al margen de las preguntas se quedó paralizada al escuchar las palabras de su… ¿pareja?
F- No te pongas a la defensiva, no hay nada de malo si lo fuesen
Fr- Frost tiene razón, solo me resulta extraño que no me lo dijeras
J- Por favor Frankie, déjale el drama a nuestra madre, ya suficiente tengo con sus escenas. – dijo Jane frustrada mientras destapaba un par de cervezas y se las extendía a los muchachos.
Fr- ¿Y bien?, ¿que tienes para decir Jane?- la increpo esperando una respuesta concreta.
J- Maura no te quedes ahí callada, ayúdame con esto por favor.
M- De acuerdo- dijo finalmente la forense tratando de conservar su postura calmada y objetiva- Jane y yo nos hemos besado, y estamos sintiendo cosas una por la otra pero todavía no hemos tenido sexo.- Frankie escupió la cerveza mientras Jane y Frost se quedaron con la boca abierta mirándola.
J- Gracias Maura, ya no me ayudes- Jane revoleo sus ojos tratando de hacer de cuenta que la pelirroja no había dicho la palabra sexo frente a su hermano y compañero.
Fr- Esa fue más información de la que pretendía- exclamo el muchacho mientras hurgaba en la canasta buscando con que atragantarse antes de que dijese algo que pudiera lamentar.
J- Chicos esto es muy reciente, y necesito… necesitamos que guarden el secreto hasta que sepamos de que va esto ¿de acuerdo?
F- Claro colega, ni una palabra a nadie, solo tendría cuidado con las exhibiciones en público, hoy fuimos nosotros, la próxima podría ser Ángela.
M- No había pensado en eso- inquirió la forense al tiempo que observaba atenta las reacciones de la morena.
El sol acabo por ocultarse en aquella tarde cálida de primavera, tras aclarar el asunto con Frost y Frankie, ambas mujeres regresaron a casa de Maura y se dispusieron a tener una noche tranquila, pero pronto se vieron interrumpidas por el sonido incesante de sus teléfonos que anunciaban un nuevo caso.
La semana paso lenta para ambas mujeres, ya que un homicidio complicado y una serie de juicios les impidieron verse durante la mayoría de los días. Sin embargo, para Jane no todo era tiempo perdido, había encontrado más de una oportunidad para plantearse y replantearse su relación con la forense. Había llegado a la conclusión de que definitivamente quería algo serio con Maura, la cuestión ahora era decidir cuando dar el próximo paso, y algo incluso más complicado era tomar las riendas de una noche romántica y animarse a llegar a la siguiente base con aquella mujer que tanto deseo le producía a diario.
J- ¡Eh Frankie!- grito la morena en medio de la cafetería para que su hermano, que salía por la otra puerta pudiese escucharla. Rápidamente el muchacho se acercó a ella con su café y se sentó en la misma mesa percatándose de la expresión de intriga que la detective tenía en su rostro.
Fr- ¿Qué te ha pasado?, ¿desde cuando no duermes?, te ves terrible
J- Gracias- dijo plasmada de ironía- necesito hablar contigo
Fr- De acuerdo, ¿dime que pasa?
J- Maura, eso pasa
Fr- ¿Habéis discutido?
J- No, nada de eso, es que estuve pensando mucho en llevar nuestra relación al siguiente nivel y…
Fr- ¿y?
J- Mierda, esto me cuesta, ni una palabra a nadie Frankie
Fr- Vamos Jane, escúpelo ya, sabes que no diré nada
J- No tengo idea de cómo avanzar con Maura- el muchacho apretó los dientes tratando de disimular una carcajada que finalmente lo venció.- ¿De que demonios te ríes?
Fr- Lo siento, tranquila no me golpees- se defendió con prisa antes de sufrir una contusión- me resulta muy gracioso verte en apuros amorosos.
J- No es gracioso Frankie, esto no me había pasado nunca, puedes servir para algo y darme algún consejo útil.
Fr- Mira Jane, solo puedo decirte que seas tu misma, nadie conoce a Maura como tú, y justamente eso debería de ser suficiente para que averigües la forma de acercarte como quieres, después de todo sois amigas desde hace muchos años. Piénsatelo bien, ¿Qué es lo que a Maura más le gusta?
J- Pues, la ropa, el vino y hacer que todo el mundo se sienta tonto cuando se pone en calidad de google.
Fr- No creo que eso te sirva- conjeturo el oficial mientras pensaba detenidamente como ayudar a su hermana- si yo fuera tu, compraría su vino favorito y la llevaría a algún sitio especial.
J- Es una buena idea, ¿pero a que lugar?
Fr- Vamos Jane, es tu novia, que se yo a donde llevarla.
J- No es mi novia- aclaró haciendo una mueca con su boca
Fr- Aún- Frankie se paró, tomo su taza y se marcho antes que la detective acabase de fulminarlo con la mirada.
Una noche romántica, como iba a organizar una noche romántica con alguien tan obviamente poco convencional como Maura, definitivamente un Chateau Latour no serían suficiente para eso. La detective paso el resto de la mañana del sábado dándole vueltas al asunto, pero mientras más lo pensaba más se le confundían las ideas. Finalmente, decidida a jugarse la única carta que tenía a su favor, levanto el tubo del teléfono y movió un par de contactos hasta obtener lo que quería.
J- Sube- exclamo la morena desde adentro de su coche mientras frenaba delante de la forense que estaba por abrir su auto.
M- ¿A dónde vamos?- pregunto curiosa mientras se ponía el cinturón y notaba que en el asiento trasero estaba su bolso de cuero marrón- ¿Has pasado por mi casa?
J- Si, le ha dicho a mi madre que me abra que tu me habías enviado por unas cosas.
M- ¿Y que cosas se supone que te envié a buscar?
J- Jane sonrió con picardía y se puso los lentes de sol mientras arrojaba su americana al asiento de atrás- ya lo verás.
