Advertencia: Línea temporal modificada ligeramente. Crack Pairing.

Línea temporal: Finales del tercer año en Alfea, omitiendo la tercera temporada. Las chicas pasarán a cuarto grado, por lo que es guiada en los cinco años de Alfea. (Aclaraciones abajo)

0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000

1
Sky

-Se pronostica mucho sol- anunció Flora, dejando el periódico a un lado suyo, en la mesa.

-Oh, gracias, pero no necesito un periódico para saber eso-respondió Stella, que a través del pequeño espejo que sostenía en manos, recibió una mirada molesta por parte de la castaña.

-Lo sé, pero le decía a Bloom.

La rubia hizo un mohín con la nariz y prosiguió en su labor.

Era el último desayuno de ciclo escolar, para las hadas de Alfea y un largo verano de descanso les esperaba en sus respectivos planetas. El comedor estaba casi vacío, y el único lugar concurrido era el de las hadas de quinto año recién graduadas la noche anterior.

Flora miró a Bloom, indicándole con una sonrisa que quizá podía ser la hora de que su amiga diera la noticia que temía poner en punto de discusión. Siendo la hora de la verdad, Bloom se cuestionó si Stella se enfadaría por no haberle confiado antes lo que diría. Respiró profundo. Apenas y se lo había dicho a Flora, y le había costado tanto trabajo negar su invitación… sin embargo por eso mismo lo había hecho. No quería causar molestias.

-Eh… ¿les conté que me quedaré en Alfea estas vacaciones?

Sus amigas le miraron. A su manera, cada una expresaba curiosidad, como esperando inocentemente la continuación del chiste.

-Es enserio.

Se hizo silencio en la mesa. El único sonido vigente eran los murmullos de despedida de las hadas de quinto grado entre sí.

-¿Es una broma?-preguntó Layla.

-¿Todas las vacaciones?-cuestionó Musa.

El silencio tímido de Bloom respondió y se remarcó con el momento de asimilar la idea. Es decir, la razón más sabida para quedarse era la de los exámenes extras para hadas reprobadas.

Bloom abrió la boca para aclarar la situación, pero una lluvia de comentarios la hizo cerrarla.

"¿Porqué no me dijiste antes?" "¿Tiene que ver con tus calificaciones?", "Vas a morirte aquí."" Podemos ir con Faragonda…" " ¿Porqué, eh?" "¡Es una broma!, ¿cierto?" "¿Desde cuándo…?" "Bloom, no puedo creer que no me hayas dicho...soy tu amiga" "¿Hablas en enserio?"

-¡Basta!...No es broma y no reprobé.

-Creo que sería bueno dejar que ella nos explique-intervino Flora.

La pelirroja jugó tímidamente con una hojuela de cereal solitaria en la mesa, mientras explicaba.

-Mike y Vanessa saldrán de viaje por su aniversario de bodas…Me pidieron acompañarlos, pero no quiero entrometerme en la luna de miel que nunca pudieron tener de jóvenes. Insistieron y se niegan a dejarme en Gardenia… dada la oportunidad, los convencí de quedarme aquí.

-¿Y por qué no me dijiste antes, Bloom?-saltó Stella, indignada- Podrías ir a Solaria.

-También puedes venir conmigo-comentó Tecna

-Oh, Bloom, mi padre me enviará a una reunión de princesas.-se excusó Layla, apenada.

-Tengo mucho trabajo en la disquera, pero no creo que haya problema si me acompañas- dijo Musa.

-Lo siento-se encogió- , no puedo. Me enteré hace días y no quiero ocupar un lugar sin previo aviso.

-No causarás molestias, puedes venir con una de nosotras.

Bloom sonrió, verdaderamente tentada pero antes de contestar algo, Stella gruñó.

- Repito, Bloom, querida, que puedes venir conmigo a Solaria.

-Stella, no creo poder volver a ver a tu padre después de las vacaciones de invierno.

-A nadie le importó esa baratija.

-¿Dos mil años de antigüedad?-murmuró Layla, por lo bajo. El pasado invierno, las Winx habían ido a Solaria; por desgracia, custodiadas día y noche por la guardia real de la princesa Stella. Una noche, al intentar escapar de ellos, durante el toque de queda, Bloom había sido sorprendida sola y con el jarrón perteneciente a la quinta esposa de un rey de hacía siglos, hecho añicos.

Todas rieron por lo bajo.

-¡Tú no ayudas! Era feo y a mí no me importaba ¿qué más da?

-Bloom…-llamó Tecna, guiando la conversación al tema principal- ¿es tú última decisión?

-Ya lo creo. Además, les dije a mis padres que estaría a salvo aquí de cualquier riesgo. No creo que sea tan malo, quizá haga nuevas amistades y me divierta.

Miró a cada una de sus amigas y lo único que pudo descifrar en sus rostros fue que no estaban convencidas de sus palabras. Y tenían razón: Bloom alucinaba la idea de tener a Griselda pisándole los talones y el no poder compartir tiempo con nadie conocido. Ni siquiera con Lockette, que había partido esa misma mañana a la aldea de las pixies.

-Puedes llamarnos cuando estés aburrida- comentó Flora tranquilamente.

-Y si te arrepientes de estar aquí, puedo pedirle a Timmy que vengamos por ti en su motoneta.

Bloom sonrió. Le iba costar despedirse de amigas así por tanto tiempo.

Al atardecer, cuando Stella fue la última en marcharse, deambuló por los jardines solitarios del colegio. No recordaba un verano que no las hubiera visto, y sabía que la posibilidades de verlas se reducían con sus apretadas agendas. La disquera donde grababa Musa, los planes de Flora con sus padres y Helia, o la reunión a la que Layla debía asistir eran ejemplos. "Con la naturaleza de crecer se añaden responsabilidades, hija" Le había tranquilizado una vez su madre de Gardenia. Lo comprendía. Ella misma tenía las suyas; no en Domino, cómo alguna vez soñó, y quizá nunca junto a sus verdaderos padres, pero albergaba sus sueños en Magix, como el conseguir la maestría en educación mágica de hadas e investigar el pasado de su planeta…

Aunque eso último le pareció imposible.

Se sentó en el pasto y distraídamente comenzó a dibujar espirales sobre este. Lo que hubiese dado por ser alguien y defender a Domino aún cuando este estaba en ruinas. Se encogió, triste, de hombros. ¿Qué sería del reino de Domino en esos instantes? No pudo evitar imaginarse una ciudad ya construida…sobre los restos del castillo donde sus padres y hermana habían muerto defendiéndola.

Alguien exclamó su nombre; al levantar la mirada identificó a Mirta, que feliz, caminaba hasta su lado para decirle:

-¿Qué haces aquí tan tarde?

-Hola. Yo… tendré que quedarme en Alfea estas vacaciones.

-¿Reprobaste?

No sabía si aquella repetitiva pregunta era buena o mala, pero comenzaba a cansarle.

-No, no es nada de eso -lo pensó un segundo-…razones personales.

-Entiendo-sonrió amistosamente, tomando asiento a su lado- Yo también.

-¡Qué bien! Tendré a alguien conocido con quien conversar. ¿Tienes planes?

-Hoy saldré con unas viejas amigas… ¿Te gustaría venir?

-Pero, no falta mucho para el toque de queda.

-Justo hoy- comentó Mirta en tono confidente-, es el único día que no hay, por que aún no comienzan los exámenes de las demás hadas…Griselda nunca lo dice, pero no puede regañarnos. Igual, cuando los exámenes terminen oficialmente, el toque de queda se recorrerá hasta las once para los grupos de cuarto año.

-¿Cómo sabes eso?

Mirta se encogió de hombros, halagada por la cara de impresión de Bloom.

-Después de un par de veranos aquí, descubres de todo.

Vaya, así que Mirta siempre se quedaba en Alfea. Quizá no era necesario preguntarle qué hacía para no aburrirse, después de todo, ella misma lo había dicho: tenían cierto grado de libre albedrío.

-Entonces, ¿vienes?

El "Suena estupendo" se interrumpió cuando en tres motonetas entraron al jardín de Alfea. No eran cómo las de Fontana Roja, si no, que eran pequeñas y menos toscas. Al quitarse los cascos, Bloom reconoció a Lucy y a un par de hechiceras desconocidas.

-¡Mirta, date prisa!

-Voy chicas. ¿Puede venir mi amiga?- preguntó, dándole una ojeada al hada, la cual sonrió a las brujas que a su vez intercalaron una fulminante mirada entre las pelirrojas hadas.

-Eh, hola, Bloom-saludó desganada Lucy-. Mirta, verás, teníamos algo privado que hacer y no tenemos boleto para alguien más.

Mirta, decepcionada miró a su compañera.

-Será para otra ocasión-sonrió apenada Bloom que veía como el par desconocido de hechiceras intercambiaban una sonrisa poco benigna.

Las chicas se marcharon tan rápido cómo llegaron.

-Sería buena idea expandir mis horizontes- se burló - ¿Cómo reaccionaría Stella si me viera salir con las brujas?

Rió, pero súbitamente se calló. Sí, extrañaría a las Winx.

Los primeros días pareció divertido deambular por los jardines con Kiko; jugar a encontrarlo por entre los matorrales y las rosas; verlo comerse las petunias y evitar a Griselda a toda costa. Del mismo modo, durante las horas de ir al comedor, encontraba agradable compañía con Mirta y cuando ella no estaba, apenas se atrevía entrar a esos reducidos grupitos formados entre las hadas de las mismas generaciones. Le intimidaban, aun cuando ellas fueran jóvenes que acabasen de pasar a segundo y tercer grado.

Al cabo de los días, ni la televisión ni la lectura eran agradables. Aburría y se mezclaban con el monótono calor que adormecía por las tardes y causaba insomnio por las noches.

Un día se extrañó al confirmar que no le gustaba la soledad y que poco sabía estar con ella. De igual forma, le sorprendió su repentina timidez para acercarse a otras hadas. ¿Tanto se había aislado ese año en las Winx y en los estudios? La idea le pareció desalentadora; nunca antes se había dejado llevar tanto por un golpe así. Es decir, su alejamiento con Sky era el detonante de ese estado, ¿no? Lo pensó detenidamente. De acuerdo, corrigió, influyó bastante, pero es algo que he controlado.

Le molestaban dos cosas: la situación social deplorable en la que estaba y recordar a Sky.

Fue hasta una noche que las cosas comenzaron a cambiar. Francamente, ella estaba harta con tan solo un par de semanas allí; aquella noche en específico tenía sueño y andaba de mal humor debido a las minuciosas reglas y sermones impuestos por Griselda. Entre ellos abrir todas las ventanas al despertar y cerrarlas al anochecer, a causa del sofocante estado climático. Aquella ocasión Bloom tenía la tarea. Con magia, cada una de las ventanas emitía un sonido metálico y rudo al estrellarse contra su cerradura y fue así hasta llegar a su apartamento. Se arrojó a la cama y miró el techo para encontrar figuras en su textura rugosa. Frecuentaba a eso para poder caer dormida y ansiaba que fuera pronto, para soñar con lo que en esos días repetía su subconsciente: agua, lluvia, neblina, mares de olas embravecidas, la voz de Daphne diciendo algo que nunca recordaba al despertar, las antiguas aventuras con sus amigas… Suponía que lo recurrente y repetitivo de aquello era el grito desesperado de su mente por alejarse del calor y acercarse a su vida social anterior.

Esa vez, fue diferente. Se remontó a la primavera en un parque de pastos verdes y senderos bordeados de flores. Corría y reía al mismo tiempo, mientras huía de Lockette y Kiko. No estaba sola; una mano tomaba la suya con la suavidad de un niño pero la determinación de un hombre; eso le gustaba y le agrada más poder mirarlo y comprobar que sus cabellos rubios ondulaban con la velocidad, que sus ojos azules destellaban con cada sonrisa cómplice, que sus carcajadas eran agradables al oído.

Sky había vuelto.

Le llamó por su nombre y él se detuvo, preocupado.

-¿Te encuentras bien?

Asintió, pasmada por reconocer que lo tenía ahí. Aún sujetaba su cálida mano y miró hacia el sendero: Kiko y Lockette ya no los seguían.

-Regresaste.

-Por ti, Bloom.-murmuró Sky inclinándose para juntar amistosamente su frente con la del hada. La sonrisa sincera no se borraba de su rostro. Tampoco del de ella.

-Te extrañé- No supo si mentía. Extrañaba a su Sky pero no al que había dejado ir.

Rápidamente, con la voz de la razón golpeando a su corazón, sintió decaer su ánimo y su sonrisa -¿Y Domino?-cuestionó inocentemente. Sólo así sabría a quién le decía que lo añoraba: al viejo o al nuevo Sky, como solía pensarlo. Parte de su conciencia le decía que la repuesta no sería lo que deseaba escuchar.

Él bajó la mirada.

No era una buena señal, lo sabía. Al abrazarse, el hecho le supo al pasado agrio, pero le asió con más fuerza, resistiéndose al fracaso. Se hizo consiente de los latidos de un corazón, no sabía si suyo o de Sky, pero le infundió la dosis misma de nervios y alegría. Aún cercanos, los ojos azul mar del príncipe le miraron suplicantes, llenos de temor.

El impulso de susurrarle que lo amaba abarcaba más que el contexto de las discusiones pasadas; sin embargo, de pronto ya no estaba en aquel jardín si no en Fontana Roja, en el día que nunca presencio: cuando la nave de Eraklion partía con su príncipe heredero para ya no regresar.

La razón repiqueteó sobre sí misma. La voz de Daphne y el sonido de las olas del mar estrellarse contra piedras retumbó en su mente y fue cuando abrió los ojos en plena oscuridad. Asustada, se sentó abrazando sus rodillas, comprendiendo que había sido un sueño.

Hundiendo el rostro entre sus manos comenzó a llorar. Ese era el problema; no quería que fuera un sueño. Si el calor no había impedido que durmiera parte de esa anoche, eso sí lo haría.

Era mejor el sueño. En el sueño no le tenía rencor, en el sueño Sky estaba su lado… Pero, aceptó mentalmente, ni en sus sueños él encaraba al rey de Eraklion.

Gimió entre llanto, recostando la cabeza sobre sus rodillas.

Podía contar las situaciones parecidas a esa y Flora siempre despertaba y la consolaba. Le hacía tanta falta como las demás Winx.

No quiero estar así, se repetía.

No tuvo conciencia del tiempo en ese estado. Sólo recordaba y recordaba, sin darle tregua a su pasado. Fue hasta que las lágrimas se acabaron que respiró profundo y caminó hasta el cuarto de baño. Al encender la luz del tocador, miró su reflejo no gustándole lo que veía: sus mejillas brillantez, húmedas, hinchadas y enrojecidas bajo unos ojos aún más enrojecidos y consternados. Lavándose el rostro, caviló con más calma.

Habían sido muchos los cambios tenidos desde siete meses atrás, más o menos. Aislarse en sus estudios para distraerse al principio, pero convirtiéndose en una costumbre; ya no ir a Fontana Roja, no indagar sobre sus padres biológicos ni leer sobre Domino; cerrarse en su círculo social. Su semestre había sido en resultado desabrido y soso.

-Que desperdicio-murmuró con tristeza. Arrepintiéndose de lo hecho y hasta de lo no hecho por ella.

Tras el verano sucedería su cuarto año de estudios en Alfea. Quería algo mejor. Podía decidirse en el instante; hacer de su verano una transición al igual que el invierno lo había hecho en ella, aunque esta vez para bien.

Sky volvió a hormiguear por sus pensamientos. Siempre sus enemigos habían sido eso, enemigos, gente que la odiaba, que guardaba algún rencor, gente que pensaba que ella estropeaba sus planes o le envidiaba; pero se sentía vulnerable al comprender que la gente que quería podía herirle más allá de una discusión. Sky era el ejemplo inmediato.

Pero Sky está lejos, le dijo una parte de ella.

Pero eso ocasionó el problema, ¿no?, le reprochó otra. Y no hay nada que se pueda hacer respecto a él.

Le agradó esa otra parte de su conciencia.

-Respecto a él- susurró- ¿Y respecto a mí…?

Evocó una charla con la señorita Faragonda. "Uno debe ver por sí mismo sin dejar de ser generoso con los demás, Bloom"

Comprendiendo el punto de vista de su directora, le sonrió a la joven pelirroja del espejo, con la comisura de los labios. Parecía ya no estar tan acabada.

Sky ya no haría nada, de eso estaba segura. Era hora de ver y hacer por si misma.

000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000

Por fin (: Es una pequeña introducción, que a su vez atará cabos sueltos en un futuro. Creo que me quedó más sentimental de lo que yo planeaba, ejem, ejem…pero Bloom estaba muy triste por Sky D: ¿Qué sucedió entre ellos? ¬w¬ luego les cuento…

Le agradezco a: .mUziEK. , SWEEEtHaZeLnUT y eterea-chan. Sus reviews me animan y conmueven mucho :D

Aclaración de la línea del tiempo: cómo sabrán, mi público latinoamericano, en la primera temporada se dice que son cinco años en Alfea. La tercera temporada indica que tres. Me eran muy necesarios los cinco y, cómo lamentablemente la tercera obstruye con mis planes, la eliminé (Buajaja xD) Realmente el tercer año en Alfea habrá pasado en ellas sin mayor contratiempo (Baltor, para ser exactos) que los que narraré a lo largo de la historia.

Para mi tristeza, con eso deberé eliminar a Nabu D: aunque él no hará falta en esta historia, je, je. Aun así lo comento porque me encanta ¬w¬ ¿a ustedes no?

¿Comentarios, críticas, tomatazos, bendiciones…e-t-c, e-t-c? :D

Besos.


Atentamente
Cereza Prohibida