Capítulo V

Nada quitaba las telarañas de la cabeza de Molly mejor que una correr en la caminadora con la canción "Stronger" de Kelly Clarkson a todo volumen, así se sentía como la dueña del mundo, o al menos se sentía mejor acerca de la situación con Sherlock.

Había pasado mucho tiempo recostada en su cama meditando en lo que Sarah había dicho de que tal vez él no era el hombre correcto, sin importar cuanto lo amara. Quizás su amiga tenía razón. El día después de su primera cita paso sin noticias acerca de él. Molly no esperaba que Sherlock escribiera, pero en secreto lo anhelaba. Ahora era Sábado y aun nada. Tomando la decisión de no sentir compasión por sí misma, se dirigió al gimnasio, pero permanecía atenta a su teléfono.

Molly se había impuesto el reto de no revisar su teléfono hasta que hubiera recorrido una milla más. Ahora en su sexta milla, se sentía algo patética, con o sin Kelly Clarkson. Mientras bajaba el ritmo y se quitaba los audífonos, una mujer de mediana edad en la caminadora siguiente le sonrió de manera amigable.

"Mi primer día en el gimnasio," dijo la mujer agitada. "Estoy tratando de completar una milla."

Molly sonrió. "Eso está muy bien."

Señalando al teléfono de Molly, dijo, "¿Tu chico no te ha llamado?"

La patóloga hizo una mueca. "¿Es tan obvio?"

"Solo digamos que ya he pasado por ahí," la mujer rió. "¿Hace cuánto tiempo que están saliendo?"

"Mañana será una semana." Molly dejo de correr para empezar a caminar. "Aunque nos conocemos desde hace años."

"¿Normalmente te llama con frecuencia?" le preguntó.

"No." Molly dijo pensativa. "Solo esperaba… no lo sé, quizás como estamos saliendo tal vez él empezaría a hacerlo."

"¿Puedo darte un consejo, querida?"

Sin encontrar una forma de evitar a la bien intencionada mujer, Molly asintió educadamente.

"Cuando me case con Frank, esperaba que dejara de ir a la taberna al terminar el trabajo." Después de comer muchas cenas yo sola, me di cuenta de que eso no iba a cambiar. Así que, o lo acompañaba o empezábamos a comer más tarde. Todo esto es para decirte, que si ese joven no te llamaba la semana anterior, no esperes que cambie ahora." Después la mujer detuvo su caminadora y se fue.

Molly frunció el ceño mientras limpiaba el equipo. Esa señora había sido entrometida, pero lo que le dijo sonaba a verdad. Sherlock solo le enviaba textos cuando necesitaba algo o tenía información importante que compartirle. No iba a cambiar su comportamiento solo por una cita. Sintiéndose con mayor paz, Molly se dirigió a casa para cambiarse.


Más o menos cuando Molly terminaba de correr su primera milla, John abrió la puerta del 221B de Baker Street para su clienta.

"Srta. De Silva, pase por favor."

"El funeral será pronto," dijo cortante, quitándose sus grandes lentes obscuros para dejar ver sus ojos sumamente irritados.

"Entonces seré breve." Sherlock se miraba como un victorioso gato de Cheshire. "La policía ha liberado al vagabundo y arresto a Grace Dunbar por el homicidio de su hermana."

Vacilante mientras tomaba asiento en la silla de John, los ojos de Luciana se abrieron por la sorpresa. "¿Grace?"

"Grace Dunbar, la joven con la que Neil Gibson tenía un romance, ataco a María en el Puente de Thor."

"¿No fue Neil?"

Con una pequeña sonrisa, Sherlock negó con la cabeza. "Encontré evidencia circunstancial que pone a Grace en la escena del crimen. Una vez que presenté esos hechos al Detective Lestrade, la considero como una sospechosa."

A punto de llorar, Luciana volteo a ver a John. "No lo entiendo. ¿Por qué Grace mataría a María?"

John le entrego una taza de té. "Fue por Gibson."

Poniendo sus manos detrás de su espalda, Sherlock comenzó a caminar mientras explicaba.

"Gibson, sin duda dijo cualquier cosa con tal de convencer a Grace de acostarse con él. Tal vez incluso habló de divorcio. Para él, ella era una conquista, nada especial, uno entre muchos encuentros de una sola noche. Lo que no sabía es que Grace posee un temperamento perturbador muy particular. Ella tomo su promesa como algo con mucho valor. Su tan especial amor por el esposo de su hermana se convirtió en algo obscuro y retorcido.

"Ella creía que si María estaba fuera de la foto, podría estar con Gibson," El detective continuo. "conocía el habito de su hermana por salir a correr en Domingo y espero por ella debajo del puente. Fue ahí que la combinación única de tierra, agua y cierta flora mancho sus zapatillas deportivas de rosa, como usted lo menciono. Por más que trato de limpiarlas, alrededor de los lazos y en la lengüeta del zapato están las distintivas manchas rosas, que pude ver al pretender que mi teléfono se había caído de mis manos. Además, tenía un gran rasguño en el dorso de su mano que fue hecho por una enojada gata que vive con sus crías debajo del puente."

"Eso parece muy circunstancial," dijo Luciana con un ápice de duda.

"Cierto," John estuvo de acuerdo. "Pero debido al romance de Gibson con Grace, Lestrade creyó necesario considerar esa posibilidad. Sherlock lo desafío a que por lo menos hiciera pruebas de laboratorio en los zapatos de Grace."

"Aunque se resistió en un inicio, Gibson permitió que la policía revisara su casa el día de ayer," Sherlock comentó. "Afortunadamente para nosotros, la señorita Dunbar dejo sus zapatos en el cuarto de lavado. Como el dueño dio permiso para que la policía revisara, ella no podía esperar que hubiera privacidad en un área común de la casa. Lestrade hizo que se analizaran las manchas rápidamente, lo cual probo que definitivamente la grava decorativa del estanque estaba incrustada en las suelas de los zapatos."

"Fue suficiente para interrogar a Grace," John dijo. "Después de aplicar presión en la sala de interrogatorios, Lestrade la hizo confesar. Es bastante inestable."

El rostro pálido de Sherlock parecía abstraído. "No creo que en ninguno de mis otros casos me haya encontrado con los resultados de un amor tan pervertido como este."

Con lágrimas rodando por su rostro, bruscamente Luciana se puso sus lentes obscuros. "Muchas gracias, Sr. Holmes. Agradezco que se haya hecho justicia para mi hermana."

"¿Dónde será el servicio?" John pregunto mientras los tres caminaban hacia la puerta.

"Nuestra Señora de la Paz. Ahí también será enterrada."

"Usted en verdad lo amaba," el detective dijo de manera repentina.

"¿Qué?" Luciana se dio la vuelta. Su apariencia fría y sofisticada comenzó a desmoronarse.

"Hay una delgada línea entre el amor y el odio, al menos eso me han dicho. Alguna vez amo a Neil Gibson muchísimo."

El labio inferior de Luciana comenzó a temblar. "Pero el siempre prefirió a María."


Después de tamborilear sus dedos incesantemente, Sherlock sorprendió a John diciendo. "Quiero ir al servicio fúnebre."

Normalmente Sherlock no iba a los funerales de las víctimas, especialmente después de resolver el caso. Pero como le había dicho a John de camino al cementerio, tenía sus razones para ver a Gibson una vez más. Para cuando habían llegado, los asistentes ya estaban dispersos como pétalos de una flor obscura alrededor del lugar. Gibson, vestía un nuevo traje negro, saludando con la mano a aquellos que se encontraban lejos de él. Permanecía de pie junto al féretro sosteniendo una sola rosa blanca.

"Su cliente se fue con los niños," Gibson dijo mientras el par se acercaba.

"Estamos aquí para presentar nuestros respetos," dijo John fríamente.

"Mis hijos se quedaron sin su madre porque inicie una cadena de eventos que culmino con su muerte," Gibson dijo reflexionando para el mismo de una manera poco común. "Ella estaría viva si no fuera por mí."

El detective fijo sus ojos azules en el ataúd blanco. "Eso es verdad."

El magnate sonrió. "¿No suavizas nada, verdad, Holmes? En realidad te pareces mucho a mí."

Sherlock lo miro extrañado.

"Si la amaba," Gibson comentó.

"¿Entonces por qué la engañaba?" John preguntó disgustado.

El "Rey Oro" arrojo la rosa sobre el ataúd. "Nunca dije que fuera un santo, Sr. Watson."

"Creo que odio a ese hombre," John le dijo a Sherlock mientras regresaban al taxi que los esperaba. "¿Por qué necesitabas verlo?"

Cuando Sherlock no respondió, John continúo quejándose. "María lo amaba, pero la engaño. Luciana lo amaba, pero termino odiándolo. Grace lo amó después de que la manipulara para tener sexo. Al final, una está muerta, una de luto, y otra fue arrestada por homicidio. ¿Qué clase de encanto tiene?"

"Fue su juventud e inocencia. Piénsalo, John. Luciana y María eran solo unas niñas cuando lo conocieron. Grace es muy joven y un poco retraída."

"Es un bastardo."

"No quiero ser como él," dijo Sherlock con brusquedad.

John lo miro sorprendido. "No lo eres."

Levantando las cejas, el detective miro fijamente a su mejor amigo. "Gibson es frio, inteligente, manipulativo, enfocado."

John inhalo profundamente. "¡Oh! Veo porque crees que tienen cosas en común, pero Gibson no tiene corazón. Tú te interesas profundamente. Sé que es así."

Mordiendo la uña de su pulgar, Sherlock miro por la ventana del taxi. "Tal vez me comporte como un idiota con Molly la otra noche."

"Eso es aligerarlo un poco."

Sherlock asintió con la cabeza. "Me gustaría que me ayudaras a preparar una cena en Baker Street para compensar el mal rato."

John sonrió. "Tal vez aun tienes esperanzas."


"¡Chicos! ¿Pero qué están haciendo?"

Alarmada por el sonido de muebles arrastrándose por el suelo, la Sra. Hudson se apresuró escaleras arriba. Encontró a John limpiando la cocina como si su vida dependiera de ello y a Sherlock moviendo muebles pequeños fuera de la sala de estar."

"Sherlock tendrá una cena romántica con Molly esta noche," John dijo sobre el ruido de sartenes y ollas chocando.

"Qué lindo," exclamo ella. "¿Cómo van a decorar?"

"Pensé que podríamos colgar unas cuantas luces sobre la chimenea," John dijo.

"Pondremos la mesa en medio de la sala," Sherlock reporto.

"¿Tienes vajilla?" ella pregunto.

"Tenemos algunos platos."

"¿Quieres poner una mesa elegante, no es así? Saca la vajilla. Eso es importante. ¿Y un mantel presentable?"

Viendo como los dos hombres intercambiaban miradas abrumadas, la Sra. Hudson sonrió. "¿A qué hora llegara Molly?"

"Aún no se lo he preguntado," Sherlock dijo. "Le enviare un mensaje."

Como un general tomando control de sus tropas, la Sra. Hudson asintió. "Solo te ayudare un poco, ¿está bien? Empecemos enviándole rosas."

Con la ayuda de John y la Sra. Hudson, el apartamento estaba impecable y hasta cierto punto hermoso. Los dos habían pasado la tarde planeando cada detalle de la velada, corriendo para recoger algunas cosas, y decorando. Sintiéndose extrañamente fuera de lugar en su propia casa, Sherlock se decidió a elegir la música. Quería tocar algo de Sibelius, pero la Sra. Hudson dijo que la ponía ansiosa, así que se decidió por Mozart.

Cuando terminaron, una tira de pequeñas luces alrededor de un listón de organza pasaba por la chimenea y colgaba por los cortineros. Cubierta por el bonito mantel de damasco de la Sra. Hudson, la mesa de la cocina de Sherlock estaba centrada en el medio de la sala de estar. Un camino de tela morada se extendía de un extremo a otro de la misma y en el medio había un arreglo de diferentes flores y velas blancas que brillaban con luz tenue. La mesa vestía una vajilla fina con las orillas doradas y copas de cristal para el vino. Calentándose en el horno estaba la comida de Angelo's.

"Gracias," Sherlock dijo, besando en la mejilla a la Sra. Hudson antes de que se fuera.

"Que tengas una velada maravillosa, querido."

"Recuerda disculparte," John le advirtió mientras se ponía la chaqueta.

Sherlock hizo un gesto. "Tal vez no me creas, pero quiero que mi acuerdo con Molly regrese al buen camino."

John rió, haciendo que Sherlock lo mirara fijamente. "¿Qué es tan gracioso?"

"¿Cuándo vas a llamar a esto por lo que es?" John dijo. "No es un 'acuerdo': es amor."

"No sé cómo amar a alguien." La voz de Sherlock era plana.

"Sé que eso es lo que piensas. Pero no quiere decir que no ames," John dijo con simpleza. "Trata de no echarlo a perder, ¿está bien?"


Molly estaba lista para terminar su turno de trabajo cuando las rosas rojas llegaron. Entre el papel de seda estaba una tarjeta que decía, "Cena esta noche a las ocho. 221B Baker Street." Ella paso el resto del día con una anticipación burbujeante.

Salió del taxi y prácticamente voló escaleras arriba hacia el apartamento de Sherlock. La puerta estaba abierta de par en par así que camino hacia dentro y observo con asombro el evidente esfuerzo que él había puesto en la decoración.

"¡Esto es encantador! ¡Oh, mira las luces!" Molly dijo con deleite.

"Llegaste," Sherlock observo mientras cruzaba la habitación. "Me alegra que te guste. Esa blusa es una buena elección para tu tono de piel."

Mientras Molly miraba la seda verde, Sherlock agrego incomodo, "Me gusta."

Sonrojándose, miro alrededor del apartamento. "No puedo creer que hiciste todo esto. Las rosas, la mesa, todo es hermoso."

Mientras sacaba la silla para ella, Sherlock pregunto rígidamente. "¿Te gustaría un poco de vino?"

"Eso sería maravilloso." Molly observo al detective cuidadosamente. Se estaba comportando con propiedad, pero su lenguaje corporal estaba mal. Parecía que estuviera listo para salirse de su propia piel al menor movimiento. "¿pasa algo malo?"

"¿Por qué lo preguntas?" Sherlock llenó su copa.

"No estas siendo tú mismo."

"Quiero compensarte por la otra noche." Sherlock se removió incómodo. "¿Te gustaría comer? La comida está en el horno. Es de Angelo's. Debe de ser satisfactoria."

Molly no podía ser engañada por su falsa sonrisa. "Sherlock, por favor dime que está pasando."

Con un suspiro, Sherlock tomó asiento.

"Yo no hice esto," admitió en voz baja.

"¿Hiciste que?"

"Esta cena. John y la Sra. Hudson lo arreglaron todo." Dijo puntuando cada palabra. "El romance no es mi área."

"Esta bien." Molly tomó su mano, pero él la quito de la mesa.

Caminando hacia la ventana, la luz plateada de la luna acentuaba los rasgos angulares de su rostro. "No soy como todos los hombres."

Molly sonrió y tomo un sorbo de vino. "¿Y crees que no lo se? ¿Qué hombre golpea cadáveres en la morgue con una fusta? ¿Quién guarda pulgares en una jarra? No, no eres como los demás hombres. Tu eres Sherlock Holmes."

Él la observo con una mirada obscura. "Recientemente conocí a alguien que sirvió como un reflejo de mis peores cualidades."

"¿Cómo es eso?"

Sherlock solo sacudió la cabeza. "Quizás sería mejor si termináramos con nuestro acuerdo."

Para su sorpresa, Molly no se molestó. En lugar de eso tranquilamente se limpió los labios y puso la servilleta de tela en la mesa. "Oh no, no lo harás. No te saldrás de esto tan fácilmente."

Sherlock la miro fijamente a los ojos mientras ella se ponía de pie. "Parece que no te das cuenta de la clase de persona que soy."

"Te dije que había algo que tenía que aprender del tiempo que pase con Todd. Y antes de eso con Moriarty." Ella se detuvo mientras Sherlock hacia un gesto de desagrado después de escuchar esos nombres. "Nunca vi quienes eran realmente. Solo veía lo que yo quería que fueran. Pero, contigo, se exactamente en que me estoy metiendo. Y estoy totalmente dentro."

"Entonces eres una tonta," él murmuro sin contemplaciones.

Molly se acercó unos pasos más. "Podemos hacer este acuerdo de cualquier manera que queramos. ¿Qué te parece esto? Te diré que es lo que quiero hacer, como ir a una exposición. Tú me dirás lo que quieres hacer. Si no estamos de acuerdo, nos comprometemos a trabajar en eso, pero lo haremos juntos."

"Tu amistad es una de las dos cosas más importantes de mi vida." Él lo dijo casi de manera tentativa.

"No vamos a perder lo que ya tenemos," ella le aseguro con delicadeza. "Después de cenar, ¿Qué te gustaría hacer?"

Sherlock respiro su esencia limpia y ligera. "Tengo un experimento de coagulación de sangre en la nevera con el cual podrías ayudarme."

Molly deliberadamente termino con la distancia entre ellos. "Puedo ayudarte con eso después."

Mientras ella alisaba las solapas de su traje, Sherlock se dio cuenta que no sentía ninguna incomodidad estando tan cerca de ella. No podía identificar como lo hacía sentir, pero sabía que estaba seguro. "¿Qué te gustaría a ti, Molly?"

Su patóloga inhalo profundamente. "Un beso."

"¿Un beso?" dijo Sherlock en su increíble tono de voz.

"Y no un beso en la mejilla," Molly dijo con firmeza. "Quiero que me beses."

Sherlock tomo nota de su respiración agitada y la firmeza en su mandíbula. Era la imagen de la vulnerabilidad determinada, Molly estaba resuelta a demostrarle que no se iría a ningún lugar. Ella no lo dejaría. Estaba totalmente dentro.

Mientras las pequeñas luces centellantes hacían que estrellas aparecieran en las mejillas sonrojadas de Molly, finalmente se dio cuenta de cómo lo hacía sentir.

Amado.

Abrumado por las emociones sin nombre, Sherlock tomo sus manos. Lentamente las llevo a sus labios y beso cada una mientras la miraba profundamente a los ojos.

"Molly Hooper, puedo ayudarte con eso inmediatamente."

Fin


N/T: Y hemos terminado, al menos esta historia. Lo se, Lo se, fue muy corta pero espero que la hayan disfrutado. Por si se lo preguntan si, si hay continuación pero he decidido terminar primero la traducción de "Lazos Familiares" que se desarrolla en el universo de Thor/Avengers y se centra en Loki (#lokiarmy) por si quieren pasar a leerla.

Les agradezco muchísimo su apoyo y paciencia, en verdad amo traducir y sus comentarios me motivan a seguir con este trabajo. ¡Gracias!