Tengo un millón de excusas para explicar esta inesperada demora en mis actualizaciones, una serie de eventos desafortunados me apartaron de la escritura, pero habiendo ordenado todo aquí estoy de vuelta en el ruedo esperando que les guste el nuevo capítulo. Saludos y bienvenidas sean las críticas y comentarios.

Las mentiras tienen patas cortas

Jane había imaginado cientos de formas de contarle a su madre su relación con la pelirroja, pero ninguna se parecía en absoluto a esta. Que Ángela las hubiese encontrado en plena demostración de afecto significaba que ahora le llevaría horas, días, semanas quizás acostumbrarse a la idea de que su única hija estuviese saliendo con su mejor amiga.

A- ¿Cómo que novia Jane?

M- Ángela deja que te expliquemos

A- No estoy hablando contigo Maura- dijo la mujer con la voz cargada de furia.

La pelirroja se encogió de brazos y trato de ocultarse detrás de Jane quien se había quedado muda ante la reacción de Ángela.

J- Mamá tampoco le hables así, puedo entender que estés molesta pero…

A- ¿Molesta?, no Jane no estoy molestas, estoy decepcionada- la mujer que había permanecido bajo el marco de la puerta, giró sobre sus pies y se marcho de la casa con lágrimas en los ojos. Jane hizo un intento de seguirla para hablar, pero al notar los sollozos tras su espalda, prefirió quedarse a consolar a la pelirroja.

J- Está confundida por la situación Maura, no llores, hablaré con ella y lo entenderá- exclamo tratando de convencerse más a si misma que a la mujer que ahora escondía el rostro en su pecho.

M- Nunca me había hablado así Jane, jamás lo aceptará.

J- Si lo hará- ¿Lo hará? Se pregunto durante toda la noche mientras daba vueltas bajo las sábanas de la pelirroja, ahora no conforme con haber tratado mal a su madre también tenía que disculparse por haberle ocultado su relación con Maura. ¿Cuándo aprendería? Pero si es que solo debía contárselo y ya, pero no, Jane prefería mantenerse callada y arruinarlo todo una vez más.

La mañana siguiente fue silenciosa, casi sepulcral, Maura aún seguía afligida por la reacción de Ángela y Jane no paraba de echarse la culpa, pero cuando se disponían a desayunar la puerta de la sala se abrió y unos tacones retumbaron en el suelo.

J- ¿Mamá?- dijo desconcertada y temiendo una ráfaga de reproches

A- Primero y quiero que les quede claro a ambas, no soy una niña a la que deban ocultarle las cosas para cuidarla de la verdad- las dos jóvenes mujeres miraron al piso sintiéndose apenadas por su aventura clandestina, pero no dijeron una sola palabra- segundo, quiero una taza de café y una larga y muy sincera explicación.

Jane llenó otro recipiente hasta el tope y se lo extendió a su madre quien se había sentado frente a las dos, como si fuese un tribunal de justicia y ella sería el juez y jurado.

A- ¿Y bien?, ¿Cuándo ha pasado esto?

M- No sabemos exactamente cuándo, pero si estamos un poco más seguras de saber el cómo.

A- Sin vueltas Maura, no quiero una teoría Freudiana al respecto, solo la verdad.

J- Mira mamá solo pasó, tratábamos de sacarnos de encima a Giovanni y fingimos ser pareja y el muy imbécil se lo creyó.

M- ¡Jane! Tu lenguaje- la reprendió dándole un codazo en las costillas.

J- Lo siento, en fin, en medio de la mentira pasaron cosas y simplemente nos dimos cuenta que estamos enamoradas mamá.

M- ¿Lo estamos?

J- ¿No lo estás?

M- Si solo que no lo habíamos hablado tan abiertamente.

Ángela se quedó mirándolas como discutían y no pudo evitar una sonrisa que se escapo de su rostro, le resultaban muy dulces, tan perfectamente acopladas la una a la otra que se sintió tonta de no haberlo notado antes.

J- ¡Mamá no te rías!

A- Lo lamento la situación lo amerita- Ángela suspiro y pensó un momento sus palabras siguientes- No piensen que soy una antigua, estoy a favor de lo que pasa entre ustedes, y aunque pueda enfadarme con ambas por ocultármelo somos familia- los ojos de Maura se llenaron de lágrimas y Jane tomo su mano reconfortándola- tienen mi bendición, pero como vuelva a enterarme algo de ustedes de esta manera juro que no volveré a hablarles.

J- Eso sería un milagro… ¡auch!- el codo de Maura otra vez topando con sus costillas provocando que la morena se refregase el costado y la fulminara con la mirada.

M- Prometemos contártelo todo de ahora en más Ángela, de verdad lo siento.

A- Esta bien hija, solo quiero saber una cosa más, ¿van a casarse?- pregunto sin tapujos dejando a las mujeres frente a ella totalmente perplejas.

J- Mamá esto es muy reciente y creo que es apresurado plantearnos eso.

A- Anoche dijiste que era tu novia, no veo por qué no casarse.

J- Ese comentario fue solo al aire, no hemos llegado a ese punto de la relación, solo estamos viendo que sucede.

M- Si Ángela, Jane piensa que debemos conocernos más antes de dar el siguiente paso- Maura y la mayor de las Rizzoli rieron a carcajadas mientras se mofaban de la morena que las miraba con odio.

J- Por lo menos todo vuelve a la normalidad, si es que esto puede llamarse normal- exclamo metiendo su tasa al fregadero para luego ponerse su americana y salir junto a la pelirroja hacia la comisaria.

Los días pasaron y lentamente todo se fue acomodando entre Ángela y la nueva situación que involucraba a Jane y Maura, pero como era de esperarse, el hecho que aquella mujer supiera de la relación significaba que era solo cuestión de días para que todo el mundo lo supiera, y ante esta perspectiva la morena llego a la conclusión de que quería estar bien preparada para la ráfaga de preguntas que se avecinaba.

J- ¿Qué haces esta noche?- pregunto colándose a la oficina de la pelirroja mientras dejaba una carpeta en su escritorio.

M- No hay nada en mi agenda Jane, ¿Por qué preguntas?

J- Te quiero más guapa si es que se puede, tengo una sorpresa para ti.

M- ¿Otra sorpresa?, ¿vamos a escaparnos de nuevo?

J- Solo por un par de horas, pasaré por ti a las ocho- le guiño un ojo y giró sobre sus pasos para perderse luego de vista por el pasillo de la morgue.

Maura se quedó intrigada, si había algo que Jane detestaba era esperar, no importaba la situación la morena simplemente no paraba hasta conseguir lo que quería, pero si había algo que detestaba aún mas eran las sorpresas, y ya iba por la segunda sorpresa en menos de un mes, algo radical estaba afectando su actuar.

M- ¿Me dirás a donde vamos?- pregunto impaciente por primera vez en su vida, al tiempo que se abrochaba el cinturón de seguridad sobre su elegante vestido blanco de coctel rogando que no se arrugara.

J- No, tendrás que esperar- Jane sonrió satisfecha por la intriga que causaba en su compañera y condujo sin prisa por media ciudad hasta detenerse en un elegante restorán cerca de la costa.

M- ¿Anthony's Pier Jane? ¿Cómo es que conseguiste una mesa aquí?

J- Resulta que el dueño y mi padre fueron juntos a la prepa, no eres la única con contactos en Boston.

Bajaron del vehículo y entraron al recinto, pero cuando se anunciaron en la recepción un hombre alto, de unos sesenta años salió de la nada y abrazó fuertemente a la morena la cual trataba de zafarse sin ofender a su interlocutor.

An- Siguen sin gustarte los abrazos Janie- exclamo sin dejar de sonreír.

J- Anthony es un gusto verte, han pasado muchos años desde la última vez.

An- Así es, la separación de tus padres ha sido un puñal a mi corazón- exclamó haciendo un ademan de clavarse algo en el pecho.

J- Te presenta a la Doctora Maura Isles, médico forense en jefe del estado de Massachusetts.

An- En un placer señorita, pasen por aquí, te tengo tu mesa Janie.

Caminaron hasta el patio del restaurante en donde solo había una mesa con un elegante mantel blanco que rozaba el césped bajo el, tenía una rosa en medio alumbrada por una vela pequeña. Justo al lado se encontraba una fuente de piedra obviamente italiana que hacía juego con todo el mobiliario del lugar, una vez más Maura se sorprendió ante la calidez de todas las personas que rodeaban a Jane y comprendía cada vez más el porqué de su instinto protector y su actitud dulce aunque ella se esforzase por esconderlo.

J- He pedido la especialidad de la casa Bisteck alla Fiorentina, dicen que sólo en la Toscana lo preparan como se debe pero Anthony's tiene fama de reproducir la receta casi exacta, mi madre trato de sacarle los secretos más de una vez. M- ¿Vas a decirme a que viene esta invitación?- dijo mientras se sentaba elegantemente en la silla de tapiz blanco que se perdía en las curvas de su vestido al tono. J- ¿Doctora con quien se ha estado juntando?, se ha vuelto muy impaciente últimamente.- Jane rió al unísono con la pelirroja mientras degustaban el vino. La cena llego pocos minutos después y durante toda la comida la morena no pudo evitar sonreír una y otra vez mientras esperaba el momento justo para su sorpresa. Para cuando la noche llegó a su apogeo, Jane ya no soportaba las ganas de gritar lo que había ido a decir, Maura por su parte se había relajado bajo el efecto del vino y ya no estaba tan ansiosa como antes, sin embargo su curiosidad estaba a flor de piel. J- Hay algo que quiero preguntarte, sé que no llevamos mucho juntas, y que acordamos ir despacio hasta saber bien de qué va esto, pero el caso es que yo ya sé de qué va y quiero dejarlo bien en claro para ti, para mí y para cualquiera que se atreva a preguntar – la piel de los brazos de la pelirroja se puso de gallina y soltó la copa para evitar un accidente ya que no tenía idea que era lo que Jane estaba pensando.- Maura, tengo muy en claro que quiero estar contigo, y el planteo de mi madre logro que me diera cuenta de ello- metió su mano en la chaqueta y saco una pequeña cajita blanca y se la dio a la forense, quien la abrió de inmediato sacando un pequeño colgante con un dije en forma de gota y una piedra blanca en su centro. M- ¿Y esto Jane?- exclamo mientras deslizaba sus dedos por la pieza que se notaba era antigua aunque en perfecto estado. J- Era de mi abuela, quien se la dio a mi madre, quien me la dio a mí, se supone que debamos obsequiársela a la mujer más importante de nuestras vidas, y sin dudas tu eres la más importante de la mía. Maura… ¿quieres ser mi novia?