Disclaimer: Powerpuff Girls no me pertenece, solo las raras y ¿tiernas? ideas de este fic son mías.
Autora: Mitsukii-kun ツ
Historia Dedicada A: FloorVioleetta.❤
Three-Shot.
Brickercup.
Te Reto A... Segunda Parte: Celos Y Beso Accidental.
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03:50 De la Tarde...
El pequeño Brick se encontraba en su habitación, revolviendo toda su ropa, en busca de algo que ponerse. Al final opto por una camiseta de color rojo, pantalones de mezclilla y sus zapatos favoritos.
Se miro en el espejo, sonrió de medio lado, se veía genial. Pero, faltaba algo...
—¡Ya se! — busco nuevamente en su armario y saco una gorra roja y se la puso al revés.— ahora si...—.
—¡Brick, pequeño, baja que ya es hora de irnos! — grito su madre desde la planta baja. Al parecer, ya había terminado de hablar por teléfono.
Vaya que el tiempo había pasado rápido, mejor para él, no podía aguantarse las ganas de ver a la morena.
— Bueno, debe ser por aqui.— la señora pelirroja caminaba, tomando de la mano a su pequeño, mientras trataba de hallar la dirección que la mama de la amiga de su hijo le había dado.
—¿Y si le preguntamos a alguien? —sugirió.
—Buena idea...—le respondió con una dulce sonrisa.
Se acercaron a un hombre, que estaba regando el precioso jardín de su casa.
—Buenas tardes.— saludo cortesmente.
—Buenas tardes señora, ¿puedo ayudarle en algo? — pregunto con amabilidad.
—Si bueno, busco la casa de...— dio una rápida mirada al papel que tenia en mano.— la familia Matsubara.
—Claro, la familia Matsubara...— señalo una dirección.— aquella es su casa.
Todos miraron por inercia a donde él había apuntado.
—Gracias y adiós.— despidió con una sonrisa.
—Adiós, señora.
Caminaron hasta allí y, la mujer un poco intimidada toco la puerta. Cuando esta se abrió dejo ver a la hermosa mujer que el niño había visto aquel día en el parque.
—Hola, tu debes de ser...— trato de recordar.— Brick, ¿no?—.
—Si, señora.— estaba escondido detrás de las piernas de su madre y hablaba tímidamente.
Ella solo sonrió.—¡Buttercup, tu amigo esta aqui!— solo levanto un poco el tono de vos. Eso basto para que la pequeña ojiverde bajara las escaleras y caminara hasta ellos, con suma tranquilidad.
—Hola señora, hola Brick.— se acerco a este ultimo para darle un abrazo, como estaba siendo su costumbre.
—Vallan a jugar, ¿quiere tomar una taza de café, señora?, me gustaría platicar un poco con usted.— le dijo a la madre de Brick.
—Por supuesto, gracias.— acepto al momento que entraban a la casa.
Ambos niños subieron las escaleras, y entraron a la habitación de la pequeña de ojos verdes. Era verdaderamente linda, para ser de una niña. Pintada de un verde pastel, llena de cuadros de flores y fotos de su familia, había peluches por doquier, millones de muñecas, un baúl donde supuso que guardaba sus juguetes y en el centro de la habitación, al lado de la enorme cama, había una mesita, sillas y un precioso juego de té.
—¿Te gusta mi cuarto?— pregunto con una sonrisa.
—Es bonito, para ser de una niña.— le respondió burlón, logrando que ella le diera un amistoso codazo en las costillas.—¡Oye, tu preguntaste!—.
—Como digas, chico de gorra roja.
Rieron un poco. Se miraron por unos segundos y la morena hablo.
—Bien, tu seras...— lo pensó por unos segundos.— mi príncipe.— dijo sonrojando al niño.
—No, no puede porque tu príncipe soy yo.— una voz algo - por no decir muy - irritada los interrumpió.
Era nada mas, ni nada menos que el rubio que salia del baño. Brick frunció el ceño evidentemente enojado.
—Pero, ¿pueden haber dos príncipes?— dijo con carita de cordero degollado.
—No, porque solo hay una princesa.— vaya que el ojiazul era terco.
—Por favor...— dijo con voz lastimera.
—No.
—Por fa...— rogó con su mejor cara de pena.
—Bien.— se rindió.
—¡Si!— chillo de felicidad.
Brick noto que el niño...¿como se llamaba?, Boomer, si que Boomer traía una corona la cabeza. La pequeña de cabello negro se arrodillo delante del baúl que había visto anteriormente y, sacaba otra corona parecida a la del chico de orbes azules. Solo que la que sostenía la morena era dorada y la de él era plateada.
—Esta es para ti.— se acerco demasiado a él, diría que invadiendo su espacio personal, mientras colocaba el juguete en su cabeza con tal suavidad y delicadeza que le daban escalofríos.— Ya esta, ahora a tomar el té o se enfriara.
Los tres se acercaron a la mesa donde habían cuatro sillitas, una de ella estaba ocupada por un gran oso de felpa. Se sentaron mientras la chiquilla servia té en las hermosas tacitas de porcelana.
—¿Es té de verdad?— pregunto sorprendido haciendo que los otro dos soltaran una risitas.
—Si Brick, ¿acaso creíste que íbamos a fingir tomar el té?— pregunto sonriendo burlona.
—No.
—Oh, casi lo olvido.— se levanto elegantemente y fue hasta donde estaba su horno de juguete, de allí saco unos pastelillos. Los puso en una pequeña bandeja de plástico y los llevo a la mesa.
—Estos los hice hoy, pruebenlos y díganme que tal están.
Ambos varones tomaron uno de los pastelillos y se los llevaron a la boca.
—¡Es lo mas delicioso que probé en mi vida!— dijo el rubio.
—Saben fantásticos, princesa Buttercup.— dijo sonriendo de medio lado, logrando un pequeño sonrojo departe de la niña.
—Gracias...príncipe Brick.
Ambos niños, el pelirrojo y el rubio se miraban desafiantes, dispuestos a pelear por la atención de la hermosa ojiverde. El ojiazul iba a hacer un comentario de quien sabe que, cuando un voz que venia desde abajo lo interrumpió.
—¡Boomer, ya llego tu mamá!—
Resignado suspiro.— Bien creo que ya debo irme.
—¿En serio?, que lastima.— dijo el pelirrojo fingiendo pena. Boomer lo fulmino con la mirada.
—Esta bien.— Buttercup se acerco a él y le dio un abrazo a modo de despedida.
—Adiós, Butter.— le dio una fugaz mirada al ojirojo.
—Adiós, Boomer.— con eso se fue de ahí, dejando a los dos niños solos.
Se sumieron en un incomodo silencio que duro unos segundos.
—¿Que quieres hacer?— dijo el chico sonrojado.
—No se, ¿quieres seguir jugando?— interrogo en el mismo estado.
—Solo si tu quieres, ¿tu quieres?—.
—No.
—Yo tampoco.
—Pues...que te parece si vemos una película.— él asintió.— mi mamita me compro una hace poco...creo que esta allá.
La pequeña señalo a una repisa que estaba bastante alta como para que la pudieran alcanzar.
—Brick, me pasas esa silla de allá.— apunto a una de las sillitas donde previamente estaban sentados tomando el té. El niño se acerco a una de ellas y la arrastro hasta donde estaba la pequeña de cabello azabache.
Ella se disponía a subirse en el mueble para tratar de tomar la caja de la película pero el pelirrojo la detuvo.
—¡Espera!, no quiero que te subas ahí.
—¿Porque?— dijo extrañada.
—Porque podrías caerte y lastimarte.— decia preocupado ante la idea.
—Que va, no me caeré.
Sin hacerle caso al ojirojo se subió a la silla y estiro su pequeña mano para tratar de alcanzar el objeto. Se puso en puntillas de pie, estaba por alcanzarlo...cuando perdió el equilibrio y se fue para atrás. Brick alarmado intento atraparla por lo que el golpe se lo llevo todo él. La morena cayo encima de Brick, y este la tenia firmemente abrazada, apretándola entre sus brazos, cayeron al tiempo que el pelirrojo emitía un ligero quejido de dolor, ella rápidamente levanto su cabeza para ver si el chico se encontraba bien.
—¡Brick!, ¿estas bien?— dijo preocupada, casi al borde de las lagrimas, por su culpa su amigo podría estar herido.
—S-si, estoy bien.— le dolía todo.
La niña prosiguió a levantar la cabeza de Brick, para colocarla sobre sus piernas, algo húmedo cayo en su frente, levanto la mirada y se sorprendió mucho al encontrar a Buttercup con pequeñas lagrimitas es sus bellos ojos.
—No, no estas bien, ¿porque mientes? —pregunto enojada.
—L-lo siento.
Con mucho esfuerzo de por medio, lograron hacer que Brick llegara a la cama de la morena, donde esta acomodo una de las almohadas para que el niño de orbes rojos se recostara. Digamos que, para tener seis años y medio, Buttercup no era muy liviana.
Ella con sumo cuidado empezó a acariciar su rostro, se preguntaba porque a veces era tan imprudente. Él mantenía su carita de costado y tenia sus ojos cerrados, no sabia porque pero le había entrado sueño. A simple vista, parecía no tener nada, pero ¿que tal si se había roto el brazo o algo peor?
—Perdóname Brick.
Se acerco a él para darle un beso en la mejilla como solía hacer, pero el pelirrojo al oír la mención de su nombre giro su cabeza.
¿Que paso?, a pues vieron los teletubbies y fueron felices. XD
Solo bromeo, esto fue lo que paso, al girar su cabeza, logro que el inocente beso que la niña iba a darle en la mejilla, acabara en sus labios. Ambos abrieron desmesuradamente sus ojos y se separaron lo mas rápido que pudieron. Ahora estaban verdaderamente incómodos. Todos los colores se le subieron a la cabeza.
—Lo siento...yo...— no sabia que decir.
—Esta bien, no importa.— no tenia las agallas de mirarla a la cara. Los dos parecían tomates.
Estuvieron un largo rato callados, sin saber que hacer exactamente. Hasta que el pelirrojo deicidio romper el silencio.
—Buttercup...— llamo a la niña, esta sonrojado y buscaba el suficiente valor para decir aquello.
—¿Si?— no se animaba a verlo a los ojos.
—¿Quieres s-ser mi...n-novia?— tartamudeaba demasiado.
Buttercup lo volteo a ver sorprendida, ahogo un pequeño grito de sorpresa al sentir los labios de Brick devuelta sobre los suyos.
Hoola!, ¿como han estado?... vaya que flojera me dio escribir esto, pero esto es un regalo para Floor-chan y debo terminarlo.
Aunque eso no impide que pueda dejarlos con las malditas dudas de saber que pasara. ¡Pero mas les vale dejar reviews!
Soy bien malula :D wuajajaja...ok no. Bueno pese a que dije que esto era un Two-shot. Aun falta un cap.
Sin mas me despido. Atentamente: Mitsukii-kun.
Bye! Bye!
XDD
